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Disertación/Redacción, Monografías, Ensayos de Filosofía

Una disertación magistral que ha sido corregida por el profesor y le pareció excelente

Tipo: Monografías, Ensayos

2024/2025

Subido el 23/04/2025

ramon-mecho-marti
ramon-mecho-marti 🇪🇸

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En el siguiente texto trataré sobre el materialismo histórico de Karl Marx. En primer
lugar, daré un breve contexto histórico. En segundo lugar, explicaré cómo Marx llega al
materialismo histórico. En tercer lugar, desarrollaré este pensamiento. Y por último finalizaré
dando una breve conclusión.
Marx nació en 1818 en Tréveris (Alemania) y murió en 1888 en Londres. Él vivió en
pleno auge de la revolución industrial, y además, de la lucha obrera. Durante el siglo XIX se
consolidó el capitalismo, un sistema económico, que aunque producía grandes riquezas, no las
repartía de forma equitativa, de ahí que se producieran graves conflictos sociales. En cuanto a la
estructura de poder, se pasó de una sociedad estamental a una de clases donde la discriminación
radicaba más en el poder adquisitivo que en la cuna.
El pensamiento de Marx parte de la izquierda hegeliana que apoyaba el método dialéctico
de Hegel pero que rechazaban la doctrina conservadora del autor. Poco después, Marx se fue de
este porque lo consideraba demasiado teórico y que no prestaba atención a las circunstancias que
estaba sometida la realidad en su tiempo, es decir, no tenían un compromiso para transformar la
realidad social. En otras palabras, rechaza el idealismo y la Teoría del Espíritu de Hegel.
Para comprender la historia, se necesita interpretarla como una evolución dialéctica,
impulsada por la incesante oposición de contrarios. Concretamente, se tiene que profundizar en
las condiciones materiales en las que viven los seres humanos. La historia no deja de ser el
resultado de la constante lucha que se entiende como la necesidad de obtener recursos básicos
para subsistir. Esta perspectiva se llama materialismo histórico.
A la hora de entender este concepto, se necesita saber primero cómo la sociedad consigue
los recursos que necesita. Como consecuencia, se divide en infraestructura y superestrcutura. La
primera se refiere al sistema económico. Mientras que la segunda está formada por elementos
como las creencias, las instituciones, las leyes, la religión, la ciencia, las formas de gobierno, el
arte, etc. Marx consideraba que la infraestructura condicionaba a la superestructura y de ahí la
realidad social. Justamente lo contrario en Hegel que afirmaba que las ideas influenciaban la
realidad.
A partir de ahora, Marx divide la infraestructura en dos conceptos: fuerzas productivas y
relaciones de producción. La primera son todos los elementos con los que cuenta una sociedad
para producir riqueza, comenzando con las materias primas y las máquinas hasta la mano de obra
y el conocimiento técnico. Para poder aprovechar las fuerzas productivas se necesita una
adecuada distribución de tareas, de ahí la segunda, que consiste en el papel que cada persona
ejerce dentro del sistema económico en relación con las fuerzas productivas. Las clases sociales
son los grupos de personas que ocupan una posición determinada en las relaciones de
producción.
Una buena conexión entre estos dos conceptos supone un buen funcionamiento de la
infraestructura, y en consecuencia, de una próspera superestructura y sociedad en general. Sin
embargo, cada sistema económico que ha habido en la historia ha colapsado. Como ya se ha
dicho, la historia es una constante lucha de opuestos y en este caso, la tensión está entre las
fuerzas productivas y las relaciones de producción. Esta tensión sucede cuando el grado de
técnica que posee la sociedad evoluciona y entonces, las fuerzas productivas evolucionan
también. Por ello, las fuerzas productivas comienzan a contradecir las relaciones de producción y
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En el siguiente texto trataré sobre el materialismo histórico de Karl Marx. En primer lugar, daré un breve contexto histórico. En segundo lugar, explicaré cómo Marx llega al materialismo histórico. En tercer lugar, desarrollaré este pensamiento. Y por último finalizaré dando una breve conclusión. Marx nació en 1818 en Tréveris (Alemania) y murió en 1888 en Londres. Él vivió en pleno auge de la revolución industrial, y además, de la lucha obrera. Durante el siglo XIX se consolidó el capitalismo, un sistema económico, que aunque producía grandes riquezas, no las repartía de forma equitativa, de ahí que se producieran graves conflictos sociales. En cuanto a la estructura de poder, se pasó de una sociedad estamental a una de clases donde la discriminación radicaba más en el poder adquisitivo que en la cuna. El pensamiento de Marx parte de la izquierda hegeliana que apoyaba el método dialéctico de Hegel pero que rechazaban la doctrina conservadora del autor. Poco después, Marx se fue de este porque lo consideraba demasiado teórico y que no prestaba atención a las circunstancias que estaba sometida la realidad en su tiempo, es decir, no tenían un compromiso para transformar la realidad social. En otras palabras, rechaza el idealismo y la Teoría del Espíritu de Hegel. Para comprender la historia, se necesita interpretarla como una evolución dialéctica, impulsada por la incesante oposición de contrarios. Concretamente, se tiene que profundizar en las condiciones materiales en las que viven los seres humanos. La historia no deja de ser el resultado de la constante lucha que se entiende como la necesidad de obtener recursos básicos para subsistir. Esta perspectiva se llama materialismo histórico. A la hora de entender este concepto, se necesita saber primero cómo la sociedad consigue los recursos que necesita. Como consecuencia, se divide en infraestructura y superestrcutura. La primera se refiere al sistema económico. Mientras que la segunda está formada por elementos como las creencias, las instituciones, las leyes, la religión, la ciencia, las formas de gobierno, el arte, etc. Marx consideraba que la infraestructura condicionaba a la superestructura y de ahí la realidad social. Justamente lo contrario en Hegel que afirmaba que las ideas influenciaban la realidad. A partir de ahora, Marx divide la infraestructura en dos conceptos: fuerzas productivas y relaciones de producción. La primera son todos los elementos con los que cuenta una sociedad para producir riqueza, comenzando con las materias primas y las máquinas hasta la mano de obra y el conocimiento técnico. Para poder aprovechar las fuerzas productivas se necesita una adecuada distribución de tareas, de ahí la segunda, que consiste en el papel que cada persona ejerce dentro del sistema económico en relación con las fuerzas productivas. Las clases sociales son los grupos de personas que ocupan una posición determinada en las relaciones de producción. Una buena conexión entre estos dos conceptos supone un buen funcionamiento de la infraestructura, y en consecuencia, de una próspera superestructura y sociedad en general. Sin embargo, cada sistema económico que ha habido en la historia ha colapsado. Como ya se ha dicho, la historia es una constante lucha de opuestos y en este caso, la tensión está entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción. Esta tensión sucede cuando el grado de técnica que posee la sociedad evoluciona y entonces, las fuerzas productivas evolucionan también. Por ello, las fuerzas productivas comienzan a contradecir las relaciones de producción y

