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Asignatura: Historia del Proximo Oriente Medieval, Profesor: Asenjo Gonzalez, Maria, Carrera: Historia, Universidad: UCM
Tipo: Apuntes
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La crisis del Imperio Romano: características generales
La crisis del Bajo Imperio Romano se debe, según Gibbon, (un ilustrado del siglo XVIII que escribió “Historia de la caída y decadencia del Imperio Romano) a dos razones: la barbarie de los pueblos germanos que se infiltraron paulatinamente en el Imperio Romano, y a la adopción del cristianismo como religión oficial, en detrimento del paganismo.
No obstante, las fuentes romanas demuestran que ya los propios contemporáneos eran conscientes de la situación de crisis en la que estaban inmersos, incluso anteriormente al cristianismo (Séneca el Viejo). Éste decía que el Imperio estaba en crisis, y esto afectaría a las más altas esferas.
Con el cristianismo, el problema de la decadencia del Imperio se enfoca como el debate central filosófico y político. Pero a la vez que se cuestiona el Imperio, la ideología general de la población es que la propia ciudad de Roma es eterna. Esto dura tras la conquista de Roma por los bárbaros en 476, viéndose en los distintos reinos germánicos (Tanto Clodoveo como Carlomagno adquirieron símbolos del poder romano). Más tarde, los humanistas querrían buscar en Roma restos del pasado (Maquiavelo, Guicciardini). Incluso los ilustrados admirarán la cultura romana (Gibbon).
El Imperio Romano estaba centrado geopolíticamente en el ámbito mediterráneo, lo que le otorgaba unos límites naturales de expansión, excepción hecha de Inglaterra. El Imperio Romano es un gran imperio que engloba muchas razas y creencias, y el único punto en común entre ellos es la unidad política, a veces separadas por fronteras naturales, por antecedentes históricos (Egipto, Grecia). Lo que unía a todos estos pueblos era un fuerte provincialismo, más que un sentimiento nacional. Sería este provincialismo acabó disgregando el Imperio Romano.
El Imperio Romano hacia el s. IV albergaba más de 50 millones de habitantes, repartidos de manera desigual, ya que el grueso de la población estaba centrado en la parte este del Imperio. Esta diferencia de población sería mayor gracias a las epidemias que acaecieron entre los s. II y IV. Como consecuencia de esto, habría una patente falta de mano de obra. Además, en ese período se dio un fenómeno de descenso de natalidad, e infanticidio legal, en base al gran poder otorgado al Pater Familiae.
En el Imperio Romano el poder imperial era sagrado y absoluto, siendo asistido por la corte y los órganos de gobierno heredados de la época republicana, como el Senado o la Curia. El poder del Senado cada vez más insignificante; el emperador en el s. I era considerado como el primer ciudadano, mientras que en el s. III era el dominus , cuya palabra tenía fuerza de ley. Además reprodujo un lento proceso de divinización del emperador, ya que éste participaba en lo divino. Esto no se difuminaría en la época cristiana, sino que adquirió todavía más fuerza que en la época del dominado.
El gobierno del Imperio Romano estaba fuertemente centralizado, estando dividido en demarcaciones territoriales (12 diócesis, 120 provincias). En las provincias existía la
figura del procónsul, con atribuciones militares, políticas y financieras. En la base de la organización territorial estaban los municipia , que estaban asociado a la civitas , y eran gobernados por magistrados, los cuales eran elegidos por las Curias. Hasta 212, la ciudadanía era un signo de distinción (en un primer momento sólo eran ciudadanos los habitantes libres de Roma, y luego lo serían los de la Península Itálica), pero sería Caracalla el emperador que otorgaría la ciudadanía a todos los habitantes libres del Imperio.
Pero la ciudadanía no era un estatus social, ya que había grandes diferencias entre los integrantes. La movilidad social del Bajo Imperio fue cada vez menor, lo que estaba esclerotizando la sociedad. La sociedad romana estaba, a grandes rasgos, divididos en honestiores y humiliores.
Fuera de las ciudades, estaban los colonos, que eran hombres libres y propietarios de tierras. Pero cayeron en situación de dependencia, y terminan perdiendo su libertad. También eran hereditarios, lo que impide al campesino dejar de cultivar la tierra, lo que conlleva una enorme pérdida de libertades, convirtiéndose el hombre en un individuo destinado a trabajar y a pagar impuestos al Estado.
Así, la visión del Imperio con respecto al futuro es dificultosa. En esta sociedad, la mayor parte de las riquezas provenían de explotaciones agrarias y del comercio, en donde las familias adineradas invertían capital.
