Docsity
Docsity

Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes

Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity


Consigue puntos base para descargar
Consigue puntos base para descargar

Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium


Orientación Universidad
Orientación Universidad


Ciutats pedaògiques, Apuntes de Historia de la Educación

Asignatura: Historia de l'educacio, Profesor: isabe isabe, Carrera: Pedagogia, Universidad: UB

Tipo: Apuntes

2013/2014

Subido el 07/04/2014

daria269
daria269 🇪🇸

1 documento

1 / 9

Toggle sidebar

Esta página no es visible en la vista previa

¡No te pierdas las partes importantes!

bg1
Un camaleón
en la escuela de gatos
edebé
tripa un camaleón.indd 1tripa un camaleón.indd 1 1/12/10 13:59:391/12/10 13:59:39
pf3
pf4
pf5
pf8
pf9

Vista previa parcial del texto

¡Descarga Ciutats pedaògiques y más Apuntes en PDF de Historia de la Educación solo en Docsity!

Un camaleón

en la escuela de gatos

edebé

Para Aroa. Sin disfraces.

© del texto, Roberto Aliaga, 2011 © de las ilustraciones, Roger Olmos, 2011

© Ed. Cast.: edebé, 2011 Paseo de San Juan Bosco, 62 08017 Barcelona www.edebe.com

Directora de la colección: Reina Duarte Diseño de cubierta: Francesc Sala

1.a^ edición, febrero 2011

ISBN 978-84-683-0012- Depósito Legal: B. 40- Impreso en España Printed in Spain EGS – Rosario, 2 – Barcelona

Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obrasólo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la Ley. Dirí- jase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos – www.cedro.org) si necesita fotocopiar oescanear algún fragmento de esta obra.

Una mañana de otoño, mientras Vito Camaleón se tomaba el desayuno, su mamá le dijo que le había apuntado a la escuela de los gatos. El camaleón se quedó quieto. Muy quieto. —¿Y por qué me has apuntado? —preguntó—. Si yo no soy un gato. Mamá Camaleona le dijo que ya lo sabía. Pero que un camaleón podía cambiar de aspecto y de color. Y podía ser cualquier cosa que quisiera.

Vito no podía creer lo que escuchaba. —¿Y cuándo empezaré? —Mañana.

Al día siguiente, al despedir a Vito, mamá Camaleona le dio en la frente un beso de buena suerte y le dijo: —No tengas miedo, hijo. Pasarás desapercibido. Le colgó la cartera y lo mandó a la escuela.