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M1 El desarrollo durante la adolescencia
1. Desarrollo físico en la adolescencia
1.1. La pubertad
El término pubertad hace referencia a la aparición del vello pubiano. A su vez, la palabra púber se aplica a los niños y niñas en que empiezan a manifestarse los caracteres de la madurez sexual. Marshall y Tanner, 1986. Las manifestaciones principales de la pubertad son las siguientes:
- El "estirón" adolescente: una aceleración seguida de una desaceleración del crecimiento, en la mayor parte de las dimensiones del esqueleto y en muchos órganos internos.
- El desarrollo de las características sexuales primarias: aquellas implicadas directamente en la reproducción, por ejemplo, el desarrollo de los órganos sexuales o la primera menstruación en las chicas y la primera eyaculación en los chicos.
- El desarrollo de las características sexuales secundarias: es decir, aquellos rasgos importantes para distinguir a hombres y mujeres pero que no son claves para la reproducción. En el varón, podemos citar la aparición de vello en la cara o en el pubis o los cambios en la voz;; en la mujer, la aparición del vello pubiano o el aumento del pecho.
- Los cambios en la composición corporal: en la cantidad y la distribución de la grasa en asociación con el crecimiento del esqueleto y la musculatura. Las variaciones en la forma del cuerpo hacen que las proporciones relativas de sus partes experimenten un cambio importante con respecto a la niñez. Así, nos parece que los adolescentes varones tienen unas piernas muy largas con respecto al tronco o que las chicas han aumentado claramente el diámetro de sus caderas.
- El desarrollo de los sistemas circulatorio y respiratorio que conduce a un aumento de la fuerza y la resistencia. Estos cambios que llevan a la madurez física y sexual no suceden bruscamente sino que, por el contrario, constituyen un proceso con fases diferentes que, normalmente, puede durar cuatro o cinco años. En niñas En niños Estadio I Prepuberal. No existe desarrollo mamario. Prepuberal. Tamaño testicular (2,5 cm). Estadio II Se inicia el desarrollo del tejido mamario subareolar (botón mamario), se ensancha la areola y puede aparecer el vello axilar y/o pubiano. Aumento del tamaño testicular (2,5 3,2 cm). Se inicia la pigmentación escrotal. Se inicia el crecimiento del vello pubiano. Estadio III Aumenta el desarrollo del tejido mamario y el de la areola. Aumenta el vello axilar y/o pubiano. Hay desarrollo de labios mayores y menores y cambios en la mucosa vaginal. Comienza el olor corporal característico. Continúa el aumento del tamaño testicular (3,3 4 cm). Se inicia el crecimiento longitudinal del pene. Aumenta el vello pubiano y se inicia el vello axilar. Estadio IV Aumenta el desarrollo del tejido mamario y la areola sobresale. Vello pubiano de adulta y distribución horizontal. Acné. Aumenta el tamaño del cuello uterino. Puede ocurrir la menarquia. Tamaño testicular (4,1 4,5 cm). Continúa el crecimiento en longitud y diámetro del pene. Vello pubiano en cantidad normal. Aumenta el vello axilar y del resto del cuerpo. Aparece la barba y olor característico corporal. Voz grave, acné y eyaculaciones. Estadio V Mamas y areolas de adulta. Menarquia. Tamaño testicular (4,5 cm). Genitales externos de adulto. Vello pubiano y axilar de adulto. Espermatogénesis completa.
1.1.1.Variaciones en el desarrollo puberal
En general, las chicas llegan a la pubertad uno o dos años antes que los chicos (como norma, el proceso puede comenzar en las chicas a los 10 11 años y en los chicos a los 11 12 años). Además existen diferencias dentro de los grupos de chicas y dentro de los de chicos. Las diferencias en la manifestación de la pubertad parecen estar ligadas a componentes genéticos y poco asociadas a factores étnicos. Sin embargo, en ellas sí influyen los factores ambientales. Entre éstos, la Adolescencia 11 18 Juventud 18 45 Adultez 45 65 Vejez 65+
alimentación desempeña una función primordial. En concreto, la mala alimentación retrasa el crecimiento y la pubertad, aunque no lo impide. Tendencia secular. Progresivo adelanto en la maduración física ha recibido el nombre de. Entre los factores ambientales, debemos incluir también los factores psicológicos. Así, no resulta novedosa la idea de que la privación de afecto produce retrasos en el crecimiento físico en la infancia – uno de los síntomas del síndrome de hospitalismo en niños estudiado por Spitz– y podría tener el mismo efecto en la adolescencia. Un dato sorprendente es la posible influencia de conflictos familiares en el adelanto de la pubertad, en concreto, la menarquia en las chicas (Moffitt, Caspi, Belsky y Silva, 1992).
