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Proximo Oriente Medieval, Apuntes de Historia de Oriente Próximo

Asignatura: Historia del Proximo Oriente Medieval, Profesor: Maria Asenjo, Carrera: Historia, Universidad: UCM

Tipo: Apuntes

2013/2014

Subido el 16/01/2014

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juliette0009 🇪🇸

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Tema 2. Los grandes Imperios del Próximo Oriente al inicio de la Edad Media
I. La crisis del Imperio Romano: características generales
La crisis del Bajo Imperio Romano se debe, según Gibbon, (un ilustrado del siglo
XVIII que escribió “Historia de la caída y decadencia del Imperio Romano) a dos
razones: la barbarie de los pueblos germanos que se infiltraron paulatinamente en el
Imperio Romano, y a la adopción del cristianismo como religión oficial, en detrimento
del paganismo.
No obstante, las fuentes romanas demuestran que ya los propios contemporáneos
eran conscientes de la situación de crisis en la que estaban inmersos, incluso
anteriormente al cristianismo (Séneca el Viejo). Éste decía que el Imperio estaba en
crisis, y esto afectaría a las más altas esferas.
Con el cristianismo, el problema de la decadencia del Imperio se enfoca como el
debate central filosófico y político. Pero a la vez que se cuestiona el Imperio, la
ideología general de la población es que la propia ciudad de Roma es eterna. Esto dura
tras la conquista de Roma por los bárbaros en 476, viéndose en los distintos reinos
germánicos (Tanto Clodoveo como Carlomagno adquirieron símbolos del poder
romano). Más tarde, los humanistas querrían buscar en Roma restos del pasado
(Maquiavelo, Guicciardini). Incluso los ilustrados admirarán la cultura romana
(Gibbon).
El Imperio Romano estaba centrado geopolíticamente en el ámbito mediterráneo,
lo que le otorgaba unos límites naturales de expansión, excepción hecha de Inglaterra.
El Imperio Romano es un gran imperio que engloba muchas razas y creencias, y el
único punto en común entre ellos es la unidad política, a veces separadas por fronteras
naturales, por antecedentes históricos (Egipto, Grecia). Lo que unía a todos estos
pueblos era un fuerte provincialismo, más que un sentimiento nacional. Sería este
provincialismo acabó disgregando el Imperio Romano.
El Imperio Romano hacia el s. IV albergaba más de 50 millones de habitantes,
repartidos de manera desigual, ya que el grueso de la población estaba centrado en la
parte este del Imperio. Esta diferencia de población sería mayor gracias a las epidemias
que acaecieron entre los s. II y IV. Como consecuencia de esto, habría una patente falta
de mano de obra. Además, en ese período se dio un fenómeno de descenso de natalidad,
e infanticidio legal, en base al gran poder otorgado al Pater Familiae.
En el Imperio Romano el poder imperial era sagrado y absoluto, siendo asistido
por la corte y los órganos de gobierno heredados de la época republicana, como el
Senado o la Curia. El poder del Senado cada vez más insignificante; el emperador en el
s. I era considerado como el primer ciudadano, mientras que en el s. III era el dominus,
cuya palabra tenía fuerza de ley. Además reprodujo un lento proceso de divinización del
emperador, ya que éste participaba en lo divino. Esto no se difuminaría en la época
cristiana, sino que adquirió todavía más fuerza que en la época del dominado.
El gobierno del Imperio Romano estaba fuertemente centralizado, estando
dividido en demarcaciones territoriales (12 diócesis, 120 provincias). En las provincias
existía la figura del procónsul, con atribuciones militares, políticas y financieras. En la
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Tema 2. Los grandes Imperios del Próximo Oriente al inicio de la Edad Media

I. La crisis del Imperio Romano: características generales

La crisis del Bajo Imperio Romano se debe, según Gibbon, (un ilustrado del siglo XVIII que escribió “Historia de la caída y decadencia del Imperio Romano) a dos razones: la barbarie de los pueblos germanos que se infiltraron paulatinamente en el Imperio Romano, y a la adopción del cristianismo como religión oficial, en detrimento del paganismo.

No obstante, las fuentes romanas demuestran que ya los propios contemporáneos eran conscientes de la situación de crisis en la que estaban inmersos, incluso anteriormente al cristianismo (Séneca el Viejo). Éste decía que el Imperio estaba en crisis, y esto afectaría a las más altas esferas.

Con el cristianismo, el problema de la decadencia del Imperio se enfoca como el debate central filosófico y político. Pero a la vez que se cuestiona el Imperio, la ideología general de la población es que la propia ciudad de Roma es eterna. Esto dura tras la conquista de Roma por los bárbaros en 476, viéndose en los distintos reinos germánicos (Tanto Clodoveo como Carlomagno adquirieron símbolos del poder romano). Más tarde, los humanistas querrían buscar en Roma restos del pasado (Maquiavelo, Guicciardini). Incluso los ilustrados admirarán la cultura romana (Gibbon).

El Imperio Romano estaba centrado geopolíticamente en el ámbito mediterráneo, lo que le otorgaba unos límites naturales de expansión, excepción hecha de Inglaterra. El Imperio Romano es un gran imperio que engloba muchas razas y creencias, y el único punto en común entre ellos es la unidad política, a veces separadas por fronteras naturales, por antecedentes históricos (Egipto, Grecia). Lo que unía a todos estos pueblos era un fuerte provincialismo, más que un sentimiento nacional. Sería este provincialismo acabó disgregando el Imperio Romano.

