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Asignatura: Historia del Cine, Profesor: Lola Caparrós Masegosa, Carrera: Historia del Arte, Universidad: UGR
Tipo: Apuntes
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Fecha del Examen: miércoles 22 de Junio
1. Antes del Cinematógrafo:
El cine nace el 28 de diciembre de 1895, en el Gran Café de París situado en el bulevar de los Capuccinos en el número 14, aunque este hecho es fruto de un proceso evolutivo en el que confluyen toda una serie de líneas de investigación. Para estudiar esta prehistoria del cine no nos vamos a remontar a la prehistoria (algunos autores sitúan el comienzo en Altamira, o en la pintura de los Templos egipcios donde aparecen figuras componiendo distintas fases del movimiento), sino que vamos a arrancar de la segunda mitad del siglo XIX, cuando se va a producir una afición totalmente nueva por los entretenimientos ópticos.
El cine es una alianza de varios factores:
Como un antecedente más, también basado en la pintura debemos recordar un espectáculo como son las sombras Chinescas que se remontan a la china del siglo XII. En origen eran unas figuras ingeniosamente articuladas realizadas en piel de asno engrasada y que se recortaban y pintaban. Los operarios que manejaban estas figuras bidimensionales las colocaban detrás de una pantalla para que produjeran una sombra coloreada. Las sobras chinescas empezaron a ser conocidas en Europa en el siglo XVIII y a finales del siglo XIX fue un espectáculo muy apreciado por la vanguardia de fin de siglo que se reunía en torno al Café del Gato Negro para ver este espectáculo. Los temas que se traban iban desde temas anecdóticos, que daban pie a crear algunos efectos especiales, a temas de sátira política o de alto contenido erótico.
b. Sistemas de proyección:
De todas formas, de todos estos espectáculos el que iba a tener una vida más duradera sería uno vinculado a los sistemas de proyección, la Linterna Mágica, cuya forma básica encarnaría los mismos principios que los proyectores de dispositivas, con un foco lumínico muy potente que atraviesa una imagen trasparente y la proyecta sobre una pantalla blanca. Fue inicialmente descrita por el jesuita A. Kircher en 1645 pero se conocía desde hace mucho tiempo. Va a ser unos de los artefactos más duraderos y a lo largo del siglo XVII y XVIII ya había titiriteros que iban recorriendo distintos sitios de Europa
para gradar o aterrorizar a los espectadores, ya que muchas veces se aprovechaban de la superstición de la gente para mostrarles imágenes que creían de origen sobrenatural.
Tomando como base la linterna mágica van a surgir numerosos espectáculos como el que puso en pie el belga E. Robertson titulado Phantasmagoría, decorando el interior del teatro como una gran capilla gótica. Colocó una linterna mágica que llamaba Phantascopio sobre un dispositivo con ruedas y consiguió que sus aterradoras imágenes parecieran crecer o disminuir en función de si se alejaba o acercaba el aparato, causando una gran sensación entre el público. Se fueron introduciendo otro tipo de atractivos como la sobreimpresión de imágenes proyectándolas desde dos linternas mágicas diferentes, también buscaban atractivos extras como el del movimiento, moviendo la imagen dentro del proyector o bien introduciendo una especie de dispositivo mecánico para manipular las imágenes y que diera la impresión de que se movían. Como método de entretenimiento fundamental fue también representado en numerosos cuadros. Las linternas mágicas alcanzaron una extraordinario sofisticación en la Inglaterra del siglo XIX, tanto que necesitaban varios operarios para manejarla. Fueron además un instrumento muy interesante porque se introdujeron por ejemplo en la Sorbona como un instrumento auxiliar para las clases teóricas. Además, sufrieron también un gran avance cuando se sustituyó el petróleo por la luz eléctrica y con la invención de la fotografía.
c. Pilares del cine:
Cuando nosotros entramos en una sala de cine creemos que asistimos a un flujo continuo de movimiento sobre la pantalla cuando en realidad lo que vemos son trozos cortos y continuos de movimiento, que el ojo ve como continuo debido a la manera como el cerebro procesa esa información debido a la persistencia retiniana, un fenómeno fisiológico muy antiguo que consiste en que nuestra retina retiene una impresión durante una fracción de segundo después de que haya desaparecido la imagen que la produce.
