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El canibalismo, Apuntes de Prehistoria

Asignatura: Prehistora de la PI, Profesor: Xavier Oms, Carrera: Història, Universidad: UB

Tipo: Apuntes

2015/2016

Subido el 03/12/2016

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Prehistoria de la Península Ibérica.
Gutiérrez de la Vega, Mariano
NIUB: 25033234 Grup A
EL CANIBALISMO: Hecho social, cultural e histórico.
Pocos temas producen tanto rechazo en nuestra sociedad como el canibalismo, al que consideramos
como algo que nace de las más bajas pasiones humanas, aquellas que nos avergüenzan en tal
extremo que son prácticamente innombrables y fuera de cualquier cauce normal de relación entre
personas; hasta el punto de convertirse en un tabú cultural, cosa que lo ha envuelto en un mundo de
sombras, leyendas y miedos.
El término canibalismo no puede ser más explícito y se refiere taxativamente al “acto o práctica de
alimentarse con miembros de la propia especie”, y ahondando en la herida que tanto nos estremece,
seremos más veraces si lo relacionamos con el concepto de antropófago: humanos que comen
humanos.
La antropofagia en los humanos hunde sus raíces en la noche de los tiempos, desde los albores del
género homo el hombre la ha venido practicando, los restos arqueológicos así lo demuestran: el
Homo Antecessor recurría a ella hace 800.000 años (testimonios en Atapuerca sobre el canibalismo
más antiguo de Europa). Pero de todas formas no tenemos claro que tal práctica fuera del todo
imprescindible para sobrevivir, pues se mantuvo aún en momentos de abundancia de caza, aunque
mayoritariamente en su vertiente necrótica (consumo de carne de congéneres fallecidos), es esta una
modalidad que ya comentaré más adelante.
Parece claro y evidente que el consumo de carne siempre ha existido en la dieta del hombre, y que es
este un alimento que por lo general prefiere, en decremento de otros de origen vegetal, que también
serían portadores de proteínas, pero en menor cantidad que las que presenta la carne que las tiene en
forma más concentrada.
Pero el hecho de alimentarse, por sí solo, no justifica el comerse a sus congéneres. Es más, las
religiones más universales del mundo, las monoteístas: cristianismo, judaísmo y la musulmana,
hacen condena expresa en sus textos sagrados…”No tomaras la carne de tu hermano”. Entonces,
¿qué es lo que empuja al ser humano a deslizarse en estos atroces comportamientos?
Según los expertos en el tema, varias han sido las causas que han propiciado la práctica
antropofágica entre los humanos a lo largo de su historia. Existe un canibalismo ritual y cultural muy
presente en la América precolombina, zonas de Mesoamérica y Sudamérica, que se refleja en restos
de cultura material relacionados con sacrificios humanos, zonas de despiece y cocinado de carne
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Prehistoria de la Península Ibérica. Gutiérrez de la Vega, Mariano NIUB: 25033234 Grup A

EL CANIBALISMO : Hecho social, cultural e histórico.

Pocos temas producen tanto rechazo en nuestra sociedad como el canibalismo, al que consideramos como algo que nace de las más bajas pasiones humanas, aquellas que nos avergüenzan en tal extremo que son prácticamente innombrables y fuera de cualquier cauce normal de relación entre personas; hasta el punto de convertirse en un tabú cultural, cosa que lo ha envuelto en un mundo de sombras, leyendas y miedos.

El término canibalismo no puede ser más explícito y se refiere taxativamente al “acto o práctica de alimentarse con miembros de la propia especie”, y ahondando en la herida que tanto nos estremece, seremos más veraces si lo relacionamos con el concepto de antropófago: humanos que comen humanos.

La antropofagia en los humanos hunde sus raíces en la noche de los tiempos, desde los albores del género homo el hombre la ha venido practicando, los restos arqueológicos así lo demuestran: el Homo Antecessor recurría a ella hace 800.000 años (testimonios en Atapuerca sobre el canibalismo más antiguo de Europa). Pero de todas formas no tenemos claro que tal práctica fuera del todo imprescindible para sobrevivir, pues se mantuvo aún en momentos de abundancia de caza, aunque mayoritariamente en su vertiente necrótica (consumo de carne de congéneres fallecidos), es esta una modalidad que ya comentaré más adelante.

Parece claro y evidente que el consumo de carne siempre ha existido en la dieta del hombre, y que es este un alimento que por lo general prefiere, en decremento de otros de origen vegetal, que también serían portadores de proteínas, pero en menor cantidad que las que presenta la carne que las tiene en forma más concentrada.

Pero el hecho de alimentarse, por sí solo, no justifica el comerse a sus congéneres. Es más, las religiones más universales del mundo, las monoteístas: cristianismo, judaísmo y la musulmana, hacen condena expresa en sus textos sagrados…”No tomaras la carne de tu hermano”. Entonces, ¿qué es lo que empuja al ser humano a deslizarse en estos atroces comportamientos?

Según los expertos en el tema, varias han sido las causas que han propiciado la práctica antropofágica entre los humanos a lo largo de su historia. Existe un canibalismo ritual y cultural muy presente en la América precolombina, zonas de Mesoamérica y Sudamérica, que se refleja en restos de cultura material relacionados con sacrificios humanos, zonas de despiece y cocinado de carne

humana, los indicios de hemoglobina de nuestra especie así lo demuestran en vasos y recipientes usados para recoger la sangre de las víctimas. Los testimonios de los colonizadores españoles no admiten dudas, en sus escritos describen como algunos pueblos indígenas tenían un complicado ceremonial ritual en donde los prisioneros vencidos en guerras con tribus vecinas, eran sacrificados, cocinados y después sus cuerpos consumidos por los miembros de la comunidad, y de ¿Cómo? se repartían las partes más “apetitosas” en función de la jerarquía del grupo. De alguna forma se ha buscado una cierta justificación de esta antropofagia en la falta de grandes mamíferos que proporcionaran las necesarias proteínas para el sustento, (parece que siempre bastante precario) de estos colectivos, por lo que obviamente (siguiendo esta lógica) no era razonable mantener a los prisioneros de guerra con los escasos recursos disponibles, cuando estos mismos podían representar una fuente adicional de comida de alta calidad.

Como ya apunté anteriormente se tiene constancia entre los pueblos del pasado y algunas culturas actuales del ejercicio de un canibalismo necrofílico, en donde literalmente se consume la carne de familiares difuntos, preferiblemente cocinada para evitar de alguna manera el peligroso consumo de carne putrefacta para la salud, o mediante la incineración reducir al difunto a cenizas que se irán mezclando con la comida habitual del clan familiar, en un sentido mágico de retorno del fallecido al núcleo familiar. Estas manifestaciones de antropofagia (digamos menos atroces, pero igual de repugnantes), sigue estando vigente en zonas apartadas del sudoeste asiático y Oceanía.

En ocasiones el canibalismo se manifiesta en situaciones muy al límite de lo que el ser humano es capaz de soportar, y me refiero a coyunturas en las que el hombre se encuentra al borde de la inanición, cuando el único alimento disponible es la carne humana como alternativa a una muerte segura. Entonces todos nuestros comportamientos de personas civilizadas se trastocan, y ya da lo mismo que desde nuestro interior la conciencia nos advierta de estamos infringiendo una norma preestablecida y un ancestral tabú, el instinto de supervivencia es superior a todo lo demás. Podría referirme a casos notorios y conocidos de accidentes en lugares apartados en donde el canibalismo se dio respondiendo a las premisas antes expuestas. Cualquiera de nosotros tendría que elegir entre comer o ser comido, difícil cuestión cuando tu salvación depende de la carne de un amigo/a o un familiar.

A veces el canibalismo no es causado por un patrón cultural o producto de una situación límite, sino simplemente buscado, provocado y ejecutado sin causa mayor que lo justifique, nos referimos al asesinato de una persona por otra sin otro fin aparente que el de servir de comida a este último, en el entorno de sociedades modernas y bien abastecidas de alimentos “más convencionales”. Es este el caso de personas que podíamos de calificar de enfermas mentales o simples snobs que juegan y se satisfacen transgrediendo tabúes sociales muy arraigados en nuestra sociedad, no ya el asesinato (delito deleznable y atroz), sino el consumo de sus restos (abominable y acto impuro). Más increíble sería el caso de un hombre alemán que puso un anuncio en internet proponiendo a otro hombre la posibilidad de matarlo y comerse sus restos, cosa inverosímil fue que alguien contestó al anuncio y se prestó al macabro juego, que acabó siendo asesinado y devorado (mejor no entrar en detalles). Complicado mundo este de las psicopatías que empujan a personas que han recibido, al menos teóricamente, una educación en conocimientos y valores, a estos deleznables episodios de antropofagia, ¿qué ha fallado en el sistema?... tal vez nunca lo sabremos.