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Ec Esp Mund, Apuntes de Ciencias Empresariales

Asignatura: Economía Española y Mundial, Profesor: , Carrera: Empresariales, Universidad: UNEX

Tipo: Apuntes

2012/2013

Subido el 25/10/2013

piperosalejo
piperosalejo 🇪🇸

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1.2 PRINCIPALES ETAPAS
La subdivisión histórica de procesos tan complejos y prolongados es siempre un ejercicio arbitrario. Las
fechas resultantes de tal ejercicio deben tomarse como orientativas, y han de preferirse siempre las que
abren o cierran decenios, salvo cuando coincidan con acontecimientos históricos que marcan claramente
rupturas de tendencias.
He aquí la propuesta de etapas que, con voluntad de síntesis, se proponen:
• 1830-1850: Arranque de la revolución industrial en Cataluña y creación de “precondiciones
institucionales”.
• 1850-1890: Equipamiento industrial y mantenimiento de los ritmos europeos de crecimiento, con especial
intensidad a partir del decenio de 1870.
• 1890-1913: Proteccionismo y modernacion del crecimiento.
• 1913-1935: Diversificación industrial y crecimiento mas intenso. Puede advertirse en el cuadro 1 la
censura temporal que se establece en 1929.
• 1935-1950: Autarquía y distanciamiento de Europa.
• 1950-1975: Apertura y convergencia. Al “decenio bisagra” de 1950 le sucederán los “dorados sesenta”,
que se prolongan hasta el final del franquismo, mediada la década de 1970.
• Desde 1975: Integración y acompasamiento con Europa. La interacción entre democracia y
modernización económica recorre tres subperiodos sucesivos: los años de crisis y ajuste (la segunda mitad
de la década de 1970 y la primera de 1980), el ciclo decenal posterior, sin duda el más sincronizado con
Europa de la historia española contemporánea, seguido, desde mediados de los años noventa, por un
nuevo ciclo expansivo en un clima de apreciable estabilidad, que se sostiene durante todo el primer lustro
del siglo XXI.
1.3. COMPONENTES Y RASGOS FUNDAMENTALES DEL SIGLO XIX
A pesar de todo lo anteriormente expuesto, los dos segundos tercios del siglo XIX no son un período
perdido para la modernización económica en España. No lo son desde la óptica del crecimiento, aunque
éste fuera insuficiente para recortar distancias con grandes países como Gran Bretaña o Francia. No lo
son tampoco desde la perspectiva de preparar la industrialización del siglo XX. Podemos destacar tres
hechos de especial transcendencia:
1. Precapitalismo: La pieza fundamental al comenzar el segundo tercio del siglo XX es la creación de
precondiciones institucionales para el surgimiento del capitalismo. Ello exige toda una amplia serie de
disposiciones y actuaciones legales que van encaminadas a conseguir cierto campo de maniobra para la
libre circulación de propiedades rústicas e inmobiliarias, de trabajo, de capital, de productos y servicios de
diversa naturaleza.
Pero este necesario cambio institucional no se consumó con plenitud durante el periodo aludido,
recortando sus consecuencias positivas sobre el crecimiento y el cambio económico.
2. Recursos extranjeros: Resulta crucial la introducción, entre 1950 y 1970, en España de capitales,
técnicas y proyectos empresariales procedentes del extranjero, que permiten ampliar las capacidades
productivas de la economía española.
La extensa revisión del marco jurídico-mercantil (ley de Ferrocariles, ley de Sociedades Anónimas de
Crédito, ley de Bancos de Emisión) animará tanto los movimientos de los inversores extranjeros como las
propias iniciativas locales.
Tan importes son los recursos extranjeros que una parte sustancial del capital social fijo y del equipamiento
industrial del país, en la segunda mitad de 1800, no habría sido factible sin ellos.
3. Aumento proteccionista: La crisis agraria que vive España a finales del siglo XIX desata
lasimportaciones masivas de cereales americanos y rusos, hundiendo los precios y las rentas de los
agricultores europeos occidentales. La reacción proteccionista no se hace esperar y afecta también aotros
sectores (textil, siderúrgico, hullero,...). La demanda patronal y social irá ganando adeptos e intensidad en
España, al mismo tiempo que ese movimiento defensivo se extiende por Europa.
1.4 COMPONENTES Y RASGOS FUNDAMENTALES DEL SIGLO XX
Al igual que se ha hecho en el párrafo anterior, destacamos tres puntos o hechos sobresalientes:
1. La extensión y diversificación del tejido industrial, que responde:
• A la inicial difusión de las innovaciones técnicas, fruto de una ampliación más sistemática de la ciencia a
la producción fabril y propias de la “segunda revolución industrial”: electricidad, química y motor de
combustión interna,
• A la ampliada capacidad inversora que proporciona la repatriación de los capitales formados en las
colonias que se independizan al finalizar el siglo XIX,
• A la renovación del intenso flujo de capitales extranjeros hasta la Primera Guerra Mundial,
• A la mayor movilidad de los recursos de capital nacionales que facilita la formación de la Banca
Privada,
• Y a la más decidida voluntad del Estado de “fomentar” la producción nacional.
2. El corte tajante que en esas tendencias provoca la Guerra Civil (1936-1939) y los dos lustros
posteriores. Con el fin del incremento de la renta por habitante, también se ensancha la brecha que nos
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1.2 PRINCIPALES ETAPAS