El cine son fotografías fijas, pero si se montan a una cadencia de 24 imágenes por segundo, la persistencia retiniana hace que las percibamos como parte de una secuencia continua. La persistencia retiniana como fenómeno fisiológico se conocía desde época griega, pero van a ser los científicos del siglo XIX los que la investiguen y construyan una serie de juguetes o aparatos que sirvan para apoyar sus investigaciones teóricas. Entre ellos están J. Plateau que publicó sus estudios sobre este tema y que fabricó su propio juguete con el nombre de Fenaquistiscopio, una placa lisa sobre la que dibuja figuras en
Como era un trabajo artesanal muy dificultoso los sketeches se mantenían durante mucho tiempo. Con la fotografía se llegó a sustituir los dibujos por fotos pero no llegó a estrenar un espectáculo que había organizado con fotografía sobre Guillermo Tell. En 1896 el cine ya había surgido y atrajo la atención del público. El pobre E. Reynaud después de 8 años con su espectáculo abierto tuvo que cerrar el local, causándole un gran dolor y cogiendo toda la maquinaria aplastándola y vendiéndola como chatarra. Los dibujos los ahogó en el Sena y murió en 1918 en un manicomio.
El origen de la fotografía se remonta a la época griega pero en general se puede remontar al Renacimiento con Leonardo y su cámara oscura, aunque su evolución solamente se va a producir en el contexto científico e industrial de los avances del siglo XIX. Joseph N. Niepce consiguió sobre unas planchas de estaño cubiertas de betún imágenes muy difusas que además tardaban en impresionarse unas ocho horas cada una. Talbot fue el primero en proponer utilizar un papel, no placas, para obtener imágenes fotográficas, pero desde luego el que marcó un punto y aparte fue Luis Daguerre , que 1839 consiguió fijar imágenes claras y permanentes en placas de cobre y plata, son los llamados Daguerrotipos, utilizados por pintores como Delacroix. El tiempo de exposición para conseguir estas imágenes era de 15 minutos, el modelo tenía que estar inmovilizado durante ese tiempo, porque si quería ser algo útil había que reducir los tiempos de exposición hasta que a comienzos del siglo XX Se conseguían ya fotografías en fracciones de segundo.
Se introdujo también el carrete cinematográfico, máquinas más ligeras y portátiles, se introdujeron tempranamente las máquinas submarinas y se realizaron muchos avances. Uno de los aspectos que más nos interesa de la fotografía son los avances que se produjeron en el campo de la fotografía en movimiento, el problema era como conseguir fotos suficientemente rápidas para captar las fases del movimiento. El primero que consiguió esto fue E. Muybridge , gracias al político estadounidense L. Stanford cuya pasión eran los caballos. Se había apostado con unos amigos que en algún momento de la carrera los caballos mantienen las cuatro patas en el aire. Este le encargo a Muybridge una sensación lo suficientemente rápida para poder captar los movimientos del caballo imperceptibles al ojo humano, algo muy difícil porque las placas se cambiaban a mano. Entonces se le ocurrió la idea de colocar en el exterior de la pista de caballos una batería de cámaras fotográficas a 50 cm de distancia con unos hilos conectados a las cámaras, consiguiendo 24 imágenes de las distintas fases del movimiento del caballo.
Los primeros resultados tuvieron un gran éxito y llevaron a este fotógrafo a algunos experimentos con todo tipo de
animales y figuras humanas. Una vez que él había descompuesto el movimiento en unidades fotográficas, lo siguiente que se plantea es sintetizar el movimiento y las colocó sobre un disco circular y con ayuda de una linterna mágica las colocó sobre una pantalla, produciendo la ilusión del movimiento. Sus logros fueron espectaculares y sus estudios del movimiento se tuvieron como canónicos durante mucho tiempo, inspirando incluso a autores como Francis Bacon (incluso U2 tiene un videoclip homenaje a Muybridge).
