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Asignatura: Classisme i manierisme s. xvi, Profesor: Juan Miguel Muñoz Corbalán, Carrera: Història de l'Art, Universidad: UB
Tipo: Apuntes
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Es tanta la confusión generada por el uso del término “Manierismo” que hay historiadores del arte que afirman que no existe. En el afán de salvar el arte del XVI de la mala reputación que tuvo en el XIX, se le han endosado cualidades de nuestro tiempo: agresión, ansiedad e inestabilidad, que no son conceptos adecuados. El arte manierista es muy capaz de sostenerse sobre sus propios pies. Puede y debe ser apreciado o rechazado en sus propios términos y de acuerdo con sus propias virtudes. En la actualidad se dan muchas interpretaciones del manierismo, por eso cada autor debe definir el contenido del término y justificar su modo de utilizarlo. DEFINICIÓN DEL TÉRMINO “ismo” es una invitación a concebirlo como uno de los movimientos del XIX-XX, como si estuviese dotado de una dirección consciente. Esto distorsiona un esquema evolutivo al querer acomodarlo a otro. El problema de la definición es metodológico. Los críticos del XVII al XIX la tomaron con gran cantidad del arte del XVI: pensaban que era perverso y decadente. En 1920 se comprendió que la condena era injusta, y se le aplicó el término manierismo. Como el siglo XVI abarcaba tantos estilos marcadamente diversos, hubo que estirar el manierismo en cuanto a concepto. Esa etiqueta la hemos heredado como un significado específico. Una vez hayamos averiguado qué le es históricamente aplicable, podemos comenzar a definir las tendencias estilísticas que armonicen con ella. Ello nos delimitará finalmente un campo de aplicación más restringido que el resultante del criterio arbitrario. El origen es la palabra italiana “maniera”, que se usaba en el Renacimiento de numerosos modos. Manierismo deriva de un uso particular: el de carácter absoluto. Maniera puede traducirse como style. El concepto maniera se tomó de la literatura de las costumbres y había sido originariamente una cualidad del comportamiento humano. Había entrado en la literatura italiana procedente de la literatura cortesana francesa de los siglos XIII al XV. Manière significaba refinamiento, era una elegancia cortesana, un modo de vida tan refinado y culto que constituía un arte en sí mismo; de ahí la facilidad de su transferencia a las artes visuales. En el XVI, maniera era generalmente un atributo deseable para una obra de arte, pero ese aspecto positivo iba acompañado del negativo que correspondía a lo que hoy llamamos peyorativamente estilización. A partir de finales del XVI se puso cada vez más en cuestión su validez hasta que, con el tiempo, el aspecto negativo de la maniera acabó por ser su único significado. Bellori (teórico del XVII): maniera es ese vicio que había destruido la buena pintura en un momento entre Rafael y Rubens. Era un ideal nacido en la fantasía del artista y basado, no en la realidad, sino en la practica, o sea, era convención estilística y destreza técnica. Primera mitad del XVI era corriente en Italia el término halagador “manieroso” (refinado), también se aplicó al arte. En el XVII surge la variante “manierato”, de connotaciones negativas. Simultáneamente aparece en Francia “maniériste” (artista que se preocupaba más de la destreza técnica que de cualquier otra cosa). Luigi Lanzi (historiador XVIII) lo utilizó para designar un grupo de artistas que Bellori había
estigmatizado previamiente por su vicio de la “maniera”. Fue Lanzi quien acuñó en el mismo concepto que utilizamos hoy “Manierismo”. A la hora de considerar las tendencias artísticas del XVI es lógico exigir que estén empapadas de maniera, habrá que rechazar la tensión, la brutalidad, la violencia y la pasión manifiesta. De hecho, requeriremos equilibrio, refinamiento y sofisticación, obras pulidas, sutiles, fruto de una idealización de lo natural. El Manierismo ha de hablar un lenguaje elocuente, de belleza bien articulada, aunque antinatural, y nunca expresarse con incoherencia, amenazas o desesperación. Es el estilo estilizado. Las actitudes estéticas modernas son un obstáculo para la apreciación de las obras manieristas. Características: gran facilidad de ejecución / gusto por la complejidad sobre la sobriedad / validez del capricho, de la fantasía bizarra. Era común entre los artistas manieristas adaptar formas artísticas o artificios compositivos, ideados originariamente con funciones expresivas, para utilizarlos de un modo no funcional, es decir, caprichosamente. LIMITACIÓN DEL CAMPO DE APLICACIÓN No se debe identificar el arte manierista con arte amanerado. Si tuviésemos que re-delimitar la categoría estilística en función de las obras amaneradas nos encontraríamos asociando obras de casi todos los períodos. No sería ilustrativo ni tendría entidad histórica alguna. El significado total de maniera, con sus aspectos positivos y negativos, es el origen del término que empleamos aquí y esto ha de constituir la base de nuestra selección. En el XVI la maniera se apreciaba mucho en las obras de arte. Hay que determinar