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documento practica, Ejercicios de Psicología

Asignatura: Intervencion psicologica en personas mayores, Profesor: Pilar Ramos, Carrera: Psicología, Universidad: US

Tipo: Ejercicios

2016/2017

Subido el 07/06/2017

usuaria13
usuaria13 🇪🇸

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MATERIAL TEÓRICO. Resumen y adaptación de los siguientes documentos:
El duelo humano se define como una reacción adaptativa natural, normal y esperable
ante la pérdida de un ser querido. El duelo no es una enfermedad, aunque resulta ser un
acontecimiento vital estresante de primera magnitud. Es un proceso único e irrepetible,
dinámico y cambiante momento a momento, persona a persona y entre familias, culturas y
sociedades. No es un proceso que siga unas pautas universales.
PREDICTORES DE MALOS RESULTADOS O DE DIFICULTADES en la elaboración del
duelo:
- Muertes repentinas o inesperadas; circunstancias traumáticas de la muerte (suicidio,
asesinato)
- Pérdidas múltiples; pérdidas inciertas (no aparece el cadáver).
- Muerte de un niño, adolescente, (joven en general).
- Doliente en edades tempranas o tardías de la vida.
- Muerte tras una larga enfermedad terminal.
- Doliente demasiado dependiente; relación ambivalente o conflictiva con el fallecido.
- Historia previa de duelos difíciles; depresiones u otras enfermedades mentales.
- Tener problemas económicos; escasos recursos personales como trabajo, aficiones
- Vivir sólo; poco apoyo sociofamiliar real o sentido; alejamiento del sistema tradicional
socio-religioso de apoyo (emigrantes).
- Crisis concurrentes, laborales, económicas, judiciales....
No hay demasiados estudios sobre el DUELO POR LA MUERTE DE LA PAREJA, EN PERSONAS
MAYORES, y normalmente se han desarrollado fuera de nuestras fronteras. No obstante, se
pueden extrapolar algunas reflexiones y conclusiones importantes:
- Se identificó la soledad (
loneliness
) como la mayor y más habitual dificultad,
persistiendo habitualmente durante los dos primeros años de adaptación.
Título: Duelo
Autores: Víctor Landa Petralanda y Jesús A. García-García
Fuente:
Guías Clínicas, 7
(26). [Fecha de publicación: 2007].
http://www.fisterra.com/guias2/duelo.asp#saber
Título: La muerte de un ser querido. Duelo y adaptación en las personas
mayores.
Autores: Javier Barbero Gutiérrez
Fuente: Madrid, Portal Mayores, Informes Portal Mayores, nº 53. Lecciones de
Gerontología, III [Fecha de publicación: 09/06/2006].
http://www.imsersomayores.csic.es/documentos/documentos/barbero-muerte-01.pdf
IMPORTANTE: leer las 8 primeras
páginas antes de la clase.
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MATERIAL TEÓRICO. Resumen y adaptación de los siguientes documentos:

El duelo humano se define como una reacción adaptativa natural, normal y esperable

ante la pérdida de un ser querido. El duelo no es una enfermedad, aunque resulta ser un acontecimiento vital estresante de primera magnitud. Es un proceso único e irrepetible, dinámico y cambiante momento a momento, persona a persona y entre familias, culturas y sociedades. No es un proceso que siga unas pautas universales.

PREDICTORES DE MALOS RESULTADOS O DE DIFICULTADES en la elaboración del

duelo:

  • Muertes repentinas o inesperadas; circunstancias traumáticas de la muerte (suicidio, asesinato)
  • Pérdidas múltiples; pérdidas inciertas (no aparece el cadáver).
  • Muerte de un niño, adolescente, (joven en general).
  • Doliente en edades tempranas o tardías de la vida.
  • Muerte tras una larga enfermedad terminal.
  • Doliente demasiado dependiente; relación ambivalente o conflictiva con el fallecido.
  • Historia previa de duelos difíciles; depresiones u otras enfermedades mentales.
  • Tener problemas económicos; escasos recursos personales como trabajo, aficiones…
  • Vivir sólo; poco apoyo sociofamiliar real o sentido; alejamiento del sistema tradicional socio-religioso de apoyo (emigrantes).
  • Crisis concurrentes, laborales, económicas, judiciales....

No hay demasiados estudios sobre el DUELO POR LA MUERTE DE LA PAREJA, EN PERSONAS

MAYORES, y normalmente se han desarrollado fuera de nuestras fronteras. No obstante, se

pueden extrapolar algunas reflexiones y conclusiones importantes:

  • Se identificó la soledad (loneliness) como la mayor y más habitual dificultad, persistiendo habitualmente durante los dos primeros años de adaptación.

