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Asignatura: ,,, Profesor: , ,, Carrera: Psicologia, Universidad: UB
Tipo: Apuntes
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Este capítulo, junto con el de Doyal y Gough (#6), forman el tercer bloque conceptual de capítulos que postulan las necesidades humanas como elemento constitutivo del eje de florecimiento humano (EFH) sin fundamentar su planteamiento en una reflexión sobre la esencia humana. En este mismo grupo se ubica, conceptualmente, el planteamiento de los impulsos-valores de Maccoby, que fue incluido en el Capítulo 4, y por tanto en el segundo bloque por su fuerte asociación con Fromm, pero que no fundamenta su visión en una reflexión sobre la esencia humana.
Max Neef et al. parecen haberse apoyado en Marx y en Maslow (únicos autores a los que hacen referencia), por lo cual el lector no encontrará grandes saltos con los capítulos precedentes. Se trata de una obra sumamente creativa e imaginativa cuyo defecto principal son la falta de fundamentos explícitos. Sus aportaciones son múltiples, pero la más notable es la definición de múltiples espacios analíticos, en particular la distinción (que como veremos no siempre funciona bien) entre bienes y satisfactores. Manfred Max Neef, Antimonio Elizalde y Martin Hopenhayn son, además, los únicos autores latinoamericanos analizados en la Primera Parte de la tesis.
5.1 Concepción de las necesidades, los satisfactores y los bienes. Postulados básicos.
En la segunda parte de su “libro”, denominada “Desarrollo y necesidades humanas”, Manfred Max-Neef et al.^1 indican que los aportes que presentan en esta parte apuntan “a hacer entendible y operativa una teoría de las necesidades humanas para el desarrollo”. Estos aportes comienzan con los siguientes postulados:^2
1. El desarrollo se refiere a las personas y no a los objetos. Este lo consideran el postulado básico del “Desarrollo a escala humana”, la propuesta central de su obra. El postulado genera las siguientes preguntas y respuestas: “¿Cómo puede establecerse que un determinado proceso de desarrollo es mejor que otro?”. Rechazan los indicadores del crecimiento cuantitativo de los objetos , como el PIB, y señalan que se necesita un indicador del crecimiento cualitativo de las personas. “¿Cuál podría ser?” Contestan apuntando que “el mejor proceso de desarrollo será aquel que permita elevar más la calidad de vida de las personas ”, la que a su vez “dependerá de las posibilidades que tengan las personas de satisfacer adecuadamente sus necesidades humanas fundamentales ”. Por último, preguntan dos cuestiones, la segunda de las cuales dejan sin contestar; “¿Cuáles son las
(^1) Manfred Max Neef, Antonio Elizalde y Martín Hopenhayn, con la colaboración de Felipe Herrera, Hugo
Zemelman, Jorge Jatobá y Luis Weinstein, Desarrollo a escala humana. Una opción para el futuro, Development Dialogue, Número especial, 1986, Cepaur y Fundación Dag Hammarskjöld, Santiago de Chile y Uppsala, Suecia. Escribo “libro” entre comillas porque como aprecia el lector se trata de un número especial de una revista. Al parecer la versión en inglés del mismo número fue publicada hasta 1989. (^2) Los autores no presentan la mayor parte de lo que sigue como postulados explícitos. Sin embargo, dado que
el texto tiene una estructura poco sistemática, me ha parecido necesario, para los fines presentes, ordenar el material siguiendo otra lógica aunque respetando rigurosamente las ideas de Max Neef et al.
necesidades humanas fundamentales?” (cuya respuesta veremos más adelante) y “¿Quién decide cuáles son?”.