El Imperio Romano hacia el s. IV albergaba más de 50 millones de habitantes, repartidos de manera desigual, ya que el grueso de la población estaba centrado en la parte este del Imperio. Esta diferencia de población sería mayor gracias a las epidemias que acaecieron entre los s. II y IV. Como consecuencia de esto, habría una patente falta de mano de obra. Además, en ese período se dio un fenómeno de descenso de natalidad, e infanticidio legal, en base al gran poder otorgado al Pater Familiae.

En el Imperio Romano el poder imperial era sagrado y absoluto, siendo asistido por la corte y los órganos de gobierno heredados de la época republicana, como el Senado o la Curia. El poder del Senado cada vez más insignificante; el emperador en el s. I era considerado como el primer ciudadano, mientras que en el s. III era el dominus , cuya palabra tenía fuerza de ley. Además reprodujo un lento proceso de divinización del emperador, ya que éste participaba en lo divino. Esto no se difuminaría en la época cristiana, sino que adquirió todavía más fuerza que en la época del dominado.

El gobierno del Imperio Romano estaba fuertemente centralizado, estando dividido en demarcaciones territoriales (12 diócesis, 120 provincias). En las provincias existía la figura del procónsul, con atribuciones militares, políticas y financieras. En la

base de la organización territorial estaban los municipia , que estaban asociado a la civitas , y eran gobernados por magistrados, los cuales eran elegidos por las Curias. Hasta 212, la ciudadanía era un signo de distinción (en un primer momento sólo eran ciudadanos los habitantes libres de Roma, y luego lo serían los de la Península Itálica), pero sería Caracalla el emperador que otorgaría la ciudadanía a todos los habitantes libres del Imperio.

Pero la ciudadanía no era un estatus social, ya que había grandes diferencias entre los integrantes. La movilidad social del Bajo Imperio fue cada vez menor, lo que estaba esclerotizando la sociedad. La sociedad romana estaba, a grandes rasgos, divididos en honestiores y humiliores.

  • Honestiores : Formado por la clase senatorial y el orden ecuestre. Ambos son grupos heredados de la época republicana. Además, también integraban esta clase muchos militares y decuriones. La principal ventaja de formar parte de esta clase es que hay muchos tipos de delitos que para los honestiores no son delitos. Además, sólo serán objetos de tortura en casos muy concretos. - Clarissimi : Miembros del orden senatorial (senadores de Roma y Constantinopla desde 313). También funcionarios, militares… que no se remontan a época republicana. - Eminentissimus/perfectissimus : cortesanos, burócratas. - (^) Curiales: encargados del gobierno de las ciudades, sus cargos son hereditarios.
  • Humiliores : artesanos, marinos… Este tipo de oficios estaban organizados en corporaciones, y dentro de ellos también los cargos son hereditarios.
  • Proletarii : todos aquellos individuos que recibían donativo público de alimentación, garantizada en Roma y Constantinopla. También los proletarii eran hereditarios.
  • Sacerdotes: Hay que tener en cuenta a esta parte de la sociedad, ya que formaban parte de una religión con claros matices políticos, que implicaban un sentimiento aglutinador de la ideología general.

Fuera de las ciudades, estaban los colonos, que eran hombres libres y propietarios de tierras. Pero cayeron en situación de dependencia, y terminan perdiendo su libertad. También eran hereditarios, lo que impide al campesino dejar de cultivar la tierra, lo que conlleva una enorme pérdida de libertades, convirtiéndose el hombre en un individuo destinado a trabajar y a pagar impuestos al Estado.

Así, la visión del Imperio con respecto al futuro es dificultosa. En esta sociedad, la mayor parte de las riquezas provenían de explotaciones agrarias y del comercio, en donde las familias adineradas invertían capital.

Por último, los esclavos. La sociedad romana era una sociedad esclavista, con gran difusión de éste. La época dorada de la esclavitud vino con las grandes conquistas, pero en el s. III era relativamente difícil encontrar esclavos. Un esclavo era alguien cuya vida estaba sujeta a la arbitrariedad de su amo. Aproximadamente un tercio de la población romana era esclava, y eran quienes realizaban toda clase de trabajos, lo que facilitaba a las clases altas dedicarse a actividades no productivas, tales como la política o la cultura en todas sus vertientes. No obstante, el esclavo no había de preocuparse por su sustento, ya que debía alimentarle su amo. Así, se compensaba la indefensión con el aseguramiento de su sustento.

El ejército romano sufrió un proceso de paulatina barbarización, ya que cada vez era más difícil el reclutamiento, convirtiéndose los germanos en tropas de apoyo. En general, las tropas del ejército se pueden dividir en tres grupos:

  • Limitanei : tropas de fronteras, pagadas con tierras que tenían que cultivar, constituyendo una población estable en el limes. De origen o bien bárbaro, o bien de antiguos esclavos, o de los contingentes de los primeros indicios de invasión.
  • Comitatenses : tropas con una gran movilidad.
  • Palatini : tropas asociadas a la defensa del palacio, pero también estas tropas son móviles.
  • (^) Auxilia : infantería- caballería ligera formada por mercenarios bárbaros muy hábiles para la guerra. Entre ellos estaban los catafracti , una caballería pesada al estilo persa, con cota de malla y largas lanzas y arcos. Fueron muy eficaces, y tienen relación con el origen del estribo.