Título: Duelo

Autores: Víctor Landa Petralanda y Jesús A. García-García

Fuente:Guías Clínicas, 7(26). [Fecha de publicación: 2007].

http://www.fisterra.com/guias2/duelo.asp#saber

Título: La muerte de un ser querido. Duelo y adaptación en las personas

mayores.

Autores: Javier Barbero Gutiérrez Fuente: Madrid, Portal Mayores, Informes Portal Mayores, nº 53. Lecciones de Gerontología, III [Fecha de publicación: 09/06/2006]. http://www.imsersomayores.csic.es/documentos/documentos/barbero-muerte-01.pdf

IMPORTANTE: leer las 8 primeras páginas antes de la clase.

  • También aparecieron los déficits en habilidades para abordar de forma efectiva los problemas de la vida diaria. Estas deficiencias hacen más difícil el afrontamiento de duelo.
  • Dificultad en adaptarse mientras se intenta vivir según las expectativas de los otros, incluyendo las expectativas del fallecido.
  • Los dos predictores de mayor impacto y mejores resultados a largo plazo son la autoestima positiva y las competencias personales. Uno de los mejores caminos para mejorar la autoestima parece ser el aprendizaje de nuevas habilidades. Alrededor del 60% de las personas estudiadas manifiestan que se sienten mejor con ellos mismos por el hecho de aprender nuevas habilidades. Esta clave para la intervención va a ser fundamental.

LAS CUATRO TAREAS DEL DUELO:

Para quien viva la experiencia de duelo o quiera acompañarla, puede ser útil el modelo de Worden (1997), que nos propone las siguientes tareas a ir realizando:

  1. Aceptación de la realidad de la pérdida.
  2. Identificar y expresar sentimientos.
  3. Adaptarse a vivir en un mundo en el que el otro ya no está.
  4. Facilitar la recolocación emocional del fallecido para poder seguir vinculándose y amando.

Veámoslas con un cierto detenimiento, para ofrecer algunas pistas de intervención (Arranz et al. 2003):

  1. ACEPTACIÓN DE LA REALIDAD DE LA PÉRDIDA.

Se trata de facilitar la aceptación emocional de la misma. Es un proceso especialmente duro. Conviene insistir que se trata de la aceptación de algo como real y no como algo que sea bueno o satisfactorio. La pérdida, la muerte de un ser querido no puede ser identificado como positivo, pero si no es aceptado como real – y eso lleva su coste y su proceso-, difícilmente se puede avanzar hacia la resolución adecuada del duelo. Veamos algunas pistas para acompañar esa tarea:

  • Detectar si existe “conducta de búsqueda” y normalizar el síntoma, con alucinaciones incluidas.
  • Detectar primeros síntomas de duelo enmascarado, p. ej. presencia de los mismos síntomas del fallecido; es un proceso de identificación y vínculo por lo mismo. Realizar interpretación normalizadora y respetuosa.
  • Correlacionar la tristeza con la conciencia de la pérdida.
  • Hablar sobre cuándo se produjo la muerte, quién le informó, explorar si vio al fallecido tras la muerte o en el tanatorio, si asistió al entierro, la incineración, el funeral y lo que supuso para él. Hablar ayuda a aceptar la realidad.

a) Explicitarle la necesidad de darse el permiso para experimentar alegría, una vez pasado un tiempo. b) Ante la rabia por la alegría expresada por otros en el contacto social, ayudarle a normalizar ese sentir y reestructurar cognitivamente la parte de no racionalidad de ese planteamiento. c) Estar atentos a algún mensaje de sintonía afectiva en línea de humor o alegría, como dato a devolver de muestra de avance o de recurso.

3. ADAPTARSE A VIVIR EN UN MUNDO EN EL QUE EL OTRO YA NO ESTÁ.

  • Diferenciar si las dificultades están en los roles instrumentales o en los que tienen que ver con vínculos sociales: “¿Qué es lo que ha cambiado desde que él no está?”.
  • Explicitar acciones de controlabilidad que ya ejerce en su vida.
  • En el caso de tener que ejercer roles que antes realizaba el fallecido, sugerir entrenamiento previo para prevenir la sensación de fracaso.
  • Confrontar como siempre desde la empatía: “Dedicar energía a algo nuevo supone restársela a lo anterior y al recuerdo”.
  • Reforzar la toma de decisiones independiente y el valor de hacerlo.
  • Sugerir evitar acciones que supongan cambios muy radicales al poco tiempo del fallecimiento. Ej. venta de propiedades, cambios de lugar de residencia, hacerse cargo de los nietos para paliar la soledad, etc., ya que no son los mejores momentos para hacerlo.
  • Utilizar estrategias de solución de problemas.

