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Tipo: Exámenes
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Hay mucho escrito sobre cómo hacer un comentario de textos y sus variantes con los distintos tipos de textos (literarios, históricos, científicos, otros), a ellos deben dirigirse quienes traten de informarse ampliamente; aquí nos vamos a ceñir a dar unos consejos metodológicos prácticos, con el fin de orientar de modo eficaz a nuestros alumnos de Historia de la Filosofía en 2º curso de Bachillerato. Además, hemos de tener en cuenta que tenemos un trasfondo que nos condiciona y actúa como objetivo, el modelo de examen de Selectividad en el distrito universitario de La Rioja. Aceptémoslo.
Trabajo previo al comentario de textos:
1º Tenemos que conocer el filósofo en su contexto histórico, sus antecesores filosóficos, su talante o modo de ser, los objetivos de su vida, y la relación de todo esto con su obra, pues repercute en ella de modo importante.
2º Hay que estudiar los temas de teoría sobre los que va a versar el texto, para poder entender el contenido sobre el que vamos a trabajar y profundizar posteriormente.
3º Tenemos que ver si conocemos ese mismo tema que muestra el texto, pero desde el planteamiento de otros filósofos que lo trabajaron y trataron antes que él, qué soluciones le dieron y cómo las recibe el autor de nuestro texto; así como las soluciones posteriores y cómo repercute el pensamiento de nuestro autor, si ello ocurre y en qué aspectos.
Una vez que tenemos esta visión global de antecedentes, contexto, autor y contenidos , repercusiones o influencias , entonces y sólo entonces me puedo poner a leer el texto con garantías de trabajarlo bien. Hemos adquirido esa visión global. Supongámoslo.
Tenemos el texto encima de la mesa : Lo leemos varias veces, usando el diccionario (de la lengua o filosófico, según proceda) tantas veces como sea preciso, con paciencia, sin precipitarnos, hasta haber comprendido bien su significado global.
A continuación, comenzamos el trabajo de interpretación del significado: releyendo despacio y con lápiz en la mano para subrayar , vamos marcando los conceptos claves en recuadro (por ejemplo, con lápiz de color); las ideas principales las subrayamos con lápiz normal. Lo hacemos selectivamente , sin excedernos en el subrayado, pues perdería su función. Una vez realizado, volvemos a echar una ojeada al texto. ¿Qué estamos viendo? La estructura del texto , los nervios y tejidos sobre los que se construye el texto: la relación entre las ideas principales y secundarias, el orden del pensamiento expresado. Extraigámoslo.
Ya tenemos, en borrador, el esquema básico, nos servirá de guía , pero hay que ir mejorándolo a medida que nos vayamos aclarando con su significación y sus matices.
Ahora profundicemos en el contenido. Nos vamos a poner a extraer los conceptos claves, que son las piezas, como las columnas sobre las que se asienta el edificio del contenido; y para evitar que ese edificio se nos pueda hundir, tenemos que asentarlo sobre piezas sólidas, es decir, conceptos claros y precisos. Para lograr esto, ¿qué tenemos que hacer? Definirlos bien, es decir: expresar brevemente su significado, en el contexto temático en que se hallan, con precisión y rigor. Éste es el trabajo más delicado, quizás el que os resulta más difícil: definir bien los conceptos. Así que nuestro libro, los apuntes o fotocopias de clase y un buen diccionario filosófico son nuestras herramientas de trabajo, necesitamos tenerlas a mano para usarlas, consultándolas tantas veces como necesitemos. Y paciencia, pues si nos equivocamos aquí, se arrastrarán las consecuencias encadenadamente a todo el trabajo. Sufriremos un terremoto significativo después, cuando creamos que lo teníamos acabado, y lo sentiremos mucho, pues se arruina todo nuestro trabajo en proporción directa a lo bien o mal que estuvieran definidos los conceptos.
Vamos con los materiales imprescindibles básicos para resolver los problemas que van surgiendo : En primer lugar, el manual que aconseje tu profesor y que se utilice en clase o las fotocopias, si se utilizan apuntes fotocopiados.