En el Bajo Imperio Romano, Diocleciano instauró un modelo de organización política, la tetrarquía, la cual se pone en marcha en 305-313, y tenía como objetivo la articulación del poder en dos emperadores y dos césares. Esto nace para facilitar la gobernabilidad del enorme imperio, cada vez más difícil de gobernar. Fracasó y al final de la tetrarquía, nace la heredabilidad del trono imperial a raíz de la familia de Constantino (313-361), y acaba con Constancio en Oriente, Juliano en Occidente, tras los cuales se vuelve a la elección.

El salto a la elección imperial es interesante porque Joviano (un oficial del ejército) aclamó a Valentiniano (364-375). Éste asoció al trono a Valente, quien murió en la batalla de Adrianópolis (378). Estos dos últimos crearon una dinastía, si bien no siempre había lazos de sangre, y también intentarían la conexión con la familia de Constantino.

El peso del gobierno impone la partición del poder a partir del 395. Así, se aseguraba la ubicuidad del emperador. Ahora bien, esta partición mantenía la unidad ideológica, ya que ambos augustos se invisten el uno al otro. Además hay una unidad legislativa, y el programa del gobierno es común entre Valentiniano y Valente, pero habrá dos imperios: el de Occidente y el de Oriente.

(Falta 25-2-09, en el que se dieron los germanos y los persas)

El imperio persa era el único posible rival del Imperio Romano. Su emperador es el shah. Entre los persas y los romanos hubo un conflicto de larguísima duración debido al control de Mesopotamia y en general del Próximo Oriente. Este conflicto forzó el establecimiento de la capital persa (Ctesifonte) cerca de la frontera con Roma. La estrategia romana consistió en la construcción de fortalezas para la defensa del imperio sasánida. En 224, Artajerjes I renovó el imperio persa, basándolo en una ideología que rememoraba el antiguo imperio aqueménida. Las sasánidas estaban, tras el shah, comandados por una nobleza feudal destinada a los cargos administrativo-militares. Pero dicha nobleza estaba integrada en una confederación del que el shah es el jefe absoluto.

Del imperio aqueménida se tomó la pretensión de la gobernación universal, lo cual lleva indefectiblemente al choque con Roma, y querían que Roma abandonara lo que fue el imperio aqueménida (Anatolia, Egipto, Siria, Mesopotamia). Los persas, además de una superioridad militar por la utilización del arco a caballo, también fundaron ciudades, una de las expresiones de su poder. Lo peculiar es que establecieron ciudades sobretodo en zonas peligrosas (la frontera occidental, el Cáucaso). La base social persa fue establecida por Sapor I, que se basó en una pequeña nobleza de la que derivarán los asavarán (guerreros armados a caballo). Por debajo estaría la masa social (campesinos, artesanos). La nobleza siguió con mucho poder, pudiendo incluso destronar al shah si era tiránico y poner a otro de la misma familia.

La base económica eran los impuestos, empleados para el mantenimiento del ejército, de las fronteras… La imposición fiscal llegó a ser muy dura a finales del s. V, lo que llevó al descontento social, que explica la popularidad de Mazdak, que propugnaba la igualdad de acceso a los bienes económicos y a las mujeres. Además, Mazdak acusaba a la nobleza de ser causantes de desigualdades económicas. Al principio, Mazdak contó con el apoyo del shah (Kavad), ya que quería frenar la influencia de la nobleza. Esto desembocó en la revuelta mazdakita, un período que consigue la sumisión de la nobleza al shah. No obstante, esta situación no tardaría en revertirse.

En el s. III, los sasánidas (Artajerjes I y Sapor I) consiguen la victoria sobre los romanos hasta en tres ocasiones, llegando incluso a capturar al emperador romano Valeriano en Edesa, en el 260, al cual torturaron de una manera brutal (obligándolo, entre otras cosas, a ingerir diversos metales fundidos).

Si Roma tuvo difícil la conservación de las ciudades del Oriente (Antioquia, Nísive), fue debido a los sucesivos ataques sasánidas. Además, también protagonizaron correrías de saqueo en las provincias de Siria, Cilicia y Capadocia. Pero la mayor disputa entre Roma y Persia fue por la provincia de Armenia. En la época de Narsés, el emperador persa hizo incursiones en territorio romano.

En la época de Sargón II (339-363), éste guerreó siempre con Roma, la cual responderá mediante la intervención de los catafracti en la guerra. Los persas eran más efectivos en la caballería, mientras que la estrategia romana era más bien defensiva, debiendo rechazar numerosos asedios. Contra Sargón II imperaron en Constantinopla Constancio y Juliano (muerto éste último en el campo de batalla). Joviano tuvo que aceptar la derrota, y entregar Armenia con sus plazas. Las condiciones de paz eran humillantes, pero fueron aceptadas por la amenaza germana. A partir de 363 los romanos perdieron Nísive, y en 384 se firmó un tratado por el cual se dividió Armenia entre ambos imperios, y estabilizó las relaciones entre Roma y Persia.