La subdivisión histórica de procesos tan complejos y prolongados es siempre un ejercicio arbitrario. Las fechas resultantes de tal ejercicio deben tomarse como orientativas, y han de preferirse siempre las que abren o cierran decenios, salvo cuando coincidan con acontecimientos históricos que marcan claramente rupturas de tendencias. He aquí la propuesta de etapas que, con voluntad de síntesis, se proponen:

  • 1830-1850: Arranque de la revolución industrial en Cataluña y creación de “precondiciones institucionales”.
  • 1850-1890: Equipamiento industrial y mantenimiento de los ritmos europeos de crecimiento , con especial intensidad a partir del decenio de 1870.
  • 1890-1913: Proteccionismo y modernacion del crecimiento.
  • 1913-1935: Diversificación industrial y crecimiento mas intenso. Puede advertirse en el cuadro 1 la censura temporal que se establece en 1929.
  • 1935-1950: Autarquía y distanciamiento de Europa.
  • 1950-1975: Apertura y convergencia. Al “decenio bisagra” de 1950 le sucederán los “dorados sesenta”, que se prolongan hasta el final del franquismo, mediada la década de 1970.
  • Desde 1975: Integración y acompasamiento con Europa. La interacción entre democracia y modernización económica recorre tres subperiodos sucesivos: los años de crisis y ajuste (la segunda mitad de la década de 1970 y la primera de 1980), el ciclo decenal posterior, sin duda el más sincronizado con Europa de la historia española contemporánea, seguido, desde mediados de los años noventa, por un nuevo ciclo expansivo en un clima de apreciable estabilidad, que se sostiene durante todo el primer lustro del siglo XXI. 1.3. C OMPONENTES Y RASGOS FUNDAMENTALES DEL SIGLO XIX A pesar de todo lo anteriormente expuesto, los dos segundos tercios del siglo XIX no son un período perdido para la modernización económica en España. No lo son desde la óptica del crecimiento, aunque éste fuera insuficiente para recortar distancias con grandes países como Gran Bretaña o Francia. No lo son tampoco desde la perspectiva de preparar la industrialización del siglo XX. Podemos destacar tres hechos de especial transcendencia:
  1. Precapitalismo: La pieza fundamental al comenzar el segundo tercio del siglo XX es la creación de precondiciones institucionales para el surgimiento del capitalismo. Ello exige toda una amplia serie de disposiciones y actuaciones legales que van encaminadas a conseguir cierto campo de maniobra para la libre circulación de propiedades rústicas e inmobiliarias, de trabajo, de capital, de productos y servicios de diversa naturaleza. Pero este necesario cambio institucional no se consumó con plenitud durante el periodo aludido, recortando sus consecuencias positivas sobre el crecimiento y el cambio económico.
  2. Recursos extranjeros: Resulta crucial la introducción, entre 1950 y 1970, en España de capitales, técnicas y proyectos empresariales procedentes del extranjero, que permiten ampliar las capacidades productivas de la economía española. La extensa revisión del marco jurídico-mercantil (ley de Ferrocariles, ley de Sociedades Anónimas de Crédito, ley de Bancos de Emisión) animará tanto los movimientos de los inversores extranjeros como las propias iniciativas locales. Tan importes son los recursos extranjeros que una parte sustancial del capital social fijo y del equipamiento industrial del país, en la segunda mitad de 1800, no habría sido factible sin ellos.
  3. Aumento proteccionista: La crisis agraria que vive España a finales del siglo XIX desata lasimportaciones masivas de cereales americanos y rusos, hundiendo los precios y las rentas de los agricultores europeos occidentales. La reacción proteccionista no se hace esperar y afecta también aotros sectores (textil, siderúrgico, hullero,...). La demanda patronal y social irá ganando adeptos e intensidad en España, al mismo tiempo que ese movimiento defensivo se extiende por Europa. 1.4 C OMPONENTES Y RASGOS FUNDAMENTALES DEL SIGLO XX Al igual que se ha hecho en el párrafo anterior, destacamos tres puntos o hechos sobresalientes:
  4. La extensión y diversificación del tejido industrial, que responde:
  • A la inicial difusión de las innovaciones técnicas, fruto de una ampliación más sistemática de la ciencia a la producción fabril y propias de la “segunda revolución industrial”: electricidad, química y motor de combustión interna,
  • A la ampliada capacidad inversora que proporciona la repatriación de los capitales formados en las colonias que se independizan al finalizar el siglo XIX,
  • A la renovación del intenso flujo de capitales extranjeros hasta la Primera Guerra Mundial,
  • A la mayor movilidad de los recursos de capital nacionales que facilita la formación de la Banca Privada,
  • Y a la más decidida voluntad del Estado de “fomentar” la producción nacional.
  1. El corte tajante que en esas tendencias provoca la Guerra Civil (1936-1939) y los dos lustros posteriores. Con el fin del incremento de la renta por habitante, también se ensancha la brecha que nos