de ahí, al colapso del sistema económico y a su futura transformación. Cabe destacar que el grado de técnica que tiene una sociedad se corresponde con qué fuerzas productivas posee. Ya explicado esto, se puede entender que dicha lucha es el motor de la historia, de hecho, Marx se refería a esto como lucha de clases. Analizando la historia, la humanidad ha pasado por estos modos de producción, que son las formas en las que se relacionan las fuerzas productivas y las relaciones de producción. En la prehistoria era el comunismo primitivo, donde los diferentes miembros de la tribu se repartían el trabajo según sus habilidades. En la antigüedad era el esclavismo. En la edad medieval era el feudalismo, que se alargó hasta en la edad moderna que dio paso al capitalismo y la edad contemporánea. Concretamente el capitalismo se caracteriza por la desigualdad extrema del capital (formado por tierras, fábricas, máquinas, dinero, etc) entre dos clases sociales: la burguesía que ostentaba el capital y el proletariado que solo tenía la mano de obra que la vendía para obtener un sueldo. Además, este sistema no se escapaba de los otros y era cuestión de tiempo que colapsara. En cuanto a la ideología, es parte de la superestructura, y en consecuencia, el sistema económico la influencia. A partir de este pensamiento, Marx divide la superestructura en juridicopolítica que se refiere al conjunto de leyes, instituciones y forma de gobierno, y en ideológica que engloba las creencias y las formas de vida. La ideología es el conjunto de creencias y representaciones distorsionadas que justifican determinadas situaciones históricas presentándolas como naturales, esto no es una mentira ni una manipulación. De hecho, este concepto desempeña un papel fundamental a la hora de justificar el orden establecido. Por esta razón, Marx considera que la ideología característica de una sociedad es la de su clase dominante. La religión pertenece a la ideología, ya que desempeña un papel decisivo para justificar el sistema socioeconómico dominante ya que presenta una fundamentación sobrenatural acerca de ese orden de cosas. De ahí que la religión atemoriza a las personas por los pecados que puedan hacer y así que no se manifiesten, exige una conducta determinada, ofrece un consuelo en frente del sufrimiento que será recompensado en el más allá, etc. Por todo esto, no es de extrañar que Marx considere a la religión como el opio del pueblo, al igual que la droga que mantiene a la población en un estado de letargo e inacción, de forma que dificulta la creación de un movimiento social para derrocar el orden establecido. Por tanto, coma la religión es influenciada por la infraestructura, no tiene mucho sentido criticarla. La clave está en cambiar primero las condiciones materiales a las que se somete la gente para poder cambiarla. Por esto criticaba a la izquierda hegeliana que se concentraba en criticar el ámbito teórico y no práctico. En conclusión, el materialismo histórico de Marx nace de la necesidad de crear una perspectiva filosófica comprometida con la transformación social para mejorar la sociedad, teniendo en cuenta las condiciones a las que está sometida la gente, de ahí que valora la practicidad. A la hora de elaborarla, se basa en las similitudes de las distintas época históricas.