En este campo hay que recordar también a la figura de Jules Marey porque fue el primero en conseguir imágenes en movimiento con una cámara única, que la bautizo como fusil fotográfico por la forma de revólver. Esta especie de revolver tenía una lente en forma de cañón, la cámara era circular solo que en lugar de balas tenía una placa de cristal que registraba doce imágenes por segundo. Esto le va a permitir un análisis mucho más fluido del movimiento, aunque las primeras imágenes que obtuvo estaban muy borrosas porque estaban impresionadas en vidrio, razón por la que su siguiente paso fue sustituir el vidrio por el papel. Así nos encontramos en el umbral de la película cinematográfica. Estas primeras impresiones fotográficas fueron fundamentales para el movimiento futurista.
La película de celuloide va a ser introducida por Georges Eastman , fundador de Kodak, que lanzó al mercado en 1888 la cámara Kodak 100, que tenía un carrete para obtener 100 fotos. Popularizo así la práctica de la fotografía. Popularizó el eslogan: “usted apriete el botón y nosotros hacemos el resto”. Sustituyendo los carretes de papel por los de celuloide permitieron que el cliente pudiera cambiar los carretes él solo y no tuviera que llevarlos a la tienda. Prácticamente a finales del XIX esta todo preparado para que se produzca la aparición del cinematógrafo.
Hay que hacer aquí referencia a otro pionero Thomas Edison , una figura asociada a los inicios del cine, pero que destaca también por sus investigaciones en el campo de la fotografía en movimiento. Empezó a interesarse por ellas en 1888 y como resultado de estas investigaciones inventa un fonógrafo óptico, con el que podía grabar imágenes al igual que se graba el sonido en un disco de cera y que se podían ver a través de un
pantalla, inventos todos ellos que ya habían aparecido, lo que provocó el surgimiento del cine. Lo que sí se puede atribuir a los Lumière es que fueron los primeros en realizar una exhibición pública de imágenes en movimiento en diciembre de 1895. Fueron los primeros también basándose en esas técnicas en crear un aparato que se consideró el más perfecto.
Los Lumière eran Antoine y Louis, hijos de un industrial relacionado con la fotografía que en 1882 crearon la sociedad Lumière e hijos en la que empezaron a patentar sus inventos de manera conjunta. Ellos inventaron una serie de materiales que tuvieron aplicación en muchos campos como la cirugía o la biología, inventaron un sistema para ampliar las vibraciones sonoras, un sistema para refrigerar los motores, tintes para el pelo… Pero fueron sobre todo las placas capaces de absorber los colores las que llamaron su interés, las Autocromías, que compitieron con la pintura Impresionista, porque gracias a estas placas se pudieron asimilar los principios de la pintura impresionista porque reprodujeron los mismos temas y los mismos efectos cromáticos y lumínicos de estos pintores. Se hicieron fotografía a plein air, desayunos en la hierba. Si los hermanos Lumière no hubieran alcanzado un puesto en la historia por el cinematógrafo lo hubieran hecho por estas placas de color.
Lo que nos interesa fundamentalmente de los Lumière son sus intereses por la fotografía en movimiento, desde que su madre les regaló uno de los kinetógrafos y Kinetoscopio de Edison, con los que empezaron experimentar con la fotografía en movimiento hasta que a finales de 1894 van a hacer su propio aparato. Cuenta la leyenda que fue Louis Lumière en una noche en vela del invierno de 1894 quien concibió la manera de resolver los problemas técnicos de una máquina fotográfica y proyectora de imágenes, encargando a Jules Carpintier la fabricación de esa máquina, que patentaron con el nombre de cinematógrafo. Jules Carpentier fabricó esta máquina compacta y ligera, ejemplar porque permitía grabar las imágenes e imprimirlas y proyectarlas. Funcionaba con película perforada de 35mm y su velocidad era de 16 fotogramas por segundo. A diferencia del kinetógrafo de Edison el cinematógrafo era portátil, por lo que se podía salir del estudio. No funcionaba con electricidad, sino con manivela. Además, la misma máquina filmaba, imprimía y proyectaba.
