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Apunte sobre la importancia que tiene el autoestima en la psicología del ser humano.
Tipo: Apuntes
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Se puede decir que una de las variables más demostrativas para la harmonía social y el éxito en la vida es poseer una autoestima alta o positiva, es decir, saberse y sentirse competente en distintos aspectos de la vida. En este trabajo buscaremos explicar todo el significado del Autoestima, concepto, tipos, elementos formación de la autoestima, niveles del autoestima y lo más resaltante porque es importante tener un autoestima equilibrada. La autoestima será siempre una actitud básica que determine el comportamiento y el rendimiento de una persona en las diversas actividades que realiza. El proceso de la autoestima está muy relacionado con la consideración, valorización y crítica recibida por la persona del resto de personas. Cuando una persona fracasa en una determinada área específica del rendimiento de la actividad que realiza su autoestima será amenazada. En cambio cuando tiene éxito, la personas se sentirá aprobado, aceptado y valorizado; de tal modo que los sentimientos asociados a esas situaciones de éxito irán modificando positivamente las percepciones que la persona tiene de si misma.
El Autoestima
La autoestima es un conjunto vinculado de sentimientos, pensamientos, percepciones, evaluaciones, y tendencias de comportamiento dirigidas hacia nosotros mismos, hacia nuestra forma de ser y de tolerarnos, y hacia los atributos de nuestro cuerpo y nuestro carácter. En síntesis, es la percepción evaluativa de uno mismo. El grado de la autoestima consiste en lo que corresponde a nuestro ser, a nuestra forma de ser y al sentido de nuestro aprecio personal. Por lo tanto, no puede afectar a nuestro modo de vivir y actuar en el universo y de relacionarnos con los demás. Nada en nuestra forma de pensar, de sentir, de decidir y de actuar escapa a la influencia de la autoestima. Maslow, en su jerarquía de las necesidades humanas, narra la necesidad de aprecio, que se fracciona en dos aspectos, la estima que se tiene uno mismo amor propio, confianza, pericia, suficiencia, y el respeto y aprecio que se recibe de otras personas “reconocimiento, aceptación”. Según Maslow la expresión de aprecio más sana es la que se manifiesta 2en el respeto que le valemos a otros, más que el popularidad, la celebridad y la adulación”. En claridad de este concepto, inclusive los seres humanos más villanos merecen un trato humano y estimado. Esta actitud, no obstante, no busca ingresar en conflicto con los elementos que la sociedad tenga a su práctica para evitar que unos humanos causen daño a otros sea del tipo que sea. A partir el espacio del psicoanálisis, radicalmente opuesto, la autoestima está relacionada con el desarrollo del ego (el Yo); de otro lado, el conductismo se centraliza en conceptos como apremio, respuesta, refuerzo, aprendizaje, por lo cual el concepto holístico de autoestima no tiene sentido. La autoestima es además un concepto que ha traspasado frecuentemente el ámbito exclusivamente científico para formar parte del lenguaje popular. El budismo considera al yo una ilusión de la mente, de tal forma que la autoestima, e incluso el alma, son también ilusiones. Referencias bibliográficas. Yagosesky, Renny.
Concepto de Autoestima
Para entender el significado de este concepto nos ayudará fijarnos en su etimología. La palabra autoestima se puede dividir en dos términos; en primer lugar el prefijo Auto , de origen griego y que significa por sí mismo; y en segundo lugar la palabra Aestima , que procede del latín, del verbo aestimare y que se traduce por evaluar, valorar o tasar. Así pues, podríamos entender la autoestima como la valoración que realizamos de nosotros mismos.
Definir la autoestima no es sencillo, pero es importante saber que para disfrutar de una buena autoestima debemos apreciarnos y aceptarnos. Implica necesariamente tener confianza en uno mismo, percibirse merecedor de felicidad y competente para afrontar los desafíos de la vida. Sal Terrae. Maliaño (Cantabria, España). ISBN 978-84-293-1133-4.