2. Es indispensable distinguir entre necesidades y satisfactores. Por ejemplo, alimentación y abrigo no deben considerarse como necesidades, sino como satisfactores de la necesidad fundamental de subsistencia. Del mismo modo, la educación (ya sea formal e informal), el estudio, la investigación, la estimulación precoz y la meditación, son satisfactores de la necesidad de entendimiento. La creencia tradicional que las necesidades humanas tienden a ser infinitas; que están constantemente cambiando; que varían de una cultura a otra, y que son diferentes en cada período histórico, son incorrectas, puesto que son producto de un error conceptual ... (que consiste en no explicitar) la diferencia fundamental entre lo que son propiamente necesidades y lo que son satisfactores de esas necesidades ( pp.25- 26). 3. La persona es un ser de necesidades múltiples e interdependientes que funcionan como sistema. Las necesidades deben entenderse como un sistema en que las mismas se interrelacionan e interactúan. Simultaneidades, complementariedades y compensaciones (trade-offs) son característicos de la dinámica del proceso de satisfacción de las necesidades. (p.26). 4. Existe un umbral presistema en cada necesidad. Aunque entre las necesidades no cabe establecer linearidades jerárquicas, es preciso reconocer un umbral pre- sistema, para cada necesidad, por debajo del cual la urgencia por satisfacerla llega a asumir características de urgencia absoluta. El caso de la subsistencia es el más claro. Cuando esa necesidad está infra-satisfecha, toda otra necesidad queda bloqueada y prevalece un único impulso. Pero el caso es igualmente pertinente para otras necesidades: la ausencia total de afecto o la pérdida de identidad, puede llevar a las personas incluso a la auto aniquilación (p.50). 3 5. Las necesidades humanas fundamentales son finitas, pocas y clasificables y son las _mismas en todas las culturas y en todos los periodos históricos.
(^3) Es evidente que Max Neef et al. adoptan aquí una versión modificada de la jerarquía de necesidades de
Maslow. El elemento “nuevo” que introducen es el de umbral pre-sistema. Sin embargo, la afirmación de que no cabe establecer linearidades jerárquicas parecería una crítica a Maslow. La versión que esbozan es la de un sistema de necesidades sin jerarquía entre ellas, en las que, sin embargo, cualquier necesidad insatisfecha adquiere urgencia absoluta. Es una idea interesante. Sin embargo, no puede contestar las siguientes preguntas: cuando una persona tiene todas las necesidades insatisfechas, ¿dominará alguna de ellas su organismo, su pensamiento, su motivación, su acción? ¿si así fuera, cuál de ellas será la dominante?
condicionan, desvirtúan o estimulan nuestras posibilidades de vivir nuestras necesidades. Puesto que las formas en que vivimos nuestras necesidades son, en último término, subjetivas, el positivismo concluiría que todo juicio universalizador sería arbitrario. Sin embargo, nuestros autores rechazan la identificación que el positivismo hace de lo subjetivo con lo particular y señalan que, cuando el objeto de estudio es la relación entre seres humanos y sociedad , la universalidad de lo subjetivo no se puede soslayar. (Aquí parecerían dar a entender que la inclusión de los satisfactores introduce la sociedad en la relación, de otra manera individual, entre preferencias y bienes). Por ello continúan argumentando que el carácter social de la subjetividad es uno de los ejes de la reflexión sobre el ser humano concreto. Por tanto, lo subjetivo sí puede juzgarse, concluyen. Ubican las preferencias en el plano de lo subjetivo-particular y las necesidades en el de lo subjetivo-universal.
10. Definiciones de bienes. “Los bienes son en sentido estricto el medio por el cual el sujeto potencia los satisfactores para vivir sus necesidades”. Previamente han identificado los bienes como objetos y artefactos que permiten incrementar o mermar la eficiencia de un satisfactor, (y más adelante, p.41) añaden : “alterando así el umbral de actualización de una necesidad” 11. Cada necesidad puede satisfacerse a niveles diferentes y con distintas intensidades. Más aún, se satisface en tres contextos: a) en relación con uno mismo (Eigenwelt); b) en relación con el grupo social (Mitwelt); y c) en relación con el medio ambiente _(Umwelt).
