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Monografia de las capacidades físicas básicas
Tipo: Apuntes
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1.1. Descripción del Problema En la actualidad, el desarrollo de las capacidades físicas básicas en los estudiantes constituye un aspecto fundamental para la formación integral, debido a que influye directamente en la salud, el rendimiento físico, la calidad de vida y el desempeño académico. Estas capacidades físicas básicas, como la fuerza, resistencia, velocidad y flexibilidad, permiten que los estudiantes desarrollen adecuadamente sus habilidades motrices y mantengan un estilo de vida saludable. Sin embargo, en los últimos años se ha evidenciado un incremento del sedentarismo y la disminución de la práctica de actividades físicas en la población escolar; esto se debe principalmente por el uso excesivo de dispositivos tecnológicos, hábitos inadecuados y poca participación en actividades deportivas. A nivel mundial, diversos estudios evidencian que muchos adolescentes presentan niveles insuficientes en el desarrollo de sus capacidades físicas básicas. La Organización Mundial de la Salud (2019) sostiene que una gran cantidad de estudiantes en edad escolar presenta limitaciones en capacidades como la resistencia cardiovascular, fuerza muscular y flexibilidad, lo cual afecta
su desempeño físico y calidad de vida. Asimismo, Jürgen Weineck (2005), uno de los expertos más destacados en el estudio del desarrollo motor y las capacidades físicas, afirma que el bajo desarrollo de las capacidades físicas básicas durante la etapa escolar limita el rendimiento motor y reduce las posibilidades de alcanzar un adecuado desarrollo físico en la vida adulta. Esta problemática se ha convertido en una preocupación educativa y de salud a nivel global, debido a la importancia que tienen dichas capacidades en el crecimiento y desarrollo integral de los estudiantes. Especialmente en países de Sudamérica, investigaciones relacionadas con la educación física escolar muestran que muchos estudiantes presentan dificultades en el desarrollo de la fuerza, la resistencia, la velocidad y la flexibilidad. Según Blázquez Sánchez (2013), las capacidades físicas básicas en adolescentes latinoamericanos presentan deficiencias debido a la insuficiente planificación de programas orientados al desarrollo físico escolar. Del mismo modo, Domingo Blázquez señala que en varias instituciones educativas sudamericanas existe un bajo nivel de rendimiento físico en estudiantes de secundaria, lo que se refleja en dificultades durante la ejecución de actividades motrices y deportivas. A nivel nacional el desarrollo de las capacidades físicas básicas también presenta diversas limitaciones en estudiantes del nivel secundario. El Ministerio de Educación del Perú (MINEDU,
pedagógicas orientadas al mejoramiento de la condición física escolar.
¿ Cuál es el nivel de desarrollo de las capacidades físicas básicas de los estudiantes de secundaria de la I.E. César Vallejo de Abancay, 2026?
¿Cuál es el nivel de la fuerza muscular de los estudiantes de secundaria de la I.E. César Vallejo de Abancay, 2026? ¿Cuál es el nivel de la resistencia de los estudiantes de secundaria de la I.E. César Vallejo de Abancay, 2026? ¿Cuál es el nivel de la velocidad de los estudiantes de secundaria de la I.E. César Vallejo de Abancay, 2026? ¿Cuál es el nivel de flexibilidad de los estudiantes de secundaria de la I.E. César Vallejo de Abancay, 2026?
Determinar el nivel de desarrollo de las capacidades físicas básicas de los estudiantes de secundaria de la I.E. César Vallejo de Abancay, 2026.
Medir el nivel de la fuerza física de los estudiantes de secundaria de la I.E. César Vallejo de Abancay, 2026. Medir el nivel de la resistencia de los estudiantes de secundaria de la I.E. César Vallejo de Abancay, 2026.
Medir el nivel de la velocidad física de los estudiantes de secundaria de la I.E. César Vallejo de Abancay, 2026. Medir el nivel de flexibilidad de los estudiantes de secundaria de la I.E. César Vallejo de Abancay, 2026.
