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Capítulo 2, Apuntes de Historia Económica

Asignatura: Historia economica i social, Profesor: , Carrera: Relacions Laborals, Universidad: UB

Tipo: Apuntes

2013/2014

Subido el 02/05/2014

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¡Descarga Capítulo 2 y más Apuntes en PDF de Historia Económica solo en Docsity!

no se abren paso claramente hasta el periodo de entreguerras del si-

glo xx. Desde el punto de vista territorial y político, la gran novedad de

siglo MX es ia constitución de los estados nacionales. La diversidad de

entidades políticas existente en la Europa del siglo mrr se reduce drás-

ticamente, especialmente en 1 a ~Mitteleur$a, donde la influencia n a p e

leónica suprime docenas de principados y pequefios estados y se forta-

lece el papel de Austria y Prusia. El mapa político de Europa, fijado en

el Congreso de Viena después de varios años de guerras-las conocidas

como guerras napoleónicas-, sólo sufrirá las moditicaciones deriva-

das de conflictos de carácter nacional, mto en Bélgica o los Baicanes

como en Italia y Alemania. En todo caso, el diseño realizado en Viena se

mantiene en sus líneas básicas hasta el final de la 1 Guerra Mundial. L o s

cambios de priricipios del XIX también afectaron de modo directo al

continente americano, donde Pa independencia de Ias colonias del

Imperio español alumbra un nuevo mapa poIítico, constituido por un

grupo de repúblicas de cultura común, pero de fronteras muy firmes

(y, en dgunos casos, cruentamente discutidas). En h é n c a del Norte,

a partir de la independencia de las trece colonias, se erige una vasta na-

ción cuya relevancia mundial acabará por ponerse de manifiesto a fi-

nes del siglo, sobre todo después de la guerra con Esp'aña.

Sin embargo, cuando Ias luces de Europa se apagaban, como advir-

ti6 el politico británico Eduard Grey al estallar la 1 Guerra Mundial, el

mundo que quedaba en penumbra poco tenía que ver con el que dejii

de sentir Luis XVI cuando iba a ser guillotinado en Pan's el 21 de ene-

ro de 1793. Ia iibertad había realizado notables avances, afectando tan-

to a personas como a pueblos, erigiendost en uno de los símbolos de la

cultura poiítica occidental. La igualdad, entendida en el sentido de go-

bierno democrcitico, habia hecho menores progresos, pero la mora

aristocrática de fines del xvrrI habia sido claramente erosionada, cuan-

do n o sustituida por el individuaIismo burguÉs. Para decirlo con pala-

bras de TurquevilIe, quien habia nacido a principios del xix, "la arist*

cracia ya Iiabia inuei-to cuando comencé a vivir y la democracia aún

no existia". Éste es el camino abierto por las revoluciones políticas a fi-

nes del ' í v i i l , c u y a coiisecueiiáas últimas no se harían realidad hasta

más de un siglo riiás tarde.

L 45 B A S U ~DEOL~)C;IWDEL I'ENSilhlIEPITO !X'OLUCIUNARIO

El pensmien to p6lítico desarrollado y aplicado en tos textos y ac-

ciones de los revoliicionai-ios de fines del xvrir tiene su origen en las

obras de los teáricos de 10s siglos xvrr y XVIII. En Inglaterra, las obras

de Locke (Sepado Ttatada J O ~ R el gubierno civil, 1690) sentaron las ba-

ses de una nueva legitimidad del poder político, al hacer derívar la

soberanid no de la voluntad divina, sino de la existencia previa de los

derechos naturales del hamhrt: que, en virtud de un pacto social,

aquél puede delegar para que sus representantes ejertan el gobier-

no. Se trata de un origen "convencional" y no "natural", dado el con-

sentimiento que deben prestar los hombres para formar la sociedad

civil. En Francia, las principales aportaciones teóricas proceden del

barón de Montesquieu y de Jean:Jacques Rousseau. El primero esta-

bleció en su famoso libro El espirilu & las @es ( 1'748) el principio de

la división de poderes como medio para evitar el despotismo y como

instrumento de limitación del poder: "Es preciso que el poder con-

tenga al podern, sostenía el barbn de la Brede y de Montesquieu.

