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Asignatura: Historia del Proximo Oriente Medieval, Profesor: Maria Asenjo, Carrera: Historia, Universidad: UCM
Tipo: Apuntes
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Tema 2. Los grandes Imperios del Próximo Oriente al inicio de la Edad Media
I. La crisis del Imperio Romano: características generales
La crisis del Bajo Imperio Romano se debe, según Gibbon, (un ilustrado del siglo XVIII que escribió “Historia de la caída y decadencia del Imperio Romano) a dos razones: la barbarie de los pueblos germanos que se infiltraron paulatinamente en el Imperio Romano, y a la adopción del cristianismo como religión oficial, en detrimento del paganismo.
No obstante, las fuentes romanas demuestran que ya los propios contemporáneos eran conscientes de la situación de crisis en la que estaban inmersos, incluso anteriormente al cristianismo (Séneca el Viejo). Éste decía que el Imperio estaba en crisis, y esto afectaría a las más altas esferas.
Con el cristianismo, el problema de la decadencia del Imperio se enfoca como el debate central filosófico y político. Pero a la vez que se cuestiona el Imperio, la ideología general de la población es que la propia ciudad de Roma es eterna. Esto dura tras la conquista de Roma por los bárbaros en 476, viéndose en los distintos reinos germánicos (Tanto Clodoveo como Carlomagno adquirieron símbolos del poder romano). Más tarde, los humanistas querrían buscar en Roma restos del pasado (Maquiavelo, Guicciardini). Incluso los ilustrados admirarán la cultura romana (Gibbon).
El Imperio Romano estaba centrado geopolíticamente en el ámbito mediterráneo, lo que le otorgaba unos límites naturales de expansión, excepción hecha de Inglaterra. El Imperio Romano es un gran imperio que engloba muchas razas y creencias, y el único punto en común entre ellos es la unidad política, a veces separadas por fronteras naturales, por antecedentes históricos (Egipto, Grecia). Lo que unía a todos estos pueblos era un fuerte provincialismo, más que un sentimiento nacional. Sería este provincialismo acabó disgregando el Imperio Romano.
El Imperio Romano hacia el s. IV albergaba más de 50 millones de habitantes, repartidos de manera desigual, ya que el grueso de la población estaba centrado en la parte este del Imperio. Esta diferencia de población sería mayor gracias a las epidemias que acaecieron entre los s. II y IV. Como consecuencia de esto, habría una patente falta de mano de obra. Además, en ese período se dio un fenómeno de descenso de natalidad, e infanticidio legal, en base al gran poder otorgado al Pater Familiae.
En el Imperio Romano el poder imperial era sagrado y absoluto, siendo asistido por la corte y los órganos de gobierno heredados de la época republicana, como el Senado o la Curia. El poder del Senado cada vez más insignificante; el emperador en el s. I era considerado como el primer ciudadano, mientras que en el s. III era el dominus, cuya palabra tenía fuerza de ley. Además reprodujo un lento proceso de divinización del emperador, ya que éste participaba en lo divino. Esto no se difuminaría en la época cristiana, sino que adquirió todavía más fuerza que en la época del dominado.
El gobierno del Imperio Romano estaba fuertemente centralizado, estando dividido en demarcaciones territoriales (12 diócesis, 120 provincias). En las provincias existía la figura del procónsul, con atribuciones militares, políticas y financieras. En la base de la organización territorial estaban los municipia, que estaban asociado a la civitas, y eran gobernados por magistrados, los cuales eran
Las ciudades son el referente del mundo romano, y basaron su poder en ellas, bien mediante la conservación de ciudades prerromanas, bien mediante la fundación de ciudades nuevas.
Pero en algunos ámbitos, las ciudades eran elementos artificiales, ya que requiere de una población estable, armonía entre los habitantes…, cosas que no siempre estaban. No obstante, se continuó el modelo romano, el cual fue un modo de gobernación y reclutamiento militar.
En cuanto a su diseño, se basaba en modelos racionales, con dos ejes (cardo y decumanus). Pero no todas las ciudades son iguales, debido a distintos factores, como el tamaño, la capacidad de gobernar…
La ciudad es el referente del hábitat, y en el curso de los siglos de dominación imperial se agrupan las ciudades por estatus y consideración, estando la parte más importante en la parte oriental del imperio, ya que sus ciudades eran más productivas e importantes.
El ejército romano era centralizado, y a la cabeza estaba el emperador. Sus filas estaban formadas por profesionales de la guerra, que muy pocas veces eran romanos. Su función principal era el mantenimiento de la paz, pudiendo así los ciudadanos desempeñar otras funciones.
