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Una revisión sobre los trastornos psicológicos asociados a la infertilidad, una enfermedad crónica que genera alteraciones emocionales similares a otras afecciones médicas. El artículo busca explicar y entender la naturaleza de estas alteraciones, diferenciar entre desajuste emocional y alteración psicopatológica, y destacar el porcentaje de parejas que no presentan estas alteraciones o que disponen de recursos adaptativos suficientes para superarlas.
Tipo: Apuntes
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Comentario de texto
"Principales trastornos psicológicos asociados a la infertilidad"
Autores: Rosario Antequera Jurado, Carmen Moreno-Rosset, Cristina Jenaro Río y
Alejandro Ávila Espada.
Abstract
A pesar de que la infertilidad presenta una serie de peculiaridades en comparación con el resto de las enfermedades crónicas, su diagnóstico y tratamiento genera alteraciones emocionales similares a las de otras afecciones médicas. Así pues, ésta se considera una enfermedad importante y que además, genera problemas importantes de carácter psicológico.
En el artículo se dará pie a buscar e intentar explicar y entender la naturaleza de las alteraciones causadas por esta enfermedad, sin olvidarnos de la necesidad de diferenciar entre desajuste emocional y alteración psicopatológica, así como la existencia de un elevado porcentaje de dichas parejas que no parecen estas alteraciones o que disponen de los recursos adaptativos suficientes para poder superarlo.
Ideas principales del texto
La aparición de enfermedades de carácter crónicas suelen dar lugar a un impacto emocional elevado en aquellas personas que la sufren, y que ha sido explicado y reiterado de forma notable por muchos psicólogos pertenecientes (fundamentalmente) al campo de la salud.
La infertilidad, según la Organización Mundial de la Salud, se le considera una enfermedad crónica que posee unos matices que la diferencian de otras enfermedades crónicas, como es por ejemplo el hecho de que no afecta de forma física a ningún órgano presente en nuestro organismo, o que no afecta de forma real a nuestra vida.
De este modo, aún presentando aspectos desiguales conforme a las otras enfermedades del mismo tipo, el impacto emocional que causa en las parejas que sufren esta enfermedad se puede comparar al resto de enfermedades del mismo tipo.
Se menciona además que, aunque parezca una obviedad, puede decirse que aquellas personas que se encuentran implicadas en el problema no constituyen un grupo homogéneo, sino más bien al contrario. De este modo, se observan diferencias importantes que son, tanto personales como médicas, y que se observan como variables, las cuales éstas pueden ser diferentes:
Primeramente, podemos destacar las variables socio-dermográficas. Estas variables presentan diferencias en función del género (las mujeres sufren mayores síntomas de depresión y ansiedad, y tienen más dificultades a la hora
de adaptarse); la edad (a más edad, más estrés sufre la pareja); y la presencia de otros hijos (el hecho de tener otros hijos amortigua el impacto emocional).
Por otra parte, mencionar otras como las variables de la enfermedad y del tratamiento****. Aquí, el impacto también suele variar según el tipo de infertilidad que se le diagnostique al enfermo y el tiempo que la pareja lleva implicada en el tratamiento.
Finalmente, hay que tener en cuenta la presencia de múltiples abortos , puesto que generan un impacto bastante notable en las parejas, y especialmente en las mujeres (ya que son las que pueden quedarse embarazadas). Dichas parejas tienden a pensar en lo que pudo ser y no ha sido.
Las personas infértiles viven en un continuo "ciclo de emociones" (tanto positivas como negativas) que se suceden con cada nuevo ciclo de tratamiento. Los notables avances técnicos y médicos han producido en la población general elevadas (e irreales claramente) expectativas en lo referido a la eficacia de los tratamientos, lo que conduce también a que, en las parejas incapaces de concebir un hijo cada inicio de tratamiento supone un comienzo y cada fracaso, un final; es decir, algo que conduce a que esta enfermedad derive a algo crónico (y de ahí que así lo sea).
Así pues, todo este "recorrido emocional" que se produce se puede clasificar en diferentes partes: al inicio del tratamiento se observa esperanza e ilusión, posteriormente ello conduce a la preocupación y obsesión en la espera de resultados, y finalmente, dolor y desilusión en el caso de que el tratamiento no haya tenido éxito.
Otra idea principal reflejada en el artículo está relacionada con el momento del diagnóstico. Las alteraciones emocionales que se sufren en este periodo se observan como un desajuste emocional o como un cuadro psicopatológico, y es vital distinguir entre estos tipos de respuesta. Se suele olvidar que tanto la depresión como la ansiedad, dos trastornos típicos en los casos de infertilidad, tienen un fuerte componente emocional, y esto nos ayuda a concluir que no debemos centrarnos solamente en los aspectos patológicos de dichos trastornos. De hecho, los síntomas depresivos y de ansiedad que se dan en el caso de personas infértiles encajan mucho mejor en la respuesta entendida como desajuste emocional.
