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Aristóteles, libro 8, Monografías, Ensayos de Filosofía

Aristóteles libro 8 Lol, no sé q ponerle

Tipo: Monografías, Ensayos

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LIBRO
1
Puesto que vemos que toda ciudad
i
1252a
J.
El fin de toda
es una cierta comunidad
y
que toda co-
munidad está constituida con miras a al-
Opiniones erróneas.
Planteamiento
gún bien (porque en vista de lo que les
metodológico
parece bueno todos obran en todos sus
actos), es evidente que todas tienden a un
cierto bien, pero sobre todo tiende al supremo la soberana
Ciudad traduce la palabra griega pólis que se refiere a una realidad
histórica sin un paralelo exacto en nuestra época; en ella se recogen las
nociones de «ciudad»
y
«estado». La traduciremos por la acepción usual
de «ciudad» sin recurrir a la expresión «ciudad-estado)). La pólis era
la forma perfecta de sociedad civil; sus rasgos esenciales eran: extensión
territorial reducida, 'de modo que sus habitantes se conocieran unos a
otros; independencia económica (autarquía), es decir, que produjese lo
suficiente para la alimentación de su poblacidn;
y,
especialmente, inde-
pendencia política (autonomía), es decir, no estar sometida a otra ciudad
ni a otro poder extranjero.
'
Comunidad recoge el término griego koinónía. En muchos contex-
tos en que hay un nivel alto de abstracción el vocablo comunidad es
generalmente aceptable. En algunos casos lo traduciremos por asocia-
ción, en el que están presentes los elementos de intencionalidad, colabo-
raci6n mutua
y
común acuerdo que el término griego implica.
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LIBRO 1

Puesto que vemos que toda ciudad i 1252a

J. El fin de toda es una cierta comunidad y que toda co-

munidad está constituida con miras a al-

Opiniones erróneas.

Planteamiento gún bien (porque en vista de lo que les

metodológico parece bueno todos obran en todos sus

actos), es evidente que todas tienden a un

cierto bien, pero sobre todo tiende al supremo la soberana

Ciudad traduce la palabra griega pólis que se refiere a una realidad

histórica sin un paralelo exacto en nuestra época; en ella se recogen las

nociones de «ciudad» y «estado». La traduciremos por la acepción usual

de «ciudad» sin recurrir a la expresión «ciudad-estado)). La pólis era

la forma perfecta de sociedad civil; sus rasgos esenciales eran: extensión

territorial reducida, 'de modo que sus habitantes se conocieran unos a

otros; independencia económica (autarquía), es decir, que produjese lo

suficiente para la alimentación de su poblacidn; y, especialmente, inde-

pendencia política (autonomía), es decir, no estar sometida a otra ciudad

ni a otro poder extranjero.

' Comunidad recoge el término griego koinónía. En muchos contex-

tos en que hay un nivel alto de abstracción el vocablo comunidad es

generalmente aceptable. En algunos casos lo traduciremos por asocia-

ción, en el que están presentes los elementos de intencionalidad, colabo-

raci6n mutua y común acuerdo que el término griego implica.

46 POLÍTICA

entre todas y que incluye a todas las demás. Ésta es la llamada ciudad y comunidad cívica. Por consiguiente, cuantos 4 opinan que es lo mismo ser gobernante 5 de una ciudad, rey, administrador de su casa o amo de sus esclavos, no dicen bien. Creen, pues, que cada uno de ellos difiere en más o en menos, y no específicamente. Como si uno, por gobernar a pocos, fue- ra amo; si a más, administrador de su casa; y si todavía a más, gobernante o rey, en la idea de que en nada difiere una casa grande de una ciudad pequeña. Y en cuanto al gobernante y al rey, cuando un hombre ejerce solo el po- der, es rey; pero cuando, según las normas de la ciencia política, alternativamente manda y obedece, es gobernante. Pero esto no es verdad. Y será evidente lo que digo si se examina la cuestión según el método que propone- mos. Porque como en los demás objetos es necesario divi- dir lo compuesto hasta sus elementos simples (pues éstos son las partes mínimas del todo), así también, consideran- do de qué elementos está formada la ciudad, veremos me- jor en qué difieren entre sí las cosas dichas, y si cabe obte- ner algún resultado científico. > Si uno observa desde su origen la evolu-

Génesis de la ción de las cosas, también en esta cues- ciudad: familia, (^) t ¿ (^) O I 1 ) c o m o e n j (^) a s demás, podrá obtener aldea, ciudad. ,.. , ,. ^ _.. '• El hombre es un l a^ v l s l o n^ m a s^ Perfecta. En primer lugar, «animal social» es necesario que se emparejen los que no pueden existir uno sin el otro, como la hembra y el macho con vistas a la generación (y (^4) Se refiere, probablemente, a Sócrates (véase JENOFONTE, Memora- bles III 4, 12; III 6, 14) y a Platón, (véase Político 258e-259a; Leyes III 680d-681a; 683a). (^5) Gobernante traduce el término griego politikós, «hombre dedicado a los asuntos de la polis». A veces se refiere al magistrado de una polis.