Por último, los esclavos. La sociedad romana era una sociedad esclavista, con gran difusión de éste. La época dorada de la esclavitud vino con las grandes conquistas, pero en el s. III era relativamente difícil encontrar esclavos. Un esclavo era alguien cuya vida estaba sujeta a la arbitrariedad de su amo. Aproximadamente un tercio de la población romana era esclava, y eran quienes realizaban toda clase de trabajos, lo que facilitaba a las clases altas dedicarse a actividades no productivas, tales como la política o la cultura en todas sus vertientes.
En el Bajo Imperio Romano, Diocleciano instauró un modelo de organización política, la tetrarquía, la cual se pone en marcha en 305-313, y tenía como objetivo la articulación del poder en dos emperadores y dos césares. Esto nace para facilitar la gobernabilidad del enorme imperio, cada vez más difícil de gobernar. Fracasó y al final de la tetrarquía, nace la heredabilidad del trono imperial a raíz de la familia de Constantino (313-361), y acaba con Constancio en Oriente, Juliano en Occidente, tras los cuales se vuelve a la elección. El salto a la elección imperial es interesante porque Joviano (un oficial del ejército) aclamó a Valentiniano (364-375). Éste asoció al trono a Valente, quien murió en la batalla de Adrianópolis (378). Estos dos últimos crearon una dinastía, si bien no siempre había lazos de sangre, y también intentarían la conexión con la familia de Constantino.
El peso del gobierno impone la partición del poder a partir del 395. Así, se aseguraba la ubicuidad del emperador. Ahora bien, esta partición mantenía la unidad ideológica, ya que ambos augustos se invisten el uno al otro. Además hay una unidad legislativa, y el programa del gobierno es común entre Valentiniano y Valente, pero habrá dos imperios: el de Occidente y el de Oriente.
(Falta 25-2-09, en el que se dieron los germanos y los persas)
El imperio persa era el único posible rival del Imperio Romano. Su emperador es el shah. Entre los persas y los romanos hubo un conflicto de larguísima duración debido al control de Mesopotamia y en general del Próximo Oriente. Este conflicto forzó el establecimiento de la capital persa (Ctesifonte) cerca de la frontera con Roma. La estrategia romana consistió en la construcción de fortalezas para la defensa del imperio sasánida. En 224, Artajerjes I renovó el imperio persa, basándolo en una ideología que rememoraba el antiguo imperio aqueménida. Las sasánidas estaban, tras el shah, comandados por una nobleza feudal destinada a los cargos administrativo-militares. Pero dicha nobleza estaba integrada en una confederación del que el shah es el jefe absoluto.
Del imperio aqueménida se tomó la pretensión de la gobernación universal, lo cual lleva indefectiblemente al choque con Roma, y querían que Roma abandonara lo que fue el imperio aqueménida (Anatolia, Egipto, Siria, Mesopotamia). Los persas, además de una superioridad militar por la utilización del arco a caballo, también fundaron ciudades, una de las expresiones de su poder. Lo peculiar es que establecieron ciudades sobretodo en zonas peligrosas (la frontera occidental, el Cáucaso). La base social persa fue establecida por Sapor I, que se basó en una pequeña nobleza de la que derivarán los asavarán (guerreros armados a caballo). Por debajo estaría la masa social (campesinos, artesanos). La nobleza siguió con mucho poder, pudiendo incluso destronar al shah si era tiránico y poner a otro de la misma familia.
La base económica eran los impuestos, empleados para el mantenimiento del ejército, de las fronteras… La imposición fiscal llegó a ser muy dura a finales del s. V, lo que llevó al descontento social, que explica la popularidad de Mazdak, que propugnaba la igualdad de acceso a los bienes económicos y a las mujeres. Además, Mazdak acusaba a la nobleza de ser causantes de desigualdades económicas. Al principio, Mazdak contó con el apoyo del shah (Kavad), ya que quería frenar la influencia de la nobleza. Esto
desembocó en la revuelta mazdakita, un período que consigue la sumisión de la nobleza al shah. No obstante, esta situación no tardaría en revertirse.
En el s. III, los sasánidas (Artajerjes I y Sapor I) consiguen la victoria sobre los romanos hasta en tres ocasiones, llegando incluso a capturar al emperador romano Valeriano en Edesa, en el 260, al cual torturaron de una manera brutal (obligándolo, entre otras cosas, a ingerir diversos metales fundidos).
Si Roma tuvo difícil la conservación de las ciudades del Oriente (Antioquia, Nísive), fue debido a los sucesivos ataques sasánidas. Además, también protagonizaron correrías de saqueo en las provincias de Siria, Cilicia y Capadocia. Pero la mayor disputa entre Roma y Persia fue por la provincia de Armenia. En la época de Narsés, el emperador persa hizo incursiones en territorio romano.
