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Asignatura: arqueologia general, Profesor: , Carrera: Historia, Universidad: UGR
Tipo: Apuntes
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I. Evolución del significado del término Arqueología II. Definición y límites espacio-temporales de la Arqueología Clásica. III. La arqueología Clásica en relación con otras disciplinas: Prehistoria, Historia del Arte antiguo, Historia Antigua, Epigrafía, Numismática, Filología Clásica.
La palabra Arqueología deriva del griego “ Archaiología ” y está compuesta por Archaios (Adj = Antiguo) + Logos (Sust. = Discurso). El significado etimológico sería tratado o discurso sobre cosas antiguas.
Para las culturas griega y latina, el término Arqueología significó “Historia Antigua”, y en este sentido fue usado por diversos autores como Platón (s. V-IV a. e) en su diálogo Hipias Mayor , donde la emplea con el significado de Historia de los antiguos héroes, o bien por Diodoro Sículo y el geógrafo Estrabón, escritores griegos de época romana, del s. I a. e y de época de Augusto respectivamente, usaron el término en el sentido de historia antigua de los griegos. Por último, Dionisio de Halicarnaso, historiador griego en época de Augusto, titula Arqueología Romana , su historia de Roma en 20 tomos, de los que han llegado hasta nosotros tan sólo los 11 primeros, desde los orígenes hasta las guerras púnicas, utilizando el término como Historia Antigua de Roma.
También encontramos que Juba II de Mauritania escribió un tratado que tituló Arqueología romana , que sólo pretendía ser una Historia de Roma. Otros como Flavio Josefo también destacan, ya que en su Arqueología judaica , narra la historia de su pueblo, desde la creación del mundo hasta la época de Nerón (54-68 d. e).
Para todos estos autores, Arqueología = Historia , con especial referencia a los tiempos más antiguos de un pueblo o de una nación. La narrativa histórica se basaba en los registros escritos , las tradiciones orales y costumbres , y raramente se prestó interés por los restos materiales de ese pasado. Ninguna de estas historias hace referencia al estudio o la recuperación de restos materiales de dichas épocas, aunque existen algunas excepciones en obras como las de Tucídices y Pausanias, que si hacían referencias a ellas.
Tucídides (s. V a. e), denomina con el término Arqueología los veinte primeros capítulos de su obra en los que reconstruía las etapas que con anterioridad a su tiempo había atravesado Grecia. En ellos hace una interpretación arqueológica ya que recaba información histórica de la observación de los datos materiales. Tucídides sostiene que Fenincios y Carios eran los piratas que vivían en remotas edades en las islas del Mar Egeo, basándose en las armas que contenían las tumbas y en el tipo de enterramiento realiza una deducción histórica de un dato arqueológico.
Pausanias , en su Descripción de Grecia (II d. e), describió de una manera sistemática los edificios púbicos, obras de arte, ritos y costumbres de diferentes regiones del país, junto con las tradiciones históricas asociadas a ellos. En definitiva, para los autores antiguos arqueología era sinónimo de historia antigua y, aunque se dieron cuenta del valor memorial de los monumentos y ciertos objetos del pasado como en el caso de Tucídides y Pausanias, no tuvieron conciencia de que pudieran ser utilizados como fuentes del conocimiento histórico más que de una forma muy limitada.
En Grecia, durante los primeros siglos de nuestra era, el término “arqueólogo” designaba a una categoría de actores que, a través de la mímica, recreaban antiguas leyendas en el escenario.
Durante la Edad Media, las viejas civilizaciones paganas cayeron casi en el olvido y, la atención a las culturas clásicas se vio oscurecida ya que en el ámbito cristiano, por la censura y las interpretaciones de conveniencia que imponían las creencias triunfantes. Encontramos en este periodo una valoración negativa ya que las ruinas se utilizaron como cantera para la construcción de canteras, iglesias, castillos etc. Sin embargo, también podemos hablar de una valoración positiva en tanto que los monjes copistas transmitieron la tradición clásica escrita.
En este periodo, Arqueología va a significar Historia del Arte Antiguo. Para el hombre del Renacimiento, el mundo clásico greco-romano constituyó una especie de modelo de vida superior y más perfecta, una especia de “edad de oro” perdida. Para recuperarla y estudiarla, los textos escritos fueron considerados insuficientes, por lo que había que buscar otras fuentes, despertando la curiosidad hacia los restos de construcciones, de estatuas, monedas, inscripciones, etc., fundamentalmente de griegos y romanos.
Eso sí, la arqueología en esta época se centra exclusivamente sobre los restos monumentales de carácter espectacular, con cierta categoría estética, de ahí a que pudiera establecerse una confusión con la historia del arte. Numerosos hallazgos, considerados sensacionales, mantenían y aumentaban el interés y la curiosidad del público culto e influían en sus gustos artísticos. Por ejemplo, el descubrimiento en 1493 de varias dependencias de la Domus Aurea de Nerón, con sus ricas pinturas murales inspiró a los pintores renacentistas los grutescos.
