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Asignatura: Historia del mundo Actual, Profesor: Ana Boned Colera, Carrera: Periodismo, Universidad: UCM
Tipo: Apuntes
Subido el 23/02/2014
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El régimen totalitario de izquierdas implantado en la URSS comparte muchos puntos ideológicos y organizativos con los totalitarismos de derechas: la dictadura de un líder incuestionable (Stalin), la existencia de un partido único (Partido Comunista de la URSS o PCUS), el rechazo a la democracia pluralista y representativa, la opresión de los derechos humanos, una política de terror continuado, la manipulación constante de los medios de comunicación, el control centralizado de la economía y el intrusismo de un Estado todopoderoso en todos los hábitos del quehacer cotidiano.
El ascenso de Stalin al poder (1924-1929)
La muerte de Lenin sin designar un sucesor aceleró la lucha por el poder entre los principales dirigentes bolcheviques. La posición de Lenin era desfavorable a la candidatura de Stalin. Pese a ello, Trotski, su principal rival, fue destituido de su cargo y después desterrado a Asia Central. Al mismo tiempo, triunfó en el seno del partido la tesis de Stalin del socialismo en un solo país, es decir, la prioridad del establecimiento del socialismo en la URSS sin esperar al triunfo de la revolución socialista mundial y sin tener en cuenta el atraso económico ruso, lo que deja atrás la III Internacional leninista.
El despegue económico
La idea de Stalin era acabar con la NEP que había puesto en marcha Lenin. En 1928 se inicia el primero de los Planes Quinquenales, hasta 1955, que tenían como objetivo básico industrializar el país. Para ello el Estado se centralizó en grado superlativo: desde Moscú se dirigieron, con mano de hierro, la política económica y social, la política exterior, los transportes y cualquier aspecto de la vida de los ciudadanos de la URSS.
Concretamente, Stalin colectivizó la tierra, es decir, despareció la propiedad privada y los campesinos quedaron divididos entre:
1- Koljoses (granjas colectivas o cooperativas): el Estado proporciona semillas y maquinaria y se queda con una parte de la cosecha, siendo el resto repartido entre los agricultores.
2- Sovjoses (granjas estatales): tanto la tierra como los medios de producción son estatales y el campesino las trabaja a cambio de un salario (asalariados del Estado).
Los campesinos que se opusieron a la colectivización fueron los kulaks (campesinos con propiedades), de los cuales muchos de ellos fueron deportados a Siberia y otros tantos ejecutados. El desarrollo industrial fue espectacular pero en detrimento de la agricultura. Se llevó a cabo la industrialización forzada, realizando obras públicas para superar el atraso. Por otra parte, hay que reconocer que este desarrollo de la industria pesada y armamentística permitiría a la URSS, pocos años después, plantar cara al nazismo y conseguir derrotarle durante la Segunda Guerra Mundial.
La dictadura totalitaria estalinista
Tras la colectivización forzosa y el espectacular despegue del crecimiento industrial, Stalin consolidó su poder absoluto basado en la violencia y en el culto a la personalidad. En 1934 creó una nueva organización político-policial, la NKVD (Comité del Pueblo para Asuntos Internos), que será su brazo ejecutor en al represión interna.
Ahora las víctimas de las grandes purgas, que culminaron con los “procesos de Moscú” (1936-1938), fueron los opositores de izquierda y de derecha. Miembros de la vieja guardia bolchevique, algunos de ellos viejos camaradas y amigos de Stalin, fueron condenados a muerte y ejecutados, acusados de conspirar para derrocar el régimen soviético y restablecer el capitalismo. El resultado de esta represión contra opositores y dirigentes del partido, de la que no se escapó ni el mismo Trotski, asesinado en México en 1940, fue dramático. De los 139 miembros del Comité Central del Partido Comunista, 110 fueron detenidos y 98 de ellos ejecutados. Entre un 75% y un 90% de los mariscales y generales fueron arrestados.
Pero la represión alcanzó no sólo a los aparatos del poder sino también a toda la sociedad soviética. Hacia 1938 se calcula en unos 8 millones los deportados a los campos de trabajo, donde servían de mano de obra gratuita para la realización de grandes obras públicas. Así pues, el terror estaliniano cumplió con una triple función:
De la mano de Stalin el régimen perdió una parte del idealismo teórico inicial heredado del socialismo del siglo XIX y el Estado soviético se burocratizó extraordinariamente. Tras aprobar la constitución de 1936, las elecciones se celebraban cada 4 años mediante sufragio universal, directo y secreto aunque sólo podían ser candidatos miembros del Partido Comunista. Por tanto, la URSS era una dictadura férreamente dirigida por Stalin, en la que sólo había un partido, el comunista, y no existía la separación de poderes. El sóviet de la URSS no tenía el poder legislativo ya que seguía las consignas dadas por las autoridades. Tampoco los jueces eran independientes y el gobierno dependía del PCUS (Partido Comunista de la Unión Soviética).
La política exterior soviética
Hubo en 1929 un acercamiento de la URSS hacia los países de Europa Oriental que firmaron el Tratado de Moscú. En 1932 la URSS firmó pactos de no agresión con muchos países de Europa Occidental y, al año siguiente, la URSS fue reconocida por los Estados Unidos de América, debido a que Japón se estaba expandiendo por Manchuria y temía un futuro enfrentamiento con los nipones (de Japón).
Fue en 1934 cuando la URSS ingresaba en la Sociedad de Naciones. Al año siguiente se firmaron tratados con Checoslovaquia y Francia, en un momento en que Hitler había comenzado ya su política territorial reivindicativa y el rearme alemán. Las dos potencias occidentales querían asegurarse el apoyo soviético frente a Alemania a la vez que Stalin veía con buenos que la URSS superara el aislamiento internacional.
El principal problema planteado eran las malas relaciones con Polonia, que se había aprovechado de la revolución y de la guerra civil rusa para lograr su independencia y recuperar la parte de su territorio ocupada por los zares rusos.