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Asignatura: Economia de la UE, Profesor: Pilar Tamborero, Carrera: Administració i Direcció d'Empreses, Universidad: UV
Tipo: Esquemas y mapas conceptuales
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1. Introducción
Una de las características más destacadas de la eco- nomía mundial desde mediados del Siglo XX es el deno- minado regionalismo o surgimiento de bloques econó- micos, formados a partir de acuerdos comerciales regio- nales o de acuerdos de integración económica. Aunque habitualmente (también en este texto) todos estos térmi- nos se utilizan como si fueran sinónimos, existen algu- nas diferencias entre ellos que conviene matizar. Así, el Dictionary of Trade Policy Terms, define el regionalismo como las «medidas adoptadas por los Gobiernos para li- beralizar o facilitar el comercio sobre una base regio- nal». En el contexto de la Organización Mundial del Co- mercio (OMC), los acuerdos comerciales regionales (ACR) tienen un significado más general, porque pue- den estar suscritos por países que no pertenecen a la
misma región geográfica. Finalmente, al hablar de acuerdos de integración económica nos referimos a pro- cesos en los que varios países, por lo general geográfi- camente próximos, se comprometen a eliminar barreras económicas entre sí, lo que implica que puede tratarse de acuerdos complejos que van más allá de la liberaliza- ción comercial. Existen algunos antecedentes (Gran Bretaña en el Si- glo XVIII o Alemania e Italia en el XIX), pero no es hasta después de la Segunda Guerra Mundial cuando co- mienza a extenderse el fenómeno del regionalismo tal como hoy lo concebimos, como procesos de integración económica que involucran a varios países. En la evolu- ción del regionalismo, muchos autores coinciden en se- ñalar la existencia de dos oleadas. La primera comienza en la década de los cincuenta y se extiende hasta los años setenta y en ella se registran experiencias como la Comunidad Económica Europea (CEE) o el Mercado Común de Centroamérica (MCCA). La segunda oleada comienza a mediados de la déca- da de los ochenta y aún no ha terminado. En esta fase,
que se ha venido a denominar nuevo regionalismo, se asiste a una revitalización de la integración económica que viene marcada por: a) la profundización de la inte- gración europea con la consecución de la unión econó- mica y monetaria y la ampliación a 27 países miembros; b) la contundente apuesta de EE UU por los acuerdos de libre comercio rompiendo su tradicional resistencia a los mismos, siendo el más importante el Tratado de Li- bre Comercio de América del Norte (NAFTA); c) la con- versión de Asia hacia los acuerdos de integración regio- nales como refleja el avance de la Asociación de Nacio- nes del Sudeste Asiático (ASEAN) y el proceso ASEAN
contra de un comercio más libre a nivel multilateral. Este debate y las aportaciones que alimentan el mismo serán objetivo de estudio en el artículo, pero también tratare- mos de dar respuesta a algunas de las preguntas claves que surgen en torno a la integración económica, como las razones que impulsan a un país a incorporarse a un proceso integrador o los efectos de éste, tanto para los países miembros como para los que se quedan fuera del área integrada.