1.2. Cambios en el cerebro adolescente
En cuanto a las neuronas , los cuerpos celulares y las dendritas no cambian mucho en la adolescencia, pero sí lo hacen los axones, en concreto, su mielinización. Este proceso aumenta la velocidad de transmisión de la información nerviosa en la corteza frontal. Respecto a las conexiones entre neuronas, existen dos procesos complementarios: la proliferación y la eliminación de sinapsis. Durante la niñez y la pubertad, se produce un aumento de las sinapsis en la corteza prefrontal. Después de la pubertad, se produce una eliminación y reorganización de estas sinapsis. Esta poda sináptica se produce a lo largo de la adolescencia y conlleva un descenso en la densidad sináptica de los lóbulos frontales. El proceso de eliminación sináptica cumple una función esencial en el ajuste preciso de las redes funcionales del tejido cerebral, y hace ganar eficiencia a los circuitos sinápticos que restan. Respecto a la estructura del cerebro , entre los 3 y 15 años se producen avances significativos. Entre los 6 años y la pubertad, el crecimiento se produce fundamentalmente en los lóbulos temporales y parietales, relacionados con funciones lingüísticas y espaciales. El lóbulo frontal sigue desarrollándose durante la adolescencia hasta la edad adulta (Santrock, 2004).
- Estos cambios cerebrales se han vinculado a transformaciones en diferentes áreas de la conducta.
- Influencia en el desarrollo de funciones intelectuales ejecutivas tales como la atención selectiva, la toma de decisiones o la inhibición de respuestas.
- La falta de madurez de la corteza prefrontal – y el correspondiente déficit de control inhibitorio– y rasgos psicológicos de este periodo como la impulsividad, el incremento de la búsqueda de estímulos o las conductas de riesgo.
- Diferencia importante entre el procesamiento de información emocional adolescente y adulto. En los adolescentes, la actividad de la amígdala era superior a la detectada en el lóbulo frontal, encontrándose el patrón inverso en los adultos. Dado que la amígdala está más relacionada con la emoción y el lóbulo frontal con el razonamiento, los autores suponen una carga de visceralidad mayor en los adolescentes que en los adultos.
1.3. Cambios físicos y cambios psicológicos
De este modo, la forma en que se viven las novedades con respecto al cuerpo viene influida no sólo por la aparición de éstas, sino por otros rasgos psicológicos del adolescente, por las reacciones de la familia y los compañeros y por los patrones culturales generales. Estos hechos presentan, pues, implicaciones en procesos psicológicos fundamentales ligados a la definición que realizamos de nosotros mismos, el grado de satisfacción con esa definición y la asunción de una identidad y un papel masculino y femeninos. Dentro del conjunto de cambios que constituyen la pubertad, la menarquia ha sido uno de los aspectos más estudiados en relación con las reacciones que suscita en las adolescentes. La espermarquia , o primera eyaculación, parece pasar más desapercibida por los rasgos concretos del hecho y por ocurrir un buen número de veces durante el sueño. La mayor parte de los trabajos están de acuerdo en afirmar que la primera menstruación supone cierto impacto emocional para las chicas y que el signo de esas emociones es la ambivalencia.
- La menstruación significa el acceso a la categoría de mujer frente a la categoría de niña y, por tanto, puede ser deseada en tanto significa un nivel diferente y superior o temida en tanto supone el abandono del estado infantil.
