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Asignatura: Terminologia II, Profesor: Isabel Díaz Sánchez, Carrera: Traducció i Interpretació (Anglès), Universidad: UA
Tipo: Apuntes
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La terminografía
La correspondencia entre la lexicología, entendida como la rama teórica de la lingüística que se ocupa de la descripción del léxico, y la lexicografía, concebida como la rama aplicada de la lexicología centrada en la elaboración de diccionarios, es paralela a la que mantienen la terminología, en tanto que materia teórica y metodológica, y la terminografía, vertiente aplicada de la terminología encargada de la elaboración de diccionarios especializados.
La terminografía es, por encima de todo, una actividad práctica derivada de la terminología, que a su vez es una materia aplicada de base interdisciplinaria. La actividad terminográfica integra operaciones de recolección, sistematización y presentación de los términos de una determinada rama del saber o actividad humana.
Pero aunque sea esencialmente una práctica, la terminografía no es, en ningún caso, una actividad puntual que cada especialista pueda resolver unilateralmente, sino que se rige por una serie de supuestos de base exigidos por la teoría, y debe respetar una serie de recomendaciones técnicas, formales y de proceso de trabajo, determinadas internacionalmente.
[Principios del trabajo terminológico, que se pueden aplicar a la terminografía]
Materiales de trabajo
En este apartado exponemos materiales de tres grandes tipos: -- Materiales de consulta, que facilitan información sobre los distintos aspectos de la materia terminológica o de un campo especializado. -- Materiales específicos de trabajo, que constituyen la base material del trabajo terminográfico. -- Materiales de ayuda o soporte al trabajo, que facilitan y complementan el desarrollo del proceso de elaboración de un glosario.
Materiales de consulta
Se trata de los materiales que el terminólogo consulta para adquirir información sobre algún aspecto documental, terminológico, cognitivo o metodológico de un campo especializado. El terminólogo puede buscar esta información directamente, o bien puede recurrir a los servicios de documentalistas y a los conocimientos de especialistas en la materia.
Estos materiales se utilizan antes de empezar a realizar el trabajo terminográfico, una vez seleccionada la temática. De esta forma, el terminólogo busca anteriores trabajos sobre un campo especializado, manuales, obras especializadas, etc. Una vez dispone de estos recursos, el terminólogo deberá ponderar y evaluar cada uno y quedarse con los más representativos. Así, podrá pasar a documentarse sobre el tema elegido utilizando los recursos seleccionados para posteriormente realizar un proceso de vaciado a partir de estos recursos. Finalmente, todos los recursos utilizados le servirán al terminólogo para revisar los términos extraídos durante el vaciado. Con todo lo dicho, se pueden destacar cuatro grupos de fuentes de consulta:
-Documentación sobre la documentación: Para conocer toda la documentación disponible sobre el campo de trabajo, el terminólogo puede consultar bases de datos
documentales, publicaciones secundarias o terciarias y pedir ayuda a especialistas del ámbito elegido.
-Documentación sobre la especialidad: Un terminólogo, al no poseer conocimientos profundos de un campo de especialidad, necesitará documentarse sobre ese campo antes de empezar a realizar la labor terminográfica. Normalmente, este tipo de recursos están representados por las monografías y las obras específicas de consulta.
-Documentación sobre los términos: Además de poseer conocimientos sobre la temática del campo especializado con el que trabaja, el terminólogo deberá tener claros los términos empleados en ese campo, así como sus relaciones conceptuales y los usos que tienen. También deberá informarse sobre los equivalentes de los términos en otros idiomas o sobre si los términos tienen formas alternativas de denominación. Básicamente, para obtener esta información el terminólogo utiliza diccionarios generales y especializados, enciclopedias, bases de datos, diccionarios visuales, léxicos o vocabularios y tesauros.
-Documentación sobre la metodología: El terminólogo también debe conocer los principios de la terminología y las normas adoptadas por consenso por organismos de normalización para poder ejecutar adecuadamente el trabajo terminográfico. Algunos ejemplos de los recursos que ofrecen este tipo de información son los documentos que difunden las propias instituciones de normalización.
