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Asignatura: Política Espanyola I, Profesor: , Carrera: Ciencia Política i Gestió Pública, Universidad: UAB
Tipo: Apuntes
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Primera parte: los “cleavage políticos en la historia contemporánea
- Constitución de Bayona de 1808. ( se discute si fue una constitución o una carta otorgada y si bien el clase no se menciona, si que aparece en otros textos )
Texto aprobado por la asamblea de notables en julio de 1808 , con el que se instituía la monarquía constitucional en España. Convocada por Napoleón , se reunió en Bayona una asamblea de representantes de la nobleza, el clero y el estado llano. El texto aprobado por dicha asamblea, inspirado en un proyecto napoleónico, establecía un Senado compuesto por los infantes de España mayores de 18 años, 24 miembros designados por el rey, y una asamblea legislativa con representación estamental, que se reuniría cada tres años. Tachada de revolucionaria por los absolutistas y de poco dura por los liberales, fue jurada por José I, el 7 de julio de 1808 , aunque nunca llegaría a aplicarse con normalidad.
- Constitución de Cádiz de 1812.
Constitución progresista promulgada por las cortes de Cádiz , el 19 de marzo de 1812 , en plena Guerra de la Independencia. Se la conoce también como « La Pepa ». Se la considera la primera constitución liberal española y fue durante muchos años un hito para el liberalismo español. Fue una constitución avanzada que proclamó el principio de soberanía de la nación y de la separación de poderes, con preeminencia del legislativo (inspirada en la francesa). Su vigencia durante el período bélico, 1812-1814 , fue prácticamente nula y Fernando VII la ignoró fácilmente. Rigió durante el trienio liberal ( 1820-1823 ) y desde 1836 a 1837.
- Constitución de 1837
Teóricamente fue una revisión, de talante moderado , de la constitución de 1812. Con la muerte de Fernando VII ( 1833 ), se produce el fin del Antiguo Régimen. En realidad, se trató de una nueva constitución elaborada por las cortes durante la minoría de Isabel II (hija menor del monarca muerto), bajo la regencia de María Cristina (cuarta esposa del muerto). Señalar que anteriormente existió el Estatuto Real de 1834 (carta otorgada entre Maria Cristina , los liberales mediante la cual, la monarquía tienen todo el poder si bien cede una parte al Parlamento ) Estaba inspirada en las teorías del liberalismo progresista, que se impusieron gracias al papel del ejército dirigido por el general Espartero. Comenzará a tirarse adelante las desamortizaciones de bienes eclesiásticos
- Constitución de 1845
Carta magna moderada que reemplazó a la de 1837 y que teóricamente la modificaba. Surgió como consecuencia de la subida al poder del partido moderado, encabezado por el general Narváez (mediante un pronunciamiento). Inauguró la práctica habitual en el siglo XIX español de considerar la constitución como la ley propia del partido en el poder, siendo modificada según estuvieran en el poder los moderados o los progresistas. Rigió hasta que, tras la revolución de 1868 , se proclamó el texto constitucional de 1869. Supuso un paso atrás en relación al censo electoral reduciéndolo al 0,8% de la población
- Constitución de 1856 (tampoco aparece en los apuntes de clase, pero haberla haila )
Fue una constitución «non nata». No llegó a entrar en vigor ya que un pronunciamiento moderado ( 1856 ) puso fin al bienio progresista ( 1854-1856 ) durante el que se había elaborado esta nueva constitución. El pronunciamiento de 1854 llevó al poder a los progresistas coligados con la Unión Liberal que desestimaron la carta magna de 1837.
- Constitución de 1869
Carta magna progresista (democrática). Fue elaborada a raíz del pronunciamiento de 1868 , encabezado por el progresista general Prim coligado con la Unión liberal y los demócratas , que desplazó del poder a los moderados y del trono a Isabel II (expulsión de los borbones de España ). Por primera vez se instaura el voto universal masculino (hombres mayores de 25 años). Recogerá los derechos individuales y colectivos ampliamente. Se trató de una constitución muy avanzada que rigió hasta 1873 , año en que el monarca Amadeo I de Saboya abandonó el trono y se proclamó la primera república española.