Jean3acques Rousseau, por su parte, acuiíó el priiicjpio del pueblo

como fuente única de la soberania política, que se expresa a ~ a v é s

del principio de la "voluntad general". Esias idear políticas fueron

puestas a prueba a ~ d v E s de las diferentes experiencias históricas que

tienen lugar desde el ultimo tercio del X V I I I. En primer liigar, a uavés

de las revoluciones en América y en Francia; posteriormente. en to-

dos los movimientos de orientacihn liberal qiie s r prupag;ui por Eu-

ropa )?Américadesde principios del siglo ~ i x y que se definen por su

defensa del liberalismo, frente al absolutismo de las nioiiarquías del

Antiguo Régimen.

Los principios más elemenlales del liberalismo político consisten

en la sustitución del concepto de súbdito, proplo de la rnoi-iarquíaa b

soluta, por rl de ciudadano, que se convierte en el sujeto de derechos

indieiiablrs, cunio reconocen las ckclwhtiones de derechos; en la abw

Iicihn de las libertades particulares de gremios y corpoiaciones en favor

del concepto universal de libertad, que se aplica no sólo en el 5mbim pw

lírico, sino en el económico, a mvés de b defensa del laisstz JuireíuIsstz

#osser y en la defensa, recogida e11 todos los ciidigos civiles, de los de-

rechos de propiedad; y, fitialnieiite, en la sustitucibn del origen divi-

no de la soberariia par2 radicarla eri la iiücion o en el pueblo, en su

versióri niás radical y deniocráuca. Todo ello coiiduce a un principio

esencial, que es el ejercicio del poder político de acuerdo con la su-

pre:eriiacia de la ley, esto es, de una coristitucióri. I'rio es posible tal ejer-

cicio s i n utia adecuada divisióti de poderes, que periiiitm su propio

control y equilibrio.

Las consecuencias políticas de estos plilicipioc se expresan en la

redacción de textos escritos, las constit~iciories, que iio sólo regulan

Riiiiilia de politiros iidiwiec iiari- Ceses. de urigrii wcjd nnlodcsio, pero de iiúi~ienriadicisiva rii la liiuoria de Eiii-OPA.desde 13 &pocade l~ Re.& lución h;t~h la KLIC~-ra fiancmprusu- iia. De piocrtirncia iiüliana, pcrv ;isentaI;i e11 Cílrcega, esta iamilia ad- quiere sil gran p r o ~ a g ~ n ~ s n i oa 1ya.r- ur de la Rriolucioii Francesa. cuando raiius dr sus rriitmhros deseiiipe- iiari paprles relevantes en Francia Y cii v.arios paisei eurnpeos. I - ':.,:. ' m Sil figura i i i á s conocida fue Napu- IrGn J ( 1 769-1 821), brillante oficial. del ~jkrcítoque, desde 1793, dirigió la p o ü l i ~ afrancesa, priineru coniu mierritro del Directorio y d d Coi~sirlado y, desde 1804, como erripei-a- dor de Fra~icia. Hasu su derrota militar en Ia liadalla dc Water (1815), Nüpoleón n o &lo serltG IXS bases del moderno Estado francés (Código C i d , Coiicordato, sisirma educativo, organirücióri de1 terri- torio), sino que condicioiió toda la poIitica europea, mediante la ocu- pücicin de amplias territorios eri Italia, Alemania y la península 1bi.ri-

