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Apuntes realizados para un seminario de ACT.
Tipo: Resúmenes
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¡No te pierdas las partes importantes!





























































































perece que creen que la salud psicológica es el estado homeostático natural, que es alterado solo por enfermedades psicológicas. Esto es, existe la suposición de que hay una normalidad saludable. Esta suposición está en el corazón de los enfoques médicos tradicionales ante las enfermedades físicas. Dado el éxito relativo de la medicina física, no nos sorprende que la comunidad de la salud mental la haya adoptado también. La concepción tradicional de la salud física implica solamente para su definición, de la ausencia de enfermedad. Un corolario de esta supuesta normalidad sana es la suposición de que lo anormal es una enfermedad. Si la salud es lo natural y esta se perturba solo por alguna enfermedad, lo que necesitamos hacer es identificar a quienes tengan la enfermedad y cuidadosamente examinarlos en busca de algún desvío etiológico subyacente. La psicopatología ha estado dominada completamente por estas suposiciones y las estrategias analíticas resultantes. Traemos a cuenta todos estos aspectos por una razón pragmática. El estatus clínico ha enfocado el área de la salud mental con la suposición de que la salud es lo normal y la enfermedad es lo anormal. Si esta estrategia fuera útil para la psicoterapia, no habría razón para objetarla. ‘Sí’, entonces diríamos, ‘el sufrimiento humano es ubicuo pero debemos dejárselo a los curas, a los rabinos o a los predicadores. Nuestro trabajo sería tratar y prevenir los síndromes clínicos. Después de todo, es por ello que la gente nos busca’… Aunque un clínico honesto y conocedor no podría afirmar esto hoy en día. El enfoque descrito en este libro se denomina Terapia de Aceptación y Compromiso o ACT (ACT dicho como una palabra y no como un conjunto de letras). El modelo ACT asigna mucha de la responsabilidad de la psicopatología a procesos psicológicos ordinarios, particularmente los que involucran al lenguaje humano. La ACT suplemente al enfoque tradicional proponiendo una suposición diferente para el estudio de los trastornos psicológicos. Se basa en la suposición de una normalidad destructiva : la idea de que procesos psicológicos humanos ordinarios pueden por sí mismos conducirnos a resultados extremadamente destructivos y disfuncionales y pueden amplificar o exacerbar procesos patológicos inusuales.
El ejemplo del Suicidio
No hay un ejemplo más dramático del grado en que el sufrimiento es parte de la condición humana, que el suicidio… El suicidio es quitarse la vida de manera consciente, deliberada y propositiva. Dos hechos son evidentes respecto al suicidio: (1) Es un fenómeno ubicuo en las sociedades humanas y (2) no se observa en ningún otro organismo viviente. El suicidio se reporta en toda sociedad humana, tanto ahora como en el pasado. Aproximadamente 12.6 de cada 100,000 personas en los Estados Unidos se suicidan cada año (Schneidman, 1985)… La ideación y los intentos suicidas prevalecen en la población general (Chiles & Strosahl, 1995). Cerca de un 10% de la población humana en algún momento intentan suicidarse. Otro 20% sufren ideación suicida y tienen un plan y los medios para efectuarlo. Aunque otro 20% cursa con ideación suicida, pero carece de un plan. Así, la mitad de la población enfrenta niveles de tendencia al suicidio moderada o severa.
Aunque el suicidio no solo involucra la muerte. Implica también actividad psicológica orientada a la muerte de la persona como una consecuencia deliberada de esta actividad… Este propósito humano psicológicamente dirigido (e.g., para evitar sentimientos de minusvalía), sería muy difícil de imaginar en organismos no verbales… Ante este hecho, tenemos que cuestionarnos la siguiente interrogante. ¿Por qué? Este libro es un intento de respuesta.
La suposición de una normalidad destructiva es básica para muchas de nuestras tradiciones culturales, pero es menos dominante en la psicología. Por ejemplo, la tradición Judeo- Cristiana (y con ello muchas tradiciones religiosas, tanto occidentales como orientales) aceptan la idea de que el sufrimiento es un estado normal de cosas para el humano adulto.