- Constitución de 1873
(^1) Planeta Grandes Obras, S.A., 1999 y apuntes de clase
Carta magna republicana. Se trató de un proyecto de constitución republicana federal inspirada en la constitución federal de Estados Unidos. Se caracterizaba por su vocación democrática y por ser la más avanzada de todas las del siglo XIX en España. Sin embargo, el republicanismo no era representativo de la opinión pública ni de la realidad española, por lo que el fin del predominio político de los federales y, poco después, la desaparición de la república impidieron que este proyecto constitucional fuese aprobado. Es un periodo conflictivo, durante un año existen cuatro Presidentes. Aparición del cantonalismo.
- Constitución de 1876
Carta magna de consenso. Fue elaborada a raíz de la restauración borbónica en la persona de Alfonso XII , de acuerdo con el espíritu del manifiesto de Sandhurst ( 1874 ), redactado por Cánovas del Castillo. Se trató de una constitución conciliadora inspirada por Cánovas y que logró ser aceptada por los partidos políticos dominantes. Presidió una época sin pronunciamientos, en la que las subidas al poder de conservadores o liberales no significaron nuevas constituciones. Se aplicó hasta la dictadura de Primo de Rivera ( 1923-1930 ). Es una constitución muy moderada (sufragio censitario, soberanía compartida entre el Rey y las Cortes ) y desarrolla un programa moderado (confesionalidad del Estado , centralismo, etc.). Duraría hasta 1923. En 1890 se reinstaura el voto universal masculino vía reforma de la Ley Electoral. Durante esta época se irán turnado los dos partidos en el gobierno (conservador y liberal), mediante el fraude y los acuerdos antes de las elecciones. En 1879 se funda el PSOE. En 1901 aparece de Lliga Regionalista (burguesía catalana para defender sus intereses). En 1923 existen amenazas del Movimiento Obrero más amenazas separatistas y se produce el golpe de Estado de Primo de Rivera que impone una dictadura con el referente del fascismo italiano. El golpista será obligado a dimitir y es sustituido por el general Berenguer en 1930 que pretende acabar con la dictadura y se convocan elecciones municipales para acceder a la democracia ( 13 de abril de 1931 ) que conducirá a la II República , al vencer en las grandes ciudades las fuerzas republicanas (en las que el pucherazo no era posible por parte conservadora). Tras esta victoria electoral, Alfonso XIII (muy desprestigiado por haber apoyado a la dictadura de Primo de Rivera , se marcha de España , no sin antes intentar alguna que otra maniobra). Definitivamente se proclama la República. En Catalunya , Macia , proclama la República Catalana , si bien poco después negociando con Alcalá Zamora ( Presidente de la república española) modificará su posición y se transformará en la Generalitat de Catalunya.
- Constitución de 1931
Carta magna republicana , elaborada en 1931 tras la proclamación de la Segunda República. Rigió hasta 1936 en toda España y, durante la guerra civil ( 1936-1939 ), en la llamada zona republicana. En ella, el estado adoptaba la forma de una república democrática y social, laica y aconfesional. Además, incluía derechos sociales, aceptaba la autonomía política y administrativa de las regiones en el marco de un estado integral, e incluía elementos modernizadores en la línea del estado social y democrático de derecho.
Lección 2. La monarquía como forma de Estado y como forma de Gobierno.
Política y Gobierno en España****. El texto constitucional y la forma de gobierno. J. Vilas Nogureira Apartados II. Pp.107-
El artículo 1.3 de la CE dice que “ la forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria ”. La Teoría del Estado y el Derecho Constitucional , suelen utilizar una diferenciación entre “ formas de Estado ” y “ formas de gobierno ”.
Así, la “ forma de Estado ” serviría para tipificar los diversos modos de organización territorial del poder (estados simples y compuestos; unitarios, federales y confederales; centralizados y descentralizados). El criterio más común que proviene de Bodin , es referir las formas de Estado a la titularidad de la soberanía, como hace Héller , (que dice “ la manera como se distribuye el poder del Estado determina la forma del mismo ”), distinguiendo entre democracia y autocracia. Mientras que las “ formas de gobierno ” harían referencia a las clases de agenciamiento de las instituciones establecidas para su ejercicio.
En ese sentido, la monarquía sólo puede ser considerada como forma de Estado cuando es absoluta, es decir, cuando la soberanía reside en el monarca, pero, cuando la soberanía pasa a residir en el pueblo, la monarquía deja de ser forma de Estado para convertirse en forma de gobierno.
La consideración constitucional de la monarquía parlamentaria como forma de Estado , supone una novedad. No existe en el Derecho constitucional comparado una formulación igual, de ahí que el texto del artículo 1.3 de la CE haya sido objeto de discusiones en tanto a que la posición dominante entiende que la monarquía en régimen democrático es una forma de gobierno y no una forma de estado.
