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Orientación Universidad
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dimensiones pedagogicas, Apuntes de Pedagogía

material de estudio donde le dan la guia de como orientar las deferentes área de conocimiento en los niños de primera infancia

Tipo: Apuntes

2014/2015

Subido el 13/09/2021

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Fotos: Fernando Valderrama
La dimensión espiritual La dimensión espiritual
en la niñezen la niñez
Su desarrollo y fortalecimiento
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Fotos: Fernando Valderrama

La dimensión espiritual

en la niñez

Su desarrollo y fortalecimiento

Todos los niños y niñas tienen una espiritualidad inherente que debe considerarse en una aproximación hacia sus necesidades del desarrollo, y en la búsqueda de su felicidad.

E

n la persona se identifican cinco grandes dimensiones: física, psíquica, afectiva, so- cial y espiritual. En el pre- sente artículo nos referiremos a la dimensión espiritual, tanto en su de- sarrollo como en su fortalecimiento. Una manera sencilla de definir la dimensión espiritual hace referencia a aquellos aspectos de la vida huma- na relacionados con experiencias que trascienden los fenómenos sensoria- les, es decir, que van más allá de lo físico, más allá de la percepción de los sentidos, es algo intangible, algo que no podemos ver, es esa energía interior que nos dirige la vida; esto queda plasmado en una frase de Jose- ph Joubert: “ Cierra los ojos y verás ”. Todos los niños y niñas tienen una espiritualidad inherente que debe considerarse en una aproximación hacia sus necesidades del desarrollo, y en la búsqueda de su felicidad en el contexto de: ● Sentido de la vida. ● Amor por los demás. ● Creencia en un ser superior, inde- pendientemente del credo religioso. ● Sentido de la belleza y asombro con la naturaleza. ● Promoción de la esperanza.

Una pregunta obligada es: ¿se debe ser religioso para adquirir espirituali- dad? Se ha concluido que, aunque la espiritualidad se relaciona frecuen- temente con la religión y la moral,

puede darse perfectamente tanto en el creyente fervoroso como en quien no lo es; la espiritualidad no es exclusiva de nadie, está al margen de las ideo- logías, sean estas religiosas o mate- rialistas. Es así como la espiritualidad se mueve más en la dimensión de las vivencias y no de las creencias ideoló- gicas; es un concepto universal, tras- cendente, no es exclusiva de nadie, es lo que tienen en común personalida- des como el Dalai Lama en la cultura oriental y el papa Benedicto XVI en nuestra cultura occidental; a diferen- cia de la espiritualidad, la religión es una experiencia humana condiciona- da a dogmas, ritos y códigos morales.

Espiritualidad y niñez La opción de educar espiritualmen- te a un niño o una niña es una tarea fascinante para los padres y los demás puericultores, y, aunque no existen fórmulas universales para el cultivo espiritual, hay algunas orientacio- nes reflexivas que pueden ayudar mucho en este empeño. El espíritu de un niño es espontá- neo y único. Con su inocen- cia, los niños pueden recordar- nos una espiritualidad que es sencilla y muy original, y con su bon- dad, nos evocan creencias y valores esenciales.

Por Carlos Andrés Rubio Blandón

Residente de pediatría y puericultura Universidad de Antioquia

y Juan Fernando Gómez Ramírez

Pediatra y puericultor

El espíritu de

un niño es

espontáneo y

único.

Con su inocencia,

los niños pueden

recordarnos una

espiritualidad

que es sencilla y

muy original.

espiritual con el nivel cognitivo del niño. Se sabe que nunca es demasiado temprano, inclusive desde los idearios afectivos preconcepcionales, desde que los padres empiezan a soñar o a prepa- rarse para concebir un hijo. Durante la gestación, ciertas actitudes como ponerle las manos sobre el vientre, ha- blarle, decirle que se le ama, son seña- les de bienvenida para la formación de la autoconfianza que le servirá una vez nazca y para toda la vida. En el recién nacido, la presencia ac- tiva, el acompañamiento y los cuida- dos higiénicos, el amamantamiento y el juego, entre otros, le brindarán se- guridad y confianza básica; los niños desde muy pequeños son sensibles a su entorno, saben si se les levanta con ternura o con desdén, y, antes de aprender el lenguaje, saben si las vo- ces o las miradas son amables, amis- tosas, bruscas o indiferentes. En los preescolares, el acompaña- miento de los padres o adultos signi-

Conclusiones

“Momentos mágicos”

Para terminar, queremos compartir con nuestros lectores la descripción de unas situaciones de profunda espiritualidad que pasan desapercibidas en el diario vi- vir, descritas magistralmente por la pediatra italiana Iris Paciotti bajo el título de “Momentos mágicos” en su obra El amor creativo:

“Son instantes en los cuales se advierte la presencia de uno consigo mismo, son momentos de verdad en los cuales, de pronto, nos damos cuenta de que existe un color rojo cálido que tiñe las hojas del árbol delante del cual hemos pasado, a lo mejor durante años, sin siquie- ra darnos cuenta. Un momento mágico es escuchar con el corazón el canto de un viejo campesino que quema su rastrojo en el valle o a un verdadero artista que toca un instrumento. Vivimos un momento mágico cuando sonreímos por la loca carrera de un corderito hacia su rebaño, cuando acariciamos un cachorro calientito y confiado, cuando alzamos los ojos para darnos cuenta, con el alma, de la exis- tencia de un cielo con arabescos de nubes rosas. Es mágico el mo- mento cuando entramos a una iglesia donde resuenan las notas de una coral de Bach en las naves. Son estos, instantes para hacer un alto. La carrera se detiene por un momento. Nos quedamos solos y desnudos, tal como somos, en el bien y en el mal, en la felicidad y en el dolor. Pero somos nosotros. Felices o asustados, sorprendidos o tristes, pero esencialmente no- sotros. En esos instantes, uno tiene la fuerza para mirarse dentro de sí, para hacer las cuentas de su modo de vivir. Son instantes de luz”.

ficativos como modelos o ejemplos por seguir es muy importante, fun- damentado en el ser y en el hacer, más que en el decir, pues el ejemplo arrastra, y, como afirma San Agus- tín: “ Cantemos una nueva canción, pero no con nuestros labios, sino con nuestras vidas ”. En los escolares, por tener estos un mayor desarrollo cognitivo, em- piezan ya a creer en algo que no ven, es decir, son más abstractos en su manera de pensar sobre la existen- cia de un ser superior. Los adolescentes empiezan a cues- tionar todo, inclusive la formación con la que fueron criados, viven la espiritualidad a su manera como una forma de búsqueda en la consolida- ción de su identidad, de su imagen y reconocimiento ante sus pares, y suelen presentar crisis de tipo espiri- tual o religioso que pueden ir desde el ateísmo más intransigente hasta el misticismo más fervoroso.

● Desde antes del nacimiento la espiritualidad suele estar pre- sente. ● La familia es iniciadora y fo- mentadora de la espiritualidad. ● Es imperativo cultivar la espi- ritualidad como herramienta para tejer resiliencia, en el con- texto de enfrentar con éxito la adversidad. ● Se puede afirmar que todo lo que se haga por fortalecer el desarrollo de la dimensión es- piritual de los niños redunda- rá en una notoria mejoría de la calidad de vida no solo de estos, sino también de las per- sonas que tienen la inmensa fortuna de convivir con ellos.