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Directrices éticas para el uso de tests psicométricos, Apuntes de Psicometría

Este documento discute la importancia de actuar éticamente y profesionalmente al utilizar tests psicométricos, especialmente en el contexto de la movilidad internacional de trabajadores. Se abordan problemas relacionados con la aplicación, control y seguridad de los resultados, y se sugiere la necesidad de directrices internacionales para establecer normas nacionales. El documento también incluye recomendaciones para usuarios competentes, destinatarios y personas con discapacidades.

Tipo: Apuntes

2017/2018

Subido el 21/01/2018

agueda9
agueda9 🇪🇸

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Colegio Ocial de Psicólogos
Comisión Internacional de Tests (ITC)
ÍNDICE
Introducción
Directrices
Objetivo
Ámbito de aplicación
Destinatarios
Aspectos contextuales
Conocimientos
1. Uso ético de los tests
1.1 Actuar de forma ética y profesional .
1.2. Asegurarse de que son competentes para el uso de los tests.
1.3. Responsabilizarse del uso que hacen de los tests.
1.4. Asegurarse de que los materiales del test están seguros.
1.5. Asegurarse de que los resultados de los tests se tratan
condencialmente.
2. Utilización adecuada de los tests
2.1. Estimar la utilidad potencial de los tests en una situación evaluativa.
2.2. Elegir tests técnicamente correctos y adecuados a cada situación.
2.3. Prestar atención a los aspectos relacionados con el sesgo de los tests.
2.4. Hacer los preparativos necesarios para la aplicación del test.
2.5. Aplicar los tests adecuadamente.
2.6. Puntuar y analizar los resultados de los tests con precisión.
2.7. Interpretar los resultados adecuadamente.
2.8. Comunicar los resultados de forma clara y precisa.
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¡Descarga Directrices éticas para el uso de tests psicométricos y más Apuntes en PDF de Psicometría solo en Docsity!

Colegio Oficial de Psicólogos

Comisión Internacional de Tests (ITC)

ÍNDICE

Introducción

Directrices

Objetivo

Ámbito de aplicación

Destinatarios

Aspectos contextuales

Conocimientos

  1. Uso ético de los tests

1.1 Actuar de forma ética y profesional.

1.2. Asegurarse de que son competentes para el uso de los tests.

1.3. Responsabilizarse del uso que hacen de los tests.

1.4. Asegurarse de que los materiales del test están seguros.

1.5. Asegurarse de que los resultados de los tests se tratan confidencialmente.

  1. Utilización adecuada de los tests

2.1. Estimar la utilidad potencial de los tests en una situación evaluativa.

2.2. Elegir tests técnicamente correctos y adecuados a cada situación.

2.3. Prestar atención a los aspectos relacionados con el sesgo de los tests.

2.4. Hacer los preparativos necesarios para la aplicación del test.

2.5. Aplicar los tests adecuadamente.

2.6. Puntuar y analizar los resultados de los tests con precisión.

2.7. Interpretar los resultados adecuadamente.

2.8. Comunicar los resultados de forma clara y precisa.

2.9. Revisión de la adecuación del test y de su uso.

Apéndice A. Directrices para el establecimiento de políticas sobre el uso de los tests.

Apéndice B. Directrices para desarrollar contratos entre las partes implicadas en la evaluación.

Apéndice C. Aplicación de los tests a personas con alguna discapacidad.

Documentación

Introducción

Los tests constituyen una de las tecnologías más utilizadas por los psicólogos en el ejercicio de la profesión. Como ocurre con la tecnología de otras áreas científicas, los tests pueden utilizarse correcta o incorrectamente. Las directrices que se proponen en este documento tienen como objetivo fundamental mejorar el uso que los profesionales hacen de los tests.

Las directrices han sido elaboradas originalmente por la Comisión Internacional de Tests (ITC), bajo la dirección del profesor Dave Bartram. La versión en castellano que presentamos aquí ha sido realizada en el seno de la Comisión de Tests del Colegio Oficial de Psicólogos (COP). El Colegio, a través de sus representantes en la citada Comisión Internacional de Tests y en la Comisión Europea sobre Tests de la Federación Europea de Asociaciones Profesionales de Psicólogos (EFPPA), que también ha respaldado las directrices, ha participado activamente en la elaboración de las mismas, consciente de la necesidad de contribuir a mejorar la práctica de los tests en nuestro país.