Tradiciones Religiosas
La Biblia es muy clara acerca de la fuente original del sufrimiento humano. En la historia del Génesis, ‘Dios dice, Hagamos al hombre a nuestra imagen’ y Adán y Eva son colocados en un hermoso jardín. Los primeros humanos eran inocentes y felices… Solo se les dio una orden: ‘No deberán comer del árbol del conocimiento del bien y del mal, pues si lo comen sus ojos se abrirán y serán como Dios, reconociendo el bien y el mal’… Los humanos comieron del árbol del conocimiento. Podemos categorizar, evaluar y juzgar. Como lo afirma la historia, nuestros ojos se han abierto, pero a qué terrible costo. Podemos juzgarnos a nosotros mismos y ver que tenemos deseos, podemos imaginar ideales y encontrar inaceptable nuestro presente por comparación, podemos reconstruir (recordar) el pasado, podemos preocuparnos imaginando el futuro, podemos sufrir sabiendo que vamos a morir… A los niños les enseñamos a hablar, a pensar, a comparar, a planear y analizar. Y, como a nosotros, su inocencia cae como pétalos de una flor para ser remplazada por los retorcidos brazos del miedo, la auto-crítica y la pretensión. En las diferentes religiones hay variantes de esta historia, pero el tema es el mismo. En su intento por conocer, los humanos han perdido su inocencia y el sufrimiento es el resultado natural.
Los Efectos Positivos y Negativos del Lenguaje Humano
A nosotros nos parece (como a quienes escribieron el Génesis) que el proceso psicológico que mejor distingue a los humanos de los no humanos, es el conocimiento. El corazón del enfoque ACT está construido sobre la idea de que este proceso humano ubicuo da origen tanto a los logros humanos como a su miseria… el conocimiento puede ser tanto verbal como no verbal, pero el tipo que produce tales dificultades (y maravillas) se basa en el lenguaje humano. Por ‘lenguaje humano’ no nos referimos solo a las vocalizaciones…, nos referimos a la actividad simbólica en cualquier dominio que ocurra (gestos, dibujos, formas escritas, sonidos, etc.). Dicho más técnicamente, los humanos cuentan con un entrenamiento extensivo para aprender a derivar relaciones entre eventos y símbolos. La habilidad para derivar y combinar
Los avances en la ciencia clínica se limitan severamente cuando se basan solamente en técnicas específicas definidas formalmente, por tres razones principales:
Los enunciados tecnológicos aislados pueden funcionar bien en situaciones limitadas… Pero la psicoterapia no es una situación muy limitada… necesita comprender el sufrimiento humano y la mejor forma de tratarlo.
La ACT como tecnología
Como todos los enfoques psicoterapéuticos, la ACT puede comprenderse al nivel de una técnica, como una colección de ejercicios, metáforas, procedimientos, etc… uno puede usar la ACT (o cualquier terapia) de la forma en que usamos un martillo o un taladro: como un medio específico para hacer un trabajo específico. Pero considerar a la ACT solamente en el nivel técnico limita su posible valor y equivoca su sentido principal. Cuando vemos a la ACT solo como una técnica, hay también la tendencia de aplicarla ‘según el librito’. A pesar de que se emplean manuales para el entrenamiento en ACT, un terapeuta ACT experimentado frecuentemente modifica los procedimientos o la secuencia de los temas, para ajustarse a las principales necesidades de un cliente particular en un momento particular… El terapeuta ACT efectivo usa la ACT definida funcionalmente y no solo por su definición topográfica… El terapeuta ACT efectivo, la utiliza de una manera que resulta consistente con su teoría y su filosofía, no de manera mecánica.
¿Si la teoría es necesaria, lo es también la filosofía? Sí lo es. Ciertamente, no es posible tener una teoría sin filosofía, por al menos dos razones. Primero, Como lo probó Gödel en el campo de las matemáticas, no es posible tener un sistema simbólico que no se base en postulados y supuestos analíticos que van más allá del alcance de ese sistema simbólico. Uno tiene que empezar con postulados y suposiciones y, así, la teoría no es suficiente. Segundo, para evaluar los sistemas teóricos, debe haber algunas reglas de evidencia o criterios de verdad que nos permitan afirmar que un postulado o conjunto de postulados es mejor o es más verdadero que otro. Pero estas reglas de evidencia son necesariamente pre-analíticas (posibilitan el análisis y no son resultado de este).