separa de otros países europeos en términos de bienestar económico. El nacionalismo económico español es una superposición de medidas frente a la competencia exterior, que aspirará, en el límite, al autoabastecimiento nacional, desaprovechando así las ventajas de la producción a gran escala y de la especialización. Durante la década de 1940, la situación política interna impide aprovechar los posibles beneficios de la neutralidad frente al conflicto y los del programa paneuropeo de reactivación postbélica (Plan Marshall), en un marco de cercenamiento de las libertades y de pérdida de un capital humano irrecuperable.

  1. El decenio de 1950 es un “decenio bisagra” entre la situación anterior de marginación e intervencionismo extremo y el conjunto de notorios impulsos y cambios que se van a suceder a partir de la década de 1960, registrándose un crecimiento económico mayor que el de ningún período semejante anterior. Tal es así que el crecimiento español durante los últimos años del siglo XX tiene particular relieve incluso en términos comparados con otros países del sur de Europa como Italia, Grecia o Portugal. Tres son los procesos que mejor expresan y resumen el enorme cambio de la economía y la sociedad españolas: el proceso de desagrarización, la apertura exterior y la ampliación de la capacidad económica del sector público. 1.5 ESPAÑA EN CLAVE EUROPEA AL COMENZAR EL SIGLO XXI España puede hoy, incorporada plenamente desde 1986 al proyecto de construcción continental nacido del Tratado de Roma, medirse con Europa. La ansiada europeización se ha consumado con la integración en la Unión Europea y con el compromiso pleno de España con la Unión Económica y Monetaria. La Europa unida es la mejor referencia para apreciar las dimensiones económicas de la España actual, y para calibrar sus progresos y algunos procesos que comparativamente resultan deficitarios. España es uno de los países más grandes de la Europa unida por dimensión geográfica y por población. Sin embargo, tiene la productividad más baja, lo que nos remite al desnivel de España respecto de la UE-15 en términos de stock de los factores que determinan su mayor o menor crecimiento a largo plazo. Mientras que el promedio del stock de capital físico por trabajador está muy próximo al promedio de la UE-15, el stock de capital tecnológico apenas alcanza la mitad del promedio europeo. He aquí un défict crucial en la economía española.

TEMA 2: CRECIMIENTO ECONÓMICO Y CAMBIO ESTRUCTURAL

2.1 PRINCIPALES RASGOS DEL CRECIMIENTO ECONÓMICO ESPAÑOL

Un primer rasgo a destacar del crecimiento de la economía española en el periodo que va de 1961 a 2004, tomando siempre como indicador el PIB per cápita, es la alta tasa media anual alcanzada (3,3%), que supera holgadamente – en 0,9 puntos porcentuales por año - la media de los países comunitarios. Así pues España supera el ritmo de avance de las naciones europeas más maduras, algo que cabía esperar ya que el crecimiento económico de las naciones más atrasadas es mayor cuando se cumplen determinadas condiciones. En todo caso, la elevada expansión de la producción en España ha multiplicado la renta nacional por cinco en menos de medio siglo, transformando de forma radical la estructura económica y social del país. El segundo rasgo a considerar es también significativo: no obstante haberse incrementado con más rapidez, el perfil temporal seguido por la renta per cápita española se asemeja mucho al de los países comunitarios (gráfico 1), lo que revela que España, antes de pertenecer a la Unión Europea, ya ha participado con intensidad en los acontecimiento económicos fundamentales vividos por los países occidentales europeos. Pueden distinguirse cuatro etapas bien diferenciadas, atendiendo a la tasa media de crecimiento alcanzada en cada una y al avance en el proceso de integración en la Europa comunitaria:

