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Asignatura: Lengua Española, Profesor: Carlos Cabrera, Carrera: Filología Inglesa, Universidad: USAL
Tipo: Apuntes
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El término del Complemento Directo se explica al menos por dos razones:
Ambas explicaciones no son plenamente satisfactorias, por un lado no es verdad que los Complementos Directos sean siempre complementos no preposicionales. Por otro lado aunque es cierto que el Complemento Directo restringe directamente al verbo, no es cierto que este hecho se produzca exclusivamente con el Complemento Directo, ya que existen otros ejemplos que pueden restringir al verbo (Régimen).
Como acabamos de afirmar, el Complemento directo al igual del Complemento de Régimen son los dos complementos que restringen directamente al verbo y por ello pueden considerarse como los elementos que tienen mayor importancia en el predicado.
En muchos casos el Complemento de Régimen y el Complemento Directo suelen ser complementos no eliminables y cuando uno aparece, el otro no. En otros casos ambos elementos pueden ser de manera no simultánea ‘Lo tacharon de cobarde’.
En estos casos es muy difícil saber cuál de los dos es más importante, debido a que ambos son imprescindibles, o ambos son eliminables. Solamente es posible afirmar que en algunos casos muy reducidos se demuestra que el Complemento directo es algo más importante que el Complemento de Régimen, esto se deduce de algunos casos donde aparecen ambos y solo sería eliminable el Complemento de Régimen. ‘Llenó el vaso de agua’.
En conclusión, aunque el Complemento Directo y el Complemento de Régimen son sintácticamente igual de importantes, tal vez el Complemento Directo ocupa sintácticamente una posición de mayor jerarquía.
El Complemento Directo tiene dos definiciones semánticas:
Esta definición equipara al Complemento Directo con un elemento paciente de la acción verbal frente al sujeto que sería el agente.
Igualmente ofrece el problema de que implica que los verbos transitivos expresan acción y esto no es cierto.
Esta definición parte de la idea de que los verbos transitivos son más incompletos semánticamente que los intransitivos y necesitan un complemento semántico que los llene de significado.
Esta definición tampoco es del todo válida porque los verbos transitivos no siempre necesitan ser completados semánticamente puesto que hay verbos transitivos con plena entidad semántica.
Por tanto para definir el Complemento Directo debemos llevar a cabo una caracterización sintáctica.
A lo largo de la historia se han planteado rasgos gramaticales que caracterizan al Complemento Directo.
Esta prueba es ambigua, ya que la conmutación por estos pronombres podría llevarnos a otras funciones gramaticales.
Este rasgo ofrece la dificultad de que no funciona en todos los Complementos Directos, ya que hay verbos que no admiten la construcción pasiva o si la admiten el resultado es anómalo.
Por tanto la única prueba fiable que permite caracterizar el Complemento Directo es que se trata de un complemento verbal que puede ser sustituido por ‘lo, la los y las’.
La prueba de la conmutación mediante pronombres átonos aunque es válida puede ofrecer algunos problemas:
Los hablantes leístas dependiendo de su grado de leísmo pueden recurrir a ciertas ayudas para facilitar la realización de esta prueba.
■ Una primera propuesta sería evitar la sustitución en masculino y usar la sustitución femenina.
■ Podría resultar útil usar los pronombres no para sustituir a los complemento sino usarlos de manera pleonástica (conjuntamente con el complemento). Los hablantes leístas utilizarían ‘le’ más el complemento. Si la construcción pleonástica con ‘le’ funciona, ‘le’ es complemento indirecto, si no funciona se trata de un Complemento directo.
■ Por otro lado se podría tratar de usar una construcción con el complemento sobre el que se aplica la prueba antes del verbo, y a continuación usar también el pronombre ‘le’. Normalmente cuando la estructura es aceptable es porque el complemento es indirecto.
Hay tres rasgos que son aplicables al Complemento Indirecto:
Estos dos rasgos por sí mismos no son suficientes para caracterizar el Complemento Indirecto ya que podrían ser aplicables a otros dativos no argumentales. Por ese motivo es necesario añadir otro rasgo: el de la idea de la argumentalidad, por tanto los Complementos Indirectos podrían definirse como aquellos dativos argumentales pronominalizables por ‘le’ y acompañado de ‘a’.
Respecto al uso de la preposición hay gramáticas que afirman que además de la preposición ‘a’, los Complementos Indirectos también pueden ir acompañados por ‘para’. Esta confusión se debe a un problema semántico debido a que ambas preposiciones explican el mismo valor de destinatario o beneficiado. Hay pruebas que demuestran que ambas preposiciones son diferentes:
Los complementos que tienen ‘para’ suelen ser Complementos Circunstanciales de finalidad.
OTROS DATIVOS NO ARGUMENTALES.
El estudio gramatical de estos dativos es muy heterogéneo, es decir, las referencias que se han hecho sobre estos complementos ofrece una gran disparidad, ya que no todos los gramáticos dan una misma opinión ni hablan de un mismo número de estos dativos, e incluso hay quienes siguen manteniendo para estos dativos el concepto de Complemento Indirecto, que expresan valores semánticos diferentes. Desde nuestro punto de vista estos dativos que vamos a mencionar deben diferenciarse del Complemento Indirecto debido a que tienen un carácter no argumental. Desde un punto de vista gramatical, excepto en esta cuestión de la argumentalidad, estos dativos son casi idénticos al Complemento Indirecto, de hecho comparten rasgos similares como la pronominalización por ‘le’ e incluso la presencia de la preposición ‘a’. Tal vez la diferencia de alguno de estos dativos es que sólo puede expresarse de forma
pronominal. Por tanto debido al carácter no argumental de estos dativos debemos estudiarlos a parte. El problema es establecer cómo se diferencian los distintos dativos no argumentales.
A nivel gramatical no hay casi ninguna diferencia, tal vez lo que permite establecer distintas clases de dativos no argumentales es su diferencia semántica.
¿Cuáles son? Como decíamos antes los gramáticos ofrecen distintas respuestas. Tres tipos:
Lo más frecuente es que estos dativos aparezcan con Complemento Directo, pero también puede aparecer en estructuras sin Complemento Directo.
Finalmente incluso pueden darse casos solo aceptables a nivel coloquial y pueden usar al mismo tiempo el dativo enfático con un Complemento Indirecto.
Estos dativos en su 3ª persona tienen una variante ‘le’ sin embargo hay casos enfáticos que algunos gramáticos valoran como dativos éticos donde la forma que aparece es ‘se’.