en qué puntos ese ideal comienza y cesa de caracterizar un estilo. Los cambios estilísticos prerrománticos eran procesos complejos y graduales. La maniera está presente en pequeñas proporciones en numerosos períodos, especialmente durante el XV. Hemos de estar preparados para ver más o menos maniera al pasar de un artista a otro, de una obra a otra en un mismo artista, e incluso de una parte a otra en una misma obra. Considerar que los períodos estilísticos son pulcramente homogéneos es un criterio poco realista. El estilo estilizado hunde profundamente sus raíces en el Alto Renacimiento. El manierismo estaba latente en el período precedente en el mismo grado en que lo estaban muchas tendencias barrocas en el arte del XVI, y constituía una secuela de aquél igualmente lógica. Uno de los aspectos más significativos del Manierismo es que su nacimiento fue fácil y no hubo de esperar a ninguna crisis. Levantó por vez primera la cabeza en Roma hacia 1520. La elegancia insistentemente cultivada y la destreza van acompañadas por las cualidades afines de la abstracción de las apariencias y conductas naturales, la fantasía bizarra, la complejidad y la inventiva. El estilo se propagó con rapidez. Los artistas de este grupo romano eran viajeros, cosa que facilitó la difusión del estilo. Perino del Vaga lo introdujo en Florencia, Giulio Romano en Mantua y Polidoro en Nápoles.
Alcance cronológico y Geogr.fico del manierismo en las artes menores y los estilos ornamentales. Encorntramos un esquema similar en algunos aspectos. Las desviaciones principales respecto a las artes mayores se deben a la localización de los oficios concretos y a la adecuación del Manierismo con las diferentes formas artísticas. (Ej: trabajo del metal en el Norte y supervivencia de los convencionalismos manieristas a lo largo del barroco). Como ya hemos visto, el Manierismo es un término ideado para designar una categoría de la historia de las artes visuales. Recientemente este concepto se ha transplantado a otros campos. Esto ha provocado algunas confusiones, pues se han transplantado también las variantes de significado que los historiadores del arte atribuían a este término. El estudio de la literatura o la música del XVI ilustra similitudes con el Manierismo en las artes visuales y arroja luz sobre el concepto Manierismo. Se hacían estudios comparativos entre las artes en el XVI, pero solemos menospreciar su lenguaje crítico porque sus técnicas de crítica procedían de la crítica antigua, que se refería sobretodo a la literatura y la retórica, en menor grado a la música y apenas algo a las artes visuales. Los renacentistas adaptaron esas técnicas para establecer juicios estéticos en su época. Relación consciente entre la búsqueda de un estilo refinado en todas las artes y la convicción de vivir en una época más culta que su predecesora. Y es que la estilización deliberada es el denominador común de todas las obras manieristas. En literatura hemos de tener en cuenta un punto que puso de manifiesto Curtius, quien define momentos de manierismo (como simple preciosismo estilístico) en casi todas las fases de la literatura europea, incluida la Antigüedad. Descubre una continua oscilación entre la tendencia a la estilización y la tendencia hacia el clasicismo (expresión directa del tema). Tales tendencias se dan en todas las artes. Pero ninguno de esos momentos constituye por sí mismo un período plenamente diferenciado ni se manifiesta en todos los aspectos artísticos de una civilización. Algo así ocurría con el Manierismo y, si entendemos su significado como algo extravagantemente cumplido, su presencia implica la de un período precedente de perfección cabal. El Alto Renacimiento, que reconquistó la forma y el lenguaje clásicos, cumple este requisito. El movimiento literario que dominaba la Roma de principios del XVI era el ciceronianismo (il bello scrivere latino), marcado por la obsesión del estilo, condujo a una artificialidad culta y elegante y al interés por las nociones de buen estilo. Paralelamente se producía una corriente de simpatía hacia lo vernáculo, que también se consagraba al cultivo artificial de un estilo pasado, cuyo ideal era Tetrarca. Inversión de la fórmula clásica “rem tene verba sequuntur” (céntrate en el tema, que el estilo vendrá dado). Bembo defendía que si un argumento brutal amenazaba, por su expresión, con estropear la belleza de una obra, lo mejor era desecharlo. Este es el sentido en que el Bembismo (como el Manierismo en las artes visuales), es no- clásico: está basado en una inversión de la relación normal entre forma y contenido. Pero el bembismo se parece también al Manierismo en que, por una perversa paradoja, también era clásico. El estilo perfecto de la literatura vernáculo dependía de: escribir según el ideal de elocuencia (Tetrarca) y elevar la lengua vernácula al máximo nivel de latinidad, elegancia, riqueza,…mediante la transferencia de formas de un idioma al otro. Quería dotar de arte al lenguaje. El Manierismo se extendió tanto en literatura como en las artes visuales. Bernardo Tasso con su romance L’Amadigi, es el ejemplo italiano más perfecto.
