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Información sobre el periodo histórico del Barroco
Tipo: Resúmenes
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Es este un momento singular de nuestra historia ya que presenció cómo el país pasó de ser una potencia internacional incuestionable, a convertirse en el s. XVII en un territorio sumido en una profunda crisis demográfica, económica y moral. La sociedad desarrolló rígidas actitudes de intolerancia, que el s. XVIII intentó superar a través de la Ilustración. En el siglo XVII, España sufrió una grave crisis demográfica, consecuencia de la expulsión de casi 300.000 moriscos y de la mortalidad provocada por las continuas guerras, el hambre y la peste. La sociedad española del siglo XVII era una sociedad escindida: la nobleza y el clero conservaron tierras y privilegios, mientras que el campesinado sufrió en todo su rigor la crisis económica. La miseria en el campo arrastró a muchos campesinos y campesinas hacia las ciudades, donde esperaban mejorar su calidad de vida, pero en las ciudades, la mayor parte debieron dedicarse al ejercicio de la mendicidad, cuando no directamente a la delincuencia. La sociedad española respondía a un modelo rígido, socialmente jerarquizado; era una sociedad anclada en los privilegios de unos pocos: las clases aristocráticas y eclesiásticas. La arraigada organización patriarcal de esta sociedad determinaba diferencias esenciales entre hombres y mujeres, que se concretaron en la división sexual de papeles y funciones, y en donde la autoridad de los varones era incuestionable. El honor era considerado un bien tan preciado como la propia vida y una de las claves del honor familiar era la vigilancia de las mujeres. Para comprender las claves de esta época, vamos a estudiar diferentes ámbitos de la vida social del momento: LA FAMILIA. A la cabeza de las personas unidas por matrimonio se encontraba un varón, que era el representante de ese grupo de personas ante el poder civil. Los poderes de ese pater familias se dirigían hacia las múltiples relaciones que en su seno se desarrollaban: las relaciones hombre-mujer, padre-hijos, amo- criados o esclavos, las actividades humanas, las relaciones de producción, consumo o reproducción... Las leyes prohibían contraer matrimonio sin el
consentimiento paterno antes de los veinticinco años, bajo pena de desheredamiento. Se estableció un principio según el cual la educación y el cuidado de los hijos era realizado por las madres hasta los siete años de manera plena. Llegada esta edad, se encomendaba al varón a la educación paterna: la severidad y la disciplina eran los métodos más extendidos para transformarle en un ser útil y cristiano responsable. Desde niños, se les privaba de la posibilidad de manifestar sus sentimientos y afectos. A las niñas, sin embargo, se las mantenía bajo la tutela de la madre para su socialización en actitudes adecuadas como futuras buenas esposas. No se consideraba importante, como en el caso de los niños, que aprendieran un oficio, ni que supieran leer, escribir o aprender nociones básicas de cálculo; la división sexual del trabajo marcada por la sociedad patriarcal las apartaba de los ámbitos públicos y fomentaba el aprendizaje de destrezas domésticas y de habilidades de cocina o costura, pues eran los elementos básicos de la instrucción femenina. Solo las niñas de estatus más alto tenían el privilegio de tener un preceptor en casa, pero la mayoría de ellas no podían aspirar a tales cuestiones. MATRIMONIO Y PATRIMONIO. Un matrimonio comenzaba a planearse en el momento en que se disponía de bienes económicos o perspectivas de tenerlos. El matrimonio era casi la única posibilidad de una vida decente para las mujeres, que tenían que pagar una dote a su marido para casarse. No poseer una dote era excluirse del matrimonio y este era, junto al convento, el único destino decoroso que se les asignaba. La sexualidad estuvo sometida a un férreo control por parte de las autoridades eclesiásticas y civiles. La identificación de pecado con erotismo y sexualidad era continua y la Inquisición perseguía todo un repertorio de delitos sexuales. Mientras que los hombres practicaban una mayor libertad sexual, las mujeres se sentían más coaccionadas. A pesar del control de la sexualidad, los archivos inquisitoriales nos permiten conocer el tipo de transgresiones más habituales: FORNICARIOS. Defendían la libertad de relaciones sexuales entre hombres y mujeres sin mediar vínculo matrimonial. AMANCEBAMIENTO. La mayoría de los testimonios nos hablan de mujeres con necesidades materiales que abandonaban una vida dura para compartirla con hombres sin vínculo matrimonial alguno. Fueron frecuentes las uniones entre curas rurales y sus amas. ADULTERIO. Se trata de una relación sentimental entre dos personas, pero una de ellas o las dos tiene vínculo matrimonial con otra persona.