La presente investigación titulada “Nivel de desarrollo de las capacidades físicas básicas de los estudiantes de secundaria de la I.E. César Vallejo de Abancay, 2026” se justifica por la importancia que tienen las capacidades físicas básicas en el proceso de formación integral de los estudiantes. Estas capacidades, comprendidas por la fuerza, la resistencia, la velocidad y la flexibilidad, constituyen componentes esenciales de la condición física, debido a que influyen directamente en el desarrollo motor, el rendimiento físico, la salud y la calidad de vida de los adolescentes. Asimismo, su adecuada valoración permite identificar el nivel de desarrollo físico de los estudiantes y establecer acciones orientadas a fortalecer su desempeño durante las actividades educativas y deportivas. Desde el punto de vista teórico, la presente investigación contribuirá al fortalecimiento del conocimiento científico relacionado con las capacidades físicas básicas en estudiantes del nivel secundario, proporcionando información actualizada acerca de su nivel de desarrollo en el contexto educativo local. Del mismo modo, permitirá ampliar las bases conceptuales vinculadas con la condición física y el rendimiento motor, constituyéndose en un referente académico para futuras investigaciones desarrolladas en el campo de la Educación Física y las Ciencias del Deporte. En el aspecto práctico, los resultados obtenidos permitirán diagnosticar objetivamente el nivel de desarrollo de las capacidades físicas básicas de los estudiantes de la Institución
directamente en el desempeño motriz, ya que posibilitan la realización de esfuerzos físicos, desplazamientos, acciones musculares, movimientos rápidos y amplitudes articulares. Pérez, Delgado y Núñez (2009) señalan que las capacidades físicas básicas son “aquellas capacidades que generan y facilitan el movimiento. Su participación es indispensable en la mayoría de las actividades físicas” (p. 50). Esta definición permite comprender que las capacidades físicas básicas son la base funcional del movimiento humano. En ese sentido, toda acción motriz requiere la intervención de una o más capacidades físicas para ejecutarse de manera eficiente. Por ello, su estudio resulta fundamental en estudiantes de secundaria, debido a que permite conocer el nivel de desarrollo físico y motriz que presentan en las actividades de Educación Física. Castillo, Huerta, Galdames y Cancino (2018) sostienen que “gran parte de ese rendimiento está asociado a la condición física que los jugadores presenten al momento del encuentro” (p. 11). Este aporte evidencia que el rendimiento físico no depende únicamente de la práctica deportiva, sino también del nivel de condición física que posee la persona. Por consiguiente, las capacidades físicas básicas permiten valorar el estado corporal y funcional de los estudiantes. Asimismo, su evaluación ayuda a identificar fortalezas y dificultades en el desarrollo físico escolar.
Las capacidades físicas básicas se caracterizan por ser observables, medibles y mejorables mediante la práctica sistemática del ejercicio físico. Además, se manifiestan en diferentes acciones motrices y pueden ser valoradas a través de pruebas físicas específicas. Por
ello, en el ámbito educativo, su estudio permite obtener información objetiva sobre el nivel de desarrollo físico de los estudiantes. Pérez, Delgado y Núñez (2009) afirman que las capacidades físicas básicas “tienen un carácter cuantitativo, es decir, es factible su medida. Todas las personas las tienen” (p. 50). Esta característica demuestra que las capacidades físicas básicas pueden ser evaluadas mediante instrumentos o test físicos. En el caso de los estudiantes de secundaria, ello permite medir la fuerza, resistencia, velocidad y flexibilidad de manera objetiva. Asimismo, al estar presentes en todas las personas, estas capacidades pueden desarrollarse progresivamente mediante actividades físicas planificadas y adecuadas a la edad escolar. Castillo et al. (2018) señalan que en su texto se abordan las capacidades físicas desde sus “características, aspectos fisiológicos, forma de medición y evaluación, métodos de entrenamientos y algunos ejemplos prácticos” (p. 11). Este planteamiento permite comprender que las capacidades físicas básicas no solo deben definirse teóricamente, sino también evaluarse y desarrollarse mediante procedimientos adecuados. Por tanto, su análisis requiere considerar aspectos fisiológicos, pedagógicos y metodológicos. En consecuencia, el estudio de estas capacidades en escolares debe realizarse con criterios técnicos que permitan valorar su condición física de forma confiable.
Las capacidades físicas básicas se clasifican en fuerza, resistencia, velocidad y flexibilidad. Esta clasificación permite organizar el estudio de la variable en dimensiones específicas, facilitando su evaluación y análisis. En ese sentido, cada capacidad cumple una función determinada dentro del rendimiento físico y contribuye al desarrollo integral del estudiante.
