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Asignatura: Fisioterapia General I, Profesor: Ramón Fernández Cervantes, Carrera: Fisioterapia, Universidad: UDC
Tipo: Apuntes
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¿Definición?
Debemos diferenciar la Fisioterapia de la terapéutica física. Esta última abarca habitualmente la radiología y medicina nuclear, que utilizan las corrientes ionizantes como agente diagnóstico y terapéutico. La Fisioterapia no utiliza este tipo de corrientes.
Es importante tener en cuenta que la Fisioterapia es una ciencia, por lo que el método científico será nuestro método de trabajo. Estableceremos hipótesis mediante una información objetivable, que luego comprobaremos.
Antes de llegar al momento asistencial debemos planificar nuestra labor, para lo cual necesitamos obtener una serie de datos. La recogida de datos se llevará a cabo utilizando todas las posibilidades que tengamos al alcance de la mano: de modo instrumental, por intercambio oral con el paciente, de modo visual, por palpación o por otras técnicas de exploración; pero siempre procurando que nuestras medidas u observaciones sean lo más objetivas y rigurosas posible.
Los pilares básicos con que cuentan las estructuras sanitarias para prevenir son: medicina, cirugía, psicoterapia, farmacoterapia y fisioterapia.
Estos pilares incluyen la Fisioterapia, que puede funcionar en el sistema independientemente de la rehabilitación. La rehabilitación es una especialidad médica con un componente diagnóstico; el médico especialista coordina la acción de otros profesionales que intervienen en el proceso rehabilitador: fisioterapeuta, terapeuta ocupacional, logopeda... No se debe confundir, por tanto, rehabilitación (recuperación física, psíquica, social y laboral) con Fisioterapia (abarca exclusivamente la recuperación física).
La rehabilitación no es, por tanto, el único campo de actuación de la Fisioterapia, ya que también actúa en otros campos, como son:
Prevención:
Puede evitar, por ejemplo, una pneumonía hipostática o una trombosis pulmonar en lesionados medulares. Mediante la aplicación de radiaciones ultravioleta (fototerapia) se aumenta el nivel de vitamina D, lo que evita el raquitismo.
Curación:
Por ejemplo en el caso del tratamiento postraumático de una articulación mediante crioterapia, ultrasonido... Recuperación:
En casos como lesionados medulares, en los que se producen parálisis o paresias, la Fisioterapia actúa habilitándolos, buscando la máxima recuperación de su capacidad motriz, de modo que queden en las mejores condiciones posibles.
Diagnóstico:
Un diagnóstico es una hipótesis confirmada por una serie de pruebas. El diagnóstico médico es propio de la medicina, lo que hace el fisioterapeuta es un diagnóstico cinesiológico dentro de su campo de acción, que consiste en una valoración funcional del enfermo que le permitirá confeccionar un plan de tratamiento físico adecuado.
Asistencial: abarca funciones preventivas, curativas y recuperadoras.
Docente: incluiría la formación de nuevos profesionales, así como la información a otros componentes del equipo de salud.
Investigación : procurando obtener nuevos métodos de trabajo para ampliar y profundizar la ciencia de la Fisioterapia.
Gestión: administración y dirección de una unidad o servicio de Fisioterapia.
Son aquellos materiales o acciones que se utilizan en Fisioterapia para provocar una respuesta fisiológica, que conlleva un resultado terapéutico. Pueden ser:
Simples : se utilizan individualmente. Complejos : se utilizan de manera combinada.
- Efectos de los agentes físicos:
Primarios: térmicos, químicos, cinéticos.
Secundarios: alteraciones o reacciones fisiológicas que se producen como consecuencia de los efectos primarios; desencadena a su vez el efecto terapéutico.
Por ejemplo, después de un traumatismo aplicamos frío en la zona a tratar (efecto primario térmico) produciéndose una vasoconstricción (reacción fisiológica secundaria) que inhibirá la inflamación (efecto terapéutico).
- Actuación de los agentes físicos:
Agente térmico. El efecto térmico primario desencadena efectos fisiológicos como hiperemia y efecto sedante (actúa sobre las terminaciones nerviosas sensitivas, interrumpiendo el impulso doloroso).
Es la parte de la Fisioterapia que, mediante una serie de estímulos físicos producidos por una corriente eléctrica, consigue desencadenar una respuesta fisiológica, la cual se va a traducir en un efecto terapéutico.
Es una parte instrumental, ya que necesita de equipamientos especiales alimentados por corriente eléctrica, mediante los cuales se adecua el agente físico a las necesidades de la patología tratada.