En la época de Sargón II (339-363), éste guerreó siempre con Roma, la cual responderá mediante la intervención de los catafracti en la guerra. Los persas eran más efectivos en la caballería, mientras que la estrategia romana era más bien defensiva, debiendo rechazar numerosos asedios. Contra Sargón II imperaron en Constantinopla Constancio y Juliano (muerto éste último en el campo de batalla). Joviano tuvo que aceptar la derrota, y entregar Armenia con sus plazas. Las condiciones de paz eran humillantes, pero fueron aceptadas por la amenaza germana. A partir de 363 los romanos perdieron Nísive, y en 384 se firmó un tratado por el cual se dividió Armenia entre ambos imperios, y estabilizó las relaciones entre Roma y Persia.
En el s. VI surgieron conflictos por la expansión del cristianismo. La expansión cristiana por Siria llamó la atención a las tribus árabes (gasánidas, tribu vinculada a Roma, y lahmidas, tribu vinculada a Persia), lo que debilitó la conexión entre los lahmidas y Persia, y aumentó la aproximación con Roma. En el s. VI se inició una política de persecución de cristianos dentro de las tribus árabes, pero fracasó por la conversión del jefe de los lahmidas (llegando éste a ser conocido como el obispo Pedro). Además, los sasánidas tuvieron problemas en el Este, en la Bactriana y la Transoxiana con los hunos heptalitas, lo que llevó a la búsqueda de la paz con Roma. Hasta en época de Anastasio se originó una guerra por no cumplir sus compromisos económicos de para a las tribus hunas, y es el emperador Kavad quien inicia la guerra, a la vez que guerrea con los hunos heptalitas. En este contexto, se tomaron Teodosiópolis y Amida, situada en el Este de Anatolia.
En el s. VI seguirá vigente la armonía del s. V para atender amenazas comunes, pero también seguirá vigente una rivalidad entre ambos imperios, como se manifiesta en la alianza entre Bizancio y los turcos que sustituyeron a los hunos heptalitas en la frontera oriental persa. En el 532 Justiniano compró la llamada Paz Eterna a Persia, pagándoles 11000 sueldos de oro, para poder proceder a la conquista del Mediterráneo.
El shah debía mantener las guerras de conquista, ya que probaban la legitimidad del shah, además de la postura defensiva en el Este. Así, también se crearán zonas de influencia, no sólo en la Península Arábiga, sino también en la India, en el imperio de los gupta. Pero las guerras con Roma eran las únicas para las que se buscaba justificación, ya sea por acciones, o por omisión de estas acciones de Roma. A principios del s. VI, algunas justificaciones están escritas en griego.
El Imperio estaba dividido en 12 diócesis con 120 provincias. Al frente de la diócesis se sitúa el vicario. Al mando de la provincia estaba el gobernador, llamado praeses , los cuales tenían poder ejecutivo y judicial, y ayudaban al Prefecto del Pretorio a desempeñar sus funciones. Por debajo de estos se sitúan los curiales. Estos eran magistrados cuya situación cada vez estará más degradada, lo que llevará al punto de que, en el contexto de heredabilidad de los cargos, los hijos de los curiales busquen artimañas para no desempeñar dicho cargo. Esto se comprende porque son los corresponsables del pago de impuestos de los ciudadanos de la ciudad a su cargo.
Este sistema de organización de responsabilidades se basaba en la ciudad y la comarca en la que ésta gobernaba. En las comarcas también habrá grandes propiedades del emperador o de familias senatoriales, las cuales tendrán exenciones fiscales importantísimas, ya que esto atraerá a los campesinos propietarios a convertirse en dependientes del propietario para así poder escapar a la asfixiante presión fiscal del Imperio. Este es el fenómeno del patronato, concepto que terminará por destruir el sistema fiscal imperial.
Además, el sistema se vería perjudicado por la endémica corrupción de los distintos cargos públicos. Para solucionarlo, se crearían los agentes in rebus , pero estos sucumbirían a la corrupción, lo que llevó a la creación de un segundo cuerpo de agentes in rebus , con idéntico resultado.
Ante la indefensión de los campesinos y ciudadanos, el papel más honorable del momento es el que desempeñan los obispos de las ciudades, los cuales, en esta temprana fase del cristianismo, eran elegidos por el pueblo. Los obispos no huyeron al campo, a diferencia de las autoridades del municipio, lo que les aportó todavía más prestigio. Su papel coincide con la idea actual de un juez de paz, es decir, que buscaba salidas negociadas a los conflictos, una vez que los implicados hubieran solicitado su mediación.
Las más altas jerarquías del ejército eran estos cargos:
En la época de Constantino, existían cuatro magistri a los que estaban subordinados 36 duces , de los que 10 llevaban el título honorífico de comites (compañero del emperador).