Desde esta perspectiva, la fuerza representa la capacidad de producir cambios mediante la acción muscular. En el ámbito escolar, esta capacidad se manifiesta en actividades como correr, saltar, empujar, lanzar o transportar objetos. Por tanto, su desarrollo favorece el rendimiento físico y la ejecución eficiente de diferentes tareas motrices. Por otra parte, Pérez, Delgado y Núñez (2009) sostienen que la fuerza es la capacidad física que permite vencer una resistencia o actuar contra ella mediante la contracción muscular (p. 52). En este sentido, la fuerza se relaciona directamente con la capacidad funcional del sistema muscular para responder ante distintas exigencias físicas. Asimismo, su desarrollo contribuye al fortalecimiento corporal y al mejoramiento de la condición física general de los estudiantes.
La fuerza puede manifestarse de diferentes maneras según la intensidad, velocidad y duración del esfuerzo realizado. Por ello, diversos autores han establecido clasificaciones que permiten comprender las distintas expresiones de esta capacidad física. Castillo et al. (2018) señalan que “Fuerza Máxima, es la mayor tensión que puede generar un músculo o grupo muscular” (p. 15). Bajo este enfoque, la fuerza máxima se relaciona con la capacidad de producir el mayor nivel de tensión muscular posible en una única acción. Esta manifestación constituye la base para el desarrollo de otras expresiones de la fuerza y tiene gran importancia dentro del rendimiento físico. Asimismo, los mismos autores indican que “Fuerza Explosiva, (potencia muscular), es la manifestación de la fuerza muscular con relación al tiempo” (p. 15).
En consecuencia, la fuerza explosiva permite generar elevados niveles de fuerza en un tiempo reducido. Esta capacidad resulta fundamental en actividades que requieren velocidad y potencia, como los saltos, lanzamientos y carreras cortas. Del mismo modo, Castillo et al. (2018) señalan que “Endurance Muscular, (fuerza resistente), es la capacidad de mantener niveles de fuerza sostenidos en el tiempo” (p. 15). Por consiguiente, esta manifestación permite realizar esfuerzos musculares prolongados retrasando la aparición de la fatiga. Su desarrollo favorece la capacidad para sostener actividades físicas durante periodos más extensos.
El desarrollo de la fuerza depende de diversos factores fisiológicos y neuromusculares que intervienen en la producción de tensión muscular. Entre ellos destacan la activación nerviosa, las características de las fibras musculares y la capacidad de reclutamiento motor. Castillo et al. (2018) afirman que “La generación de la fuerza depende de algunos factores, tres de ellos serán expuestos a continuación” (p. 15). De acuerdo con lo señalado por los autores, la fuerza no depende únicamente del tamaño muscular, sino también de mecanismos fisiológicos que regulan la contracción y el rendimiento muscular. Por ello, su desarrollo requiere una adecuada estimulación física y adaptación funcional. Asimismo, los autores señalan que entre los principales factores se encuentran “la capacidad de reclutamiento motor”, “la frecuencia de descarga neural” y los “tipos de fibras musculares” (p. 15). Estos factores influyen directamente en la producción de fuerza, debido a que determinan la cantidad de fibras musculares activadas y la eficiencia de la respuesta neuromuscular. En
Pérez, Delgado y Núñez (2009) señalan que “se considera la resistencia como la capacidad de realizar un esfuerzo durante el mayor tiempo posible, de soportar la fatiga que dicho esfuerzo conlleva y de recuperarse rápidamente del mismo” (p. 74). De acuerdo con lo expuesto por los autores, la resistencia implica la capacidad de sostener esfuerzos prolongados y tolerar la fatiga, aspectos fundamentales para mantener la eficiencia en actividades físicas escolares y deportivas. Castillo, Huerta, Galdames y Cancino (2018) indican que la resistencia está relacionada con la capacidad y potencia aeróbica, variables “asociadas a la salud y el rendimiento físico- deportivo” (p. 6). En este sentido, la resistencia contribuye tanto al rendimiento físico como al bienestar fisiológico, favoreciendo la adaptación cardiovascular y respiratoria en los estudiantes durante actividades prolongadas.
La resistencia aeróbica se manifiesta en actividades prolongadas de intensidad moderada, donde el organismo utiliza oxígeno como principal fuente de energía. Esta capacidad es fundamental para mantener esfuerzos continuos y mejorar la eficiencia cardiovascular. Pérez, Delgado y Núñez (2009) explican que en la resistencia aeróbica existe “un equilibrio entre el aporte y el gasto de oxígeno en la musculatura” (p. 76). Desde esta perspectiva, la resistencia aeróbica permite sostener el esfuerzo durante periodos prolongados, asegurando un funcionamiento eficiente de los sistemas cardiovasculares y respiratorios y favoreciendo el rendimiento sostenido en actividades físicas.