4 8 POLÍTICA

Pues el buey hace las veces de criado para los pobres. Por

tanto, la comunidad constituida naturalmente para la vida

de cada día '' es la casa 12 , a cuyos miembros Carondas llama «de la misma panera», y Epiménides de Creta «del

mismo comedero» 13. Y la primera comunidad formada de

varias casas a causa de las necesidades no cotidianas es la aldea.

Precisamente la aldea en su forma natural parece ser

una colonia 14 de la casa, y algunos llaman a sus miembros

«hermanos de leche», «hijos e hijos de hijos». Por eso también al principio las ciudades estaban gobernadas por

reyes, como todavía hoy los bárbaros IS: resultaron de la

(^11) En este pasaje la familia parece tener un fin algo diferente del indi-

cado en 1252a26-34. (^12) El término griego oikía lo traducimos en el sentido amplio de «ca- sa» como unidad familiar, constituida por el hombre, la mujer, los hijos, los esclavos y los bienes. (^13) Para mostrar que la familia tiene su origen en la satisfacción de

las necesidades de la vida de cada día, Aristóteles nos da los nombres que los antiguos aplican a sus miembros. — Carondas fue legislador de Catania, cf. Política II 12, 1274a 23. Era un aristócrata y vivió probable- mente en el s. vi a. C. — De Epiménides de Festos (Creta) no se conoce con seguridad la cronología. Pasa, según algunos testimonios, por ser el último de los Siete Sabios de Grecia. Plutarco, en Solón, 12, dice de él «que era amado de los dioses, inteligente en las cosas divinas y posee- dor de la sabiduría profética y misteriosa». (^14) Se encuentra una expresión semejante en PLATÓN, Leyes VI 776a.

En griego hay un cierto juego de palabras entre apoikía, colonia, y oikía, casa, que no se puede recoger en la traducción. Aristóteles parece tener presente en todo este capítulo segundo, Leyes III 680 y ss., donde Platón se refiere también al pasaje de Homero para probar que en otro tiempo predominaba la realeza patriarcal. '^5 Los bárbaros por oposición a los griegos. El término griego que lo expresa es éthnos; indica un grupo de hombres de la misma raza, el conjunto de una tribu o un pueblo que se opone generalmente a lo que se define con el término polis.

LIBRO I (^49)

unión de personas sometidas a reyes, ya que toda casa está regida por el más anciano, y, por lo tanto, también las colonias a causa de su parentesco. Y eso es lo que dice i Homero 16 : Cada uno es legislador de sus hijos y esposas,

pues antiguamente vivían dispersos. Y todos los hombres dicen que por eso los dioses se gobiernan monárquicamen- te, porque también ellos al principio, y algunos aún ahora, así se gobernaban; de la misma manera que los hombres los representan a su imagen 17 , así también asemejan a la suya la vida de los dioses. La comunidad perfecta de varias aldeas es la ciudad, 8 que tiene ya, por así decirlo, el nivel más alto de autosufi- ciencia 18 , que nació a causa de las necesidades de la vida, pero subsiste para el vivir bien 19. De aquí que toda ciudad es por naturaleza, si también lo son las comunidades pri- meras. La ciudad es el fin de aquéllas, y la naturaleza es fin. En efecto, lo que cada cosa es, un vez cumplido su desarrollo, decimos que es su naturaleza, así de un hom-

(^16) Cf. HOMERO, Odisea IX 114. Para Aristóteles la descripción homé- rica de los Cíclopes es una representación mítica de los comienzos primi- tivos de la sociedad humana. También son citados los Cíclopes en Ética a Nicómaco X 10, 1180a28, como un caso típico de grupo independiente que vive aparte de toda organización estatal. (^17) Cf. ARISTÓTELES, Metafísica B 2, 997M0. (^18) La autosuficiencia, en griego autárkeia (autarquía), incluye el po-

seer lo necesario y lograr una vida feliz. Cf. Política, VII 4, 1326b4, y III 9, 1280b34. La define el propio Aristóteles en Ética a Nicómaco I 5, 1097b 14: «Consideramos suficiente lo que por sí solo hace deseable la vida y no necesita nada». (^19) Esta idea de «vivir bien» o «bienestar» frente a la simple existencia

es uno de los temas centrales de la ética y de la política aristotélica. Véase, también, PLATÓN, República II 11, 369c y ss.; Hipias menor 368b-e.