El ejército agrupaba distintos tipos de tropas, y a finales del s. III habría 400000 hombres organizados en un cuerpo, la guardia pretoriana, formada por 10 cohortes, y cada una tenía 1000-1500 soldados y unas pocas unidades de caballería.
Además, estaban las legiones, que eran el cuerpo base del ejército, siendo en total 35, divididas en cohortes, tenían infantería, caballería, artillería, siendo cada legión de 6000 hombres. Por último estaban los auxilia, con unidades de 480 hombres, estaban dotados de una gran movilidad.
Al frente de cada unidad había un comandante (tribunus). El reclutamiento era voluntario, y hasta el s. I las levas eran excepcionales, pero a partir del s. III el reclutamiento era obligatorio, convirtiéndose además en hereditarios los puestos del ejército.
Para evitar el reclutamiento se recurría a la automutilación, siendo muy castigada por las leyes, o, tras la conversión al cristianismo del imperio, al monacato, una manera muy eficaz de evitar el reclutamiento forzoso.
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El ejército romano sufrió un proceso de paulatina barbarización, ya que cada vez era más difícil el reclutamiento, convirtiéndose los germanos en tropas de apoyo.
En general, las tropas del ejército se pueden dividir en tres grupos:
Limitanei: tropas de fronteras, pagadas con tierras que tenían que cultivar, constituyendo una población estable en el limes. De origen o bien bárbaro, o bien de antiguos esclavos, o de los contingentes de los primeros indicios de invasión.
Comitatenses: tropas con una gran movilidad.
Palatini: tropas asociadas a la defensa del palacio, pero también estas tropas son móviles.
Auxilia: infantería- caballería ligera formada por mercenarios bárbaros muy hábiles para la guerra. Entre ellos estaban los catafracti, una caballería pesada al estilo persa, con cota de malla y largas lanzas y arcos. Fueron muy eficaces, y tienen relación con el origen del estribo.
En el Bajo Imperio Romano, Diocleciano instauró un modelo de organización política, la tetrarquía, la cual se pone en marcha en 305-313, y tenía como objetivo la articulación del poder en dos emperadores y dos césares. Esto nace para facilitar la gobernabilidad del enorme imperio, cada vez más difícil de gobernar. Fracasó y al final de la tetrarquía, nace la heredabilidad del trono imperial a raíz de la familia de Constantino (313-361), y acaba con Constancio en Oriente, Juliano en Occidente, tras los cuales se vuelve a la elección.
El salto a la elección imperial es interesante porque Joviano (un oficial del ejército) aclamó a Valentiniano (364-375). Éste asoció al trono a Valente, quien murió en la batalla de Adrianópolis (378). Estos dos últimos crearon una dinastía, si bien no siempre había lazos de sangre, y también intentarían la conexión con la familia de Constantino.
El peso del gobierno impone la partición del poder a partir del 395. Así, se aseguraba la ubicuidad del emperador. Ahora bien, esta partición mantenía la unidad ideológica, ya que ambos augustos se invisten el uno al otro. Además hay una unidad legislativa, y el programa del gobierno es común entre Valentiniano y Valente, pero habrá dos imperios: el de Occidente y el de Oriente.
(Falta 25-2-09, en el que se dieron los germanos y los persas)
El imperio persa era el único posible rival del Imperio Romano. Su emperador es el shah. Entre los persas y los romanos hubo un conflicto de larguísima duración debido al control de Mesopotamia y en general del Próximo Oriente. Este conflicto forzó el establecimiento de la capital persa (Ctesifonte) cerca de la frontera con Roma. La estrategia romana consistió en la construcción de fortalezas para la defensa del imperio sasánida. En 224, Artajerjes I renovó el imperio persa, basándolo en una ideología que rememoraba el antiguo imperio aqueménida. Las sasánidas estaban, tras el shah, comandados por una nobleza feudal destinada a los cargos administrativo-militares. Pero dicha nobleza estaba integrada en una confederación del que el shah es el jefe absoluto.
Del imperio aqueménida se tomó la pretensión de la gobernación universal, lo cual lleva indefectiblemente al choque con Roma, y querían que Roma abandonara lo que fue el imperio aqueménida (Anatolia, Egipto, Siria, Mesopotamia). Los persas, además de una superioridad militar por la utilización del arco a caballo, también fundaron ciudades, una de las expresiones de su poder. Lo peculiar es que establecieron ciudades sobretodo en zonas peligrosas (la frontera occidental, el Cáucaso).
La base social persa fue establecida por Sapor I, que se basó en una pequeña nobleza de la que derivarán los asavarán (guerreros armados a caballo). Por debajo estaría la masa social (campesinos, artesanos).