2. Diferentes formas de integración
La integración de varios países constituye un proceso complejo, que conlleva no solo implicaciones económi- cas, sino también políticas, jurídicas y sociales de gran alcance. Podemos definir la integración económica como un proceso mediante el que un grupo de países eliminan determinadas barreras económicas entre ellos. Los diferentes tipos de fronteras económicas que sepa- ran los mercados, así como los compromisos asumidos por los países involucrados 3 , dan lugar a diferentes for- mas o fases de integración. La forma más elemental de integración la constitu- yen los Acuerdos Comerciales Preferenciales, que su- ponen la concesión por parte de un país de determina- das ventajas comerciales a ciertos productos proce- dentes de otro país o grupo de países. Normalmente tienen carácter asimétrico, es decir, no exigen recipro- cidad y son habituales entre países con diferentes gra- dos de desarrollo. La siguiente etapa en un proceso de integración es la Zona de Libre Comercio (ZLC) en la que un grupo de países suprimen los obstáculos comerciales existentes entre sí, pero cada uno mantiene su propio régimen co-
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(^1) En el texto se utilizan indistintamente los términos de regionalismo, integración económica y acuerdos comerciales regionales aunque existen matices entre ellos. Así, el Dictionary of Trade Policy Terms define el regionalismo como «las medidas adoptadas por los Gobiernos para liberalizar o facilitar el comercio sobre una base regional, en ocasiones mediante zonas de libre comercio o uniones aduaneras». Sin embargo, en el contexto de la OMC, los ACR tienen un significado más general porque pueden ser suscritos entre países que no pertenecen necesariamente a la misma región geográfica. (^2) En efecto, en julio de 2010 se habían notificado al GATT/OMC un total de 474 ACR de los cuales están en vigor 238. Prácticamente todos los países del mundo se han sumado a una o varias iniciativas integradoras y sólo un país miembro de la OMC, Mongolia, no es parte en ningún acuerdo comercial regional. www.wto.org
(^3) Aquí podemos aludir a la ya clásica distinción de Tinbergen entre la integración «negativa» (referida a la eliminación de barreras favorable a la creación de mercados más amplios) y «positiva» (que alude a las intervenciones a nivel supranacional para regular y corregir la acción de esos mercados). TINBERGEN, J. (1962): Shaping the World Economy: Suggestions for an International Economic Policy, Twentieth Century Fund, Nueva York.
comercial serían los mismos que los habitualmente es- grimidos en defensa del libre comercio. No es hasta después de la Segunda Guerra Mundial cuando la teoría de la integración se convierte en una parte diferenciada de la teoría del comercio internacional gracias a la obra de Viner^5 sobre uniones aduaneras, que abre una nueva línea de pensamiento seguida y comple- tada por relevantes autores^6. La teoría de las uniones aduaneras implica un cambio de enfoque al analizar los efectos que genera la discriminación arancelaria. En efecto, hasta entonces solo se consideraban las ventajas de la eliminación de barreras comerciales entre países miembros. Pero Viner pone de relieve que la integración comercial es una liberalización discriminatoria y parcial, de la que los países miembros esperan obtener ganan- cias en detrimento de los países no miembros. En el caso de países en desarrollo una razón clave es mejorar las posibilidades de crecimiento y aquí cobra especial importancia el conocido argumento Coo- per-Massell que sostiene que la integración les permitirá reducir los costes de su industrialización al acceder a economías de escala, superando así el problema de los estrechos mercados nacionales (Cooper y Massell, 1965, página 462). La teoría de la integración se centra, como hemos vis- to, en las razones económicas, pero también existen ra- zones extraeconómicas como la creencia de que un es- trechamiento de los lazos económicos supone una ga- rantía para evitar futuros conflictos 7 , o el mayor peso económico y político del área y su mayor poder negocia- dor en los foros internacionales. En el contexto actual, muchos consideran que el avance del regionalismo res-
ponde a la necesidad de aumentar la competitividad para hacer frente a los retos que impone la globalización económica. Finalmente, cabe añadir que los actuales ACR, al abordar cuestiones como la migración o los de- rechos de la propiedad intelectual, abren nuevas oportu- nidades a la obtención de ganancias y, por tanto, nue- vas razones para la integración.
4. Efectos estáticos de la integración. La teoría de las uniones aduaneras
Entre los efectos generados por la integración econó- mica cabe diferenciar los efectos estáticos 8 , o a corto plazo, de los efectos dinámicos que tienen lugar en el largo plazo. Analizaremos en primer lugar los efectos estáticos a la luz de la teoría de las uniones aduaneras.