En mis clases usamos el siguiente libro: José A. Baigorri y otros: Historia de la Filosofía y de la Ciencia, editorial Laberinto, Madrid. Me gusta porque es sencillo, ordenado, claro y bastante completo. No obstante hay otros libros buenísimos, de ellos señalamos sólo dos más: Hay uno más completo, aunque más complejo, pero que explica los temas, para el nivel de 2º de Bachillerato, bastante detalladamente y algunos de mis compañeros y colegas lo consideran muy bueno: Alejandro Bugarín Lago: Historia de la Filosofía, editorial Everest. En algunos puntos lo utilizamos en clase y lo aconsejo a mis alumnos. Hay un tercero, que quizás es bueno y sencillo para clase, aunque está organizado como en fichas; con lo cual, fragmenta los temas. Ahora bien, si el profesor lo aconseja y lo utiliza, seguro que resuelve este problema, entonces puede ser práctico y sencillo para el alumno: J. de Echano y otros: Historia de la Filosofía, editorial Vicens Vives. En algunas ocasiones lo utilizamos nosotros por su sencillez y claridad.
Como diccionario filosófico , hay uno muy breve y práctico: Gerard Durozoi y André Roussel: Diccionario de Filosofía, editorial Teide, Barcelona. Hay otro, con el mismo título, complementario al anterior, aunque en sí mismo es menos práctico, en la editorial Mileto. Yo he puesto uno, que usamos en nuestro distrito universitario, en Internet: www.cossio.net; pulsa Departamentos; pulsa Filosofía; dentro de la página pulsa Diccionario filosófico. Ahí lo tienes. Para empezar es una buena ayuda. Y para los valientes que quieren saber más: Ferrater Mora, J.: Diccionario de Filosofía, ed. Alianza, Madrid (4 vols.), lo encuentras en la biblioteca del Instituto ¡Ánimo!
A continuación, pues ya dominamos en líneas generales el texto, nos disponemos a desarrollar el análisis temático.
En primer lugar, tenemos que plantear el problema que contiene el texto, para lo cual no hay ya dudas, pues lo hemos hecho en el resumen: tómalo de ahí. ¿Cómo? Resumiendo el resumen con precisión y objetividad. Es un buen punto de partida. Como ahora se trata de una elaboración temática, en ello se va a mostrar nuestra personalidad por cómo nos enfrentarnos al problema, cómo nos expresamos, qué elementos destacamos, cuáles eludimos, incluso nuestra visión global o parcial del tema, hasta nuestro nivel cultural general y nuestra madurez. Pero, no hay que sentir miedo, esto es así siempre, incluso cuando hablamos con los demás, en la calle, si la otra persona tiene preparación y percepción psicológica; así que no te preocupes por ello. Yo te aviso para que cuides todos los aspectos del trabajo, tanto los formales como los de contenidos, pues tu profesor los valora todos.
Aspectos que no pueden faltar en el análisis que hemos de realizar en esta parte:
absoluta del sistema político producido por la condena a muerte de Sócrates) que marcan o tiene alguna influencia en el pensamiento general del filósofo y en el problema planteado, o incluso, que se muestre explícitamente en el texto.
Al ensayo filosófico , dadas sus peculiaridades, ya le hemos dedicado un trabajo específico de orientación, a él te remito.
Por último, no olvides cuidar la presentación : respetar los márgenes, escribir con letra clara, prestar atención especial a la ortografía y utilizar un lenguaje sencillo y preciso.
Creo que he terminado mis consejos. Ahora se trata de aplicarlos; no obstante, a cada profesor le gusta que le sigan sus alumnos; por ello, el mejor consejo, el más práctico, es adaptarse al modo de trabajar tu profesor y seguir sus indicaciones, pues serán las más idóneas para el modelo de examen que tú tengas. Y cuando no entiendas, pregúntale, con toda confianza, seguro que te hará caso y después te sentirás mejor, ganarás en confianza y también en comprensión.