La nobleza siguió con mucho poder, pudiendo incluso destronar al shah si era tiránico y poner a otro de la misma familia.
El shah para gobernar tenía la legitimidad, dad por el zoroastrismo, la religión que fue un elemento unificador del imperio. La historiografía tradicional siempre ha considerado parejo el shah y el zoroastrismo, pero actualmente se sabe que el shah también apoyó otras religiones. En el s. V en los asuntos religiosos hay que tener en cuenta determinados aspectos: el zoroastrismo estaba apoyado en Ormuz y Ahrimán, los dioses del bien y del mal, lo que la convertía en una religión dualista. En el s. V los escritos reivindican el culto a Zurván (dios del tiempo infinito), lo que supone un reto de unidad y monoteísmo, con gran influencia del cristianismo. De aquí se derivó la recuperación del culto a Zurván, pero demuestra puntos débiles en el zoroastrismo.
Por otro lado, se demuestra una clara permisividad del shah hacia el nestorianismo, una herejía cristiana. En el 457 se sabe que hubo una escuela nestoriana en Nísive, y una expansión nestoriana hacia el Este, llegando a China. Esto se hace para debilitar religiosamente a Bizancio.
II. Factores institucionales: la administración y el ejército
El Imperio Romano estaba gobernado por una autocracia basa da en el apoyo de los ejércitos, siendo así desde el s. I. Además, la ley tenía un papel que nunca perdió, y que fue su legado más brillante a la civilización. Desde Augusto, todos los poderes recaían en el emperador, el Senado y el ejército. Así se permitió un cierto control sobre el emperador. Mientras que el Senado fue más contestatario, el ejército adoptó una postura servil, al tiempo que fue ganando influencia en el control de los emperadores. Diocleciano trató de disminuir esta influencia por medio de la instalación en el palacio imperial de la pompa y el boato oriental, copiado del imperio persa. Así, se hacía inaccesible a los ojos del ejército mediante la construcción de una jaula de oro. Esto justifica la diadema de oro, la púrpura imperial a la hora de vestirse, y el emperador vivirá de este momento en adelante atrapado en un ceremonial permanente, rodeado de eunucos y protegido por los guardias. Esto daba seguridad al emperador, pero se alejaba de los problemas de los pueblos a los que gobernaba, y dependía de la influencia ejercida por sus consejeros. Con este sistema se impone la necesidad de una fuerte burocracia jerarquizada, que además Diocleciano tomó una decisión clave, que ha sido mantenida hasta el día de hoy: la separación entre los cargos civiles y militares, para evitar posibles abusos, ya que ambas administraciones se mantendrían vigiladas la una a la otra.
La administración civil se basaba en un Consejo de altos funcionarios que ayudaban al emperador. El más importante era el Praepositus sacri cubiculi, es decir, un eunuco muy influyente, que generalmente desempeñaba algún cargo en palacio, y también solía estar inmersos en asuntos relacionados con la corrupción. El hecho de que fuera un eunuco el elegido se debe a su imposibilidad de legar su poder a ningún linaje, lo que, en principio, les hacía más fieles a la causa del emperador. El uso de eunucos desde la época de Diocleciano es otro gesto más que demuestra el proceso de orientalización que sufrió el poder imperial. Además, había distintos cargos, a señalar:
Conde de las Sagradas Larguezas: el tesorero.
Conde de las Res Privatae: el administrador de las propiedades del emperador.
Cuestor del Sacro Palacio:
Encargado de redactar las leyes dictadas por el emperador.
Interpretaba dichas leyes.
Respondía a las peticiones legales realizadas por los habitantes del Imperio.
Maestro de los Oficios:
La cabeza de la secretaría de los negociados.
A su mando tenía un cuerpo de escribanos.
Competencias sobre la guardia imperial.
Agentes in rebus: servicio secreto a sueldo del emperador. Fueron temibles.
Prefectos del Pretorio:
Fueron el puente entre la administración territorial y la imperial.
Fueron 3, establecidos en Galia, en Italia, y en Oriente.
Era el cargo que conllevaba más poder tras el de emperador.
Jefes del Tribunal Supremo.
Respondían a las peticiones legales de los gobernadores.
Vigilantes sobre la recaudación de impuestos.
Encargados del abastecimiento militar.
El Imperio estaba dividido en 12 diócesis con 120 provincias. Al frente de la diócesis se sitúa el vicario. Al mando de la provincia estaba el gobernador, llamado praeses, los cuales tenían poder ejecutivo y judicial, y ayudaban al Prefecto del Pretorio a desempeñar sus funciones.
