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1. Vida 2.Obras 3. Herencia intelectual de Platón 4. El sentido de la filosofía platónica. 5. La teoría de las ideas 6. Antropología 7. El conocimiento: acceso a las ideas 8. Ética y virtud 9. Política y educación
Tipo: Apuntes
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Aristocles, verdadero nombre de Platón , nació en Atenas en el 427 a. de C y muere el 347. De familia aristocrática. Su padre, Aristón, era descendiente de reyes y su madre pertenecía a la familia de Solón (antiguo gobernante).
A partir del año 407 a.C. frecuenta el círculo socrático, en el que se mantendrá durante ocho años. En el 399 Sócrates es condenado a muerte. Por temor a represalias sobre los seguidores de Sócrates, Platón comienza una época viajera y no cesará de meditar sobre el modo de mejorar el estado.
En el 388 viaja a Sicilia invitado por el tirano Dionisio I. Intenta influir en sus Ideas políticas con la esperanza de poner en marcha su ideal de ciudad, pero las susceptibilidades que despierta en Dionisio terminan por desterrarle.
En el camino de vuelta a Atenas, una tradición supone que Platón es capturado y vendido como esclavo. Una vez liberado, Platón vuelve a Atenas donde funda la primera gran escuela de la antigüedad: La Academia. Allí impartirá sus clases y se rodeará de discípulos en una especie de comunidad que tiene bastantes similitudes con las establecidas por los pitagóricos.
En el 367 muere Dionisio I y le sucede su hijo, Dionisio II, que volverá a llamar a Platón. Viaja pues, de nuevo a Sicilia, entablando una gran amistad con Dión, cuñado del anterior tirano e intenta de nuevo que el tirano aplicara en su ciudad su ideal político de ciudad, pero las tensiones no se hacen esperar y Dionisio destierra a Platón y a Dión de la ciudad. El filósofo vuelve a Atenas, donde continúa su labor docente y creadora hasta que en el año 361 es invitado una vez más por Dionisio II. Ya en Siracusa vuelven a surgir desavenencias entre los ideales de Platón y la política del tirano. Este último termina por retenerle obligatoriamente hasta que Platón es liberado.
2. OBRAS
Platón es el primer filósofo griego del que nos ha llegado un buen número de obras. Escribió en forma de diálogo, poniendo a Sócrates como principal interlocutor. Por eso la filosofía de Platón no es un sistema terminado, sino una indagación continua. Dividimos su obra en los siguientes períodos.
2.1. Diálogos socráticos de juventud (399-389)
Diálogos que describen la enseñanza de Sócrates: Apología de Sócrates, Critón, Laques, Carmides, Lisis, Eutifrón, Ion, Protágoras.
2. 2. Diálogos de transición (388-385)
En este período es clara la influencia pitagórica. Funda la Academia, inspirándose en las comunidades de los pitagóricos. Se aprecian los problemas políticos y aparecen los primeros esbozos de la Teoría de las Ideas: Gorgias , Menón, Cratilo , Hipias mayor, Hipias menor, Eutidemo, Menexeno.
2.3. Diálogos de madurez (385- 370)
Redacta los diálogos fundamentales. La Teoría de las Ideas es el trasfondo del resto de los temas tratados. Elabora una teoría del Estado: Banquete, Fedón, República, Fedro.
2. 4. Diálogos críticos (369-362)
El Parménides, El Teeteto, Sofista y El Político.
2. 5. Ultimos diálogos
Abandona las cuestiones metafísicas y se interesa por la cosmología y la historia: Filebo, Timeo, Critias, las Leyes. Aquí se aprecia a un Platón, cercano a la muerte, atormentado, pesimista y desilusionado.
