Docsity
Docsity

Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes

Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity


Consigue puntos base para descargar
Consigue puntos base para descargar

Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium


Orientación Universidad
Orientación Universidad


Codicologia, Apuntes de Numismática

Asignatura: fuentes escritas y numismatica, Profesor: Salamanca Salamanca, Carrera: Historia, Universidad: UCM

Tipo: Apuntes

2013/2014

Subido el 07/02/2014

daxin1
daxin1 🇪🇸

3.8

(29)

3 documentos

1 / 15

Toggle sidebar

Esta página no es visible en la vista previa

¡No te pierdas las partes importantes!

bg1
TEMA 3. CODICOLOGÍA:
¿Qué entendemos por manuscrito?
Frente a la ambigüedad de la denominación manuscrito
"escrito a mano o papel o libro escrito a mano, debemos
quedarnos con la última acepción, la que hace referencia al
libro copiado directamente por medio de una mano que
utiliza un instrumento para trazar sobre un soporte los
rasgos de las letras.
üedad de la denominación manuscrito "escrito a mano o
papel o libro escrito a mano, debemos quedarnos con la
última acepción, la que hace referencia al libro copiado
directamente por medio de una mano que utiliza un
instrumento para trazar sobre un soporte los rasgos de las
letras.
En la edad antigua el libro adopta varias formas con varios
soportes: metales diversos, piedras, materias vegetales,
tablas, etc. La más significativa para la cultura de
Occidente es la del rollo de papiro, para hacia el II a.C. al
formarse en Pérgamo, en Asia menor, una biblioteca que
pretendía rivalizar con la antigua de Alejandría, y quizá
ante las dificultades para el abastecimiento de papiro,
empezó a utilizarse para escribir la piel de animal
convenientemente preparada, conocida como pergamino.
Al uso del pergamino va unido el cambio en la forma del
libro, esta nueva forma, a la que se ajustó en gran medida
el libro romano desde la tercera centuria, de donde se
difundió a todo Occidente, pasó a denominarse en latín
"codex". La forma de códice permanecerá como la más
pf3
pf4
pf5
pf8
pf9
pfa
pfd
pfe
pff

Vista previa parcial del texto

¡Descarga Codicologia y más Apuntes en PDF de Numismática solo en Docsity!

TEMA 3. CODICOLOGÍA:

¿Qué entendemos por manuscrito?

Frente a la ambigüedad de la denominación manuscrito "escrito a mano o papel o libro escrito a mano, debemos quedarnos con la última acepción, la que hace referencia al libro copiado directamente por medio de una mano que utiliza un instrumento para trazar sobre un soporte los rasgos de las letras.

üedad de la denominación manuscrito "escrito a mano o papel o libro escrito a mano, debemos quedarnos con la última acepción, la que hace referencia al libro copiado directamente por medio de una mano que utiliza un instrumento para trazar sobre un soporte los rasgos de las letras.

En la edad antigua el libro adopta varias formas con varios soportes: metales diversos, piedras, materias vegetales, tablas, etc. La más significativa para la cultura de Occidente es la del rollo de papiro, para hacia el II a.C. al formarse en Pérgamo, en Asia menor, una biblioteca que pretendía rivalizar con la antigua de Alejandría, y quizá ante las dificultades para el abastecimiento de papiro, empezó a utilizarse para escribir la piel de animal convenientemente preparada, conocida como pergamino. Al uso del pergamino va unido el cambio en la forma del libro, esta nueva forma, a la que se ajustó en gran medida el libro romano desde la tercera centuria, de donde se difundió a todo Occidente, pasó a denominarse en latín "codex". La forma de códice permanecerá como la más

habitual del libro desde aproximadamente el siglo III de nuestra era hasta nuestros días. En cualquier caso, es la forma casi exclusiva del libro durante la edad media, y a ello se debe el que los libros producidos en esa época se denominen habitualmente códices, y la ciencia que los estudia Codicología.

La denominación de códice, por tanto, es más restrictiva que la de manuscrito, al aplicarse al libro escrito a mano de un período concreto y bajo una forma determinada; cuando hable de códice me refiero a los libros escritos a mano según los procedimientos en uso en la edad media, mientras que con la denominación de manuscritos se englobaría tanto a los de la edad media como a los de épocas anteriores o posteriores.

Elementos estructurales de un manuscrito

Un códice está compuesto por una serie variable de fascículos, cuyo conjunto recibe el nombre de cuerpo del manuscrito.

El bifolio o doble folio es la unidad mínima de composición en el interior de un códice. Como su nombre indica, se trata de una hoja de una material apto para recibir la escritura, doblada una sola vez sobre sí misma.

La agrupación de dos o más bifolios constituye el fascículo, pliego o cuaderno. Dichos fascículos recibirán distintas denominaciones según el número de hojas que lo integren.

técnica con punta seca, una segunda que emplea como material el lápiz de plomo, en vigor a partir del siglo XII, y una tercera y última registrada en el siglo XIII y popularizada en el XV, consistente en el uso de la tinta.

b) Tipos de rayado.