Los documentos más utilizados en la elaboración de las directrices, junto con otros en castellano, aparecen citados al final; documentación complementaria en castellano puede consultarse en la sección de la Comisión de Tests incluida en la página web del COP (http://www.cop.es).

Las directrices reflejan principios generales implicados en el uso adecuado de los tests, pero no pretenden uniformar las diferencias legítimas existentes entre la práctica en los diferentes países o áreas profesionales. Existen bastantes razones por las que se necesitan unas directrices para el uso de los tests con carácter internacional. Veamos algunas de ellas.

a). Los países difieren ampliamente en el grado de control legal que pueden ejercer sobre el uso de los tests y sus consecuencias para las personas evaluadas. Por tanto, la existencia de un conjunto de directrices internacionalmente aceptadas proporcionará a las asociaciones nacionales de

las razones para utilizar los tests, así como el contexto en el cual se lleva a cabo su aplicación. Este objetivo se alcanzará asegurándose de que el usuario de los tests tiene las competencias y conocimientos necesarios para llevar a cabo el proceso evaluativo.

Ámbito de aplicación

Resulta difícil dar una definición muy precisa de test o de su práctica, pues al hacerlo pueden dejarse fuera algunos procedimientos que debieran incluirse, o, por el contrario, incluir otros que deberían quedar fuera. En estas directrices los términos test y práctica de los tests se utilizan en sentido amplio. Las directrices son aplicables a muchos procedimientos de evaluación que no suelen denominarse tests, o que incluso tratan de evitar su designación como tests. Más que proponer una definición cerrada, se describe a continuación el ámbito que tratan de cubrir las directrices.

  • Los tests incluyen un amplio abanico de procedimientos utilizados en la evaluación psicológica, educativa y ocupacional.
  • Los tests incluyen procedimientos para la medición de conductas tanto normales como anormales o disfuncionales.
  • Los tests son procedimientos diseñados para ser aplicados bajo condiciones controladas o estandarizadas, y conllevan la utilización de protocolos de puntuación rigurosos.
  • Estos procedimientos proporcionan medidas de ejecuciones y conllevan la obtención de inferencias a partir de muestras de conducta. También pueden incluir procedimientos que proporcionan clasificaciones cualitativas u ordenamientos de las personas.

Cualquier procedimiento utilizado de la forma descrita arriba puede considerarse como un test, independientemente de su forma de aplicación, el tipo de profesional que lo haya construido, o si requiere contestar a ítems o ejecutar ciertas tareas u operaciones.

Los tests deben de estar apoyados por datos empíricos sobre su fiabilidad y validez para medir los objetivos que se proponen. Hay que aportar datos que justifiquen las inferencias que se hacen a partir de las puntuaciones de los tests. Estos datos tiene que estar disponibles para los usuarios de los tests, así como para los profesionales e investigadores que deseen llevar a cabo una evaluación o revisión independiente.

Las directrices que se presentan aquí son aplicables a todos los procedimientos descritos, se autodenominen o no tests. Deben de tenerse en cuenta para cualquier procedimiento de evaluación utilizado en situaciones

en las que la evaluación tiene serias implicaciones para las personas, pudiendo causarles daños personales o psicológicos si no se realiza adecuadamente. Las directrices no se aplican al uso de materiales que pueden tener una semejanza superficial con los tests, pero que los propios participantes reconocen que se utilizan con fines de diversión o entretenimiento (por ejemplo, los cuestionarios de estilos de vida de los periódicos y revistas).