3. LA HERENCIA INTELECTUAL DE PLATÓN
Algunas de las fuentes del pensamiento de Platón son las siguientes:
a. Parménides : De él coge la idea de que la realidad (mundo de las Ideas) es eterna e inmutable, y que todo cambio ha de ser ilusorio. Concebirá las Ideas bajo los atributos del ser (unicidad, permanencia, inmutabilidad, indivisibilidad e imitación). Reinterpretará la distinción que este autor hacía entre la vía de la verdad y la de la opinión.
b. Pitágoras : De él cogerá el hondo calado religioso (orfismo) que tiene su pensamiento sobre el cosmos y el hombre: la inmortalidad del alma, existencia del más allá, redención de esta ilusoria vida terrenal; también su amor por las matemáticas c. Heráclito : De él cogerá la constatación de la absoluta falta de permanencia que hay en el mundo de los sentidos.
d. Zenón : De él coge el arte de avanzar en el conocimiento contraponiendo tesis: la dialéctica (aunque Platón sólo la aplica a las Ideas).
e. Sócrates : De él aprendió fundamentalmente a indagar explicaciones teleológicas y no mecánicas sobre la naturaleza y la polis, así como su método dialógico, el intelectualismo moral que además aplicará a la política y la búsqueda de las definiciones esenciales, que Platón convertirá en Ideas. También admite como Sócrates la concepción absolutista de la verdad y de los valores morales.
Rechaza a los presocráticos en general (lo físico y cambiante no da conocimiento verdadero) y a los sofistas (no acepta el relativismo de Protágoras ni el escepticismo de Gorgias).
Difícilmente se comprenderá la filosofía de Platón si no tenemos en cuenta el contexto filosófico, político y social en el que surgió. En efecto, hay que entender su filosofía desde estas dos claves: Reacción contra las doctrinas filosóficas
para que exista cualquier realidad física, es necesario una causa suprema y última que no es de carácter físico, sino suprafísico o metafísico. Aquí radica la gran novedad de la filosofía platónica: descubrir una realidad superior inteligible que da razón de toda la realidad del mundo físico.
5.2. Los dos mundos
Tenemos dos mundos separados uno del otro: el mundo sensible, al que accedemos a través de nuestros sentidos; y el mundo inteligible al que accedemos a través del "nous". Pero hay más: sostendrá que el único mundo propiamente real es el mundo inteligible, ya que en él radica el ser de las cosas sensibles (el mundo sensible no sería más que una copia defectuosa de aquél).
Todo esto queda muy bien explicado en el "Mito de la caverna" (República, libro VII).
5.2.1. El mundo de las Ideas: Descripción
Por Ideas entiende Platón no un contenido del entendimiento, algo que estuviese en la mente humana, sino entidades que existen por sí mismas. Cada una de estas Ideas reúne los caracteres del ser de Parménides: son eternas, simples (=indivisibles), inmutables y limitadas ( = determinadas); por lo mismo, son independientes del mundo físico y están situadas en un plano superior a dicho mundo. Estas Ideas son las que encierran el verdadero ser de las cosas, su esencia.
La realidad se nos muestra plural, efímera, múltiple, en un devenir constante de seres heterogéneos e, incluso, contrarios. ¿Cómo poder conocer esa realidad tan inestable? ¿Cómo poder aprehenderla si se halla en continuo cambio? Según Platón ha de haber algo que permanezca siempre, que sea estable y que nos permita diferenciar a unos seres de otros para poder pensarlos y reconocerlos. Si no, ¿Cómo podríamos saber, por ejemplo, que un acto es valeroso o que un objeto es azul? Tiene forzosamente que existir el valor mismo, el valor en sí, absoluto, para que yo pueda referirlo a las distintas acciones que se realicen y que sean tales. Tiene que existir lo azul en sí para que yo pueda reconocer como azul un objeto cualquiera. Estos conceptos absolutos (lo Azul en sí, el Valor en sí, lo Justo en sí ), son denominados por Platón IDEAS y éstas responden a la pregunta socrática ¿Qué es? Es decir, preguntan por la determinación o esencia de cada cosa: el ser propio de cada cosa, lo que hace que cada cosa sea lo que es (valerosa, azul, justa, etc).