LIBRO I 51

evidente: la naturaleza, como decimos, no hace nada en vano 24 , y el hombre es el único animal que tiene palabra 25. Pues la voz es signo del dolor y del placer, y por eso la n poseen también los demás animales, porque su naturaleza llega hasta tener sensación de dolor y de placer e indicárse- la unos a otros. Pero la palabra es para manifestar lo con- veniente y lo perjudicial, así como lo justo y lo injusto. Y esto es lo propio del hombre frente a los demás anima- 1 2 les: poseer, él sólo, el sentido del bien y del mal, de lo

justo y de lo injusto, y de los demás valores, y la participa-

ción comunitaria de estas cosas constituye la casa y la ciudad 26. Por naturaleza, pues, la ciudad es anterior a la casa y a cada uno de nosotros, porque el todo es necesariamen- 13 te anterior a la parte 27. En efecto, destruido el todo, ya

(^24) Véase la misma idea infra, 8, 1256b21. (^25) Cf. ARISTÓTELES, Ética a Nicómaco IX 9, 1170b 11 ss.: «He aquí lo que se produce cuando se convive y se intercambian palabras y pensa- mientos, porque así podría definirse la sociedad humana, y no, como la del ganado, por el hecho de pacer en el mismo prado». Cf. también ISÓCRATES, Sobre el cambio de fortunas 253-7, y A Nicocles 50 ss. Y Sócrates consideraba el lenguaje como una de las condiciones de la vida política; cf. JENOFONTE, Memorables IV 3, 12, pasajes todos que pudo haber conocido Aristóteles. (^26) Estas ideas están expresadas también infra, III 9, 1280b5; Ética

a Nicómaco IX 9, 1167b2; PLATÓN, República VI 484d. — Aristóteles, supra, I 2, 1252a26-34, sostiene que el origen de la familia y, por tanto, de la ciudad está relacionado con los instintos comunes a los animales y plantas; en el pasaje presente la casa familiar y la ciudad sólo se dan en los seres humanos, porque su existencia implica una serie de cualida- des que sólo son propias de estos seres. El mismo autor, infra, III 9, 1280a31, da otras razones de la ausencia de la ciudad entre los animales. (^27) Este es un principio esencial de la ontología aristotélica, que aplica

para demostrar la anterioridad de la ciudad. Ésta forma un todo consti- tuido por individuos que son sus partes; cf PLATÓN, República VIII 552a.

52 POLÍTICA

no habrá ni pie ni mano, a no ser con nombre equívoco, como se puede decir una mano de piedra: pues t;tl será una mano muerta. Todas las cosas se definen por su función y por sus facultades 28 , de suerte que cuando éstas ya no son tales no se puede decir que las cosas son las mismas, sino del

14 mismo nombre. Así pues, es evidente que la ciudad es por naturaleza y es anterior al individuo; porque si cada uno por separado no se basta a sí mismo, se encontrará de ma- nera semejante a las demás partes en relación con el todo. Y el que no puede vivir en comunidad, o no necesita nada por su propia suficiencia, no es miembro de la ciudad, si- no una bestia o un dios.

15 En todos existe por naturaleza la tendencia hacia tal comunidad, pero el primero que la estableció fue causante de los mayores beneficios 29. Pues así como el hombre per- fecto es el mejor de los animales, así también, apartado de la ley y de la justicia, es el peor de todos 30.

16 La injusticia más insoportable es la que posee armas, y el hombre está naturalmente provisto de armas al servi- cio de la sensatez y de la virtud, pero puede utilizarlas pa- ra las cosas más opuestas. Por eso, sin virtud, es el ser más impío y feroz y el peor en su lascivia y voracidad. La justicia, en cambio, es un valor cívico, pues la justicia

(^28) Cf. PLATÓN, Sofista 247d; ARISTÓTELES, Metafísica VII 10, 1035M6; Sobre la reproducción de los animales I 2, 716a23. (^29) Para Aristóteles el carácter natural de ia comunidad no excluye que tenga un fundador. Se deben dar juntas una tendencia natural y la voluntad de la acción humana. 3 0 (^) Cf. HESÍODO, Trabajos y días 275. HERÓDOTO IV 108. PLATÓN, Leyes 765e; Protágoras 327d-e. ARISTÓTELES, Ética a Nicómaco VII 7, 1150al-5.