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Asignatura: Opinión Pública, Profesor: Antón Rodríguez Castromil, Carrera: Periodismo, Universidad: UCM
Tipo: Apuntes
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1.1.. Los significados de la opinión pública
El interés por averiguar qué es la opinión pública corresponde a políticos y 0 0 diri (^) 1 Fgentes, entre otros. Con frecuencia, se recurre a las encuestas como modo de sondearla. El resultado de la investigación, sin embargo, resulta parcial.
La opinión pública alude a tres ámbitos:
La opinión pública es un área de conocimiento interdisciplinar (psicología, 0 0 so (^) 1 Fciología,...) cuyo objetivo es definir cómo se forman las actitudes de los 0 0 ciuda (^) 1 Fdanos sobre lo público. La preocupación por medir y comunicar esas actitudes existe desde siempre. ¿Por qué las ciencias sociales quieren conocer 0 0 la opi (^) 1 Fnión pública?
Profesor: Antón R. Castromil 4
La opinión pública es grupal, Analizamos grupo como uno de sus rasgos fundamentales. El grupo puede ser:
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atención a los temas más estables. Por ejemplo, las preocupaciones principales de los españoles que publica el CIS.
La definición de opinión pública más correcta depende de los que investiguemos. Si tendemos a plantear encuestas, por ejemplo, eso delimita nuestro sesgo. El momento histórico y su devenir también influyen en la definición. Por último, la tecnología puede también determinar el significado que otorgamos a la opinión pública.
En resumen, la definición de opinión pública debe tener necesariamente tres aspectos:
2.. La formación de la opinión pública
Las opiniones son un fenómeno social que procede de la práctica, no cae del cielo. En su formación intervienen factores políticos y ambientales (el entorno).
En las sociedades primarias la opinión surge de la asociación directa entre individuos , ciudadanos de una aldea o comunidad, con el objetivo de llegar a acuerdos sobre cuestiones políticas. Los ciudadanos se reúnen para discutir cuestiones locales y, sobre la base de esta discusión, se busca alcanzar algún consenso que conlleve una acción.
La formación de la opinión pública resulta del auge de la Revolución Industrial (1880), que provoca transformaciones políticas, económicas y sociales en muchos países de Europa occidental. Los factores que influyen son la introducción de la maquinaria, la rapidez de las comunicaciones, la nueva organización empresarial (por ejemplo, la de Ford), la división del trabajo, el crecimiento de la población,... Estos factores sirven para transformar las sociedades primarias en una nueva sociedad y cambian las actitudes y valores de los individuos. Las relaciones interpersonales pasan a ser más superficiales y mediatizadas.
En la sociedad de masas influyen estos factores en la construcción de las opiniones:
Surgen también nuevos problemas para los individuos, como la cantidad ingente de información. En la sociedad de masas los individuos dejan de recibir información ligada a los acontecimientos, la recibe de los medios.
La formación de la opinión pública se ha descrito como un proceso con cuatro fases :
3.. Métodos de estudio de la opinión pública
3....a Investigación mediante encuestas
Como método de investigación de la opinión pública, ha revolucionado las ciencias sociales. Ya se utilizaba en la antigüedad (censos de población), pero se desconocía como medio para recabar la opinión pública. En una votación, sin embargo, los resultados son agregados y no se puede partir de ellos para formular la opinión de los votantes. Por tanto, se precisan encuestas post electorales, sobre todo, para averiguar las motivaciones personales de cada individuo.