4. FACILITAR LA RECOLOCACIÓN EMOCIONAL DEL FALLECIDO PARA PODER SEGUIR

VINCULÁNDOSE Y AMANDO

  • Insistir en que el objetivo no es olvidar a la persona. Se trata de reestructurar el tipo de vínculo y la forma de relacionarse con él.
  • Explicitar a qué se debe necesariamente renunciar (ej. a verle, a tocarle…) y a qué no (el apoyo de serenidad en muchos momentos).
  • Confrontar el pensamiento de “deshonra de la memoria del difunto” si se vinculan afectivamente.
  • Invitarle a reconocer el derecho a darse permiso para disfrutar y para amar. Recordar el derecho a ser feliz.
  • Aclarar que el objetivo no es reemplazar lo irreemplazable. A veces, será útil confrontar la decisión de iniciar rápidamente una nueva relación, pues entorpece una resolución adecuada del duelo.
  • Ayudar a explicitar nuevos fines, significados, perspectivas de futuro.

TÉCNICAS ESPECÍFICAS DE CUIDADOS PRIMARIOS DEL DUELO:

Anticipación de fechas y situaciones. La anticipación de situaciones difíciles da sensación de

control. Algunas fechas (aniversario de la muerte, cumpleaños, Navidades, Todos los Santos, etc.) son especiales y con ellas llegarán nuevos tirones de dolor que si han sido previstos, no sorprenden ni desmoralizan tanto al doliente.

Toma de decisiones, solución de problemas y adquisición de habilidades. A veces, la persona en

duelo tiene un auténtico bloqueo cognitivo mezclado con miedo. En esta situación, es útil la ayuda en la toma de decisiones, comenzando con problemas sencillos, tratando de que la persona llegue a ser autónoma. Otras veces se trata de adquirir habilidades que ejercía su pareja (arreglar un enchufe, cambiar una bombilla, ir al banco, etc.). o de recuperar otras que tenía y que las ha perdido por la distribución de roles en la pareja. Cada logro en este sentido, supone una mejora de la autoestima.

Narración repetitiva de la muerte y “contar” historias. Hablar de la muerte alivia. La narración

de un hecho trágico lo desdramatiza en parte. La descripción de los momentos finales, de la muerte, será espontáneamente reiterativa por parte del doliente. La repetición del relato pormenorizado de la muerte quita intensidad a la emoción, es catártico, lava, purga, abre la espita de la emoción y además libera, ordena y estructura el pensamiento. Igualmente, hablar del muerto alivia. La narración de retazos de la vida del difunto, resitúa los vínculos y asegura que nunca se romperán, pero serán de otra manera. Con ello el doliente perfila lo que fue y lo que es, reflexiona, busca, y tiene la oportunidad de ver que los vínculos son ahora distintos, pero perviven. Puede hacer nuevas amistades, ilusionarse con los nietos, la vida... sin miedo, nunca se va a olvidar,... porque el olvido es imposible.

Prescripción de tareas y rituales. La prescripción es un contrato, concreto e individualizado, es

una “receta” negociada previamente entre las partes, que compromete al doliente a su cumplimiento. Se deben prescribir tareas realistas, de fácil cumplimiento, sobre todo al principio. El objetivo sería reestructurar la cotidianeidad con conductas saludables. Para empezar se puede prescribir salir todos los días a la compra, andar un rato, sacar a pasear el perro,... esto le obliga a resocializarse a la vez que realiza una actividad saludable. Debemos evitar maneras de afrontar la pérdida, claramente perjudiciales como, el sedentarismo, horas de televisión, el juego, el abuso de alcohol, tabaco... La conducta idónea sería aquella que tenía antes de morir su familiar.

Hablar de los sueños y de las presencias: visuales, auditivas, táctiles... Los sueños están

cargados de alegorías y representan el mundo vivencial del doliente, su abordaje aporta información sobre su estado emocional. Las presencias (ver, oír o sentir que le toca el difunto) son descargas del cerebro, ante determinados estímulos, de parte de la información que tiene almacenada sobre el fallecido, es algo parecido al miembro fantasma (se siente aunque no está). Pasado el tiempo van desapareciendo progresivamente los fenómenos alucinatorios, pero la información no desaparece nunca y basta un estímulo lo suficientemente intenso, (aniversario,...) para provocar emociones olvidadas, incluso años después. Es importante hablar con el doliente de estos fenómenos, para normalizarlos y evitar la idea de que el difunto está interviniendo en su