La filosofía de la ciencia trata de explicar las suposiciones que subyacen la actividad científica… especifica e integra los supuestos analíticos… las metas de esta filosofía son la claridad y la responsabilidad. Las unidades analíticas básicas y el criterio de veracidad de los científicos no son resultado del análisis (son los medios para efectuarlo). En efecto, uno no puede afirmar honestamente diciendo ‘Mis suposiciones y valores cumplen mis estándares mejor de lo que tus suposiciones y valores se apegan a estos, por lo que, mis suposiciones y valores son mejores’. Lo único que uno honestamente podría decir es ‘Estas son mis suposiciones y mis estándares. Descriptivamente (no evaluativamente) esto es lo que pasa cuando tienes esto, en lugar de aquello’… Cualquier otra cosa es dogmático y deshonesto. En ese contexto, entonces, en este capítulo queremos describir las suposiciones filosóficas del trabajo en ACT. No son correctas, verdaderas o buenas. Más bien son ‘de donde partimos’… La ACT es un enfoque basado en una teoría firmemente apostada en una tradición filosófica. Es a esta tradición a la que ahora vamos.
CONTEXTUALISMO FUNCIONAL
La ACT tiene su base en el contextualismo funcional. La unidad analítica central del contextualismo o pragmatismo, es el acto ocurriendo en contexto… Es hacer lo que se está haciendo, en un contexto tanto histórico como situacional, como cazar, ir de compras o hacer el amor. Los componentes principales del contextualismo son: (1) enfocarse en el evento como un todo, (2) ser sensible al papel del contexto para comprender la naturaleza y la función del evento, y (3) un firme apego al criterio de veracidad pragmático.
El Evento como un Todo
Como psicólogos, lo que deseamos es comprender al organismo completo interactuando dentro y con un contexto histórico y situacional. Ese es el nivel de análisis psicológico. Para un psicólogo contextualista, un acto psicológico-en-contexto no puede ser explicado apelando a acciones de diversas partes del cuerpo involucradas en la interacción (e.g., el cerebro, las glándulas, etc.). Las piernas no caminan, los cerebros no piensan y los penes no hacen el amor. La gente hace esas cosas y la gente son organismos integrados. Tampoco explicamos un nivel de análisis apelando a otro nivel diferente de análisis (rechazamos el reduccionismo y el expansionismo). Igualmente, no podemos descomponer un acto-en-contexto en pedazos manteniendo la calidad del evento. La unidad de análisis es un todo interactivo… El ambiente no es un objeto y las acciones dentro y con él, no son cosas separadas de este. Al enfocar al cliente en las consecuencias implícitas de una acción ocurriendo en contexto, el terapeuta trata de organizar la acción en unidades funcionales. Así, la preocupación filosófica por el evento total, organizado en términos de sus consecuencias, se refleja directamente en el curso de la ACT.
que las metas de la ciencia son la predicción y el control, pero es verdad para un enfoque contextualista que estas fueron sus metas para su ciencia. Comprender la importancia de las metas para el contextualismo nos ayuda a entender por qué existen diferentes tipos de teorías contextualistas. Por ejemplo, algunos contextualistas buscan apreciar el todo examinando sus partes, … como sucede con la psicología narrativa, el interconductismo y el construccionismo social, que son ejemplos de lo que hemos denominado como ‘contextualismo descriptivo’.
Las Metas del Contextualismo Funcional
En contraste, el contextualismo funcional tiene para su análisis una meta por demás práctica: la predicción y la influencia sobre los eventos, como una meta integrada. Lo que queremos decir con ‘integrada’, es que el enfoque busca conceptos que ayuden al logro de todos los aspectos de la meta al mismo tiempo… influencia es una palabra mejor que control … pues control también se refiere a la eliminación de la variabilidad conductual en un sentido absoluto… El asunto no está en eliminar toda la variabilidad, sino en la producción de funciones de respuesta especificadas, por lo que influencia es un mejor término (Biglan & Hayes, 1996).