Entre el Imperio Romano y el Imperio Bizantino
Según la opinión de Gibbon, citado anteriormente, el Imperio Bizantino no es sino una devaluación del Imperio Romano, lo cual actualmente no es aceptado. Sí que hay una crisis, pero cada vez más se revaloriza el período comprendido entre los s. III y V, sobretodo para el estudio del Imperio de Oriente. Las medidas tomadas en Occidente no funcionaron, pero en Oriente configuraron un Estado con una fuerza prácticamente autónoma. Así, en Bizancio hubo un desarrollo artístico excepcional que llegó a su culmen en época de Justiniano. Además, también arranca en este momento la proyección bizantina al mundo eslavo, algo que ha llegado a nuestros días, por medio de la Iglesia Ortodoxa. Por último, destacar que el Imperio Bizantino tuvo una gran capacidad civilizadora, refiriéndose esto a la transmisión de cultura y de valores propios de su mundo.
Se ha evaluado el papel de las transformaciones económicas en Bizancio, configuradas para asegurar el pago del impuesto llamado annona , impuesto que gravaba la capacidad productiva, cobrada en especie. Combinaba dos elementos a la hora de gravar: la tierra y la persona. Así, se elaboraron censos que establecían lo que se debía recoger en cada parcela en base a la calidad de la tierra, y al número de personas que la trabajaban. La finalidad principal de este impuesto era el costoso mantenimiento del ejército.
Las medidas para recaudar los impuestos llevaron a hacer paultinamente un sistema muy opresivo, fomentando involuntariamente el patronato, tan dañino para el fisco imperial. Hay que destacar también los dominios eclesiásticos tuvieron importancia en este proceso.
Esta reglamentación dirigista pudo conseguir un punto óptimo de estabilidad y producción, como se ve en el s. IV en la parte oriental, pero también tuvieron problemas, como el inmovilismo tecnológico, tanto en el trabajo agrario como en la producción de la manufacturas. Esto fue así porque apenas había innovación, y la poca que había no se difundió. Esto supuso que las técnicas de explotación fueran inútiles para conseguir un rendimiento suficiente de la tierra.
Además, la creciente presión fiscal hizo que sólo las tierras más fértiles siguieran activas, lo que sumado a la falta de innovación tecnológica, vista en los tiros de los animales, en la falta de la carretilla, algo que permite la optimización del tiempo de trabajo, y por último el hecho de que sólo contaran con el molino hidráulico.
El mundo romano tuvo una gran capacidad de asimilación con respecto a las religiones, pero éstas fueron más distantes que lo fueron para, por ejemplo, los griegos. Además, la población se identificará con el culto político al emperador. En Roma, el culto político convivía con otras formas de culto: privado, para dioses familiares (llamados manes) o religiones mistéricas (desde s. I). También hay existencia de cultos antiguos, como los augurios, que provienen de la cultura etrusca. Además, los romanos pusieron gran énfasis en el culto a la muerte. Al muerto se le hacía una stellae (un monumento particular), el cual solía tener un retrato del muerto.
Pero los romanos no querían cementerios en las ciudades, sino que los situaban a las afueras de éstas, como por ejemplo, la vía Apia con respecto a Roma. Se calcula que casi 100 kilómetros de la vía Apia está plagada de monumentos funerarios. Además también coexistirá con el resto los distintos cultos familiares a los lares de la familia, que se encargaban de proteger a la familia.
El culto imperial forma parte de la política imperial. Por tanto, el culto será obligatorio para la población. Estaba asociado a las responsabilidades propias del ciudadano. El emperador era la persona que estaba al frente de dicho culto (ya desde la época de
Augusto la figura imperial estaba divinizada. Así, habrá una fusión entre personajes divinos (como Júpiter, Hércules o Helios) y los emperadores.
El tercer tipo de culto está dedicado a las religiones orientales. Desde el s. II habrá una gran difusión del irracionalismo místico. A esto van unidos conceptos como el hermetismo, y también se desarrollarán los oráculos, de ahí la revitalización que sufrieron los oráculos de Delfos o de Mitilene. Estas religiones intentan dar respuesta al deseo de la inmortalidad humana. Estos cultos estaban más asentados en Asia Menor, Grecia, África e Italia central.
En esta etapa de los primeros siglos del cristianismo se fue observando un paulatino declive del epicureísmo y del estoicismo. Esto significa que la razón se sustituye poco a poco por la experiencia religiosa.