Libros de autoayuda (biblioterapia). Se puede recomendar, en un momento dado y

dependiendo del contexto, la lectura de un libro de autoayuda:  “Vivir sin él. Cómo superar el trauma de la viudedad” de Joyce Brothers, Grijalbo, Barcelona, 1992;  "La pérdida de un ser querido" de Arnaldo Pangrazzi, Ediciones Paulinas, Madrid 1993;  “No estás sola cuando él se va, consejos de viuda a viuda” de Genevieve Davids Ginsburg, Martinez Roca, Barcelona, 1999.  "La muerte: un amanecer" de Elisabeth Kübler-Ross, Luciérnaga, Barcelona 1991  “El camino de las lágrimas” de Jorge Bucay, Grijalbo, Barcelona 2003 Ahora, en Internet, incluso hay librerías especializadas en pérdida y duelo, como http://www.alfinlibros.com, que también se pueden consultar.

Elaborar un álbum de fotos o atesorar una caja con recuerdos. Un álbum de fotografías... o un

cajón de recuerdos: un trozo de cabello..., una joya, una moneda..., una entrada de fútbol de aquella tarde..., cosas que no le sirven a nadie para nada, pero tan personales..., un auténtico relicario. Se puede hablar de verdaderas máquinas del tiempo programables, en la que tocas esta o esa tecla - los objetos de transferencia - y te transporta a...

Vídeos. Visualizar vídeos del fallecido añade la dimensión del movimiento y el sonido a la foto,

todo parece más real, y sirve como las fotos o los recuerdos, para redimensionar la nueva relación con la pareja muerta, autonegociar cómo se le va a recordar... Se puede utilizar en las prescripciones e instruir un tiempo diario, semanal,... sería un tiempo privado, exclusivamente suyo y del fallecido, o de alguien con quien lo quiera compartir.

Animales. En el duelo, los animales domésticos, a veces juegan un papel fundamental,

enganchan a la vida, permiten expresar cariño, hablar de cosas que probablemente no se hablan con nadie, recuerdan al fallecido y permiten ponerse triste, incluso desahogar la rabia... "le doy cuatro gritos y poco después... tan amigos", al acariciarles se tiene el calor del contacto físico, y con el paseo (p. ej. si es un perro) la socialización obligada,... En último caso siempre supone un tema de conversación al que recurrir cuando se quieren eludir otras cuestiones.

Internet. En Internet cada vez hay más recursos para las personas en duelo. Desde los “chats"

de autoayuda en duelo hasta los cibercementerios en los que se pueden erigir verdaderos “monumentos” funerarios conmemorativos, pasando por psicólogos y asesores de duelo que desarrollan sus sesiones terapéuticas directamente “on line”, o páginas de apoyo al duelo, nacionales e internacionales, como http://www.vivirlaperdida.com

Reestructuración cognitiva. La reestructuración cognitiva en el duelo es muy útil. Ayuda al

doliente a identificar los habituales pensamientos automáticos que disparan sentimientos negativos asociados a la pérdida, del tipo “no podré conseguirlo,... me pondré a llorar y arruinaré el bautizo,... ya no sirvo para nada, qué pinto yo en este mundo, nada tiene sentido,...”. Se les debe enseñar a pararlos mediante detención de pensamiento e inocular ideas positivas, como: “seguro que puedo, seré capaz, me contendré,... ahora puedo ayudar a mi hija, ella me necesita,... puedo hacerlo,... puedo vivir”, esto hará que se sientan francamente mejor y más capaces.

Fantasías y visualizaciones dirigidas. Las fantasías y visualizaciones dirigidas, suponen imaginar

una situación que se desea alcanzar, con rasgos positivos. El ejercicio se puede hacer durante unos minutos y si se hace con los ojos cerrados, mejoran los detalles y el nivel de concreción de la situación deseable, lo que redunda en mejores resultados. Generalmente se tratará de trabajar con las dificultades que presenta el doliente.

Metáforas. El hecho de plantear en una sola imagen (metáfora simple) o en una narración

completa (en semi-cuento) que contenga la esencia del proceso de la persona, aporta representaciones que permitirán: elaborar emociones, transmitir mensajes (la narración contiene una especie de “moraleja” que el oyente interpreta situando lo que escucha en su propio marco de referencia) y crear imágenes que acompañan y “aconsejan” de forma simple, sintética y más allá de lo racional. Ej.”tras la muerte estás aturdido, es como si hubieras recibido un fogonazo en la cara y sólo ves una luz blanca... pero luego vuelves a ver poco a poco, como si salieras de la niebla, dándote cuenta de los detalles, de lo que has perdido de verdad y es cuando duele más o de manera distinta”.