5.2.1.1. Organización y jerarquización de las Ideas
Las Ideas están organizadas jerárquicamente. Aunque este orden jerárquico varía según los diversos Diálogos, podemos dejarlo establecido así:
a. Por encima de todas estaría la "Idea de Bien". b. En segundo lugar, las de "Sabiduría", "Ser", "Uno", "Belleza" y "Justicia" (a veces estas Ideas aparecen ocupando el lugar de la Idea de Bien y diferenciadas de las demás). Estas son IDEAS ÉTICAS. c. Las Ideas matemáticas (tales como la de "Igualdad", "Desigualdad" "Unidad", etc). Son las IDEAS MATEMÁTICAS. d. En último término las Ideas correspondientes a entidades sensibles. Son las IDEAS DE LAS COSAS SENSIBLES.
Esta relación jerárquica entre las Ideas lleva a postular una cierta unidad en el ámbito del mudo inteligible: cada Idea participa de las situadas en un plano
superior, por lo tanto, todas participan de la Idea de Bien y, consiguientemente, todas se hallan unificadas mediante la “Idea de Bien”. Pero ¿Qué es la Idea de Bien? Para Platón es la suprema realidad, gracias a la cual existen y son verdaderas todas las demás realidades, o sea, las ideas y, en último término, también las cosas del mundo sensible; es decir, la Idea de Bien proporciona el ser a todo cuanto es, a todo cuando existe. El Bien tiene un doble papel: difusivo y unitivo. Difusivo porque es causa de todo y unitivo porque es la cúspide de toda la realidad. Así habla En la Idea de Bien se dan y cobran su verdadera realidad y su auténtico valor la verdad, la belleza, la justicia y todas las demás realidades. La Idea de Bien “ es la causa de todas las cosas rectas y bellas que en el ámbito visible ha engendrado la luz y al señor de ésta y que en el ámbito inteligible es señora y productora de la verdad y de la inteligencia ” (Rep. VII, 517 c) En este mundo de las Ideas no existen las contradicciones (bien-mal, justicia-injusticia...). Eso sólo se da en el mundo sensible.
5.2.1.2. La estructura dialéctica de las Ideas
En algunos de sus Diálogos tardíos ( Parménides ), sostiene que el mundo de las Ideas configura un todo unitario con una estructura dialéctica, es decir, que las Ideas inferiores participan de las situadas en el plano superior. Por ejemplo: la "Idea de Caballo" tiene una entidad en sí misma pero, a su vez, la "Idea de Caballo", "es" algo, por tanto, participa de la "Idea de Ser", es "una", por tanto, participa de la "Idea de un", etc.
5.3.2. El mundo sensible: Descripción
Es el mundo de lo inmediato que nos viene dado a través de los sentidos. Es el mundo material, mudable, perecedero, de la mera apariencia. Es el que los sentidos captan y, de alguna manera, participa del mundo de las Ideas.
Las cosas de este mudo sensible no tienen verdadero ser, sino que están en un permanente devenir (Heráclito). Si embargo, y puesto que podemos hablar de ese mundo, algún tipo de ser sí que tendrán (a fin de cuentas tienen que ser algo, no son una pura nada); pues bien, el ser que tienen las cosas sensibles le viene dado por las Ideas. Platón dice que tienen un ser participado (participan del ser de las Ideas en un sentido similar a como la imagen del espejo participa del ser del que es reflejo).También entre ellos hay una jerarquía de seres.
5.3.2.1. Jerarquización del mundo sensible
Al igual que en el mundo de las Ideas, también en el mundo sensible hay una jerarquización que podemos describir así:
a. Por encima de todo está el Alma del Mundo, que rige el movimiento que hay en él. b. En segundo lugar, están las esferas astrales, a las que Platón atribuye un carácter divino. c. En tercer lugar están las almas inmortales de los hombres d. En cuarto lugar, los cuerpos de los hombres, los animales y los vegetales. e. Más abajo todavía que el mundo sensible, como su límite inferior, está la materia primitiva (que a veces se identifica con el vacío o el no-ser)
6.1. Obras donde Platón habla de la antropología
Tampoco encontramos una obra sistemática que describa su antropología. Son varias las obras donde salen a relucir sus pensamientos sobre el cuerpo y el alma, en especial: Fedro, Fedón, República y Gorgias.