Habitualmente se engloban dentro de este término todas aquellas actuaciones en las cuales, de una forma u otra, se utilizan equipos alimentados por energía eléctrica; sin embargo debe ser referido solamente a aquellas situaciones en que las que realmente se utiliza una corriente eléctrica de paso en el cuerpo humano, con fines curativos.
Como ya se ha dicho, la Electroterapia es la utilización con fines terapéuticos de la corriente eléctrica; no obstante este término puede ser utilizado en un sentido más amplio, englobando 4 enfoques:
- Terapéutico: como medio de curación. - Patológico: la propia electricidad puede ocasionar accidentes o daños. - Electrodiagnóstico: la electricidad tiene también utilidad diagnóstica, así las curvas I-t (intensidad-tiempo) nos indican el grado de una lesión neuromuscular. - Auxiliar: utilizado para la alimentación de los equipos con los que conseguimos el estímulo adecuado.
En Electroterapia debemos tener claros una serie de términos, como son:
- Voltaje o tensión:
Es la diferencia de potencial que se tiene que dar en un circuito para que haya paso de corriente eléctrica. Se expresa en voltios y su fórmula es:
V1-V2 = I x R
Los electrones se mueven a través de un conductor manteniendo una relación directa con la diferencia de potencial, es decir, a mayor diferencia de potencial mayor paso de corriente.
- Capacidad:
Es la relación entre la carga eléctrica y la tensión, producida por ésta, entre dos conductores eléctricos, es decir:
La intensidad viene dada por el producto entre voltaje y resistencia, o lo que es lo mismo, electricidad total partida por el tiempo:
I = V x R I = Q/t
Se dividen según la frecuencia en:
- Corrientes de baja frecuencia :
Van desde la galvánica pura o continua hasta la corriente con frecuencia de 800 Hz. Como formas de corriente de baja frecuencia tenemos:
Abarca frecuencias de 801 a 20.000 Hz:
Engloba frecuencias que van desde los 20.001 a los 5 MHz:
- Térmico. El calor se desencadena dentro del circuito. Es muy importante en las corrientes de alta frecuencia. - Magnético. Referenciado por el efecto de orientación de una aguja magnética. El campo magnético tiene interés como método terapéutico en las corrientes de alta frecuencia. - Químicos. Se producen con corrientes galvánicas continuas, que se caracterizan por sus efectos polares e interpolares. Tiene importancia la iontoforesis, que se vale de una corriente eléctrica para conseguir la disociación de un medicamento en iones y lograr su introducción en el organismo.
que alimente el filamento, éste se pone incandescente, produciendo una lluvia de electrones que es captada por la lámina. Se establece así una corriente continua que va del polo negativo al positivo; en sentido contrario no hay paso de electrones. De este modo se elimina la onda negativa de la corriente alterna, produciéndose la rectificación.
Si se quiere aprovechar las dos semiondas se debe realizar una doble rectificación, lo cual se consigue utilizando dos circuitos de corriente alterna sincronizados.
La corriente así obtenida es inestable debido a que presenta acusadas elevaciones y descensos. Su estabilización se consigue mediante el uso de condensadores que absorben la energía en los picos y la ceden en los descensos, resultando así una corriente uniforme.
Hoy en día, además de la válvula dioda, se utilizan semiconductores, ya que son fáciles de manejar, más baratos y reducen el tamaño y el peso de los aparatos.
La corriente galvánica a su paso por el organismo produce una serie de fenómenos físico- químicos que van a ser la base de sus efectos fisiológicos.
- Efectos polares:
Si introducimos dos electrodos en un solución de cloruro sódico y establecemos el paso de una corriente galvánica pura, la sal se disocia en iones Cl- y Na+. Los iones negativos van a migrar hacia el polo positivo y los positivos hacia el negativo; cada uno en su polo respectivo va a provocar una reacción química. En el polo positivo se desprende O 2 y se forma ácido clorhídrico, mientras que en el negativo se forma sosa y se desprende H 2 en forma de espuma.
El cuerpo humano se comporta como una solución electrolítica, por lo que al paso de una corriente galvánica se va a producir una reacción de disociación: las células van perdiendo, por una parte, iones positivos que van hacia el electrodo negativo y, por otra, iones negativos que se dirigen al positivo. Cada célula va reemplazando su iones por otros iguales de una célula vecina, de tal manera que, aún habiendo movimiento de iones, no se producen fenómenos químicos. A medida que nos acercamos a los polos estos fenómenos se van haciendo más evidentes, de modo que, después de un tiempo del paso de la corriente, se producen aquí modificaciones en la concentración iónica; estas alteraciones se llaman efectos polares y alcanzan su mayor intensidad en las zonas de contacto de los electrodos.