Las religiones mistéricas propiciaron un cambio en el sentimiento religioso de Roma. Se llaman así porque existía una iniciación del individuo en los secretos de la religión. Se fueron difundiendo en Roma hasta llegar a un lugar de primer nivel, además de que el individuo que se iniciaba en las religiones histéricas, perdía por completo el interés en el resto de religiones para dedicarse por completo al culto, ya que prometían la vida eterna y la salvación personal. La mayoría proceden de Oriente, sobretodo de Egipto y Persia, y también se observa una influencia en los cultos dionisíacos griegos. No conocemos bien los ritos de estas religiones debido a su naturaleza iniciática, pero todas coinciden en estos puntos:
Las principales religiones aparte de las dionisíacas, son las dedicadas a Isis y Serapis (de origen egipcio). Estos eran cultos que durante los tiempos de la República fueron controvertidos, llegando incluso a ser prohibidos, pero en la época imperial se aceptaron, hasta el punto de que varios emperadores, como Calígula o Domiciano llegaron a practicarlas.
También hay que nombrar las religiones astrales, con contenido cósmico, que tuvieron una gran difusión a partir del s. III. Destaca el culto a Mitra, muy difundido portado el Imperio Romano. De origen iranio, tenía también influencias babilónicas y sirias. Mitra está asociado a la luz, a la pureza y al poder fecundo.
El culto a Mitra penetra con Nerón, y su difusión se debió en gran parte al ejército, ya que Mitra es un dios viril que protege al soldado y le promete el paraíso. El primer emperador interesado en su culto fue Cómodo.
El único culto obligatorio es el imperial, pero siempre fue compatible con otras religiones. En cuanto a la difusión de las religiones según la clase social:
Inicialmente el cristianismo se difundió por el Imperio Romano, excelente vehículo para la propagación de la fe por la enorme permisividad que existía. Pero en el s. IV la fe propasó las fronteras imperiales.
Recordemos la paulatina imposición del cristianismo en el Imperio: en el 313 Constantino decretó el Edicto de Milán, el cual permitía el cristianismo. Finalmente, en el 381 sería Teodosio quien convocara el Concilio de Constantinopla, por el cual el cristianismo se convertiría en la religión oficial del Imperio. No obstante, esto no implica la desaparición del paganismo (recordemos a Zósimo, el historiador griego de finales del s. V que era pagano).
La difusión del cristianismo en el mundo extrarromano empezó en la primera mitad del s. IV en el Imperio sasánida. Tanto fue así que en los años 339-340 se efectuarían persecuciones a los cristianos de Persia, a consecuencia de que era la religión del Imperio Romano, y que como tal perjudicaría la adhesión al culto zoroástrico.
Así, el cristianismo se asentaría sobretodo en la región de la Alta Mesopotamia. En el s. IV será cuando haya noticias del obispo Marûta, el cual tuvo que reconstruir la Iglesia en Persia. Para esto se sirvió de la colaboración con el shah Yederbed I, que buscaba frenar la influencia del mazdekismo.
En el 409 se celebró el Concilio de Seleucia, en el que se validaron las disposiciones del Conciliio de Nicea (325). Esto significaba que la Iglesia de Marûta se vincularía a la Iglesia de Roma, y no a la de Constantinopla, evitando así problemas de origen político. Además, se organizó la Iglesia en torno a la sede de Seleucia-Ctesifonte, desde la que se enviarían misiones a las regiones de Khorasán, de Bahrein, e incluso se cree que tiene relación con la llegada del cristianismo a China. En esta sede serñá donde más tarde los nestorianos se establecerían.
En Armenia el cristianismo llegó en el s. IV a través del predicador San Gregorio el Iluminador. Este consiguió la conversión del rey Tirídates, y con él de toda la aristocracia. En este país el cristianismo está fuertemente relacionado con el nacimiento de una identidad protonacional, gracias en gran parte al obispo Meshrop, el cual creó el alfabeto armenio y tradujo la Biblia a este alfabeto. Por tanto, Armenia permanecería con una identidad distinta de Persia o de Bizancio.
Este modelo influirá en el cristianismo del Cáucaso, siguiendo también modelos protonacionales. El caso de Albania del Cáucaso (actual Azerbaiyán) se produjo la evangelización a través del alfabeto de Meshrop.
También en Iberia del Cáucaso (actual Georgia) hubo disputas entre Bizancio y Persia, convirtiéndose por la acción de Santanino, una esclava de origen romano con cualidades curativas de índole milagroso. Terminó convirtiendo al rey de este país alrededor del año 330. En este último país también se crearía un alfabeto propio, el Khutsuri.
La difusión por los países árabes, principalmente en las tribus gaznadas y lahmidas. No obstante, en ningún caso fueron conversiones significativas ni hubo proselitismo para favorecer la difusión.