Las distintas líneas que se pueden encontrar en el folio de un manuscrito son las siguientes:

  1. Líneas rectrices: aquellas que están destinadas a ser soporte del texto propriamente dicho.
  2. Líneas de justificación: son las rectas verticales que limitan el texto, es decir, las que encuadran la caja.
  3. Líneas marginales verticales: paralelas a las anteriores. Su presencia no es obligatoria y su número variable.
  4. Líneas marginales horizontales: juntamente con las anteriores colaboran a enmarcar el texto.

Signaturas y reclamos

La signatura es una señal indicadora del orden de los pliegos que constituyen un códice.

En al ámbito bizantino los fascículos eran señalados habitualmente mediante cifras griegas, esto es, a través de las letras del alfabeto acompañadas del signo distintivo correspondiente. Los escribas latinos utilizan para este fin los números romanos, habitualmente colocados en el ángulo inferior derecho de la última página de cada pliego. Desde fines del siglo V las cifras pueden ser reemplazadas por letras del alfabeto.

El reclamo es otro modo de expresar el orden progresivo de los pliegos, consistente en escribir, en el margen inferior de la última página de un fascículo, las primeras palabras del siguiente.

Foliación y paginación

Como hemos visto anteriormente, las signaturas y los reclamos son las formas utilizadas generalmente en la alta Edad Media para estructurar un códice. La foliación es un sistema más cómodo y eficaz tendente a un mismo fin. Este uso no es muy antiguo, puesto que su invención es coetánea de la del reclamo (siglos X-XI), aunque bien es verdad que su difusión se opera solamente en el siglo XIII. A ello contribuyó, sin duda, el libro universitario, dada la necesidad de dividir el exemplar en varias partes para proceder a su reproducción simultáneamente. Normalmente el folio se numera en el recto, aunque hay casos más antiguos en los que el guarismo aparece en el

encomendada y las sumas que han debido pagarse bajo diversos conceptos.

c) La fecha.

Suele ser muy prolija, pudiéndose encontrar los siguientes elementos:

-El año. La indicción. Los ciclos solares y los lunares. El mes. El día. La hora

d)Fórmulas varias.

El copista, cuando llega al final de su tarea, acostumbra servirse de diversas expresiones, más o menos estereotipadas, que reflejan su estado anímico. Hay fórmulas alusivas a la fatiga y al esfuerzo desplegado para llevar su misión a feliz término; otras manifiestan una alegría incontenible o un legítimo orgullo a causa del trabajo realizado; por último, otras se limitan a solicitar alguna recompensa de tipo espiritual o material.

En los ejemplos más antiguos el colofón es muy simple de composición y apenas ofrece algún detalle ornamental que lo realce. El tipo de letra empleado es el mismo que se ha utilizado en la transcripción del texto, aunque de mayor tamaño.

La ornamentación del códice

El tipo de ilustración nos interesa primordialmente para encuadrar una obra en el espacio y en el tiempo.

El concepto de ornamentación es también muy laxo. Abarca desde las espléndidas miniaturas renacentistas,

auténticos cuadros de grandes maestros en reducidas proporciones, hasta el trazo más torpe que denota un afán decorativo. La gama de posibilidades es riquísima, de ahí la conveniencia de establecer una lista que recoja las variantes temáticas fundamentales:

-Miniaturas, escenas pictóricas, figuras, retratos, signos, blasones, etc…

El proceso seguido en la ejecución de un códice comprende una primera fase durante el cual el copista transcribe el texto, y una segunda etapa en la que se procede a su decoración. Ésta corre a cargo del propio escriba o de un especialista. Cuando son dos profesionales independientes, se procura incluir las oportunas aclaraciones, marginales o en el espacio dejado en blanco a propósito, con la finalidad de evitar errores. En particular trazando con un lápiz de plomo la letra que después será objeto de un artístico tratamiento, cuando se trata de iniciales.

A menudo, los dibujos de las miniaturas medievales eran tomados de otras fuentes. La práctica de copiar en un manuscrito una imagen vista en otro se remonta a los comienzos de la producción medieval del libro.

Los álbumes de dibujos tenían un importante papel inicial en las ilustraciones de los manuscritos. Han sobrevivido varias docenas de álbumes, así como de láminas con enormes cantidades de ejemplos gráficos que podían utilizarse en los manuscritos o en cualquier otra manifestación iconográfica; otros muchos están

Algunas ilustraciones e iniciales de los manuscritos medievales aparecen sólo dibujadas, especialmente en las época carolingia y románica, o en ciertos libros científicos o de tipo práctico, mas por lo general la ornamentación se coloreaba y a menudo se iluminaba. En sentido estricto, un manuscrito iluminado contiene oro o plata que brillan a la luz.

Existen varios métodos para la aplicación del oro a las páginas del códice, y en ocasiones se han utilizado más de uno en la misma miniatura, con objeto de conseguir efectos diferentes.