Los efectos polares presentan unas características diferentes para uno y otro polo:
Polo positivo:
En este polo se produce una reacción de tipo ácido, con liberación de oxígeno. Cuando el electrodo es grande la acidez es pequeña y da solamente irritación local, pero si es pequeño
puede llegar a destruir los tejidos por coagulación de proteínas, produciéndose una quemadura en la piel que se caracteriza porque se adhiere al electrodo, es difícil de desprender del propio tejido corporal y forma una costra negruzca con tendencia a la retracción. Este efecto puede utilizarse para eliminar pequeñas excrecencias o tumores de la piel.
Otros efectos que se producen en este polo son: rechazo de iones positivos, anaforesis, vasoconstricción y sedación del dolor.
Polo negativo:
Se produce una reacción alcalina con liberación de hidrógeno. Al igual que en el polo positivo, si el electrodo es pequeño se puede producir, por licuefacción de proteínas, una quemadura que presenta unas características particulares: es blanda, fácil de desprender, no adherente el electrodo, fácilmente sangrante, cicatriza con mayor rapidez que la quemadura ácida y generalmente no deja huella ya que es poco retráctil.
En este polo también se produce: rechazo de iones negativos, cataforesis, vasodilatación y excitación neuromuscular.
La cataforesis consiste en el desplazamiento hacia el polo negativo de ciertas partículas líquidas con carga positiva, como agua, grasa, almidón o elementos formes de la sangre. Este fenómeno de desplazamiento, que recibe el nombre de endosmosis eléctrica, es la base de la utilización de la corriente galvánica en el tratamiento de edemas.
Reacción ácida. Reacción alcalina. Liberación de oxígeno. Liberación de hidrógeno. Quemadura ácida. Quemadura alcalina. Coagulación proteínas. Licuefacción proteínas. Rechaza iones positivos. Rechaza iones negativos. Anaforesis. Cataforesis. Vasoconstricción. Vasodilatación. Sedante. Estimulante.
- Efectos interpolares:
Las acciones de tipo polar se complementan con las acciones interpolares provocadas por la corriente galvánica a lo largo de la zona orgánica que atraviesa.
- Acción vasomotora y trófica:
La corriente galvánica a su paso por el organismo ocasiona un aumento de la excitabilidad vasomotora que tendrá como consecuencia una activación de la circulación. El resultado de esta activación será un aumento del trofismo con un mayor aporte de oxígeno y nutrientes a las células, así como un aumento en la retirada de sustancias de desecho debido al mayor intercambio de sustancias a través de la membrana celular.
La hiperemia ocasionada por la corriente galvánica se produce en tres fases:
Mediante el electrotono se pueden producir además modificaciones en la excitabilidad y conductibilidad nerviosa en las zonas próximas a los electrodos. Así si aplicamos una corriente continua en un punto dado de un nervio aislado podemos llegar a ocasionar un bloqueo del estímulo nervioso por ese tramo, es decir, produciríamos una sección fisiológica del nervio.
El electrotono, a pesar de su gran importancia teórica y experimental, no ha encontrado todavía aplicaciones prácticas en Electroterapia.
b) Aumento de la excitabilidad nerviosa:
Si establecemos el paso de una corriente galvánica continua en una zona denervada conseguiremos mantener el volumen muscular y la excitabilidad nerviosa. Si luego aplicamos una corriente variable, que es neuromotriz, observamos que la respuesta es mucho más eficaz.
Es importante tener en cuenta que la corriente galvánica continua no tiene efecto motor ; simplemente actúa como coadyuvante, aumentando la posibilidad de respuesta excitomotriz.
- Efecto térmico:
Hay que tenerlo en cuenta sobre todo por sus consecuencias negativas (quemaduras). Es debido a la resistencia de la piel al paso de la corriente; con las de baja frecuencia esta resistencia puede llegar a alcanzar valores de 3.000 W, produciendo un calentamiento de hasta 2º-3º C.
Podríamos calcular este calentamiento conociendo la resistencia que ofrece la piel, el tiempo de aplicación y la intensidad de la corriente aplicada, aunque sólo teóricamente, ya que en la práctica, debido a la actuación de los mecanismos termorreguladores, nunca se produce una subida inmediata de temperatura en un punto concreto del organismo.
La aplicación de la corriente galvánica, lo que denominamos galvanización, procura el desencadenamiento de una serie de reacciones fisiológicas y químicas.