Este movimiento va a convertir a los Lumière en los personajes más importantes del nuevo cine desplazando el prestigio de Edison, aunque para 1900 ya pasaron a un
segundo plano, entre otras razones porque su interés por la maquina era más científico que artístico o comercial, con lo cual hacia 1900 se “retiraron”. En estos breves años en los que ejercieron la hegemonía van a marcar muchas normas que serán observadas en los años posteriores de la Historia del Cine. Entre el momento en el que patentaron la máquina (feb 1895) y el momento de proyección pasaron casi 10 meses en los que se dedicaron a grabar películas y a presentar el invento en congresos y foros científicos. No se sabe si fue una estrategia de campaña de lanzamiento o el éxito que tuvo en estas reuniones lo que les decidió a explotarlo comercialmente como un entretenimiento, pero su padre comenzó a buscar local para estas representaciones.
El lugar elegido estaba en el bulevar de los Capuccinos número 14, un salón indio del Gran Café París. Los dueños rechazaron la oferta de llevarse un porcentaje de la taquilla, prefirieron un alquiler fijo, demostrando muy poca visión. Esto muestra que nadie confiaba en el cine en aquel entonces, se creía una moda pasajera. El salón en principio fue muy pequeño por si acudía poca gente. Inauguraron el 28 de diciembre 1895 y en el primer cartel publicitario podemos ver una imagen que muestra a un policía intentando contener al público en las puertas del café, pero en realidad el primer día de proyección sólo acudieron 35 espectadores que pagaron un franco cada uno, muchos de ellos invitados de los Lumière. Según la prensa contemporánea, en seguida al apagarse las luces se obró el milagro y los espectadores se quedaron estupefactos. Un interés no tanto por los temas, muy comunes, como por verlos en movimiento. El segundo día se corrió la voz y las colas fueron larguísimas y la recaudación mucho más abundante.
Parece probable que el programa se cambiara todos los días ya que tenían un gran stock de películas, aunque hubo una película que siempre abrió el programa: La salida de la fábrica Lumière. Todas las películas que se rodaron son desde el punto de vista técnico impecables y compuestas de un gran sentido visual propio de fotógrafos experimentados. Son temas tomados de la vida cotidiana, muy halagadores para la burguesía francesa de finales del XIX que se veía reflejada. El hecho de que rodaran siempre desde un punto de vista realista testifica que no pretendían revolucionar el mundo del espectáculo, simplemente querían fotografiar la vida.
Aparte de la salida de la fábrica Lumière, había 2 películas que siempre aparecían:
El cine se sobrepuso y tres años más tarde recuperó el favor del público, aunque tenía que renovarse si quería tener éxito. Esta renovación va a llegar de la mano de Georges Meliès, el que introdujo realmente el espectáculo en el cine.
b. Georges Meliès (1861 – 1938):
Las dificultades que atravesó el cine para imponerse pasaron por una renovación tanto temática como formal del cine. Frente a la idea de los Lumière de que el cine no tenía futuro, afortunadamente apareció Georges Meliès que tenía una idea bien distinta. Nació en París en 1861 y desde muy pequeño sentía una gran afición por las bellas artes pero su padre lo destinó a la fábrica de zapatos familiar. En 1884 fue enviado a Londres con el objetivo de hacer prácticas en el sector comercial siendo allí donde comenzaría su afición por el teatro ilusionista. De regreso a parís se puso al frente del sector de la maquinaria de la fábrica y esto va a facilitar que aumente su conocimientos en el tema de la mecánica, algo muy útil para el futuro. Pese a sus obligaciones en la fábrica, no dejó de lado su interés por la magia y empezó a formarse y tomar lecciones con los magos parisinos, lo que conduciría finalmente a que en 1888 vendiera su participación en la fábrica y con ese dinero abriera su propio teatro, el teatro Robert-Houdin, en el que montó breves escenas en los que los números de magia servían de base a gags cómicos que se encadenaban en una rápida sucesión. Va a ser ya en estos números de magia en los que se encuentre prefigurado todo el universo fantástico del futuro cineasta.