  • La primera, de rápido aumento en el PIB per cápita y de convergencia con la media de Europa ( 1960-1970 ), son los años del crecimiento industrial acelerado -contrapunto de la desagrarizacion con una importante apertura al comercio exterior y la inversión extranjera. La segunda etapa, de crisis económica y de divergencia con Europa ( 1975-1984 ), a lo largo de un complejo pasaje de la historia española que contemplará simultáneamente alteraciones profundas en el escenario económico internacional y cambios institucionales internos de alcance.
  • La tercera etapa ( decenio de 1985 ), coincide con la incorporación de España a la Unión Europea, y muestra un perfil evolutivo del PIB ya muy ajustado al de los países comunitarios.
  • Por ultimo, la cuarta etapa ( mediados del decenio 1990-2004 ), se caracteriza por la combinación de un apreciable ritmo de crecimiento de la renta per cápita con notable estabilidad macroeconómica, en gran medida resultado de una eficaz política monetaria para el buen funcionamiento de la moneda única, el euro. Un tercer rasgo distintivo del crecimiento económico español consiste en que al pasar de una etapa a otra los cambios son más pronunciados, lo que debe atriburise a una mayor profundidad de la crisis desencadenada en el decenio de 1970 y del ajuste posterior. Así, los efectos sobre la economía española

Deben identificarse ahora los elementos de los que ha dependido el progreso tecnológico logrado, con el fin de completar el conocimiento de los determinantes de la productividad del trabajo. Cuatro son los principales:

  1. El propio avance en el capital físico por trabajador posee efectos sobre la productividad del trabajo superiores a los que se le atribuyen directamente, pero difíciles de cuantificar. La importancia de este factor queda fuera de toda duda con sólo tener en cuenta que la ralentización en el ritmo de avance del progreso técnico durante las dos últimas décadas coincide, a grandes rasgos, con la desaceleración en el avance del capital por trabajador.
  2. La mejora en el capital humano a través de la educación, el aprendizaje y la experiencia laboral, aumenta el rendimiento del trabajador, que, de esta forma, se equipa no sólo con medios mecánicos, sino también con mayores conocimientos.
  3. El avance en el conocimiento científico y su aplicación a la esfera de la producción, con el fin de obtener nuevos procedimientos más eficaces y nuevos bienes y servicios de mayor valor. Con el gradual desarrollo de la economía española, la posibilidad de incorporación de conocimientos foráneos se ha ido reduciendo, desvelando la limitada capacidad que posee España para la innovación, lo que explica el lento avance del progreso tecnológico registrado por la economía desde 1995.
  4. Otro conjunto complejo de factores, de índole estructural e institucional, como la apertura al comercio exterior, el cambio en la estructura productiva, el respeto a las leyes y las instituciones, o el control de la inflación, de cuyos efectos positivos sobre la productividad existe suficiente constancia y justificación teórica, aun cuando son más difíciles de aislar o cuantificar que los restantes. 2.3 T RANSFORMACIONES ESTRUCTURALES A largo plazo, el crecimiento de la renta per cápita suele ir acompañado de determinadas transformaciones estructurales que favorecen su continuidad o hacen más equitativa su distribución entre la población. Destacan cuatro cambios de esa naturaleza:
  • El cambio de la estructura productiva , en favor de la industria y los servicios y en detrimento de la agricultura. Esta transformación incide positivamente sobre la renta per cápita de la economía: en las primeras fases de industrialización, debido a que la productividad del trabajo es mayor en la industria y en los servicios por ser actividades más intensas en capital; en etapas más avanzadas del desarrollo económico, porque aumenta el producto por trabajador en la agricultura conforme ésta se va modernizando.
  • La apertura comercial al exterior , o la exposición a la competencia externa, que puede ser medida a través del peso de las exportaciones, de las importaciones o de la suma de ambas en el PIB. Esta transformación ayuda a aprovechar las ventajas de especialización que ofrece el comercio exterior y tanto más necesaria cuanto menor dimensión territorial y poblacional tiene una nación (problemas de autoabastecimiento y limitación a las economías de escala).
  • La mayor importancia de las Administraciones Públicas , que puede ser medida por el aumento del peso del gasto público en el PIB. Este hecho ha afectado muy positivamente a la distribución de la renta, aunque quizá a cambio de ralentizar el crecimiento. Si bien una parte del gasto público ha estimulado la productividad del sector privado, la vertiente de los recursos públicos que ha revelado un mayor dinamismo ha sido la de las transferencias (pensiones, desempleo,…), favorecedora del consumo.
  • La mayor equidad en la distribución de la renta , en sus tres vertientes, funcional (que distingue la proporción de la renta que recibe cada uno de los factores productivos: trabajo y capital), personal y especial. Si analizamos estas cuatro transformaciones en el caso de España, podemos observar que:
  • Cambio en la estructura productiva: En 1960 casi un 40% de los trabajadores españoles estaban ocupados aún en la agricultura; en 2003, menos del 6%.
  • Apertura comercial al exterior: La economía española partió en 1960 de un nivel sensiblemente inferior de exposición a la competencia externa al de las economías europeas mas avanzadas (aunque similar al de otras de mayor dimensión, como Japón), para conocer después un proceso de apertura más rápido , de forma que en 2004 alcanza el nivel de países como Alemania y Francia.
  • Mayor importancia de las Administraciones Públicas: Una mejor combinación de efectos productivos y distributivos del gasto público se habría logrado con un mayor impulso de las infraestructuras sociales, en particular de la educación.
  • Mayor equidad en la distribución de la renta: Respecto a la distribución personal, el peso de la renta acumulada por el 10% de población con más riqueza desciende prácticamente en todos los países; concretamente en España, tras un empeoramiento durante los decenios de 1959 y 1960, se produce una continua mejora. Respecto a la distribución territorial, España pasa de tener uno de los valores más altos de la Unión Europea en 1960 a alcanzar otro más semejante al de los países más avanzados integrantes.