Por debajo de estos se sitúan los curiales. Estos eran magistrados cuya situación cada vez estará más degradada, lo que llevará al punto de que, en el contexto de heredabilidad de los cargos, los hijos de los curiales busquen artimañas para no desempeñar dicho cargo. Esto se comprende porque son los corresponsables del pago de impuestos de los ciudadanos de la ciudad a su cargo.
Este sistema de organización de responsabilidades se basaba en la ciudad y la comarca en la que ésta gobernaba. En las comarcas también habrá grandes propiedades del emperador o de familias senatoriales, las cuales tendrán exenciones fiscales importantísimas, ya que esto atraerá a los campesinos propietarios a convertirse en dependientes del propietario para así poder escapar a la asfixiante presión fiscal del Imperio. Este es el fenómeno del patronato, concepto que terminará por destruir el sistema fiscal imperial.
Además, el sistema se vería perjudicado por la endémica corrupción de los distintos cargos públicos. Para solucionarlo, se crearían los agentes in rebus, pero estos sucumbirían a la corrupción, lo que llevó a la creación de un segundo cuerpo de agentes in rebus, con idéntico resultado.
tanto en el trabajo agrario como en la producción de la manufacturas. Esto fue así porque apenas había innovación, y la poca que había no se difundió. Esto supuso que las técnicas de explotación fueran inútiles para conseguir un rendimiento suficiente de la tierra.
Además, la creciente presión fiscal hizo que sólo las tierras más fértiles siguieran activas, lo que sumado a la falta de innovación tecnológica, vista en los tiros de los animales, en la falta de la carretilla, algo que permite la optimización del tiempo de trabajo, y por último el hecho de que sólo contaran con el molino hidráulico.
La economía del Bajo Imperio Romano vivía las consecuencias del exceso de mano de obra de las épocas anteriores, y fue cuando la escasez de esa mano de obra apareció, cuando el sistema fiscal falló. Pero no se produjo un retraimiento general de la situación, ya que el sistema se basaba en el cultivo de las tierras más ricas.
Los ingresos del Estado fueron disminuyendo por la reorganización política, ya que a la nobleza se le dieron responsabilidades de recaudación de impuestos.
Todas estas medidas resultaron en Oriente, en donde la economía era más fuerte, debido a su demografía, a su densa red urbana, y a la reactivación del comercio, llegando este incluso hasta China.
El desarrollo artesano siguió al mismo alto nivel que en el s. II.
En el campo, la mayoría de habitantes eran propietarios mediante un reparto igualitario, lo que lleva a un mayor reparto de la riqueza.
La nobleza terrateniente en Oriente tuvo un papel político reducido, además que tuvieron un mayor compromiso con la administración a la hora de pagar impuestos. Esto provocó que el fenómeno del patronato no se desarrollara tanto como lo hizo en Occidente.
Aunque en Oriente se pagaban más impuestos que en Occidente, se pagaban con los excedentes agrarios de la producción, lo que evitaba el empobrecimiento paulatino de la población, aseguraba el mantenimiento del ejército, además de fomentar el crecimiento demográfico, lo que a su vez aumentaba tanto el número de potenciales efectivos del ejército como la producción agraria.
La burocracia era efectiva, basada en una administración eficaz y un ejército formado y nutrido fueron factores determinantes para la estabilidad estatal en Oriente.
Así, la parte oriental superó la crisis y a finales del s. V, la situación era estable.
También en Oriente había una monarquía absoluta hereditaria, una burocracia jerarquizada centralizada, y un ejército al servicio del Estado.
Además, al Imperio de Oriente le benefició la caída de Occidente, a lo que Bizancio ayudó mediante la desviación del pueblo godo hacia Occidente. Cuando Roma cae, la parte oriental fue el único sucesor legítimo, lo que le daba un poder moral sobre las potencias bárbaras. Pero en Oriente también
había problemas serio, como el provincialismo creciente, que tenía un terrible efecto disgregador, más incluso que en Occidente, ya que en esta zona había territorios con una identidad formada ya antes de la conquista, como Egipto, Siria…
Además, había una gran potencia al Este que siempre había que tener en cuenta: el Imperio Persa.
IV. Economía y sociedad en Oriente
La zona oriental, llena de rutas marítimas, y tanto la parte territorial como la marítima estaba delimitada por los limes, aunque se daban conexiones con Asia, hacia el centro, y también se seguía el curso del Nilo hacia el interior de África.