Con esto nos encontramos con una figura que agrupa características propias de los pioneros del cine: persona burguesa que presenta amor hacia lo irreal o cómico con un gran interés por la técnica o la mecánica puesta al servicio de la ilusión. Meliès fue uno de los históricos asistentes a la primera proyección pública del cinematógrafo de los Lumière y cuando acabó, como el resto de los asistentes, quedo absolutamente fascinado y se acercó al padre de los Lumière ofreciéndole 10000 francos por el aparato,
una oferta que rechazó. Esto no desilusionará a Meliès sino que se dirigió a Londres y compró un aparato patentado por Robert Paul con el nombre de Bioscopio, muy similar al cinemógrafo, con el que proyectaba peliculitas en sus números. También adquirió en Londres una gran cantidad de material virgen que le permitió seguir su propio camino en la producción. Al principio imitó las películas de los Lumière y en sus primeros títulos con su productora Star Film se encuentra argumentos muy similares. Sin embargo, muy pronto se da cuenta de que el aparato podía servir para algo más que para hacer fotografías de la realidad.
En un principio lo que se planteó fue filmar los números de magia de su teatro. Estas películas testimonian como era su teatro. Pero acto seguido se plantea realizar con técnicas cinematográficos los mismos efectos que se consiguen en vivo con técnicas teatrales. Parece ser que esta idea le llegó a Meliès por casualidad, estaba rodando y se atascó la cámara y en la sala de proyección se dio cuenta de que allí donde él rodaba un autobús de repente aparecía un coche fúnebre, apareciendo sin darse cuenta el trucaje cinematográfico, aunque hay que tener en cuenta que los inventos en los inicios del cine no están muy delimitados, ya que un truco así lo había utilizado ya Edison en un película sobre María Estuardo. Esto significa que aunque se considere a Meliès como el inventor de todos los trucajes no es posible presentar su originalidad. Lo que sí está fuera de toda duda es que Meliès supo combinar todos estos trucos en unas estructuras fílmicas enormemente eficaces. Lo original de él fue que partiendo de ello creará un universo figurativo que le otorgara un puesto en la primera plana del cine. Para ello construiría en 1897 un estudio acristalado cerca de París, en Montreuil, el segundo después del de Edison, en el cual va a poner en pie los procedimientos que van a poner en marcha el nuevo arte.
En el estudio va a desarrollar una actividad portentosa puesto que se va a encargar prácticamente de todo: de colorear los fotogramas, dirección, carpintero, elección de actores (mostrando gran sensibilidad en la dirección para diferenciar a los actores de cine y de teatro), de operador, etc. De su estudio entre 1897 y 1913 van a salir cerca de 500 películas, con una proyección ambulante por lo que muchas no se han conservado.
el espectador a primera vista no distinguía entre el sueño y la realidad. Esto no era ningún problema porque entonces las películas se relataban, pero Meliès no debió quedar muy satisfecho puesto que en su próxima película ya introdujo encadenados o fundidos, que sirven para subrayar el paso del tiempo o del espacio, lo que son los signos de puntuación en el cine.
No fue este sólo el único hallazgo de Meliès puesto que introdujo también sobreimpresiones, lo que en la que época se llamaba fotografías espiritistas porque había desalmados en la época que vendían fotografías con esta técnica como si fueran apariciones de fantasmas. Luego introdujo también travellings pero no de la cámara, sino que él se mueve hacia la cámara es el actor (película sobre un científico al que le crece la cabeza por un experimento). Va metiendo toda una serie de trucos muy imaginativos.
Una película muy importante va a ser La Cenicienta de 1899. Esta película es importante porque si recodamos los Lumière cogían la cámara y rodaban hasta que se acababa la película, pero esta película rompe con el molde que encerraba el argumento en los límites de un solo plano. Esta película tiene ya 140 metros (en el origen se medían por metros, después se medirán por rollos), mientras que las de los Lumière tenían 15 metros y el argumento está desarrollado en 20 cuadros, llamados así por su influencia teatral. Meliès introduce episodios en la historia de la cenicienta. Los 20 cuadros tenían unidad porque estaban referidos a un mismo personaje y proyectados podían elaborar un argumento mucho más complejo que lo que permitía un solo plano. Son como diapositivas animadas. Las limitaciones de esta película son principalmente las referidas a la gran deuda que tenía con el teatro, algo muy común en esta época (se abren con telón, se saluda al final, los personajes entran y salen como si fuera un teatro). Por ejemplo, en la cenicienta las escenas se suceden en un decorado único y la cámara siempre está a la misma distancia de los actores, estática. Hay continuidad por el tema pero no hay continuidad plano a plano, una continuidad que la dará el montaje posteriormente.