Castillo et al. (2018) señalan que el consumo máximo de oxígeno “representa la máxima cantidad de oxígeno utilizado por los tejidos en un minuto” (p. 73). En este sentido, el consumo máximo de oxígeno constituye un indicador de la capacidad funcional aeróbica, reflejando la eficiencia con la que el organismo puede mantener esfuerzos prolongados.
La resistencia anaeróbica se presenta en esfuerzos físicos de alta intensidad y corta duración, donde la energía se produce sin la utilización predominante de oxígeno. Esta capacidad interviene en acciones explosivas y rápidas. Pérez, Delgado y Núñez (2009) señalan que en la resistencia anaeróbica “el aporte de oxígeno es insuficiente en los músculos” (p. 76). Desde esta perspectiva, la resistencia anaeróbica permite sostener esfuerzos de alta intensidad durante períodos cortos, desarrollando la capacidad de soportar la fatiga y mejorar la eficiencia en acciones rápidas y repetitivas. Castillo et al. (2018) explican que los esfuerzos breves e intensos requieren energía de sistemas anaeróbicos, permitiendo soportar la fatiga en acciones rápidas y repetitivas (p. 74). En el ámbito escolar, la resistencia anaeróbica se manifiesta en actividades que demandan rapidez y potencia, como sprints o cambios de ritmo en juegos deportivos.
El desarrollo de la resistencia depende de factores fisiológicos, metabólicos, cardiovasculares y respiratorios, así como de la edad, sexo, composición corporal y nivel de entrenamiento previo.
Castillo et al. (2018) sostienen que medir y valorar la resistencia permite establecer “parámetros de consumo máximo de oxígeno para la posterior clasificación de un individuo” (p. 73). Desde esta perspectiva, los indicadores fisiológicos y de rendimiento constituyen herramientas útiles para diseñar programas de entrenamiento y evaluar la capacidad de resistencia de los escolares. 2.4 Velocidad
La velocidad es una capacidad física básica que permite realizar movimientos o recorrer distancias en el menor tiempo posible, interviniendo en la coordinación neuromuscular y la potencia muscular. Pérez, Delgado y Núñez (2009) señalan que “la velocidad es la capacidad de realizar un movimiento con una parte del cuerpo o de recorrer una distancia en el menor tiempo posible” (p. 95). Desde esta perspectiva, la velocidad constituye un componente esencial del rendimiento físico, permitiendo ejecutar acciones rápidas con eficiencia. Su desarrollo mejora la coordinación, la activación muscular y la respuesta motriz de los estudiantes. Además, influye directamente en la capacidad de realizar tareas deportivas y recreativas con precisión y rapidez. Castillo, Huerta, Galdames y Cancino (2018) indican que “la velocidad es la capacidad de ejecutar un gesto o movimiento en el menor tiempo posible, implicando coordinación, fuerza y control neuromuscular” (p. 39). En este sentido, la velocidad no solo refleja rapidez, sino la eficiencia en la ejecución motriz. Su desarrollo favorece la eficacia de movimientos segmentarios y completos, siendo
determinante en el rendimiento físico escolar y deportivo, y contribuye a la adaptación neuromuscular frente a estímulos dinámicos.
Según Pérez, Delgado y Núñez (2009), “a la hora de entrenar la velocidad se trabaja según tres clases: velocidad de reacción, de desplazamiento y gestual” (p. 95). De acuerdo con lo expuesto por los autores, la velocidad se organiza en tres manifestaciones principales que se complementan en el rendimiento físico: reacción, desplazamiento y gestual, cada una con características y aplicaciones específicas en actividades físicas y deportivas.
Pérez, Delgado y Núñez (2009) explican que la velocidad de reacción “es la capacidad de responder frente a un estímulo determinado; se clasifica en simple y compleja según el número de estímulos y respuestas” (p. 94). Desde esta perspectiva, la velocidad de reacción permite ejecutar respuestas motrices rápidas ante estímulos visuales, auditivos o táctiles. Su desarrollo favorece la eficiencia en la ejecución y la coordinación, siendo indispensable en deportes y actividades escolares donde la prontitud determina el éxito de la acción.
Los mismos autores sostienen que la velocidad de desplazamiento “es la capacidad de recorrer una distancia en el menor tiempo posible, manteniendo coordinación y control motor” (p. 94). En este sentido, la velocidad de desplazamiento implica movilizar el cuerpo eficientemente durante actividades físicas y deportivas. Su desarrollo mejora la rapidez de