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Asignatura: Teoria i Tècnica dels Generes Periodistics, Profesor: Gemma Casamajó, Carrera: Periodisme, Universidad: UAB
Tipo: Apuntes
Subido el 03/06/2015
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Los estudios del periodismo han sufrido un notorio retraso con respecto a otras áreas de investigación que ha provocado que no se desglosen sus diversas variables y relaciones. Este hecho se da por el descuido que se ha tenido de las aportaciones más importantes que pueden ofrecer otras disciplinas sociales y humanísticas como: la Filosofía del Lenguaje, la Nueva Retórica... y, en general, el campo de los Estudios Literarios.
Esto es debido a la creencia de que existe una ruptura entre saberes aplicados , apropiados para pensar y enseñar la “práctica periodística” y saberes teóricos que cultivan las disciplinas científicas de la comunicación. Esta ruptura inicial ha llevado a los estudios periodísticos a que sean un repertorio de habilidades prácticas para la Redacción Periodística y la Periodística (producción en serie de textos periodísticos).
El comunicador y el periodista son profesionales intelectuales que ejercen su cualificada tarea en la industria de la cultura.
I. Debe haber un abandono de los envejecidos enfoques, a favor de una actitud de carácter analítico y descriptivo para centrarse en la búsqueda de un conocimiento crítico, cultural y aplicado.
II. (^) El objeto de estudio se conoce y delimita solo al periodismo como comunicación periodística en cualesquiera medios, soportes, géneros o estilos. Se propone considerar el periodismo como cultura y no como mero know-how instrumental, reducible a fórmulas, técnicas o pautas “de oficio”.
III. Para abordar tal objeto de investigación y docencia, la Comunicación Periodística debe dotarse de saberes críticos y culturales de otras disciplinas sociales y humanísticas para adaptarlos a sus propósitos singulares.
IV. (^) Además de invocar los saberes de otras disciplinas comunicológicas, la Comunicación Periodística debe tener unos cimientos firmes nutridos del llamado “giro lingüístico”.
Las expresiones del conocimiento se relacionan directamente con la capacidad de manejar el lenguaje. Humboldt es el primero en discutir la idea de que el lenguaje no es solo un transportador de ideas, ya que este nos permite expresar el pensamiento previa y autónomamente formado en la mente. De este modo, las ideas son formadas sólo en la medida en que son verbalizadas. Según él, en realidad, lenguaje y pensamiento son una misma cosa. El lenguaje depende también del pensamiento y viceversa, generando experiencias y concepciones de mundo, aunque esto último de forma tentativa, ya que mientras designamos conceptos y construcciones lingüísticas de lo que observamos, vamos formando una visión de mundo.
Según Nietszche, es el lenguaje el que define las cosas, como así también aquello que es verdad y aquello que es mentira. La verdad es, entonces, una invención humana, un efecto del lenguaje. En este sentido, se observa una crítica al pensamiento racional moderno, según el cual el hombre quedaba al margen del acto cognoscitivo, pues la verdad debía ser absolutamente objetiva, tal como propone el pensamiento positivista. Para Nietszche, en cambio, no existen las “cosas en sí”, por lo tanto no hay una verdad objetiva a la cual nombrar. “La 'cosa en sí' (esto sería justamente la verdad pura, sin consecuencias) es totalmente inalcanzable y no es deseable en absoluto para el creador del lenguaje. Este se limita a designar las relaciones de las cosas con respecto a los hombres y para expresarlas apela a las metáforas más audaces”. El lenguaje tiene entonces un fundamento casi físico, basado en la recepción de estímulos nerviosos. Mediante el lenguaje, no expresamos ninguna realidad, lo que expresamos es la relación que experimentamos con ella.
Así pues, no existe una Realidad objetiva cognoscible verdaderamente. Existen múltiples realidades particulares, múltiples experiencias, de cuya puesta en común surge ese género de acuerdos que denominamos verdades.