14. Cualquier necesidad humana insatisfecha revela una pobreza humana. El concepto tradicional de pobreza es limitado y restringido, puesto que se refiere exclusivamente a la situación de aquellas personas que pueden clasificarse por debajo de un determinado umbral de ingreso. La noción es estrictamente economicista. Sugerimos no hablar de pobreza sino de pobrezas. De hecho, cualquier necesidad humana fundamental que no es adecuadamente satisfecha revela una pobreza humana. La pobreza de subsistencia (debido a alimentación y abrigo insuficientes); de protección (debido a sistemas de salud ineficientes, a la violencia, a la carrera armamentista); de afecto… y así sucesivamente. (pp.27-28). 15. Las pobrezas una vez que rebasan límites críticos de intensidad y duración generan patologías tanto individuales como colectivas. Para estas últimas los tratamientos aplicados no han resultado eficaces. Las patologías las ilustran con las situaciones generadas por el desempleo, la deuda externa y la inflación. Es necesario desarrollar indicadores para estas patologías.
Las aportaciones de los autores son múltiples. En general, manifiesto mi acuerdo con el conjunto de los postulados, aunque expresaré mi desacuerdo (a veces de matiz solamente) con algunos de ellos. Aunque son pocos los que individualmente son originales, el conjunto sí es original. Como se indicó en un pie de página, el hecho de que las únicas menciones a otros autores (de carácter general por lo demás, en este escrito absolutamente opuesto al estilo académico, que no contiene prácticamente ninguna referencia bibliográfica), sean a Marx y a Maslow, ayuda a desentrañar el origen de muchas de las ideas. De alguna manera, los autores llevaron a cabo una síntesis entre Marx y Maslow, que es también una de las tareas que se intenta en esta tesis. Sin embargo, los apoyos en Maslow son más evidentes que los basados en Marx.
Adoptan, como Maslow, la visión del conjunto de necesidades como sistema (postulado 3). Éste es un rasgo, positivo en mi opinión, y que está presente en muy pocos autores. Sin embargo, entre las relaciones posibles entre las necesidades, eliminan la de precondición, rasgo esencial en la teoría de Maslow, aunque como vimos en el capítulo 3, ampliamente controversial y matizada por Maslow de diversas maneras. Al hacerlo, eliminan la idea de jerarquía, de escala de pre-potencia, que como vimos en el capítulo 3 está respaldada con algunas fuertes evidencias empíricas. En cambio mantienen las relaciones de simultaneidades, complementariedades y compensaciones (trade-offs), que son más débiles y menos definidas. Como se señaló en el pie de página 3, adoptan una versión modificada de la jerarquía de necesidades de Maslow, al rechazar las “linearidades jerárquicas”, en una crítica implícita a la teoría de la jerarquía de necesidades de este autor, y establecen como opción la idea del umbral pre-sistema antes explicada (postulados 3 y 4). Como se adelantó en dicho pie de página, su planteamiento es interesante pero no puede dar cuenta de lo que ocurrirá a un individuo que tenga todas sus necesidades insatisfechas, lo que en mi opinión es la mejor prueba de la riqueza explicativa de las ideas de Maslow.
El vínculo con Marx está más implícito y menos desarrollado. De éste no están tomadas dos de las líneas principales que se presentan en otros capítulos de esta tesis: la dinámica de las relaciones entre producción y necesidades, y la visión de la esencia humana (donde está enraizada tal dinámica). Sin embargo, su concepción de necesidad (postulado 6) debe entenderse como una unidad formada por dos elementos: carencia y potencialidad. Esta idea, como hemos visto en el Capítulo 2, al exponer la lectura que Giörgy Markus hace de
de la historia universal y de la historia local”, la tesis tiene el problema de que sólo en una pequeña parte de la historia humana es posible hablar de historia universal.
Por último, por lo que se refiere a la dinámica de interrelación entre necesidades, satisfactores y bienes, es un tema muy promisorio que se discute en la sección 5.3.
5.2. La matriz de necesidades y satisfactores
El punto culminante de esta compleja definición de espacios es la matriz de necesidades y satisfactores que presentan. Aunque advierten que no es una matriz normativa y que es sólo un ejemplo de satisfactores posibles, puede ayudar a entender su esquema. En los renglones de la matriz están las “necesidades según categorías axiológicas ” (subsistencia, protección, afecto, entendimiento, participación, ocio, creación, identidad y libertad) y en las columnas las “necesidades según categorías existenciales” (ser, tener, hacer y estar). Podemos interpretar las dimensiones existenciales (ser, tener, hacer y estar) como dimensiones de las necesidades bautizadas como axiológicas7, más que como necesidades en sí mismas. En todo caso, así se vuelve inteligible la matriz que los autores presentan con ambas dimensiones y en las que ubican, en cada celda, los satisfactores correspondientes a la dimensión existencial de cada una de las necesidades axiológicas.