Efectos de creación, desviación y expansión de comercio
El análisis estático de Viner sobre la formación de una unión aduanera identifica los ya tradicionales efectos de creación y desviación de comercio. · El efecto de creación de comercio tiene lugar cuan- do un país deja de producir determinado producto y lo sustituye por otro importado desde un país miembro (PM) más eficiente. Se considera un efecto positivo ya que mejora el nivel de bienestar. · El efecto de desviación de comercio se produce cuando un país deja de importar determinado producto de un país no miembro (PNM) eficiente y pasa a impor- tarlo de un país miembro que es menos eficiente 9. Se considera un efecto negativo ya que reduce el nivel de bienestar.
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(^5) La obra de referencia clásica en la teoría de la integración económica es VINER (1950). 6 Algunas referencias claves en este sentido son las siguientes: MEADE (1955), LIPSEY (1960), BALASSA (1961), VANEK (1965), JOHNSON (1965) y CORDEN (1972). (^7) Este es el caso de la Unión Europea ya que, desde el momento de la creación de la entonces CEE, estaba presente la idea de garantizar la paz entre países con una larga trayectoria de enfrentamientos a sus espaldas.
(^8) Para una revisión de los efectos estáticos y dinámicos de la integración se pueden consultar las siguientes referencias: EL-AGRAA (1997), TUGORES (2006) y ROBSON (1998, páginas 17-50). 9 Esta aparente paradoja se explica como consecuencia de la mejora de competitividad asociada a la eliminación de obstáculos comerciales entre países miembros y la pérdida de competitividad que para los países no miembros supone el mantenimiento de las barreras.
Viner centró su trabajo en los efectos sobre la produc- ción y adoptó el supuesto de que los bienes se consu- mían en proporciones fijas sin tener en cuenta los pre- cios relativos. Otros autores, como Meade y Lipsey, eli- minan este supuesto y analizan los efectos sobre el consumo concluyendo que éste se altera al variar los precios relativos. Así, sus aportaciones matizan los re- sultados de Viner añadiendo un tercer efecto: la expan- sión del comercio. · El efecto de expansión de comercio se produce como consecuencia del aumento de las importaciones derivadas del incremento del consumo que tiene lugar con la reducción del precio que la integración propicia. El Gráfico 1 sigue la pauta marcada por Viner, y nos per- mite observar los efectos de la formación de una unión aduanera, antes definidos, examinando el caso de tres
países y un producto. Asumimos, como hacía Viner, que los costes de producción son constantes y existe perfecta competencia, perfecta movilidad de factores a nivel nacio- nal y perfecta inmovilidad de factores a nivel internacional. Partimos de una situación inicial en la que (S) y (D) son la oferta y demanda del bien X en el país A. El bien X se produce también en los países B y C siendo los precios, respectivamente: pc=30€, pb=40 y pa=50. Inicialmente, el país A tenía establecido un arancel t=15€ sobre las importaciones, de modo que la de- manda 0x2 es atendida con 0x1 producción nacional y con la importación del productor más barato, el país C en la cuantía x1x2 a un precio igual al precio del país C más el arancel pc+t=45€. Supongamos ahora que los países A y B forman una unión aduanera, eliminando los aranceles entre
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FUENTE: Elaboración propia.