El Impacto Práctico de estas Metas
De las metas del contextualismo funcional, la más importante es la ‘influencia’… Solo características contextuales que (1) sean externas a la conducta de los individuos estudiados y (2) resulten manipulables, al menos en principio, podrían posiblemente conducir directamente a la influencia conductual como resultado. En otras palabras, dadas las metas del contextuialismo funcional, todo análisis debe rastrear el fenómeno hasta su contexto ambiental, histórico y situacional. Esto se contrasta con los enfoques mecanicistas dominantes que tienen poca necesidad de usar la influencia como una meta… Por ejemplo, para un mecanicista está bien decir ‘My cliente hizo esto, porque pensó aquello’. Cuando un contextualista funcional examina lo dicho, la palabra a objetar es porque. Un acto nos puede ayudar a predecir otro acto, pero esto no nos sirve para alcanzar la meta integrada de predicción e influencia , hasta que se nos dice (1) el contexto en el que ambas formas de actividad ocurrieron y (2) el contexto en el que una forma de actividad se relacionó con la otra. Esto es verdad por una simple razón: pensar es también un acto-en- contexto, por lo que el enunciado ‘Mi cliente hizo esto, porque pensó aquello’, en realidad es lo mismo que decir ‘Mi cliente hizo esto, porque hizo aquello’. Los actos solo se pueden cambiar cambiando su contexto. Así, la relación entre una forma de acción y otra (e.g., entre cogniciones y conducta motora) puede ser útil para predecir la conducta, pero no es suficiente para influir sobre ella. Esta es una de las cuestiones filosóficas fundamentales de la ACT. Es lo que la distingue de la terapia cognitiva y de mucha de la terapia conductual tradicional, así como de otros enfoques. En lugar de tratar de cambiar la forma de las experiencias privadas, Los terapeutas ACT intentan cambiar las funciones de las experiencias privadas manipulando el contexto en los que ciertas
formas de actividad (e.g., pensamientos y emociones) usualmente se relacionan con otras (e.g., acciones abiertas).
La conexión entre el Contextualismo Funcional y la Agenda Clínica
Debido a su papel y propósito aplicado, muchos clínicos desean un análisis que haga lo siguiente:
Estas tres metas (interpretación, predicción e influencia) son la agenda natural analítica de los clínicos. Los clientes, también, desean estas tres cosas de los profesionales. El cliente individual llega a la psicoterapia queriendo saber ‘¿por qué está así y qué puede hacer?’ De manera que, los clínicos tienen una necesidad natural de interpretar, predecir e influenciar los problemas psicológicos. El contextualismo funcional encaja como guante para estos propósitos clínicos ya que sus metas son idénticas. Esto no es así con otros enfoques filosóficos, que buscan comprender, coherencia, predicción o correspondencia y ven la influencia como una cuestión puramente técnica o indirecta. Para el contextualista funcional, la influencia no es meramente algo secundario o solo una extensión aplicada del conocimiento básico. Es la métrica tanto para la psicología aplicada como básica. Así, los intereses prácticos del clínico no están más separados de los intereses analíticos del investigador. El carácter a-ontológico y el fuerte énfasis contextual del contextuslismo funcional arrojan una luz novedosa sobre viejos tópicos. El enunciado clínico más mundano ahora lleva a una secuencia muy diferente de interrogantes. Por ejemplo, supongamos que un cliente nos dice, ‘No puedo salir de casa, pues tendría un ataque de pánico’. Un terapeuta mecanicista se preguntaría por qué la persona tiene pánico o cómo podría aliviarse el pánico. El contextualismo funcional promueve varias otras opciones. Entre otros diversos pasos, el clínico podría (1) ver esta proposición como un acto y examinaría el contexto en el que el cliente dice tal cosa, (2) notaría una construcción del mundo en unidades (salir de casa = pánico), sin adscribirle estatus de realidad a los eventos descritos o a su supuesta vinculación causal, (3) buscaría el contexto ambiental en el que el ‘pánico’ se relaciona funcionalmente con el ‘abandono de la casa’, con una visión que altere estos contextos más que necesariamente tratando de alterar el pánico per se o (4) vería esta proposición como parte de múltiples elementos de acción y buscaría elementos en los que la misma proposición se pudiera integrar bajo un proceso positivo.
requisitos de la tarea se cambiaron sin avisar a los sujetos. Todos los sujetos que aprendieron la tarea por experiencia fueron sensibles al cambio y solo lo hicieron la mitad de los que originalmente aprendieron siguiendo la regla. Este efecto de ‘insensibilidad’ nos llamó la atención, en parte debido a que muchas formas de conducta clínicamente significativa pareciera ejemplificar el mismo patrón general: las prácticas persisten a pesar de que se experimenten consecuencias potencialmente negativas. Esto nos conduce a un principio básico que guía mucho del trabajo en ACT: la conducta establecida mediante reglas directas puede inducir rigidez.