Destinatarios

Las directrices se aplican al uso de los tests en la práctica profesional, por tanto van dirigidas fundamentalmente a:

  • Los compradores y vendedores de materiales psicométricos.
  • Los responsables de elegir los tests y el uso que se hará de ellos.
  • Quienes aplican, puntúan e interpretan los tests.
  • Quienes aconsejan a otros basándose en los resultados de los tests (consultores en ámbitos educativos y laborales, orientadores escolares y profesionales, etc.).
  • Las personas encargadas de dar información sobre los resultados de los tests a las personas evaluadas.
  • Los constructores de tests.
  • Los editores de tests.
  • Las personas implicadas en el entrenamiento de los usuarios de los tests.
  • Los propios evaluados y las personas cercanas a ellos (padres, cónyuges, etc.).
  • Organizaciones profesionales y otras asociaciones interesadas en el uso de los tests.
  • Legisladores y responsables políticos.
  • Usuarios de los tests con fines de investigación.

Si bien las directrices no pretenden cubrir todo tipo de técnica o situación evaluativa, muchas de las directrices pueden ser aplicables en situaciones evaluativas que no se identifican estrictamente con la práctica de los tests, tales como los centros de evaluación para la selección de personal, las entrevistas estructuradas y semiestructuradas, orientación escolar y profesional, etc.

distintas áreas de conocimientos implicadas en la situación de que se trate, entre ellas deberían de incluirse las siguientes: a) Conocimientos sobre teoría de los tests y propiedades técnicas de los tests, tales como fiabilidad, validez, estandarización, sesgo, análisis de ítems, etc. b) Conocimiento de los tests y principios de la medición para entender adecuadamente los resultados. c). Conocimientos sobre la teoría, modelos y constructos medidos, que permita una elección pertinente de las pruebas e interpretación de los resultados. d). Conocer el abanico de tests disponibles, así como los editores correspondientes. e). Avances técnicos recientes, tales como los tests informatizados, bancos de ítems, etc. Otros muchos conocimientos específicos han de ponerse en funcionamiento para llevar a cabo una utilización adecuada de los tests, cada una de las directrices puede servir como indicador de la naturaleza de éstos.

  1. Uso ético de los tests

Los usuarios competentes deberían:

1.1 Actuar de forma ética y profesional

1.1.1. Mantener y promover estándares éticos y profesionales.

1.1.2. Estar al corriente de los debates profesionales y éticos sobre el uso de los tests en su campo de especialización.

1.1.3. Llevar a cabo una política explícita sobre los tests y su uso (véase ejemplo en el Apéndice A).

1.1.4. Asegurarse de que las personas para las que trabajan, o con quienes trabajan, se acogen a estándares éticos y profesionales adecuados.

1.1.5. Actuar con el debido respeto para la sensibilidad de las personas evaluadas y de otras personas o instituciones implicadas.

1.1.6. Presentar la práctica de los tests de forma positiva y equilibrada cuando interactúan con los medios de comunicación.

1.1.7. Evitar las situaciones en las que pueda parecer que existen determinados intereses en los resultados de la evaluación, o en las cuales la evaluación pueda dañar su relación con los clientes.

1.2. Asegurarse de que son competentes para el uso de los tests

1.2.1. Trabajar de acuerdo con los principios científicos.

1.2.2. Establecer y mantener elevados estándares personales de competencia.

1.2.3. Conocer los límites de la propia competencia y no actuar fuera de ellos.

1.2.4. Mantenerse al día de los cambios y avances en relación con el uso de los tests y de su construcción, incluyendo los cambios de normas y legislación, los cuales pueden influir en los tests y su uso.

1.3. Responsabilizarse del uso que hacen de los tests

1.3.1. Ofrecer solo servicios y usar tests para los cuales están preparados.

1.3.2. Aceptar la responsabilidad por los tests elegidos y por las recomendaciones proporcionadas.

1.3.3. Dar una información clara y adecuada a los participantes en el proceso evaluativo sobre los principios éticos y las disposiciones legales que regulan el uso de los tests.

1.3.4. Asegurarse de que el contrato entre los evaluados y los evaluadores es claro y se ha comprendido (véase un ejemplo de contrato en el Apéndice B).

1.3.5. Estar atentos a cualquier consecuencia imprevista del uso de los tests.

1.3.6. Esforzarse para evitar cualquier tipo de daño o perjuicio a las personas evaluadas.

1.4. Asegurarse de que los materiales del test están seguros

1.4.1. Asegurar un almacenaje seguro y controlar el acceso a los materiales del test.

1.4.2. Respetar el copyright y los acuerdos que existan sobre el test, incluyendo cualquier prohibición sobre la copia y transmisión de los materiales, bien sea electrónicamente o de otra forma. Asimismo se respetarán rigurosamente los términos del acceso de otras personas, cualificadas o no, a los materiales.

