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apuntes profesor, Apuntes de Antropología Filosófica

Asignatura: Antropología filosófica, Profesor: Rafael Fayos, Carrera: Veterinaria, Universidad: UCH-CEU

Tipo: Apuntes

2017/2018

Subido el 12/02/2018

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_carmencilla22 🇪🇸

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Antropología fisiológica
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Antropología fisiológica

Tema 1: la pregunta sobre el hombre

RESUMEN:

Se determinan en esta primer tema: a) las características propias de la pregunta ¿Qué es el hombre? b) el objeto y método de la antropología filosófica, c) se hace un brevísimo recorrido histórico sobre los diversos tratados que a lo largo del tiempo ha intentado dar respuesta a la pregunta que nos ocupa, d) y por último, repasamos las distintas concepciones filosóficas del hombre a lo largo de la historia. 1.1. La pregunta sobre el hombre Toda disciplina científica o cualquier tratado o manual universitario es la respuesta a una o un conjunto de preguntas sobre la realidad material o humana. Habitualmente afrontamos el estudio de las diversas materias, que como decíamos son respuestas, sin reflexionar adecuadamente sobre la pregunta o las preguntas a las han originado. Por ello, antes comentar qué es la antropología filosófica debemos averiguar a qué pregunta intenta responder. La pregunta a la responde la antropología filosófica es ¿qué es el hombre? Un interrogante que posee las siguientes características: En primer lugar hay que decir que la pregunta sobre el hombre es un acto específicamente humano. Sólo el hombre pregunta y por ello sólo él puede preguntarse sobre sí mismo. El animal posee un conocimiento sensible de la realidad, es decir, ve el agua, pero no sabe qué es el agua. El hombre, sin embargo, es capaz de formar conceptos sobre la esencia de las cosas, pues no solamente las ve o las siente, sino que a partir de ese conocimiento sensible desarrolla un grado superior de conocimiento que denominamos inteligible. Gracias a este tipo de conocimiento el hombre no sólo accede a la esencia de las cosas sino que es capaz de cuestionarse sobre sí mismo. También este aspecto nos ofrece ciertas respuestas sobre qué es el hombre: el único ser capaz de preguntar sobre qué son las cosas y sobre él mismo. En segundo lugar es una pregunta que presupone cierto conocimiento previo, general e impreciso sobre lo que es el hombre.

La antropología filosófica es la disciplina filosófica que estudia al hombre en su globalidad, esto es, al hombre en cuanto hombre. La antropología filosófica no se detiene en perspectivas o aspectos humanos. Todo lo contrario, quiere dar una visión global, unitaria y orgánica del hombre. Busca una respuesta total, última, una respuesta en grado de esclarecer plenamente quién es el hombre tomado globalmente, en su integridad. Estudio global significa que el hombre se presenta como unidad originaria y problemática: ¿quién es el hombre? ¿quién soy yo?” La antropología filosófica es necesaria, ya que las ciencias que se dedican a estudiar un aspecto o dimensión del hombre necesitan con anterioridad, y para dar sentido a sus investigaciones, una pre- compresión o idea general de qué el hombre: ¿Cuál es el método que usa la filosofía del hombre para investigar su objeto? No es un método empírico, en el sentido que usamos este término para referirnos al método de las ciencias experimentales. Más bien, debemos decir, que es un método fenomenológico. Parte del fenómeno e intenta remontarse a las causas y los principios que lo hacen posible. Así pues, podemos hablar de un método fenomenológico reflexivo: constata el fenómeno y reflexiona racionalmente sobre él. Cuanto hemos dicho hasta ahora debe haber dejado claro lo siguiente:

  • El objeto de la filosofía del hombre es el hombre es su globalidad, es decir, el hombre en cuanto hombre.
  • Se distingue de otras ciencias que estudian una parte del hombre y la presuponen
  • El método que usa es fenomenológico-reflexivo. 1.2.2. Breve historia de la antropología filosófica No siempre se ha afrontado la cuestión ¿qué es el hombre?