Diversas Conductas Gobernadas por Reglas
En nuestros intentos por examinar los efectos de las reglas teórica y empíricamente, emergen tres variedades de reglas funcionalmente distintas: pliance, tracking y augmenting (Hayes, Zettle & Rosenfarb, 1989). Estas tres formas de gobernanza por reglas resultan útiles e importantes, pero también pueden producir problemas conductuales.
Pliance (complacer, obedecer)
Pliance involucra el seguir una regla verbal basada en una historia de consecuencias socialmente mediadas por la correspondencia entre la regla y la conducta de quien sigue la regla. Supongamos que a un niño le dice su padre ‘ponte una chamarra, hace frío allá afuera’. Si el niño responde basado en su historia de complacer o no a su padre, esto es pliance. En lo que toca al desarrollo, pliance probablemente es la primera variedad de seguimiento de reglas que aprendemos los individuos (Hayes & Hayes, 1989). Hay una gran cantidad de evidencia de que pliance es una forma muy persistente de conducta gobernada por reglas, aún en situaciones clínicas.
Tracking (seguir instrucciones)
Tracking es conducta gobernada por reglas bajo el control de una historia de correspondencia entre la regla y las contingencias ‘naturales’ sociales o no sociales. Contingencias naturales son aquellas producidas completamente por la forma exacta de la conducta en una situación particular (Hayes & Wilson, 1993; Hayes, Zettle & Rosenfarb, 1989). Antes de proporcionar algún ejemplo de tracking, es importante estar claros sobre lo que significan las contingencias naturales. Por ejemplo, supongamos que una persona patea una ventana. El que la patada le produzca una herida depende 100% de la forma exacta de la conducta en una situación particular. La herida es una consecuencia natural. Otras consecuencias no serían, en este sentido, naturales, pues la consecuencia depende de la discriminación de otros respecto a los factores históricos, la motivación u otras características del episodio conductual más allá de la forma simple de la respuesta. Por ejemplo, si patera la ventana produce una demanda legal depende de si esta fue ‘accidental’ o ‘deliberada’, esto es, cuando la comunidad social determina si la conducta fue gobernada por reglas. Tal consecuencia es inherentemente arbitraria y
convencional pues es determinada por algo más que la forma exacta de la conducta en una situación particular. Para un ejemplo de tracking regresemos al niño que se le dice ‘ponte una chamarra, hace frío allá afuera’. Si el niño se pone la chamarra para calentarse, bajo el control de una historia con tales reglas describiendo con precisión la temperatura probable, entonces la conducta es tracking.
La Diferencia entre Pliance y Tracking
En términos de desarrollo, tracking es más sutil que pliance, en la medida en que no tiene nuevas consecuencias adicionales a la situación vigente derivadas de la regla. En el caso de pliance, se presentan repentinamente nuevas consecuencias mediadas por el orador una vez que da la regla. En el caso de tracking, estas están ahí todo el tiempo. Probablemente esta es la razón por la que niños pequeños tienden a seguir órdenes como ‘¡No!’ antes de aprender a reaccionar ante tracks que les orientan en el ambiente, como cuando se dice ‘Tu pelota está en la recámara’. Si el niño falla en complacer el comando ‘No’, consecuencias inmediatas adicionales serán aplicadas. Pero, si el niño falla en entender o seguir un track, no hay nuevas contingencias adicionales y, además, la consecuencia descrita aparecerá de cualquier manera (cuando el niño busque en la recámara, encontrará la pelota). Pliance involucra a la comunidad verbal haciendo discriminaciones sobre la fuente de la conducta observada. En ese sentido, la contingencia involucrada en pliance siempre es arbitraria. Contrariamente, tracking pone a los seguidores de la regla en contacto con contingencias naturales y una vez que se establece, las contingencias naturales determinarán si la conducta se mantendrá. Así que la distinción entre plys y tracks es funcional y no formal. Una regla puede tener la forma obvia de un track y aún así evocar pliance. Por ejemplo, a un adolescente adecuadamente se le advierte ‘Tus amigos te meterán en problemas’, pudiendo responder, a su vez, diciendo ‘no trates de controlarme’. La regla del padre tiene la forma de track, pero es probable que funcione como ply (como si la consecuencia por seguir o no seguir la regla fuera arbitraria y no una descripción de consecuencias naturales). La conducta rebelde o resistente (a la que designamos como ‘counterpliance’), puede seguir siendo pliance, mientras la función de la regla dependa de la historia de consecuencias mediadas socialmente para definir la correspondencia entre la regla y el comportamiento relevante. Este tipo de rebeldía probablemente se ha consecuentado en el pasado mediante el retraimiento social del padre o de otro agente que emita la regla. Dicho de otra manera, complacer o rebelarse son funcionalmente semejantes. Este es un patrón de conducta que los terapeutas de niños y adolescentes conocen muy bien.
