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Asignatura: epigrafia y numismatica del mundo clasico, Profesor: maria teresa surrilla, Carrera: Historia, Universidad: UCM
Tipo: Apuntes
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LA CRIPTOGRAFÍA MEDIEVAL: EL LIBRO DEL TESORO de Juan Carlos Galende Díaz
Eduardo Nuez Couto (A3)
La tesis expuesta por el Dr. Juan Carlos Galende Díaz centra su atención en el estudio de la criptografía, en especial de la criptografía medieval, mediante el análisis de la técnica criptográfica del denominado Libro del Tesoro.
El artículo analizado comienza haciendo una breve descripción de la criptografía y sus procedimientos, especialmente de los tres sistemas criptográficos fundamentales: Transposición (colocar un fragmento cifrado en un lugar sabido por el destinatario); Sustitución (reemplazar alguna letra del alfabeto por uno o varios signos convenidos de antemano por los corresponsales) y Ocultación (engloba todos los procedimientos en los que el remitente transmite la información de manera escondida o disfrazada).
Por otra parte, el autor hace un repaso de la evolución de las técnicas utilizadas a través de las distintas épocas históricas, haciendo un análisis detallado de los métodos criptográficos del Medievo, concretamente de los siglos X y XII, tales como el uso de neumas convencionales, la sustitución de las vocales por los numerales romanos de las cinco primeras decenas (Método Cechetti), sustitución de las vocales por puntos y líneas (Método Benedictino), la utilización de grafías griegas en las suscripciones latinas, durante las centurias décima y undécima y uso del método de la inversión y alteración, con palabras escritas al revés o intercambiando las letras.
Junto a este análisis y descripción, el autor nos hace tomar conciencia de la importancia historiográfica de las técnicas criptográficas, que nos permiten descifrar textos cuya información nos estaba vedada, y lo hace centrando su atención en el Libro del Tesoro, título que hace referencia a dos obras: la primera escrita en prosa por Brunetto Latini y que está compuesta por tres libros: el primero de carácter histórico, geográfico y astronómico; el segundo trata sobre ética y retórica y el tercero sobre cuestiones legislativas, centradas en la política y el arte de gobernar; respecto a la segunda obra, escrita en verso, se analizan los cuatro ejemplares hallados en la Biblioteca Nacional, en la Academia Sevillana de Buenas Letras, en la Biblioteca del Marqués de Bosch de Arés y en la Biblioteca de Palacio de Madrid (enviado más tarde a la Biblioteca de la Universidad de Salamanca).
El autor nos desvela los argumentos para rebatir la atribución de la autoría de El Libro del Tesoro al Rey de Castilla Alfonso X el Sabio o incluso a Sancho IV, el Rey Bravo y, por tanto, concluye que es falsa la afirmación de que datan del siglo XIII, principalmente por la mención en ellos de personas que por aquellas fechas no habían nacido (como Gaspar de Guzmán, conde-duque de Olivares), así como por el hecho de que emplean sistemas encriptados no muy propios para el medievo. Tras exponer distintas conjeturas acerca de quién pudo ser el autor del libro -el círculo de alquimistas del Arzobispo Alonso Carrillo, Enrique de Villena, maestre de Calatrava (pues su nombre aparece mencionado en la obra) y el Capitán Lorenzo Ferrer-, se concluye que no existe certeza absoluta sobre la autoría del libro (encriptado por método de sustitución), ni si éste es el original o una mera copia, ni en que fecha se realizó.
A través de la lectura del artículo de D. Juan Carlos Galende Díaz se comprende de manera satisfactoria el concepto de “criptografía”, y de su consideración como una de las ramas más
relevantes de la criptología, dada la variedad de los distintos usos que se han dado a la criptografía, lo que nos da una idea de cuan útil ha sido para el hombre para conocer su historia.
Así mismo, el texto nos hace tomar conciencia de la dificultad e importancia de las tareas de descriptar o perlustrar, es decir, de descifrar criptogramas cuando se desconoce la clave, haciendo hincapié en la relevancia de calcular la frecuencia de las letras que aparecen en los criptogramas y de la apreciación de letras o signos carentes de significado o nulos, que se utilizan para dificultar la tarea descriptadora de un texto codificado. Ello convierte a la criptografía, o “ciencia que estudia la escritura oculta”, en un instrumento de enorme valor historiográfico para la humanidad, pues gracias a ella muchos pueblos han podido guardar sus secretos a ojos de sus enemigos, ya fuera por motivos políticos, bélicos o religiosos.
La utilización de códigos criptográficos a lo largo de la Historia nos ha vetado muchos datos a cerca de los pueblos que los han utilizado, si bien, debido a las numerosas investigaciones hechas por expertos en el campo de la criptografía, dichos secretos se han podido ir desvelando.
Por último, los sistemas criptográficos como la transposición o la sustitución se revelan también como técnicas de enorme valor práctico en la actualidad para aumentar la seguridad y protección en la sociedad moderna, ya sea con el fin de evitar que se cometan delitos como la piratería informática o la intromisión en bases de datos y sistemas de información de entidades públicas y privadas.
Las aplicaciones de técnicas criptográficas van siendo desgranadas por el autor con maestría a lo largo del texto, mediante el análisis de diferentes ejemplares que se han conservado del denominado Libro del Tesoro, que se hallaba encriptado por el método de sustitución, cuya utilización se analiza detalladamente en cada uno de los textos que se conservan.
El Dr Galende argumenta que dicha obra ha sido durante años reconocida erróneamente como obra del rey Alfonso X, el Sabio, argumentando esta afirmación en el hecho de que la temática laica que se halla en el libro no corresponde al medievo alfonsino del siglo XIII, caracterizado por su fervor religioso, a lo que se añade la manifiesta aprensión del monarca hacia la alquimia, concepto ampliamente mencionado en el libro.
A través de diversas teorías se presupone quién pudo ser el autor del libro y cuando se escribió, si bien todavía no se ha aclarado el misterio, para lo cual se revela de enorme interés, según el Dr Galende, la aplicación de técnicas de laboratorio que, sin duda, contribuirán a esclarecer la veracidad de los manuscritos mediante el análisis de la composición de las tintas o la calidad del pergamino y la determinación de los tipos de fibras, pigmentos, colores, etc, que fueron utilizados.
Considero que el desarrollo de dichas técnicas constituye hoy por hoy la única vía fiable para averiguar la verdadera autoría y fecha de producción de El Libro del Tesoro que, según parece es un manuscrito apócrifo del siglo XV que su autor intentó hacer pasar por obra de Alfonso X el Sabio, no se sabe con qué objeto.