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Descriptores siglo XX, Apuntes de Historia de España

Descriptores Siglo XX para la PAU

Tipo: Apuntes

2023/2024

A la venta desde 12/10/2025

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valentina-martinez-diez 🇪🇸

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DESCRIPTORES SIGLO XX
PREGUNTA 25. DESCRIBE LAS CAUSAS, DESARROLLO Y CONSECUENCIAS DE LA
REVOLUCIÓN DE ASTURIAS DE 1934
El desgaste de los partidos en el gobierno durante el primer bienio llevó a un cambio
significativo en las elecciones de noviembre de 1993. La Confederación Española de
Derechas Autónomas (CEDA) obtuvo 115 escaños, y el Partido Republicano Radical, 102.
Alcalá-Zamora nombró a los radicales para el gobierno, quienes formaron un gabinete
monocolor con el apoyo de la CEDA, prometiendo rectificar las reformas anteriores. Esto
incluyó la paralización de la reforma agraria y la detención del proyecto de estatuto vasco
del PNV, así como la aprobación de un presupuesto favorable al culto y clero. También se
ofreció una amnistía a los implicados en la sanjurjada de 1932, lo cual provocó una
respuesta radicalizada por parte del PSOE y la UGT, que llevaron a un aumento en las
huelgas.
La CEDA adoptó una postura más dura y exigió mayor poder en el gobierno, lo que llevó a
Lerroux a otorgar tres carteras ministeriales a la CEDA el 4 de octubre de 1934. Desde la
izquierda, esto fue visto como un movimiento hacia el fascismo, generando huelgas y
manifestaciones organizadas por la UGT. Sin embargo, la falta de coordinación entre los
movimientos obreros, especialmente la escasa participación de la CNT, resultó en un
fracaso nacional del movimiento.
En Cataluña, el 6 de octubre, Lluis Companys proclamó la República catalana, lo que
desencadenó la declaración de estado de guerra y la ocupación del palacio de la
Generalitat. En Asturias, los mineros, apoyados por UGT y CNT, iniciaron una revolución
que fue reprimida con dureza, causando miles de muertos y heridos. Las consecuencias de
esta revolución incluyeron la suspensión del estatuto catalán y un aumento de la influencia
de la CEDA en el gobierno, preparando el terreno para el Frente Popular de cara a las
elecciones de febrero de 1936.
PREGUNTA 26. EXPLICA LAS CAUSAS DE LA FORMACIÓN DEL FRENTE POPULAR Y
LAS ACTUACIONES TRAS SU TRIUNFO ELECTORAL, HASTA EL COMIENZO DE LA
GUERRA
La polarización política en España hacia 1936 se evidenció con la formación de dos bloques
antagónicos: el Frente Popular de izquierda y una derecha fragmentada sin un programa
único. Tras la represión de octubre y el contrarreformismo del gobierno radical-cedista,
diversas fuerzas de izquierda como republicanos, socialistas y comunistas se unieron en el
Frente Popular, que prometió amnistía a los represaliados de 1934 y recuperar las políticas
del bienio azañista. Aunque la derecha intentó organizar una coalición contrarrevolucionaria,
su falta de consenso se hizo evidente.
En las elecciones de febrero de 1936, el Frente Popular ganó con un estrecho margen (48%
frente al 46,5% de la derecha). El nuevo gobierno, liderado por Manuel Azaña como
presidente, incluyó únicamente a republicanos, aunque recibió el apoyo parlamentar de los
demás integrantes del Frente. Se implementaron rápidamente medidas significativas en
favor de la izquierda, como la amnistía para 30.000 presos políticos, la restauración de la
autonomía catalana y la reanudación de reformas agrarias.
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DESCRIPTORES SIGLO XX

PREGUNTA 25. DESCRIBE LAS CAUSAS, DESARROLLO Y CONSECUENCIAS DE LA

REVOLUCIÓN DE ASTURIAS DE 1934

El desgaste de los partidos en el gobierno durante el primer bienio llevó a un cambio significativo en las elecciones de noviembre de 1993. La Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA) obtuvo 115 escaños, y el Partido Republicano Radical, 102. Alcalá-Zamora nombró a los radicales para el gobierno, quienes formaron un gabinete monocolor con el apoyo de la CEDA, prometiendo rectificar las reformas anteriores. Esto incluyó la paralización de la reforma agraria y la detención del proyecto de estatuto vasco del PNV, así como la aprobación de un presupuesto favorable al culto y clero. También se ofreció una amnistía a los implicados en la sanjurjada de 1932, lo cual provocó una respuesta radicalizada por parte del PSOE y la UGT, que llevaron a un aumento en las huelgas.