Esta aplicación se hace a través de unos equipos eléctricos que funcionan mediante válvulas diodas o semiconductores. Normalmente vienen equipados con:
Todos los equipos vienen con toma de tierra. La corriente galvánica no llega al paciente directamente, sino que previamente pasa por un transformador.
De los bornes salen unos cables de cobre recubiertos, de una longitud de 1 ó 2 m., que terminan en unas tomas para los electrodos. Estos son placas metálicas muy maleables, generalmente de estaño y plomo o aluminio y plomo, cuyo espesor no debe superar los 0, mm, ya que de otro modo aumentaría mucho la resistencia, con lo que tendríamos que aumentar la intensidad de la corriente con el consiguiente peligro de quemadura. Se conectan al extremo del cable mediante pinzas planas, placas de conexión y sujeción...
Los electrodos pueden ser metálicos o húmedos:
1.- En primer lugar debemos asegurarnos del buen funcionamiento del equipo, comprobando el buen estado y colocación de enchufes, toma de tierra, etc.
2.- El paciente ha de estar en una posición cómoda desde el punto de vista biomecánico, que le permita soportar la sesión sin fatiga ni dolor. También es importante una buena posición del fisioterapeuta.
3.- La zona a tratar debe estar al descubierto para estudiarla en su conjunto. Observaremos la presencia de inflamaciones, erosiones, rasguños... Estos últimos deben cubrirse con esparadrapo o elementos aislantes como papel parafinado o vaselina, para evitar que la corriente pase directamente al interior del organismo, ya que no existe la barrera natural de la piel.
4.- Si fuera necesario se desengrasará la piel, para ello conviene lavarla con jabón, éter o alcohol. Esto es importante porque la grasa aumenta la resistencia de la piel al paso de la corriente.
Si hay dermatitis seborreica, es conveniente aplicar vaselina durante 12-15 horas para que vaya ablandando la costra, y luego se retira con facilidad lavándolo.
5.- En algunas ocasiones se puede reducir la resistencia de la piel produciendo una hiperemia previa en la zona de colocación del electrodo. Esto se consigue aplicando alguna forma de calor en la zona a tratar.
6.- Los electrodos deben tener una forma y un tamaño adecuados a la zona objeto del tratamiento y estarán recubiertos de un material protector susceptible de retener humedad, con un reborde bien cerrado que sobresalga 1 cm para evitar una quemadura. Las fundas deben cambiarse con frecuencia, ya que se deterioran al ser atacadas por los ácidos o sustancias que contenga el agua.
Si se trata de aprovechar el efecto polar el electrodo activo será más pequeño que el indiferente; la intensidad irá regulada en función del activo y el otro electrodo simplemente
Tiempo de aplicación:
Si se buscan los efectos polares la dosis será la máxima según el tamaño del electrodo, y el tiempo estará en función de las experiencias de prueba que se hayan realizado para conseguir la hiperemia.
Si se buscan los efectos interpolares se aumentará el tiempo y se disminuirá la intensidad, ya que se persigue el efecto trófico que se produce durante todo el tiempo de aplicación.
El ritmo de las sesiones es variable. Pueden ser diarias, alternas o con otra periodicidad, pero en general no deben sobrepasar las 10-15 sesiones instrumentales seguidas. Si después de 10 sesiones no se observa mejoría, será necesario revisar el tratamiento.
En el caso de enfermedades agudas el tiempo y la intensidad serán más bajas que en el caso de las crónicas.
Consiste en hacer penetrar dentro de un tejido corporal, una sustancia farmacológica por medio de una corriente galvánica continua. Podríamos englobarlo dentro de los efectos polares de la corriente galvánica porque se usa un polo para introducir el producto ionizado.
Varios experimentos han demostrado que es la corriente galvánica la que permite la penetración de la sustancia:
1) Chatzky:
Aplicó dos electrodos en una patata e introdujo yoduro potásico en una pequeña cavidad de la misma. Observó que, al paso de la corriente galvánica, la zona que rodeaba al electrodo positivo aparecía teñida de azul, debido a la reacción entre el yoduro potásico y el almidón de la patata; alrededor del otro electrodo no aparecía ningún tipo de tinción. Con ello demostró que se producía un desplazamiento iónico en el sentido del electrodo.
2) Labatut.