Sin embargo, la película que marca la culminación de su carrera creativa y comercial va a ser El Viaje a la Luna. El argumento de la película es el siguiente: en una gran y larga conferencia de astrónomos, el presidente de la reunión (interpretado por Georges Méliès) propone hacer un viaje a la Luna. Después de un cierto silencio seis astrónomos diseñan un plan, después de haber diseñado una cápsula espacial, son lanzados al espacio por un cañón gigante. La cápsula es expulsada hacia la bonita cara de la Luna, dañándole el ojo derecho.
Los astrónomos salen de la cápsula y ven que la nave ha colisionado. Aterrizando con seguridad en el satélite, los exploradores salen de la cápsula y miran la gran distancia entre la tierra y el territorio en el que se hallan, exhaustos por el largo viaje, éstos desenrollan sus frazadas y duermen. Mientras duermen, un cometa pasa y la Osa Mayor
aparece, cada estrella posee una cara humana, el viejo Saturno se inclina fuera de una ventana en su planeta anillado y Febe, diosa de la Luna, aparece sentada en una oscilación de una Luna creciente. Febe provoca una gran tormenta de nieve, que obliga a los astrónomos a buscar refugio y calor. Los protagonistas encuentran una cueva donde se pueden cobijar. En esta cueva encuentran unas setas de gran tamaño. Uno de los terrícolas abre su paraguas; toma la raíz de una de ellas y se transforma en una seta gigante.
De pronto, un selenita (habitante de la Luna) aparece, los exploradores lo matan sin intención y el pueblo selenita desea vengarse por la muerte de su habitante. Segundos después aparecen un gran número de selenitas con armas atacando a los astrónomos. Más habitantes del satélite aparecen obligándolos a que éstos se rindan. La tribu de selenitas les presentan a su líder y el jefe de la tripulación mata a éste.
De este modo, logran escapar de vuelta a la cápsula, mientras son perseguidos por los selenitas. Cinco de los astrónomos entran en la cápsula y el último utiliza una cuerda para inclinar la cápsula sobre la Tierra. Los selenitas intentan agarrar la cápsula a última hora y la empujan. La nave cae hacia un océano de la Tierra y la cápsula flota de nuevo a la superficie, donde son rescatados por barcos, remolcados en tierra y recibidos sanos y salvos en un emblemático desfile frente a una multitud entregada.
años lo multiplicaron a 60 millones de francos. El secreto y la fortuna de Pathé, estuvo en concebir el cine como una industria y de hecho el ascenso de su compañía está vinculado a acciones muy precisas, como diferenciar y potenciar los diferentes sectores en los que se articulaba la industria compleja del cine: producción, distribución y exhibición. Esto le va a permitir crear una industria completamente nueva pero con esa rémora del individualismo de Meliès.
En el sector de la producción abrió un estudio en el que puso al frente a un jefe de producción, Ferdinand Zecca, un hombre que copió todo lo que pudo pero que tenía talento para adelantarse a los gustos del público. En cuanto al sector de la distribución pasó de vender las películas a alquilarlas, introduciendo el sector intermedio de la distribución entre la producción y la exhibición. De este modo, en las primeras décadas del siglo XX controla prácticamente el 80 por ciento del cine que se producía en EE.UU. En cuanto a la exhibición, a partir de 1908 la Pathé contó con su propio circuito de salas de exhibición. Esta manera de articular la industria se conoce como estructura vertical, que consiste en controlar el producto desde que se realiza hasta que se exhibe, estando en la base de todas las compañías cinematográficas hasta la actualidad.
Este control absoluto de la Pathé le llevará a no descuidar ninguno de los sectores en los que se articula, fabricando y vendiendo también aparatos y material cinematográfico, demostrando una gran capacidad para diferenciar los productos de acuerdo con las exigencias de un público en rápida expansión.
Ferdinand Zecca fue por tanto el responsable a partir de 1901 del incremento de la producción de la Pathé desde el estudio de Vicens. En estos tiempos resulta aún muy difícil describir la personalidad creadora de los productores ya que la copia estaba a la orden del día. En el caso de Zecca, hay que decir que fue un copiador desaprensivo de Meliès y los pioneros británicos. Sus opciones no eran estilísticas, sus criterios eran más bien comerciales, se aprovechó de una serie de recursos que habían inventado otros para realizar de una manera rápida y económica una serie de productos para un mercado en rápida expansión.