P
Pc + t = 45 Pb = 40 Pc = 30
S
A D B (^) C E F
G H D
X X3 X1 X2 X
que es posible establecer un TEC que beneficie a los países del área sin perjudicar a países terceros, con lo que el impacto de la unión sería positivo. El denominado criterio Kemp-Wan ha cosechado algunas críticas, como la de Bhagwati que lo considera como una posibilidad que normalmente no se convierte en realidad, pero a pesar de ello ha tenido una gran influencia a lo largo del tiempo. De hecho, es el punto de referencia en algunos trabajos recientes como el de Bond et al., que demues- tran la necesidad de ajustar el TEC para mantener cons- tantes las importaciones de países no miembros, o el de Waschik, que elabora un método que permita crear un bloque regional que no disminuya el comercio entre PM y PNM, evitando así la desviación de comercio (Was- chik, 2009, página 662). d) Cuanto mayor sea el grado de sustituibilidad en- tre los bienes producidos por los países miembros, ma- yor es la competencia entre ellos para atender la de- manda de otros miembros y mayor la posibilidad de creación de comercio. e) Cuanto mayor sean las elasticidades de deman- da y oferta, mayores serán las posibilidades de expan- sión de comercio. f) Cuanto mayor sea el volumen de comercio entre PM antes de la formación de la unión, menor es la posi- bilidad de que se produzca desviación de comercio. Esta proposición ha sido largamente debatida en el mar- co de la hipótesis de los «socios comerciales naturales» defendida, entre otros, por Wonnacot (1989), Krugman (1993) y Frankel, Stein y Wei (1996). La condición de socio natural se basaría en dos criterios estrechamente relacionados: el primero, el elevado volumen de comer- cio previo a la unión, y el segundo, la proximidad geo- gráfica, ya que al tener menores costes de transporte sus productos son más competitivos. Sin embargo, Bhagwati y Panagariya (1996, página 82) consideran
que esta tesis es insostenible ya que un mayor volumen de intercambios, lejos de ser «natural», puede ser con- secuencia de la concesión de preferencias comerciales entre sí. También argumentan que cuanto mayor es el comercio previo, mayor es la caída de la recaudación arancelaria con la consiguiente pérdida de bienestar. g) Cuanto mayor es el número de bloques regiona- les, menor es la desviación de comercio. Esta afirma- ción se deriva del modelo desarrollado por Krugman (1991) 13 que llega a la conclusión de que con una multi- tud de pequeños bloques menor es el arancel óptimo de cada uno y menor es la desviación de comercio, lo que minimiza el impacto negativo sobre el bienestar. En comparación con esta situación, la existencia de un solo bloque sería equivalente a una situación de libre comer- cio a nivel mundial y maximizaría el bienestar global. Fi- nalmente, un mundo dividido en tres bloques comercia- les puede tener un efecto negativo sobre el bienestar global ya que cada bloque poseerá un significativo po- der de mercado e impondrá barreras comerciales, gene- rando así una significativa desviación de comercio (Krugman 1993, página 61). Frankel, Stein y Wei (1996) retoman este modelo incorporando los costes de trans- porte y demuestran que el bienestar mundial no necesa- riamente se minimiza para tres bloques, ya que depen- de de la relevancia de los costes de transporte entre las regiones, de las diferencias de renta entre los países miembros y de la preferencia por la variedad. Para terminar con el debate relativo a los efectos es- táticos sobre el bienestar es necesario aludir al impacto de la formación de la unión aduanera sobre la relación real de intercambio del área integrada. En este sentido, y aunque habitualmente se asume que la creación de comercio implica una ganancia de bienestar y la desvia-
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unión aduanera beneficia a los miembros sin perjudicar a los no miembros, si el TEC es suficientemente más reducido que los aranceles que aplicaban los miembros antes de la unión (VANECK, 1965).
(^13) La existencia de un solo es equivalente a una situación de libre comercio a nivel mundial y maximizaría el bienestar global. Finalmente, un mundo dividido en tres bloques comerciales puede tener un efecto negativo sobre el bienestar global, ya que las barreras comerciales generarán una significativa desviación de comercio (KRUGMAN 1993, página 61).