En 350 el emperador Constancio envió una misión de evangelización a los inmiaritas, en la actual Yemen, sin resultados prácticos. En donde sí se consiguieron conversiones
fue en Etiopía, a través de Frumencio y Edesio, ambos de Tiro. Estos fueron capturados en Somalia, y vendidos como esclavos al rey de Axoun. Poco a poco, fueron escalando posiciones hasta llegar a ser unos esclavos privilegiados, y será en este momento cuando inicien la evangelización del cristianismo, creando una Iglesia tutelada por Alejandría. Lo peculiar de este caso es la existencia de la lengua ge´ez, asociada a los etíopes y cuya escritura está tomada del territorio sur-arábigo. A finales del s. IV se volvió al paganismo, pero el cristianismo pervivió gracias a la lengua ge´ez.
Iglesia cristiana en Oriente: organización y gobierno.
En el s. IV, la Iglesia consolidó su posición, como se ve en el hecho de que haya emperadores cristianos, que el número de cristianos crezca sin parar, y la implantación de la relación que favorece la difusión de la fe en los órganos de gobierno.
Además se inicia una etapa de influencia mutua entre el cristianismo, los condicionamientos culturales, políticos, etc., del Imperio Romano.
En el cristianismo, el término que define a la comunidad es el de ecclesia. De Jerusalén salieron los fundadores de la Iglesia de Damasco, de Antioquía, de Roma, de Egipto, de Grecia y del norte de África. En estos casos el cristianismo se basó para extenderse en las comunidades judías.
La Iglesia será en esta época una comunidad de ciudadanos y campesinos regidos por un obispo elegido por la comunidad. Se ayudan por los presbíteros (los actuales sacerdotes). En las tareas administrativas, estaban los diáconos, los subdiáconos, los acólitos, los lectores y las diaconisas. Así se demuestra que en los primeros tiempos del cristianismo se procedió a la recuperación social de la mujer, a diferencia del mundo pagano.
La Iglesia adquirió privilegios en el mundo romano, porque Constantino decretó que la Iglesia cristiana podía recibir donaciones por medio del testamento. Así, la Iglesia buscará la protección del Estado romano, lo que deriva e medidas como la mencionada.
Las comunidades cristianas podían constituir, por tanto, patrimonios de dominio cristiano. Además, Roma reconoció el domingo como una fiesta oficial del Imperio También los clérigos quedarían exentos de impuestos y de obligaciones militares. Además, los obispos recibirán privilegios jurisdiccionales en materia tanto religiosa como civil. Así, los fallos de los obispos en los juicios eran inapelables, máxime en materia religiosa, surgiendo de aquí el origen de la jurisdicción especial.
La Iglesia influyó en la legislación romana, que quedó afectada en el tema de la esclavitud, quedando estos considerados como personas, y no como objetos, pero esto era sólo aplicable si eran cristianos. También se permitirá el mantenimiento de la fe aun en el caso de que el amo no sea cristiano. También se respetará la unidad familiar en las familias esclavas cristianas. Esto sólo se conseguirá en los dominios del emperador, no en las propiedades privadas.
En el terreno de la sexualidad, se empezará a valorar la castidad y la virginidad., sobretodo en Siria y en Egipto. El obispo actuaba como la autoridad, y era metropolita en las ciudades pequeñas de su demarcación. Los obispos eran elegidos en un primer
Además estaba la secta de los saduceos, que representan un partido religioso de tiempos de Jesús. Los saduceos desaparecieron tras la destrucción del Templo de Jerusalén, y su imagen es negativa en tanto en cuanto la hemos recibido del Nuevo Testamento y de la literatura rabínica, ambos antisaduceos. Al igual que los sacerdotes del Qumrán, estos se llaman así por Sadoc, y eran apocalípticos radicales. En política, eran colaboracionistas con Roma, si bien eran nacionalistas. Esta mala fama viene como consecuencia de su colaboración con Roma.
Los esenios están relacionados con el culto de Qumrán, siendo también seguidores de las familias de los sacerdotes. Destaca el maestro de justicia, quien vive con sus seguidores manteniendo el celibato en muestra de protesta, ya que creían que el culto estaba desviado, y que el calendario empleado por los judíos era erróneo.
Los más radicales en el judaísmo eran los zelotas, quienes se oponían a Roma, casi en clave terrorista actual.
Así pues, el cristianismo asimila elementos helenísticos a través del judaísmo, y también grecorromanos.
Desde el s. II, los padres de la Iglesia lo que hacen esl a asimilación de la cultura clásica al cristianismo, es decir, una síntesis entre el cristianismo y la cultura clásica, apareciendo vocablos extraídos de la filosofía griega. Por tanto, las aportaciones judías y griegas al cristianismo son evidentes, siendo el cristianismo un producto histórico de su época.
