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Asignatura: Antropología, Profesor: Carmen Martín Buro (Memoria, Cardenal Cisneros), Carrera: Psicología, Universidad: UCM
Tipo: Apuntes
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En la presente investigación se muestra el efecto que tienen a las advertencias explícitas tanto en el reconocimiento de las acciones verbales como de las visuales de un atraco en adultos jóvenes. El objetivo de la investigación es verificar si las advertencias explícitas sobre el fenómeno de las falsas memorias antes de la prueba, pueden reducir o bien evitar los posibles errores, partiendo de la hipótesis de que las advertencias reducirán el porcentaje de falsas memorias sobre todo en las acciones visuales. Se evaluaron los aciertos, las falsas alarmas y el criterio de respuesta, así como los juicios Recordar, Saber o Adivinar para los aciertos y las falsas alarmas. RESULTADOS, SE CULPE O NO LA HIPÓTESIS. Las advertencias produjeron una menor proporción de falsas alarmas para las acciones verbales en los jóvenes, sin afectar a las acciones visuales. Además, los participantes con advertencias acompañaron su reconocimiento correcto con juicios recordar en mayor medida que los participantes sin advertencias, pero no hubo diferencias entre los grupos en los juicios que acompañaron al reconocimiento falso. Por tanto, las falsas memorias para el suceso fueron resistentes a las advertencias explícitas.
Un objetivo muy importante en los estudios de las memorias falsas es determinar que estrategias pueden conseguir la reducción o eliminación de los recuerdos falsos.
Podemos definir las falsas memorias como recordar hechos o eventos que no han ocurrido o bien recordarlos o reconocerlos de forma diferente a como sucedieron en realidad. (Payne et al., 1996; Roediger y McDermott, 1995). El observador, lo que hace es rellenar sus lagunas perceptivas con ayuda de lo que ya ha experimentado con anterioridad en situaciones parecidas o bien describiendo aquellos elementos que “encajan” en la situación determinada.
Nuestro sistema cognitivo presenta estructuras organizadas en forma de esquemas que representan nuestro conocimiento, experiencia y expectativas. Estos esquemas que nos ayudan a planificar, comprender, codificar y recuperar información también pueden generar posibles errores. Explicando esto cabría destacar que la activación de esquemas puede influir en la recuperación de contenidos episódicos y ser un elemento muy activo en la aparición de falsas memorias.
Estas falsas memorias son el producto indeseable, pero posiblemente inevitable, de un sistema de memoria con gran capacidad, pero flexible y adaptativo, y por tanto sujeto a errores. (Schacter, 1999).
La monografía de Barlett (1932), R emembering, es la aportación más importante del siglo pasado haciendo referencia al estudio de las falsas memorias. En esta explica que el recuerdo es un proceso que se lleva a cabo de manera esquemática, es decir, las personas interpretan los estímulos o situaciones en base a un conjunto de esquemas basados en la propia experiencia. De esta forma podemos cometer errores y transformar el recuerdo hasta que coincida con nuestras expectativas o esquemas previos. “El recuerdo es una cuestión de construcción más que una mera reproducción de lo ocurrido”. CITAR
Cuando nos enfrentamos a situaciones complejas que se desarrollan de forma rápida e inesperada (por ejemplo: atracos, asaltos o robos), hacemos uso de nuestros propios esquemas
de conocimiento que nos ayudan a su comprensión y codificación. Sin embargo, el uso de esos esquemas pueden inducir a alteraciones en la memoria (Loftus, 1979).
Incluso sin experiencia, las personas poseen conocimientos acerca de las características que representan los delitos más comunes (Smith, 1991) y poseen esquemas de los guiones precisos para esos delitos (García-Bajos y Migueles, 2003; Greenberg, Wescott y Bailey, 1998; Holst y Pezdek, 1992; List, 1986; Tuckey y Brewer, 2003a).
El estudio de los falsos recuerdos es un asunto de elevada importancia que debemos investigar debido especialmente al hecho de que el recuerdo o reconocimiento falso puede tener graves consecuencias. Dar a conocer qué procesos intervienen en la producción de dichos recuerdos o reconocimientos falsos, el porqué se producen o cómo reducirlos, son algunos de los objetivos de la multitud de investigaciones que se han realizado. Explicar y determinar qué estrategias reducen o eliminan el porcentaje de este tipo de errores supondrá un objetivo importante de la presente investigación.