A él se debe la introducción de una temática, la temática realista-dramática, que inauguró en 1901 con un título: Historias de un Crimen , en la que se limitó a reproducir cuadro por cuadro un célebre folletín teatral que se representaba en el Museo Grevin de París. Tuvo un extraordinario éxito y esta temática entró a formar parte del repertorio de la Pathé, recurriendo frecuentemente a la literatura realista, una herencia de esta productora a la cinematografía francesa que dura hasta nuestros días.
Otra de las temáticas que impulsó fue la cómica, para lo cual tomó ideas y autores del teatro y del cine de Meliès. Zecca supo dotar a estas películas de unos ritmos muy rápidos y eficaces, aunque no muestran una especial preocupación por los detalles y el refinamiento en la ejecución. Entre los cómicos lanzados por la Pathé hay que destacar a Max Linder, la primera estrella que Francia exportó a los EE.UU y que se considera el padre de la comedia Americana (Chaplin lo consideraba su maestro). Lo que hizo fue
adoptar unos recursos propios tanto estilísticos como interpretativos para que el público pudiera identificarlo y distinguirlo de los demás cómicos.
Zecca también impulsó películas de corte histórico con un gran despliegue en las escenografías, como por ejemplo Quo Vadis , también hicieron películas por episodios, como La Pasión de Cristo , películas en las que participó un español, Segundo de Chomón, un aragonés que se trasladó a Francia y posteriormente a Italia. Entre las temáticas que también impulsó la Pathé estuvieron los noticiarios y la Pathé Baby, películas de corte infantil para toda la familia.
Una de las temáticas impulsadas por la Pathé más importantes fue el Film d´art. Esta diversificación temática se inserta en un plan de la Pathé para ampliar y modificar al público, sobre todo para atraer a las clases medias y altas, que consideraban el cine como un espectáculo plebeyo.
En 1907 el cine francés era una industria sólida pero va a atravesar una crisis debido a la vulgaridad y repetición de los temas que acabó por cansar al público y que no conseguía ganarse el afecto de la élite cultural. La operación del Film d´art va a surgir para responder a dos exigencias: superar esa crisis de ideas y repertorio y dotar al cine de un reconocimiento intelectual. Se fundó así en 1908 la sociedad Film d´art que fue una alianza entre los sectores literarios franceses parisinos y la industria del cine.
Los promotores de la operación fueron los Hermanos Lafitte que confiaron la producción a uno de los grandes representantes de la comedia francesa: Charles Le Bargy. El objetivo era que la literatura proporcionara argumentos para adaptarlos al cine. Los hermanos Lafitte construyeron un estudio específico y crearon una sociedad para la distribución, aunque rápidamente se la cedieron a la Pathé. El proyecto era muy ambicioso, sin embargo, los resultados económicos no fueron muy brillantes. De las tres primeras películas que se hicieron sólo El Asesinato del Duque de Guisa tuvo un cierto éxito y más entre las élites que entre el público popular.
Los defectos del Film d´art fueron fundamentalmente su concepción teatral de la interpretación y la escenografía, la estaticidad de los encuadres y la ausencia de montaje. Resultaba absurdo que los actores se colocaran delante de una cámara estática a recitar los textos de Shakespeare o la Tragedia Griega. Lo que hizo el Film d´art fue detener la evolución del cine y volver al teatro filmado. Otras obras producidas fueron El retorno de Ulises o el Beso de Judas. Cabe destacar una película de 1912 titulada La Reina Isabel que se rodó con una gran cantidad de medios, se trasladaron incluso a Londres a rodar, con unas escenografías muy cuidadas, uno de los mejores documentos del Film d´art, convirtiéndose en algo positivo porque constituye un documento interpretativo de Sara Bernhardt, una de las grandes actrices teatrales de comienzos del siglo XX. Generalmente los artistas del teatro eran muy reticentes a actuar en el cine.
La experiencia del Film d´art es indudable que indujo al cine a demorarse en una serie de recursos expresivos que le eran ajenos, no favoreciendo el desarrollo de todas las