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3 argumentos deductivos con definición y ejemplos
Tipo: Guías, Proyectos, Investigaciones
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Un argumento deductivo es como un refrigerador: uno pone comida en un refrigerador con la intención de que se enfríe y cuando uno la saque, se conserve en buen estado. Asimismo, uno pone información verdadera en las premisas de un argumento deductivo, con la intención de que al inferir la conclusión, esta sea verdadera también.
Por otra parte, la cantidad de comida que uno saca del refrigerador no puede ser mayor de la que uno puso ahí en un principio (el refrigerador no aparece comida por arte de magia). Asimismo, la conclusión inferida en un argumento deductivo, está contenida por completo en la información de las premisas.
Así como hay refrigeradores buenos y refrigeradores malos, hay argumentos deductivos buenos y argumentos deductivos malos.
En los buenos refrigeradores, siempre que uno mete la comida en buen estado, ésta se encontrará en buen estado al sacarla. Del mismo, modo, en un buen argumento deductivo, cuando uno pone en sus premisas información verdadera, la conclusión que se infiere será necesariamente verdadera.
A pesar de esto, hay una diferencia entre los buenos refrigeradores y los buenos argumentos deductivos. Si en un refrigerador uno pone comida podrida, esta se mantendrá podrida. Si uno pone comida podrida revuelta con comida en buen estado, cada tipo de comida se conservará en el estado en el que se metió.
Sin embargo, hay argumentos deductivos buenos que hacen lo siguiente cuando las premisas incluyen información falsa, dependiendo del caso:
Caso 1: Si uno pone información falsa en las premisas, la conclusión que se infiere también es falsa.
Caso 2: Si uno pone información falsa mezclada con verdadera en las premisas, la conclusión inferida es verdadera.
Caso 3: Si uno pone información falsa mezclada con verdadera en las premisas, la conclusión inferida es falsa.
No todos los buenos argumentos deductivos pueden hacer que ocurran los 4 casos anteriores. Esto depende de su estructura. Sin embargo, lo que todo en todo buen argumento deductivo debe ocurrir es que si las premisas son verdaderas, la conclusión inferida también tiene que serlo. Que es lo que se espera de todo buen refrigerador, que si le pongo comida en buen estado, entonces debe conservarse así. Dicho de otra manera, si se tiene un buen refrigerador, la comida no puede ponerse en buen estado y salir podrida. O bien, en un buen argumento deductivo, las premisas no pueden ser verdaderas y la conclusión falsa.
Cuando esto ocurre, tenemos un pésimo refrigerador y lo mejor es cambiarlo.
Los argumentos deductivos son argumentos tales que el individuo que los formula pretende garantizar la preservación de verdad de las premisas a la conclusión; es decir, un argumento es deductivo cuando el individuo que lo formula tiene la pretensión de que el argumento sea válidoLa mayoría de los estudiantes utilizan los medios digitales para estudiar
Para enfrentarnos a lo desconocido, en ocasiones es útil partir de lo que ya conocemos. Es lo que ocurre en los argumentos por analogía. En este tipo de argumento, se establecen similitudes o diferencias entre dos objetos, uno ya conocido, con otro que no nos es tan familiar. El resultado es concluir algo acerca de lo que nos es menos familiar. Por ejemplo:
George Bush afirmó una vez que el papel del vicepresidente es apoyar las políticas del presidente, esté o no de acuerdo con ellas, porque “Usted no puede bloquear a su propio mariscal de campo” (ejemplo tomado del texto de Weston, Las claves de la argumentación, de una séptima edición de 2002).
En este caso, se compara un gabinete de gobierno con un equipo de futbol americano. La idea es que el futbol americano es algo familiar para muchas personas, mientras que un gabinete de gobierno no lo es tanto. En el párrafo anterior, se establece que un gabinete y un equipo de futbol comparten un elemento: en ambos, todos sus integrantes se apoyan mutuamente para lograr un objetivo en común.
Los argumentos por analogía se basan en comparar casos problemáticos con casos claros para explotar sus similitudes y diferencias. Cuando hablo de ejemplos claros, me refiero a casos no controversiales, que no dependan de ninguna concepción o definición debatible. El objetivo de esta comparación es buscar alguna diferencia o similitud relevante que decida la cuestión. Es necesario que las diferencias o similitudes que se encuentren sean relevantes para clarificar el caso problemático.
1 – Andrés construyó su casa sin inconvenientes, por tanto, es probable que él pueda construir cualquier casa sin inconvenientes.
2 – A todas las mujeres de la familia les gusta vivir en la ciudad, por eso a mi prima Diana le gusta vivir en la ciudad.
3 – Jugué fútbol en la escuela, por lo tanto, a mis 30 años puedo jugar fútbol de manera profesional.
4 – A todos mis amigos les gustó la película, entonces a mí también me va a gustar.
En lógica, una falacia (del latín: falacia, ‘engaño’) es un argumento que parece válido, pero no lo es. Algunas falacias se cometen intencionalmente para persuadir o manipular a los demás, mientras que otras se cometen sin intención debido a descuidos o ignorancia. En ocasiones las falacias pueden ser muy sutiles y persuasivas, por lo que se debe poner mucha atención para detectarlas.
Que un argumento sea falaz no implica que sus premisas o su conclusión sean falsas ni que sean verdaderas. Un argumento puede tener premisas y conclusión verdaderas y aun así ser falaz. Lo que hace falaz a un argumento es la invalidez del argumento en sí.
La definición de falacia proviene de latín “fallaci” y cuya traducción es literalmente “engaño”, en sí se puede definir como un argumento que aparentemente es válido, sin embargo no lo es. La falacia puede ser utilizada de manera intencional, con el objetivo de manipular a alguien, sin embargo existen otras falacias que se cometen sin intención alguna, y que se pueden presentar ya sea por ignorancia o un descuido por parte de una persona.