.4 F LUCTUACIONES CÍCLICAS Y DESEQUILIBRIO MACROECONÓMICO 2.4.1 LAS PRINCIPALES FLUCTUACIONES Y SUS CAUSAS

Las fluctuaciones cíclicas que registra la evolución del PIB per cápita se deben a que los factores de oferta que determinan su crecimiento (productividad y precio de los factores productivos) y los de demanda (consumo, inversión y exportaciones netas) no evolucionan de manera global y sostenida, produciéndose desequilibrios macroeconómicos: inflación, desempleo, déficit exterior o déficit público. Además, las políticas que los gobiernos aplican para corregir esos desequilibrios contribuyen a las fluctuaciones, frenando o acelerando el crecimiento del PIB. Para estudiar correctamente estas fluctuaciones, sobre todo en el caso de España, hay que distinguir entre el PIB real y el PIB potencial, que es el que se habría obtenido usando la capacidad productiva instalada y empleado a todos los trabajadores disponibles, con la excepción de aquellos que integran el paro “natural”. De 1961 a 1975 el aumento del PIB superó con frecuencia el del PIB potencial, algo que también ocurrió en la segunda mitad de los decenios de 1980 y 1990. Por el contrario, los años 1975, 1979 y 1981 destacaron por su carácter particularmente recesivo. 2.4.2 F ASES DE EXPANSIÓN Hay que subrayar la coincidencia del elevado crecimiento de los países europeos y del paralelo avance en la apertura al exterior de la economía española. Así ocurre en la primera mitad del decenio de 1960, tras el Plan de Estabilización y Liberalización; en 1972 y 1973, tras la firma del Acuerdo Preferencial con la CEE (en 1970); y en la segunda mitad del decenio de 1980, tras la adhesión de España a la Unión Europea. Abrir la economía al exterior permitió paliar con mayores exportaciones el aumento de las importaciones que provocó la liberalización comercial. A la expansión de la demanda externa, se le une también una fuerte expansión de la demanda interna. Sin embargo, el fuerte aumento de la demanda provocó tensiones alcistas sobre los precios, al tiempo que un desequilibrio en el comercio exterior. Las elevadas ganancias de productividad obtenidas tendieron a paliar los desequilibrios mencionados pero no pudieron impedir que se alcanzaran niveles preocupantes. Los gobiernos adoptaron entonces medidas de contención monetaria y fiscal, de estabilización, que frenaron el crecimiento económico y la creación de empleo. Las continuas expansiones y contracciones en la cantidad del dinero circulante, hizo que la política monetaria fuera caracterizada como de stop and go. En el ciclo expansivo que cierra el siglo XX, la economía española ha experimentado también intensas pertubaciones positivas de demanda que la han hecho crecer a un ritmo destacado dentro de la Unión Europea. Sin embargo, una mejor gestión macroeconómica ha limitado de forma considerable su impacto sobre los equilibrios macroeconómicos. 2.4.3 F ASES DE RECESIÓN Las épocas de menor crecimiento económico, relacionadas con perturbaciones negativas e oferta, en España han tenido una incidencia generalmente mayor. Destaca entre las fases recesivas la que tuvo lugar en la segunda mitad del decenio de 1970 y primeros años del de 1980, un periodo en el que el PIB potencial español creció muy lentamente. Al igual que en el resto de Europa, la recesión se hizo más pronunciada en los años 1975 y 1981, en los que la elevación de la factura del petróleo se hizo sentir con más fuerza. La recesión también fue más pronunciada en España en 1978 y, sobre todo, en 1979, revelando los elementos idiosincrásicos de la coyuntura española: mayor repercusión del alza del precio del crudo e importantes alzas en los salarios y en las cotizaciones a la Seguridad Social. También se han producido perturbaciones de oferta en las etapas más recientes, algunas positivas, como la reducción del precio del petróleo en 1986, y otras negativas, como las elevaciones de los márgenes empresariales y de los salarios en el sector servicios. Los precios del petróleo se elevaron de nuevo duranto los años finales del siglo, estimulando la inflación. Y de nuevo lo han hecho en 2004 y 2005, mostrando mayores síntomas de permanencia y amenazando el crecimiento económico mundial.

