

Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Prepara tus exámenes con los documentos que comparten otros estudiantes como tú en Docsity
Encuentra los documentos específicos para los exámenes de tu universidad
Estudia con lecciones y exámenes resueltos basados en los programas académicos de las mejores universidades
Responde a preguntas de exámenes reales y pon a prueba tu preparación
Consigue puntos base para descargar
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Comunidad
Pide ayuda a la comunidad y resuelve tus dudas de estudio
Ebooks gratuitos
Descarga nuestras guías gratuitas sobre técnicas de estudio, métodos para controlar la ansiedad y consejos para la tesis preparadas por los tutores de Docsity
Ejercicio, caso clínico. Psicología.
Tipo: Ejercicios
1 / 2
Esta página no es visible en la vista previa
¡No te pierdas las partes importantes!


UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO FACULTAD DE PSICOLOGÍA BASES BIOLOGICAS DE LA CONDUCTA
Caso Z
Z. era un joven subteniente de veintitrés años, antes de ser reclutado para la guerra había estado a punto de graduarse en un instituto politécnico, con lo que pensaba obtener un trabajo independiente que le asegurara un futuro mejor para poder terminar su doctorado e investigaciones en el instituto. Pero una mañana, camino del instituto, escuchó de repente que el país estaba en guerra. Los cursos del instituto se abreviaron para que concluyeran los estudios. Entonces fue llamado al frente, entonces todas sus expectativas se destruyeron. Yo lo conocí hacia finales de 19..., casi tres meses después de ser herido. Para seguir el desarrollo de su enfermedad, lo entrevisté con bastante regularidad a lo largo de un periodo de veintiséis años (todas las semanas, y en ocasiones con intervalos más prolongados)... La primera vez que entró en mi consultorio del hospital de rehabilitación, me llamó la atención su aspecto juvenil. Parecía un jovencito que me observaba con una sonrisa de desconcierto e inclinaba la cabeza, con torpeza, hacia un costado. (Más tarde me enteré de que había perdido la visión del lado derecho, y que para ver tenía que volverse de costado). Le pregunté cómo le iba, y luego de cierta vacilación contestó con timidez: “Bien”. Pero la pregunta de cómo había resultado herido le sumió en confusión. -Bueno, ¿entiende?... Es, es... Hace ya mucho tiempo... Deben de ser dos, tres... ¿Cómo se dice? ¿En qué pueblo había nacido? -En casa... Hay... Quiero escribir... pero no puedo. ¿Tenía parientes? -Esta... mi madre... y también... ¿Cómo se dice? Resultaba evidente que al principio no entendía mis preguntas, y cuando las entendía le resultaba difícil contestar. Cada intento de hacerlo lo llevaba a una frenética lucha en busca de palabras. -Trate de leer esta página – le sugerí. -¿Qué es esto?... No. No sé... No entiendo. ¿Qué es esto? Intentó examinar la página más de cerca, la sostuvo ante el ojo izquierdo, luego la movió hacia un costado y escudriñó cada una de las letras, perplejo. -¿No, no puedo! – fue lo único que consiguió contestar. -Muy bien, entonces trate de escribir su primer nombre y su ciudad natal. – También esto lo llevó a una lucha desesperada. Tomó el lápiz con torpeza (primero por el extremo opuesto), y luego buscó a tientas el papel. Pero, una vez más, no pudo dibujar una sola letra. Estaba fuera de sí, sencillamente no podía escribir, y se dio cuenta de que de pronto se había convertido en un analfabeto. Le sugerí que tratase de hacer algo sencillo con números, como sumar seis y siete. -Siete... seis... ¿Qué es?... No puedo, no sé.
UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO FACULTAD DE PSICOLOGÍA BASES BIOLOGICAS DE LA CONDUCTA
Cinco. Pero entonces ya había salido del hospital y, y... entonces... el ataque... Lo recuerdo con claridad... pues entonces, entonces... Entonces me hirieron... Eso es todo. Le resultaba doloroso tratar de describir lo que todavía seguía fresco en su memoria; no podía encontrar las palabras para empezar el relato. Le pregunté en qué mes estábamos. -¿Ahora? ¿Cómo es la palabra? Es... es... ¡mayo! Y sonrió. Por fin había encontrado la palabra correcta. Cuando le pedí que me hiciera la lista de los meses del año, logró hacerlo con relativa facilidad, y una vez más se sintió satisfecho. Pero cuando le solicité los nombres en orden inverso, tuvo interminables dificultades. -¿Qué mes viene antes de septiembre? – le pregunté. -... ¿Antes de septiembre? ¿Cómo se dice?... ¿Septiembre? ¿Octubre?... No, no es así... No me sale... -¿Cuál es la estación anterior al invierno? -¿Antes del invierno? ¿Después del invierno? ¿Verano?... ¡O algo! No, no puedo. -¿Antes de primavera? -Ahora es primavera... y... y antes... ya lo olvidé, no puedo recordar. ¿Qué significaban esos desesperados e inútiles intentos por recordar? Su respuesta a la naturaleza era tan aguda como siempre. Gozaba con la serenidad y la calma de siempre... Tenía enormes deseos de responder, de hacer todo lo que se le pedía. Los fracasos sólo conseguían renovar sus sentimientos de pérdida. No encontraba dificultad para enumerar los meses del año. ¿Por qué entonces no podía decirme que mes venía antes de septiembre, o indicar la mano derecha o la izquierda? ¿Por qué no podía sumar dos números sencillos, reconocer letras, escribir, recordar palabras comunes o describir un cuadro?