El auge de la encuesta, sumatorio de actitudes y comportamientos , procede de los medios y políticas de EEUU en los años 20 del siglo pasado. La tecnología, como hemos visto, es importante para el desarrollo de la encuesta. La Universidad de Chicago (Illinois, EEUU) sigue realizando encuestas. En España, el instituto más representativo es el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas). Las encuestas presentan problemas evidentes. Los individuos no eligen ser encuestados, por lo que muchos eligen no participar. Los que sí están dispuestos pueden ser sólo los más interesados, con lo que el resultado estaría sesgado. Existe la posibilidad de que el encuestado nunca haya pensado antes sobre lo que se pregunta, con lo que la respuesta, si existe, será parcial o inventada. También influye el orden de las preguntas, como el tipo de preguntas. El dinero es otro factor de deformación de la encuesta: si no se dispone de fondos para llevarla a cabo puede resultar poco representativa. Y lo más importante es la interpretación que damos a las encuestas: las encuestas no predicen.
3....b Grupos de discusión Frente a la encuesta, que es una técnica cuantitativa, los grupos de discusión son una técnica cualitativa. De ellos se obtiene información amplia de un número reducido de casos. Se trata de provocar una discusión abierta entre los miembros del grupo, por lo que es necesario seleccionarlos adecuadamente partiendo de una hipótesis inicial. La dinámica de las discusiones puede ser libre o estructurada (o ambas). La discusión debe ser informal y ser grabada para el equipo investigador. Las opiniones son constantemente construidas y reconstruidas. El punto fuerte es captar las dinámicas de formación y cambio de opiniones. Las opiniones tienen un origen personal, interpersonal o mediático.
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PLATÓN (427-347 a. C.) distingue la vía de la doxa y la de la ciencia, la episteme como formas de acceder a la perfección. La doxa es un saber parcial, inseguro, basada en imprecisiones y ambigüedades. La doxa es el saber del pueblo, mientras que reserva a la élite (los filósofos) el episteme. El mito de la caverna, del libro 7 de La república , es una alegoría de esta dicotomía. La desconfianza de Platón por el público será heredada a lo largo de esta Edad, ya que este no es consciente de sus intereses ni de la ciudad-Estado.
La democracia, entendida como régimen de la tiranía de la doxa , provoca en Platón una situación caótica que hace que los ciudadanos no distingan entre el bien y el mal. La democracia niega los rectos valores sociales, no es capaz de reforzar las normas y exige demasiado a los ciudadanos. El régimen autocrático de los filósofos sería el más adecuado.
ARISTÓTELES (384-322 a. C.) no coincide con PLATÓN. La doxa es un saber en potencia. Los hombres, seres sociales, poseen un saber infalible, junto a su experiencia y sentido común, para interpretar la realidad.
La doxa puede ser previa al conocimiento de los ciudadanos. A partir del sentido común pueden llegar a la verdad. ARISTÓTELES cree en la sabiduría del ciudadano corriente y cree que la opinión pública puede convertirse en vehículo espiritual y comunitario de la ciudad-Estado. La fuerza de la opinión es equivalente a las normas, características y valores de la civilización en que surge.
Puesto que el concepto de opinión pública va unido al desarrollo de la democracia y las libertades públicas, podemos presuponer la existencia de una opinión pública desarrollada en lugares públicos como el ágora.
También en Roma es posible hallar vestigios de una rudimentaria opinión. Se detectaba una difusión de noticias amplia, esencial para la formación de un Gobierno fuerte. El Derecho romano distingue ius publicum e ius privati. Esta distinción nos lleva a la de res publica. El ámbito público se caracteriza por su publicidad, en cuyo seno se emiten opiniones. El Derecho consuetudinario, nacido de la costumbre, se basa también en lo público.
CICERÓN nos habla de la fuerza del público. Habla del rumor, de la fama, en el sentido de lo público. La opinión se utiliza como apariencia, notoriedad y buena o mala imagen que los demás tienen de uno mismo. CICERÓN manifiesta un alto grado de escepticismo hacia los deseos y pasiones en los que puede caer. Para él, la muchedumbre puede juzgar muy pocas cosas de acuerdo con la verdad y lo ideal es el liderazgo de los mejor instruidos.
