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Comentario de la novela Jarilla de la autora Carolina Coronado.
Tipo: Guías, Proyectos, Investigaciones
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Alumna: Natalia Varó López.
DNI: 51238727V.
Asignatura: Literatura Española del Realismo y Naturalismo.
Curso: 2020/21.
Imágenes representativas del Naturalismo
Alumna: Natalia Varó López.
Asignatura: Literatura Española del Realismo y Naturalismo.
Imágenes representativas del Naturalismo
Partiendo de la novela La madre naturaleza, vamos a realizar un comentario crítico sobre la cuestión tratada dentro de la obra acerca del conflicto entre la razón y los instintos, entre la civilización y la naturaleza. Antes de adentrarnos en esta cuestión, vamos a conocer algo más sobre La madre naturaleza, como, por ejemplo: de qué trata la obra, quién la escribió o a en qué momento histórico salió a la luz.
Localización externa La madre naturaleza es una novela naturalista, segunda parte de Los pazos de Ulloa, novelas muy conocidas de Emilia Pardo Bazán. Esta segunda parte vio la luz en 1887, un año después de haber salido la primera. El Naturalismo es un movimiento literario surgido a finales del siglo XIX en Francia, este se opone a los ideales del Romanticismo, y se caracteriza por intensificar los caracteres del Realismo inspirándose en la ciencia experimental y la concepción determinista de la actividad humana. El máximo representante de esta etapa fue Émile Zola. De entre otros, destacamos a Emilia Pardo Bazán, Benito Pérez Galdós, Leopoldo Alas “Clarín” o Joaquín Dicenta como los máximos representantes del Naturalismo español.
Localización interna La historia de la novela se encuentra en el siglo XIX, en los pazos del marqués de Ulloa, donde viven el marqués, Perucho y Manola. La primera parte de esta novela, Los pazos de Ulloa, terminaba haciendo un salto en el tiempo de diez años, en esta segunda parte continuamos unos meses después de ese momento.
Un personaje nombrado pero que nunca llegó a aparecer en la primera parte, Gabriel Pardo, hermano menor de Nucha y tío de Manuela, con intención de casarse con su sobrina, visita los pazos y descubre cómo se había criado ésta. Tanto Manola como Perucho no habían sentido el calor de unos padres pendientes de ellos en todo momento, ellos habían tenido que aprender todo lo que saben mediante las leyes de la madre naturaleza y todo lo que ella les podía brindar. Es así que comienza el conflicto entre la civilización de donde proviene Gabriel y la naturaleza, aunque también se suman las tensiones acumuladas por parte del señor Pardo por la vida que llevó su hermana en esa casa.
Emilia Pardo Bazán, nacida en A Coruña en 1851 en el seno de una familia noble y acomodada, recibe una buena educación y pasa largas temporadas en el pazo de Meirás. A los dieciséis años se casó con José Quiroga y fueron a vivir a Santiago. En 1868 su padre es nombrado diputado progresista y todos marchan a Madrid, donde ella frecuenta tertulias y círculos literarios. Tiempo después, su padre debe irse de España y su familia lo acompaña por Francia e Inglaterra. A su vuelta a España, Emilia decide leer y estudiar sin descanso, acabando por acercarse a la filosofía krausista. Tuvo tres hijos con su marido, pero el matrimonio no se entendía bien y acabaron por separarse. Emilia, que ya había publicado obras y colaborado en publicaciones periódicas, decidió volcarse más en su trabajo. En 1892 funda la Biblioteca de la Mujer. En 1916, se crea la cátedra de literaturas neolatinas en la Universidad de Madrid para que ella la ocupase, sin embargo, recibe la oposición del claustro. Finalmente, fallece en 1921.
La duquesa de Pardo Bazán fue una autora muy prolífica y polifacética. Cultivó diferentes géneros como poesía, ensayo, teatro, obra periodística y dentro de la narrativa, cuento y novela. De entre sus obras más conocidas destacamos La cuestión palpitante (1882-1883) en el ensayo, y La Tribuna (1883), Los pazos de Ulloa (1886) y La madre naturaleza (1887) dentro de la novela.
Se cuenta la historia desde un narrador omnisciente que durante la mayor parte de la obra centra su atención en Manuela, la hija de Nucha, y en la relación de ésta con Perucho.