ca, donde uristocó Iris iristitiiciories del Antig~ioRégir~ieny propició

tnedidas de caráctcr rrwliicionaio, teriderites ü lograr la abolicióri del feudalismo y la p r ~ m i i l ~ i c i í i i i de coristitiiciones. Su ar~iliiciónde domiiiar el colitirierite uiii.opeo chocó con la oposición de Inglaterra, que r e s i d o el hlotlueu continenml decremdo en 1806, y coii la resis- tencia de los temtarios i~ivadidos,tanto en Espaila corrio cn Prusia y en R~ibia. Utia gran coiilicibn dr las potencias europeas le obIigó a ab- dicar eIi 18 14 y ser cuiifii~xio eri la isla de Elba, de donde retornb en 18 15, para encontrar la derrotri defiriitiia eri Waterloo, W ~ S la cual se le destc~ríi a la isla de Sari w Elctia, dotide rnuriii en 1821. Bajo &u égda. v k o s niieriibros de su Familia participarori activame~i- tc en la política eLirope,i de pi-incipiosd d siglo X I ~ .Su hernlano José fue,

dehde 1808, rey de Espaiia hasta la derrota. de Ias tropas francesas en

18 12 y uuos tiemimos,coriio Luci;uin. Luis oJerónimo, desempeñaron puebtos poliucos v militares eii Fr,iticia. Italia, Holanda y Ne~nania.Un hijo dc su Iiei~riano Luis tiie Napoleiin 111 (180818?5),apodado AraPo-

Ith, kprrit, qiiieii dirigió el Segundo linpei-io fl-aiicGs, desde el golpe de eswtlo de 1851 (conocido corno r 1 18 Bnimarjo, en analogía con el gol- pe que había dado su tío en l799), hasta su derrota en la batatla dc Se- d h i ( 1870), en el curso del enfientaniiento de Francia con las uopas de Prusia La iiiflurncia de hTapoleóti 111 fue mibien decisiva, no solo eii Frmcia. sino en la poliara europeí, especialmente en Italia, donde apct yó al reino del Piarnonte eii el proceso dc unificación nacional. Cnmo derivación del estilo político de los Bonaparte, fue acunado el iirrni~iobonapartismo, que designa una ideologiíi y uir moviniierito político que se caracterizari por un h~erte lidemgo personal, de tipo cesarista, y una oricntacibn populista, expresada en el recurso al ple- biscito popular, que NapoleGri 111 practicG con kcuericiü durari~eel Srgundo imperio. Aiinque ningiin otro Bonaparte ha conseguido Ile- gar al poder de riuevo desde f 870, el borrapürtisriio constituye uiia d e 1 - asWddiciones políticas más permanentes en b vida política francesa durante toda 1 ü época corite~npohiiea.

Por otra parte, tiene lugar Ia exportacióri de los principios revolu-

cionarios a muchos paises europeos. Es Ia faz girondina del regimen

de Napoleón. Este "grondinisrno"napoleónico se realizó en medio de

guerras constantes, que cambiaron el mapa de Europa. Pero Ias gue-

rras napoleónicas presentan la novedad de que iio coristituyen única-

mente enfrentamientos entre potencias (lasque se desarrollaron entre

Francia e Inglaterra), sino también entre sistemas politicos diferentes.

La p e r r a fue una de Ias vías de difusión de la Revolución. En la penín-

sula Ibérica, en el norte de Italia, en Holanda y en Ias regiones occidcn-

ides de Alemania, los cambios institucionales fueron H consecuencia

de las campañas de los mariscales de Napolehn. Se produjo la aboli-

ción del feudalismo, se establecieron códigos, se redactaron consti-

tuciones y se crearon las primeras instituciones propias del Iiberalis

mo: asanlbleas políticas y gobiernos responsables.