Además, el cristianismo supo adaptarse del judaísmo a tiempo, porque éste arrastraba aspectos que le hacían muy difícil convertirse en una religión universal, quedándose en una religión nacional, sobretodo por determinados ritos que no hicieron sino enfatizarse tras la diáspora para subrayar su identidad.
El salto a religión universal ocurrió por San Pablo, que aporta un argumento clave (no olvidemos que San Pablo era hijo de judía y de romano, y que su educación influyó mucho en esto): “la fe por sí sola puede salvar, y la fe es ofrecida a todos”. Esta es la base universal del cristianismo, y por tanto va implícito en esta idea la obligación misionera del cristiano.
El cristianismo empezó siendo una rama del judaísmo, y comenzó a ser una religión propia tras separarse por completo del judaísmo y cuando empezó a identificarse con la cultura romano clásica, y a otras culturas no judías.
Las misiones de San Pablo fueron por Siria, Asia Menor, Grecia y Roma, y por esas fechas en Egipto y otras partes sólo había judeocristianos. Así, la ruptura con el judaísmo sucedió entre los años 70 y 135.
Así, el cristianismo debe su supervivencia a esta separación, ya que si no lo más probable es que hubiera quedado como una secta del judaísmo. Además, se consiguió abrir a otras fuentes del pensamiento griego, y llegó a ser la religión oficial del Imperio.
La influencia del gnosticismo
El gnosticismo es una forma de pensamiento filosófico-religioso que se extendió por el imperio, pero ya existía desde época helenística, con influencia oriental, y preconiza
que más allá del conocimiento de la filosofía, hay experiencias que amplían el conocimiento del hombre y éstas no están relacionadas con la razón.
El gnosticismo se expandió por las clases cultas grecorromanas por todo el Imperio, y cuando llega al ámbito cristiano, el conocimiento que llega está vulgarizado. Les llama la atención la moral asociada al gnosticismo.
También conocieron los cultos histéricos, paganos y el hermetismo.
San Pablo fue el que más aportó del gnosticismo por su formación helenística pagana. Su intención fue la aproximación del cristianismo a la comprensión de la mentalidad romana. Así, aportó la influencia gnóstica en, por ejemplo, la imagen dualista de Dios- poder de los diablos, o de cuerpo-espíritu. Este mensaje, en cambio, es ajeno al pensamiento judío tradicional.
El objetivo del cristianismo es escapar al dominio del mal, y para ello propone la conversión a hombre puramente espiritual por medio de la revelación salvadora de Cristo.
La diferencia entre el gnosticismo y el cristianismo radica en que San Pablo creía que el mal era coyuntural, que era consecuencia de la caída del hombre en el pecado. En cambio, en el gnosticismo era algo estructural, parejo al origen del mundo.
Además, el cristianismo heredó del judaísmo un monoteísmo absoluto, es decir, que el diablo no era divino, a diferencia de otras religiones, en las que sí hay dios o dioses del mal.
Las disputas teológicas y herejías de Oriente
En Oriente las herejías tenían un trasfondo de discusión filosófica, de lo que se deriva la adopción de multitud de vocablos filosóficos que serán necesarios para el debate. Herejías: (hay que decir que hay herejías porque existe una ortodoxia que se contraponga a ello, la cual en el caso del cristianismo fue bastante tardía)
Esto contradecía el monoteísmo cristiano, y por tanto no se aceptó. En 325 en el I Concilio de Nicea, al cual fue Constantino, se buscó la finalización de la disidencia entre arrianos y católicos. En Nicea se reconoció a Cristo como un verdadero Dios, y de la misma esencia que Dios. Esto se llama “Homoiusios”, es decir, la unidad entre Padre e Hijo. Pero el Concilio se disolvió dejando abiertos determinados asuntos que traerían consecuencias, como el hecho de que se legislara para toda la Iglesia, y lo acordado fue de obligado cumplimiento en asuntos de credo y de fe. Además, a raíz de la presencia
el copto en vez del griego, o la Iglesia siria, que también abandonó el griego como lengua religiosa y tomó el sirio, emparentado con el antiguo arameo). Todo esto sirvió para reforzar la percepción de Constantinopla como el paradigma del centralismo y de la recaudación de impuestos.
Iglesia- cultura clásica. La herencia cultural de Roma
El cristianismo representa en el mundo antiguo (s. IV- V) un sector activo y que introducirá una renovación en la cultura, pese a lo expuesto por Gibbon en su obra.