La estructura política se basaba en la polis, kamé (aldea) y el eremos o desierto. Este es un sistema de elección por filiación siendo el Emperador ratificado por el ejército y el Senado. En el 457 León I estableció que debe ser coronado por el patriarca de Constantinopla, aumentando la importancia de éste con el paso del tiempo.
La fiscalidad se basaba en el sistema de la capitatio (personal) e iugatio (territorial).
Los artesanos pagaban un impuesto en oro denominado adoeratio. A veces se imponían ayudas para el estado en forma de trabajos (cuidado de caminos, abastecimiento de la capital), por lo que la presión fiscal de Oriente era distinta a la de Roma, dado que los honestiores transferían su inmunidad a sus protegidos, llamándose este fenómeno como el de patronato.
La administración y el ejército funcionan al igual que en Roma, aunque con algunas innovaciones provenientes del mundo bárbaro. La moneda utilizada era de oro, que circulaba sin ser algo extremadamente valioso. Este oro venía de Armenia, Sudán y los Balcanes, pero a costa de que deje de estar en circulación la plata.
V. El mundo rural y las ciudades
En el mundo rural y las ciudades el patronato fue una manifestación de la presión fiscal, perdiendo las tierras los campesinos en favor de sus señores. Esta despoblación de las civitas en Oriente fue menos acusada ya que los valores urbanos estaban más presentes en estas regiones. Las bases sociales urbanas eran los gobernantes u hombres ricos de la Curia. Los oficios artesanos se agrupaban en collegia, con responsabilidades fiscales comunes. También había talleres estatales donde se acuñaban monedas, armas y productos de lujo como tejidos púrpuras, o seda. Esto estaba situado sobretodo en las regiones de Liria, Antioquia y Constantinopla. Los trabajadores de estos oficios eran esclavos. Los demás artesanos eran de ámbito familiar con producción de tipo primario. El comercio era mayoritariamente marítimo, ya que el mar estaba bajo control romano. Se solía traficar con plata pura para los negocios en Occidente destacando los cambistas y los prestamistas. En la ciudad estaba organizada en demos, actuando el demos como fuerza legitimadora, reconociendo al emperador. Entre los s. V-VII el demos tiene una doble función política y social, desempeñada en lugares públicos, como el Hipódromo de Constantinopla o el teatro de Antioquia.
Se producían manifestaciones violentas entre el período 450-480. Se produce una oposición en Constantinopla entre los partidos de los Verdes y los Azules, uno ortodoxo y el otro monofisita. En
En lo referido a reformas internas, se intentó fomentar las relaciones comerciales para poder ofrecer más productos de lujo. Así, se busca la apertura de una nueva ruta con Oriente por medio del mar Caspio en un primer momento, y por medio del mar Rojo.
Se inició el cultivo del gusano de seda, un monopolio del estado chino que se consiguió controlar estableciendo la producción en la isla de Chipre. Los grandes propietarios eran los grandes beneficiarios.
En lo referente a la administración, era el sector que daba más problemas como consecuencia de los enfrentamientos entre los Verdes y los Azules, que llegaron a pedir la destitución de Juan de Capadocia, por lo que en las reformas de Justiniano de 535 se eliminaron algunos cargos.
Esto fracasó debido a la alta presión fiscal, al modo de recaudación de impuestos y las alianzas entre el Estado y los poderosos.
X. Fin de la Primera Edad de Oro
En el 529 cierra la Escuela de Atenas, acabando así con el último vestigio de la cultura pagana, que buscaron refugio en Persia. Persiguió a los monofisitas y a los maniqueos.
Tras Justiniano el imperio estaba arruinado, sus reformas fueron un fracaso, con una situación económica crítica, perdiéndose territorios, produciéndose disputas religiosas. Se produjo una intentona de absolutismo cristiano, centralizado y jerarquizado, siendo su reinado un proceso de transición del absolutismo a la política de Heraclio. Con esto acabó la 1ª Edad de Oro del Imperio Bizantino, empezando una era protagonizada por Justino, Tiberio I, Mauricio y Focas. Se produce un derrumbe de la frontera oriental perdiéndose Siria por la acción sasánida, pero en 591 se firmó la paz. A principios del s. VII se introdujo el exarcado de Cartago y el de Rávena, con atribuciones civiles y militares.
En el Danubio, la población se traslada a Tracia y a la costa del Egeo, como consecuencia de la hostilidad del pueblo eslavo. Los lombardos consiguieron entrar en Italia y en el 572 se abandonaron las posesiones hispánicas. En la zona africana estaba el problema bereber, pueblo que se dedicaba a acosar las posiciones bizantinas, mientras que en Oriente se reforzó la frontera persa.