Augmenting (incrementar)
Augmenting es conducta gobernada por reglas que altera la extensión con la que algún evento funcionará como consecuencia. Hay dos variantes (ver Hayes & Ju, 1997). La primera consiste de incrementos motivantes. Estas son reglas que incrementan el valor de un evento que
de valores personalmente elegidos (augmenting) y hacer lo que sí funciona con respecto a esos valores (tracking). Por etas razones, ACT frecuentemente se enfoca en la reducción de pliance.
Problemas con Tracking
Detectar y combatir trackings ineficientes es uno de los conceptos clave en la ACT. Los terapeutas ACT dedican buena parte de su tiempo en detectar ‘rizos extraños’ (instancias en las que seguir un aparente track produce el efecto opuesto al especificado por la regla. Los tracks son problemáticos cuando son inexactos, no evaluables, autocomplacientes o cuando se aplican en situaciones que solo pueden ser moldeadas por las contingencias. Si los tracks son inexactos, pueden producir conductas disfuncionales. Si resultan no evaluables o autocomplacientes, el rizo de feedback natural entre seguir la regla y sus consecuencias de hacerlo así, estará ausente o equivocado. Esto fácilmente puede producir un rizo extraño… Si una persona dice ‘Yo pretendo ser listo, pues en realidad no valgo la pena’, el premio de los otros conectará a la persona con su supuesta falta de valor… El resultado final probablemente será el continuar sintiéndose inútil, a pesar de tener señales de éxito objetivo. Los tracks expansivos son aquellos que se aplican en situaciones que solo pueden ser moldeadas por contingencias. Cuando se siguen tracks expansivos, la persona probablemente actuará ineficientemente y no sabrá por qué. Un ejemplo es el batear una pelota. Yogi Berra solía decir ‘no pienses, pégale’. La velocidad y coordinación requerida para ver la pelota y batearla puede interrumpirse al tratar de hacerlo recordando una regla. La terapia cognitiva le ha prestado considerable atención intentando alterar la forma de tracks inexactos tales como ‘no puedo ser feliz si sé que no le caigo bien a alguien’… Expectativas tales como ‘aunque lo intente, no puedo dejar de beber’, pueden considerarse como tracks inexactos. La ACT como tal se enfoca en track inexactos de mayor envergadura: aquellos relacionados con eventos privados (cosas que solo la persona que las experimenta puede experimentar directamente, tales como pensamientos, emociones, recuerdos, sensaciones corporales, etc.) y su necesidad de modificarlos. Por ejemplo, ‘si solo pudiera librarme de mi historia de incesto, podría tener más intimidad con mi pareja’. Sin embargo, estos tracks son más problemáticos pues tienden a ser autocomplacientes y difíciles de evaluar. En la ACT, el exceso de trackings se combate atacando la coherencia literal del lenguaje en que se expresan y aumentando la sensibilidad hacia la eficiencia de diversas respuestas gobernadas por reglas.
Problemas con Augmenting
La ACT también trabaja con los augmenting problemáticos. Una forma común de augmenting problemático ocurre cuando un track especifica que una meta de proceso está ligada a una meta de resultado. En este caso, la meta de resultado funcionará como un incremento de la meta de proceso. El problema no ocurre en la meta última de resultado (recordemos que en el contextualismo tales metas solo pueden especificarse pero no evaluarse). El problema reside en
que la meta de proceso puede ser un espectador psicológico inocente, que no está necesariamente relacionado con la meta de resultado. La manifestación clínica más importante de este problema es la tendencia a vincular la forma y calidad de las experiencias privadas a la meta de tener éxito en la vida… Consideremos como ejemplo a una persona que trata de librarse de sus recuerdos dolorosos para poder relacionarse íntimamente… Querer tener una relación íntima no es un problema. El problema está en el track inexacto (‘Tengo que controlar mis emociones y mis pensamientos malos para logar una verdadera intimidad’), que ahora incrementa la lucha contra los pensamientos y las emociones de esta persona. Cambiar los recuerdos problemáticos y las emociones asociadas con ellos es ahora aún más importante que antes, aunque en nuestra visión esto es innecesario. La ACT busca tanto combatir incrementos que llevan a una lucha inútil, como usar incrementos vinculados a una apertura experiencial y a los valores elegidos.