En el s. VI surgieron conflictos por la expansión del cristianismo. La expansión cristiana por Siria llamó la atención a las tribus árabes (gasánidas, tribu vinculada a Roma, y lahmidas, tribu vinculada a Persia), lo que debilitó la conexión entre los lahmidas y Persia, y aumentó la aproximación con Roma. En el s. VI se inició una política de persecución de cristianos dentro de las tribus árabes, pero fracasó por la conversión del jefe de los lahmidas (llegando éste a ser conocido como el obispo Pedro). Además, los sasánidas tuvieron problemas en el Este, en la Bactriana y la Transoxiana con los hunos heptalitas, lo que llevó a la búsqueda de la paz con Roma. Hasta en época de Anastasio se originó una guerra por no cumplir sus compromisos

II. Factores institucionales: la administración y el ejército

El Imperio Romano estaba gobernado por una autocracia basa da en el apoyo de los ejércitos, siendo así desde el s. I. Además, la ley tenía un papel que nunca perdió, y que fue su legado más brillante a la civilización. Desde Augusto, todos los poderes recaían en el emperador, el Senado y el ejército. Así se permitió un cierto control sobre el emperador. Mientras que el Senado fue más contestatario, el ejército adoptó una postura servil, al tiempo que fue ganando influencia en el control de los emperadores. Diocleciano trató de disminuir esta influencia por medio de la instalación en el palacio imperial de la pompa y el boato oriental, copiado del imperio persa. Así, se hacía inaccesible a los ojos del ejército mediante la construcción de una jaula de oro. Esto justifica la diadema de oro, la púrpura imperial a la hora de vestirse, y el emperador vivirá de este momento en adelante atrapado en un ceremonial permanente, rodeado de eunucos y protegido por los guardias. Esto daba seguridad al emperador, pero se alejaba de los problemas de los pueblos a los que gobernaba, y dependía de la influencia ejercida por sus consejeros. Con este sistema se impone la necesidad de una fuerte burocracia jerarquizada, que además Diocleciano tomó una decisión clave, que ha sido mantenida hasta el día de hoy: la separación entre los cargos civiles y militares, para evitar posibles abusos, ya que ambas administraciones se mantendrían vigiladas la una a la otra.

La administración civil se basaba en un Consejo de altos funcionarios que ayudaban al emperador. El más importante era el Praepositus sacri cubiculi , es decir, un eunuco muy influyente, que generalmente desempeñaba algún cargo en palacio, y también solía estar inmersos en asuntos relacionados con la corrupción. El hecho de que fuera un eunuco el elegido se debe a su imposibilidad de legar su poder a ningún linaje, lo que, en principio, les hacía más fieles a la causa del emperador. El uso de eunucos desde la época de Diocleciano es otro gesto más que demuestra el proceso de orientalización que sufrió el poder imperial. Además, había distintos cargos, a señalar:

  • Conde de las Sagradas Larguezas: el tesorero.
  • Conde de las Res Privatae : el administrador de las propiedades del emperador.
  • Cuestor del Sacro Palacio:
    • (^) Encargado de redactar las leyes dictadas por el emperador.
    • Interpretaba dichas leyes.
    • Respondía a las peticiones legales realizadas por los habitantes del Imperio.
  • Maestro de los Oficios:
    • La cabeza de la secretaría de los negociados.
    • A su mando tenía un cuerpo de escribanos.
    • Competencias sobre la guardia imperial.
  • Agentes in rebus : servicio secreto a sueldo del emperador. Fueron temibles.
  • Prefectos del Pretorio:
    • Fueron el puente entre la administración territorial y la imperial.
    • Fueron 3, establecidos en Galia, en Italia, y en Oriente.
    • Era el cargo que conllevaba más poder tras el de emperador.
    • (^) Jefes del Tribunal Supremo.
    • Respondían a las peticiones legales de los gobernadores.
  • Vigilantes sobre la recaudación de impuestos.
  • Encargados del abastecimiento militar.

El Imperio estaba dividido en 12 diócesis con 120 provincias. Al frente de la diócesis se sitúa el vicario. Al mando de la provincia estaba el gobernador, llamado praeses , los cuales tenían poder ejecutivo y judicial, y ayudaban al Prefecto del Pretorio a desempeñar sus funciones.

Por debajo de estos se sitúan los curiales. Estos eran magistrados cuya situación cada vez estará más degradada, lo que llevará al punto de que, en el contexto de heredabilidad de los cargos, los hijos de los curiales busquen artimañas para no desempeñar dicho cargo. Esto se comprende porque son los corresponsables del pago de impuestos de los ciudadanos de la ciudad a su cargo.

Este sistema de organización de responsabilidades se basaba en la ciudad y la comarca en la que ésta gobernaba. En las comarcas también habrá grandes propiedades del emperador o de familias senatoriales, las cuales tendrán exenciones fiscales importantísimas, ya que esto atraerá a los campesinos propietarios a convertirse en dependientes del propietario para así poder escapar a la asfixiante presión fiscal del Imperio. Este es el fenómeno del patronato, concepto que terminará por destruir el sistema fiscal imperial.

Además, el sistema se vería perjudicado por la endémica corrupción de los distintos cargos públicos. Para solucionarlo, se crearían los agentes in rebus , pero estos sucumbirían a la corrupción, lo que llevó a la creación de un segundo cuerpo de agentes in rebus , con idéntico resultado.