Manuela, una niña de unos once o doce años, lleva toda su vida viviendo en los pazos de Ulloa con Perucho, su amigo fiel, quien ahora solamente puede ver en verano, ya que el marqués lo ha enviado a estudiar a Orense.
Perucho, de ahora unos catorce o quince años, es fruto de las relaciones entre Sabel y el marqués antes de que este se casase. Sabel es una sirvienta del señor Pedro, que después de la muerte de Nucha decide casarse con un hombre de por allí al que llaman el Gallo, con quien tiene dos hijas. El Gallo es ahora el que ocupa el lugar de Primitivo, padre de Sabel, en la casa, aunque sin todos esos negocios clandestinos.
Estos dos jóvenes mantienen una relación muy cercana desde pequeños, aunque no saben que son hermanos.
-Yo te quiero a ti de otra manera, muy diferente. Te quiero como a las novias, con amor, con amor(vociferó esta palabra). Si se calla uno más de cuatro veces, es por miramientos y consideraciones y embelecos. Que se vayan a paseo todos ellos juntos. Aguantar que a uno no le quieran, ya es martirio bastante; pero ver que viene otro y con sus manos lavadas le escamotea la novia, le roba todo... Eso ya pasa de raya. No tengo paciencia para sufrirlo ni para verlo. No, y no, y no lo veré, me iré, me iré, aunque sea a la isla de Cuba.
[…] -El tío Gabriel te quiere; está enamorado de ti. Ha venido a casarse contigo. No me lo niegues. […] -Manola, ruliña, dame palabra de que nos hemos de casar tan pronto podamos. ¿Me la das, mujer?
-Doy, hombre, doy.
En relación a esta salida al campo de los jóvenes, el personaje que encarna la razón y la civilización, el tío Gabriel, nos regala estas palabras que dejan claramente a la vista la imposición de las leyes de la sociedad. Se encuentra en el capítulo XXIV del libro (p.133), cuando se quedan solos el marqués y su cuñado y este expresa su desconformidad con la excursión de los jóvenes.
-Yo, en tu caso, no lo consentiría. Parece mal que una señorita de los años de Manuela ande por los montes sin más compañía que un mocito poco mayor. Es inconveniente por todos estilos, y hasta es exponerla, con este sol de justicia, a que coja un tabardillo pintado.
Es entonces cuando comienza una especie de pelea entre estos dos, pues Don Pedro Moscoso no está para nada de acuerdo en cómo se educan a las niñas en la civilización y añade un argumento relacionado con su esposa fallecida, cosa que pone de los nervios a Gabriel, quien reacciona conteniendo sus instintos y decide dejar de lado esa conversación.
A lo largo de la novela, podemos ver numerosas veces el conflicto entre estos dos mundos, aunque también debemos decir que este choque se podía encontrar en la primera novela por parte del matrimonio entre Nucha y el marqués o entre este y el sacerdote Julián. En esta novela también aparece la figura del cura, aunque este ya se ha acostumbrado a vivir en la barbarie que presenta la vida en la naturaleza, sin embargo
no puede sentirse arrepentido de haber dejado a su amada Nucha en esta barbarie, y es por eso que pasa la mayor parte del día visitándola.
¡Qué manía la del señor abad, de pasarse horas y horas en el cementerio, y volver de allí con los ojos más hundidos y la boca más contraída que nunca! […] También por las tardes solía el cura entretenerse más de la cuenta en el dichoso cementerio,
Teniendo en cuenta que el señor Gabriel nunca antes había conocido la vida campestre, es normal que desde el momento de su llegada no entienda, ni mucho menos comparta ciertas formas de comportamiento. Además, también vemos cómo no puede entender en el sitio en el que vivía su hermana, pues pensaba que la casa sería más elegante y acogedora. Es por esto que vamos a ver como ejemplo el momento en el que llega a los pazos de Ulloa y se cruza con su sobrina (caps. XII, XIII y XIV).