Los sistemas básicos apropiados para libros son tres; en dos de ellos se utiliza el pan de oro; en el otro, oro en polvo. En el primero, se coloca el pan de oro encima de una especie de cola húmeda y se bruñe una vez se seca. Esta técnica fue empleada en manuscritos de época muy temprana, y con ella se pueden obtener zonas de un brillo extraordinario. En el segundo método, se prepara un pegajoso yeso mate en el cual el diseño es verdaderamente tridimensional. Una vez aplicado el oro y bruñido con un instrumento apropiado, parece muy grueso, al tiempo que las partes curvadas del dibujo destellan intensamente. En el tercero se utiliza el llamado "oro de concha", esto es, oro molido mezclado con goma arábiga y una especie de tinta dorada (producida por un molusco marino, entre mejillón y ostra); también se le conoce como "oro mate" u "oro líquido". Se aplicaba con una pluma o pequeño cepillo al códice una vez aplicados los colores, al contrario

de los métodos anteriores. Fue un sistema utilizado sobre todo en el siglo XV

En la coloreación del códice se empleaban colores como el rojo, podía ser cinabrio natural, esto es, sulfuro de mercurio, el bermellón se obtenía calentando mercurio y sulfuro y recogiendo y pulverizando después los depósitos formados durante la operación. Es muy venenoso, hasta el punto de que el pequeño y habitual truco de humedecer el pincel con la lengua constituía un riesgo calculado. Por otro lado, este pigmento puede obtenerse de extractos de plantas.

El azul es, después del rojo, el segundo color más utilizado. Su origen más habitual era la azurita o malaquita azul. Es muy dura y ha de ser machacada, aplastada y molida con paciencia. De las semillas de la planta llamada heliotropo se hacío otro tipo de azul, pero el más preciados de todos era el obtenido del lapislázuli, proveniente en estado natural únicamente de Afganistán.

Otros pigmentos eran el verde, procedente de la malaquita; el amarillo de la tierra volcánica o del azafrán; el blanco del albayalde, etc.

Hubo varias técnicas para transformar los pigmentos en pinturas. Se utilizaron mucho tanto la clara como la yema del huevo, ya que constituía una cola muy eficaz. Algunas colas se hacían también con algunas partes de diferentes pescados (la mejor, la vejiga del esturión) o con rabos de ciertos animales, por lo general poniendo a hervir trozos de piel.

Encuadernación del códice

A partir del siglo XI se introduce un sistema que responde al nombre de "nervio hendido". Los fascículos se cosen sobre una pieza de un centímetro de ancho aproximadamente; una vez el cuerpo del manuscrito constituye un bloque, se procede a fijarlo a las tapas, par lo cual se necesita practicar tantas ranuras en los cantos de las mismas cuantos nervios existen en los fascículos. Dichas ranuras desembocan en unas oquedades rectangulares excavadas en las caras internas que, a su vez, se comunican con la superficie exterior.

En el estadio siguiente se introducirán las extremidades de las tiras de cuero en las perforaciones realizadas en las tapas. Como remate se utilizarán unas cuñas que fijen sólidamente los cabos.

Las tapas suelen estar constituidas por planchas de madera, al menos hasta el siglo XIII. El árbol empleado más frecuentemente es el roble. El espesor de las tablas suele ser de un centímetro. Hasta el siglo XIV las dimensiones de las cubiertas coinciden con el cuerpo del manuscrito. Después, aquéllas ampliarán su superficie sobresaliendo marginalmente. De esta forma nace la ceja o pestaña.

El revestimiento de cuero era habitual, este revestimiento exterior de las tapas, aparte de su misión protectora, tiene otra decorativa. Estas superficies, al ser trabajadas, testimonian las modas estéticas imperantes y, también, el nivel cultural de la región de donde son oriundas. La

ornamentación de un libro está en función de la finalidad a que se destina. Hay una clara frontera que separa el ejemplar de lujo de los demás. Las técnicas y los materiales empleados se ajustan a esta clasificación. Hay códices que se caracterizarán por ofrecer unas cubiertas en marfil tallado, en metales preciosos y pedrerías, en esmalte, en sedas y brocados, en cuero repujado, en madera esculpida, etc., los lujosos.

Por otro lado, habrá un sinfín de códices destinados a un uso diario y encuadernados en cuero estampado en frío o gofrado, técnica consistente en la aplicación de hierros o filetes, tibios o fríos, sobre un cuero húmedo.

Encuadernación en España

Las encuadernaciones conservadas de filiación mozárabe son en extremo sencillas: unas tablas gruesas de nogal o pino, cubiertas de piel, cuero o badana y desprovistas de ornamentación. En ocasiones muestran huellas de bullones y de cierres formados por correas de cuero. Estas obras son datables en los siglos X y XI.

En la encuadernación del período románico cabe distinguir dos series: una de lujo, llamada bizantina por su ascendencia o "de altar" por ser libros de aparato, y otra compuesta por ejemplares corrientes, denominada monástica. Los testimonios pertenecientes al primer grupo se caracterizan por los temas ornamentales. Éstos suelen ser el Pantocrator, el Tetramorfos o símbolo de los cuatro evangelistas y la Deesis o grupo compuesto por Cristo con la Virgen y san Juan, como intercesores. Son libros