Ante la indefensión de los campesinos y ciudadanos, el papel más honorable del momento es el que desempeñan los obispos de las ciudades, los cuales, en esta temprana fase del cristianismo, eran elegidos por el pueblo. Los obispos no huyeron al campo, a diferencia de las autoridades del municipio, lo que les aportó todavía más prestigio. Su papel coincide con la idea actual de un juez de paz, es decir, que buscaba salidas negociadas a los conflictos, una vez que los implicados hubieran solicitado su mediación.

Las más altas jerarquías del ejército eran estos cargos:

  • El más alto: magister militum.
  • (^) El referente a la caballería: magister equitum.
  • El referente a la infantería: magister peditum.
  • El referente a un poder común de infantería y caballería: magister utriusque militiae.

En la época de Constantino, existían cuatro magistri a los que estaban subordinados 36 duces , de los que 10 llevaban el título honorífico de comites (compañero del emperador).

En el campo, la mayoría de habitantes eran propietarios mediante un reparto igualitario, lo que lleva a un mayor reparto de la riqueza.

La nobleza terrateniente en Oriente tuvo un papel político reducido, además que tuvieron un mayor compromiso con la administración a la hora de pagar impuestos. Esto provocó que el fenómeno del patronato no se desarrollara tanto como lo hizo en Occidente.

Aunque en Oriente se pagaban más impuestos que en Occidente, se pagaban con los excedentes agrarios de la producción, lo que evitaba el empobrecimiento paulatino de la población, aseguraba el mantenimiento del ejército, además de fomentar el crecimiento demográfico, lo que a su vez aumentaba tanto el número de potenciales efectivos del ejército como la producción agraria.

La burocracia era efectiva, basada en una administración eficaz y un ejército formado y nutrido fueron factores determinantes para la estabilidad estatal en Oriente.

Así, la parte oriental superó la crisis y a finales del s. V, la situación era estable.

También en Oriente había una monarquía absoluta hereditaria, una burocracia jerarquizada centralizada, y un ejército al servicio del Estado.

Además, al Imperio de Oriente le benefició la caída de Occidente, a lo que Bizancio ayudó mediante la desviación del pueblo godo hacia Occidente. Cuando Roma cae, la parte oriental fue el único sucesor legítimo, lo que le daba un poder moral sobre las potencias bárbaras. Pero en Oriente también había problemas serio, como el provincialismo creciente, que tenía un terrible efecto disgregador, más incluso que en Occidente, ya que en esta zona había territorios con una identidad formada ya antes de la conquista, como Egipto, Siria… Además, había una gran potencia al Este que siempre había que tener en cuenta: el Imperio Persa.

IV. Economía y sociedad en Oriente

La zona oriental, llena de rutas marítimas, y tanto la parte territorial como la marítima estaba delimitada por los limes, aunque se daban conexiones con Asia, hacia el centro, y también se seguía el curso del Nilo hacia el interior de África.

La estructura política se basaba en la polis, kamé (aldea) y el eremos o desierto. Este es un sistema de elección por filiación siendo el Emperador ratificado por el ejército y el Senado. En el 457 León I estableció que debe ser coronado por el patriarca de Constantinopla, aumentando la importancia de éste con el paso del tiempo.

La fiscalidad se basaba en el sistema de la capitatio (personal) e iugatio (territorial). Los artesanos pagaban un impuesto en oro denominado adoeratio. A veces se imponían ayudas para el estado en forma de trabajos (cuidado de caminos, abastecimiento de la capital), por lo que la presión fiscal de Oriente era distinta a la de Roma, dado que los honestiores transferían su inmunidad a sus protegidos, llamándose este fenómeno como el de patronato.

La administración y el ejército funcionan al igual que en Roma, aunque con algunas innovaciones provenientes del mundo bárbaro. La moneda utilizada era de oro, que circulaba sin ser algo extremadamente valioso. Este oro venía de Armenia, Sudán y los Balcanes, pero a costa de que deje de estar en circulación la plata.

V. El mundo rural y las ciudades

En el mundo rural y las ciudades el patronato fue una manifestación de la presión fiscal, perdiendo las tierras los campesinos en favor de sus señores. Esta despoblación de las civitas en Oriente fue menos acusada ya que los valores urbanos estaban más presentes en estas regiones. Las bases sociales urbanas eran los gobernantes u hombres ricos de la Curia. Los oficios artesanos se agrupaban en collegia, con responsabilidades fiscales comunes. También había talleres estatales donde se acuñaban monedas, armas y productos de lujo como tejidos púrpuras, o seda. Esto estaba situado sobretodo en las regiones de Liria, Antioquia y Constantinopla. Los trabajadores de estos oficios eran esclavos. Los demás artesanos eran de ámbito familiar con producción de tipo primario. El comercio era mayoritariamente marítimo, ya que el mar estaba bajo control romano. Se solía traficar con plata pura para los negocios en Occidente destacando los cambistas y los prestamistas. En la ciudad estaba organizada en demos, actuando el demos como fuerza legitimadora, reconociendo al emperador. Entre los s. V-VII el demos tiene una doble función política y social, desempeñada en lugares públicos, como el Hipódromo de Constantinopla o el teatro de Antioquia. Se producían manifestaciones violentas entre el período 450-480. Se produce una oposición en Constantinopla entre los partidos de los Verdes y los Azules, uno ortodoxo y el otro monofisita. En época de Justiniano los enfrentamientos respondían al desabastecimiento de la ciudad y a motivos religiosos, por lo que la sociedad urbana oriental tendía a manifestarse debido a su carácter público en la vida política. Comienza a haber mendicidad en las ciudades, siendo paliada en parte por la acción de los monjes.