Introdujo un trozo de glúteo de caballo en un recipiente, de forma que quedaba tocando sus paredes y lo dividía en dos compartimentos que no se comunicaban entre sí. Llenó los espacios
que quedaban con cloruro de litio y aplicó dos electrodos, uno conectado al polo positivo y otro al negativo. Observó que al paso de la corriente, en el polo positivo las 6/10 partes del litio desaparecían penetrando en el tejido, más intensamente en las capas más superficiales; en el polo negativo no había ningún tipo de reacción. Esto demuestra que el paso de la corriente galvánica a través de este tejido es la causa de la penetración del cloruro de litio. 3) Leduc.
Utilizó para su experimento dos conejos, que colocó en un circuito en serie, aplicándole a cada uno de ellos dos electrodos. Impregnó el electrodo negativo de uno de los conejos con una solución de cianuro cargado negativamente, y el electrodo positivo del otro con estricnina cargada positivamente. Hizo pasar una corriente galvánica continua del polo negativo al positivo, y observó que al llegar ésta al polo negativo, y encontrarse con la
disolución de cianuro se producía un rechazo de los iones, que penetraban en el animal. Al llegar al polo positivo, en donde se encontraba la solución de estricnina, se producía el mismo efecto. En consecuencia los dos animales morían, pero con síntomas diferentes correspondientes al veneno colocado en cada polo.
Al cambiar la polaridad los iones quedaban en el electrodo y los dos conejos quedaban vivos. Esto demuestra que el paso de iones es provocado por el rechazo producido por la corriente galvánica y no porque se difundan por contacto, y que las sustancias que se hacen penetrar de este modo tienen la misma efectividad que si se administrasen por cualquier otra vía (parenteral, cutánea...).
Estas experiencias sirvieron de base a la técnica de iontoforesis, que consiste en hacer penetrar en el organismo sustancias ionizadas mediante un corriente galvánica continua.
Es importante el tiempo en relación con la cantidad de sustancia que se quiera hacer penetrar. Se calcula dividiendo los mg de sustancia entre la superficie del electrodo activo, el resultado obtenido se dividirá a su vez entre la intensidad de la corriente que vamos a aplicar dependiendo esta del tamaño del electrodo.
Si es pomada hay que calcular el tiempo en relación sólo con el principio activo.
Ejemplo:
Tenemos 6 mg de sustancia y la vamos a aplicar con un electrodo de 40 cm 2.
Los efectos interpolares se utilizan en todas aquellas afecciones que necesitan una mejora del trofismo, que se va a producir debido a su acción hiperemiante. Es importante como método coadyuvante en tratamientos farmacológicos, ya que al aumentar el flujo sanguíneo en la zona las sustancias actúan con mayor eficacia.
Las corrientes galvánicas están también indicadas en los cuadros que cursan con algias, debido a su efecto analgésico.
Tienen una acción antiespasmódica , derivada del efecto hiperemiante y térmico.
Más en concreto se aplican en:
Peligros de los tratamientos fisioterapéuticos por medio de corrientes galvánicas continuas:
El principal es el de quemadura , que puede ser de tipo térmico o químico. Esta última es la más corriente.
Otro problema añadido es que el paciente sea portador de estructuras metálicas dentro de su cuerpo, ya que éstas pueden actuar como resistencias provocando una elevación térmica al paso de la corriente.
Si el paciente lleva un marcapasos tampoco se debe aplicar la corriente, sobre todo en zonas precordiales o tórax.
Al hacer la dosificación se debe tener cuidado de no producir descargas bruscas que produzcan calambres al paciente, con esto sólo conseguiremos que se vuelva reticente y pierda la confianza en el tratamiento.
Dentro de este grupo se incluye una serie de corrientes muy heterogéneas desde el punto de vista físico, pero que poseen las siguientes características comunes:
Uno de sus efectos más importantes es el excitomotor , con posibilidad de producir contracción muscular.
Las corrientes variables se representan gráficamente en un eje de coordenadas: la intensidad, en miliamperios, en el eje de ordenadas y el tiempo, en milisegundos, en el eje de abcisas.
Podemos agruparlas en dos grandes clases:
1.- Interrumpidas:
Presentan períodos de paso de corriente -impulsos-, seguidos de otros -pausas- en los que la intensidad es igual a cero.
- Rectangulares: se caracterizan por la elevación y la caída brusca de la intensidad, siguiendo un período de pausa de duración variable. - Progresivas: en ellas la elevación y la caída de la intensidad se produce de forma gradual.
- Galvánicas: duración superior a los 20 ms. - Farádicas: duración inferior a los 20 ms.
- Rítmicas o periódicas: presentan los impulsos a intervalos iguales. - Arrítmicas o aperiódicas: los impulsos aparecen a intervalos variables. - Moduladas: presentan una variación cíclica de los impulsos.
2.- Ininterrumpidas: