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Tipo: Diapositivas
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ISSN 2013-1755, SCQ-IEC
Educació Química EduQ
número 8 (2011), p. 44-
DOI: 10.2436/20.2003.02.
http://scq.iec.cat/scq/index.html
El problema del llenguatge en l’ensenyament dels conceptes compost, element i mescla
The problem of language in teaching the concepts compound, element and mixture
En este trabajo se presenta una propuesta didáctica para enseñar conceptos fundamentales de la química ( compues- to , elemento , mezcla , etc.) a partir de definiciones con un lenguaje directo, no especializado y, por tanto, más cercano a los conocimientos de los alumnos. La propuesta de enseñanza de estos conceptos está basada en un enfoque peda- gógico que va de lo familiar a lo poco conocido, de lo concreto a lo abstracto y de lo sensorial a lo invisible.
Compuesto, elemento, mezcla, sustancia, terminología.
En aquest treball es presenta una proposta didàctica per ensenyar conceptes fonamentals de la química ( compost , element , mescla , etc.) a partir de definicions amb un llenguatge directe, no especialitzat i, per tant, més proper als alumnes. La proposta d’ensenyament d’aquests conceptes està basada en un enfocament pedagògic que va del més familiar al poc conegut, del concret a l’abstracte i del sensorial a l’invisible.
Compost, element, mescla, substància, terminologia.
A didactic proposal to teach basic concepts of chemistry (compound, element, mixture etc.) is presented based on alternative definitions with direct, non-specialized language which is closer to the pupils' knowledge. This proposal is based on a pedagogical approach which goes from the familiar to the unknown: from concrete to abstract, and finally from sensory to invisible.
Compound, element, mixture, substance, terminology.
Introducción ¿Cómo se deben enseñar los conceptos en una disciplina tan abstracta como la química, la cual posee un lenguaje científi- co propio, otro que comparte con otras disciplinas y, por últi-
mo, el lenguaje cotidiano que emplean los alumnos y que está inmerso en los otros dos? Aun- que los docentes lo nieguen, en el aula constantemente se da una negociación con respecto al lenguaje científico y al cotidia-
no, una acción que ocurre tam- bién con el propio adolescente, que está buscando su identidad tratando de encontrar la dife- rencia dentro de la igualdad con sus pares y en contra de lo esta- blecido.
Educació Química EduQ
número 8
Llenguatge i terminologia
Este trabajo tiene como finali- dades:
El problema del lenguaje En las aulas existe la conviven- cia del lenguaje común con el lenguaje científico. Por ejemplo, existen términos que poseen un determinado significado en la vida común y otro muy distinto en el ámbito científico. Además, los libros y los docen- tes emplean un lenguaje específi- co que utiliza, sin diferencias y al mismo tiempo, lo nanoscópico, 1 lo macroscópico y lo simbólico, lo cual hace muy difícil que los alumnos lo entiendan. Respecto al último punto, es común que el profesor (con la intención de hacerse entender) emplee palabras que puedan confundir al alumno, y lo más grave es que pocas veces se detie- ne a reflexionar sobre lo que ha dicho o si fueron las palabras adecuadas para el alumno. En lugar de favorecer la compren- sión de lo que se dice, esa «comu- nicación» termina convirtiéndose en un monólogo docente en el que se expresan palabras vacías, carentes de significado o con sig- nificados diferentes a los que les dan los alumnos (fig. 1). En un intento por evitar esa ambigüedad, Borsese (1998)
apunta que las características del lenguaje científico deben ser:
Dentro de la enseñanza de la química, esta problemática se ve reflejada en el entendimiento y la comprensión conceptual. Algunos trabajos han revelado que los alumnos comprenden poco deter- minados conceptos, una confu- sión que deriva de ciertos factores ya mencionados. Por ejemplo, Furió (2000) señala que los alumnos tienden a confun- dir los conceptos sustancia química y compuesto químico , prerrequisitos conceptuales necesarios para que posteriormente conceptualicen cambio químico y para diferenciarlo de cambio físico ; por ejemplo, pien-
san que agua y hielo, o que el alu- minio de una pieza y el aluminio en polvo, son sustancias distintas. El significado que atribuyen a estas palabras es el que predomi- na en el ámbito cotidiano, de modo que se reitera la influencia que el medio ejerce sobre la per- cepción de los alumnos. El concepto sustancia química que emplean los estudiantes es sinónimo de material. Aunado a lo antes mencionado, el docente y los libros de texto ponen un gran énfasis, durante los cursos de química, en los conceptos com- puesto y elemento , mientras que el concepto sustancia se emplea poco. Pozo y Gómez (1998) señalan que, en la vida cotidiana, todos los materiales o sustancias son consi- derados como mezclas de elemen- tos. De ahí deriva que los elementos, últimos componentes de cualquier material, para el alumno sean, paradójicamente, las sustancias puras. Es evidente que confunden las mezclas con las sustancias, ya que este es un término muy empleado en el ámbito cotidiano. ¿Cuántas veces han escuchado frases como «era
Figura 1. Actividad para hacer explícitas las ideas de los alumnos.