1.3.. Edad Media
La distinción esfera pública – esfera privada desaparece. La Baja Edad Media (siglos XI-XV) mantiene principios de la Roma clásica y del cristianismo primigenio: se acepta la validez del Derecho natural y su autoridad obligatoria entre gobernantes y súbditos, la obligación de los reyes a gobernar con justicia y la sacralidad de la autoridad humana y eclesiástica.
En torno a 476 a. C., momento de la caída del Imperio romano, la influencia germánica trae nuevas ideas sobre el derecho. El germánico intuye derecho como algo inscrito en la costumbre, anclado en lo público. Nuestro concepto actual de opinión pública es incompatible con la sociedad feudal.
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En la Edad Media, los súbditos tenían pocas formas de opinar y mucho menos de elegir gobernante. El ágora desaparece, como el diálogo político y la participación en los asuntos de la ciudad. Sin embargo, hay algunas referencias que se asocian a la idea de opinión pública:
4.. El Renacimiento
Los siglos XV y XVI traen aires de renovación y de cultura. El orden medieval se rompe al abrirse nuevas vías de pensamiento y de acción. Principalmente, el hombre se constituye en centro del universo, siendo la razón la mejor aliada para comprender y resolver los problemas. El Renacimiento no niega el valor de lo trascendente, pero traza la frontera entre poder religioso y político, entre fe y razón.
Ver práctica del tema 2 en la web del profesor.
Este cambio de sociedad es consecuencia de transformaciones políticas, económicas y tecnológicas que caracterizan el Renacimiento. En esta época se reivindica la racionalidad individual frente al dogmatismo y teocentrismo anterior, que amenaza la unidad de la Iglesia: la Reforma protestante (ver anexos). La Reforma plantea una relación íntima y sin intermediarios con Dios, la búsqueda con uno mismo y en conciencia de la salvación. La Inquisición será la institución que describe la reacción y el antiguo orden. La represión, no obstante, no logra detener el avance hacia el pluralismo y, por tanto, de la opinión pública (aunque aún no ha surgido).
Por tanto, los cambios psicológicos (pluralismo, tolerancia y libre examen de conciencia) se convierten en instrumentos de difusión de la opinión pública junto a la imprenta, artilugio que permite extender estas ideas. La lectura, más extendida, permite que se formen opiniones individuales.
La burguesía es la nueva clase emergente y, de hecho, es la consumidora de libros y de nuevas ideas. Los excedentes obtenidos por la actividad mercantil favorecen el surgimiento de este tiempo para reflexionar. Será con esa burguesía alfabetizada (que, además, se sitúa como sujeto revolucionario en esta época y pretende alcanzar el poder político) y en los países con más nivel de alfabetización que surge la opinión pública.
Ante libros y periódicos, el poder establecido responde con censura y persecuciones por el temor a que se configure una instancia independiente intermedia entre lo público y lo privado, la opinión pública.
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En el Renacimiento se empiezan a descubrir ámbitos de libertad en el Antiguo Régimen. Estos espacios se irán abriendo y será en la Ilustración cuando se pueda hablar de la opinión pública en el sentido moderno. El papel de las ciudades a partir de la Baja Edad Media es esencial, como el de la burguesía. Las ciudades rompen con las estrecheces del mundo feudal y, a veces, hasta los reyes apoyan a los burgueses en este movimiento de ruptura de la dispersión del poder propia del feudalismo (con la Paz de Westfalia, en 1648, se reconocen más de trescientos Estados en el Sacro Imperio Romano Germánico que tendrán la libertad de elegir su religión y gozarán de más autonomía. Nacen las monarquías absolutas a partir del exaltamiento de la razón de Estado , que se sitúa como máxima autoridad frente al Papado y otras instituciones).
Los burgos permanecen alejados del ámbito feudal y protegidos por los reyes frente a la nobleza. El espacio de libertad urbana y burguesa se sintetiza en la plaza como lugar de encuentro y discusión. En las ciudades es donde surge la opinión pública, concretamente en cafés y jardines de las más grandes, ya que allí es donde la burguesía (eliminado el feudalismo) se plantea influir políticamente hasta disputarse el poder del rey.