6.2. El cuerpo
El cuerpo es de naturaleza material, pertenece, por tanto, al mundo de lo sensible, mortal y caduco. Por dicho motivo, se considera que el cuerpo no es tanto el receptáculo del alma, a quien debe la vida y sus capacidades, ni un instrumento al servicio del alma como afirmaba Sócrates, sino más bien la tumba y la cárcel del alma. El cuerpo es raíz de todo mal, origen de amores alocados, pasiones y enemistades, discordias e ignorancias. Esta concepción es constante en todo el pensamiento platónico.
6.3. El alma (PSICOLOGÍA)
El alma es de naturaleza espiritual, inmaterial, distinta y contrapuesta al cuerpo. Ella es la divina, eterna e inmortal. Procede del mundo inteligible por tanto, pertenece al mundo de las Ideas, participa de la Idea de la Vida. Es la que anima y mueve al cuerpo, que de por sí es inanimado. Por tanto, el alma es superior al cuerpo, está por encima del cuerpo y es quien gobierna el cuerpo. La vida humana comienza cuando cae el alma al cuerpo, transmitiéndole la vida. El hombre es esencialmente alma.
6.3.1. El descenso del alma al cuerpo: el mito del "Carro alado"
En Fedro , explica el descenso de las almas hasta los cuerpos, su vida inicial y las razones de su afinidad con lo divino. Originariamente, el alma está próxima a los dioses y en compañía de éstos vivía una vida divina. Platón describe de forma mítica la cabalgata de las almas, en carros tirados por caballos alados, que avanzan con movimiento circular por las once esferas de los cielos, precedidos de los dioses. Su meta consiste en llegar periódicamente junto con los dioses hasta la cumbre del cielo: lo suprasensible (el mundo de las Ideas) o, como dice Platón, a la llanura de la Verdad. En el mito aparece el alma como un carro tirado por dos caballos y conducidos por un auriga. Los dos caballos de las almas humanas pertenecen a razas distintas: uno es bueno, el otro el malo, y se hace difícil conducirlos. Para las almas resulta una empresa difícil llegar a contemplar el Ser que está más allá del cielo y lograr apacentarse en la llanura de la Verdad, sobre todo por causa el caballo de raza malvada que tira hacia abajo. Ocurre por ello, que algunas almas llegan a contemplar el Ser (mundo de las Ideas) y continúan viviendo junto a los dioses. En cambio, otras almas no llegan a alcanzar la llanura de la Verdad: se amontonan, se apiñan y, sin lograr ascender por la cuesta que conduce hasta la cumbre del cielo, chocan entre sí y se pisotean. Se inicia una riña, en la que se rompen las alas y, al perder su capacidad de sustentación, estas almas caen a la tierra; quedan encarceladas en el cuerpo y se inicia la vida humana. La capacidad de recordar de cada alma depende de su contemplación en ese camino por el mundo de las ideas.
6.3.2. Las tres partes del alma
Habla de tres partes: la racional, la irascible y la apetitiva.
A. Racional : Representada en el mito por el auriga, conductor. Es la parte más noble y elevada. Creada por el Demiurgo, divina e inmortal. Su actividad principal consiste en conocer intelectivamente, dirigir y guiar a las otras dos partes. Cómplice de las acciones superiores del hombre y es la que lleva al mundo de las Ideas. Se localiza en la cabeza, en el cerebro y se corresponde con la virtud de la prudencia y la sabiduría. Es la propia de los gobernantes y los filósofos. Se relaciona con el ORO.
B. Irascible. Representada en el mito por el caballo bueno, dócil y hermoso. Creada por los dioses inferiores. Simboliza valor y voluntad, es decir, todas las tendencias o inclinaciones buenas en el hombre, sus pasiones nobles. Se deja conducir fácilmente por el auriga. Localizada en el torax, el pecho. Es la PLATA.