Los autores ponen como ejemplo que alimentación y abrigo no deben considerarse como necesidades, sino como satisfactores de la necesidad fundamental de subsistencia, así como la educación (formal o informal), el estudio y la investigación, son satisfactores de la necesidad de entendimiento. Los sistemas curativos, la prevención y los esquemas de salud, en general, igual que los seguros, la legislación (incluidos los derechos), son satisfactores de la necesidad de protección.
7 Al llamarles axiológicas, ponen el énfasis en los valores o propósitos que se persiguen al satisfacer las necesidades, más que en el impulso. Lamentablemente, los autores no discuten su concepción al respecto y, cualquier comentario sería especulativo.
Cuadro 5.1. Espacios de análisis en Max Neef y coautores. 204
Espaciosquedistinguen
Definición o concepto
Carácter absoluto o relativo yvariabilidad temporal
Clasificación,
listado,
o
ejemplos
Esquema de evaluacióny espacio en el que ocurre
Necesidades
Son
carencia
y^
potencialidad
(comprometen,
motivan y movilizan). Constituyen un sistema enmovimiento
incesante
(simultaneidades,
complementariedades, compensaciones). Rechazanla jerarquía lineal pero aceptan la existencia deumbrales pre-sistema.
Absoluto. Son las mismas en todaslas
culturas.
Evolucionan
con
la
especie.
Clasif. Axiológica: subsistencia,protección,
afecto,
entendimiento,
participación,
ocio,
creación,
identidad
y
libertad.Clas.
Existencial:
ser,
estar,
tener, hacer.
Satisfactores
1.El modo por el cual se expresa una necesidad. 2.Formas de ser, tener, hacer y estar que contribuyena la realización de necesidades.
Relativo.
Se
modifican
con
la
historia y la cultura. Son (como losbienes)
productos
históricamente
constituidos y susceptibles de sermodificados.
Ejemplos.
Alimentación,
educación, orden político, ley,condiciones
subjetivas.
Clasif.
Violadores
o^
destructores,
pseudo-satisfactores,inhibidores,
singulares
y
sinérgicos.
Bienes
1.El
medio
por
el
cual
el
sujeto
potencia
los
satisfactores p/ vivir sus necesidades.2. Objetos y artefactos que incrementan o mermanla eficiencia de un satisfactor.
Relativo.
Se
modifican
con
la
coyuntura,
las
culturas
y^
los
estratos sociales
Libros, alimentos,
Aunque
las
posibilidades
de
realización de las necesidadeses indispensable para evaluarun medio social, esto no basta.La modalidad dominante queuna
cultura
imprime
a^
las
necesidades
está
definida
al
nivel de los satisfactores. Larelación
entre
necesidades,
satisfactores
y^
bienes
es
central.
En
la
sociedad
industrial
los
bienes
se
han
constituido
en
fines
en
sí
mismos. La vida al servicio delos artefactos.
Cuadro 5.2. Matriz de necesidades y satisfactores de Max Neef et a. l
Necesidades Necesidades según categorías existenciales según categorías axiológicas 1. Ser^ 2. Tener^ 3. Hacer^ 4. Estar
1.Subsistencia Saludmental,^ física,equilibrio,^ salud solidaridad, humor, adaptabilidad
Alimentación, abrigo, trabajo
Alimentar, procrear, descansar, trabajar
Entorno vital, entorno social
Sistemas de seguros, ahorro, seguridad social, sistemas de salud, legislaciones, derechos, familia, trabajo
Cooperar, prevenir, planificar, cuidar, curar, defender
Contorno vital, contorno social, morada
Amistades, parejas, familia, animales domésticos, plantas, jardines
Hacer el amor, acariciar, expresar emociones, compartir, cuidar, cultivar, apreciar
Privacidad, intimidad, hogar, espacios de encuentro.
asombro, disciplina, intuición, racionalidad.
Literatura, maestros, método, políticas educacionales, políticas comucacionales
Investigar, estudiar, experimentar, educar, analizar, meditar, interpretar.
Ámbitos de interacción formativa, escuelas, universidades, academias, agrupaciones, comunidades, familia
Derechos, responsabilidades, obligaciones, trabajo
Afiliarse, cooperar, proponer, compartir, discrepar, acatar, dialogar, acordar, opinar.
Ámbitos de interacción participativa, partidos, asociaciones, iglesias, comunidades, vecindarios, familias
Juegos, espectáculos, fiestas, calma
Divagar, abstraerse, soñar, añorar, fantasear, evocar, relajarse, divertirse, jugar.
Privacidad, intimidad, espacios de encuentro, tiempo libre, ambientes, paisajes.
Habilidades, destrezas, método, trabajo
Trabajar, inventar, construir, idear, componer, diseñar, interpretar
Ámbitos de producción y retroalimentación, talleres, ateneos, agrupaciones, audiencias, espacios, de expresión, libertad temporal
Símbolos, lenguajes, hábitos, costumbres, grupos de referencia, sexualidad, valores, normas, roles, memoria histórica, trabajo
Comprometerse, integrarse, confrontarse, definirse, conocerse, reconocerse, actualizarse, crecer
Socio-ritmos, entornos de la cotidianeidad, ámbitos de pertenencia, etapas madurativas
asertividad, apertura, determinación, audacia, rebeldía, tolerancia.
Igualdad de derechos Discrepar, optar, diferenciarse, arriesgar, conocerse, asumirse, desobedecer, meditar
Plasticidad espacio- temporal.
Fuente: Max Neef et al ., Desarrollo a escala humana , p.42.
Leyendo la columna “tener”, podemos concluir que los contenidos se refieren, dominantemente, a posesiones formuladas de manera general para que no suenen a posesión de bienes (como tener: alimentación, abrigo o juegos, espectáculos, fiestas)^8 ; a derechos y a relaciones^9. Miremos el renglón de entendimiento. Otra vez encontramos las virtudes en la columna del “ser”. En la de tener encontramos literatura, maestros y método, tres elementos de naturaleza diversa. El primero es muy cercano a los bienes en el cual este concepto está plasmado (libros, revistas, etc.). El segundo puede leerse como una relación y el tercero es una habilidad (por fin aparece una diría Sen, pero deberían estar en ser). Después de estos elementos encontramos, en la misma celda (el tener del entendimiento) elementos del aparato estatal: las políticas educativas y de comunicación. Otra vez los satisfactores sociales aparecen en el tener. En la columna del hacer aparecen obviamente actividades humanas y en el estar aparece un único tipo de satisfactor, al que los autores llaman ámbitos de interacción formativa, donde enumeran las escuelas y universidades. No es el estar lo relevante aquí, sino el interactuar y el participar. Vuelve aquí a aparecer lo social.
En la presentación de esta matriz los autores son muy escuetos. Se limitan a prevenirnos que no es normativa, que es un ejemplo y que cada grupo humano puede construir y llenar su propia matriz. Además recogen, con un único y muy afortunado ejemplo, la forma en que de los satisfactores de cada celda se pueden derivar diversos bienes económicos. Eligen la celda que “indica formas del hacer para satisfacer la necesidad de entendimiento”. Apuntan algunas de las actividades anotadas como satisfactores: investigar, estudiar, experimentar, educar, analizar, meditar e interpretar, y señalan que ello da origen a bienes económicos, según sea la cultura y sus recursos, tales como libros, instrumentos de laboratorio, computadoras. Comentan certeramente dejando claro, en este ejemplo, que la definición de bienes les funciona adecuadamente en este caso: “la función de éstos (bienes) es, ciertamente, la de potenciar el hacer del entendimiento (p.43). Intentemos poner otros ejemplos para tratar de evaluar si la definición funciona de manera general. Empecemos con el hacer de la subsistencia, donde aparecen alimentar, procrear, descansar y trabajar. (No está claro por qué trabajar es un satisfactor sólo de subsistencia y no también de protección, por ejemplo). Pensemos principalmente en alimentar. Ciertamente de aquí se podrían derivar bienes que serían los mismos que se derivan del satisfactor alimentación, ubicado en el tener de la subsistencia, y que son los alimentos y los bienes para preparar, consumir y conservar los alimentos. Si añadiéramos en la columna del hacer de la subsistencia el cocinar, quedaría claro que los bienes como la estufa de gas o el refrigerador potencian el hacer de la subsistencia. Pero otra vez nos referimos a bienes que apoyan una actividad, como las computadoras o los libros. Cuando de la celda del tener de la subsistencia derivamos los alimentos, éstos se nos aparecen como un simple cambio de nombre de la alimentación y, por tanto, la distinción entre satisfactores y bienes se diluye. Lo mismo pasa si de literatura, en el tener del entendimiento, derivamos libros y revistas. En el caso del estar de la protección, uno de los satisfactores anotado (morada) es directamente un bien. Hay bienes que directamente, sin que medie una actividad humana, satisfacen necesidades humanas. El mejor ejemplo es la vivienda. Basta estar pasivamente
(^8) En algunos casos evidentemente participar es un mejor verbo que tener. La camisa de fuerza de las cuatro
dimensiones existenciales parece demasiado rígida. (^9) Otra vez el esquema suena demasiado rígido: las relaciones humanas quedan con la formulación posesiva de
tener. Las relaciones son una dimensión propia de los satisfactores, tal como lo definen Doyal y Gough.
5.3. Las interrelaciones dinámicas entre necesidades, satisfactores y bienes.
Otra aportación importante, sólo esbozada pero no desarrollada por los autores, es la de la dinámica entre las necesidades, los satisfactores y los bienes. Al definir bienes (p.35) añaden: “los bienes se han convertido en elementos determinantes dentro de la civilización industrial”. La que se complementa con la siguiente frase, en la cual se esboza la relación de los bienes con los satisfactores: “la forma como se ha organizado la producción y la apropiación de bienes económicos a lo largo del capitalismo industrial ha condicionado de manera abrumadora el tipo de satisfactores dominantes”. ( Ibid. ) Y en el siguiente párrafo:
“Cuando la forma de producción y consumo de bienes conduce a erigir los bienes en fines en sí mismos, entonces la presunta satisfacción de una necesidad empaña las potencialidades de vivirla en toda su amplitud. Queda, allí, abonado el terreno para la confirmación (sic)^12 de una sociedad alienada que se embarca en una carrera productivista sin sentido. La vida se pone, entonces, al servicio de los artefactos en vez de los artefactos al servicio de la vida. La pregunta por la calidad de la vida queda recubierta por la obsesión de incrementar la productividad de los medios”.
Introducen aquí el concepto de alienación, pero como se ve, pareciera derivarse más de la lógica del consumo (necesidades) que de la lógica de la producción. Aquí esbozan un reto cognitivo importante para lo que llaman la “construcción de una economía humanista”: “entender y desentrañar la dialéctica entre necesidades, satisfactores y bienes económicos”. “Es necesario rastrear el proceso de creación, mediación y condicionamiento entre necesidades, satisfactores y bienes económicos” Una teoría crítica debe presentar los satisfactores y los bienes económicos como históricamente constituidos y, por lo tanto, como susceptibles de ser modificados. Esta economía humanista supone “formas de organización económica en que los bienes potencien satisfactores para vivir las necesidades de manera coherente, sana y plena”. En ella, ya no se trataría de relacionar necesidades solamente con bienes y servicios que presuntamente las satisfacen; sino de relacionarlas además con prácticas sociales, formas de organización, modelos políticos.