desde la perspectiva que acabamos de explicar. Los primeros tratados filosóficos acerca del hombre llevaban por título De Anima, y eran una reflexión sobre los vivientes, dentro de los cuales se encontraba el hombre. En este sentido es muy conocido el tratado De anima de Aristóteles donde analiza la vida vegetativa, la vida sensitiva, propia de los animales, y la específicamente humana: la vida intelectiva. Este tratado será comentado a lo largo de la Edad Media por varios filósofos entre los que destacamos a Averroes (1126-1198) cordobés de origen árabe, y a Tomás de Aquino (1225-1274) monje dominico italiano. A partir de aquí la filosofía del hombre considera a éste no como un ser viviente, sino como un sujeto cognoscente, centrándose en los procesos mentales del conocimiento y tornándose por lo tanto subjetivista. Todo ello por influencia de un francés, René Descartes (1596-1650), que puso como primer principio de su filosofía la siguiente máxima: cogito ergo sum. La filosofía del hombre se inclina entonces hacia el ámbito psicológico, “se introvierte y empieza a ser Psicología, estudio ante todo del psiquismo como principio subjetivo de la misma vida mental, actividades todas que se refieren a la vida intencional y consciente.”

Pocos años después Inmanuel Kant (1724-1804), en un conocidísimo texto de su Lógica, abandona el término psicología racional e introduce el de antropología. Se pregunta el filósofo de Königsberg sobre las cuestiones fundamentales que debería resolver la filosofía: “¿Qué puedo saber? ¿Qué puedo hacer? ¿Qué puedo esperar? ¿Qué es el hombre? A la primera cuestión, responde la metafísica; a la segunda, la moral; a la tercera, la religión y, a la cuarta, la antropología. Pero se deberá a esperar a Max Scheler (1874-1928) y a su obra El puesto del hombre en el Cosmos, publicada en 1928, para hablar por primera vez de antropología filosófica en sentido estricto. Fue este filósofo alemán, quien retomando los temas tratados por la filosofía aristotélico tomista, la tradición racionalista y las aportaciones de las nuevas ciencias positivas de su tiempo hablará de la necesidad de una ciencia global sobre el hombre, es decir, de una antropología filosófica.

Así pues, “Para Sócrates, la verdad constituía el fruto maduro de un esfuerzo personal hecho en primera persona que jamás podía reducirse a repetir las opiniones de otros después de haberlas aprendido en la memoria. Era dentro de uno mismo donde residía la verdad. Sus preguntas pretendían justamente eso: forzar a sus discípulos a encontrar dentro de sí la sabiduría que buscaban.” Su filosofía se caracterizó pues, por el interés por la verdad concretado en la lucha por conseguir definiciones universales. Sócrates es el primer filósofo del hombre. Su discípulo aventajado, Platón, (427-347 a.C.) introducirá una visión del hombre que influirá notablemente a lo largo de los siglos: el dualismo. El hombre está compuesto de dos principios: uno espiritual y otro material. Para Platón, el cuerpo, es un instrumento del alma, es una cárcel momentánea que encierra al espíritu pero que más tarde, con la muerte, abandonará

Precisamente porque el hombre sólo es el alma, Platón, se detiene explicar y reflexionar sobre qué es el alma. Aristóteles (384-322 a.C), discípulo de Platón, acepta los dos principios (espiritual y material) de su maestro, pero con una salvedad: no los opone, todo lo contrario, los unifica. El hombre ya no será cuerpo y alma, sino una unidad substancial espiritual y material. El hombre es espíritu y materia a la vez. La última concepción griega que examinaremos son los estoicos. El estoicismo es un escuela filósofica que surge cuando decae la cultura griega. Según los estoicos la felicidad para el hombre es vivir conforme a la naturaleza, cuyo movimiento y acontecer está determinado. Por lo tanto, esa felicidad pasa por aceptar y resignarnos a lo que el destino nos depara. Lo único que no está determinado es la actitud con la cual el hombre puede vivir su propio destino. Son dos las virtudes claves: por un lado la apatía y por otro la