El mundo romano tuvo una gran capacidad de asimilación con respecto a las religiones, pero éstas fueron más distantes que lo fueron para, por ejemplo, los griegos. Además, la población se identificará con el culto político al emperador. En Roma, el culto político convivía con otras formas de culto: privado, para dioses familiares (llamados manes) o religiones mistéricas (desde s. I). También hay existencia de cultos antiguos, como los augurios, que provienen de la cultura etrusca. Además, los romanos pusieron gran énfasis en el culto a la muerte. Al muerto se le hacía una stellae (un monumento particular), el cual solía tener un retrato del muerto.
Pero los romanos no querían cementerios en las ciudades, sino que los situaban a las afueras de éstas, como por ejemplo, la vía Apia con respecto a Roma. Se calcula que casi 100 kilómetros de la vía Apia está plagada de monumentos funerarios. Además también coexistirá con el resto los distintos cultos familiares a los lares de la familia, que se encargaban de proteger a la familia.
El culto imperial forma parte de la política imperial. Por tanto, el culto será obligatorio para la población. Estaba asociado a las responsabilidades propias del ciudadano. El emperador era la persona que estaba al frente de dicho culto (ya desde la época de Augusto la figura imperial estaba divinizada. Así, habrá una fusión entre personajes divinos (como Júpiter, Hércules o Helios) y los emperadores.
El tercer tipo de culto está dedicado a las religiones orientales. Desde el s. II habrá una gran difusión del irracionalismo místico. A esto van unidos conceptos como el hermetismo, y también se desarrollarán los oráculos, de ahí la revitalización que sufrieron los oráculos de Delfos o de Mitilene.
Estas religiones intentan dar respuesta al deseo de la inmortalidad humana.
Estos cultos estaban más asentados en Asia Menor, Grecia, África e Italia central.
En esta etapa de los primeros siglos del cristianismo se fue observando un paulatino declive del epicureísmo y del estoicismo. Esto significa que la razón se sustituye poco a poco por la experiencia religiosa.
Las religiones mistéricas propiciaron un cambio en el sentimiento religioso de Roma. Se llaman así porque existía una iniciación del individuo en los secretos de la religión. Se fueron difundiendo en Roma hasta llegar a un lugar de primer nivel, además de que el individuo que se iniciaba en las religiones histéricas, perdía por completo el interés en el resto de religiones para dedicarse por completo al culto, ya que prometían la vida eterna y la salvación personal.
La mayoría proceden de Oriente, sobretodo de Egipto y Persia, y también se observa una influencia en los cultos dionisíacos griegos. No conocemos bien los ritos de estas religiones debido a su naturaleza iniciática, pero todas coinciden en estos puntos:
Por ello los cristianos le llamaron Mesías, retomando el mensaje del salvador, propio de la religión judía.
Cuando el cristianismo se difundió, en Roma se creyó que era una religión mistérica, pero lo cierto es que hay algunos aspectos contradictorios, como que tuvieran una comida ritual, y que a la vez Cristo murió y resucitó, demostrando la existencia de una vida en el más allá. A pesar de esto, el cristianismo estuvo influido por el clima donde se envolvió, pudiendo tomar aspectos de las religiones histéricas, pero lo cierto es que en sus inicios el cristianismo fue visto como una versión del judaísmo, con un mensaje diferente.
Tengamos en cuenta que mientras que en el judaísmo Dios es una figura protectora, pero siempre desde un punto de vista severo, incluso temible.
En cambio, el Dios del cristianismo se ve como un dios que ama a su pueblo, a sus hijos.
La comparación del cristianismo y el mitraísmo demuestra que ambas religiones son diferentes:
Cristo sí es un personaje histórico. Mitra, en cambio, es un personaje legendario.
El trasfondo de Cristo fue judío, manteniendo la esperanza de redención.
El mitraísmo ofrece la salvación individual mediante la iniciación religiosa.
El mensaje cristiano tiene un fuerte contenido moral, no así con el mitraísmo.
Lo más original del cristianismo es que Dios padre ama a su pueblo.
Esto es el porqué de la rapidez de la difusión cristiana.
La difusión cristiana durante sus primeros tiempos fue entre los judíos. Será San Pablo quien corte con esto al ofrecer el cristianismo a los gentiles (los no judíos).
La difusión del cristianismo empezó, según la leyenda, el día de Pentecostés. Se cree que varios apóstoles estaban reunidos, y de repente se les apareció el Espíritu Santo, razón por la cual empezaron a difundir el cristianismo. Así, en el primer día conseguirían 3000 conversiones.
