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Este documento analiza la novela experimental de aída cartagena portalatín, escalera para electra, publicada en 1970. La obra se centra en la historia de swain, un personaje que participó en una tragedia familiar en su natal moca, república dominicana. La novela es una metanovela, en la que la escritora helene escribe una novela, la historia de swain, pero también se pregunta cómo debe ser su novela y cómo debe ser la novela del presente o la novela del futuro. La novela es una evolución del sentimiento nacional a un nivel literario y universal, representando la tragedia de electra como la tragedia dominicana.
Tipo: Transcripciones
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Aída Cartagena Portalatín: Escalera para Electra
Máximo Vega
El 24 de abril del año 1965 un grupo de rebeldes militares y civiles armados derrocó al presidente dominicano Donald Reid Cabral, que había sido instalado por las fuerzas armadas del país apoyadas por el gobierno de los Estados Unidos luego del derrocamiento del profesor Juan Bosch, primer presidente constitucional luego del ajusticiamiento del dictador Rafael Leónidas Trujillo. Estos rebeldes armados fueron llamados “constitucionalistas”, puesto que su finalidad era regresar a la presidencia al profesor Bosch. Inmediatamente después de la salida del gobierno de Donald Reid Cabral, el general Elías Wessin y Wessin, principal figura del derrocamiento de Juan Bosch, se colocó al frente de las fuerzas armadas para enfrentarse a las fuerzas constitucionalistas, que sin embargo afianzaron con rapidez el control de la ciudad capital en solo algunos días. Ante el fracaso de las fuerzas armadas nacionales leales a Donald Reid Cabral, el presidente de los Estados Unidos, Lyndon B. Johnson, envió 42,000 marines norteamericanos a la isla – una cantidad excesiva e innecesaria, que intentaba ocultar además las operaciones estadounidenses en Vietnam-, junto a paraguayos, brasileños, hondureños y costarricenses, que desembarcaron en la ciudad de Santo Domingo, principal bastión de los constitucionalistas, acabando con las esperanzas nacionales de regresar al orden constitucional que se había roto el 23 de septiembre de 1963, cuando fue derrocado el presidente Bosch luego de solo siete meses en el poder (1).
La intervención norteamericana, el fracaso democrático, la pérdida de la soberanía, sumieron al país en un arrebato nacionalista, pero al mismo tiempo pesimista y fatalista. Era inevitable que las literaturas cubana y dominicana hayan tomado, por lo menos en esos momentos, derroteros políticos. Pero, al contrario de Cuba, donde la revolución triunfó y la isla se envolvió en un optimismo exacerbado que los ligaba de alguna manera a un “nuevo mundo” mejor y más justo, la República Dominicana cayó en una depresión colectiva derivada de un sentimiento de fracaso nacional: las tropas
interventoras, al marcharse, dejaron en el poder a un presidente autoritario de la extrema derecha, Joaquín Balaguer, que se dedicó por doce años a perseguir (en contubernio con los Estados Unidos) a los remanentes de la guerra civil y a los cuadros de los partidos de izquierda que aún se atrevían a dar la cara, y que escogieron de una forma u otra el camino de la violencia. La pacificación tardó doce años, pero ese período represivo y turbulento de la historia del país creó al mismo tiempo un tipo de literatura nacionalista, pesimista, muy política, fatalista, casi siempre ideológicamente izquierdista y comprometida.
“Escalera para Electra” es una novela experimental de la escritora Aída Cartagena Portalatín, que nació en la ciudad de Moca, provincia Espaillat, República Dominicana, en el año 1918. Ella es, sobre todo, poeta. Fue amiga de Aimé Césaire y de Léopold Sédar Senghor, y colaboró con ellos en sus teorías sobre la “negritud”, participando en África en congresos y festivales de cultura africana, y escribiendo sobre temas africanos e indígenas en su país, donde era profesora de Historia del Arte y de Historia de la Civilización en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. También fue amiga de André Bretón, que pasó brevemente por Santo Domingo, donde lo recibieron los miembros de la “Poesía Sorprendida”, movimiento poético nacional con influencias surrealistas al que pertenecía Cartagena Portalatín, antes de que el poeta francés partiera hacia México, “donde la metáfora es una realidad palpable” (2). Lo cual nos muestra a una mujer muy empática, pero al mismo tiempo de gran carácter, puesto que el ambiente artístico, intelectual, literario caribeño era predominantemente masculino durante las décadas del 60 y del 70 del siglo XX, siendo mucho más dramático en estas islas cerradas, incomunicadas, moralmente conservadoras, controladas por el miedo de los Estados Unidos a que surgiera en una de ellas otra revolución cubana. En el año 1969 envió esta novela al Premio Biblioteca Breve, resultando finalista (ese año lo obtuvo la obra “Una meditación”, también de factura experimental, del español Juan Benet), así como lo hizo Marcio Veloz Maggiolo un año después, en 1970, con otra novela experimental, “De abril en adelante”.
