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comentarios periodístico de lengua: “Malditos libros”
Tipo: Apuntes
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Antes de nada, el texto periodístico, titulado “Malditos libros” y firmado por Pedro Simón, aparece publicado en el periódico de ámbito estatal “El Mundo” el día 17 de abril de 2018. Es más, lo podemos situar dentro del subgénero artículo de opinión, puesto que un autor nominal expone unos hechos y expresa su punto de vista, defendiendo una tesis y aportando razones o argumentos, ante un tema de actualidad, en este caso el fomento de la lectura, por lo que es de gran importancia, tal como se desprende del título del texto. El autor, Pedro Simón, muestra una intención subjetiva, con el evidente deseo de convencer o persuadir al lector, unida a un interés divulgativo, puesto que el texto se destaca por su sencillez gramatical, semántica y estructural, por lo cual está dirigido a un receptor muy amplio, profesorado, familias, alumnado, lectores en general (Aunque sería bueno tener una idea previa sobre “Madame Bovary” “Steven King”, “Ulises de Joyce”, “Superlópez”, “El Teniente Blueberry”, “El Profesor Bacteriano” y “Don Pantuflo”. Sin embargo, no es esencial saber esta información) Así pues, por este interés comunicativo y por su propia tipología textual la función predominante es la referencial o representativa por su valor informativo (“El libro ha de ser…”), junto con la apelativa o conativa puesto que llama la atención e influye en el lector (“Si el libro que estamos leyendo…”). Además está presente la función expresiva, pues se expresan los sentimientos y emociones del emisor (“Ese que nos va a cambiar la vida”), y la función poética, ya que expresa gran parte del texto con belleza, utilizando recursos literarios (“En la adolescencia el libro ha de ser ante todo una explosión en el paladar”). Pasando a otro asunto, el tema, como hemos indicado, hace referencia al fomento de la lectura. En otros términos, el autor, Pedro Simón, manifiesta en resumen lo siguiente: Desde la adolescencia siempre incitan a los niños a leer libros clásicos en vez de dejarles libre selección al tipo de lectura que realmente les gusta. Además, el lector está en todo su derecho a dejar de leer un libro que no es de su agrado, comenzar a leer otro y repetir esta acción todas las veces necesarias hasta encontrar un libro que le atrape. Cabe añadir que utiliza una estructura inductiva, pues parte de los hechos concretos para justificar al final su tesis que se ubica en el último párrafo del texto, “A lo peor te dijeron todo lo anterior con buena intención para que amases los libros, para que distinguieras los que merecían la pena de los que no, para que fueras un poco más libre, para que leyeras. Y casi provocan todo lo contrario.” En cuanto la estructura, para dar la coherencia estructural necesaria al texto, se observan tres partes que responden a la organización textual más frecuente en los textos expositivo-argumentativos y que favorecen la progresión temática: En primer lugar, una introducción, que abarcaría el primer párrafo, en donde se destaca la importancia y extensión del problema, como es el hecho que un libro subrayado y con tachones, es un libro lleno de sentimientos del lector; en segundo un cuerpo argumental o desarrollo, que comprende el segundo, tercer, cuarto y quinto párrafo, donde, por medio de razonamientos de diferente tipo, el autor va perfilando su punto de vista sobre el tema y explicando que las frases que se les suele decir a personas que comienzan a leer no son las correctas; por último una conclusión, planteada en el último párrafo del texto en la que sintetiza su opinión a modo de tesis. En relación a la argumentación de su tesis, el autor parte de una serie de argumentos de diferente tipo, contraargumentos, comparativos, ejemplificación, experiencia personal, argumento moral y de autoridad, que vamos a enumerar a continuación.