TEMA 3: TERRITORIO Y RECURSOS NATURALES Y AMBIENTALES

3.2 ESTRUCTURA DEMOGRAFICA

Ls características de la población actual constituyen el resultado de la interacción de dos factores: la evolución histórica de la natalidad y la mortalidad y los movimientos migratorios. Ambos componentes determinan la dimensión cuantitativa de los recursos humanos.

3.2.1 EVOLUCIÓN Y COMPOSICIÓN DE LA POBLACIÓN

La evolución y la transformación de la estructura de la población española ha estado marcada, como en el resto de las sociedades desarrolladas, por el proceso de modernización y cambio conocido como transición demográfica.

Evolución del esfuerzo tecnológico de España a lo largo de las dos últimas décadas:

  • Partiendo de un nivel extremadamente bajo en la década de 1980, se produjo un aumento notable de ese esfuerzo en la segunda mitad de esta década. En términos relativos, se pasó de gastar en torno al 0,5% del PIB en I+D en 1985 a invertir cerca del 0,9% a comienzos de la década siguiente.
  • No obstante, la distancia con respecto al conjunto europeo sigue siendo considerable, pues el gasto relativo Español apenas alcanza 50% de su promedio.
  • Esa diferencia es muy superior si se compara con los países que han tenido un comportamiento más dinámico. El grupo de países nórdicos ha duplicado su esfuerzo, situándose próximo al 3% del PIB. Entre esos países se encuentran algunos de los que más invierten por este concepto, superando incluso a Estados Unidos y Japón.
  • Las diferencias son también muy considerables, aunque algo menores respecto a los Países grandes y Pequeños de alto esfuerzo , que, en ambos casos, multiplican por 2,5 la inversión española.
  • La senda de los Países meridicionales es muy similar a la española, aunque parten de un nivel inferior. Los Países de Europa Oriental han pasado de notables niveles registrados hasta otros inferiores incluso a los de España.
  • Lo dos países más parecidos (Irlanda e Italia) se sitúan también por delante de España. La posición española, tras dos décadas, se ha aproximado un poco a los promedios europeos, gracias en buena medida al estacamiento en I+D de algunos países. De modo que España se mantiene entre las economías que presentan una posición más desfavorable. La distancia de España respecto de otros países incluso se amplía si, en lugar de observar el esfuerzo tecnológico, nos fijamos en el número de patentes. La explicación hay que buscarla en la participación del sector privado en el esfuerzo global, muy inferior a de los países que invierten más en tecnología. La Balanza de Pagos Tecnológicos expresa con toda claridad la situación negativa que sigue predominando en la economía española. Así, a lo largo de 1990, el promedio de cobertura (exportaciones/ importaciones) se ha situado en torno al 10%. Sin embargo, cabe hacer dos matizaciones:
  • La economía mundial se ha caracterizado, en los últimos años, por la creciente internacionalización de la actividad tecnológica, lo que ha llevado a que las exportaciones e importaciones de tecnología hayan crecido más que el esfuerzo interior en la mayoría de países.
  • Las consecuencias de ese esfuerzo importador son hoy distintas de cómo lo fueron en otros períodos. La diferencia consiste en que el mayor desarrollo de los recursos internos permite hacer un uso mucho más eficiente de los recursos importados.

