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EL LENGUAJE 2, Apuntes de Lingüística

Asignatura: Introducción a la Lingüística, Profesor: Enrique Bernardez, Carrera: Estudios Ingleses, Universidad: UCM

Tipo: Apuntes

2013/2014

Subido el 03/06/2014

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Características del lenguaje humano
La doble articulación del lenguaje
El lingüista funcionalista francés André Martinet (1908-1999) propuso en varios
trabajos publicados en torno en 1949 la idea de que todo enunciado lingüístico
muestra dos tipos de articulación (es decir, que se analiza en dos niveles): la
primera articulación divide un elemento lingüístico con significado en otros que
también poseen significado; por ejemplo,
el niño estaba contento
se puede analizar en morfemas:
el niñ-o esta-ba content-o
Cada morfema posee su significado: -
o
es “masculino” (la ausencia de -
s
indica
“singular”), -
ba
es imperfecto de indicativo (PRIMERA ARTICULACIÓN).
Cada elemento puede analizarse a su vez en otros, que carecen de
significado: los fonemas
/e, l, n, i, ñ, o, s, t, a, b, k (escrita <c>), n, t/ son los fonemas que aparecen en
los elementos con significado de esa frase. Este análisis en elementos SIN
SIGNIFICADO es lo que se denomina SEGUNDA ARTICULACIÓN. Puede suceder
que un morfema tenga un solo fonema, como en el caso de o, que en la primera
articulación es el morfema que indica género masculino, y en la segunda es un
fonema vocálico con ciertas características acústicas y articulatorias pero sin
significado ninguno: ¿qué significa, p.ej., la -o- en
content
? Evidentemente, nada.
Hay otros casos: el fonema /i/ puede escribirse <y> cuando es, además, la
conjunción coordinativa. Pero es imprescindible tener clara la diferencia y no
confundir las dos cosas. En las consonantes es más fácil (en español) porque apenas
hay morfemas que sean monoconsonánticos. Pero uno de ellos es la
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que marca el
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Características del lenguaje humano

La doble articulación del lenguaje

El lingüista funcionalista francés André Martinet (1908-1999) propuso en varios

trabajos publicados en torno en 1949 la idea de que todo enunciado lingüístico

muestra dos tipos de articulación (es decir, que se analiza en dos niveles): la primera articulación divide un elemento lingüístico con significado en otros que también poseen significado; por ejemplo, el niño estaba contento se puede analizar en morfemas: el niñ-o esta-ba content-o

Cada morfema posee su significado: -o es “masculino” (la ausencia de - s indica

“singular”), - ba es imperfecto de indicativo (PRIMERA ARTICULACIÓN).

Cada elemento puede analizarse a su vez en otros, que carecen de significado: los fonemas /e, l, n, i, ñ, o, s, t, a, b, k (escrita ), n, t/ son los fonemas que aparecen en los elementos con significado de esa frase. Este análisis en elementos SIN SIGNIFICADO es lo que se denomina SEGUNDA ARTICULACIÓN. Puede suceder que un morfema tenga un solo fonema, como en el caso de o, que en la primera articulación es el morfema que indica género masculino, y en la segunda es un fonema vocálico con ciertas características acústicas y articulatorias pero sin

significado ninguno: ¿qué significa, p.ej., la -o- enc o ntent? Evidentemente, nada.

Hay otros casos: el fonema /i/ puede escribirse cuando es, además, la conjunción coordinativa. Pero es imprescindible tener clara la diferencia y no confundir las dos cosas. En las consonantes es más fácil (en español) porque apenas

hay morfemas que sean monoconsonánticos. Pero uno de ellos es las que marca el

plural: niñ-o-s content-o-s. Es al mismo tiempo un morfema con significado

(“plural”) y un fonema carente de él (como la /s/ desiempre, p.ej.).