ataraxia. La apatía debe regular las pasiones internas al hombre. El sabio las dominará no deseando nada: ésta es la apatía estoica, que debe lograrse por la austeridad y el ascetismo.” Por otro lado la ataraxia, la imperturbabilidad ante los sucesos externos hará que no nos afecten ya que por otro lado, no podemos influir en ellos pues todo está determinado. De este modo, el sabio estoico logra la libertad interior que es en el fondo la única que el hombre puede ejercitar y alcanza así la felicidad consistente en una alegría serena. El hombre como ser social. Hay un elemento común a los tres autores que hemos visto y que es característico del hombre antiguo. Nos referimos a la naturaleza social del hombre. Concretamente el hombre griego está ligado a la polis, es decir, a la ciudad. El griego no es capaz de concebir al individuo aislado, fuera de una comunidad humana. Ser hombre implica necesariamente ser con otros, ligar tu destino al de los demás, pero no como fruto de la libertad sino en razón del modo del ser que le compete al hombre de manera natural. En la ciudad el hombre puede alcanzar su felicidad, es educado, practica la religión, encuentra la justicia, ...etc. Para estos autores el ámbito natural del hombre, su condición de posibilidad, es la comunidad política, esto es, la ciudad. 1.3.2. La visión cristiana: San Agustín y Tomás de Aquino. La revelación cristiana pone una serie de presupuestos que influyen en el modelo de hombre que presentará la filosofía posteriormente. Estos presupuestos son los siguientes: a) Para el cristianismo el hombre, como toda la realidad, es antes que nada criatura de Dios. Una criatura especial, pues es la única hecha a imagen de Dios. b)En segundo lugar esta criatura que es el hombre, tiene un lugar especial en toda la creación. Por un lado se encuentra inmersa en la realidad material, pero al mismo tiempo está por encima de ella, pues posee una dimensión espiritual. c) Por último hay que anotar que para el cristiano no hay

hombre también es persona, entendida esta a partir de la definición de Boecio: persona es “substancia individual de naturaleza racional”, que él perfecciona como “subsistente de naturaleza racional”. Es importante subrayar este aspecto porque luego, ya en el siglo XX, surgirá una escuela filosófica que pondrá a la persona en el centro de la antropología filosófica y como rasgo definitorio del hombre. 1.3.3. El hombre moderno. Durante la Edad Media Dios había sido el eje de explicación e interpretación del mundo y de la vida del hombre. Con la llegada de la Edad Moderna, no solamente la revelación cristiana ya no cuenta, sino que la cultura adopta una actitud indiferente cuando no hostil frente a ella. Esto va a tener consecuencias en la concepción del hombre en esta época: “La Edad Moderna se esfuerza por arrancar al hombre del centro de la creación en el orden espiritual. El hombre no está ya sometido bajo todos los aspectos a la mirada de Dios , sino que es autónomo, tiene libertad de acción y dispone de sus Movimientos. El hombre será un ser autónomo que irá adquiriendo progresivamente un conocimiento científico de la realidad y un dominio técnico frente a ella. Este poder crecerá de modo exponencial, pero no así una ética que lo norme y dirija. No podemos dejar de nombrar el Renacimiento y el despertar de la cultura humanista. Hay una vuelta a hacia Grecia y Roma y con ella una atención sobre el hombre al que se intentará hacer el centro de la cultura, como leemos en los escritos humanistas de Erasmo de Rotterdam, Tomás Moro o Luis Vives. Pero modelo de hombre que se forjará, será a partir de este momento subjetivo, esto es, el hombre será ante todo un sujeto, es decir, individuo que conoce. Porque quien realmente va a marcar la filosofía y el pensamiento de los próximos siglos será un francés llamado René

Descartes (1596-1650). En su búsqueda por una certeza sobre la que fundar una nueva filosofía llega a la siguiente afirmación: Cogito ergo sum, pienso luego existo. Este será el pilar que sostendrá todo su pensamiento. Descartes divide la realidad en dos tipos de substancias: la pensante y la extensa (res cogitans y res extensa). Ambas se oponen la una a la otra y ambas forman parte del hombre que es a la vez espíritu y materia. La cuestión fundamental con la que se enfrentará Descartes será la relación entre la materia y el espíritu, es decir, la relación mente cuerpo. . Un inglés llamado David Hume (1711-1778), será el otro pensador, que desde una posición Es decir, el hombre es un conjunto de vivencias y no una realidad en sí. Muy unida al racionalismo y al empirismo se encuentra la ilustración que hasta cierto punto nace de éstas. ¿Qué visión tenía del hombre? “La antropología de la Ilustración era aproximadamente ésta: El hombre es un ser racional. Si se guía por su razón no necesita para nada otra instancia, ni siquiera la revelación divina que además no se ha dado. (...) La naturaleza del hombre es por sí misma buena y, si no se la deforma de prejuicios sociales o religiosos, le dice al hombre mediante los instintos, cómo debe proceder. (...).” 1.3.4. Antropologías contemporáneas a)El materialismo: Las concepciones antropológicas que acabamos de estudiar unidas al pensamiento positivista de Aguste Comte (1798-1857) provocaron la aparición de un grupo de corrientes filosóficas que redujeron la realidad humana a su dimensión puramente material. A este grupo de corrientes filosóficas las denominaremos materialistas. A este materialismo se unirá la teoría de la evolución de Charles Darwin (1809 – 1882) que propone como solución a la diversas de especies la evolución de formas simples de vida a más complejas a través del tiempo y mediante el mecanismo de la selección natural.