El término “ forma política ”, carece de significado unívoco, en ocasiones se utiliza para expresar la forma de estado y la forma de gobierno indistintamente, otras solo la forma de estado y en otras para designar los tipo históricos de organización política (esta última usada en España por Javier Conde , es la que parece más precisa)
Por forma política se entiende así, el modo de organización autónoma de una comunidad determinada, resultado de la integración de una serie de elementos de variada naturaleza (social, cultural, geográfica, económica, propiamente política, etc.), que configura un orden político concreto.
La calificación de la monarquía como forma política del Estado se encontraba ya expresada en el Principio VII del Movimiento , que definía la “ monarquía tradicional, católica, social y representativa ” como “ forma política ” del Estado Nacional. Si bien no se trata de mimitizar deliberadamente esos principios, si que el mantenimiento de la fórmula puede obedecer a motivos paralelos, aunque distintos.
A tales efectos debemos remontarnos a 1978 y la propia transición y valorar el papel desempeñado por el rey en la misma, la función integradora de la corona y la consideración de que la opción por la monarquía frente a la República era fundamental, y en ese sentido cualificadora de la forma de Estado y no meramente de la de gobierno contribuye a explicar la fórmula constitucional. De ahí que, las intervenciones de los más destacados líderes políticos se produjeron en el sentido de que el artículo 1.3 de la CE , quiere decir que la monarquía parlamentaria es forma de Estado.
Política y Gobierno en España. El sistema político (1875-1975). Manuel Rodero. Capítulos I, II. Pp 9-
En septiembre de 1868 se abría un proceso revolucionario para acabar con el liberalismo restrictivo que se arrastraba desde la muerte de Fernando VII en 1833. Progresistas, demócratas y hombres de la Unión Liberal^2 fueron las fuerzas políticas que, junto con el ejército, destronaron a Isabel II y buscaron una monarquía sin borbones en una democracia con orden.
El Gobierno Provisional surgido de la triunfante revolución, presidido por el general Serrano y que incluía al general Prim (hombre fuerte), convocaba elecciones constituyentes en la que todos los varones mayores de 25 años eran electores. En febrero de 1869 se reunían las Cortes con amplia representación progresista, un buen número de unionistas y demócratas, así como isabelinos y carlistas por la derecha y republicanos federales por la izquierda. El 1 de junio las Cortes votaban un Constitución democrática que contemplaba la monarquía parlamentaria como forma de gobierno y el 16 de noviembre de 1870, Amadeo de Saboya era proclamado rey. Su reinado fue breve. Desconectado de la mayoría del país que le reprochaba su origen extranjero (como Juan Carlos I ), abandonado por la vieja oligarquía, hostilizado por carlistas y republicanos, desunidas las fuerzas políticas que le apoyaban, debilitado por su división el Partido Progresista^3 y asesinado Prim (su principal valedor), renunció a la corona el 11 de febrero de 1873 y, ese mismo día las Cortes proclamaban la I República española.
(^2) Unión liberal. Agrupación política fundada por O'Donnell después de la revolución de julio
de 1854. Constituida, al origen, como una coalición entre moderados y progresistas ante los comicios de 1855 para las cortes constituyentes. La Unión Liberal se convirtió en el partido del gobierno durante la presidencia de su fundador (1858-1863). El gobierno de O'Donnell llevó una política particularmente favorable a las clases altas, los nuevos propietarios y los altos cargos del ejército, de la que la Restauración futura no se apartó mucho. Su desdén por la representación popular y su torpeza en asuntos de guerra fueron propicios a una fuerte agitación social que provocó las primeras disidencias en el seno de la coalición; la desaprobación de Cánovas del Castillo en 1862 siguió a la de Ríos Rosas (1861), y fue un preludio a la pérdida del poder (1863). A pesar de su vuelta al gobierno en 1865-1866, la coalición se debilitó por el descontento del sector progresista, que se retiró, y conoció oposiciones internas encabezadas por un grupo de moderados. A la muerte de O'Donnell en noviembre de 1867, sucedió una precaria alianza entre unionistas y progresistas que promovió el levantamiento contra Isabel II y la revolución de 1868. Serrano, nuevo líder de la Unión liberal, fue nombrado presidente del siguiente gobierno de coalición, pero no pudo evitar la ascensión de los progresistas y republicanos. La Unión liberal se fusionó con el Partido Liberal Conservador de Cánovas durante la Restauración. © Planeta Grandes Obras, S.A., 1999 (^3) Partido progresista. Partido político español que agrupó el ala más extremista del
liberalismo español durante el segundo tercio del siglo XIX. En las cortes de 1836-1837 se denominó con el término de progresistas al sector más radical del movimiento liberal, que defendía los principios de la constitución de 1812. Este partido, propulsor de la constitución de 1837 y de la desamortización, se vio forzado a recurrir a la influencia de los altos jefes del ejército para mantenerse en el poder al carecer de una estructura organizativa sólida.