ción de comercio comporta una pérdida, algunos traba- jos señalan que la desviación de comercio puede traer ganancias asociadas a la mejora de los términos de in- tercambio del área frente a terceros países 14. La razón es que, al desviar comercio disminuye la demanda de importaciones del resto del mundo y caen sus precios beneficiándose así los PM en detrimento de los PNM. Existen algunas evidencias empíricas al respecto. Por ejemplo, en el caso de Mercosur un análisis de su rela- ción real de intercambio frente al resto del mundo confir- ma la teoría de que, incluso si los aranceles externos no se modifican con la integración, los PNM pueden verse afectados negativamente por la integración regional (Chang y Winters, 2002, página 901). La mejora de los términos de intercambio será tanto mayor: a) cuanto mayor sea el peso del área integrada en el comercio mundial (de manera que una caída de la demanda del área integrada pueda influir en los pre- cios); b) cuanto mayor sea el TEC frente a terceros paí- ses (porque genera una mayor desviación de comercio y una mayor caída de la demanda de importaciones) y c) cuanto más reducidos permanezcan los niveles aran- celarios de los países no miembros (porque si se elevan reducirán las exportaciones de los países de la unión con el consiguiente efecto negativo sobre los términos de intercambio de ésta). El impacto de los términos de intercambio es una cuestión que cobra una especial relevancia en el con- texto de la polémica que enfrenta a los detractores y de- fensores del regionalismo, ya que mientras los primeros consideran que los bloques regionales aprovechan su poder de mercado derivando en comportamientos pro- teccionistas para obtener ganancias a expensas de los PNM, los defensores creen que los bloques regionales no explotan este poder y están abiertos al exterior.
En definitiva, en la formación de una unión aduanera confluyen efectos que mejoran la eficiencia y el bienes- tar con efectos que lo empeoran, fuerzas contradictorias que siempre han estado en el centro de la controversia aún no resuelta sobre los acuerdos comerciales regio- nales.
5. Efectos dinámicos de la integración: ganancias y costes
Los efectos dinámicos se generan a lo largo del tiempo y transforman la estructura productiva hacién- dola más competitiva, por lo que afectan a la tasa de crecimiento de los países miembros (Balassa, 1961). La evidencia empírica sugiere que estos efectos tie- nen una mayor relevancia que los efectos estáticos pero, a diferencia de estos últimos, los primeros resul- tan más difíciles de analizar de forma rigurosa en el plano teórico.
Ganancias asociadas a la unión aduanera
Los efectos de una unión aduanera, al tener ésta un carácter marcadamente comercial, están íntimamente relacionados con las ventajas asociadas al libre co- mercio. A) El aprovechamiento de las ventajas comparati- vas. De acuerdo con las teorías tradicionales del comer- cio internacional, estas ventajas se basan en las diferen- cias en la dotación relativa de factores o en los niveles tecnológicos y explican así la intensificación entre PM de un área integrada de un comercio de carácter interin- dustrial (intercambio de productos de industrias distin- tas), señalando que las ganancias serán mayores cuan- to mayores sean las diferencias económicas entre los países que comercian. Sin embargo, la teoría ortodoxa no es capaz de explicar el incremento de comercio in- traindustrial (intercambio de productos de la misma in- dustria) entre PM similares en cuanto a dotación de fac- tores, nivel de desarrollo y tecnología. Debemos recurrir a las nuevas teorías del comercio para entender este
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(^14) La aportación más significativa en este sentido es el trabajo realizado por MUNDELL (1964). Este autor señala que si la formación de una unión aduanera no afecta a la demanda de importaciones del resto del mundo, los términos de intercambio no se ven afectados pero, en caso contrario, la tendencia general es que éstos mejoren.
desarrollo regional contribuyen a que los países miem- bros acometan reformas estructurales pendientes. C) Ventajas derivadas de la unión monetaria y la moneda única. De acuerdo con la teoría de las áreas monetarias óptimas 15 suele señalarse como una de las principales ganancias la eliminación de la incertidumbre en su vertiente monetaria y cambiaria, ya que sirve como estímulo al comercio y la inversión. También se señalan la eliminación de los costes de información, que conlleva una mayor transparencia de precios, y los cos- tes de transacción intrazona asociados al cambio de monedas. Además, la existencia de una moneda única permite aprovechar al máximo las ganancias de la libe- ralización financiera y confiere un mayor peso al bloque.