En primer lugar, podemos encontrar contraargumentos, “En un libro no se deben hacer anotaciones ni subrayados” y “no debe hacer manchas extrañas ni rabiosos tachones” para después negarlos. Además, utiliza argumentos comparativos como “Sería como garabatear un grafiti en la catedral de Burgos” o “Darle a un niño de 14 años el Ulises de Joyce equivale a darle a desayunar potaje a las ocho de la mañana. No tiene el estómago preparado.” para que el lector pueda entender mejor qué está defendiendo a través de situaciones más generales. Incluso nos encontramos con argumentos de ejemplificación como “Coger Madame Bovary antes que uno de Steven King”, “Superlópez o el teniente Blueberry” y “El profesor Bacterio o Don Pantuflo”. Además, usa un argumento de experiencia personal, “No había nada igual a cuando tenías fiebre, no ibas al cole, te quedabas en la cama y tu padre te traía un par de tebeos del quiosco.”, incluso un argumento moral que trata de influir en la forma de pensar del receptor, por ejemplo con “Porque hay un libro agazapado, silencioso, aprisionado en la estantería, ese que nos va a cambiar la vida”. Y por último, hay varios argumentos de autoridad, los cuales incluyen “«Si el libro que estamos leyendo no nos espabila de un mazazo en la cabeza, ¿para qué lo leemos?», le escribía Kafka a su editor. «Necesitamos que los libros nos afecten igual que una catástrofe, que nos duelan en lo más hondo, como la muerte de alguien a quien queremos más que a nuestra propia vida, como ser desterrados a un bosque alejados de todos, como un suicidio»”, “Pennac” y “Tarantino” para tratar de darle más importancia al tesis utilizando como referencia una persona experta en el tema. En cuanto al nivel léxico-semántico cabe destacar el empleo de términos relacionados con varios campos semánticos que configuran el tema y dan unidad al texto: Sinónimos de marcas (“Anotaciones”, “Subrayados”, “manchas”, “tachones”, “graffiti”, “Cicatrices” y “tatuajes”), Literatura (“Libro”, “páginas”, “personaje”, “terror”, “historia”, “best sellers”, “editor”, “cómics”, “lectura”, “tebeos”, “párrafo”, y “lector”), Infancia (“instituto”, “cole” y “adolescencia”), fuentes de lectura (“Madame Bovary”, “Ulises de Joyce”, “Superlópez”, “El Teniente Blueberry”, “El Profesor Bacterio” y “Don Pantuflo”), y personajes notables (“Tarantino”, “Stephen King”, “Pennac” y “Kafka”). Cabe destacar que hay alrededor de diez repeticiones de la palabra “libro” ya que es la palabra clave del tema, además de la recurrencia semántica al principio de cada párrafo, “A lo peor”. De la misma forma, se encuentra un anglicismo, “best sellers” y el vulgarismo “A tomar por saco”. Asimismo, podemos ver que utilizan recursos estilísticos: Personificación, comparación, metáforas, hipérbole, enumeración y anáfora. Antes de nada, situamos una personificación en el primer párrafo con “unas páginas tan nobles” que hace referencia a unas páginas con mucho valor literario. Hay una comparación en “es como un buen personaje de Tarantino” comparando los tachones de un libro con los cicatrices y tatuajes de un personaje de dicho autor. Por otra parte, tenemos metáforas como “explosión en el paladar” y “un calambre al primer bocado” que indica que es maravilloso (en este caso el libro), y también “ese galope de horas que hace que te olvides de todo y que sólo sucede si elegiste el caballo adecuado”, donde el galope es la lectura y el caballo es el libro. Además de estos, tenemos dos hipérboles en el tercer párrafo que son “repetir esta escena hasta el infinito si es necesario”, pues exagera la situación, al igual como “nos va a cambiar la vida”. Por último nos encontramos con una enumeración (“...agazapado, silencioso, aprisionado…”) que también se puede clasificar como una personificación debido a que da unos caracteres casi humanos a un objeto inanimado, además de una anáfora que se ubica al principio de cada párrafo, lo cual es “A lo peor…”. Pasando a otro asunto, en el nivel morfológico destaca la escasez de la adjetivación calificativa, si bien en algunos casos emplea adjetivos explicativos o valorativos que