C. Concupiscible. Representada en el mito por el caballo malo y feo. Simboliza los deseos y tendencias desordenadas, es decir, las pasiones sensibles descontroladas. De ella proceden todos los apetitos groseros e instintos que arrastran al hombre hacia lo corpóreo. Localizada en el abdomen, el vientre. Es el BRONCE.
Esta división tripartita le permite al filósofo, por una parte, dar cuenta de ciertas tendencias e instintos humanos y, por otra parte, jerarquizar a la sociedad en distintas clases sociales según la naturaleza propia de cada quién, que viene determinada por el mayor peso o predominancia de un tipo de alma u otro. La desigualdad social tiene, según Platón, un origen natural (véase el apartado dedicado a la ética y la política).
6.3.3. La inmortalidad del alma
Platón estaba convencido de la inmortalidad del alma y de la existencia de otra vida más allá de la muerte. Si la esencia del hombre es su alma, es coherente que la inmortalidad del alma se convierta en algo esencial Vamos a ver distintas pruebas que nos propone para demostrar la inmortalidad del alma. No son demostraciones, sino hipótesis, creencias, etc. En el Fedón aborda el problema de las razones de la inmortalidad. Estas son algunas:
A. Por la sucesión cíclica de las cosas contrarias. Los contrarios se suceden alternativamente; de lo pequeño se hace lo grande y de lo grande lo pequeño; del frío el calor… Ahora bien, vida y muerte son dos cosas contrarias. Es claro que a la vida sigue la muerte. A la muerte sucede la vida, realizándose de esta manera la rueda de las generaciones.
B. Por la reminiscencia. Para recordar es preciso haber aprendido antes. Las cosas que conocemos no podemos haberlas aprendido después de nacer, sino antes. Luego el alma ha preexistido al cuerpo y, por tanto, es natural que le sobreviva después de la muerte, porque si preexistieron, también sobrevivirá. Por tanto, el alma es inmortal.
C. Por exigencias de la vida moral. No tendría sentido esforzarse por vivir virtuosamente si al morir el hombre se disuelve en la nada. El bien y el mal quedarían sin premio o castigo, lo cual sería injusto, porque tanto el que ha
aprendizaje es una ascensión gradual de la mente desde las sombras o falsedades del mundo sensible hasta la luz o verdad del mundo de las Ideas (punto 7.4).
Ambas, reminiscencia y dialéctica son espoleadas por eros, el amor/deseo (punto 7.5). Un resumen de toda la teoría del conocimiento se ofrece en el mito de la caverna (PowerPoint)
7.1. Obras de Platón que hablan del conocimiento
Son varias las que hablan del conocimiento: En Menón habla de la anámnesis, recuerdo de algo que siempre ha existido. En República : dos tipos de conocimiento: sensible y racional.
7.2. Grados del conocimiento
Hay dos maneras de conocer: por los sentidos (conocimiento de los objetos sensibles) y mediante la razón (conocimiento intelectual):
1. Por los sentidos : mediante ellos alcanzamos un conocimiento falso u opinión , (doxa) es decir, no es el verdadero ser de las cosas lo que conocemos por los sentidos, sino una imagen o apariencia del ser.
La opinión tiene dos grados:
7.3. Conocer como recordar: la Reminiscencia
Al encarnarse en el cuerpo, el alma olvida su pertenencia al mundo de las Ideas y lo que conoció allí; pero una vez encarnada en un cuerpo dispone de sentidos para percibir las cosas sensibles, y, como estas son una copia de las inteligibles, de las Ideas, al verlas el alma "recuerda" los originales. Las cosas le sirven como estímulo para recordar (anámnesis) aquello que conocía pero estaba olvidado.
En el diálogo Menón , Platón trata de demostrar su afirmación "no hay enseñanza, sino reminiscencia". Por eso, el verdadero conocimiento radica en el alma porque antes de unirse al cuerpo había contemplado ya las Ideas. Por eso conocer es recordar y la verdad radica en nuestro interior como ya decía Sócrates. El camino del conocimiento, por tanto, no es un paso de la ignorancia al conocimiento, sino de descubrimiento de la verdad ya conocida. El conocimiento es un proceso de reminiscencia.