La Naturaleza de los Eventos Verbales
Como se mencionó anteriormente, en algunas situaciones pareciera que hubiera una solución verbal directa y literal para los problemas de control verbal excesivo, aunque esto no funcionaría pues las soluciones verbales directas y literales son el verdadero problema que tratamos de combatir. Esto es particularmente cierto respecto al tracking. Incluso los tracks exactos (reglas racionales), siguen siendo reglas. Por lo que hay algunas áreas donde las reglas no pertenecen. Abandonar tales reglas pareciera que requiriera de un profundo entendimiento de tales procesos verbales, ya que el curso obvio de acción (como decirle a la gente que no sea demasiado racional) parecería internamente inconsistente.
Equivalencia de Estímulos
El fenómeno fundamental en la equivalencia de estímulos generalmente se estudia en lo que se conoce como el paradigma de igualación a la muestra. Un estímulo visual no familiar (como un garabato o una serie de tres consonantes) se presenta en la parte superior de una pantalla de computadora. Un conjunto de quizá tres estímulos de comparación nuevos aparecen abajo del estímulo muestra. Al sujeto se le refuerza por seleccionar el estímulo de comparación ‘correcto’. De esta manera, al sujeto se le dice que dado el estímulo A1 y los estímulos de comparación B1, B2, y B3, que escoja B1 y no B2 o B3. Podría haber otras variantes, por ejemplo, dado el estímulo A2 y los estímulos de comparación B1, B2 y B3, el sujeto es instruido para que escoja B2 y no B1 o B3, etc. Esta discriminación condicional puede entrenarse en cualquier organismo complejo (rata, pichón o personas). Sin embargo, lo impactante son las ejecuciones derivadas que muestran las personas y no los animales. Un no humano expuesto a un ensayo donde B1 se presenta por primera vez como estímulo de muestra, con A1, A2 y A3 como estímulos de comparación, seleccionará A1 solo por mero asar. Las discriminaciones entrenadas no se revierten automáticamente. Por otro lado, los humanos verbalmente competentes, rápidamente eligen A sin entrenamiento o feedback explícito, mostrando lo que se designa como ‘simetría’. Esto ocurre
¿Qué es esto? El niño probablemente dirá ‘un cat’. Igualmente, si decimos ‘¿Donde está el cat?’, el niño señalará hacia el curioso animal de cuatro patas y una cola ondulante. Estas formas nuevas de conducta se establecen de una manera indirecta. Tales efectos pueden ayudarnos a entender, por ejemplo, por qué una persona con agorafobia puede tener inicialmente un ataque de pánico al sentirse ‘atrapada’ en una multitud o maratón de compradoras y luego preocuparse por sentirse igualmente ‘atrapada’ en un campo abierto, en una relación marital o en algún empleo. Lo que une a estas diversas situaciones no son sus propiedades formales, sino las clases verbales en las que comparten membrecía.