II. Difusión fuera del Imperio Romano
Inicialmente el cristianismo se difundió por el Imperio Romano, excelente vehículo para la propagación de la fe por la enorme permisividad que existía. Pero en el s. IV la fe propasó las fronteras imperiales.
Recordemos la paulatina imposición del cristianismo en el Imperio: en el 313 Constantino decretó el Edicto de Milán, el cual permitía el cristianismo. Finalmente, en el 381 sería Teodosio quien convocara el Concilio de Constantinopla, por el cual el cristianismo se convertiría en la religión oficial del Imperio.
No obstante, esto no implica la desaparición del paganismo (recordemos a Zósimo, el historiador griego de finales del s. V que era pagano).
La difusión del cristianismo en el mundo extrarromano empezó en la primera mitad del s. IV en el Imperio sasánida. Tanto fue así que en los años 339-340 se efectuarían persecuciones a los cristianos de Persia, a consecuencia de que era la religión del Imperio Romano, y que como tal perjudicaría la adhesión al culto zoroástrico.
Así, el cristianismo se asentaría sobretodo en la región de la Alta Mesopotamia. En el s. IV será cuando haya noticias del obispo Marûta, el cual tuvo que reconstruir la Iglesia en Persia. Para esto se sirvió de la colaboración con el shah Yederbed I, que buscaba frenar la influencia del mazdekismo.
En el 409 se celebró el Concilio de Seleucia, en el que se validaron las disposiciones del Concilio de Nicea (325). Esto significaba que la Iglesia de Marûta se vincularía a la Iglesia de Roma, y no a la de Constantinopla, evitando así problemas de origen político. Además, se organizó la Iglesia en torno a la sede de Seleucia-Ctesifonte, desde la que se enviarían misiones a las regiones de Khorasán, de Bahrein, e incluso se cree que tiene relación con la llegada del cristianismo a China. En esta sede será donde más tarde los nestorianos se establecerían.
En Armenia el cristianismo llegó en el s. IV a través del predicador San Gregorio el Iluminador. Este consiguió la conversión del rey Tirídates, y con él de toda la aristocracia. En este país el cristianismo está fuertemente relacionado con el nacimiento de una identidad protonacional, gracias en gran parte al obispo Meshrop, el cual creó el alfabeto armenio y tradujo la Biblia a este alfabeto. Por tanto, Armenia permanecería con una identidad distinta de Persia o de Bizancio.
Este modelo influirá en el cristianismo del Cáucaso, siguiendo también modelos protonacionales. El caso de Albania del Cáucaso (actual Azerbaiyán) se produjo la evangelización a través del alfabeto de Meshrop.
También en Iberia del Cáucaso (actual Georgia) hubo disputas entre Bizancio y Persia, convirtiéndose por la acción de Santa Nina, una esclava de origen romano con cualidades curativas de índole milagroso. Terminó convirtiendo al rey de este país alrededor del año 330. En este último país también se crearía un alfabeto propio, el Khutsuri.
La difusión por los países árabes, principalmente en las tribus gaznadas y lahmidas. No obstante, en ningún caso fueron conversiones significativas ni hubo proselitismo para favorecer la difusión.
En 350 el emperador Constancio envió una misión de evangelización a los inmiaritas, en la actual Yemen, sin resultados prácticos. En donde sí se consiguieron conversiones fue en Etiopía, a través de Frumencio y Edesio, ambos de Tiro. Estos fueron capturados en Somalia, y vendidos como esclavos al rey de Axoun. Poco a poco, fueron escalando posiciones hasta llegar a ser unos esclavos
La estructura de la Iglesia episcopal correspondía a la demarcación de las provincias. Cada obispo era una jerarquía en su demarcación, y las Iglesias metropolitanas se convertirán tras el Concilio de Nicea en Iglesias de tipo misional, quedando el resto plegadas a ellas.
En el s. IV se constituirán cuatro patriarcados, más concretamente en el Concilio de Calcedonia (451), y entre ellas competían por el primado. Son Roma, Antioquia, Alejandría y Jerusalén. A ellas se añadiría Constantinopla tras 330.
Jerusalén es la ciudad peor situada para conseguir el primado, y mantuvo su patriarcado por la tradición que representaba, pero pronto perdería su significado.
Constantinopla será una de las sedes que disputará la primacía con Roma. Para decidir la primacía entraban en juego no sólo aspectos religiosos, sino también aspectos laicos, como el tamaño de la ciudad, su prestigio o su influencia.
Elementos judíos y griegos en el cristianismo primitivo
En principio, este tipo de cuestiones siempre fueron difíciles de abordar debido a la reticencia de la Iglesia.