Elementos del autoestima
El autoconcepto. Es la imagen que tiene cada persona de sí misma, así como la capacidad de autoreconocerse. Cabe enfatizar que el autoconcepto no es lo mismo que autoestima. El autoconcepto incluye valoraciones de todos los parámetros que son relevantes para la persona: desde la apariencia física hasta las habilidades para su desempeño sexual, pasando por nuestras capacidades sociales, intelectuales etc. Se destacan tres características esenciales:
Necesidad de libertad: de ser libres internamente (frente a esclavitudes psicológicas) y libres frente a las manipulaciones de otros. Necesidad de ser fecundos: no sólo hay fecundidad biológica. Hay también fecundidad intelectual, afectiva, social, espiritual. Necesidad de valer por sí mismo: se trata de una necesidad que no depende del conocimiento que se tenga o del dinero que se posee, sino del valor intrínseco de la persona Necesidad de valer para alguien: necesitamos ser importantes para otros.
IV.V. El Concepto Propio Todos estamos constituidos de tal forma que necesitamos tener la seguridad de que nuestras vidas valen algo. El que no halla esto, no siente valor como persona, se siente molesto con su propia identidad y vive con una inseguridad emocional. Esto se percibe a través del Concepto Propio, es decir, si mi concepto es positivo soy más feliz, pero si mi concepto es negativo soy más desgraciado.
Anímese, tome la actitud de que "si puede" dese el tiempo suficiente para alcanzar sus metas personales y anímese a medida que lucha por obtenerlas. Sienta orgullo por sus éxitos, tanto los grandes como los pequeños, recuerde que sus experiencias son parte de su riqueza personal. Las personas con un gran amor a sí mismos viven en integridad, honestidad, responsabilidad, amor y compasión, tienen una alta autovaloración, sienten que son importantes, que el mundo es un lugar mejor porque ellos están allí, tienen fe en su propia competencia y decisiones, irradian confianza y esperanza.
Grados de autoestima
V.I Autoestima Alta Se considera que una persona tiene una alta autoestima cuando tiene una valoración positiva de sí mismo. Sin embargo, esto no quiere decir que una persona con alta autoestima sea una persona perfecta, o que todo le salga bien. La autoestima depende de la valoración que uno tiene y hace de sí mismo. Por ejemplo, una persona podría hacer muchas cosas bien y pensar que debería hacer mucho más de lo que hace o hacerlas todavía mejor, mientras que otra persona podría aceptarse más fácilmente como es aun cuando algunas cosas no le salgan tan bien o no le resulten tan fáciles. Para tener una alta autoestima no hay que ser perfecto, sino saber aceptarse como uno es, con imperfecciones y todo. Pero tampoco hay que caer en el conformismo y no luchar por aquellas cosas que se quieren solo por aceptarse como uno o una es. Uno siempre puede mejorar, aprender y capacitarse, lo que no quiere decir que si a veces no se logra lo que se pretende sea motivo para deprimirse o para auto castigarse. Tener una autoestima elevada es la capacidad de sentirse bien con uno mismo. Cuando una persona tiene una autoestima elevada, tiene una mayor probabilidad de alcanzar la felicidad, a la vez de conseguir lo que se propone. Las personas con un alta autoestima, por lo general: Son más felices. Se relacionan mejor con las demás personas pero también aprecian y saben estar solas. Suelen lograr lo que se proponen y las metas que se plantean. Tienen confianza en sí mismos y saben lo que son capaces de lograr. Se sienten más capaces de enfrentarse a retos aun cuando saben que corren el riesgo de no lograrlos. Suelen ser apreciados y respetados por los demás. Saben plantear sus puntos de vista, sus gustos y mostrar su opinión. Son personas seguras que se muestran fuertes ante los demás por lo que difícilmente no serán tomados en cuenta. Pueden aceptar sus errores sin sentirse unos fracasados. Les resulta más fácil entender y perdonar a los demás. Son más independientes y más capaces de mantenerse e ingeniárselas por si solos. Tienen menos dificultades para expresarse o dar a conocer sus sentimientos.
V.II. Baja Autoestima Cuando una persona tiene problemas de autoestima, o una baja autoestima, esto se traduce en una gran cantidad de problemas en diversos ámbitos de su vida. Una persona con baja autoestima suele sentirse más infeliz y mucho más limitada en cuanto a lo que puede o debe hacer. Las características de una persona con autoestima baja son diversas: Las personas con baja autoestima tienen una mayor tendencia a la depresión y a sufrir ante las adversidades. Las personas con baja autoestima no se sienten seguras de si mismas. Tienen miedo de expresar sus gustos u opiniones. Prefieren quedarse callados antes que opinar ya que consideran que “no tienen derecho” o que los demás consideraran que no lo tienen. Las personas con baja autoestima son mucho más vulnerables y suelen tomarse a mal cualquier crítica o queja hacia su persona, debido a que siempre tienen miedo sobre si serán o no aceptados por los demás. Las personas con baja autoestima tienen mayor dificultad para relacionarse con los demás y siempre suelen si caerán bien o mal a los demás.