La comunicación es, vista así, el acto de poner en común las experiencias particulares mediante enunciados, con el fin de establecer acuerdos intersubjetivos sobre la realidad.
El giro lingüístico propone que es el lenguaje el que les da entidad a las cosas, ya que si las palabras no las designan no cobran existencia. La verdad es entonces un efecto del lenguaje, un efecto del discurso. El sujeto se constituye también en el lenguaje y no es simplemente un sujeto racional, sino un sujeto hablante, que se expresa retóricamente.
Los distintos representantes de este giro coinciden en una impugnación de lo que llaman una “metafísica espontánea” y refutan sus tres principios fundamentales. “El primero sostiene que el mundus no solamente consta de acaeceres y cosas pre-dadas, sino de hechos y objetos construidos; el segundo, que el pensamiento no dispone de acceso inmediato a él, sino mediato y mediado; y el tercero, que el habla –sin dudas la más determinante mediación– no los captura ni reproduce, sino que los expresa y representa en forma de mediaciones”.
La incidencia que este cambio de paradigma tiene en una disciplina como el periodismo no es en absoluto menor. Tradicionalmente, se concibió a estos profesionales como especialistas en la tarea de transmitir sucesos o fenómenos de relevancia para la vida social. Su rol consistía en ser un canal entre la realidad y los públicos, bajo la premisa de dejar a un lado sus opiniones o valoraciones personales, como si fuera posible practicar una ruptura entre una dimensión subjetiva y otra objetiva del periodista. Aunque en rara ocasión se ponga de manifiesto de manera explícita, la concepción acerca del lenguaje que estas disciplinas manejan condiciona, consecuentemente, la propia actividad profesional.
Los comunicadores no pueden prescindir de sus ideologías, sentimientos actitudes, y así mismo que su tarea está precisada por múltiples condicionamientos relativos a la producción, a la cultura profesional y, entre otros factores, al uso de las formas y procedimientos expresivos que componen la retórica de la objetividad.
Existe una íntima sintonía entre la representación y lo representado, la forma y el fondo, el estilo y el contenido. No es que, dada una cierta realidad objetiva, haya diversas maneras y estilos de referirla, sino que cada manera y estilo construye su propia realidad representada :
realidad representada que la que evocó, a partir de los mismos hechos, el escritor Truman Capote en In Cold Blood (1965), un reportaje de investigación escrito mediante procedimientos y recursos de procedencia novelística.
Esto quiere decir que estilo y contenido son inseparables ; que, cualquiera y comoquiera que sea la realidad a que nos referimos, sólo podemos conocerla como realidad representada por medio del estilo que empleamos para evocarla. No existe un estilo o lenguaje inocente ni tranparente, especie de herramienta neutra apta para captar la realidad, sino muy diferentes estilos de la comunicación periodística.
Condición retórica de la comunicación periodística
En relación con la dicotomía entre lengua literaria y lengua práctica, se encuentra la distinción entre denotación y connotación. De modo general, podemos decir que el concepto de denotación se opone al de connotación, que es considerada como un sentido segundo o tercero o enésimo, añadido al significado inicial y a menudo dependiente de él.
La connotación no puede ser entendida como un atributo específico del texto literario, sino como una dimensión común a todas las formas de existencia del lenguaje. Denotación y connotación se distinguen sólo en tanto que momentos del análisis.
El “giro lingüístico” se refiere entonces a una forma de entender el periodismo no solo como normas de redacción y del lenguaje, sino que se le atribuye también capacidades críticas y multivariadas. Entendemos, entonces, que los medios de comunicación no se basan en la mera objetividad, ya que el mundo entrega a la mano una infinidad de textos con diversos contenidos los cuales construyen visiones de los hechos y sus acontecimientos, entregados por medios que, a la vez, son estructurados por diversos soportes, mostrando al objeto como virtual y multiforme.