TEMA 6: EL FACTOR EMPRESARIAL

6.1 D IMENSION

La estructura empresarial española se caracteriza por el claro predominio de las pequeñas y medianas empresas (PYME). Aunque éste es un rasgo común para todas las economías europeas, en España es más acentuado. Casi la totalidad de las empresas españolas tienen menos de 200 trabajadores y más de 85% no superan los diez empleados. Esta peculiar estructura empresarial explica que España tenga un mayor número de empresas en relación con la población que la media Europea. La gran empresa tiende a ocupar una proporción menor en el sector industrial por la utilización de determinadas estrategias productivas. De este modo, al reorientar sus estrategias hacias la especialización y la externalización de parte de sus tareas, facilita la creación de nuevas empresas y la subcontratación de actividades a otras de menor tamaño. Se puede mostrar una característica positiva,entre tamaño y productividad industrial. La dimensión empresarial española es en exceso reducida, y por ello ha sido considerada históricamente como una desventaja competitiva por limitar la productividad y por dificultar la presencia en los mercados exteriores. En relación con la productividad, los datos del gráfico 1 nos muestran una secuencia, de carácter positivo, entre tamaño y productividad: a medida que se avanza en el tamaño, la productividad que se alcanza es mayor. A medida que se avanza en el tamaño empresarial aumenta el compromiso exportador de la empresa. Algo similar ocurre con la importación, siendo mucho más reducidas las diferencias entre los diversos tramos. Las empresas de menos de 100 trabajadores se revelan especialmente activas en las ratios relacionadas con la intensidad tecnológica, más incluso que las empresas de tamaños superiores. Durante la década de 1990 ha tenido lugar un fuerte aumento de las fusiones y adquisiciones de empresas en todo el mundo, y también en España. Con este proceso de fusiones y adquisiciones de empresas, también ha aumentado el grado de concentración de la oferta, aunque el tamaño medio de la empresa apenas se ha modificado, pues sigue existiendo una elevada proporción de empresas pequeñas. En los sectores donde han tenido lugar más

fusiones y adquisiciones de empresas son los servicios (comercio, telecomunicaciones y financiero) y los manufactureros (química, alimentación y bienes de equipo). A pesar del rápido crecimiento de las empresas líderes, las ventas de la primera empresa industrial no alcanzan la décima parte de las ventas de la primera empresa comunitaria. Las diferencias son también muy considerables en energía y algo menores en el sector servicios.

TEMA 7: SECTOR AGRARIO

7.2 EVOLUCION DEL SECTOR

El gran crecimiento económico del periodo 1960-1975 socavó los cimientos sobre los que se asentaba la agricultura tradicional: a) Una mano de obra tan abundante como mal remunerada y una baja relación capital-producto, lo que implicaba la utilización de técnicas de producción atrasadas. b) El equilibrio entre la oferta y una demanda de alimentos poco diversificada, en concordancia con él bajo nivel de renta por habitante. La emigración rural sentó las bases para una rápida sustitución de trabajo por capital, en tanto que la urbanización y la mejora del nivel de vida impulsaron importantes cambios en la demanda. Desde entonces la agrículta española no ha dejado de conocer un proceso de profundas transformaciones. Así, en los cuarenta últimos años, el sector ha atravesado situaciones muy diferentes y ha tenido que afrontar retos distintos, a veces contradictorios. Desde 1985, el crecimiento del sector agrario ha sido inferior al del conjunto de la economía y ha ido perdiendo importancia dentro del sistema económico. Destacan los siguientes hechos desde un punto de vista macroeconómico:

  • A mediados del decenio de 1980, el sector agrario todavía proporcionaba trabajo al 16% de la población ocupada; un cuarto de siglo después, su contribución al empleo ni tan siquiera llega al 6%.
  • Su cuota en la producción se ha dividido por dos a precios corrientes, situándose en un 3% del valor añadido bruto (VAB) agregado en 2004, si bien en términos constantes dicha disminución ha sido mas pausada.
  • A pesar de una ligerísima tendencia a la baja, los intercambios agroalimentarios siguen conservando una importante cuota en el sector exterior español, que supone en torno al 10% del comercio de bienes y servicios.

