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Trabajo realizado por una estudiante de primero del doble grado de historia del arte y ciencias y lenguas para la asignatura de Arte prehistórico y su simbología.
Tipo: Guías, Proyectos, Investigaciones
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El Arte Megalítico en Francia The megalithic art in France Noelia Galán Valle. Primer año del doble grado de Historia del Arte y Ciencias y Lenguas de la Antigüedad (grupo 120). Trabajo para la asignatura de arte prehistórico y su simbología. Correo: [email protected] RESUMEN En este trabajo presentamos el estudio arqueológico y los orígenes del arte megalítico. Establecemos un punto de partida en el que explicamos el concepto global de “arte megalítico” pasando por las diferentes etapas evolutivas y por los más importantes yacimientos arqueológicos que contengan conjuntos megalíticos hasta llegar a los descubrimientos más novedosos. Además de esto, hablaremos de las diferentes construcciones que existen en el megalitismo y las interpretaciones dadas de estos conjuntos a nivel internacional, aunque más concretamente en Francia, estableciendo una cronología relativa sobre su aparición. ABSTRACT This paper presents an archaeological study and the origins of the megalithic art. We establish a starting point in which we explain the overall concept of "megalithic art" going through the different evolutionary stages and by the most important archaeological sites containing megalithic sets until you get to the latest discoveries. In addition to this, we´ll talk about the differente constructions that exist in the megaliths and the interpretations given on these sets at the international level, altgough more specifically in France, establishing a relative chronology about his appearance. Palabras clave: Arte Megalítico, Yacimiento, Arte paleolítico, Francia. Key words: Megalithic Art, Sites, Paleolithic Art, France. INTRODUCCIÓN: La palabra “megalitismo” proviene del griego “mega” (grande) y “lithos” (piedra), siendo literalmente monumentos formados por piedras grandes y labradas de forma tosca. Se conoce al arte megalítico como al conjunto de dichas piedras combinadas para formar una estructura artística levantada con fines religiosos, funerarios o conmemorativos. Este término generalmente se aplica para describir el arte esculpido, grabado y pintado, además de las propias construcciones arquitectónicas por toda la Europa prehistórica, aunque las principales manifestaciones de este arte se encuentran en lugares como Malta, Irlanda, Bretaña, Iberia y
Francia. Este tipo de arte tiende a ser abstracto y poco reconocible en cuanto a los objetos representados se refiere. Los primeros monumentos megalíticos los podemos datar en torno al 3000 y el 1700 a.C.., encontrando las primeras manifestaciones en las costas Atlánticas Europeas, en concreto en las Islas Británicas, Normandía, la Bretaña Francesa y Escandinavia. A su vez, aparecieron los primeros corredores en torno al 4500 – 4300 a.C. Aunque a partir del 2400 a.C. las construcciones megalíticas dejaron de construirse por motivos como la evolución de la metalurgia y la aparición de una jerarquización social y una división de las clases sociales, separando las tumbas entre ricos y pobres. A pesar de todo esto, las construcciones megalíticas no se abandonan, y seguirán utilizándose durante la Edad del Bronce, la Edad del Hierro, en época romana e incluso durante la época islámica. El megalitismo irá avanzando a lo largo de las épocas y adscribiéndose en varios de los países de Europa (fig 1), surgiendo un megalitismo con construcciones de diversos tipos, aunque manteniendo los rasgos comunes. El megalitismo surge debido a una consecuencia de la “Revolución Neolítica” de la que hablaba Gordon Childe (1941), en la que se produce un cambio en el Neolítico fundamentado en la aparición de los primeros poblados que se desarrollan de forma sedentaria, pasando de una economía depredadora a una productiva, que se basaba en la agricultura y la ganadería. Podríamos considerar el megalitismo como una arquitectura primigenia debido a la poca evolución que se conocía hasta el momento. Este tipo de construcción pone de manifiesto la cultura funeraria y el carácter monumental de las sociedades de esa época al estudiar las diversas tipologías de enterramientos colectivos por todo el litoral atlántico. A finales del siglo XIX, H. Martin, G. de Mortillet, Ph. Salmon, E. Chantre, E. Cartailhac y L. Legay (1880) se dedicaron a catalogar