La CEDA adoptó una postura más dura y exigió mayor poder en el gobierno, lo que llevó a Lerroux a otorgar tres carteras ministeriales a la CEDA el 4 de octubre de 1934. Desde la izquierda, esto fue visto como un movimiento hacia el fascismo, generando huelgas y manifestaciones organizadas por la UGT. Sin embargo, la falta de coordinación entre los movimientos obreros, especialmente la escasa participación de la CNT, resultó en un fracaso nacional del movimiento.

En Cataluña, el 6 de octubre, Lluis Companys proclamó la República catalana, lo que desencadenó la declaración de estado de guerra y la ocupación del palacio de la Generalitat. En Asturias, los mineros, apoyados por UGT y CNT, iniciaron una revolución que fue reprimida con dureza, causando miles de muertos y heridos. Las consecuencias de esta revolución incluyeron la suspensión del estatuto catalán y un aumento de la influencia de la CEDA en el gobierno, preparando el terreno para el Frente Popular de cara a las elecciones de febrero de 1936.

PREGUNTA 26. EXPLICA LAS CAUSAS DE LA FORMACIÓN DEL FRENTE POPULAR Y LAS ACTUACIONES TRAS SU TRIUNFO ELECTORAL, HASTA EL COMIENZO DE LA GUERRA

La polarización política en España hacia 1936 se evidenció con la formación de dos bloques antagónicos: el Frente Popular de izquierda y una derecha fragmentada sin un programa único. Tras la represión de octubre y el contrarreformismo del gobierno radical-cedista, diversas fuerzas de izquierda como republicanos, socialistas y comunistas se unieron en el Frente Popular, que prometió amnistía a los represaliados de 1934 y recuperar las políticas del bienio azañista. Aunque la derecha intentó organizar una coalición contrarrevolucionaria, su falta de consenso se hizo evidente.

En las elecciones de febrero de 1936, el Frente Popular ganó con un estrecho margen (48% frente al 46,5% de la derecha). El nuevo gobierno, liderado por Manuel Azaña como presidente, incluyó únicamente a republicanos, aunque recibió el apoyo parlamentar de los demás integrantes del Frente. Se implementaron rápidamente medidas significativas en favor de la izquierda, como la amnistía para 30.000 presos políticos, la restauración de la autonomía catalana y la reanudación de reformas agrarias.

El ambiente de esperanza generó movilización entre partidos de izquierda y sindicatos, con huelgas urbanas y ocupaciones de tierras por jornaleros, lo que exacerbó la tensión con propietarios rurales, empresarios y el Ejército. En este escenario, la Falange organizó patrullas armadas y llevó a cabo acciones violentas contra líderes de izquierda, lo que tuvo una respuesta similar de los militantes radicales.

El clima de violencia favoreció las intenciones de un golpe de Estado militar. Para contrarrestar esto, el gobierno de Casares Quiroga destituyó a generales sospechosos. El 14 de julio de 1936, el asesinato del monárquico José Calvo Sotelo por un grupo de izquierda aceleró la situación, llevando a una sublevación militar iniciada el 17 de julio en Marruecos, que dio pie a una guerra civil que duraría tres años.

PREGUNTA 27: Sintetiza en un esquema las grandes fases de la guerra, desde el punto de vista militar. 1ª Fase: De los inicios (18 de julio de 1936) a la primavera de 1937 El 18 de julio de 1936 se produjo el golpe de Estado que dio inicio a la Guerra Civil Española. Sin embargo, el levantamiento no triunfó en toda España, lo que llevó a una guerra prolongada entre dos bandos: ● Zona republicana: controla las principales ciudades como Madrid, Barcelona y Valencia. ● Zona sublevada: dominaba gran parte del norte y oeste del país, incluyendo Galicia, Castilla y León, Navarra y parte de Andalucía. Principales acontecimientos