7.4. La dialéctica
Para Platón, según el símil de la línea, la ciencia de las Ideas es la dialéctica. Es una ciencia inteligible que, usando sólo la razón, sin servirse de los sentidos, avanza de Idea en Idea hasta llegar a conocer la Idea del Bien. Como las Ideas mantienen una relación jerárquica entre sí, la síntesis nos lleva desde las Ideas inferiores a las superiores en un proceso de ascensión. Por eso se conoce esta forma de dialéctica platónica como dialéctica ascendente. Pero además, Platón desarrollará una nueva concepción de la dialéctica, o lo que se ha llamado dialéctica descendente. Con otras palabras: la dialéctica platónica tiene dos vías: una ascendente (composición) y otra descendente (división).
A. Dialéctica ascendente : se trata de ir de la multiplicidad a la unidad buscando afinidades, identidades, entre las diversas Ideas (componiendo), hasta alcanzar un fundamento único de todo el saber: la Idea de Bien. En el mito de la caverna Platón representa esta ascensión mediante la subida del prisionero al mundo de arriba. B. Dialéctica descendente : Se trata de ir de la unidad hasta la multiplicidad.
7.5. La concepción platónica del amor. Eros el educador
El “amor platónico” es un proceso ascendente como lo es la dialéctica. El alma, dice en el Fedro , que ha caído a la tierra, ha olvidado todo y ha perdido sus alas; pero viendo la hermosura de este mundo, y acordándose de la verdad, toma alas y, una vez alada, desea emprender el vuelo. Por tanto, el “amor platónico” es el deseo de la contemplación y posesión de la Belleza en sí, manifestada en las cosas y personas bellas. Eros tiende siempre a la sabiduría, es el impulsor, el guía que nos lleva hacia la Belleza.
8. ÉTICA Y VIRTUD
El objetivo del ser humano es alcanzar la felicidad verdadera, meta y fin de toda actuación. Por eso la ética platónica es “eudemonista”, es decir, que persigue la felicidad, el sumo Bien como fin. La Idea de Bien será el referente ético por excelencia. Contemplar la Idea de Bien es el objeto del conocimiento y el principio de actuación. La búsqueda de la felicidad supone la “superación” de los deseos del cuerpo para centrarse en los placeres del alma. Por eso, la ética platónica mantiene una estrecha relación con su visión antropológica. Mientras el hombre permanezca ligado a su cuerpo, se encontrará incapacitado para la felicidad y para el verdadero conocimiento. Alcanzar éstos sólo será posible si dominamos nuestra parte material. La "virtud" adquiere en Platón tres sentidos que no se dan por separado sino vinculados a su Teoría de las Ideas y a su concepción del alma. a. Por influencia de Sócrates la virtud sigue siendo considerada como sabiduría;
únicamente conociendo qué es la virtud, es decir, la idea a la que se refiere el concepto "virtud", hay posibilidad de serlo en la vida práctica. El saber y la virtud coinciden y se necesitan recíprocamente. Lo Justo en sí, la bondad en sí, la prudencia, etc., esto es, los valores morales existen por sí mismos, y por ello es posible definirlos y, una vez conocidos, llevarlos a cabo en la vida práctica. El sabio no podrá ser malo, ya que el mal es fruto de la ignorancia.
8.4. La virtud como purificación
Aquí reaparece con toda violencia el antihedonismo platónico: los placeres materiales y corporales no sólo no conducen a la felicidad sino que incluso nos la impiden. Virtuoso y feliz será aquel que purifique su alma de las pasiones y "desórdenes" del cuerpo y se vuelque hacia el mundo eidético, el único capaz de realizar humanamente al hombre.