Como hemos dicho anteriormente, debido a las expectativas tan grandes que ponen las personas en este hecho (ya que piensan que ha habido un gran progreso de la medicina en este campo), normalmente se generan vanas ilusiones que empujan o dificultan la aparición de síntomas como el estrés.
Por tanto, todo esto se repite con cada ciclo, pero es tras el primero cuando mayor impacto emocional sufren las parejas. Según van continuando los ciclos, van disminuyendo los niveles de ansiedad progresivamente. Aquí podemos ver el peso que tienen las variables individuales, pues ellas se encargan de marcar la persistencia de tales emociones, en la que se puede ver también la influencia de los fármacos si los hubiera. En cuanto a las variables psicológicas hay disparidad de resultados sobre si es
No obstante, ello no significa que aquellas personas que tengan una cierta adaptabilidad ante este tipo de situaciones no tiendan a presentar dichos impactos emocionales, por lo que tampoco se les debe.
Comentario personal
Personalmente, la idea que tiene el artículo se lleva a la perfección, ya que se centra principalmente en la naturaleza, la prevalencia y las variables psico-sociales que modulan la aparición de las alteraciones emocionales asociadas a la infertilidad.
En lo referido al lenguaje del texto, éste es sencillo y por tanto de fácil comprensión, de manera que aunque sea un artículo científico, puede ser comprendido por un amplio público, con excepción de algunas palabras técnicas.
El contenido del texto es claro, ya que se entiende fácilmente la estructura que sigue: primero parte de una explicación general sobre el problema a tratar, es decir, la infertilidad, así como las variables que las caracterizan, y sigue describiendo las alteraciones emocionales asociadas que se dan en el diagnóstico, tratamiento y en el embarazo y crianza.
En lo referido al tema; es decir, al de la infertilidad y las alteraciones emocionales asociadas con su diagnóstico, tratamiento y más tarde con el embarazo, creo que es de vital importancia y de interés debido a que en ocasiones no se tiene en cuenta la infertilidad como una enfermedad crónica más, que afecta a gran parte de la población. Así pues, se la ve a veces incluso como un problema menor a cualquiera de las otras enfermedades de carácter crónico.
RESUMEN
La infertilidad es una enfermedad crónica que a pesar de tener ciertas diferencias con el resto de enfermedades presenta algunas relaciones como son por ejemplo la ansiedad durante el proceso.
Se observan diversas variables que se deben tener en consideración ya que influyen en las consecuencias de dicha patología: como las variables socio- demográficas (género, edad, presencia de otros hijos), las características de la enfermedad y del tratamiento (tipo de infertilidad, tiempo implicado en el diagnóstico y tratamiento, número de tratamientos recibidos), y la presencia de múltiples abortos.
Esto da lugar a que todas aquellas personas que padecen esto, entre todos, constituyan un grupo muy diverso; es decir, heterogéneo. Además se debe destacar que los estados emocionales de los diferentes sujetos van evolucionando de manera diferente en las diferentes fases de la enfermedad (diagnóstico y tratamiento de la misma). Así, en el momento del diagnóstico, se pueden dar respuestas de trastornos
de ansiedad y depresión entendidos como reacciones dentro del concepto de desajuste o como psicopatologías.
Después, durante el tratamiento, las alteraciones emocionales surgen sobre todo al fracasar los objetivos de la pareja en los ciclos. La ansiedad y la depresión aumentan cuando el tratamiento no puede finalizarse o cuando este es realizado hasta finalizar pero no tiene éxito, factor que además ha sido potenciado de forma negativa al creer la población general que el hecho de un avance de la medicina ha implicado un desarrollo notable en el procedimiento de estas técnicas para solucionar el problema de la infertilidad.
Por último, durante el embarazo y la crianza, es más difícil establecer cuáles son los impactos emocionales derivados de la obligación de recurrir a los procesos de fecundación asistida, ya que todas las parejas sufren estrés y alteraciones emocionales tras tener hijos (incluidos los que lo hacen de forma natural). Hay que tener en cuenta además, las complicaciones como los abortos espontáneos, que aumentan la posibilidad de trastornos depresivos y de ansiedad. Sin embargo, hay un porcentaje de parejas con infertilidad que no sufren dichas alteraciones emocionales gracias a los recursos de los que disponen.