- El impacto de la primera menstruación vendrá moderado a su vez por el momento en que aparece, las reacciones de la familia, de las otras personas que rodean a la adolescente y del medio cultural. o Las chicas precoces tienen más dificultades. o Las mujeres recuerdan haber sido informadas de los rasgos biológicos pero no de su significación personal. Una mejor educación sexual, la posibilidad de manifestar su presencia en los ambientes cotidianos, la superación de los tabúes y prejuicios sobre el cuerpo y la sexualidad femenina abrirán el paso a
Sin duda, estas experiencias de enamoramiento también pueden incluir situaciones en las que predomine la ansiedad, la insatisfacción, la desilusión o el sufrimiento.
1.6. La experiencia de la pubertad y el contexto
Acudiendo a los enfoques teóricos contextuales anteriormente revisados (Bronfenbrenner, 1995), el macrosistema , integrado por valores y normas culturales de la sociedad, estaría influyendo de forma crucial en cómo se vive la pubertad.
- En el mismo contexto general, las normas de atractivo físico y los estereotipos de género constituyen materiales básicos para definir la identidad y la autoestima.
- Esta influencia cultural no deja de ejercerse respecto a los papeles considerados como masculino y femenino.
- En cuanto a la sexualidad, el doble juego de ocultamiento y sobreexposición, prohibición y sobrevaloración, que desarrolla la sociedad adulta, lejos de aportar una guía a los adolescentes en este complejo terreno, les confunde aún más. Respecto al microsistema – formado por las relaciones y contextos más cercanos tales como la familia, los compañeros, la institución educativa– queda claro la relevancia de su función.
- El grupo de compañeros constituye un lugar privilegiado para hacer llegar a los adolescentes mensajes sobre su adecuación a la norma y su atractivo físico.
- Las amistades ejercen igualmente su influencia respecto a los estereotipos de género, al mantener actitudes más igualitarias y flexibles o más discriminatorias y rígidas. En cuanto a la sexualidad, los amigos pueden influir a través de la información que se intercambia y las actitudes que se adoptan. Esta influencia puede resultar positiva o negativa.
- Los adultos cercanos pueden igualmente influir en los adolescentes de forma positiva o negativa. En primer lugar, los adultos deberían conceder a la pubertad la importancia que realmente posee y no minusvalorar los esfuerzos de adaptación que requiere por parte de los adolescentes.
- La familia y la institución educativa abonarían el terreno para un mejor desarrollo psicológico si actuaran contra el desconocimiento de los hechos en su faceta biológica pero, muy fundamentalmente, en su faceta de experiencia personal.
2. Desarrollo cognitivo en la adolescencia
2.1. Operaciones formales
Inhelder y Piaget: "el carácter fundamental de la adolescencia es la inserción del individuo en la sociedad de los adultos". Esta inserción posee tres significados:
- Considerarse igual a los adultos y juzgarlos en un plano de igualdad y reciprocidad.
- Trazar un programa de vida futura.
- Reformar la sociedad en la que se va a insertar. La novedad central en el pensamiento del adolescente va a ser la capacidad de reflexionar más allá del presente, es decir, tomar como objeto del razonamiento situaciones que pueden no haberse encarnado todavía en la realidad. El adolescente construye:
- Teorías : representaciones abstractas de lo real y lo posible. suponen una teorización sobre la realidad que se prolonga más allá de la vivencia particular y actual.
- Sistemas : conjuntos de conocimientos organizados. Características del razonamiento formal frente al concreto
- Razonar sobre posibilidades. El adolescente examina el problema cuidadosamente para intentar determinar todas las soluciones posibles y, sólo en un segundo momento, tratará de descubrir cuál de ellas se ha convertido en real en este caso particular. Para un razonador formal, lo que cuenta es lo que "puede ser" y no solamente lo que "es".
- Razonar sobre el futuro. El futuro se incluye en el mundo de las posibilidades y, por tanto, esto facultará al adolescente para pensar más y con mayor sistema en él. Además, esto supondrá una mayor capacidad de planificar antes de actuar y de controlar su comportamiento a partir de estas reflexiones previas.