Tras la caída del general Espartero, su principal líder hasta 1843, el partido se debatió en arduas discusiones sobre la táctica a seguir para recuperar el poder, monopolizado por los moderados con el apoyo de Isabel II. Tras la revolución de 1854, de la que fueron los principales beneficiarios, sus enfrentamientos, la falta de decisión de Espartero y el temor de las masas les desplazó nuevamente del poder en 1856. Bloqueado el camino constitucional, los progresistas intentaron diversos pronunciamientos hasta conseguir la victoria en la revolución de setiembre de 1868. A la muerte de Prim (1870), el partido se escindió en varios grupos de corta existencia que desaparecieron con la Restauración, al ingresar muchos de sus miembros en el Partido liberal. © Planeta Grandes Obras, S.A., 1999
Así, el Partido Conservador de Canovas , compartía el poder con el Partido Liberal de Sagasta. La composición social de ambos eran la aristocracia madrileña y rural, terratenientes, industriales, comerciantes y personas de orden de las clases medias. Por el mecanismo de turno pacífico de partidos en el poder, desde 1876 , la política oficial se concibe como negociación entre las élites de los partidos turnantes que buscan la estabilidad del sistema evitando la injerencia del Ejército a través del golpismo. La consolidación del régimen pasaba necesariamente por dominar las insurrecciones carlistas y cubana. En marzo de 1876 finaliza la tercera guerra carlista y en febrero de 1878 con la Paz de Zajón se cerraba la Guerra de Cuba. Con la muerte de Alfonso XII en noviembre de 1885 , toma la regencia su viuda María Cristina y se consolida el turno de partidos mediante el acuerdo denominado Pacto del Pardo. A nivel legislativo destaca el Código Civil ( 1889 ) el Código de Comercio ( 1885 ) y la Ley de Sufragio Universal ( 1890 ) que modificaba la de 1878 de carácter censitario. Ahora bien, el principio de la soberanía compartida, alejó considerablemente de los patrones propios de una monarquía parlamentaria y no sobrepasó nunca los límites del liberalismo oligárquico.^ El sistema hizo efectivos ciertos derechos y libertades (si bien a veces fueron suspendidos), pero estuvo bastante vacío de contenido democrático. Los gobiernos no debían su existencia a unos resultados electorales y mayorías parlamentarias, sino que se creaban artificialmente desde el poder con la ayuda de todo un complejo mecanismo de redes caciquiles y clientelares. La Corona encargaba a uno de los partidos turnantes, la formación del gobierno y, este, tras la disolución de las Cortes, ganaba las siguientes elecciones: se fabricaban las elecciones. Este régimen funcionó hasta finales del siglo cuando España se enfrentó a sus dificultades coloniales y a los EEUU , sin una política exterior definida y marginada de las alianzas de las grandes potencias europeas. Por el Tratado de París de 1898 se vio obligada a abandonar Cuba , Puerto Rico y la mayor parte de las Filipinas y la isla de Guam , en los próximos dos años perdería otras posesiones territoriales centrándose desde entonces en su dimensión peninsular y su proyección africana, pero su penetración en Marruecos fue lento y complejo y a la postre acarreó graves consecuencias al propio régimen. La Semana Trágica de Barcelona ( julio 1909 ), aunque de contenido muy anticlerical, tiene su origen en la decisión gubernamental de enviar reservistas a tierras africanas, contestada por las organizaciones de izquierda teniendo en cuenta la sensibilidad de las clases populares que recordaban el enorme costo humano de la guerra cubana.