Éste es un texto importante que uno esperaría ver respaldado con ejemplos históricos. Considérese la necesidad humana de transporte (que, por cierto, no suele aparecer en los listados usuales de necesidades, en gran medida porque se trata de una necesidad instrumental, algo que necesitamos para poder satisfacer prácticamente todas las demás necesidades). Definamos sistemas de transporte como el principal satisfactor de esta necesidad. Reflexionemos sobre la dinámica entre la necesidad de transporte, los bienes específicos y los “sistemas de transporte”. Resulta evidente que el elemento dinámico siempre ha sido, mucho antes del capitalismo industrial, el desarrollo de nuevos medios de transporte (la carreta con ruedas, el barco de vela, el barco de vapor, el ferrocarril, el automóvil, el avión). La necesidad misma de viajar ha sido producida por los medios que hacen posible viajar. En su momento, cada uno de esos medios de transporte transformó el mundo. Es claro, por ejemplo, que la realización de congresos mundiales de científicos se hizo posible sólo con el desarrollo del transporte aéreo. Este ejemplo parece mostrar que no sólo en el capitalismo industrial, como pretenden Max Neef et al. , desempeñan los bienes el rol dominante. Sin embargo, es fácil pensar en un contraejemplo. A pesar del desarrollo de una gran cantidad de bienes que potencian los satisfactores del entendimiento humano, como computadoras, internet, la educación escolarizada sigue siendo igual, en esencia, a la
(^12) La palabra correcta es, probablemente, “conformación”.
de hace dos siglos. En este caso, la escuela, un satisfactor, parece el elemento dominante, independientemente del modo de producción o sistema económico.
5.4. Una tipología de satisfactores: desde los destructores hasta los sinérgicos
Max Neef et al. presentan, además, una clasificación de satisfactores en cinco tipos: a) violadores o destructores; b) pseudo-satisfactores; c) inhibidores; d) singulares; e) sinérgicos.
Los satisfactores violadores o destructores son definidos por los autores como aquellos que, aplicados con el pretexto de satisfacer la necesidad de protección, no sólo aniquilan la posibilidad de su satisfacción, sino que imposibilitan además la satisfacción adecuada de otras necesidades. Los ejemplos presentados por el autor son muy diferentes. Por una parte, armamentismo, doctrina de seguridad nacional, autoritarismo u censura, que claramente no logran su efecto de protección o este es ambiguo, y que claramente pueden limitar la satisfacción de otras necesidades; por la otra el caso del exilio, que puede ser muy eficaz en brindar protección (a veces es la única opción) aunque efectivamente puede tener altos costos en términos de otros satisfactores. Por último, la burocracia, presentada también como un satisfactor destructor, no parece que pueda asociarse en bloque a la necesidad de protección.
Los pseudo-satisfactores son los que estimulan una falsa sensación de satisfacción de una determinada necesidad y que pueden, en ocasiones, aniquilar, en un plazo mediato, la posibilidad de satisfacer la necesidad a la que van dirigidos. Los ejemplos provistos por los autores comprenden satisfactores dirigidos a casi todas las necesidades. Incluyen elementos como la “medicina mecanicista” (“a pill for every ill”); el “nacionalismo chauvinista”, la democracia formal, la prostitución, las limosnas, las modas. Todos son elementos criticables, sin duda, pero no es claro que en todos los casos impidan la posibilidad de satisfacer la necesidad en cuestión.
Los satisfactores inhibidores son aquellos que por el modo en que satisfacen (generalmente sobresatisfacen) una necesidad determinada, dificultan seriamente la posibilidad de satisfacer otras necesidades. Suelen emanar de hábitos arraigados. Entre los ejemplos, están el paternalismo, la familia sobreprotectora, la producción tipo taylorista, el aula autoritaria, la televisión comercial. En estos casos es muy claro como limitan la satisfacción de otras necesidades. El aula autoritaria, sin embargo, en mi opinión no satisface ni siquiera la necesidad de entendimiento a la que va dirigida, por lo que corresponde más al grupo de pseudo-satisfactores. Es un ejemplo peor que el de la medicina mecanicista, incluida en este grupo.
Los satisfactores singulares son aquellos que apuntan a la satisfacción de una sola necesidad, siendo neutros respecto de la satisfacción de otras necesidades. Casi siempre son institucionalizados y son característicos de los planes y programas de desarrollo. Entre los ejemplos se incluye medicina curativa, programas asistenciales de vivienda, programas de suministro de alimentos, sistemas de seguros, voto, ejércitos profesionales, regalos. Aunque algunos son discutibles, como ejércitos profesionales, la idea es bastante clara.