- Razonar sobre hipótesis. Los niños establecen las pruebas a partir de los datos concretos proporcionados, y elaboran las conclusiones como una generalización parcial de los resultados concretos hallados. Los adolescentes parten de una inspección de los datos del problema, pero a continuación su razonamiento gira alrededor de una teoría o explicación hipotética que pudiera ser la correcta. De este modo, lo que se somete a prueba no es ya una representación concreta de la realidad, sino una elaboración conceptual. A partir de ésta, se deduce previamente qué fenómenos
empíricos deben o no darse lógicamente en la realidad, y luego se pasa a comprobar si los hechos predichos se dan en efecto. Si en la explicación del fenómeno pueden estar implicados diversos factores, el sujeto llevará a cabo un control de variables, es decir, variará sistemáticamente un factor mientras los restantes permanecen constantes.
- Razonamiento sobre el razonamiento. Las operaciones formales descansan, fundamentalmente, en el lenguaje. Las hipótesis, las elaboraciones conceptuales, sólo pueden expresarse en frases. Podríamos así decir que el adolescente no razona sobre la realidad, sino sobre su propio razonamiento traducido a proposiciones lingüísticas. Por eso, se habla del pensamiento formal como de un pensamiento de segundo orden.
2.2. Procesamiento de la información
Aumento de la capacidad de procesamiento. Mayor velocidad de procesamiento. Procesan la información más rápidamente y pueden así llevar a cabo un mayor número de procesos cognitivos cuando se enfrentan a una tarea. Cambio en el uso de estrategias. Mejoras respecto a estrategias atencionales y de memoria debido no tanto al surgimiento de nuevas estrategias, sino a un uso más estable, generalizado y eficaz. En la adolescencia y en la edad adulta se sigue ampliando el repertorio de estrategias relacionadas con el aprendizaje de material significativo complejo. Cambios en el conocimiento. Tienen como resultado:
- Chase y Simon (1973) y Chi (1978). La relación existente entre ser un experto o no, de manera que un niño puede rendir más que un adulto (niños expertos en ajedrez recuerden mejor que adultos inexpertos ciertas disposiciones de las piezas en el tablero).
- Bjorklund (2000, p. 261). El conocimiento afecta el recuerdo en tres formas: o Aumenta la accesibilidad a ítems específicos. o Aumenta el procesamiento automático de relaciones entre información. o Facilita el uso de estrategias intencionales. Las teorías anteriormente mencionadas influyen en la realización de una tarea, y estas son:
- Implícitas. El adolescente las pone de manifiesto en su actuación y puede ser capaz de verbalizarlas en algunos casos, aunque no son materia de reflexión consciente.
- Como producto de esa falta de toma de conciencia, estas teorías pueden resultar incoherentes y caer en contradicciones.
- Resistentes al cambio. Su función como guías de la acción, su carácter implícito y los valores que puedan llevar aparejados determinan que no se cambien si no encuentra otras más satisfactorias en los aspectos intelectuales o vivenciales.
- Tienen un origen individual y, a la vez, social.
- Homogéneas con respecto a un determinado nivel de desarrollo. Es decir, no poseen un carácter idiosincrásico, sino que su construcción se ve limitada por las características del mundo objetivo y por los instrumentos intelectuales que las personas poseen en cada momento.
2.3. Capacidad de reflexión
Egocentrismo adolescente. Producto de la incapacidad para diferenciar el poder recién estrenado del yo que reflexiona, del universo social sobre el que se reflexiona. Su superación es paulatina y mediante el contacto social. Tiene dos manifestaciones:
- Audiencia imaginaria. Lleva al adolescente a imaginar que su conducta o apariencia es el centro de atención de todas las personas que le rodean
- Fábula personal. Le hace creer que sus vivencias son únicas y así crear una historia propia que repite ante sí mismo y ante los otros, ligada a un sentimiento de omnipotencia e invulnerabilidad. Sesgo optimista. Se relaciona con el sentimiento de invulnerabilidad y la creencia de que los problemas (fundamentalmente, de salud) afectarán a los demás y no a uno mismo. Esta creencia es importante ya que puede tener repercusiones a la hora de asumir riesgos. Procesos metacognitivos. Conocimiento de los propios procesos y productos cognitivos como a la autorregulación de la conducta intelectual.