Materiales específicos de trabajo
Se trata de todos los documentos empleados para extraer los términos que conformarán el trabajo terminográfico. Los especialistas se comunican con unidades terminológicas que expresan conocimiento especializado, así que los terminólogos deben saber cuáles son esas unidades terminológicas empleadas por los especialistas. Dado que los especialistas se comunican de forma oral (conferencias, entrevistas, etc) y escrita (normalmente textos especializados), es normal que los terminólogos acudan a estos discursos especializados para extraer los términos que necesitan para elaborar el trabajo terminográfico. El conjunto de los textos empleados para extraer los términos constituye el corpus documental del trabajo. De estos textos que conforman el corpus se espera que estén actualizados, que sean representativos de la materia y que sean suficientemente explícititos.
Materiales de soporte al trabajo
Están formados por las fichas de todos los términos extraídos del corpus del trabajo. En estas fichas se incluye todo tipo de información sobre los términos. Hay diferentes tipos de fichas:
-Fichas de vaciado: Contienen las unidades extraídas que se consideran términos junto con información adicional de las mismas. Los campos que deben aparecer obligatoriamente en estas fichas son el de entrada (la denominación; si es un sustantivo en masculino singular; si es un verbo en infinitivo: si es un adjetivo en masculino singular seguido de la terminación de la forma femenina), la categoría gramatical, el contexto y la fuente del contexto.
-Fichas terminológicas: Contienen toda la información relevante de los términos de las fichas de vaciado, de donde se saca la información básica. Las fichas de vaciado eran únicamente para tener la información básica de las unidades extraídas que se podían
Consiste en seis etapas:
1 – Definir y delimitar la tarea: Planificar el modelo inicial, documentarse sobre el tema y elaborar el modelo final. Hay que tener claro el tema del que va a tratar el trabajo, así como a quién irá dirigido y la función del trabajo (descriptiva o prescriptiva). 2 – Redactar el plan de trabajo: Debe decidirse el título del trabajo, la organización del personal, los programas informáticos que se van a emplear y el calendario que se va a seguir. 3 – Comenzar la tarea: Se busca documentación sobre el tema, se crea el corpus de vaciado (que debe ser pertinente, completo, actual y original) y se elabora el árbol de campo (debe abarcar todo el campo, debe contener toda la estructuración del tema y las relaciones entre las diferentes categorías y subcategorías, y no debe contener información irrelevante conceptos irrelevantes). 4 – Construir la base de datos: Se procede a identificar en el corpus de vaciado los segmentos lingüísticos que contengan términos relacionados con el ámbito y con los conceptos del árbol de campo. Después se pasa a la extracción de los términos identificados. Además, debe diseñarse la base de datos y crear una ficha para cada uno de los términos extraídos, añadiendo toda la información relevante que se pueda obtener del corpus o del material de referencia. 5 – Revisar la base datos: Hay que revisar cada ficha y, en caso de que se encuentren errores, deben corregirse. En caso de que no se hayan podido resolver algunos problemas, hay que listarlos para profundizar más en la cuestión donde esté presente la duda para resolverla. 6 – Editar: Se estructura el trabajo en diferentes partes como introducción, indicaciones de uso, etc. Además, hay que aportar índices con los términos que conforman el trabajo.
Trabajo puntual
La calificación de un trabajo terminológico como puntual o sistemático responde fundamentalmente a dos criterios básicos: el primero concierne al número de términos afectado; el segundo, a la motivación inicial que provoca la puesta en marcha del trabajo. En este último aspecto, mientras que el trabajo sistemático se lleva a cabo con la finalidad de recoger de forma estructurada los términos que, dentro de un área o subárea temáticas, designan unas nociones específicas, el trabajo puntual suele estar motivado por la necesidad de resolver un problema o duda terminológica que plantea un usuario o 'cliente', o bien tiene por objeto completar la terminología de una determinada subárea de especialidad. El trabajo puntual es el más empleado por los traductores especializados para resolver sus dudas, pues normalmente les basta con documentarse sobre los términos de un único texto, no de toda la especialidad.
El traductor realiza un trabajo puntual cuando uno o varios términos de un texto le plantean un problema y no puede encontrar algún equivalente en ninguna fuente de referencia. Por tanto, deberá investigar sobre esos términos, encontrar o elaborar una definición apropiada a partir de un contexto y, o bien investigar con más profundidad para encontrar algún equivalente (si hay muchos debe decidir cuál es el más apropiado), o bien proponer un neologismo a partir del sistema de formación de palabras de la lengua a la que traduzca.
También puede darse el caso de que un usuario desconozca un término y que, tras consultar muchas fuentes, no haya encontrado ninguna solución. Entonces decide hacer una consulta a un centro de terminología, donde un terminólogo se encargará de investigar el término en cuestión para al final ofrecerle al cliente una solución adecuada.