La opinión pública, entendida como una comunicación entre sus ciudadanos y su Gobierno, vendría a significar la expresión de opiniones sobre asuntos públicos. Se reclama que las opiniones influyan en la toma de decisiones (más tarde, la intención de voto).
Hasta que no existe diálogo entre gobernantes y gobernados no puede hablarse de opinión pública. Solo la destrucción de las estructuras absolutistas por los liberales hará posible el surgimiento de la opinión pública. Inglaterra (parlamentarismo, 1688) y Holanda (república en 1650) serán países pioneros.
1.4.. Las primeras instituciones de la opinión pública
La prensa es pionera en la creación de la opinión pública. Surge en el siglo XVIII y su existencia se ha considerado como antecedente. Sin su existencia no se puede entender la opinión pública.
Además, otras instituciones sirvieron para su desarrollo:
También hechos como la mejora de las comunicaciones y los servicios postales (las newsletters eran cartas informativas escritas a mano que se
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obtenían por suscripción y alejadas de la censura) potencian la difusión del pensamiento ilustrado y funcionan como generadores de opinión pública. Los cafés eran propios de Londres ( coffee houses). El primero se abrió en 1652 (después de la Paz de Westfalia, 1648), convirtiéndose en lugares de recepción y difusión de noticias preferentes (gran parte de los ciudadanos de la época deben su cultura a los cafés). Hasta el siglo XVIII, con 2. establecimientos, su espacio queda consolidado. Pronto se convierten en lugares de agitación política. En Francia, pese al monopolio del café por parte de Inglaterra, se funda el primer café en 1686. Con el predominio de la importación del té, los cafés son sustituidos por las coaching inns (“posadas de dirigentes”, antecedentes de los pubs ). A mediados del XVIII surgen los clubes , sólo para público masculino y para sectores ricos de la burguesía, que estaban ideados para la conversación ( smoking rooms ). En España, lo más parecido son las tertulias : grupos de gente reunida para hablar. En Francia, muchos cafés se convierten en clubes políticos y, de ahí, en partidos políticos. Estas instituciones funcionan como difusoras de los primeros periódicos, configurándose un espacio de discusión al ser leídos por los asistentes. En los cafés también es donde surgen líderes de opinión, el director de los debates, que influiría en la opinión de los demás.
Sin embargo, más que el café, en Francia son más relevantes los salones , que aceptaban a mujeres. Son lugares de reunión de burgueses letrados y hay autores que afirman que había más discusión que en palacio. El centro de todo salón era la dueña de la casa. Las mujeres de los salones actuaban como animadoras socioculturales: invitaban a nuevos dramaturgos, a artistas, etc. Había salones especializados en temas (religión, política,...) de los que también surgirán partidos políticos. Luis XIV (1643-1715), el Rey Sol del que se dice que afirmó “yo soy el Estado”, oscurece los salones, pero resurgirán como frente político (ver anexos).
Los salones evolucionan en los jardines , auténticos salones al aire libre en época de Luis XV (1715-1774), de modo que pasear por la calle se convierte en una actividad social. A falta de periódicos, podríamos hablar de “periodismo hablado”. Las cuestiones públicas se extendían por el país a través de la correspondencia a provincias. Ya con Luis XVI (1774-1792) se decía que dependía más de la opinión pública que de la corte, pese al absolutismo de su reinado. La opinión de gentes sin derechos, armas ni voto, sin embargo, acabaría ordenando su paso por la guillotina. La creciente influencia de la opinión pública, sobre todo en época de Luis XVI, se asocia a la insostenible deuda nacional. El Estado francés estaba en bancarrota, con lo que necesitaba crear un clima de confianza para que el burgués invirtiera en él. Los burgueses se esfuerzan por instaurar un control presupuestario que garantice la rentabilidad de la deuda pública comprada. Jacques NECKER (1732-1804), ministro de Economía de Luis XVI, se propone reformar el Estado para hacerlo más atractivo. Intenta poner en orden las cuentas y llegará a tener un papel importante en la Historia de la opinión pública porque introduce la publicidad de la gestión política: a partir de NECKER se hace público el presupuesto de la Corona. NECKER es el primer político en usar el término “opinión pública”.