El personalismo destaca del hombre su carácter personal, y desde este punto de partida, analiza la realidad humana, subrayando sobre todo su dimensión social, su relación con los demás, la afectividad, la dimensión corporal, ..etc. Filósofos que de alguna manera han estudiado los diversos aspectos que presenta el personalismo son Jacques Maritain, Martin Buber, E. Levinas, Karol Wojtyla, ...etc.

Tema 2 La vida sensitiva

RESUMEN:

en este tema se analiza la dimensión material del hombre. Partiendo del hecho ineludible de que el hombre es un ser vivo, se analiza qué es la vida, sus tipos y las interpretaciones filosóficas que se han dado de ella. En un segundo momento se profundiza en el conocimiento sensible del hombre que dividimos en dos fases: sensación y percepción. Por último, nos detenemos en las tendencias sensibles haciendo especial hincapié en los instintos. 2.1.Concepto y grados de vida 2.1.1. Definición de vida El Prof. Ramón Lucas define la vida como movimiento inmanente autoperfeccionante

. Esta definición requiere algún comentario. Para empezar Ramón Lucas entiende el movimiento no sólo desde un punto de vista local (es cierto que casi todos los seres vivos se mueven de un lugar a otro), sino además desde una perspectiva metafísica, es decir, el paso de la potencia al acto. Y a este movimiento lo califica de inmanente, es decir, el ser vivo se mueve a sí mismo, y no es movido por otro. Yepes Stork y Aranguren en sus Fundamentos de Antropología señalan una serie de propiedades del ser vivo

que coinciden en muchos aspectos con la definición de Lucas que acabamos de comentar. Exponemos estas propiedades a continuación: A) Todo ser vivo, como señala Lucas, se mueve a sí mismo, es decir, “lo vivo es aquello que tiene dentro de sí mismo el principio de su movimiento”. Habría que completar esto diciendo que es un modo de ser B). Para el viviente “vivir es ser”. C) La segunda propiedad del viviente es la unidad. Todo ser vivo lo es en la medida que se mantiene su unidad. En cuanto se le divide deja de serlo. No ocurre lo mismo con los seres inertes, que los podemos dividir, por ejemplo una piedra, y no dejan de ser lo que son. D) Tercera característica la inmanencia. Para Romano Guardini ésta es uno de los rasgos más importantes del viviente: “Aquí encuentro un ‘dentro’ y un ‘fuera’. Es decir, todo ser vivo, posee una interioridad, un centro o núcleo interior, que origina y organiza toda la actividad del viviente y su relación con lo que no es él, es decir, con la exterioridad. E) Todo viviente supone el despliegue de una forma. Desde el inicio mismo de su existencia hay un proyecto que tiende a realizarse con la mayor perfección posible y que no supone el paso de una forma a otra sino la realización o el despliegue de una misma forma. F) La vida es cíclica. Está pautada por ritmos y ciclos que se repiten una y otra vez. 2.1.2. Los grados de vida.

Conocer, pues, significa asimilarse a la realidad sin convertirte en ella. Esto supone que el conocimiento incide en el sujeto y éste queda afectado. Conocer afecta al hombre desde muchos puntos de vista. 1º Conocer mueve al hombre. Existe en el hombre un ansia innata y natural a conocer. Busca insaciablemente saber para poder moverse en el mundo, para poder desarrollarse y para vivir. Para Aristóteles la característica fundamental de la naturaleza humana es el ansia de saber. 2º Conocer nos cuesta, es un proceso activo, complejo y costoso en el que el sujeto debe invertir sus energías vitales y poner en marcha estrategias sofisticadas (estudio, trabajo, investigación, orientación, desplazamientos, dinero) para realizarlo del modo más perfecto possible. 3º “(...) además, aunque el proceso de conocimiento es inmaterial, los objetos conocidos modifican el mundo interior de la persona que debe activar ante ellos algún tipo de respuesta. Tradicionalmente se ha dividido el conocimiento humano en tres fases: la sensación externa, la percepción interna y la intelección. Las dos primeras pertenecen al ámbito del conocimiento sensible y son materiales. La última pertenece al ámbito del conocimiento intelectivo y es una actividad espiritual. Aunque constatamos tres fases y dos dimensiones debemos reafirmar la unidad del conocimiento humano. 2.2.2. La sensación. Definición de sensación. El hombre empieza a conocer por sus sentidos y la primera parte de este proceso la vamos a denominar “sensación”.