Otros ejemplos:

gatito  primera articulación gat- it- o (lexema, diminutivo, masculino) 

segunda articulación /g/ /a/ /t/ /i/ /o/

espiritismo  I art .espirit- ism- o (lexema [espíritu], derivación “lo que

tiene que ver con el lexema”, género masculino)  II art. /e/ /s/ /p/ /i/ /r/ /t/ /m/ /o/ (con las repeticiones evidentes de los fonemas /i/, /s/ Lo mismo sucede en las demás lenguas; por ejemplo:

quechuasipachirqapuni “sí que lo mató”  I art .sipa-chi-rqa-puni

(matar+causativo+perfecto+enfático)  II art.: /s/ /i/ /p/ /a/ /ʧ/

(escrito ) /r/ /q/ /u/ /n/ (y las repeticiones de los mismos morfemas).

indonesiodibelikan “fue comprado (para otro)”  I art .: di-beli-kan (di-: el

foco está en el paciente, no en el agente; beli: comprar; -kan: la acción se realiza para alguien distinto al agente)  II art .: /d/ /i/ /b/ /e/ /l/ /k/ /a/ /n/

chinonĭmende “vuestro”  I art :nĭ-men-de (“tú” - plural - genitivo) 

II art : /n/ /ĭ/ /m/ /e/ /d/

kalaallisut (inuit/esquimal de Groenlandia) angerlarniaraluarpunga (pero yo

tenía plan de ir a casa)  I art.: angerlar-niar-aluar-punga (ir-a-casa;

planificar; sin-embargo; yo)  II art.: /a/ / / (escrito ) /e/ /ɣ/ (escrito ) /l/ /n/ /i/ /u/ (y repeticiones) [aŋe‚llannia‚ɣalua’ppuŋa]. Parece que todos los idiomas tienen y han tenido siempre esa doble articulación, de modo que sería universal, un rasgo definitorio del lenguaje humano frente a las formas animales de comunicación y a los lenguajes formales^1.

(^1) Un artículo reciente, sin embargo, replantea la universalidad de la doble articulación: Juliette Blevins (2012): Duality of patterning: Absolute universal or statistical tendency? Language and Cognition 4(4): 275 – 296. Estas son sus conclusiones finales: «Most morphemes in most languages are composed of smaller meaningless bits of sound. But some are not, and some bits of sound are meaningful. As probabilistic modeling of speech evolves, we may find larger and larger chunks that resist

llegar a independizarse de él y hacerse autónomo. (*) en lo referente a lo vocal y también, parcialmente, en los gestos.

  1. No direccionalidad de la transmisión, y direccionalidad de la percepción. El lenguaje no se envía acústicamente en una sola dirección, sino “en abanico”, pero el interlocutor lo percibe como si estuviera dirigido a él. (*)
  2. Pérdida de intensidad. El sonido producido por el hablante pierde intensidad rápidamente, es decir, no se mantiene. (*) Aquí existe una diferencia radical con la lengua escrita).
  3. Intercambiabilidad. Todo miembro de la comunidad lingüística puede ser hablante u oyente, productor o receptor de lenguaje. (Esto tendría que matizarse desde un punto de vista antropológico: no toda persona tiene el mismo “derecho” a hablar, incluso a oír: en muchas ceremonias masculinas de iniciación, las mujeres no pueden estar presentes porque no deben oír lo que se dice; en algunos casos, incluso se utiliza una forma especial de lengua que solamente pueden usar los que se están iniciando o los que han sido iniciados). (*)
  4. Feedback total. Los hablantes pueden oír (leer, ver los gestos) y entender lo que ellos mismos dicen (escriben, signan). (*) en lo referente a lo oral y lo gestual).
  5. Semanticidad. Los sonidos (gestos, letras…) del lenguaje se pueden asociar con significados específicos. (*)
  6. Arbitrariedad. No existe relación directa y necesaria entre los sonidos (gestos, letras…) y sus significados. (¿*?)
  7. Carácter discreto. Las unidades de comunicación son diferenciadas. Es decir, la comunicación no es un continuo en el que no puedan señalarse elementos separados. (*).
  8. Especialización. El lenguaje se usa para la comunicación y no para otro fin cualquiera, como puede ser la ecolocalización de los sonidos producidos por los murciélagos, o algunos sonidos producidos por cetáceos. Pero otros

animales, incluidos los cetáceos, también usan sonidos (y gestos, etc.) para comunicación de forma especializada, de modo que (*).