El libro de Portalatín se publicó en la República Dominicana en
Portalatín repite la tragedia familiar en una comunidad rural de Moca, su ciudad natal, a través de su personaje femenino Swain. La tragedia de Electra, que es la asesina de su propia madre, tenía para los griegos una gran fuerza nacionalista, trataba de comunicar la importancia de la familia, el castigo divino a la ruptura parental y al orden patriarcal. En el drama de Eurípides, Electra asesina ella misma a su madre Clitemnestra, pero luego se siente culpable de su enorme crimen, trata de redimirse, hasta que lo consigue, luego del dolor y el sufrimiento, casándose con Pilades y reunificando la familia con sus hermanos Orestes e Ifigenia.
La novela trata de darle forma literaria a un collage de dibujos, artículos periodísticos, citas, fragmentos de la tragedia de Eurípides. Aparecen artículos periodísticos sobre la invasión militar estadounidense a Santo Domingo, caricaturas sobre sucesos políticos, citas sobre cuestiones antropológicas, trozos de poemas. Es decir, la autora trata de enmarcar su libro en su actualidad, en la década del 60 del siglo XX, cuando fue escrita. ¿Quizás para decirnos que el ser humano es el mismo, que ha cambiado poco, desde Eurípides? Pero la historia principal, y la más interesante, es la tragedia misma de Swain llevada al plano local, rural, perfectamente identificable como heredera de la de Eurípides.
Swain es Electra. Su hermano Ramón César es Orestes. Agamenón es un rico hacendado llamado don Plácido, un individuo machista, celoso y violento que golpea a su esposa Rosaura, que es Clitemnestra, y su amante Egisto es un médico casado llamado Ernesto. Don Plácido y Swain son inseparables como padre e hija desde que nace la niña, y, debido a esto, en Swain surge el odio hacia su propia madre, instigado por el amor que siente hacia su padre, don Plácido, y por las intrigas de éste contra Rosaura. La madre descubre, o cree descubrir, una relación incestuosa entre don Plácido y su hija, así que, en defensa de Swain (aunque su hija no se da cuenta de ello), asesina a su esposo. Luego de esa muerte, la madre se atreve a entregarse a otro hombre, el doctor Ernesto, su médico, y al mismo tiempo renace su femineidad, su individualidad como mujer, de la que fue despojada con violencia durante su matrimonio. Pero la hija, criada por su padre en un ambiente conservador y machista, no está de acuerdo con la nueva vida de su madre, así que convence a su hermano Ramón César para vengar a su padre. Rosaura, embarazada de Ernesto, muere debido a un aborto provocado por Swain. Al final,
las mujeres son las víctimas de una sociedad patriarcal, pero también son víctimas indirectas de la invasión de los Estados Unidos: el matrimonio del doctor con una mujer frígida norteamericana llamada “Mrs. Rose”, le fue impuesto por un militar estadounidense durante la primera invasión al país en el año 1916. Rosaura es víctima de un hombre celoso y cruel como don Plácido, pero sus hijos son víctimas también de una sociedad patriarcal en la cual el hombre detenta el poder nacional y familiar, pero ese estado de cosas es compartido y expandido por las propias víctimas-mujeres. Rosaura solamente será una mujer completa cuando se libere de su verdugo, pero su propia hija-amante de su esposo nunca podrá perdonarle su crimen, sin darse cuenta de que es una de las agraviadas de forma terrible por su propio padre. Incluso el doctor Ernesto, que es hombre, es la víctima de un matrimonio sin amor impuesto por los invasores norteamericanos, y su amor verdadero es destruido por la hija de su amante, que es una mujer. Es decir: todos son víctimas, puesto que el propio don Plácido muere a manos de Rosaura. Contada por la autora, la historia de Swain aparenta ser menos dramática y atroz de lo que este apresurado resumen sugiere.