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Reino Unido se presenta como país pionero. Le siguen Holanda y Francia, el primero con una prensa selecta (de carácter científico) y el segundo con un periodismo oficialista. Otros países de Europa están en otra situación: la monarquía zarista controla la prensa con mano de hierro, al igual que Prusia. En España estamos en una situación de censura y de Inquisición. Había un escaso número de suscriptores y de lectores (se calcula que un 1% de la población estaba en contacto con la Ilustración, frente a un 4% de Francia). En España surge, pese a todo, una incipiente opinión pública con dos rasgos. Limitación de temas (se excluía la política en la práctica) y la limitación de círculos públicos. Como en Francia, la opinión pública es un asunto de minorías.
6.. La aparición del término
Con la llegada del Renacimiento (siglos XV y XVI) y el Barroco (siglos XVII y XVIII) la idea platónica de la opinión pública como algo inseguro, superficial, principio de la ignorancia vulgar va cambiando. Los gobernantes ya son conscientes de que deben cuidar su reputación: la prudencia política aconseja tener presente lo que piensan los gobernados (MAQUIAVELO). La evolución como doxa platónica a la opinión pública se produce a través de un proceso histórico en que la opinión del vulgo pasa a considerarse la opinión del gobernante cuestionado por la masa. Este salto cualitativo es muy importante ya que se incluye una connotación nueva, la capacidad de raciocinio del público (que pasa a ser ciudadano).
El concepto de opinión pública, y tal es su característica principal, es que se ve sometido a un doble proceso.
La opinión pública cuaja definitivamente en el contexto de los gobernantes representativos que paulatinamente se van instalando. El primer país en donde surge es en Inglaterra (1688). Todo responde al fenómeno de la opinión pública en su plena dimensión política.
LOCKE (1632-1704) en su Ensayo sobre el entendimiento humano (1690) coloca junto a la ley divina y la ley civil la ley de la opinión y de la reputación (“ley de la pasión”, pasiones del pueblo). A esta ley LOCKE atiende con importancia por el temor al escarnio público.
ROUSSEAU (1712-1778) es el primer filósofo que utiliza por primera vez el término “opinión pública” en su acepción platónica.
Jacques NECKER (1732-1804) es el primer político en usar el término. Subraya, en referencia a la Revolución, el cambio de costumbres, el caudal de conocimientos generados por la Ilustración, la expansión de la riqueza... y el surgimiento de una autoridad que antes no existía y con la que los monarcas deben tratar necesariamente: la opinión pública. El tribunal de la opinión pública es aquel en que cualquier hombre está obligado a comparecer.
Cuando en 1789 se inicia la Revolución francesa, la opinión pública (los salones y su actividad) ya está presente con un fuerte poder político.
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1.5.. El concepto liberal de la opinión pública
En el concepto de OP converge una serie de líneas de pensamiento y la consecuencia de cambios sociopolíticos que van desarrollándose en la Europa moderna (siglos XVII y XVIII). Pero hay que esperar al XIX para el tratamiento sistemático de la OP por la teoría política y los autores. De ahí que la teoría clásica de la OP tenga una impronta liberal ya que es el liberalismo el que hace una primera formulación política de la OP.
La sociedad estamental se sustituye por una individualista en la que el sistema de privilegios natos va desapareciendo para dar paso a la igualdad formal de todos los ciudadanos ante la ley. Las relaciones políticas se transforman porque cambia la titularidad política de la soberanía (del rey al pueblo).