  1. Desplazamiento. El lenguaje puede usarse para hablar de cosas que no están físicamente presentes. Es bastante dudoso que los primates u otros animales sean capaces de hacerlo, aunque algunos estudios apuntan a que sí. De modo que (¿*?).
  2. Productividad. Podemos producir mensajes nuevos combinando signos ya existentes. En general, los animales parece que no lo hacen, pero está claro que gorilas, bonobos y chimpancés por lo menos son capaces de aprender a hacerlo. De modo que (*).
  3. Transmisión tradicional. El aprendizaje del lenguaje se produce en grupos sociales, no en individuos aislados, y se transmite de generación en generación. Este punto fue rechazado por el chomskyanismo, que veía el aprendizaje del lenguaje como una simple “activación” de lo que existía ya en la mente (el cerebro) de los niños. Sin embargo, también la activación se produce en grupos sociales. Este punto puede verse también como “carácter cultural del lenguaje”, pues el aprendizaje y la transmisión de la lengua y la cultura siguen caminos bastante semejantes. Parece que algunos primates aprenden la lengua de formas semejantes, aunque ya entre los pájaros cantores los hay con “diferencias dialectales” según los grupos concretos, aunque el aprendizaje del canto por las aves es básicamente innato. (¿*?)
  4. Dualidad. Los elementos lingüísticos se dividen en otros con significado y en otros más carentes de este (= doble articulación). No está del todo claro que exista en animales, aunque algunos indicios apuntan en esa dirección (¿*?).
  5. Prevaricación. Podemos hacer afirmaciones falsas, es decir, mentir, decir lo contrario de lo que existe en la realidad. Ha habido y sigue habiendo discusión sobre la posibilidad de que los grandes monos mientan. Al menos los educados

imposible en el lenguaje. Además, nos vemos limitados por nuestra memoria a corto plazo, de tal modo que es pequeña la información que podemos transmitir para ser recuperada un breve tiempo más tarde. Esta economía (que NO hay que confundir con el famoso “mínimo esfuerzo”, concepto sin significado conocido y sin lugar alguno en lingüística a menos que lo maticemos muchísimo) fue estudiada sobre todo por Martinet.

La creatividad es la facultad que nos permite realizar enunciados

totalmente nuevos (a partir de elementos ya existentes): no nos limitamos a reproducir frases que ya hemos oído, por ejemplo, sino que podemos hacer frases nuevas. Si pasamos al nivel del texto, estos son esencialmente creativos porque no reproducen otros existentes, excepto en casos limitadísimos^4. De ahí existe un salto no tan inmenso como a veces se piensa a formas específicas de creatividad, como la literaria.

El lenguaje humano y… la música y otros sistemas de signos.

Estos dos fenómenos son igualmente universales en la especie humana: no se conoce ningún grupo humano que no tenga lenguaje, pero tampoco se conoce ninguno que carezca de música. Incluso de esta tenemos algunas evidencias que superan en antigüedad al lenguaje humano, por el simple hecho de que conservamos (restos de) instrumentos que solo podían servir para hacer algún tipo de música (flautas que pueden remontarse hasta tiempos de los neandertales, por ejemplo), e incluso se han observado casos de chimpancés que golpean un tronco caído con un palo de forma (más o menos) rítmica, prefigurando nuestra percusión^5. Con frecuencia se dice que la música es un “lenguaje universal”, lo que en realidad hay que matizar, porque solemos estar muy atados a nuestras propias tradiciones musicales, de modo que a un occidental sin preparación previa le resultará incomprensible e incluso molesta la música de la Ópera China, no porque esté cantada en chino, sino