1.4.3. Proteger la integridad del test, no entrenando a las personas con los propios materiales del test, o con otros materiales de prácticas que puedan influir de forma inapropiada en el rendimiento de las personas en el test.

1.4.4. Asegurarse de que la tecnología del test no se expone públicamente de tal modo que su utilidad quede deteriorada.

1.5. Asegurarse de que los resultados de los tests se tratan confidencialmente

1.5.1. Especificar quienes tendrán acceso a los resultados y definir los niveles de confidencialidad.

2.2.1. Examinar toda la información disponible sobre los tests potencialmente adecuados antes de elegir un test concreto.

2.2.2. Comprobar que la documentación técnica sobre el test proporciona suficiente información para evaluar los siguientes aspectos:

a. Amplitud y representatividad del contenido del test, adecuación de los grupos normativos utilizados, nivel de dificultad de los contenidos, etc.

b. Precisión de la medición y fiabilidad para las poblaciones pertinentes.

c. Validez para las poblaciones pertinentes y su aplicabilidad para el uso que se hace del test.

d. Ausencia de sesgo para los grupos con los que se utilizará.

e. Aceptación por parte de quienes están implicados en su uso, incluyendo la pertinencia y validez aparente percibidas.

f. Aspectos prácticos, tales como tiempo requerido, coste, o recursos que se necesitan.

2.2.3. Evitar el uso de tests que tengan una documentación técnica inadecuada o poco clara.

2.2.4. Utilizar tests sólo para aquellos objetivos para los cuales se dispone de una validez empírica adecuada y pertinente.

2.2.5. No aceptar un test basándose únicamente en su validez aparente, recomendaciones de otros usuarios, o consejos de quienes tienen intereses comerciales.

2.2.6. Responder a las preguntas de las personas implicadas (personas evaluadas, padres, supervisores, representantes legales, etc.), dándoles suficiente información para que entiendan por qué se eligió el test.

2.3. Prestar atención a los aspectos relacionados con el sesgo de los tests

Cuando los tests se van a utilizar con personas de diferentes grupos (por ejemplo: género, cultura, educación, etnia, origen, o edad, entre otros), los usuarios competentes de los tests harán todos los esfuerzos posibles para asegurarse de que:

2.3.1. Los tests son imparciales y adecuados para todos los grupos evaluados.

2.3.2. Los constructos que se están midiendo son relevantes para cada uno de los grupos evaluados.

2.3.3. Existen datos disponibles sobre las diferencias de rendimiento de los grupos en el test.

2.3.4. Hay datos disponibles sobre el Funcionamiento Diferencial de los Ítems cuando ello es pertinente.

2.3.5. Hay datos sobre la validez que apoyan el uso del test en diferentes grupos.

2.3.6. Se minimizan los efectos de las diferencias grupales no relacionadas con el objetivo de la medición.

2.3.7. Las directrices sobre la imparcialidad de los tests se interpretan dentro del marco de la legislación al respecto existente en cada país.

Cuando se utilizan los tests en más de un idioma (idiomas distintos, dialectos, lenguaje de signos, etc.) los usuarios competentes harán todos los esfuerzos posibles para asegurarse de que:

2.3.8. Las versiones de los distintos idiomas o dialectos hayan sido elaboradas utilizando una metodología rigurosa.

2.3.9. Los constructores hayan sido sensibles a los aspectos de contenido, culturales e idiomáticos.

2.3.10. Quienes aplican los tests sean capaces de comunicarse perfectamente en el idioma en el que se aplica el test.

2.3.11. El dominio de la lengua (en la que se aplicará el test) de las personas evaluadas sea comprobado sistemáticamente, utilizándose la versión más adecuada, o una bilingüe si fuese necesario.