Los estudios de advertencias de las falsas memorias fueron una de las estrategias llevadas a cabo. Dichos estudios consisten en informar de forma explícita a los participantes del efecto que tienen las falsas memorias, para que en la realización de la prueba tengan especial cuidado en no cometer recuerdos o reconocimientos falsos. Los estudios de advertencias se establecen con el objetivo de comprobar si la advertencia del efecto de los falsos recuerdos a los participantes antes de la tarea de reconocimiento, puede conseguir que se reduzcan o eliminen dichos recuerdos o reconocimientos falsos. Las advertencias así promueven los procesos atencionales que propone la teoría de la activación-monitorización pudiendo estimular a prestar más atención (Watson, McDermott y Balota, 2004, citado en Aizpurua, Garcia-Bajos y Migueles, 2009).
El paradigma recordar/saber introducido por Tulving (1985) y utilizado después por Gardiner (Gardiner, 1988; Gardiner y Java, 1990, 1991; Gardiner y Parkin, 1990) examina la variedad de materiales y situaciones, siendo de gran utilidad para diferenciar ambos tipos de acciones o experiencias.
List (1986) elaboró un vídeo con secuencias de robos simulados en unos grandes almacenes que incluían acciones probables de suceder y acciones menos probables de suceder. Teniendo en cuenta los contenidos del suceso y los datos normativos, se elaboró una prueba de reconocimiento con acciones del suceso y características de los atracadores verdaderas y falsas.
El video del suceso se desarrolla con un atraco a un banco. En la prueba se evalúa, por un lado el reconocimiento de las acciones y se clasifican estas acciones dependiendo de si eran verbales ( i.e ., quién dijo qué) o bien visuales ( i.e ., quién hizo qué). Existen escasos estudios en donde se haya comparado la memoria para las acciones verbales y visuales de un suceso o de acontecimientos complejos, a excepción del estudio de García-Bajos y Migueles (1999), quienes expusieron una discusión real entre dos maestras y midieron si los sujetos tuvieron más aciertos y más falsas alarmas para las acciones verbales que visuales del acontecimiento. Tratándose de una discusión las acciones verbales se sitúan en el argumento central. Sin embargo, utilizando el método de la información sugerida, se ha observado que la información visual es especialmente susceptible al efecto de falsa memoria (Braun y Loftus, 1998; Pezdek y Greene, 1993). Además de examinar esta discrepancia, en la presente investigación también se midió si la experiencia fenomenológica o el uso de esquemas ante situaciones rápidas o inesperadas que acompaña a la recuperación, dependen de las advertencias explícitas ya explicadas y/o del tipo de
(En el grupo control (sin advertencias explícitas) colaboraron 15 adultos jóvenes y en el grupo experimental (con advertencias explícitas) colaboraron otros 15 adultos jóvenes.
Se presentó un vídeo de tres minutos y medio de duración que mostraba un atraco a un local de administración de lotería. El suceso comienza con la entrada de uno de los atracadores, que se hace pasar por un cliente. Los otros dos atracadores, enfundados con pasamontañas, fuerzan la puerta trasera y entran empuñando un arma, mientras que el otro atracador saca una escopeta y grita a los clientes que se tiren al suelo. El cabecilla pide la llave del armario donde está el dinero y, al recibir una negativa de la mujer, le amenaza y le pega un puñetazo en la cara, dejándola sangrando por la boca. Tras conseguir el dinero, se marchan del lugar. Dos jueces seleccionaron 16 acciones verdaderas perceptivamente claras, 8 verbales (p.e., gritar ¡tiraos al suelo!) y 8 visuales (p.e., coger las llaves del bolsillo a la dueña), y construyeron otras 16 acciones falsas compatibles con el suceso, siendo 8 verbales (p.e., pedir que no le hagan daño a la dueña) y 8 visuales (p.e., apartar a la dependienta de un empujón) (ver Apéndice). Se realizó un estudio previo en el que participaron 15 personas de entre 26 y 48 años (M= 32,20; DT = 7,07) para evaluar la probabilidad de ocurrencia de estas 32 acciones en una escala tipo Likert de 7 puntos (1 baja, 7 alta). Los jueces seleccionaron 12 acciones verdaderas y 12 falsas, descartando los elementos cuyo valor medio de probabilidad de ocurrencia fuera extremo.
seguridad. V,a
(anexo 2)