VI. La fundación de Constantinopla

Constantinopla nace en el año 330 como copia de la antigua Roma, reproduciendo las 7 colinas: dividiéndose en siete regiones con los mismos edificios. En el 330 tenía 100000 habitantes, mientras que en época justinianea tenía unos 500000 habitantes organizados en demos y con una aristocracia senatorial e instituciones urbanas originales en manos de un prefecto. También un episcopado, siendo el segundo desde 454 en la jerarquización eclesiástica. No van a tener grandes problemas con los bárbaros hasta el s VI, época a partir de la cual se convertirán en una amenaza, junto con los persas y los eslavos. Las conquistas occidentales y las amenazas orientales preocupaban al emperador, que contaban con un ejército de 150000 soldados. Por esto Justiniano creó varias líneas de fortalezas en los límites protegiendo las ciudades y evitando asentamientos de los bárbaros en suelo bizantino. También la pompa oriental, unido a la diplomacia fue un arma contra los invasores, a la vez que la cristianización sirviera para conseguir dominar a estos pueblos.

VII. El esplendor de la Era de Justiniano

X. Fin de la Primera Edad de Oro

En el 529 cierra la Escuela de Atenas, acabando así con el último vestigio de la cultura pagana, que buscaron refugio en Persia. Persiguió a los monofisitas y a los maniqueos.

Tras Justiniano el imperio estaba arruinado, sus reformas fueron un fracaso, con una situación económica crítica, perdiéndose territorios, produciéndose disputas religiosas. Se produjo una intentona de absolutismo cristiano, centralizado y jerarquizado, siendo su reinado un proceso de transición del absolutismo a la política de Heraclio. Con esto acabó la 1ª Edad de Oro del Imperio Bizantino, empezando una era protagonizada por Justino, Tiberio I, Mauricio y Focas. Se produce un derrumbe de la frontera oriental perdiéndose Siria por la acción sasánida, pero en 591 se firmó la paz. A principios del s. VII se introdujo el exarcado de Cartago y el de Rávena, con atribuciones civiles y militares.

En el Danubio, la población se traslada a Tracia y a la costa del Egeo, como consecuencia de la hostilidad del pueblo eslavo. Los lombardos consiguieron entrar en Italia y en el 572 se abandonaron las posesiones hispánicas. En la zona africana estaba el problema bereber, pueblo que se dedicaba a acosar las posiciones bizantinas, mientras que en Oriente se reforzó la frontera persa.

3. LA EXPANSIÓN DEL CRISTIANISMO EN EL MUNDO EXTRA-ROMANO

El mundo romano tuvo una gran capacidad de asimilación con respecto a las religiones, pero éstas fueron más distantes que lo fueron para, por ejemplo, los griegos. Además, la población se identificará con el culto político al emperador. En Roma, el culto político convivía con otras formas de culto: privado, para dioses familiares (llamados manes) o religiones mistéricas (desde s. I). También hay existencia de cultos antiguos, como los augurios, que provienen de la cultura etrusca. Además, los romanos pusieron gran énfasis en el culto a la muerte. Al muerto se le hacía una stellae (un monumento particular), el cual solía tener un retrato del muerto.

Pero los romanos no querían cementerios en las ciudades, sino que los situaban a las afueras de éstas, como por ejemplo, la vía Apia con respecto a Roma. Se calcula que casi 100 kilómetros de la vía Apia está plagada de monumentos funerarios. Además también coexistirá con el resto los distintos cultos familiares a los lares de la familia, que se encargaban de proteger a la familia.

El culto imperial forma parte de la política imperial. Por tanto, el culto será obligatorio para la población. Estaba asociado a las responsabilidades propias del ciudadano. El emperador era la persona que estaba al frente de dicho culto (ya desde la época de Augusto la figura imperial estaba divinizada. Así, habrá una fusión entre personajes divinos (como Júpiter, Hércules o Helios) y los emperadores.

El tercer tipo de culto está dedicado a las religiones orientales. Desde el s. II habrá una gran difusión del irracionalismo místico. A esto van unidos conceptos como el hermetismo, y también se desarrollarán los oráculos, de ahí la revitalización que sufrieron los oráculos de Delfos o de Mitilene.

  • Estas religiones intentan dar respuesta al deseo de la inmortalidad humana.
  • Estos cultos estaban más asentados en Asia Menor, Grecia, África e Italia central.

En esta etapa de los primeros siglos del cristianismo se fue observando un paulatino declive del epicureísmo y del estoicismo. Esto significa que la razón se sustituye poco a poco por la experiencia religiosa.

Las religiones mistéricas propiciaron un cambio en el sentimiento religioso de Roma. Se llaman así porque existía una iniciación del individuo en los secretos de la religión. Se fueron difundiendo en Roma hasta llegar a un lugar de primer nivel, además de que el individuo que se iniciaba en las religiones histéricas, perdía por completo el interés en el resto de religiones para dedicarse por completo al culto, ya que prometían la vida eterna y la salvación personal.