Cuando se utilizan los tests con personas que tienen alguna discapacidad, los usuarios competentes harán todo lo que sea posible para asegurarse de que:

2.3.12. Se ha recabado consejo de los expertos acerca de los efectos de la discapacidad sobre el rendimiento en el test.

2.3.13. Se han consultado las personas a evaluar y se ha dado un tratamiento adecuado a sus necesidades y deseos.

2.3.14. Se han llevado a cabo los ajustes oportunos cuando se evalúa a personas con discapacidades auditivas, visuales, motoras, dislexia, u otras.

2.3.15. Se ha contemplado la posiblidad de utilizar procedimientos de evaluación alternativos en vez de modificaciones o ajustes de los tests.

c. Hay suficiente material disponible y se ha comprobado que no han quedado señales de usuarios previos en los cuadernillos o en las hojas de respuestas.

d. Las personas implicadas en la aplicación de los tests son competentes.

e. Se han hecho los ajustes oportunos para aplicar los tests a las personas con alguna discapacidad (véase Apéndice C).

2.4.8. Prever posibles problemas y solventarlos mediante la preparación de materiales e instrucciones.

2.5. Aplicar los tests adecuadamente

Los usuarios competentes deberían:

2.5.1. Establecer una buena relación con las personas evaluadas, dándoles la bienvenida y dirigiéndose a ellas de forma positiva.

2.5.2. Tratar de reducir la ansiedad de las personas a las que se va a evaluar, evitando crear o reforzar ansiedad innecesaria.

2.5.3. Eliminar fuentes potenciales de distracción, tales como alarmas de relojes de pulsera, teléfonos móviles, buscas, etc.

2.5.4. Asegurarse de que todas las personas disponen de los materiales necesarios para responder al test antes de comenzar éste.

2.5.5. Supervisar convenientemente la aplicación de los tests.

2.5.6. Dar las instrucciones en la lengua dominante de las personas evaluadas siempre que sea posible, incluso cuando el test está diseñado para proporcionar datos sobre el conocimiento o dominio de una lengua distinta de la dominante

2.5.7. Ajustarse estrictamente a las instrucciones del manual del test, haciendo los ajustes pertinentes para las personas con alguna discapacidad.

2.5.8. Leer las instrucciones pausada y claramente.

2.5.9. Dar el tiempo adecuado para hacer los ejemplos.

2.5.10. Observar y anotar las posibles desviaciones de los procedimientos estándar del test.

2.5.11. Registrar los tiempos de respuesta con precisión cuando se requiera.

2.5.12. Asegurarse de que están todos los materiales al final de cada sesión.

2.5.13. Realizar la aplicación de modo que permita una supervisión adecuada y una comprobación de la identidad de cada una de las personas evaluadas.

2.5.14. Permitir a los ayudantes hacerse cargo de la aplicación sólo si han sido entrenados adecuadamente.

2.5.15. Asegurarse de que durante la sesión aplicación no se deja desatendidas o sujetas a distracción a las personas evaluadas.

2.5.16. Proporcionar una asistencia adecuada a las personas evaluadas que muestran signos excesivos de ansiedad o desazón.

2.6. Puntuar y analizar los resultados de los tests con precisión

Los usuarios competentes deberían:

2.6.1. Seguir al pie de la letra los procedimientos estandarizados de puntuación.

2.6.2. Asegurarse de la precisión al asignar las puntuaciones, especialmente en aquellos casos en los que entra en juego el juicio de los evaluadores. Para cerciorarse de la precisión puede volver a puntuarse una muestra de las personas evaluadas, comprobando así la coincidencia entre las puntuaciones.

2.6.3. Llevar a cabo las transformaciones de las puntuaciones directas a otros tipos de escalas pertinentes.

2.6.4. Elegir los tipos de escala más convenientes de acuerdo con el uso que se vaya a hacer de las puntuaciones del test.

2.6.5. Comprobar la precisión de las transformaciones de las escalas, así como la de cualquier tipo de análisis o tratamiento que se haga con los datos.

2.6.6. Asegurarse de que no se sacan conclusiones erróneas debido a la utilización de baremos desfasados, o inadecuados para las personas evaluadas.

2.6.7. Calcular las puntuaciones compuestas cuando proceda, utilizando las fórmulas y ecuaciones propuestas en el manual del test.