más de 5000 de algunas de las construcciones megalíticas. Pero desde los comienzos del siglo XX empezaron a producirse una serie de desapariciones en torno a los restos de monumentos, por lo que se llevaron a cabo campañas de preservación. Por otro lado, podemos señalar que hay distintos tipos de piedras talladas que cumplen diversas funciones dentro de estos conjuntos megalíticos: -Menhir (fig 7): Un menhir es uno de los tipos de construcciones megalíticas más sencillas, compuesto únicamente por una piedra vertical con una base enterrada para que la construcción pueda mantenerse en pie. Los tamaños de estos monumentos pueden variar y puede agruparse en hileras o formar parte de algún monumento más grande como el dólmen o el crómlech. Fig 1: Expansión geográfica del fenómeno megalítico. Imagen obtenida de Celtiberia.Net Fig 7: Ejemplo de construcción megalítica. Imagen obtenida de Menhir
-Galerías dolménicas y Sepulcros de Corredor (fig 10): las Galerías Dolménicas son construcciones que consistían en un pasillo adintelado, mientras que los Sepulcros de Corredor consistían en esta galería dolménica, aunque en este caso, desembocaban en una cámara funeraria. Ambos se cubrían con una cúpula formada por diversas piedras dispuestas en hiladas que forman círculos concéntricos y que van reduciendo su diámetro y su altura. Posteriormente estas galerías se cubren con tierra y se forma un montículo artificial, llegando a ser uno de los avances técnicos más importantes de la época. -Henge o Crómlech (fig 11): es la construcción o monumento megalítico formado por menhires que se disponen en un círculo concéntrico excavado en la tierra. Además, se encontraban aislados, junto a otros menhires o unidos a otros círculos de piedras. Fig 10: Ejemplo de construcción megalítica. Imagen obtenida en Galería dolménica
con báculos y escudos que debieron de haber cumplido una función ritual o ceremonial. Esto se ha querido incluir en una cronología poco estudiada realmente: 4300 – 4200 a.C., por lo que podríamos decir que estos temas que adornaban las estelas no desaparecieron tras ellas, sino que subsistieron en la fase de los dólmenes de corredor (Bailloud et al; 1995; Le Roux, 2006). En contraposición al grabado, tenemos las pinturas, con técnicas algo menos diversas que los grabados: -Aplicación de engobes blancos o rojos en algunos monumentos. -Aplicaciones de barro con pinturas -Pintura roja y negra, a veces sobre fondo blanco -Figuraciones monócromas y polícromas En casi todas las sociedades, los colores (fig 18) tenían un simbolismo determinado basado en un código universal que era común a la mayoría de las culturas. Los colores típicos y más utilizados en este tipo de arte, ya desde la prehistoria, solían ser tonalidades ocres, blancas o carbones negros, colores que se aprecian en las decoraciones pintadas en las diversas construcciones megalíticas europeas. Generalmente estas manifestaciones artísticas aparecen sobre los ortostatos, que son bloques de piedra que en posición vertical y junto con más ortostatos forman un dólmen. En las caras internas de estos ortostatos se encontraban a menudo pinturas o grabados de aspecto geometrizado o figurativo, motivos curvilíneos, circulares, de espiral o concéntricos. Un ejemplo de distribución y tonalidades de colores es el túmulo de Barnenez, en la Bretaña: La cámara H es parte de uno de los túmulos más antiguos. Se encuentra en el centro y es la más espectacular. Es la más decorada de todas las cámaras y tiene grabados y estelas (Giot, 1987: 40). El estilo arquitectónico, con un largo pasillo y cámara con antesala, plantean algunas dudas razonables sobre la posible renovación (Laporte, 2010), lo cual es confirmado por el análisis de la decoración. Se aprecian líneas horizontales sobre el ortostato de la antecámara en tonos negros, cubriendo un tercio de la estela encontrada en la cámara; en el interior de esta, se aprecian líneas ahora rojas y con todas las tallas, aunque es probable que hubiera más pinturas que en la actualidad no pueden verse. La pieza más famosa de la cámara es el ortostato que se encuentra en la entrada, en uno de los lados norte. En este mismo ortostato se encuentran tallas onduladas en la pieza D, comparada con la altura de la pieza C. Este ortostato no se encuentra excavado, sino que está en pedazos, apareciendo líneas curvas extendidas a lo largo de todo el ortostato. El descubrimiento de la pintura en Barnenez conecta los sistemas gráficos de todos los megalitos del Atlántico (Bueno y Balbín, 2002).