Costes de la integración
Aunque la mayor parte de los análisis teóricos y empí- ricos se centran en las ganancias derivadas de la inte- gración, ésta entraña también importantes costes: A) Los beneficios de la integración no se distribuyen equitativamente siendo los sectores y países más com- petitivos los que obtendrán las mayores ventajas. B) La ampliación de mercados exige acometer cos- tosos ajustes de reordenación del aparato productivo, especialmente graves si conllevan problemas en térmi- nos de empleo o de concentración geográfica. Frente a estos ajustes y al ya señalado desequilibrio en la distri- bución de beneficios es importante diseñar políticas in- dustriales y regionales específicas (los fondos estruc- turales en el caso de la UE constituyen un buen ejem- plo). C) El avance de un proceso de integración es más difícil cuando los países miembros presentan asimetrías que pueden generar conflictos poniendo en peligro los resultados del proceso.
D) A medida que se alcanzan fases de integración más complejas, mayor es la cesión de soberanía nacio- nal de los países miembros en favor de las instituciones comunitarias (por ejemplo, la política comercial en la unión aduanera o las limitaciones a la política fiscal en la unión económica), lo que plantea no pocos problemas para los países miembros. E) En el caso de la integración monetaria, los costes se concentran en la pérdida de la política cambiaria y monetaria, renuncia que cobra especial relevancia en el caso de que se produzcan shocks asimétricos que afec- ten a los países miembros de manera diferente.
El debate sobre los efectos dinamicos: la polémica entre regionalismo y multilateralismo
En contraste con el debate sobre la integración en tér- minos estáticos, centrado en los efectos inmediatos de la unión aduanera sobre el bienestar, el debate en térmi- nos dinámicos gira en torno a si la proliferación de acuerdos comerciales regionales contribuye u obstaculi- za el avance de la liberalización comercial a nivel multi- lateral. Si lo expresamos de acuerdo con la conocida formulación de Bhagwati, la pregunta sería: ¿son los acuerdos comerciales regionales building blocks o stumbling blocks en el camino hacia el libre comercio mundial? Se trata de una cuestión que ha generado, y sigue generando, una intensa polémica 16 , ya que a pe- sar de las numerosas aportaciones al respecto, éstas no permiten alcanzar conclusiones definitivas.
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(^15) La obra de referencia en este sentido es MUNDELL (1961). En ella se analizan las ventajas y costes de compartir una moneda para determinar cuándo las primeras superan a las segundas, esto es, cuándo estamos ante un área monetaria óptima.
(^16) Existe una amplia literatura al respecto. Pueden consultarse las referencias clásicas de autores como BHAGWATI y PANAGARIYA (1996, 1998), PANAGARIYA (2000), ETHIER (1998), BAGWELL y STAIGER (1998), KRISHNA (2003) y algunos más recientes como BAIER y BERGSTRAND (2007) y ORNELAS (2008). También resultan de interés los siguientes informes: BANCO MUNDIAL (2005): Global Economic Prospects -Trade, Regionalism and Development; NACIONES UNIDAS (1990), Los bloques comerciales regionales: amenazan el sistema de comercio multilateral; OMC (1995), El futuro de la OMC; WTO (2007), «The Changing Landscape of Regional Trade Agreements: 2006 Update», Discussion Paper no 12. WTO; UNCTAD (2005): Multilateralism and Regionalism: The New Interface; o el amplísimo y reciente estudio editado por BALDWIN y LOW (2009).