2.6.8. Inspeccionar los resultados para detectar posibles errores o anomalías en las puntuaciones.

2.6.9. Describir e identificar con precisión los resultados, normas, tipos de escalas, fórmulas, etc. utilizados.

2.7. Interpretar los resultados adecuadamente

Los usuarios competentes deberían:

2.8.1. Identificar las personas o instituciones pertinentes que pueden recibir los resultados de los tests.

2.8.2. Elaborar informes orales o escritos para los receptores de los resultados, siempre con el consentimiento explícito de las personas evaluadas o de sus representantes legales.

2.8.3. Asegurarse de que el nivel técnico de los contenidos de los informes es adecuado para su comprensión por los receptores.

2.8.4. Dejar muy claro en los informes que los resultados de los tests son confidenciales, y especificar el tiempo que se mantendrán archivados los resultados.

2.8.5. Dejar claro que los datos de los tests representan una sola fuente de información que debe analizarse conjuntamente con otras fuentes.

2.8.6. Explicar el peso que debe de darse a las puntuaciones de los tests en relación con otras fuentes de información acerca de las personas evaluadas.

2.8.7. Proporcionar la información sobre los resultados en un lenguaje comprensible para el receptor, de modo que se minimice la posibilidad de interpretaciones incorrectas.

2.8.8. Utilizar una forma y estructura para el informe que encaje en el contexto de la evaluación.

2.8.9. Si procede, proporcionar información a quienes toman las decisiones acerca de como pueden usar los resultados de los tests para mejorar sus decisiones.

2.8.10. Explicar y fundamentar la utilización que se hace de los resultados en los tests para la clasificación de las personas en categorías con fines diagnósticos, u otros.

2.8.11. Incluir un resumen claro en los informes escritos, y, cuando sea pertinente, recomendaciones concretas.

2.8.12. Dar información a las personas evaluadas de forma constructiva y positiva.

2.9. Revisión de la adecuación del test y de su uso

Los usuarios competentes deberían:

2.9.1. Seguir y revisar periódicamente los posibles cambios en la población de personas evaluadas, así como los criterios utilizados para la validez.

2.9.2. Estar atentos a posibles impactos negativos de los tests.

2.9.3. Ser conscientes de la necesidad de reanalizar la utilización de un test si se ha llevado a cabo algún cambio en su forma, contenidos, o forma de aplicación.

2.9.4. Tener presente la necesidad de reconsiderar la validez del test si se ha cambiado la finalidad para la que se utilizaba.

2.9.5. Siempre que sea posible, validar los tests para los usos para los que fueron elaborados y participar en los trabajos rigurosos de validación que se lleven a cabo.

2.9.6. Ayudar en la medida de sus posibilidades a mantener al día la información sobre los baremos, fiabilidad y validez del test, proporcionando los datos pertinentes a los constructores, editores o investigadores.

Apéndice A

Directrices para el establecimiento de políticas sobre el uso de los tests

Las directrices que siguen se refieren a la necesidad de las organizaciones de considerar su política sobre la práctica de los tests de forma sistemática, asegurándose de que todas las personas implicadas en la evaluación tienen clara esta política. La necesidad de una política explícita sobre la práctica de los tests no atañe sólo a las grandes organizaciones. Las empresas de tamaño medio o pequeño, al igual que las grandes, deben de prestar atención a la política sobre la práctica de los tests, de la misma forma que lo hacen en relación con la salud y seguridad laboral, igualdad de oportunidades, discapacidades, u otras áreas relacionadas con una práctica adecuada en el tratamiento y atención al personal.

Aunque las siguientes consideraciones pueden necesitar una adaptación para su utilización por parte de usuarios individuales de los tests cuando actúan como profesionales, sigue siendo importante que tengan muy clara su propia política y que puedan comunicarla a otros.

Los objetivos de una política sobre el uso de los tests serían:

-Asegurar que se alcanzan las metas personales y organizacionales.