Y venía tan íntima y arrimada la pareja, que más que carro de mies, parecía aquello el nido amoroso que la naturaleza brinda liberalmente, sea a la fiera entre la espinosa maleza del bosque, sea al ave en la copa del arbusto. Gabriel sintió de nuevo una extraña impresión; algo raro e inexplicable que le apretó la garganta y le nubló la vista.[…] Maldito el caso que le hacía Manolita; y su padre, en vez de mostrar que extrañaba semejante comportamiento, ni lo notaba y seguía conversando con Gabriel […] Al entrar en los Pazos experimentó Gabriel la impresión melancólica que sentimos al acercarnos a la sepultura de una persona querida, y la emoción profunda que nos causa ver con los ojos sitios que desde hace mucho tiempo visita nuestra imaginación. En sus años de colegio, Gabriel se representaba la casa de su hermana como una tacita de plata, elegante, espaciosa, cómoda; después sus ideas variaron bastante; pero nunca pudo figurársela tan ceñuda y destartalada como era en realidad.
Y, por último queremos destacar la contradicción que se puede ver en el pensamiento de Gabriel sobre las compañías de su sobrina. Él piensa que Perucho y Manola no deben estar solos los dos juntos por mitad de la nada, sin embargo, no pone objeciones cuando es él el que se va a pasear por los pazos con su sobrina, teniendo la misma intención de conquista que tiene el joven, como ya hemos podido ver en este fragmento anteriormente de la conversación entre el marqués y Gabriel:
-Yo, en tu caso, no lo consentiría. Parece mal que una señorita de los años de Manuela ande por los montes sin más compañía que un mocito poco mayor. Es inconveniente por todos estilos, y hasta es exponerla, con este sol de justicia, a que coja un tabardillo pintado.
Y aquí el ejemplo de cuando se van tío y sobrina solos:
-¿Está cansado? Si no, es hora de ir saliendo. -¿Adónde? -Por ahí. ¿No dijo que quería...? -Sí, chiquilla; contigo, al fin del mundo.
juegan, corren, son felices y se divierten el uno con el otro sin siquiera pensar de quiénes son hijos o su lugar en la pirámide social. Como sociedad, actualmente, podemos ver semejanzas en este aspecto pues hemos avanzado, aunque siempre hay quien rechaza la amistad de otra persona por tener menos dinero.
Por otro lado, el hecho de que Nucha y el marqués estuviesen casados, siendo primos, no me sorprendió porque ya sabía que anteriormente esta situación se daba bastante. Lo que me sorprendió al comenzar esta novela fue ver que Gabriel quería casarse con su sobrina o que Perucho también quería casarse con ella siendo hermanos de padre (aunque esta información era desconocida para ambos), lo cual me llamó especialmente la atención ya que se veía bien que un señor con unos veinte años más que la niña y siendo hermano de su madre, estuviese permitido socialmente, pero que dos jóvenes sean medio hermanos o no, estuviese visto como deshonra para ella. Actualmente, a todos nos parece lo más normal del mundo que dos jóvenes se profesen sentimientos, y es más difícil que ese sentimiento esté entre dos personas con una diferencia tan grande de edad siendo verdadero, pues todos conocemos los casos de que los jóvenes se acercan amorosamente a personas que les doblan la edad por dinero, fama o interés social.
Como conclusión, he de decir que me ha gustado más leer La madre naturaleza que Los pazos de Ulloa, ya que me ha parecido una lectura más amena y entretenida donde no podía parar de leer (en cierto modo fue adictiva), cosa que no me pasó con la primera novela, la cual me aburrió un poco y tuve que dejar unas semanas para retomarla y poder adentrarme en la lectura. Creo que el hecho de que me gustase más la segunda parte es la aparición de la libertad de Manola, pues este personaje es totalmente opuesto a Nucha. En cierto modo se ve que si la niña tiene algo que decir, lo dice, y le da igual la forma en que sea ni cómo le siente a la otra persona. En contraposición, su madre, al criarse con la sociedad civilizada, la mayoría de sus opiniones debía guardárselas para sí misma. Y por esto admiro que Emilia Pardo Bazán haya creado la figura de Manuela de esta forma.
Pardo Bazán, Emilia (1887). La madre naturaleza. España. Freeditorial.
Palomo Alepuz, Laura Cristina (2021). Tema 4 (C) El mundo novelesco de Pérez Galdós, Clarín y Pardo Bazán. Apuntes de la asignatura.
Real Academia Española. Definición de Naturalismo. Consultado en: https://dle.rae.es/naturalismo