hasta una entidad física ( átomo ) que es imposible de ver debido a su tamaño tan pequeño. A un alumno joven, el concepto materia expuesto así no le dice nada. Por otro lado, esas pequeñas partícu- las invisibles y totalmente ajenas a su experiencia pueden ser con- cebidas como auténticas entele- quias. En segundo lugar, esta asevera- ción estrictamente se trata de una simplificación. En realidad, la naturaleza corpuscular de la materia es mucho más compleja y requiere una descripción más detallada: los objetos y los seres
que conocemos están hechos de materiales, los materiales pueden ser una sola sustancia o varias sustancias mezcladas, las sustan- cias consisten en partículas (áto- mos, iones o moléculas). A continuación se muestra un mapa conceptual (Sosa, 2007), en un orden con sentido pedagógico (de lo familiar a lo desconocido), que describe mejor el detalle y la complejidad de la materia (fig. 4). En tercer lugar, induce a pensar que todas las sustancias consis- ten en átomos sueltos, dejando de lado aquellas que consisten en moléculas y, todavía peor, aque-
llas que están formadas por redes (iónicas, metálicas y covalentes). En cuarto lugar, el hecho de hablar de «átomos de diferentes clases combinados de diversas maneras» remite a lo que se puede llegar a convertir en un terrible error conceptual: el hecho de no poder distinguir los compuestos de las mezclas. Decir que el agua está formada por átomos combinados (de hidróge- no y oxígeno) se entiende como que está formada por «átomos sueltos de hidrógeno y oxígeno mezclados en una determinada proporción».
Esta es una aseveración absur- da en dos sentidos. Es absurdo que haya una categoría que se llame mezclas. Cuando, en una cierta situación, se tienen juntos miembros de distintas categorías, se puede hablar de mezcla. En una granja puede haber gallinas y cerdos mezclados. Pero lo que no tendría sentido sería clasificar los vertebrados en seis categorías: peces, anfibios, reptiles, aves, ver- tebrados y… ¡mezclas! Obvia- mente, es correcto decir que la materia se puede presentar en forma de sustancias o mezclas, pero hay que tener cuidado en el
Llenguatge i terminologia
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Figura 4. Mapa conceptual sobre la materia: «De qué están hechas las cosas».
Figura 3. Alumnos que realizan un mapa conceptual para ubicar la química como una ciencia.
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hecho de que no se entienda que las mezclas son una categoría de clasificación (fig. 5). Cuando decimos que tenemos «una sustancia pura», lo que real- mente queremos decir es que tenemos «una sola sustancia». En el contraejemplo mencionado, sería absurdo hablar de cerdos puros y gallinas puras para comunicar que los cerdos solo son cerdos y que las gallinas no están contaminadas con cerdos. Esta aseveración también refuerza la confusión entre sus- tancia y mezcla toda vez que abre la posibilidad de «la existencia de sustancias constituidas por varias sustancias». ¿Qué otra cosa podría ser el concepto implí- cito sustancias impuras? Un contraejemplo más: si hablá- ramos de «españoles puros», «mexicanos puros» y «mezclas» para referirnos respectivamente a la comunidad de españoles, a la comunidad de mexicanos y a una comunidad con españoles y mexicanos juntos en una cierta actividad o en un cierto lugar (por ejemplo, en un crucero en el Caribe), sería extraordinariamen- te confuso. La palabra comunidad resuelve el problema. Y no repre- senta ninguna dificultad enten-
der que puede haber comunida- des de una sola nacionalidad, como la comunidad española o la mexicana, y comunidades de varias nacionalidades, como la iberoamericana. En el caso de las definiciones en química, pensamos que hace falta una palabra: material. Podríamos hablar de que los objetos y los seres que conocemos están hechos de «materiales». Estos pue- den ser de uno o varios «constitu- yentes». Los materiales de un solo constituyente son las sustancias , mientras que los materiales de varios constituyentes son las mezclas.