Cuando el cristianismo se difundió, en Roma se creyó que era una religión mistérica, pero lo cierto es que hay algunos aspectos contradictorios, como que tuvieran una comida ritual, y que a la vez Cristo murió y resucitó, demostrando la existencia de una vida en el más allá. A pesar de esto, el cristianismo estuvo influido por el clima donde se envolvió, pudiendo tomar aspectos de las religiones histéricas, pero lo cierto es que en sus inicios el cristianismo fue visto como una versión del judaísmo, con un mensaje diferente.

Tengamos en cuenta que mientras que en el judaísmo Dios es una figura protectora, pero siempre desde un punto de vista severo, incluso temible. En cambio, el Dios del cristianismo se ve como un dios que ama a su pueblo, a sus hijos.

La comparación del cristianismo y el mitraísmo demuestra que ambas religiones son diferentes:

  • Cristo sí es un personaje histórico. Mitra, en cambio, es un personaje legendario.
  • El trasfondo de Cristo fue judío, manteniendo la esperanza de redención.
  • El mitraísmo ofrece la salvación individual mediante la iniciación religiosa.
  • El mensaje cristiano tiene un fuerte contenido moral, no así con el mitraísmo.
  • Lo más original del cristianismo es que Dios padre ama a su pueblo.
  • Esto es el porqué de la rapidez de la difusión cristiana.

La difusión cristiana durante sus primeros tiempos fue entre los judíos. Será San Pablo quien corte con esto al ofrecer el cristianismo a los gentiles (los no judíos).

La difusión del cristianismo empezó, según la leyenda, el día de Pentecostés. Se cree que varios apóstoles estaban reunidos, y de repente se les apareció el Espíritu Santo, razón por la cual empezaron a difundir el cristianismo. Así, en el primer día conseguirían 3000 conversiones.

II. Difusión fuera del Imperio Romano

Inicialmente el cristianismo se difundió por el Imperio Romano, excelente vehículo para la propagación de la fe por la enorme permisividad que existía. Pero en el s. IV la fe propasó las fronteras imperiales.

Recordemos la paulatina imposición del cristianismo en el Imperio: en el 313 Constantino decretó el Edicto de Milán, el cual permitía el cristianismo. Finalmente, en el 381 sería Teodosio quien convocara el Concilio de Constantinopla, por el cual el cristianismo se convertiría en la religión oficial del Imperio. No obstante, esto no implica la desaparición del paganismo (recordemos a Zósimo, el historiador griego de finales del s. V que era pagano).

La difusión del cristianismo en el mundo extrarromano empezó en la primera mitad del s. IV en el Imperio sasánida. Tanto fue así que en los años 339-340 se efectuarían persecuciones a los cristianos de Persia, a consecuencia de que era la religión del Imperio Romano, y que como tal perjudicaría la adhesión al culto zoroástrico.

Así, el cristianismo se asentaría sobretodo en la región de la Alta Mesopotamia. En el s. IV será cuando haya noticias del obispo Marûta, el cual tuvo que reconstruir la Iglesia en Persia. Para esto se sirvió de la colaboración con el shah Yederbed I, que buscaba frenar la influencia del mazdekismo.

En el 409 se celebró el Concilio de Seleucia, en el que se validaron las disposiciones del Concilio de Nicea (325). Esto significaba que la Iglesia de Marûta se vincularía a la Iglesia de Roma, y no a la de Constantinopla, evitando así problemas de origen político. Además, se organizó la Iglesia en torno a la sede de Seleucia-Ctesifonte, desde la que se enviarían misiones a las regiones de Khorasán, de Bahrein, e incluso se cree que tiene relación con la llegada del cristianismo a China. En esta sede será donde más tarde los nestorianos se establecerían.

En Armenia el cristianismo llegó en el s. IV a través del predicador San Gregorio el Iluminador. Este consiguió la conversión del rey Tirídates, y con él de toda la aristocracia. En este país el cristianismo está fuertemente relacionado con el nacimiento de una identidad protonacional, gracias en gran parte al obispo Meshrop, el cual creó el alfabeto armenio y tradujo la Biblia a este alfabeto. Por tanto, Armenia permanecería con una identidad distinta de Persia o de Bizancio.

Este modelo influirá en el cristianismo del Cáucaso, siguiendo también modelos protonacionales. El caso de Albania del Cáucaso (actual Azerbaiyán) se produjo la evangelización a través del alfabeto de Meshrop.

También en Iberia del Cáucaso (actual Georgia) hubo disputas entre Bizancio y Persia, convirtiéndose por la acción de Santa Nina, una esclava de origen romano con cualidades curativas de índole milagroso. Terminó convirtiendo al rey de este país alrededor del año 330. En este último país también se crearía un alfabeto propio, el Khutsuri.

familias esclavas cristianas. Esto sólo se conseguirá en los dominios del emperador, no en las propiedades privadas.

En el terreno de la sexualidad, se empezará a valorar la castidad y la virginidad., sobretodo en Siria y en Egipto. El obispo actuaba como la autoridad, y era metropolita en las ciudades pequeñas de su demarcación. Los obispos eran elegidos en un primer momento por el pueblo, y más tarde lo serían por el sínodo metropolitano. Los presbíteros y los diáconos, en cambio, eran elegidos y mantenidos por el obispo.