2. La crisis del régimen
El desastre del 98 puso de manifiesto la endeblez del sistema de la Restauración que atravesaba por una crisis de legitimidad, agravado por su incipiente desintegración de los partidos turnantes ( Canovas asesinado en 1897 y Sagasta fallecido en 1903 ). En el reinado de Alfonso XIII (iniciado en 1902 ) resaltan los intentos reformistas del conservador Maura y el liberal Canalejas. Se trataba de la “ revolución desde arriba ” que apenas tuvo efectividad ( Ley de Reforma Electoral de 1907 de Maura ) para combatir el caciquismo ni la Ley del Candado de Canalejas para evitar la proliferación de congregaciones religiosas. El fracaso de la reforma del sistema de la Restauración , impidió la integración en el mismo de amplios sectores de las clases medias y obreras que irrumpieron con fuerza en la realidad sociopolítica española del primer tercio del siglo XX. El acuerdo que estuvo en la base de la fundación del régimen político canovista, fue anterior al proceso de transformación social de la segunda fase industrializadora y la expansión de la urbanización del país y no había contemplado la exigencia de participación de los nuevos colectivos sociales. La élite política de la Restauración , apostó por consolidar el capitalismo a través de un modelo con fuerte protección y como tenía un concepto muy patrimonial del Estado , no estuvo dispuesta en ningún momento a ceder parcelas de poder. Por todo ello, el régimen fue progresivamente deslegitimado desde fuera del sistema por movimientos de protestas y fuerzas sociales y políticas cada vez más pujantes. Además el
regeneracionismo de ciertos grupos e clases medias cuestionó la bondad del régimen al sumir su caracterización en los términos formulados por Costa^4 , de oligarquía y caciquismo. Los partidos republicanos aunaron algunas de sus tendencias y junto con el PSOE formaron la Conjunción Republicana Socialista ( 1909 ) y las formaciones sobreras UGT y CNT , acrecentaban sus demandas de cambio de régimen y, en la misma dirección los emergentes movimientos nacionalistas, destacando por su protagonismo el catalán. El primer catalanismo presentó una orientación federal e izquierdista, pero desde comienzos de siglo hasta la dictadura de Primo de Rivera , la conservadora Lliga Regionalista ( Prat de la Riba y Cambó ), se impuso. Todo ello supuso el desmontaje en Catalunya el turnismo de los partidos liberal y conservador. Pese a todo, fue Solidaridad Catalana (opuesto a todo lo que representaban los partidos gubernamentales y que agrupaba a todas las fuerzas políticas salvo aquellos y el lerrouxismo), la que de 1906 a 1909 mayor incidencia tuvo en el desgaste del sistema canovista en Catalunya. Posteriormente, en 1919 , con el control de la Mancomunitat de Catalunya por parte de la Lliga , hizo que esta articulase su hegemonía, si bien después de 1917 con la grave crisis del sistema de la Restauración , se vio obligada a jugar el papel del orden establecido llegando a formar parte del Gobierno en varias ocasiones. La confluencia, en verano de 1917 , del movimiento de las Juntas de Defensa , de la Asamblea de Parlamentarios y de la huelga general explica la aparición de una crítica coyuntura revolucionaria que con dificultades logra salvase de la Monarquía constitucional que, en delante, tendrán que valerse de gobiernos de concentración. La persistencia del problema regional, la conflictividad social, la represión de los militares y la crisis de Annual^5 , mantendrán al régimen en una situación de permanente inestabilidad.
El 13 de septiembre de 1923 tenía lugar el golpe militar del general Primo de Rivera con el objetivo de rematar a un cuerpo enfermo y si bien inicialmente (como dicen todos) no pretendía que durase mucho, la verdad fue que duró hasta 1930. Alfonso XIII aceptaba el golpe y se organizó un Directorio Militar. El régimen naciente recibió considerables apoyos sociales (burguesía española -particularmente la catalana-, muchos organizaciones patronales y una simpatía relativamente generalizada de las clases medias urbanas y rurales, así como la Iglesia ). El PSOE y la UGT eludieron el enfrentamiento y adoptaron una actitud de espera ante la evolución de los acontecimientos. En los primero días, se suspende la Constitución de 1876 , disuelve las Cortes y a través de los gobernadores controla los ayuntamientos y las diputaciones. En los meses siguientes restablece la paz social , asegura el orden público (con especial represión hacia la CNT ) e implanta la censura de prensa. En Catalunya prohíbe el catalán en actos públicos y suprime la Mancomunidad.