Teoría de los Marcos Relacionales
La equivalencia es un modelo inicial de relaciones palabra-referente, pero no es suficiente para explicar las funciones de las reglas verbales o la complejidad del lenguaje humano. La Teoría de los Marcos Relacionales (RFT) (Hayes, 1991; Hayes & Hayes, 1989; Hayes & Wilson, 1993; Hayes & Barnes, 1997) expande la equivalencia de estímulos a los casos más generales. La RFT empieza con la idea de que los organismos pueden aprender a responder relacionalmente a varios eventos estímulo… Tal control contextual se ha demostrado frecuentemente en la investigación de la equivalencia de estímulos y resulta obvio en el lenguaje natural. La palabra enunciada ‘bat’ tiene significados diferentes cuando la persona está en una cueva oscura (murciélago), a diferencia de si estuviera en un juego de beisbol. Esta simple idea tiene múltiples implicaciones. Significa que es posible aprender a relacionar eventos arbitrariamente y en una amplia diversidad de formas, para luego aplicar estos patrones relacionales aprendidos a estímulos nuevos simplemente mediante el arreglo apropiado de señales contextuales. En esta perspectiva, la equivalencia de estímulos es una clase aprendida de comportamientos y es solo una de muchas formas de relaciones derivadas de estímulo. Por ejemplo, relaciones de estímulo como más-menos, antes-después, opuesto, diferente, son todas ejemplos de relaciones de estímulos aprendidas y arbitrariamente aplicables. Existen tres propiedades principales de las relaciones como clases aprendidas de comportamiento. Primero, estas relaciones muestran una vinculación mutua. Esto es, si una persona aprende en un contexto particular que A se relaciona de una manera particular con B, entonces esto implica cierta clase de relación entre B y A en ese contexto. Por ejemplo, si se dice que Alan es más grande que Bob, entonces Bob debe ser más pequeño que Alan. Nosotros llamamos a esta propiedad ‘bidireccionalidad’. Segundo, estas relaciones muestran vinculación combinatoria: Si una persona aprende en un contexto particular que A se relaciona de una manera particular con B y B se relaciona de manera particular con C, esto implica cierta clase de relación mutua entre A y C en ese contexto. Por ejemplo, si Bob es más grande que Charly, entonces Alan también es más grande que Charly. Finalmente, estas relaciones permiten la transformación de funciones de estímulo entre estímulos relacionados. Si usted necesitara una persona que pusiera quieto a un enemigo y se sabe que Charly es bueno para eso, Alan probablemente sería mejor. Las relaciones verbales pueden incluso transformar activamente funciones basadas dentro de la red relacional involucrada. Por ejemplo, supongamos que a una persona se le dice que un
tono precede a un shock y una vibración se presenta después de él, el tono ahora provocará inquietud y la vibración calma. Ahora sabemos que una vez que las relaciones de estímulos se derivan, estas son extraordinariamente difíciles de romper, aún mediante entrenamiento directamente contrario (Saunders, 1989). Más aún, aún si se cambian mediante entrenamiento directo, pueden ‘resurgir’ después si el nuevo patrón no funciona (Wilson & Hayes, 1996). En otras palabras, una vez que las relaciones verbales se derivan, parece que nunca desaparecen. Uno puede adicionarlas, pero no puede uno eliminarlas… Una vez que se aprende a derivar relaciones entre eventos, lo haremos constantemente mientras esto le de orden a nuestro mundo. Ahora estamos listos para definir el término marco relacional. Este término es usado para especificar un patrón particular de respuesta relacional contextualmente controlada y arbitrariamente aplicable involucrando vinculación mutua, vinculación combinatoria y la transformación de funciones de estímulo. Este patrón de respuesta se establece por una historia de reforzamiento diferencial por producir tales patrones de respuesta relacional en la presencia de señales contextuales relevantes, no una historia de entrenamiento directo no relacional con respecto a la estimulación involucrada… Esto es, el organismo no responde a un marco relacional. Responde ante señales contextuales históricamente establecidas (y su respuesta enmarca estos eventos relacionalmente).
Entonces, ¿qué es un evento verbal?
Habiendo definido los marcos relacionales, finalmente podemos definir ahora un evento verbal. Un evento verbal es simplemente aquel que tiene funciones psicológicas por participar en un marco relacional. Esta elegante y simple definición nos permite distinguir entre eventos verbales y no verbales. Por ejemplo, las reglas verbales son ‘verbales’ puesto que sus efectos dependen de que sus elementos conformen marcos relacionales. Las gesticulaciones, los signos y los dibujos son ‘verbales’ si sus efectos dependen de su participación en marcos relacionales, pero resultan ‘no verbales’ si esto no es cierto. Es una postura central en la ACT el que la naturaleza literal del lenguaje humano se basa en marcos relacionales. Así, debilitar las funciones literales del lenguaje requiere de debilitar los marcos relacionales en contextos específicos.
Conocimiento Verbal y no Verbal
La palabra conocer tiene una etimología interesante. Viene de dos raíces latinas diferentes: gnoscere , que significa ‘conocer por los sentidos’ y scire , que quiere decir ‘conocer por la mente’. En la concepción humana usual, conocer por la mente (saber las cosas conscientemente) es familiar y seguro. Son los procesos inconscientes no verbales los que parecen extraños y difíciles de comprender. Científicamente, es todo lo contrario. Conocer por experiencia directa o conducta moldeada por contingencias, es algo que los psicólogos comprenden muy bien. El conocimiento verbal o ‘conocer por la mente’, resulta extraño y difícil de comprender.