  1. Primeras ofensivas: Las fuerzas sublevadas avanzaron desde el sur a través de Extremadura. En septiembre de 1936, tomaron la ciudad de Toledo. En noviembre de 1936 intentaron tomar Madrid, pero fracasaron.
  2. Guerra de desgaste en Madrid: La resistencia republicana, apoyada por las Brigadas Internacionales, logró frenar a los sublevados. Se libraron batallas clave en el Jarama (febrero 1937) y Guadalajara (marzo 1937). Para mayor seguridad, el gobierno republicano trasladó su sede a Valencia. 2ª Fase: Etapa central (abril-mayo de 1937 a noviembre de 1938) Durante esta fase, el bando sublevado lanzó importantes ofensivas que debilitaron progresivamente al ejército republicano. Principales acontecimientos:
  3. Ocupación del Norte: En abril de 1937, la aviación alemana bombardeó la ciudad de Guernica, causando gran destrucción. En los meses siguientes, los franquistas conquistaron el País Vasco, Santander y Asturias.
  4. Avance hacia el Mediterráneo: En diciembre de 1937 comenzó la Batalla de Teruel, una lucha intensa con grandes pérdidas en ambos bandos. En abril de 1938, las tropas franquistas llegaron al Mediterráneo, dividiendo en dos la zona republicana.
  5. Batalla del Ebro (julio – noviembre de 1938): Fue el último intento republicano por recuperar terreno. La batalla se convirtió en un conflicto prolongado y de desgaste. La derrota republicana debilitó aún más su capacidad militar. 3ª Fase: Última etapa (noviembre de 1938 – marzo de 1939) Tras la Batalla del Ebro, el desenlace de la guerra era inevitable, ya que los republicanos habían quedado muy debilitados. Principales acontecimientos:

Después de la guerra, el régimen franquista implementó un modelo económico autárquico, caracterizado por el intervencionismo y el aislamiento del mercado exterior. Se buscaba la autosuficiencia económica, pero las severas pérdidas y obstáculos internacionales dificultaron el abastecimiento y alimentaron el nacionalismo económico. Esta política llevó a un estancamiento, con cosechas en declive, racionamiento de alimentos y crecimiento del mercado negro, conocido como estraperlo, para obtener víveres y medicinas. Mientras tanto, el Instituto Nacional de Colonización trató de fomentar el regadío y la concentración parcelaria, aunque sin alterar la estructura de propiedad existente.

Con la evidente ineficacia del modelo autárquico, en 1950 las autoridades iniciaron un cambio en la política económica. En 1952, se liberalizaron precios y comercio, finalizando el racionamiento de alimentos, lo que desencadenó un leve crecimiento. La Guerra Fría y los cambios en la política estadounidense facilitaron la llegada de ayuda económica de EE. UU. a través de bases militares en España. Aunque esta ayuda era menor que la del Plan Marshall, permitió realizar importaciones esenciales para el desarrollo industrial. Sin embargo, esta expansión provocó una alta inflación y un descontento social, evidenciando la necesidad de reformas estructurales. En 1957, Franco permitió el acceso al gobierno de tecnócratas del Opus Dei, quienes impulsaron un cambio definitivo con el Plan de Estabilización de 1959.

El Plan de Estabilización, inspirado por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, persiguió liberalizar la economía. A partir de 1961, con un déficit reducido y entrada de inversiones, España experimentó un crecimiento acelerado, centrado en la industrialización y los servicios, que modernizó la sociedad española. A partir de 1963, el gobierno trató de regular este crecimiento con Planes de Desarrollo. Estos planes buscaban orientar inversiones hacia sectores clave y crear polos de desarrollo en regiones deprimidas, pero resultaron ineficaces. Aunque la industria creció, fue de manera desigual, beneficiando a regiones como Cataluña y el País Vasco, a expensas de Castilla y Andalucía. Esta desigualdad llevó a un aumento de la emigración hacia Europa en búsqueda de empleo. Entre 1961 y 1973, el crecimiento económico fue notable, con una transformación del tejido productivo y la apertura al capitalismo mundial, aunque con tensiones sociales crecientes y una contención momentánea en 1967 que obligó a una devaluación de la moneda. La guerra árabe-israelí en octubre de 1973 marcó un nuevo desafío.

PREGUNTA 30: Específica los diferentes grupos de oposición política al régimen franquista y comenta su evolución en el tiempo.