Otro ejemplo lo hallamos en el descubrimiento entre las ruinas de las Termas de Trajano, en 1506, del grupo escultórico del Laoconte, restaurado por Miguel Ángel, revolucionó el concepto escultórico de la época. Entonces,
Estas disciplinas recibieron el nombre de “ciencias auxiliares” de la Historia, en razón de su carácter instrumental, y fueron perfilando y matizando sus contenidos originales, hasta convertirse en especializaciones dentro del seno de la Historia.
Por otro lado, a mediados del siglo XVIII surge el neoclasicismo, iniciándose en Roma un novedoso impulso del conocimiento de la Antigüedad Clásica, hasta el punto que surgen nuevas corrientes clasicistas en el arte de la época. El epicentro científico e ideológico de los nuevos gustos clásicos – y con ello el alcance de la Arqueología- se halla en las obras del alemán J.J Winckelmann (1717-1768), que realizó los primeros modelos de tipologías firmadas.
Con los trabajos de este investigador, los Monumenta adquirieron el sentido más restrictivo de obra artística y la Arqueología pasó a significar el estudio riguroso y ordenado del arte antiguo y romano. Winckelmann se basó para su clasificación tipológica en las copias de las obras griegas realizadas en época romana, poniendo orden el caos de obras acumuladas en aquellos momentos, procedentes, en su mayoría, de las extracciones llevadas a cabo en Roma y que estaban sin clasificar.
Sus trabajos supusieron el establecimiento de la Historia del Arte como una rama diferente del anticuariado, vinculando la Arqueología Clásica con planteamientos estéticos propios de la Historia del Arte. Además situó, por primera vez, la obra de arte en su contexto histórico, sentando así los principios básicos de la ordenación cronológica de las obras antiguas. Aunque enfoca el estudio de la Antigüedad bajo el prisma de la Historia del Arte, tuvo el mérito de plantear una perspectiva de conjunto del arte antiguo que no se había realizado con anterioridad. Por tanto, el estudio de la antigüedad grecorromana se realizaba bajo una óptica exclusivamente estética, por lo que será a partir de ahora cuando se produzca el equívoco entre Arqueología e Historia del Arte, pues la Arqueología se interpreta como una historia del arte griego y romano. No obstante, no fue hasta mediados del siglo XIX cuando la Arqueología se apartó del mundo de las antigüedades y nace como arqueología científica.
La Arqueología ahora se convertirá en un método sistemático de investigación, ya que la Arqueología del s. XIX, al igual que las demás ciencias históricas se hace más clasificatoria y serial en tanto que se realizan grandes corpora y catálogos como el C.I.L ( Corpus Inscriptiorum Latinarum ) iniciado por T. Mommsen , y progresivamente también se perfecciona el instrumento fundamental, que es la excavación.
A mediados del siglo XIX, Emil Hübner realiza la recopilación de la epigrafía latina de Hispania en el Corpus Inscriptionum Latinarum (CIL II). El Corpus Inscriptionum Latinarum (1891), redactado por Dressel incluyó en su recopilación los epígrafes descubiertos sobre cerámica: ánforas, vasos, lucernas, ladrillos, tubos, antefijas, y otros materiales como vasos de vidrio y de meta. Su publicación marca un hito dentro de los pioneros en tipologías cerámicas con la lámina de ánforas romanas y sus clases.
A la tipología de ánforas de Dressel le siguieron otras tipologías como la de Dragendorff para las cerámicas de vajilla sigilata, la de Beazly, realizada sobre las cerámicas griegas y la de Lamboglia para las cerámicas de barniz negro y la sigilata clara.
En los años centrales de la centuria decimonónica se crea una Arqueología “diferente”, la Prehistoria. En esta época se produce una revolución en estudio de las más antiguas fases humanas: el descubrimiento de que se
podían estudiar las sociedades del pasado, sin documentos escritos, sin apenas manifestaciones de calidad estética, recogiendo y analizando en excavaciones, todos los restos materiales que nos han dejado y que, por su condición material, no han desaparecido.
Giusuppe Fiorelli , relacionado con el mundo clásico, dirigió los primeros trabajos arqueológicos metódicos y documentados en Pompeya en 1860. A su vez, planteó por primera vez la restauración in situ. En 1864, Fiorelli ideó un método ingenioso para tratar las cavidades de la ceniza en las que habían aparecido esqueletos: simplemente, las rellenó con yeso.
_1. La víctima enterrada en piedra pómez y ceniza en el año 79 d. e.
La ceniza que rodeaba al hueco actuó como un molde, y el yeso tomó la forma exacta del cuerpo desaparecido. En una técnica reciente, los excavadores vierten fibra de vidrio transparente. Esto permite que huesos y artefactos permanezcan visibles.