Las estatuas menhires, son un grupo de monolitos de tendencia antropomorfa con un programa iconográfico centrado en las armas y la vestimenta, y que tienen como elemento más definitorio el denominado emblema subrectangular (Rodríguez Corral, J. 2018). En la región de Aveyron se han encontrado algunas estatuas menhires agrupadas en el Rance y el Dourdou, en la linde del bosque o junto a los ríos, encontradas al principio de la Edad del Bronce. Fue Hermet, un abad de Mas Capelier en Saint – Izaire, el que denominó estas figuras grabadas o esculpidas como “estatuas – menhires”, identificando alrededor de 30 de estas estelas, tanto de arenisca como de granito o esquito, que representaban personajes femeninos y masculinos de aproximadamente 1.50 cm. Generalmente son representaciones realistas que permiten conocer rasgos y atributos de los personajes que aparecían en ellas. Físicamente, en la cara se observan los ojos, la nariz y de vez en cuando el contorno del propio rostro, llegando algunos a presentar una especie de tatuajes y cabello (aunque únicamente en las representaciones femeninas); por otra parte siempre suelen representarse las extremidades como brazos (que se alargan en la parte de la espalda y forma un “omoplato en forma de arco”), manos y piernas más cortas que los brazos, indicando una posición sedente. Únicamente se suelen representar algunas características sexuales como los pechos. En el cuello, se pueden apreciar también algunos complementos u atributos de guerrero como collares, colgantes, flechas, arcos o hachas (estos tres últimos generalmente en estatuas masculinas). (ejemplo de estatua – menhir femenina) (ejemplo de estatua – menhir masculina) Los Alineamientos Megalíticos de Carnac:
Como ya habíamos mencionado anteriormente, el trabajo es un enfoque general que irá centralizando un punto concreto, Francia, y en este caso, el punto focal que tiene más manifestaciones de arte megalítico es la Bretaña francesa. Algunas de las construcciones halladas en este territorio presentan decoraciones grabadas como bastones, escudos o bóvidos, siendo la construcción más importante la de Carnac. Estos alineamientos son un conjunto megalítico situado al norte del pueblo de Carnac, en la Bretaña francesa. Este conjunto megalítico fue construido en el Neolítico (entre el milenio V y el milenio III), siendo considerado el “monumento prehistórico más extenso del mundo”. Este conjunto megalítico es tan grande debido a que se compone de varios conjuntos dentro de él, como lo son: Le Ménec, Kermario y Kerlescan. Dentro de Carnac, el conjunto más grande es el de Le Ménec (fig 20), que se compone de 1099 menhires dispuestos en 11 hileras y flanqueado, por ambos lados, por crómech, que a su vez están formados por 70 menhires. Sabemos también que los menhires se han dispuesto de tal forma que el tamaño de los del lado oeste son los más altos (4 metros), y van decreciendo hasta llegar al lado este. Al este de este conjunto se encuentra el de Kermario (fig 21), que es el más conocido y, por tanto, el más visitado. Compuesto por 982 menhires en 10 hileras se hallan las piedras más grandes de todo Carnac, siendo la mayor de 7 metros. Al igual que en el anterior conjunto, el tamaño de las piedras va en un sentido decreciente desde el oeste, aunque lo curioso de este caso es, que al final de la hilera de piedras, en el lado este, se encuentran tres piedras de mayores tamaños que conforman una línea perpendicular a los demás alineamientos. En este conjunto megalítico encontramos el famoso “Gigante de Manio”, que se trata de un menhir, que mide aproximadamente 6 metro, situado en un cuadrilátero delimitado por piedras de 1 metros aproximado y que forman un recinto funerario. El último conjunto megalítico dentro de Carnac es Kerlescan (fig 22), que es el más pequeño de los tres, contando con 540 menhires en 13 hileras. Aunque es el más pequeño, tanto su cromlech como el conjunto en general, es el mejor conservado de los tres. Encontramos también el conjunto de Le Petit Ménec (fig 23), que cuenta con unas 100 piedras y que podríamos considerar una prolongación de Kerlescan.