Por último, los satisfactores sinérgicos son aquellos que, por la forma en que satisfacen una necesidad determinada, estimulan y contribuyen a la satisfacción de otras necesidades.
Aunque no discuten la posibilidad de un corte general en el eje de calidad de vida (que podemos identificar como eje de florecimiento humano para nuestros fines), si identifican a nivel conceptual, aunque no operacionalizan, la presencia de un umbral en cada necesidad al que denominan umbral pre-sistema. Cuando una necesidad no logra satisfacerse (realizarse) ni siquiera al nivel del umbral, la urgencia por satisfacerla se vuelve absoluta (pregunta 6).
Los autores plantean al menos dos niveles para la evaluación, el nivel social, donde lo que debe evaluarse son las posibilidades brindadas para la realización de necesidades y el carácter del estímulo provisto: represión, tolerancia o promoción. A nivel comunitario sugieren que (usando entre otras la matriz de necesidades y satisfactores) se identifiquen los requerimientos de satisfactores y de bienes y se autoevalúen las carencias y las potencialidades. A nivel individual no presentan ninguna sugerencia. Es probable que éste sea el nivel que menos les interesa a los autores, en cuyo centro de interés está el poroceso de desarrollo que es por naturaleza colectivo. Sostienen que no hay articulación entre lo micro y lo macro, tema sobre el que plantean retos cognitivos. Esto refuerza al necesidad de evaluaciones macro y micro (comunitarias) (pregunta 7)
Los autores proponen que la evaluación no sólo se lleve a cabo en los tres espacios que han identificado (necesidades, satisfactores, bienes), sino que plantean un reto cognitivo importante: “entender y desentrañar la dialéctica entre necesidades, satisfactores y bienes económicos” (pregunta 8).
Cuadro 5.3. Respuestas de Max Neef y coautores a las preguntas fundacionales Pregunta fundacional
Respuesta (implícita)
Comentario
Realización
de
las
necesidades
humanas
fundamentales
universales,
concebidas como carencia y potencia. (
Eje de
calidad de vida)
.
Calidad de vida es muy cercano a florecimientohumano.
Fundamentación
del
concepto
en
la
esencia humana o en otros elementos.
No elaboran una concepción de la esencia humana,
pero el
carácter
casi
permanente
y
universal
de
las
necesidades
postuladas, supone una esencia humana casi permanente, quesegún los autores varía sólo al ritmo de la evolución..
Dicen
apoyarse
en
Marx
y^
en
Maslow
y
probablemente partan de ellos. Sin embargo, lafalta
de
fundamentación
explícita
de
todo
su
esquema es su mayor debilidad.
Sólo el de calidad de vida (florecimiento humano)
No llevan a cabo el recorte.
Hablan de pobrezas: que se
presentan
siempre
que
una
necesidad
humana
está
insatisfecha (pobreza de afecto, de sobrevivencia, etc.).
Se
quedan
en
el
eje
más
amplio
y^
no
operacionalizan el concepto de pobreza.
Las pobrezas quedarían ubicadas en el eje de calidad de lavida
No discuten el corte. A nivel conceptual definen un umbralpre-sistema,
debajo
del
cual
cualquier
necesidad
cobra
urgencia absoluta.
Múltiples
niveles
de
evaluación.
Al
nivel
social,
las
posibilidades brindadas para la realización de
necesidades
y
el carácter del estímulo (represión, tolerancia o promoción)provisto. A nivel comunitario, autoevaluación de carencias ypotencialidades, requerimientos de satisfactores y bienes. Anivel individual no es explícito.
En el capítulo XI de su ‘libro’ sostienen que no hayarticulación entre lo micro y lo macro en AL; estorequeriría doble o triple evaluación.
Los autores proponen no sólo trabajar en los tres espaciosque identifican (necesidades, satisfactores, bienes), sino en lacomprensión de sus interrelaciones dinámicas.
La comprensión de esta dinámica la conciben comoun
reto
cognitivo
importante
para
superar
la
economía mecanicista. Véase la sección 5.
Al parecer los autores sugerirían hacerlo en ambos niveles.