Durante los primeros años del franquismo, la oposición al régimen fue prácticamente inexistente debido a la intensa represión desplegada por las autoridades. Esta represión estaba amparada por un complejo aparato legal que incluía leyes como la Ley de Responsabilidades Políticas (1939), que perseguía a quienes hubieran ocupado cargos durante la Segunda República, la Ley para la Supresión de la Masonería y el Comunismo (1940), y la Ley de Seguridad del Estado (1941). Estas normativas legitimaron juicios sumarísimos, encarcelamientos masivos y múltiples ejecuciones, generando un clima de miedo generalizado.

A pesar de este contexto opresivo, surgieron algunas formas de resistencia. En 1944 se creó la Alianza Nacional de Fuerzas Democráticas, una coalición de partidos republicanos excluyente con respecto a comunistas y anarquistas. También destacó la actividad de los maquis, guerrillas antifranquistas formadas principalmente por comunistas que operaban en zonas montañosas. En su punto álgido, llegaron a movilizar hasta 4.000 hombres armados, especialmente en el Valle de Arán, aunque su influencia empezó a decaer a partir de 1952.

A partir de la década de 1950 comenzaron a observarse síntomas de reorganización de la oposición dentro del país, aunque fue en los años 60 cuando esta adquirió mayor fuerza, impulsada por los profundos cambios sociales y económicos del desarrollismo. Durante esta etapa, la contestación al régimen se articuló en varios frentes:

El movimiento obrero cobró protagonismo, especialmente a través de Comisiones Obreras (CCOO), un sindicato clandestino que combinó demandas laborales con reivindicaciones políticas como el derecho de huelga o manifestación.

El movimiento estudiantil también se volvió muy activo entre 1965 y 1969. Las universidades fueron centros de protesta por las libertades democráticas, y muchos estudiantes contaron con el apoyo de destacados profesores como Tierno Galván, López Aranguren y García Calvo, quienes fueron expulsados por sus ideas contrarias al franquismo.

La Iglesia, tradicional pilar del régimen, comenzó a fracturarse. Tras el Concilio Vaticano II, algunos sectores adoptaron posturas críticas con el franquismo. Destacó el papel del cardenal Vicente Enrique y Tarancón, y la implicación de sacerdotes en organizaciones como el PCE y CCOO.

En el plano político, el liderazgo opositor correspondió principalmente al Partido Comunista de España (PCE), encabezado por Santiago Carrillo, que promovía el eurocomunismo, una corriente que rechazaba la ortodoxia soviética. El PSOE, por su parte, tuvo un papel más relevante en la Transición que durante la dictadura, aunque su renovación en el Congreso de Suresnes (1974), con Felipe González como nuevo líder, fue un punto de inflexión importante.

En el ámbito internacional, un momento simbólico de unidad opositora fue el Congreso de Múnich (1962), donde se exigió la democratización de España como condición para su entrada en la Comunidad Económica Europea. La prensa franquista lo calificó como el “contubernio de Múnich”.

Simultáneamente, resurgieron los partidos nacionalistas históricos como el PNV y ERC, mientras que entre los jóvenes más radicalizados surgieron grupos de extrema izquierda como el FRAP. También aparecieron partidos moderados como la Izquierda Democrática, liderada por Ruiz Giménez.

En paralelo, se desarrolló el terrorismo político, liderado por ETA, nacida en 1959 como escisión juvenil del PNV. Su primer atentado se produjo en 1968, y aunque en sus inicios

En el ámbito político, el PSOE gozó de un amplio respaldo popular y mayoría parlamentaria durante sus dos primeros mandatos. En 1986, España formalizó su adhesión a la CEE, lo que supuso un hito para la apertura y modernización del país. También se consolidó el modelo autonómico, culminando el desarrollo de los estatutos de autonomía. Durante esta etapa, la lucha contra el terrorismo de ETA fue una constante, aunque empañada por la polémica de los GAL, grupos parapoliciales vinculados a actuaciones ilegales contra la banda terrorista.

A partir de comienzos de los años 90, el PSOE comenzó a sufrir un notable desgaste político debido al estancamiento económico, el aumento del desempleo y numerosos escándalos de corrupción (Filesa, Roldán, caso GAL…). Esto provocó una pérdida progresiva de apoyo social y presión de la oposición, que culminó en un adelanto electoral en 1996. En esos comicios, el Partido Popular (PP), liderado por José María Aznar, obtuvo la victoria aunque sin mayoría absoluta.