Aquellos contenidos que no pueden en absoluto acceder a la consciencia, son contenidos que todavía no han irrumpido o no irrumpirán nunca en ella. Debe diferenciarse el yo del campo de la consciencia, siendo únicamente su punto de referencia. El yo es un factor por excelencia de la consciencia, siendo incluso una adquisición empírica de la existencia individual. Al principio surgiría del choque del factor somático con el medio, desarrollándose posteriormente a partir de nuevos choques tanto con el mundo exterior como interior. La totalidad de la personalidad, que abarca también lo inconsciente, no coincide con el yo o personalidad consciente, debiendo diferenciarse de él. Jung denomina sí-mismo a la personalidad total, subordinándose el yo al sí-mismo y comportándose en relación con éste como una parte con el todo. En el ámbito del campo de la consciencia el yo dispone de libre albedrío. Sin embargo, dicha libertad tropieza tanto con las limitaciones propias del mundo exterior como con las del mundo interior subjetivo o sí-mismo. El yo es una unicidad individual que se mantiene idéntica a sí misma, aunque dicha durabilidad es relativa, puesto que pueden producirse alteraciones profundas de la personalidad, no necesariamente patológicas, pudiendo estar circunscritas a una evolución normal. Aun cuando es el yo el sujeto de todas las adaptaciones y desempeñe un significativo papel en la economía anímica, el descubrimiento a finales del siglo XIX de una psique extraconsciente ha relativizado la posición absoluta que hasta entonces ocupaba. Desde entonces el yo mantiene su carácter de centro del campo de la consciencia, no así como punto central de la personalidad. El yo participa en ella pero no es su totalidad. Su libertad es limitada y su dependencia decisiva. VI.II. Claridad interior. Verdaderamente, nadie o casi nadie se para a pensar sobre el sorprendente fulgor mental que nos hace visibles a nuestros propios ojos. En el marco de los millones de años con que cuenta nuestra especie, la capacidad de ser consciente de uno mismo es relativamente nueva. Si bien sólo podemos especular sobre cómo eran nuestros antepasados remotos que no dejaron rastro escrito, la mayoría de los expertos está de acuerdo en que gracias al lento pero evidente desarrollo evolutivo del cerebro humano en número de neuronas y de conexiones o sinapsis entre ellas hace sólo cincuenta mil años que se prendió en la mente humana la bombilla de la conciencia. Esta claridad interior permitió a nuestros lejanos parientes verse a sí mismos como entes diferenciados de las demás criaturas. Me figuro que el primer símbolo o concepto que crearon nuestros ancestros al percibirse como individuos fue el “yo” o el “mí”. Seguidamente, inventarían el resto de los pronombres personales para representar a los demás, y los pronombres posesivos, sobre todo “mío” y “nuestro”, para denotar lo que les pertenecía a ellos y no a los otros. La luz de la conciencia les facultó, además, para adoptar una perspectiva del tiempo en los tres contextos el pasado, el presente y el futuro, y les proporcionó el sentido del espacio, o de la posición que ocupaban con respecto a las cosas que les rodeaban y al horizonte. Más impresionante aún, el primer viso imaginable de conciencia humana hizo posible que los hombres y mujeres que poblaban el planeta pudiesen observarse y analizar sus propios pensamientos, emociones y conductas. La aptitud para ser conscientes de nosotros mismos o la percepción de la propia individualidad parece ser un atributo exclusivo y esencial de la especie humana. La aparición de la luz de la conciencia y la creación de símbolos con los que designar y comunicar los diversos aspectos de nuestro ser aumentaron extraordinariamente el papel de la memoria en nuestra especie. La gran mayoría de los miembros del reino animal necesitan la memoria para sobrevivir. En nuestro caso, la memoria es mucho más. Se trata de una potencia del alma que depende de una masa de neuronas, desparramadas por el cerebro, en las que registramos no sólo hechos concretos, sino nuestras interpretaciones personales de los hechos y los sentimientos y emociones que los acompañan. Por eso los recuerdos tienen el poder de hacernos llorar, reír y temblar. Las reminiscencias del ayer definen gran parte de nuestra personalidad y determinan nuestra visión del presente y del mañana. La memoria es selectiva. El olvido, por ejemplo, cura muchas heridas de la vida y nos ayuda a distorsionar inconscientemente los recuerdos para que confirmen las explicaciones de la realidad que más nos convienen. VI.III. La introspección La introspección o inspección interna es el conocimiento que el sujeto tiene de sus propios estados mentales. Asimismo es la condición previa para conseguir la interrupción del automatismo, de la indignación y hacer una nueva valoración.