Se ha discutido mucho sobre las causas del Manierismo. Las polémicas se han centrado en los factores históricos que pueden haber determinado la evolución de este estilo. Se ha sugerido que la invasión de Italia, el Saco de Roms y el consiguiente colapso económico provocaron un clima de crisis cultural e intelectual especialmente favorable al desarrollo del Manierismo. Es muy difícil determinar hasta qué punto los hechos políticos, militares y económicos afectan directamente a los estilos artísticos. Más razonables resultan las explicaciones del Manierismo que se formulan en términos religiosos y sociológicos. No es difícil demostrar la influencia de esos factores sobre la vida de las formas artísticas. Pero los factores más relevantes para el problema real son aquellos que se sitúan dentro del propio contexto artístico: las convicciones estéticas presentes en el entorno del artista (modas) y las condiciones de patronazgo. Causas permisivas: Sorprendente licencia facilitada por la tradición crítica de la Antigüedad. Pero toda la tradición clásica repite las advertencias de Aristóteles contra los excesos. A ningún erudito del Renacimiento se le habría ocurrido poner en duda la verdad antigua de que el juicio y el gusto deben ser frenos a los excesos del estilo, pero no se ha fijado el punto exacto por el que trazar la línea divisoria. En el XVI las opiniones diferían de una persona a otra. Lo importante es que resultaba tan fácil justificar estos excesos en las artes visuales o en las literarias, sobre la base del precepto antiguo, como lo era condenarlos. La proximidad de esa época anterior tuvo que imbuir a los artistas la conciencia de que el XV había sido todavía sub-clásico en su sencillez y falta de elegancia, y que representaba un impulso hacia el buen estilo. Es verosímil que interpretasen el Manierismo como la continuación de un proceso de refinamiento que había comenzado en el XV y tenían pocos incentivos para percibir que había traspasado con mucho el punto medio. Causas efectivas: Cabe citar los movimientos literarios de la época. No es casualidad que estos se centraran en Roma, ciudad en que arraigó por primera vez el Manierismo. Allí las letras gozaban de más prestigio que las artes visuales, y resulta razonable suponer que el devenir de un arte influyese en los demás por una transferencia de ideas. Además observamos una variación del patronazgo que es síntoma de una nueva concepción de la obra de arte. En 1520 las obras se encargaban por el exclusivo motivo de que el cliente deseaba tener. Dos consecuencias para la mentalidad del artista y fundamentales para el Manierismo: el concepto de la obra de arte como realización perdurable de un virtuoso (algo estupendo) y el concepto de obra de arte absoluta. El Manierismo está basado en la obsesión por conseguir una reacción favorable de la audiencia, y el estímulo de esa reacción pasa a ser una parte más importante que nunca en función de la obra. Se produce entonces un cambio en el peso relativo de los componentes de una obra de arte: disminuye lo devocional, lo práctico y lo ceremonial, y aumenta lo autosuficiente o absoluto. Cuanto más arte, mejor. Competición entre artistas vivos era un estimulante para la consecución de un estilo perfecto. Entraba en juego la reputación.