Portalatín no se coloca sin pensarlo dos veces del lado de Clitemnestra. En este sentido la novela sucumbe a la ambigüedad: Portalatín es hija de otra época. A lo largo de la historia de esta Swain- Electra, la autora coloca fragmentos de la obra original de Eurípides. Pero toda la novela no es solo esta novela dentro de la novela escrita por Helene: se encuentra el viaje griego de Helene, que proclama a cada instante su sentimiento antiimperialista norteamericano, en cada movimiento, en todo lo que ve o hace (bebiéndose una coca-cola, mirando una caricatura en un periódico…); se encuentra todo el collage que acompaña las historias originales.
Esta metanovela evoluciona un sentimiento nacional a un nivel literario y universal: la tragedia de Electra es la tragedia dominicana; la historia oculta, anónima, secreta -si no la hubiese contado la autora, por supuesto-, de Swain y su familia, es al mismo tiempo la tragedia de la cultura antigua de la que ha surgido la civilización occidental, como una forma de establecer un diálogo (una escalera, un puente) entre la historia dominicana y toda la civilización de la que supuestamente forma parte, aunque sea agredida por los imperios occidentales que luego le exigen que se adhiera culturalmente a ellos, tratando de buscar su simpatía, descartando de antemano el
motivos femeninos, por lo que Rosaura no es solamente Clitemnestra, sino un personaje completamente nuevo, diferente.
“Escalera para Electra”, más que contarnos una historia, más que calcar la tragedia de Eurípides – que no lo hace-, es un texto experimental que trata de acercar la Literatura dominicana de esos años a lo que sucedía más allá de sus fronteras insulares. En este sentido se emparenta con “De abril en adelante” de su compatriota Marcio Veloz Maggiolo, y con textos similares, cuentos o novelas dominicanas de Pedro Péix, Arturo Rodríguez Fernández; poetas como Manuel Rueda y con posterioridad Alexis Gómez Rosa; la opera prima de Andrés L. Mateo “Pisar los dedos de Dios”, con sus collages y sus diálogos interiores que accidentan el texto: es decir, se podría afirmar que inicia un periplo de experimentación formal, sobre todo en la narrativa dominicana, que se abandonó paulatinamente en la década del ochenta del siglo XX.
Aída Cartagena Portalatín murió en Santo Domingo, República Dominicana, el 3 de junio de 1994.
Notas:
(1) Tony Raful: “La revolución de abril de 1965”. Libro pdf-Archivo General de la Nación, Santo Domingo, julio 1985. (2) Masdemx.com. “El día que André Breton declaró a México el país más surrealista del mundo”. 6-7-2016. Este trabajo no tiene firma. Esa frase aparece en ese artículo, que cuenta la época en que André Bretón visitó México. Antes de viajar a México, Bretón se detuvo en la República Dominicana, donde se encontró con Cartagena Portalatín y los miembros de la Poesía Sorprendida. Hay una fotografía, solo con Aída, que lo confirma. (3) Nos dice Magdalena López, del Centro de Estudios Comparatistas, Universidad de Lisboa, en su análisis : “Tras la búsqueda de un coro de la resistencia: Escalera para Electra de Aída Cartagena Portalatín”, sobre el
nombre Swain del personaje: “Otra referencia ineludible del nombre la constituye tanto la Isla de Swain en el Pacífico, anexionada a los Estados Unidos como parte de la colonia de Guam, como las islas de Swan en el Caribe. Sobre éstas últimas, Honduras reclamó agriamente la violación de su soberanía por parte de los Estados Unidos durante la década de los sesenta, es decir, probablemente durante la misma época de la escritura de Escalera… Habiendo funcionado en el pasado como un centro de la United Fruit Company , tres décadas más tarde se asentó, sobre una de estas islas, una estación de radio anticastrista estadounidense. Así pues, tanto la Isla de Swain como las islas Swan constituyen referentes históricos y políticos que sugieren y acentúan la problemática colonial del nombre del personaje.