La introspección o percepción interna tiene como fundamento la capacidad reflexiva que la mente posee de referirse o ser consciente de forma inmediata de sus propios estados. Cuando esta capacidad reflexiva se ejerce en la forma del recuerdo sobre los estados mentales pasados, tenemos la llamada "introspección retrospectiva"; pero la introspección puede ser un conocimiento de las vivencias pasadas y también de las presentes, de las que se dan conjuntamente y en el presente del propio acto introspectivo. El mentalismo clásico tanto el de la filosofía moderna como el científico- ha utilizado la introspección como el método más adecuado para acceder al mundo psíquico. El psicoanálisis es la forma de introspección retrospectiva y la psicología experimental de Wundt la introspección de las vivencias actuales. VI.IV. Concepto de sí mismo. Es el núcleo central de la personalidad que afecta cada aspecto del comportamiento de la persona y su aprendizaje. El concepto de sí mismo lo definiremos como la idea que el niño se va formando acerca de sí a través de la información que recibe del medio y a través de sus propias experiencias con este. Esto incluye cómo el sebe, lo que él siente y piensa que es, y en gran parte corresponde a como él cree que los demás lo ven. El concepto de sí mismo está formado por todas las creencias y actitudes que tiene la persona respecto a sí mismo; abarca un conjunto bastante amplio de representaciones mentales, que incluyen imágenes y juicios, no sólo conceptos, que el individuo tiene acerca de sí mismo y que engloban sus distintos aspectos corporales, psicológicos, sociales y morales. El determina lo que la persona es, lo que piensa, lo que hace y lo que puede llegar a ser. Este concepto va acompañado de sentimientos de éxito o fracaso, aceptación o rechazo, alegría o tristeza, triunfo o derrota. Estos sentimientos son los que van a definir la autoestima, que corresponde a juicios evaluativos de autoevaluación que la persona hace de sí misma y en la que también tienen gran relevancia las valoraciones que los adultos hacen de ella. Esto constituye la autoestima, a menudo confundida con el autoconcepto y, en realidad, una parte de él. Autoconcepto y autoestima pueden referirse, por lo demás, a la propia persona como un todo (Fierro,Alfredo(1992)"personalidad y aprendizaje en el contexto escolar". VI.V. El Mundo Exterior como Reflejo Nuestro Nos hemos acostumbrado a escuchar y, poco a poco, aceptar que el mundo externo es un reflejo de nuestro mundo interno, que si pensamos que somos saludables lo veremos manifestado en nuestro entorno, si pensamos que somos exitosos lo vemos manifestado en nuestro entorno, si somos honestos nos encontraremos con gente honesta. Hasta este punto todos lo aceptamos, pues hemos leído y estudiado sobre las leyes universales, la ley de causa y efecto que nos dice que todo lo que sucede no es más que el efecto de una causa previa emitida por nosotros mismos, la ley del mentalismo que nos dice que todo lo que se manifiesta es producto de la mente (nuestra), y así cada una de las leyes universales que rigen nuestra existencia y la de todo el universo. Sin embargo, muchas personas siguen creyéndose ajenas a la creación, sintiéndose víctimas de todo lo que les pasa, o incluso diciendo que les pasa cosas así porque son pruebas de Dios, o porque es tanta la luz que atraen que a la gente le provoca envidia o coraje (o qué se yo)... Nada más alejado de la realidad. Cuando hablamos que nuestro mundo externo es reflejo de nuestro mundo interno y nosotros no sabemos si internamente estamos bien o no, basta echar un vistazo a nuestro mundo externo... "Por sus frutos los conoceréis" Dijo el Maestro Jesús, ¿qué quiere decir esto? Que basta mirar a tu alrededor y ver como son tus relaciones personales, como van tus finanzas, como convives con tus compañeros de trabajo para darte cuenta de lo que has estado sembrando internamente mediante el pensamiento. Y aquí es donde muchos comienzan a chocar con esta idea, ya no les parece tan "conveniente" el creer en las leyes universales, y dicen que no siempre aplican, o prefieren mirar hacia otro lado. Una Ley JAMÁS puede dejar de actuar, creemos que sí