Unido al concepto de soberanía popular está el poder constituyente , atribuido por primera vez en la Historia al hombre, y no a Dios. Esto implica la posibilidad de cambiar la sociedad sin aceptar como irremediables las estructuras de la sociedad. Del súbdito se pasa al ciudadano activo. De hecho, el liberalismo primigenio limita el sufragio (por sexo y por propiedades), lo que permite el monopolio político de la burguesía. La lucha por los derechos ampliados al pueblo será, pues, una constante en el XIX.
La idea que preside al nuevo régimen es una concepción antitética del poder con respecto al absolutismo, porque el poder será limitado y dividido. La consigna pasa de ser la gloria absolutista a la libertad burguesa. Otro rasgo antitético será la idea de responsabilidad, de control al Gobierno ( accountability ). El poder está sometido a control, a rendir cuentas al Parlamento e, informalmente, al régimen de la OP.
Esta visión se corresponde con el modo de producción burgués: libertad de comercio y contratación (no ya los gremios) frente a la intervención del Estado. El Estado queda, en plano teórico, como mero vigilante de las relaciones entre individuos y garante de la armonía social.
Este esquema liberal esconde como natural el hecho de que la burguesía sea la clase dominante y establezca una relación de dominación. La igualdad es un principio formal que es compatible con una desigualdad real (régimen electoral censitario, por ejemplo, que divide en dos categorías a los ciudadanos). La Declaración de Derechos de Virginia es compatible con un sistema esclavista, lo que, por otro lado, lleva con otros factores a la guerra civil (1861-1865).
La concepción liberal de la OP, por tanto, se basa en dos pilares:
La concepción del mercado económico, mercado libre, la trasladan al mercado de las ideas: el libre juego de la discusión sirve para alcanzar la verdad, escondida antes por la no utilización de la razón. La OP es la resultante de este libre debate público (llevado a cabo por individuos capacitados de razón que alcanzarán la verdad antes reservada solo a la autoridad), se sustantiviza, ya
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dos sistemas: el anglosajón y el proporcional. Un sistema electoral puede ser: 1..aMayoritario. Fabrica mayorías que no existen en la realidad. La mayoría absoluta en el sistema anglosajón (RU y EEUU) está garantizada para el ganador. Adolece de bipartidismo.
1..b Proporcional. Estos sistemas captan la pluralidad de la sociedad. Representa las minorías y otras sensibilidades. El Gobierno puede ser inestable y deben recurrir a la coalición en ocasiones. En España depende de distritos lectorales. En las elecciones europeas, España es un único distrito (más proporcionalidad). En las Generales se cae en el bipartidismo en la práctica. Además, si sólo se presentan los partidos en pocos distritos tienen más representatividad (PNV, CiU, etc.).
Otro concepto importante es el de soberanía. Si antes residía en el monarca, ahora es, formalmente, en el pueblo. La OP está en la base de la libertad de conciencia y pensamiento como en la libertad de expresión y de prensa. La OP es germen de otras libertades (de reunión, de manifestación,...), que son necesarias para su desarrollo.
Las libertades políticas del régimen representativo (al contrario del mandato imperativo anterior), por tanto, se nutren de la OP (no se entiende OP en democracia sin estas libertades). El Parlamento es una representación en miniatura de las opiniones de la sociedad y, por medio de elecciones periódicas, se representan las distintas corrientes de la sociedad. En el ámbito judicial: los jurados (infiltración de la OP en el poder judicial). En el ejecutivo: la presión popular. El ejecutivo puede actuar, de forma legal, al margen de la OP (arriesgándose a no ser reelegidos).
A principios del XIX, conforme el modelo liberal se impone, este entra en crisis: hay objeciones, modificaciones,... La visión optimista del liberalismo se colapsa cuando se enfrenta a la realidad. La crítica se inicia en el XVIII. En el plano filosófico, ROUSSEAU critica el racionalismo del ilustrado-liberal, precursor del romanticismo (irracionalidad, nacionalismo,...).