  • Evitar el posible uso inadecuado de los tests.
  • Demostrar explícitamente el compromiso con una práctica adecuada.

correspondiente y la política establecida sobre el uso de los tests. Los puntos que siguen se ofrecen como un ejemplo del tipo de aspectos que un contrato de este tipo debe abarcar. Los detalles variarán en función del contexto de la evaluación (ocupacional, educativo, clínico, jurídico, etc.), y de las leyes y regulaciones locales y nacionales.

Los contratos entre los usuarios, las personas evaluadas y otras partes implicadas aparecen con frecuencia implícitos, no formalizados explícitamente, al menos en parte. Dejando claros los objetivos, el papel y las responsabilidades de cada una de las partes ayuda a evitar los malentendidos, los perjuicios y la necesidad de acudir a los tribunales.

El usuario se compromete a:

  1. Informar a las personas evaluadas de sus derechos en cuanto a cómo se utilizarán sus puntuaciones de los tests, así como sus derechos de acceso a ellas.
  2. Advertir con anterioridad suficiente sobre cualquier carga económica que conlleve el proceso de evaluación, quién es el responsable de los pagos y fechas en las que deben de hacerse efectivos.
  3. Tratar a las personas evaluadas con cortesía, imparcialidad y respeto, independientemente de su raza, género, edad, discapacidad, etc.
  4. Utilizar tests de calidad probada, adecuados a las personas evaluadas y a la situación de evaluación.
  5. Informar antes de la aplicación de los tests sobre la finalidad de la evaluación, el tipo de test, a quién se enviarán los resultados y el uso que hará de ellos.
  6. Avisar con antelación donde se aplicarán los tests, cuando se darán los resultados, y si pueden o no obtener una copia del test una vez hecho, de su hoja de respuestas, o de sus puntuaciones.
  7. Utilizar personas cualificadas para la aplicación de los tests y la interpretación de los resultados.
  8. Asegurarse de que las personas a evaluar saben si el test es opcional o no, y, cuándo lo sea, asegurarse de que conocen las consecuencias de hacerlo o no hacerlo.
  9. Asegurarse de que las personas que van a hacer el test conocen las condiciones (si las hubiera) en las que podrían volver a hacer el test, ser calificados de nuevo, o anulárseles la prueba.
  1. Asegurarse de que las personas evaluadas saben que se les explicarán los resultados después de hacer el test tan pronto como sea posible y en términos que les resulten comprensibles.
  2. Asegurarse de que las personas evaluadas saben que sus resultados son confidenciales hasta el punto que permitan la ley y una práctica profesional adecuada.
  3. Informar a las personas evaluadas sobre quienes tendrán acceso a los resultados y las condiciones bajo las cuales se proporcionarán.
  4. Asegurarse de que las personas evaluadas conocen los procedimientos para elevar quejas o comunicar algún problema.

El usuario comunicará a las personas evaluadas que se espera de ellas:

  1. Un trato cortés y respetuoso con el resto de las personas durante el proceso de evaluación.
  2. Preguntar antes del test si no están seguras acerca de por qué se aplica el test, cómo se aplicará, qué tienen que hacer exactamente, y que se hará con los resultados.
  3. Informar sobre cualquier circunstancia que consideren que puede invalidar los resultados del test, o que deseen que se tenga en cuenta.
  4. Seguir las instrucciones de la persona que aplica el test.
  5. Ser consciente de las consecuencias que se siguen de no hacer el test, si deciden no hacerlo, y estar preparado para aceptar dichas consecuencias.
  6. Si se requiere abonar alguna cantidad para hacer la prueba, los pagos se harán en la fecha acordada.

Apéndice C

Aplicación de los tests a personas con alguna discapacidad

Cuando se modifica la forma de aplicación de un test para aplicarlo personas con alguna discapacidad hay que proceder con sumo cuidado y experiencia. Como siempre, si existe alguna legislación local o nacional específica debe respetarse, así como el derecho a la privacidad de la persona evaluada. Cuando se recoge la información sobre los tipos y niveles de discapacidad hay que limitarse a la información relativa a la capacidad de cada persona para llevar a cabo las tareas requeridas por el test. Hay que poner especial cuidado cuando los tests se utilizan en el ámbito ocupacional, bien sea para selección, promoción, u otros fines.