Los defensores del regionalismo
Podemos señalar, en primer lugar, la aportación de Baldwin que se plantea la expansión de los bloques co- merciales asumiendo que regionalismo y multilateralis- mo son independientes y no se influyen entre sí. Su mo- delo demuestra que los PNM tienen incentivos para for- mar parte del acuerdo regional, generándose un efecto dominó que conduce a la expansión del bloque que pue- de llegar a englobar al mundo entero promoviendo así la liberalización del comercio a nivel mundial. Sin embar- go, el modelo de Andrianamanjara cuestiona este resul- tado porque considera que, una vez se alcanza un de- terminado tamaño, los PM tendrán incentivos para blo- quear la entrada a nuevos miembros (Panagariya, 2000, página 317). El resto de las aportaciones se alejan de este planteamiento al no compartir el supuesto de Bald- win ya que asumen que regionalismo y multilateralismo no son independientes sino que, por el contrario, inte- ractúan entre sí. El más destacado de los defensores del regionalis- mo es Ethier. Este autor considera que, en la actuali- dad, asistimos a un regionalismo abierto frente al regio- nalismo proteccionista de la primera oleada. De ahí que su relación con el multilateralismo sea positiva: de un lado, es en gran parte el resultado del éxito de la li- beralización comercial a nivel multilateral y, de otro, contribuye a expandir y preservar el sistema multilate- ral de comercio. Algunos de los argumentos que sos- tienen esta afirmación y que han sido reforzados por otros autores son los siguientes (Ethier, 1998, pági- nas 1153-1160): a) En un acuerdo regional, al contar con un menor número de participantes, es más fácil alcanzar compro- misos y negociar más cuestiones. En este sentido, la OMC reconoce que los ACR han permitido negociar compromisos en temas como comercio de servicios, propiedad intelectual, inversiones, medio ambiente o política de competencia que han allanado el camino para la adopción de acuerdos a nivel multilateral (OMC, 2007). Los defensores del regionalismo consideran que,
desde esta perspectiva, se puede considerar que los ACR funcionan como building blocks. b) La realidad refleja que la integración regional ha ido paralela a la liberalización multilateral, reduciendo así el potencial discriminatorio de los ACR. El trabajo de Baier y Bergstrand plantea si los acuerdos regionales in- crementan el comercio internacional de sus PM, conclu- yendo que existe evidencia empírica sólida que permite responder a esta pregunta en sentido afirmativo refor- zando así este argumento (Baier y Bergstrand, 2007, página 92). c) No existen signos de que el mundo esté dividido en bloques hostiles o fortalezas, tal como afirman los detractores de los ACR que suponen que los PM elevan sus aranceles frente al exterior para obtener ganancias en detrimento de los PNM. En este sentido, los defenso- res afirman que la desviación no es un objetivo en el marco del nuevo regionalismo ya que lo que se preten- de es alentar los efectos dinámicos que proporcionan mayores ganancias en términos de bienestar. También se argumenta que, tanto en entornos no cooperativos como en un entorno cooperativo, en el que los Gobier- nos cooperan entre ellos a la hora de definir sus políti- cas comerciales multilaterales, el TEC se reduce cuan- do los países se incorporan a ACR siendo este efecto suficientemente significativo como para garantizar que el bienestar global se incrementa como consecuencia de los bloques regionales. De hecho, algunos trabajos demuestran que la integración regional indujo a los paí- ses miembros de MERCOSUR a reducir sus aranceles frente a terceros, precisamente en sectores donde los efectos potenciales de desviación de comercio eran sig- nificativos. Y los mismos resultados se obtuvieron en un análisis de diez países latinoamericanos en la década de los años noventa (Ornelas, 2008, página 219). d) Algunos autores como Grossman y Helpman han señalado que, a veces, los acuerdos de liberalización comercial se logran a expensas del bienestar agregado, debido a la presión de grupos de interés políticamente poderosos que logran excepciones. En este sentido, los defensores admiten que siempre existirá presión por
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Para terminar, una posible conexión entre ambas pos- turas podría ser la idea de la multilateralización del re- gionalismo, entendiendo por tal un proceso que preten- de racionalizar las relaciones comerciales sobre una base más global. «El argumento no es que el regionalis- mo desaparecerá, más bien se trata de la idea de que puede haber un creciente interés por salir del spaghetti bowl. Considerando esto, es normal no solo preguntar cómo podría evolucionar el regionalismo hacia algo dife- rente, sino también qué papel podría jugar la OMC en la promoción de un sistema de comercio más inclusivo y coherente» (Baldwin, 2009, página 2).
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