(^4) Costa, Joaquín (1846-1911), político y jurista español, figura relevante del
regeneracionismo. colaboró en la creación de la Unión Nacional, de la que formó parte el liberal Santiago Alba. Publicó tres obras clave: Colectivismo agrario en España (1898), El problema de la ignorancia del derecho (1901) y la fundamental Oligarquía y caciquismo como la forma actual de gobierno en España (1902). Fue la principal cabeza del regeneracionismo, movimiento de lucha contra el caciquismo del sistema político de finales del XIX. Su programa de 'despensa y escuela' y total austeridad, era poco atractivo para los partidos. Por ello, en 1903, renunció al escaño para el que había sido elegido en la candidatura republicana, y se retiró de la política. Sus escritos pedagógicos se agruparían en 1916 en la antología Maestro, escuela y patria. (^5) Annual, Desastre de, derrota del Ejército español el 21 de julio de 1921, en la zona de
Melilla, ante las kabilas (grupos de tribus) rifeñas marroquíes comandadas por Abd-el-Krim. Mientras el alto comisario español (Dámaso Berenguer) residía en Ceuta, en la parte oriental, en Melilla, la autoridad estaba en manos de Fernández Silvestre. Un temerario avance hacia el sur desembocó en una serie de desastres, cuyo símbolo es Annual. En conjunto las bajas se estiman en unos 14.000 hombres, entre ellos el propio Silvestre. La conmoción pública en España fue enorme. El denominado expediente Picasso (informe redactado por el general que le da nombre, solicitado por las Cortes) trató de buscar responsabilidades, lo que abrió nuevas heridas. Tarea pendiente era rescatar a los prisioneros y reconquistar las posiciones. El rescate de los prisioneros agrió las relaciones entre políticos (donde destacó Santiago Alba) y militares (Miguel Primo de Rivera), lo que facilitó la llegada de la dictadura de este último.
que el retorno de Alfonso XII se produciría de forma espontánea gracias al desgaste del gobierno, se esforzó en evitar los pronunciamientos militares. Ante la impaciencia de algunos jefes del ejército, quiso precisar el contenido institucional de la monarquía borbónica restaurada. A este fin obedecía el manifiesto de Sandhurst (18 diciembre 1874), hecho público por Alfonso XII, en el que hacía una profesión de fe liberal, con la intención de diferenciarse del absolutismo carlista. La monarquía restaurada garantizaría las libertades y derechos individuales y el funcionamiento del parlamento. Al mismo tiempo manifestaba su fidelidad a las tradiciones del país y al catolicismo, e intentaba mostrar que la monarquía hereditaria era el instrumento más eficaz para estabilizar la vida política del país. Once días después de la publicación de este manifiesto, el general Martínez Campos, contra la voluntad de Cánovas, se alzó en favor de Alfonso XII en Sagunto (29 diciembre 1874). El pronunciamiento se extendió a Valencia, y, a pesar de que el gobierno intentó contraatacar, su falta de influencia real en el ejército, y el no contar con el apoyo de las masas, precipitaron su dimisión (30 diciembre 1874). Ese mismo día se organizó un gobierno alfonsino, presidido por Cánovas, y poco después Alfonso XII regresaba del exilio.
Las bases institucionales
Con el restablecimiento de los Borbones en el trono español, Cánovas no buscó la simple continuación de las formas políticas anteriores a la revolución de 1868. Para dar estabilidad al nuevo régimen se esforzó en eliminar la frecuente interferencia del ejército en la vida política y la actuación arbitraria del monarca, inspirado por la camarilla. Intentó trasplantar a España el parlamentarismo británico mediante el sistema de partidos turnantes y la inculcación al nuevo monarca del respeto a las atribuciones que le reservaba la constitución. Las bases sobre las que se asentaría el nuevo sistema eran la monarquía constitucional hereditaria, la constitución, las cortes y los partidos políticos que aceptaran la legalidad. Las leyes fundamentales quedaban fijadas en la constitución de 1876, que aceptaba gran parte de la de 1869, aunque se excluían los aspectos más radicales. Este texto garantizaba los derechos individuales y fijaba las prerrogativas reales. El monarca tenía la potestad de hacer ejecutar las leyes, pero con anterioridad debían ser refrendadas por el gobierno. La soberanía nacional quedaba sustituida por el sistema de las dos confianzas: el monarca y las cortes eran la doble fuente de poder. Con el objeto de evitar el desgaste del partido gobernante, Cánovas preconizó la necesidad de que todas las opiniones que aceptaran el nuevo régimen pudieran expresarse y se aglutinaran en torno a dos partidos, que se sucederían en el poder. Cánovas creó su nuevo partido, el liberal conservador, o simplemente conservador, y coadyuvó a la formación del Partido liberal en torno a Práxedes Mateo Sagasta. Si se exceptúan escisiones efímeras, la vida política oficial se canalizó a través de estos dos partidos turnantes. Al margen actuaron los distintos grupos republicanos y las organizaciones obreras, que no representaron un peligro real