La estructura de la Iglesia episcopal correspondía a la demarcación de las provincias. Cada obispo era una jerarquía en su demarcación, y las Iglesias metropolitanas se convertirán tras el Concilio de Nicea en Iglesias de tipo misional, quedando el resto plegadas a ellas.

En el s. IV se constituirán cuatro patriarcados, más concretamente en el Concilio de Calcedonia (451), y entre ellas competían por el primado. Son Roma, Antioquia, Alejandría y Jerusalén. A ellas se añadiría Constantinopla tras 330.

Jerusalén es la ciudad peor situada para conseguir el primado, y mantuvo su patriarcado por la tradición que representaba, pero pronto perdería su significado.

Constantinopla será una de las sedes que disputará la primacía con Roma. Para decidir la primacía entraban en juego no sólo aspectos religiosos, sino también aspectos laicos, como el tamaño de la ciudad, su prestigio o su influencia.

  • Elementos judíos y griegos en el cristianismo primitivo

En principio, este tipo de cuestiones siempre fueron difíciles de abordar debido a la reticencia de la Iglesia.

Pero se ha comprobado de la existencia de influencias helenísticas en el cristianismo que hay que conectar con el judaísmo. Es decir, que muchas influencias helenísticas entraron a través del judaísmo. Esas influencias se documentan a principios del s. III a. C., tras las conquistas de Alejandro Magno. Por estas conquistas, los reducidos grupos aristocráticos judíos adoptarían aspectos de la cultura helenística.

Por esto, el judaísmo y el helenismo ni se oponen ni se excluyen en el s. I. El judaísmo del Antiguo Testamento tendrá influencias helenísticas, sobre el libre albedrío del hombre y la intervención divina, que aparece en el primer plano de interés. Además hay una creencia en la resurrección de los muertos. Los fariseos (los observadores del cumplimiento de la ley de la Torá) creían en la resurrección, unido a la esperanza del Juicio Final. Esa creencia se desarrolla en los últimos tiempos del helenismo, en donde el judaísmo creía que la muerte les unía en un mundo inferior, el cual se convertiría en el lugar de los condenados.

Desde esta confrontación entre judaísmo y cultura griega, el judaísmo se dejó influir por la filosofía platónica, según la cual el hombre era un compendio del alma y el cuerpo. El concepto de la vida independiente propia del alma deriva del pensamiento griego. Pero estas creencias de que cuando se unieran el cuerpo y el alma fueran

directas al Juicio Final vienen de la tradición judía. Así, los judíos asimilaron todo esto, y los fariseos añadieron que el buen judío no necesita de ningún santuario para el desarrollo de su religión, idea de suma importancia tras la diáspora acaecida tras la destrucción del Templo de Jerusalén en el 70 d. C. por el emperador Tito.

Así, los fariseos fueron duramente atacados por Jesucristo por su actitud de doble moral con respecto a la ley que ellos decían defender.

Además estaba la secta de los saduceos, que representan un partido religioso de tiempos de Jesús. Los saduceos desaparecieron tras la destrucción del Templo de Jerusalén, y su imagen es negativa en tanto en cuanto la hemos recibido del Nuevo Testamento y de la literatura rabínica, ambos antisaduceos. Al igual que los sacerdotes del Qumrán, estos se llaman así por Sadoc, y eran apocalípticos radicales. En política, eran colaboracionistas con Roma, si bien eran nacionalistas. Esta mala fama viene como consecuencia de su colaboración con Roma.

Los esenios están relacionados con el culto de Qumrán, siendo también seguidores de las familias de los sacerdotes. Destaca el maestro de justicia, quien vive con sus seguidores manteniendo el celibato en muestra de protesta, ya que creían que el culto estaba desviado, y que el calendario empleado por los judíos era erróneo.

Los más radicales en el judaísmo eran los zelotas, quienes se oponían a Roma, casi en clave terrorista actual.

Así pues, el cristianismo asimila elementos helenísticos a través del judaísmo, y también grecorromanos.

Desde el s. II, los padres de la Iglesia lo que hacen es la asimilación de la cultura clásica al cristianismo, es decir, una síntesis entre el cristianismo y la cultura clásica, apareciendo vocablos extraídos de la filosofía griega. Por tanto, las aportaciones judías y griegas al cristianismo son evidentes, siendo el cristianismo un producto histórico de su época.

Además, el cristianismo supo adaptarse del judaísmo a tiempo, porque éste arrastraba aspectos que le hacían muy difícil convertirse en una religión universal, quedándose en una religión nacional, sobretodo por determinados ritos que no hicieron sino enfatizarse tras la diáspora para subrayar su identidad.

El salto a religión universal ocurrió por San Pablo, que aporta un argumento clave (no olvidemos que San Pablo era hijo de judía y de romano, y que su educación influyó mucho en esto): “la fe por sí sola puede salvar, y la fe es ofrecida a todos”. Esta es la base universal del cristianismo, y por tanto va implícito en esta idea la obligación misionera del cristiano.

El cristianismo empezó siendo una rama del judaísmo, y comenzó a ser una religión propia tras separarse por completo del judaísmo y cuando empezó a identificarse con la cultura romano clásica, y a otras culturas no judías.

Las misiones de San Pablo fueron por Siria, Asia Menor, Grecia y Roma, y por esas fechas en Egipto y otras partes sólo había judeocristianos. Así, la ruptura con el judaísmo sucedió entre los años 70 y 135.