porque vemos las leyes humanas que a veces son rotas y nadie parece notarlo, esas son leyes creadas por el hombre, las leyes universales son divinas... para darnos una idea de qué podría pasar si una ley dejara de operar basta con pensar qué pasaría si la Ley de Gravedad dejara de funcionar por 10 segundos... No hace falta ser un genio para saber que esto llevaría a la destrucción del Universo. Estamos acostumbrados a culpar y señalar los errores en otros con críticas, reproches, juicios, chismes, etc. cuando todo eso es energía que estas enviando al universo y tarde o temprano vendrá de regreso a ti, multiplicada. Esto puede ser revertido fácilmente, sólo basta tomar el control de tus pensamientos, así comenzarás a sembrar nuevos pensamientos que cosecharás mañana como amor, perdón, sabiduría, prosperidad, salud, etc. VI.VI. La autovaloración
II. ¿Cómo se forma el autoestima? El concepto de uno mismo va desarrollándose poco apoco a lo largo de la vida, en cada etapa aporta en mayor o menor grado experiencia y sentimientos que darán resultado una sensación general de valía en capacidad. En la infancia descubrimos que somos niños o niñas, que tenemos menos, piernas, cabeza y otras partes de nuestro cuerpo. También descubrimos que somos seres distintos de los demás y que hay personas que nos aceptan y personas que nos rechazan. A partir de esas experiencias tempranas de aceptación y rechazo de los demás es cuando comenzamos a generar una idea sobre lo que valemos y por lo que valemos o dejamos de valer. El niños gordito desde pequeño puede ser de mayor un adulto feliz o un adulto infeliz, la dicha final tiene que ver mucho que ver con la actitud que demostraron las demás hacia su exceso de peso desde la infancia. VIII.I Durante la adolescencia. Una de las frases más críticas en del desarrollo de la autoestima, el joven necesita forjarse una identidad firme y conocer a fondo sus posibilidades como individuo, también precisa apoyo social por parte de otro cuyos valores coincidan con los propios, así como hacerse valioso para avanzar con confianza hacia el futuro. Es la época en la que el muchacho pasa de la dependencia de las personas a las que ama (la familia) a la independencia, a confiar en sus propios recursos. Si durante la infancia ha desarrollado una fuerte autoestima, le será relativamente fácil superar la crisis y alcanzar la madurez. Si se siente poco valiosos correré el peligro de buscar la seguridad que le falta por caminos aparentemente fáciles y gratificantes, pero a la larga destructivos como la drogadicción.
Formas de mejorar la autoestima
1. Convierte lo negativo en positivo: Nunca pierdas las ganas de pensar en positivo, invierte todo lo que parezca mal o que no tiene solución: Pensamientos negativos "No hables", "¡No puedo hacer nada!", "No esperes demasiado" y "No soy suficientemente bueno". Pensamientos alternativos "Tengo cosas importantes que decir", "Tengo éxito cuando me lo propongo", "Haré realidad mis sueños" y "¡Soy bueno!" 2. No generalizar. Como ya hemos dicho, no generalizar a partir de las experiencias negativas que podamos tener en ciertos ámbitos de nuestra vida. Debemos aceptar que podemos haber tenido fallos en ciertos aspectos; pero esto no quiere decir que en general y en todos los aspectos de nuestra vida seamos “desastrosos”. 3. Centrarnos en lo positivo. En conexión con lo anterior, debemos acostumbrarnos a observar las características buenas que tenemos. Todos tenemos algo bueno de lo cual podemos sentirnos orgullosos; debemos apreciarlo y tenerlo en cuenta cuando nos evaluemos a nosotros mismos. 4. Hacernos conscientes de los logros o éxitos. Una forma de mejorar nuestra imagen relacionada con ese “observar lo bueno” consiste en hacernos conscientes de los logros o éxitos que tuvimos en el pasado e intentar tener nuevos éxitos en el futuro. Pida a los alumnos/as que piensen en el mayor éxito que han tenido durante el pasado año. Dígales que todos debemos reconocer en nosotros la capacidad de hacer cosas bien en determinados ámbitos de nuestra vida y que debemos esforzarnos por lograr los éxitos que deseamos para el futuro. 