TEMA 8: SECTOR INDUSTRIAL

8.2 EVOLUCION DEL SECTOR

Vamos a estudiar el crecimiento de la producción industrial española respecto al conjunto de la economía, en relación con los países de su entorno y respecto a la demanda interna. Desde 1985, la contribución industrial al crecimiento económico español se reduce sensiblemente. Desde esta perspectiva, la industria ya no desempeña el papel central en el desarrollo económico que tuvo en la década de 1960 y en la primera mitad de la siguiente. Pero ello no significa que la economía española esté experimentando un proceso de desindustrialización. Su peso en el VAB en términos reales se mantiene prácticamente constante, pero es la mayor eficiencia de la industria la que explica la reducción de su participación en el valor añadido valorado a precios corrientes y en el empleo. El crecimiento de la industria en el periodo de referencia es bastante similar al del conjunto de la economía no sólo en la tasa media alcanzada (del 2,7% frente al 3,1%) sino también en su perfil temporal (gráfico 1). Ahora bien, las manufacturas experimentan con mayor intensidad las oscilaciones cíclicas que afectan a la economía, lo que revela una mayor sensibilidad a tales impactos. Así, algunos de los shocks de demanda más fuertes, como los de origen externo, derivados de las oscilaciones del crecimiento de las economías más próximas, o los que han tenido lugar como consecuencia de la reducción de barreras al comercio exterior, afectaron en mayor medida a la industria. De igual manera, algunas de las perturbaciones de oferta más frecuentes, como el alza del precio de los servicios o el encarecimiento del crudo petrolífero, parecen afectar más intensamente a la industria. Aunque las tasas de crecimiento actuales disten mucho de las alcanzadas en la etapa de mayor dinamismo industrial y productivo, su avance se produce sobre bases más firmes que entonces, como consecuencia de la incorporación de España a la Unión Europea.

Veamos cómo estos tres determinantes han actuado en el caso de España. Podemos distinguir tres periodos:

  • Un primer periodo abarcaría un ciclo de 15 años, desde mediada la década de 1960 hasta finales de la de 1970, donde el aumento de la población y el elevado crecimiento económico justifican una rápida expansión de la demanda, y en el que la financiación sólo desempeña un papel marginal en el acceso a la vivienda, dado el protagonismo de la construcción pública y la mayor relevancia de alquiler. Este periodo terminó con una fuerte crisis a finales de la década de 1970.
  • Un segundo periodo se inició en la mitad del decenio de 1980, con una fuerte recuperación de la actividad en la construcción residencial, que coincidió con tres hechos: el surgimiento de una nueva e importante demanda (potencial) procedente del baby-boom; la entrada en la Unión Europea; y el aumento de la actividad hipotecaria, como resultado de la incorporación a gran escala de la banca privada a la oferta de este tipo de financiación.
  • Un tercer periodo de expansión comienza hacia finales del pasado siglo, en el que tanto la edificación como la financiación llegan a alcanzar máximos históricos. La entrada en el Mercado Único y la adopción de la nueva moneda común generan la aparición de fuentes de demanda demográfica adicionales (por ejemplo, inmigración), una ampliación de las líneas de financiación de la vivienda y la aparición de mayor transparencia en el mercado.

TEMA 11: SECTOR SERVICIOS

11.2 EVOLUCION DEL SECTOR

La evolución de la producción y el empleo en el sector servicios ha estado determinada, fundamentalmente, por factores relacionados con la oferta. En concreto, desde mediados de la pasada década de 1980 cabe destacar los siguientes rasgos en la evolución del sector:

  • Se ha producido una expansión sustancial de la participación de los servicios en la producción nacional valorada a precios corrientes (se ha pasado del 57% al 67%, aproximadamente, entre 1985 y 2004). Esto ha ocurrido en todos los países desarrollados, ya que los servicios tienden aumentar su importancia relativa en la producción nominal con el crecimiento económico y el aumento de la renta per cápita.
  • En términos reales, sin embargo, la participación de los servicios en la producción agregada apenas ha aumentado, pasando del 62% al 64% entre 1985 y 2004. Esto ocurre porque el sector terciario suele mantener, o incluso reducir, su participación en la producción real en las etapas de expansión económica.
  • Finalmente, el empleo del sector ha crecido de forma sostenida, tanto en términos absolutos como relativos (pasando del 55% al 66% del empleo total, entre 1985 y 2004). También cabe destacar el hecho singular de que la mayoría de las actividades terciarias han permanecido históricamente aisladas de la competencia internacional. Las exportaciones españolas de servicios superar ampliamente el valor de las compras al exterior, pero su participación en las exportaciones totales se ha reducido levemente desde 1985. España destaca como uno de los productores de servicios con mayor presencia en el comercio internacional, ya que ocupa la séptima posición en cuanto a las exportaciones y la undécima en lo que se refiere a las importaciones.