- Conciencia del propio conocimiento. Saber lo que sabe y lo que ignora.
- Metacomprensión. Capacidad de leer los propios procesos mentales para saber si se comprende la información, si tiene contradicciones, incoherencias o errores..
- Verificación de los resultados. Saber si tienen sentido en relación con el problema planteado.
- Conciencia de las estrategias utilizadas. Saber como se ha llegado a una solución.
actualmente en un sistema de valores individualista y autónomo en el que somos libres de hacer lo que consideremos si no dañamos a los demás.
3. Desarrollo psicosocial en la adolescencia
3.1. Desarrollo de la identidad
Consideraciones previas:
- La construcción de la identidad se asocia a procesos que empiezan en la primera infancia y prosiguen a lo largo de toda la vida. Comienza en la infancia pero durante la adultez se pueden hacer cambios de definición al enfrentarse a nuevos papeles o situaciones.
- La formación de la identidad en la adolescencia será una meta que tardará un tiempo en alcanzarse, ya que implica hacer elecciones sobre cuestiones fundamentales. El desarrollo de la identidad comportaría así la adhesión a: a. un conjunto de valores y creencias (aspecto ideológico);; b. un conjunto de metas educativas y profesionales (aspecto ocupacional) y c. una orientación de género que influye en los modelos de relación entre mujeres y hombres (aspecto interpersonal)
- La construcción de una identidad no radica sólo en el individuo, sino que se ve afectada por su red de relaciones familiares, de amistad, de su entorno educativo y cultural.
- La crisis de identidad adolescente no es sinónimo de patología. No obstante, comporta un periodo de desequilibrio momentáneo en que tiene cabida la inseguridad, el miedo y la ansiedad.
3.2. Autoconcepto y autoestima
Conjunto de percepciones que tenemos y las evaluaciones que hacemos sobre nosotros mismos.
- Aumento de la introspección.
- La definición de uno mismo se centra en mayor medida en aspectos interiores de la persona.
- Se toma conciencia de los diferentes aspectos que forman nuestro yo y la posible existencia de conflictos. También se conciben los diferentes roles que se pueden adoptar según el medio en el que se encuentre.
- Reflexión sobre las diferentes maneras posibles de ser o comportarse dibujando el yo ideal. Una autoestima positiva implica seguridad y confianza, bienestar emocional, facilidad para relacionarse con los demás (confianza en los demás y saberse apreciado) y aspiraciones más elevadas. Del mismo modo, una autoestima negativa crearía inseguridad, autocrítica, ansiedad, dificultad para establecer relaciones (sumisión o autoritarismo y dominación) y un rendimiento bajo.
3.3. Estatus de identidad
La noción de identidad hace referencia a tres elementos principales respecto al yo: la unidad, la diferencia y la continuidad. Erik Erikson (1968). Algunos adolescentes no consiguen formar un concepto de sí mismos que encaje, de manera realista, con sus características personales y con el medio en el que viven. Decimos, en este caso, que el adolescente se encuentra en un momento de difusión de la identidad.
- Sentimiento de aislamiento. No consigue establecer relaciones intimas y se distancia por miedo a perder su identidad.
- Perdida de la perspectiva temporal. Teme el cambio y se resiste a planificar el futuro.
- Incapaz de aprender. Escasa concentración o se centra en una única actividad.
- Identidad negativa. Rechaza los valores familiares y/o sociales. J. Marcia. Considera si se ha pasado por un periodo de crisis o exploración en el que se reflexiona sobre opciones vitales pasadas y futuras y si se ha establecido compromiso con una opción (identidad).
- Identidad conseguida. Se ha pasado por la crisis, deliberando opciones y se ha tomado elección.
- Identidad difusa. No se ha pasado por la crisis y no se han tomado compromisos.
- Identidad moratoria. Esta atravesando la crisis y no se han tomado compromisos.
- Identidad hipotecada. No se han planteado opciones adoptando decisiones basadas en personas significativas.