Entre mediados del siglo XVIII al primer cuarto del XIX se puede hablar de Anticuarios y Exploradores. Por ejemplo, Sir William Hamilton, Lord Byron (Lord Elgin), con sus escritos incitó a que gentes no tan doctas en la materia se interesaran por el patrimonio arqueológico de antiguas civilizaciones. Estas gentes fueron promotores de toda una serie de campañas de excavación que contribuyeron a llenar las salas de los museos arqueológicos de sus propios países. Lord Elgin, extrajo mármoles del Partenón, en principio, para decorar parte de los salones de su casa particular, sin embargo, actualmente se exponen en el Museo Británico. El Estado Griego exige hoy su vuelta a Grecia.
Viajes científicos: Orientalismo
La generalización de los viajes científicos caracterizará una nueva etapa de la Arqueología, entendida en un sentido cada vez más amplio y con un marcado gusto por el orientalismo. Se buscaban antiguas y desconocidas civilizaciones, con grandes ciudades y monumentos, llenas de misterio (Egipto, hallazgo de la piedra Rosseta por Champollion; revaloración del mundo etrusco con las necrópolis de Vulci, Tarquinia, Cerveteri).
En el último tercio del siglo se multiplican las misiones de estudio y las campañas de excavaciones en el Próximo Oriente donde destaca la figura de H. Schliemann (1822-1890), que proporcionará las bases de lo que muy pronto se llamará “ Arqueología micénica ”.
La incursión e invasión de Napoleón en Egipto (1798) conllevó otra invasión paralela, la de 167 estudiosos que durante la breve ocupación francesa llevaron a cabo un examen importante de su geografía, flora, fauna, costumbres y particularmente de sus monumentos antiguos.
3. Itialia: Ciudades de la Campania y de la Magna Grecia. 4. Norte de África: Trabajos franceses en Argelia y Túnez, e italianos en Libia. 5. Por toda la Europa que fue romana.
Desde el siglo XX la Arqueología se ha ido extendiendo sus dimensiones en el espacio y tiempo, dedicada al estudio del pasado de la humanidad a través del análisis de las fuentes materiales, caracterizándose por el uso de un método arqueológico.
La arqueología es una forma de hacer historia a partir de los vestigios materiales de una cultura, con un método propio – que comparte en algunos aspectos con otras disciplinas-. El objeto de estudio son las sociedades del pasado siguiendo un método sistemático y objetivo que relacione el documento arqueológico con su contexto. Las fuentes son los restos materiales de sus actividades, siendo tanto artefactos como ecofactos, es decir, la cultura material.
Para el público en general, Arqueología suele ser sinónimo de excavación, sin embargo, la excavación sólo es un eslabón más en la cadena que conforma todo el proceso arqueológico, donde se incluye la prospección, la excavación, el trabajo de laboratorio, la interpretación y un largo etcétera.
Puede ser definida como una ciencia humanística cuya meta es la misma que la Historia. La diferencia está en las fuentes que ambas usas, pues la Historia tiene sus documentos en los archivos, mientras que el archivo de la arqueología está en la tierra, con el esfuerzo que supone recuperar los datos o cultura material, en la que se basa para la reconstrucción del proceso histórico. Eso sí, siempre se tiene como marco las fuentes escritas.
En ese sentido el inicio de una investigación arqueológica empieza directamente sobre el campo, con la aplicación de la metodología adecuada, así como de un registro muy cuidadoso de todos los datos. Para la criba y lavado de los materiales encontramos una serie de tipologías: La criba de mano, pequeña y útil para pequeñas excavaciones presenta el problema de que por su tamaño se procesa muy poco material. La criba de parrilla es muy útil para dejarla estacionada en una zona adecuada aunque tiene el problema de que procesa poco volumen. La criba de suspensión, está diseñada para cribar gran cantidad de material tiene la desventaja de que por su tamaño es difícil de transportar.
A posteriori se realizan las tareas de laboratorio, en el que pueden entrar especialistas en ceramología, numismática, petrología, paleo-fauna, filología etc., e Historiadores del Arte, dependiendo del tipo de artefacto o ecofacto que se esté utilizando.
El registro arqueológico refleja el desarrollo de diversas actividades económicas como la producción de cerámica, lítica, aprovechamiento de recursos marinos o de la cabaña ganadera. Eso entraría dentro de una Fase Descriptiva y de Clasificación. A partir de este punto se empieza a poder elaborar, con todos los datos reunidos, los documentos que permitirán al arqueólogo/historiador, definir culturas, e iniciar la segunda fase de su investigación y que consiste en realizar deducciones, interpretaciones, explicaciones…, en definitiva, Historia.
fuentes escritas. Por último y en cuanto al método, comparten la técnica de trabajo que es el método arqueológico para la interpretación histórica.
La filología y la Arqueología clásica son diferentes en cuanto al objeto, las fuentes y la metodología, sin embargo, la Arqueología proporciona a la Filología nuevos textos para analizar, y su desciframiento es de gran valor para los arqueólogos.