Masset, C. Boujot, J. Cassen, P. R. Giot, J. Briard, J. Guilaine o R. Joussaume, autores que abordaron el estudio de los megalitos desde la óptica postprocesual en su mayoría. Otros, como J. Cauvin (2000), pese a no dedicarse específicamente al mundo funerario neolítico de Europa Occidental, han contribuido a generar corrientes de interpretación interesantes en el ámbito del estudio de la religión de las sociedades campesinas, por analizar los vínculos entre el proceso de personificación de la deidad femenina –diosa madre- y su dualidad vida-muerte con las innovaciones tecno-económicas que caracterizan ese período. La muerte se entendería como un tránsito, un proceso consistente en varias fases ritualizadas para permitir al muerto transformar su existencia y reubicarse socialmente en el mundo de los antepasados del clan, ejemplificado formalmente en el espacio de la tumba panteón. Los cultos a los antepasados que probablemente se desarrollaran en los dólmenes asociados a los osarios dentro de los mismos se podrían haber dirigido tanto a las personas enterradas en ellos como al antepasado fundador, o incluso al propio concepto de grupo (A. Hernando, 2002). HIPÓTESIS DE ESTUDIO: Creo que, personalmente nos estamos perdiendo mucho del arte megalítico, es decir, no tenemos demasiado claro el porqué de los grabados y las pinturas encontradas en los ortostatos, por lo que podríamos pensar que hay algo que se nos escapa en los análisis realizados. Desde que los monumentos son erigidos en un determinado territorio y formando parte de una cultura megalítica hasta el descubrimiento de algunos de los túmulos en los que han aparecido tanto pinturas como grabados han pasado tanto miles de años que es muy posible que no hayamos encontrado todos los motivos representados en las piedras. Quizá la mejor manera de poder reconocer todos estos motivos grabados sea realizar un análisis con luz ultravioleta en la que podamos apreciar las representaciones que hayan podido ser borradas con el paso del tiempo. Este análisis quizá debería empezar con la colaboración de un geólogo y un arqueólogo o historiador, un geólogo podría identificar el tipo de piedra en el que es más probable grabar algo y que pueda perdurar en el tiempo en base a su composición, forma y textura, mientras que el arqueólogo o historiador podría, con la luz ultravioleta o un espectrómetro de masas, identificar motivos que no se han visto a simple vista. Además de todo esto, las piezas que han sido recuperadas podrían haber sido mal restauradas o mal limpiadas, por lo que sería necesario programar una nueva restauración en la que identificar nuevos motivos. BIBLIOGRAFÍA: Gouezin. P, Laporte. L, Balbín Behrmann. R et Bueno Ramírez. P (2013). “La couleur dans les monuments mégalithiques de l’Ouest de la France Découverte de peintures préhistoriques à Barnenez (Finistère) et quelques autres monuments du Morbihan”. Actualités Scientifiques. Découvertes Récentes. Balbín Berhmann R. de, Alcolea Gonzalez J. (2009). “Les colorants de l’art paléolithique dans les grottes et en plein air”. L’Anthropologie, 113, p. 559-601.
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