5. No compararse Todas las personas somos diferentes; todos tenemos cualidades positivas y negativas. Aunque nos veamos “peores” que otros en algunas cuestiones, seguramente seremos “mejores” en otras; por tanto, no tiene sentido que nos comparemos ni que, nos sintamos “inferiores” a otras personas. 6. Confiar en nosotros mismos. Confiar en nosotros mismos, en nuestras capacidades y en nuestras opiniones. Actuar siempre de acuerdo a lo que pensamos y sentimos, sin preocuparse excesivamente por la aprobación de los demás. 7. Aceptarnos a nosotros mismos. Es fundamental que siempre nos aceptemos. Debemos aceptar que, con nuestras cualidades y defectos, somos, ante todo, personas importantes y valiosas. 8. Esforzarnos para mejorar. Una buena forma de mejorar la autoestima es tratar de superarnos en aquellos aspectos de nosotros mismos con los que no estemos satisfechos, cambiar esos aspectos que deseamos mejorar. Para ello es útil que identifiquemos qué es lo que nos gustaría cambiar de nosotros mismos o qué nos gustaría lograr, luego debemos establecer metas a conseguir y esforzarnos por llevar a cabo esos cambios. Jorge Olaya Rodríguez
La importancia de la autoestima
El modo en que nos sentimos con respecto a nosotros mismos afecta virtualmente en forma decisiva todos los aspectos de nuestra experiencia, desde la manera en que funcionamos en el trabajo, el amor o el sexo, hasta nuestro proceder como padres y las posibilidades que tenemos de progresar en la vida. Nuestras respuestas ante los acontecimientos dependen de quién y qué pensamos que somos. Los dramas de nuestra vida son los reflejos de la visión íntima que poseemos de nosotros mismos. Por lo tanto, la autoestima es la clave del éxito o del fracaso. También es la clave para comprendernos y comprender a los demás. Aparte de los problemas de origen biológico, no conozco una sola dificultad psicológica -desde la angustia y la depresión, el miedo a la intimidad o al éxito, el abuso del alcohol o de las drogas, el bajo rendimiento en el estudio o en el trabajo, hasta los malos tratos a las mujeres o la violación de menores, las disfunciones sexuales o la inmadurez emocional, pasando por el suicidio o los crímenes violentos- que no sea atribuible a una autoestima deficiente. De todos los juicios a que nos sometemos, ninguno es tan Importante como el nuestro propio. La autoestima positiva es el requisito fundamental para una vida plena. Tener una alta autoestima es sentirse confiadamente apto para la vida, es decir, capaz y valioso, en el sentido que acabo de indicar. Tener una autoestima baja es sentirse inútil para la vida; errado, no con respecto a tal o cual asunto, sino equivocado como persona Tener un término medio de autoestima es fluctuar entre sentirse apto e Inútil, acertado y equivocado como persona, y manifestar estas incoherencias en la conducta (actuar a veces con sensatez, a veces tontamente), reforzando, así, la inseguridad. La capacidad de desarrollar una confianza y un respeto saludables por nosotros mismos es Inherente a nuestra naturaleza, ya que la capacidad de pensar es la fuente básica de nuestra idoneidad, y el hecho de que estemos vivos es la fuente básica de nuestro derecho a esforzarnos por conseguir felicidad. Investigaciones de Nathaniel Branden
La autoestima se forma cuando se está creando el individuo o la personas, por lo cual dependerá del trato y estímulo que la madre le brinde en el periodo de gestación, nacimiento, niñez y en la etapa de la adolescencia. En el presente trabajo explicamos que el concepto, comportamiento de la personas, elementos y factores positivos y negativos que influyen en los diferentes grados de la autoestima, asimismo las formas como lograr una autoestima adecuada para vivir en equilibrio, además el trabajo fue elaborado a través de una recopilación de información que hemos tratado de evaluar desde las frases célebres, artículos de profesionales psicólogos, consulta de libros, comentarios de especialistas que no que precisarnos con exactitud. Entonces concluimos que el autoestima tiene que ver mucho con el aspecto psicológico o el pensamiento, debido a que de ello dependerá el éxito y el fracaso de cada individuo, además del desempeño adecuado de la persona en cada actividad que realice.