Pero se ha comprobado de la existencia de influencias helenísticas en el cristianismo que hay que conectar con el judaísmo. Es decir, que muchas influencias helenísticas entraron a través del judaísmo. Esas influencias se documentan a principios del s. III a. C., tras las conquistas de Alejandro Magno. Por estas conquistas, los reducidos grupos aristocráticos judíos adoptarían aspectos de la cultura helenística.
Por esto, el judaísmo y el helenismo ni se oponen ni se excluyen en el s. I. El judaísmo del Antiguo Testamento tendrá influencias helenísticas, sobre el libre albedrío del hombre y la intervención divina, que aparece en el primer plano de interés. Además hay una creencia en la resurrección de los muertos. Los fariseos (los observadores del cumplimiento de la ley de la Torá) creían en la resurrección, unido a la esperanza del Juicio Final.
Esa creencia se desarrolla en los últimos tiempos del helenismo, en donde el judaísmo creía que la muerte les unía en un mundo inferior, el cual se convertiría en el lugar de los condenados.
Desde esta confrontación entre judaísmo y cultura griega, el judaísmo se dejó influir por la filosofía platónica, según la cual el hombre era un compendio del alma y el cuerpo. El concepto de la vida independiente propia del alma deriva del pensamiento griego. Pero estas creencias de que cuando se unieran el cuerpo y el alma fueran directas al Juicio Final vienen de la tradición judía. Así, los judíos asimilaron todo esto, y los fariseos añadieron que el buen judío no necesita de ningún santuario para el desarrollo de su religión, idea de suma importancia tras la diáspora acaecida tras la destrucción del Templo de Jerusalén en el 70 d. C. por el emperador Tito.
Así, los fariseos fueron duramente atacados por Jesucristo por su actitud de doble moral con respecto a la ley que ellos decían defender.
Además estaba la secta de los saduceos, que representan un partido religioso de tiempos de Jesús. Los saduceos desaparecieron tras la destrucción del Templo de Jerusalén, y su imagen es negativa en tanto en cuanto la hemos recibido del Nuevo Testamento y de la literatura rabínica, ambos antisaduceos. Al igual que los sacerdotes del Qumrán, estos se llaman así por Sadoc, y eran apocalípticos radicales. En política, eran colaboracionistas con Roma, si bien eran nacionalistas. Esta mala fama viene como consecuencia de su colaboración con Roma.
Los esenios están relacionados con el culto de Qumrán, siendo también seguidores de las familias de los sacerdotes. Destaca el maestro de justicia, quien vive con sus seguidores manteniendo el celibato en muestra de protesta, ya que creían que el culto estaba desviado, y que el calendario empleado por los judíos era erróneo.
Los más radicales en el judaísmo eran los zelotas, quienes se oponían a Roma, casi en clave terrorista actual.
Así pues, el cristianismo asimila elementos helenísticos a través del judaísmo, y también grecorromanos.
Desde el s. II, los padres de la Iglesia lo que hacen es la asimilación de la cultura clásica al cristianismo, es decir, una síntesis entre el cristianismo y la cultura clásica, apareciendo vocablos extraídos de la filosofía griega. Por tanto, las aportaciones judías y griegas al cristianismo son evidentes, siendo el cristianismo un producto histórico de su época.
Además, el cristianismo supo adaptarse del judaísmo a tiempo, porque éste arrastraba aspectos que le hacían muy difícil convertirse en una religión universal, quedándose en una religión nacional, sobretodo por determinados ritos que no hicieron sino enfatizarse tras la diáspora para subrayar su identidad.
El salto a religión universal ocurrió por San Pablo, que aporta un argumento clave (no olvidemos que San Pablo era hijo de judía y de romano, y que su educación influyó mucho en esto): “la fe por sí sola puede salvar, y la fe es ofrecida a todos”.
Esta es la base universal del cristianismo, y por tanto va implícito en esta idea la obligación misionera del cristiano.
El cristianismo empezó siendo una rama del judaísmo, y comenzó a ser una religión propia tras separarse por completo del judaísmo y cuando empezó a identificarse con la cultura romano clásica, y a otras culturas no judías.
Las misiones de San Pablo fueron por Siria, Asia Menor, Grecia y Roma, y por esas fechas en Egipto y otras partes sólo había judeocristianos. Así, la ruptura con el judaísmo sucedió entre los años 70 y
Así, el cristianismo debe su supervivencia a esta separación, ya que si no lo más probable es que hubiera quedado como una secta del judaísmo. Además, se consiguió abrir a otras fuentes del pensamiento griego, y llegó a ser la religión oficial del Imperio.