En Gran Bretaña se llevan a cabo las críticas más duras al racionalismo del derecho natural continental. David HUME (1711-76), en el Tratado de la naturaleza humana (1739) hace un ataque furibundo contra el derecho natural, proponiendo el positivismo, lo pragmático y el empirismo. HUME ataque las verdades evidentes en sí mismas y las leyes de moralidad eternas (que se supone que garantizaba la armonía y el orden social humano).
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BURKE (1729-1797) escribe sus Reflexiones sobre la Revolución francesa en contra del encumbramiento de la razón. Contribuirá, con HUME, a la demolición del sistema tradicional del liberalismo clásico ( ius naturalista ). BURKE acepta que la sociedad es artificial, no natural y no solo fruto de la razón. Las pautas que rigen la sociedad son convenciones basadas en propensiones, instintos,... La tradición legitima el orden social (modelo conservador) y no la razón.
HEGEL (1770-1831) es consciente de que la armonía que propone la Ilustración y el liberalismo filosófico no es real, por tanto, no es racional. El mundo se caracteriza por la contradicción, no por la armonía (idealista dialéctico) y desde ahí, su avance. La sociedad no está presidida por la armonía, sino por el conflicto. La OP para HEGEL está en el ámbito del Estado, no de la sociedad civil. El Estado es el culmen de la moral, con lo que la OP cobra gran valor. HEGEL tuvo discípulos de izquierdas (MARX y su materialismo dialéctico) y de derechas.
Los liberales doctrinales expresan, desde la burguesía, la discusión sobre el liberalismo. El principio de libertad, extendido a toda la ciudadanía, implica la pérdida de hegemonía de la clase burguesa. Estos, aristócratas, se atrincheran en la idea de la masa como amenaza, que lucha por su lugar en la sociedad adoptando conciencia de clase. Mediante el sufragio censitario, apoyado en la posesión de la propiedad, se colocará un cortapisas al avance del proletariado. Por tanto, la OP para los doctrinarios se reduce a la burguesía.
TOCQUEVILLE (1805-1859) se puede colocar en la corriente doctrinaria. Contempla con disgusto, desde una posición aristócrata y liberal, el creciente poder de la masa y las imposiciones de las mayorías tiránicas en su observación de los EEUU. Pero por otra parte, demuestra su realismo político al observar el futuro del sistema americano del momento: la extensión de los derechos es imparable. Aún así, disiente. La mayoría es tiránica, despótica, pero la esencia de la democracia, reconoce, es el imperio de las mayorías. Su visión de la OP es negativa, pues.
TOCQUEVILLE sostiene que, en los Gobiernos compartidos, los hombres no tienen fe los unos en los otros, dada su semejanza. Pero esta semejanza les da una casi ilimitada confianza en el juicio de los públicos ya que se supone que todos los ciudadanos están dotados de la misma capacidad de juicio. Por tanto, parece probable, la mayor verdad es la apoyada por más número de personas. La OP es una coacción (tiranía del pueblo) que tiende a la conformidad más que a la crítica.
Trasladará a la monarquía de Luis Felipe (1773-1850) la necesidad de abrirse a las clases trabajadoras poco antes de la revolución de 1848.
El liberalismo doctrinario francés (aristócrata) tiende al fracaso ya que se queda en nociones reaccionarias que no aspiran a construir país y tiene como punto central la burguesía. Sin embargo, el liberalismo inglés sí logra imponerse en condiciones de responder a los nuevos retos sociales del momento. Propone la consolidación de las libertades civiles y políticas adaptándose a los cambios de la Revolución industrial y del nacionalismo.
John Stuart MILL (1806-1873) en Sobre la libertad destaca la importancia de la OP. Salvo TOCQUEVILLE no hay otro intelectual que hay expresado abiertamente el peso de las mayorías, que arrolla a la minoría. Se trata de un empirista británico, no un racionalista francés ni un metafísico alemán. MILL
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