Dentro del cristianismo habrá una gran actividad cultural que obliga al reconocimiento que en el s. IV, y sobretodo en la segunda mitad, como la Edad de Oro de los Padres de la Iglesia. La formación de estos padres de la Iglesia se inserta en la de los romanos cultos. Estos cristianos conocían la cultura clásica, la cual aceptaban sin críticas. Pero esto no implica que el cristianismo vaya contra la cultura clásica, sino que serán los monjes y los clérigos quienes formarán el debate contra la cultura clásica. Éstos creían que la literatura era inmoral e innecesaria. Pero lo cierto es que en el s. IV – V, los cristianos cultos tenían en cuenta la cultura pagana.
La teología vino a completar el mensaje evangélico. La idea era que la teología no daba nuevas informaciones, sino que interpretaba lo ya existente. A esto hay que añadir la tradición, que se construye en un marco contrario a las herejías, y en este campo hay escritos, debates, cuestione al respecto. En este sentido se considera que las herejías serán la madre de la teología, y en relación de la cultura y la teología saldrá una polémica con la filosofía, que se remonta al s. I. En el s. IV se iniciará un período centrado en la comprensión de las verdades de la fe, mientras se lucha contra los paganos. Además, la Iglesia cada vez más aceptará la cultura clásica y la ciencia clásica. Así, las cuestiones conciliares estaban basadas, involuntariamente, en el pensamiento platónico- aristotélico, lo cual es una enorme contradicción.
Casiodoro debe recordarse ya que fue el quien potenció el trabajo intelectual. Quiso poner la cultura al servicio de la escritura y de las artes liberales de la cultura latina, marcando la diferencia entre la gramática, la retórica, la dialéctica (trivium) y la aritmética, música, geometría y astronomía (quadrivium), ya que quería potenciar la escritura.
La filosofía se enseñaba en las escuelas públicas, habiendo tres, una en Roma, otra en Atenas y otra en Constantinopla. Pero tras Plotino, la corriente neoplatónica entra en decadencia y desaparece, siendo sustituida por el misticismo.
Destaca la obra de Boecio (470-525), en donde se inició la traducción y comentario de la obra de Platón y Aristóteles. La Consolatio Filosofiae es una reflexión sobre la felicidad, la providencia y la libertas. Este libro fue de los más utilizados en el Medievo, pero no supuso la recuperación de la filosofía. En el 529 se cerró la escuela de Atenas por mandato de Justiniano, estando ya casi inactiva.
La ciencia fue la creación del genio helénico. Aunque se hicieron descubrimientos antes y después de los griegos, un hubo en estos descubrimientos un método de trabajo. Su principal virtud fue la argumentación para el posterior despliegue de las matemáticas y de la física. Pero al unir la filosofía y la ciencia se condicionaban los resultados. Además los romanos sólo vieron el lado práctico de la ciencia, no tanto el método de trabajo. La ciencia, por tanto, estuvo ligada al estudio individual, sin haber continuidad.
Así, al atacar a la filosofía, esta fue olvidada, y la ciencia desapareció porque la mística ofrecía solución a problemas como que hay más allá de la vida, etc., que no responden ni la filosofía ni la ciencia. Por tanto hubo un retroceso importante en el conocimiento. Pero la conservación de las obras importantes como la Geometría de Euclides o la Aritmética de Nicómaco, las cuales fueron traducidas al latín, se conservaron gracias al espíritu enciclopédico de San Isidoro.
Pero esto no fue suficiente para evitar la pérdida del espíritu científico, y en la Edad Media habrá “recetas” científicas, pero no una argumentación para el crecimiento científico, lo que hará que en la Edad Media se partirá casi de cero, porque al acabar el cristianismo con el paganismo, también lo hará con la filosofía y la ciencia.
Los padres de la Iglesia griega
En los s.IV – V, los padres de la Iglesia griega representarán el equilibrio entre la herencia de la Antigüedad y la inspiración cristiana. Aspectos en común:
Su obra se desarrollará en varios géneros literarios, relacionados con el conocimiento de la Biblia. Practican la exégesis y muchos son teólogos, aunque la teología será una fuente de controversia. Además desarrollarán el género epistolar. Por toro lado destaca su originalidad para el tratamiento de la cultura cristiana en torno a la fe y a la vida espiritual. Existe un diccionario de la patrísitca, cuyo autor es Migne. De la patrísitca griega destacan los tres capadocios: San Basilio, San Gregorio de Nisa y Gregorio Nacianceno. Los tres eran pertenecientes a la nobleza provincial.
San Basilio se volcó en la superación del cisma arriano. Además reformó el monacato oriental que proporcionó la oportunidad de que este se recogiera. Todavía hoy en el mundo griego la organización monacal se rige por lo dictaminado por San Basilio.
Gregorio Nacianceno era un erudito, un escritor con gran capacidad de trabajo.
San Gregorio de Nisa fue un místico, que fue una autoridad en la teología. Se interesa a la antropología y en la redención.