para la monarquía borbónica. Sin embargo, los propios inspiradores del sistema no desconocían su artificialidad y la escasa relación existente entre estas instituciones y la mayoría de la población del país, que se mantenía al margen. Para ellos, España no estaba capacitada para las prácticas democráticas, y, en consecuencia, constitución, partidos políticos, cortes y elecciones eran un artificio necesario para evitar sacudidas y rupturas bruscas y para dar una apariencia de país europeizado y moderno. El funcionamiento de la vida política del país se realizaba a través del sistema caciquil. En el peldaño superior de la maquinaria política del caciquismo se situaban los jefes de grupo, que gozaban de la confianza de la corona, y bajo sus indicaciones se formaban los distintos gabinetes. A un segundo nivel se colocaban los caciques regionales y provinciales, y en el último peldaño estaban los caciques locales, que ejercían su influencia a nivel de cada municipio. A través de esta red se cubrían los principales cargos de la administración y se realizaban las elecciones. Éstas se decidían desde el ministerio de la Gobernación, mediante el encasillado y el voto en blanco, pues a nivel provincial y local los caciques del partido gobernante se encargaban de hacer triunfar los candidatos propios o de la oposición, recurriendo a amenazas o coacciones cuando era necesario. Las cortes elegidas mediante estos procedimientos se sometían con facilidad al gobierno, y prácticamente nunca se produjo una crisis ministerial por una votación adversa, sino que aquélla obedecía a intrigas y presiones de los grandes oligarcas. El sistema, adornado con el liberalismo doctrinario oficial, ofrecía a las clases dominantes, grandes terratenientes y alta burguesía, un instrumento eficaz de sujeción del resto de la sociedad. La pequeña burguesía rural y urbana, lo mismo que los colonos, arrendatarios y asalariados, al abdicar de participar colectivamente en la vida política y centrarse en sus problemas particulares, necesitaban estar en buenas relaciones con la maquinaria caciquil y evitar de esta forma un enfrentamiento. Los grupos organizados al margen del régimen, republicanos, federales, carlistas,
y las organizaciones obreras, no fueron más que grupos minoritarios, y, en consecuencia, incapaces de desencadenar un movimiento de masas capaz de sentar sobre nuevas bases las estructuras políticas del país.
La puesta en marcha del sistema de partidos turnantes
La represión de las organizaciones republicanas y obreras, iniciada durante la etapa de interinidad, fue completada en los primeros momentos del gobierno canovista. Pero, desde los momentos iniciales, Cánovas se esforzó en garantizar un pluralismo ortodoxo, con la finalidad de atraer el mayor número posible de partidarios. Convocada una reunión de más de 300 diputados y senadores, se nombró una comisión para elaborar un proyecto de constitución y se procedió a la convocatoria de elecciones. Éstas fueron un puro trámite, y el propio gobierno se encargó de hacer elegir los diputados de la oposición. Métodos semejantes siguieron los restantes gobiernos de la Restauración. Las elecciones de 1876 sirvieron para consolidar el partido gobernante, el conservador, aglutinado alrededor de Cánovas, y, al mismo tiempo, quedó fijada una disciplina para evitar los extremismos del moderantismo. El otro grupo beneficiario en estas elecciones fue el de los constitucionales de Sagasta, que empezó a vislumbrarse como el posible partido turnante, al ser elegido Sagasta como líder de la oposición en las cortes. Cánovas, excepto breves interrupciones, se mantuvo en el poder hasta 1881, y durante este período procuró reforzar los mecanismos del sistema: ley electoral de 1878, que reducía el derecho de voto a un 5% de la población; reconocimiento de los líderes de los distintos grupos, al ser consultados por el monarca, y, sobre todo, consolidación de un partido en la oposición, bajo la jefatura de Sagasta. En 1880 quedó constituido el Partido liberal fusionista, al unirse a los constitucionales los centristas de Alonso Martínez y algunos miembros del Partido conservador y del antiguo Partido moderado. Con la formación del primer gabinete liberal (febrero 1881) se inició el dualismo político, aunque no quedó plenamente consolidado hasta la regencia. La delicada situación creada con la muerte de Alfonso XII decidió al líder conservador a ceder el poder a Sagasta en el supuesto pacto de El Pardo, con la finalidad de consolidar definitivamente el Partido liberal y, con ello, el sistema de partidos turnantes. Los liberales, durante su larga permanencia en el poder hasta 1890, elaboraron gran parte del ordenamiento jurídico-político que se mantuvo hasta la dictadura de Primo de Rivera. Se aprobaron el sufragio universal y la ley del jurado, y se reguló la libertad de expresión, de reunión y de asociación. Al encargarse de formar gobierno Cánovas (1890), mantuvo estas reformas legislativas, y todo hacía suponer que se había conseguido dar unas sólidas bases a la monarquía restaurada.