La difusión de Ia Revolución es inseparable de Ia dominación fk-

cesa de buena parte de Europa. Pero incluso alli donde su presencia

fue rnás contestada, como en España o en Prusia, su influencia dejó una

impronta duradera, abriendo el camino a reformas como las de Hum-

boldt en Berlin o las de los liberaies españoles reunidos en Cádiz. La

hegemonía europea de Napoleón, puesta en en~edichoen las carnpa-

fias de la peninsula Ibérica y de Rusia, termina con la derrota de Water-

100. Pero a pesar de esta derrota, el legado de Napoleón es esencial para

comprender d mundo contemporáneo. Porque, con Bonaparte re-

cliiido en la isla de Santa Elena y los dirigentes políticos de las poten-

das vencedoras reunidos en Viena, el retorno a Ia situación anterior a

178'3 no fiie ni mucho menos completo.

so Cortés y que serán el punto de referencia del peiisamiento conser-

vador europeo de la época contemporánea. De forrna paralela, surge

el legitimismo, caracterizado por la defensa de una legitimidad del p e

der en razón de los derechos históricos a favor de las monarquías des

plazadas por los gobiernos de inspiración napoleóriica qile, en efecto,

lograron retornar a sus tronos de forma mayoritaria. En los países en

los que habían estado en vigor reernenes constitucionales, la alterna-

tiva a las constituciones derogadas fue la práctica de las Cartas otorga-

das, a imagen de h concedida en Francia por el rey Luis XVllI.

El fin del Imperio napoleónico provocó, asimismo, una iacionali-

zación del mapa político de Europa, dada que no era posible retoriiai-

a las fronteras -anterioresa 1789. Tan sólo cri el seno de la Confedeix-

ción G e r m i i c a se suprimieron varias: centenas de unidades políticas.

Éste fue el resultado del Congreso de Viena (1815), en el que se esta-

blecieron las bases de la diplomacia europea por parte de las p i d e s

potencias. Esta poiítica internacional descansaba en dos supuestos. La

capacidad de intervencióri de estas potencias ante cualquier situarióil

que pusiera en peligro el equilibrio continend: surge: así la práctica

de la "Europa de los congresos", cuya principal in tervencjon hubo de

emplearse con ocasiiin de las revoluciones de 1820. El envio en 1823 a

España del ejército conocido como los 'Tien mil hijos de San Luis" para

restaurar como monarca absoluto a Fernando VII, es el mejor ejemplo

de este intervencionismo de carácter lt@[email protected] segundo supuesto

era la construcción de una alianza doctrinal de base rebeosa, que de-

sembocó en la Santa Alianza, formada por las monarquías de Prusia,

Rusia y Aushia. Su eficacia fue, sin embargo, escasa.

La definitiva de Napoleón en 1815 abre el camino en toda

Europa a un retorno hacia posiciones políticas (^) a las del Anti-

gil0 Régiinen. La restauració~iíntegra del niisiiiu n o era posible, pero

s r difiindieron ideas políticas que se caracteiizabail por su rechazo de

~niicl-ias dr lis co~lql~ist;lsde la Re\vlucióii y que, en parte, coriectaban

ron los ideales románticos que comenzaban a prdomiiiar en la con-

ciencia em-opea. La curríen te ideológica más relevante del periodo e s

la del mdicioniilismo, que ari-anca del propio rechazo de la Revolución

y que tiene sus principies exponentes en autores comu e l británico

Edmuiid Biirke, el fiancés_loseph de Maistre o el españoIJuan Dono-

A pesar de las precauciones ideológicas y de la represión de las ideas

liberales por los gobiernos legitimistas instalados en Europd a partir

de 1815, los principios del liberalismo se fueron abriendo caniino, a ti-a-

vés de dos grandes moviniientos socides y políticos contta los regirrie-

nes absril~i8st;is.Especial rekvimcia tuvieron en su pi.epa;i.ciori diversas

asociacionessecretas, conio los "carbonaios"o la masoneria. Aurique

ya h e iiiipor-tarice la revolucion de 11320, por su difusión en EspaÍia e

I d a , los gratides ciclos revolucioiiarios de la ptiitiera mitad de1 mx

son los de 1830 v 1848, arabos desericadeiiados eii Fraticia pero con

amplia repercusión sol.ire el coritirienre (1riglate1:r;iquedó eti anibos c a o s al margen).