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odemos definir a la sensaci

ón como a la actividad propia de los órganos específicos de sentido, es decir de la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto. Es un “ conocimiento inmediato y concreto de una cualidad material externa o interna a nuestro cuerpo que se obtiene a través de la respuesta de un órgano a un estímulo físico químico o mecánico .” La sensación tiene tres estadios, el estímulo, la excitación reacción y la sensación. Tipos de cualidades sensibles. Dentro del amplio abanico de estímulos que uno puede recibir existen un grupo elementales según cada sentido. A ese tipo de cualidades que son propias y exclusivas de cada sentido les vamos a denominar según la tradición escolástica “sensibles propios”.

dulce para el gusto volumen 2.2.3. La percepción y los sentidos internos Después de esta primera fase a través de la cual entramos en contacto con la realidad, viene una segunda en la cual organizamos de alguna manera aquello que hemos recogido a través de los sentidos. A esta segunda fase la llamaremos percepción. Definición de percepción. Es evidente que nosotros no conocemos cualidades separadas unas de otras. No percibimos un movimiento caótico de sensaciones independientes. Por el contrario tenemos la experiencia de que conocemos objetos unitarios y distintos. Además somos capaces de conservar imágenes e incluso de construir algunas por nuestra cuenta y riesgo. Todo esto es posible gracias a los llamados sentidos internos, entre los cuales destacamos la imaginación, la memoria y el llamado sentido común. “Podemos definir la percepción como el proceso cognoscitivo que nos presenta sensiblemente los objetos en forma totalizante y unitaria. Es un proceso, es decir, un conjunto de capacidades y de actos, mediante los cuales, no solamente percibimos los objetos sensibles, sino que los percibimos en un todo organizado, configurado y estructurado.” Funciones de los sentidos internos La percepción es fundamental en el conocimiento sensible. Algunas de sus funciones son las siguientes: el cerebro es el que ve el teclado y los sentidos son los que ven las cualidades del teclado por ejemplo ponemos el ejemplo de la imagen de las dos caras y la copa , los sentidos no se equivocan , se equivoca el cerebro al montar el puzle

Ampliación de datos. Los datos de las percepciones en algunas ocasiones son defectuosos, o no son completos. Los sentidos internos los completan como por ejemplo cuando leemos alguna palabra que le falta una letra, o cuando escuchamos algún término que no se ha pronunciado correctamente. A veces se completan con sensaciones del mismo tipo, como en los ejemplos que hemos señalado antes, o con sensaciones de diferentes como cuando reconocemos a través del tacto un objeto y vamos imaginado visiblemente como es, reconstruyendo en nuestra mente su figura. Estructuración y organización de los datos en objetos unificados. Los sentidos internos estructuran y unifican la multitud de sensaciones que percibimos en cada momento en objetos unitarios, de tal modo, que cobran sentido y orden. En el momento que yo estoy escribiendo son multitud de sensaciones las que recibo: siento las teclas de ordenador, veo la pantalla del mismo y la luz ilumina mi habitación, los ruidos de la calle se cuelan por la ventana; sin embargo tengo una visión unitaria y ordenada de la realidad, todo cobra y tiene un sentido. Espacio y tiempo. A que todo tenga un sentido influye también el que perciba la realidad en un espacio y un tiempo determinado. Situar las imágenes que percibo pudiendo distinguir un antes y un después y colocándolas en un espacio fruto también de los sentidos internos. Apreciación de valores en los objetos percibidos. A la hora de percibir un objeto lo hacemos descubriendo en él un valor positivo o negativo, de tal modo que un animal distingue a un posible enemigo y huye de él, o ve la comida y le atrae, posee ésta un valor positivo para él. La percepción de la realidad no se da nunca de manera neutra, siempre descubrimos un valor positivo o negativo en él. Los diversos sentidos internos. Todas estas operaciones son posibles gracias a los diferentes sentidos internos que vamos a enumerar en este momento.