8.5. La virtud como armonía entre las tres partes del alma: La justicia
La virtud es equilibrio y armonía entre las distintas partes del alma. Debe desarrollarse tal acuerdo entre ellas que se unifiquen los distintos elementos que conforman el compuesto humano, sometiéndolos a la razón Cuando se da la sabiduría, fortaleza y templanza, se da la justicia, que Platón entiende como orden o armonía (en este caso entre las tres partes del alma). Pero la justicia no se da siempre y puede deberse dos motivos:
Cuando el alma en su función concupiscible no cumple con su virtud específica, esto sucede siempre que el individuo confunde el placer con la felicidad. Cuando el alma en su función irascible no cumple con su virtud específica, y esto sucede siempre que los individuos confunden la ambición con la felicidad.
No debemos olvidar que la motivación inicial de su filosofía fue fundamentalmente política y moral, motivación que se vio reforzada por la influencia de su maestro Sócrates. La necesidad de pensar el fundamento de la justicia y el orden social lo condujo a considerar que éstos no pueden basarse en un mero relativismo, ni puede ser sólo fruto de un simple pacto social. Su política la fundamenta en su Teoría de las Ideas. Tenemos ahora que recordar que para el griego no tiene sentido distinguir entre la ética y política. El hombre es un ciudadano.
9.1. Obras de Platón que hablan de la política
Platón concede a la política una gran importancia y muestra de ello son los Diálogos que le dedica: República , Las Leyes y El Político.
9.2. Doctrina del filósofo gobernante
Platón propone un gobierno de filósofos como remedio a los males políticos de su tiempo y como alternativa a las formas de gobierno, como la democracia o la oligarquía. Piensa que los males de la humanidad sólo tendrán
remedio cuando el gobierno esté en manos de los filósofos, o sea, en manos de hombres que, gracias a la filosofía, han alcanzado la sabiduría y la virtud. Pero ¿Qué es un gobierno de filósofos? Esta propuesta política es el resultado de aplicar el intelectualismo moral de Sócrates al terreno de la política. El filósofo gobernante regirá a la luz de las Ideas eternas de Justicia, de Bien y de Belleza, cuya visión ha alcanzado mediante la filosofía. Por tanto, Platón propone como gobierno la aristocracia, “gobierno de los mejores”, los mejores en virtud y en saber. Su teoría política es elitista.
9.3. Una polis justa. El Estado ideal
En República , y más tarde en las Leyes , describe lo que habría de ser un Estado ideal. El fundamento de ese estado ideal habría de descansar en la virtud, entendida ahora como justicia. Es decir, sólo cuando se da la justicia puede funcionar bien la Ciudad. Pero ya hemos dicho que los griegos, y Platón entre ellos, entienden la justicia como orden, como estar cada cosa en su lugar. Así, un alma es justa cuando cada parte cumple la función que le corresponde, se mantiene en su lugar. Pues bien, siguiendo el mismo esquema que había aplicado a la descripción de las funciones del alma, el Estado Justo debería estar compuesto por tres estamentos, cada uno de los cuales cumpliendo con su misión especifica.
9.3.1. La justicia en el corazón de la polis
¿Qué es la Justicia? Se refiere a una Idea objetiva; hay que hablar de Justicia como un paradigma al que se puedan referir leyes y formas de gobierno de un Estado. El Estado nace a partir del alma, pues, en realidad, es su reflejo e imagen. Esta reflexión lleva a Platón a elaborar el estudio de las partes del alma y a relacionarlas con las partes de la polis. Y considera la Justicia como la virtud como la virtud que realiza la armonía, tanto entre las partes del alma como de la polis (ver apartado del alma).
9.3.2. Cada ciudadano ocupa su puesto (clases sociales)
Una polis feliz es sabia, moderada, valerosa y justa y cada ciudadano ocupa su puesto. Platón divide la sociedad en tres estamentos (según las tres partes del alma):
la dialéctica como ciencia de las Ideas. A partir de los 35 años el futuro gobernante combina su formación dialéctica con el ejercicio del gobierno de la polis. A los 50 ya está en condiciones de ordenar la vida de la polis y educar a los demás ciudadanos.