(^4) Ver Enrique Bernárdez (1995): Teoría y epistemología del texto. Madrid: Cátedra. (^5) Naturalmente, de la música que hacían no podemos saber mucho (algo sí, porque una flauta puede producir ciertas notas pero no otras, permite o no ciertos cambios de dinámica (forte o piano, p.ej.) y tiene otras características identificables. Pero no podemos hacer, digamos, melodías magdalenienses, como es lógico…

porque las armonías nos resultan totalmente ajenas. Pero lo mismo le sucede a un africano con la música occidental. Cuentan los músicos que cuando un

instrumentista de gamelan^6 indonesio oyó una pieza de Beethoven dijo que la

melodía estaba bien, pero que era rítmicamente pobrísima. Vemos que la situación es parecida a la del lenguaje humano: existe una realidad universal, consustancial a la especie, pero está articulada en toda una variedad de “culturas musicales”, difícilmente inteligibles entre sí en la mayoría de los casos. Se ha señalado muchas veces que existe un proceso de acercamiento de las lenguas europeas, fundamentalmente las de Europa Occidental, como consecuencia del desarrollo histórico de considerables semejanzas culturales. De ahí que pueda hablarse de una “música occidental” con presupuestos muy próximos pese a las diferencias: es posible identificar puntos de contacto entre las tradiciones musicales europeas desde fines de la edad media, y Beethoven o Mozart son accesibles en forma semejante a como lo pueden ser Debussy o Verdi, aunque también se pueden encontrar semejanzas. ¿Por qué es la música – dentro de un determinado ámbito cultural- más uniforme que el lenguaje? Uno de los motivos fundamentales es que en el lenguaje se transmite información mediante elementos significativos, mientras que en la música lo que se transmite es mucho más abstracto, no está ligado a significados concretos. Solamente a sensaciones, sentimientos, es decir, lo que en semántica

lingüística suele denominarse connotación.

Pero en música existe también una doble articulación: las notas individuales no “significan” (en el sentido que acabamos de ver) nada por sí solas, adquieren un significado emocional al unirse unas con otras. No solo en la forma habitual en Occidente desde el barroco, lo que se llama “tonalidades” (do mayor, re bemol

(^6) El gamelan de Java y Bali es una orquesta de instrumentos de madera y metálicos, estilo xilófonos de distintos tamaños, gongs, etcétera. Unos instrumentos (curiosamente, casi siempre los más graves) van produciendo una melodía relativamente simple que es sometida a variación en el mismo momento por los demás instrumentos, modificando y desarrollando la melodía pero también, y muy especialmente, el ritmo. En la realización de una pieza musical, se escuchan a la vez diversas melodías y diversos rítmicos que, sin embargo, son coherentes entre sí. Nada parecido existió en la música occidental hasta que algunos músicos europeos, a finales del siglo XIX (Debussy fue el primero, en la Exposición Internacional de París de 1889) oyeron el gamelan y decidieron acercarse a esa forma de construir música. En You Tube pueden oírse numerosos gamelans.

En la escritura encontramos algo semejante, aunque no idéntico. La letra A, p.ej., puede analizarse en una serie de trazos que no tienen “significado”: ─⁄. Igualmente, la E se descomponible en tres guiones ─ y un trazo vertical │ En la escritura china, las cosas son bastante especiales. Tomemos un

carácter compuesto. La palabra compuesta 森林 shēn-lín está formada por dos

caracteres, que a su vez están formados con la repetición (3 y 2 veces

respectivamente) de un carácter también con significado: “árbol” 木, pronunciado

mù. Como vemos no hay relación fonética alguna entre mù, shēn y lín, pero sí existe

relación clara entre los caracteres mismos. Quedándonos en el nivel de la escritura, tenemos el equivalente a la Primera Articulación. Pero los caracteres

chinos se escriben con trazos, y para 木se utilizan los siguientes: ─│⁄\ (en este

orden). Esos trazos carecen de cualquier significado y vendrían a ser, en la escritura china, el equivalente de la Segunda Articulación. Recordemos que desde el punto de vista más habitual, de la lengua hablada, se trataría de una palabra

formada por otras dos ( shēn-lín, formada por shēn y lín, ambas con significado,

luego se trata de I Articulación) y cada una de ellas por unos fonemas sin significado: /ʃ/ / ē/ /n/ /l/ /í/ /m/ /ù/ (con repetición de algunos de estos fonemas; los diacríticos encima de las vocales indican el tono, y dos vocales del

mismo timbre pero con distinto tono son fonológicamente diferente; es decir, í ≠ ì

≠ ī ≠ ĭ).