La crisis del régimen
A partir de la última década del siglo XIX, el sistema comenzó a mostrar síntomas de crisis. La puesta en práctica del sufragio universal, si bien no significó un obstáculo importante para los partidos turnantes, que continuaron obteniendo amplias mayorías parlamentarias con procedimientos similares a los utilizados hasta aquel momento, permitió que la coalición republicana triunfara en las grandes ciudades. Esto representaba un triunfo moral para los partidos ajenos al turno, pues era en estas localidades, al desbordarse la maquinaria caciquil, donde podía expresarse la voluntad nacional. De todas maneras, fue en otros niveles donde se manifestó con mayor gravedad el divorcio existente entre el aparato institucional y los problemas reales del país. Cuando, a fines de la década 1880-1890, la coyuntura expansiva de los primeros años de la Restauración cambió de signo, y una profunda depresión afectó gravemente a los agricultores,se puso en evidencia la incapacidad de los partidos turnantes para remediar la situación y generó una actitud de desconfianza y descontento en sectores que hasta este momento se habían mantenido en un total abstencionismo. El malestar de las clases medias urbanas, la radicalización del movimiento anarquista y los avances del Partido socialista fueron señales claras de la nueva correlación de fuerzas que se estaba gestando. Una mayor inestabilidad de los sucesivos gobiernos y un proceso de desintegración de los partidos turnantes mostraban desde otra perspectiva los mismos problemas. De todas maneras el factor desencadenante de la crisis estuvo muy vinculado a las guerras coloniales. La intervención en Marruecos creó dificultades presupuestarias, y la guerra de Cuba y Filipinas obligó a poner en juego los recursos materiales y morales del país. La intransigencia y el ultranacionalismo de los partidos turnantes frente al movimiento independentista antillano y filipino sólo dejaron opción a una victoria militar. La política autonomista de los liberales fue excesivamente tardía, y con la intervención de Estados Unidos, las tropas españolas fueron ampliamente superadas, y con ello se ponía punto final a la dominación española en América y Oceanía.
Lección 3. El papel desempeñado por la Iglesia Católica en España.
(^7) Semana Trágica, insurrección política y social ocurrida en Barcelona durante la última semana de julio de 1909, con la cual la ciudad se vio envuelta en una gran conmoción social, con una notable incidencia en el terreno político a nivel estatal.
La situación social y sindical de Barcelona, el núcleo más industrializado de España, era realmente explosiva en los primeros años del siglo XX. Además, el grado de concienciación y organización obrera era en ella muy alta. Especialmente el anarquismo contaba con muchos seguidores. Ante el cariz de los acontecimientos de Melilla (desastre del Barranco del Lobo), el gobierno, de forma torpe, recurrió a reclutar reservistas, padres de familia ya integrados en sus puestos de trabajo, precisamente de Barcelona. El embarque del contingente (18 de julio) provocó ya importantes tumultos.
A partir del día 26 se convocó una huelga general, con amplio seguimiento. Las primeras noticias acerca del desastre marroquí desencadenaron una auténtica insurrección, cuyo momento culminante fue el día 28. Más de medio centenar de edificios fueron incendiados y se produjeron un centenar de muertos. El gobierno recurrió al Ejército para acabar con la sedición. En cuanto a los responsables directos se saldó con más de un millar de arrestados y 17 condenados a muerte, 5 de los cuales fueron ejecutados. Entre éstos el anarquista Ferrer i Guàrdia, fundador de la Escuela Nueva.
La ejecución de Ferrer i Guàrdia desencadenó una campaña de condenas internacionales. Por su parte, las izquierdas españolas se unieron por primera vez formado un frente común (Bloque de Izquierdas), cuya presión obligó al joven Alfonso XIII a retirar la confianza al gobierno conservador presidido por Antonio Maura. El rey encargó formar gobierno a José Canalejas, cabeza visible de gran parte del conglomerado opositor. Enciclopedia Encarta 2000.