3.4. Relaciones familiares
Las nuevas capacidades de reflexión hacen posible que aquello que los padres representan para los niños sea muy diferente de lo que pueden representar cuando éstos crecen y caminan hacia la madurez. hipótesis del distanciamiento. A mayor grado de madurez física le corresponde una mayor distancia de los hijos con respecto a los padres. Esta transformación de las relaciones entre los adolescentes y sus padres está marcada por la ambivalencia. Las conductas o sentimientos ambivalentes no constituyen patrimonio exclusivo de los hijos adolescentes. Así, puede haber padres que animan a los hijos que tomen responsabilidades a la vez que les acompañan en el largo camino hacia la autonomía o padres excesivamente protectores, motivado por el miedo a problemas que pueda tener el hijo o a quedarse solo.
3.5. Relación con los amigos
Conforme avanza la adolescencia, va disminuyendo el papel de los padres como figuras centrales de apego y van cobrando cada vez más fuerza otro tipo de vínculos tales como los amigos o la pareja. En el mundo socioafectivo del adolescente prevalece su interés por hacer nuevas amistades, sentirse bien en su grupo de camaradas y, por supuesto, aprender a relacionarse con individuos del sexo opuesto. La noción de amistad también se transforma durante la adolescencia:
- Fase temprana (de 11 12 a 13 años), la amistad aparece centrada en la actividad más que en la interacción en sí misma. Los amigos son personas con las que se puede hacer cosas, pero no existen las nociones de intensidad, reciprocidad ni un sentimiento propio de la relación de amistad.
- Fase intermedia (14 16 años), nos encontramos con la "explosión" del sentimiento de amistad. Un amigo se caracteriza por la lealtad y la confianza, alguien a quien poder hablar con sinceridad de los problemas y de quien se puede recibir apoyo y consejo.
- Último periodo de la adolescencia (a partir de los 17 años), sigue siendo importante compartir las confidencias, pero la forma de vivir la amistad es más relajada, sin la obsesión de ser abandonados o traicionados. Esto se debe a la consecución de mayor grado de independencia en el joven, junto con el establecimiento de relaciones de pareja. Organización de los grupos según las edades (Dunphy, 1963):
- Pandillas de un solo sexo aisladas.
- Las pandillas de chicos y chicos interactúan.
- Los miembros con un nivel superior forman grupos heterosexuales.
- Asociación entre pandillas heterosexuales.
- Las pandillas se disgregan en pos de las relaciones de pareja. La interacción con los iguales beneficia el desarrollo personal y social en varios aspectos:
- Respecto al desarrollo intelectual : la adopción de la perspectiva del otro y la necesidad de solucionar los conflictos hace avanzar el desarrollo intelectual, coopera al conocimiento de uno mismo y los otros, al aprendizaje de estrategias de interacción social y a la autonomía moral.
- Respecto al desarrollo social : la interacción promueve el desarrollo de competencias sociales, estimula la autorregulación de la propia conducta, socializa la agresividad y coopera en la transmisión de las normas culturales.
3.6. Conducta de riesgo : Tres categorías de conductas de riesgo:
- Las dirigidas a la búsqueda de emociones. La realizan adolescentes y adultos, pero los adolescentes con mayor frecuencia y menor conciencia de sus limitaciones y del alcance del riesgo.
- Las controladas por la audiencia , es decir, las que les permiten lograr una posición social y la aceptación del grupo de pares.
- Las conductas irresponsables que llevan a cabo para lograr una meta sin conciencia de las consecuencias. Aspecto constructivo de estas actividades de riesgo, entendidas como ocupaciones autorreguladoras que les ayudan a afrontar los cambios de esta etapa (con la condición de que se den en periodos breves y sin olvidar que realmente suponen riesgos a veces ignorados por los adolescentes). Necesidad de hablar de los riesgos más como una oportunidad para el crecimiento personal que como un problema. Alerta de cómo la consideración de estas conductas como una amenaza social conlleva el riesgo de etiquetar a los jóvenes como población peligrosa, con la consiguiente difusión de un prejuicio negativo nada conveniente.