Las definiciones 4, 5 y 6, junto con la definición 1, contribuyen al reforzamiento del mismo error conceptual: la confusión entre compuesto , sustancia y mezcla. Dado que la definición de la quí-
mica no sirve para distinguirla de la física, tampoco se entiende en qué es diferente «separar física- mente» de «separar químicamen- te». Lo más probable es que, para un novato, los adverbios física- mente y químicamente no signifi- quen nada. Entonces las definiciones 4 y 6 podría enten- derlas simplemente así: «4. Las mezclas se pueden separar en sustancias puras», «6. Los com- puestos se pueden separar en elementos». Considerando la definición 5, la definición 6 nos llevaría también al absurdo de «una sola sustan- cia» constituida por varias sustan- cias: una sustancia compuesta formada por varias sustancias ele- mentales combinadas. Aquí pensamos que hay varios problemas lingüísticos. En primer lugar, que al sustanti- var los adjetivos compuesto y ele- mental se omite la palabra sustancia. Decimos compuestos y ele- mentos , pero sería más preciso decir sustancias compuestas y sus- tancias elementales. Decir el nombre completo permite hacer énfasis en que ambas son sustancias. En segundo lugar, que lo que ocurre en una descomposición química no es que «se separen los elementos», sino que una sus- tancia compuesta «se transfor- ma» o «se descompone» en sustancias más simples o en sus- tancias elementales. Se trata de una reacción química en la que las partículas de una sustancia, al ser sometida a condiciones extremas (altas temperaturas, acción de la electricidad, etc.), interactúan fuertemente entre sí, se rompen enlaces, intercambian partes (núcleos y electrones) y se forman nuevas partículas en las que solo hay núcleos del mismo tipo, es decir, con el mismo número de protones, en el caso que las sustancias formadas sean elementales. Una reacción quími- ca es un proceso peculiar y
Figura 5. Actividad para clasificar los materiales.
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Figura 6. Tipos de partículas químicas.
externos (los de la última capa) ocupan regiones tan grandes como las propias partículas quí- micas a las que pertenecen.
nales). A escala nanoscópica, las partículas de las sustancias origi- nales interactúan entre sí, inter- cambiando núcleos y electrones de tal modo que se forman nue- vas partículas que, obviamente, dan lugar a otras sustancias dife- rentes a las originales. En las reacciones químicas siempre se conservan los núcleos y los elec- trones. En consecuencia, la masa de las sustancias producidas (los productos) siempre es igual a la masa de las sustancias que reaccionaron originalmente (los reactivos). En resumen, en las reacciones químicas no se conservan las sustancias, pero sí se conserva la masa.
A modo de resumen La propuesta de definiciones presentada en este trabajo se dise- ñó en base a los siguientes ejes:
La aplicación en el aula de esta propuesta terminológica y didác- tica requiere del diseño de una serie de actividades que contem- plen los diversos aspectos que hoy se sabe que influyen en el aprendizaje: partir de las concep- ciones que tienen los alumnos, dar tiempo para la reflexión, la consideración del contexto y los aspectos históricos, tomar en cuenta las peculiaridades de las disciplinas científicas, etc.
De acuerdo con lo señalado anteriormente, se diseñó una uni- dad didáctica que contempla diversas actividades para que los alumnos tengan la oportunidad de reflexionar y, por lo tanto, para permitir la asimilación y la aco- modación (si fuera necesario) de los conceptos presentados. Dicha unidad forma parte de la tesis de maestría de uno de los autores de este trabajo (Méndez, 2006).
Referencias bibliográficas BORSESE, A. (1998). «Enseñanza, len- guaje, aprendizaje significativo: El caso de la química». En: Didáctica de las ciencias y transversalidad. Málaga: Universidad de Málaga. — (2000). «Comunicación, lengua- je y enseñanza». Educación Quí- mica , 11(2): 221. CAAMAÑO, A. (1998). «Materia y materiales en la enseñanza secundaria: Los niveles estruc- turales de la materia». Aula de Innovación Educativa , 69: 6-12. CAAMAÑO, A.; I RAZOQUE, G. (2009). «La enseñanza y el aprendizaje de la terminología química: Magnitudes y símbolos». Educa- ció Química (EduQ) , 3: 46-55. FURIÓ, C. (2000). «Dificultades concep- tuales y epistemológicas en el aprendizaje de los procesos quími- cos». Educación Química, 11(3): 300. MÉNDEZ, N. (2006). El problema del len- guaje en la enseñanza de los conceptos compuesto , elemento y mezcla. Tesis de maestría en docencia para la educación media superior. Méxi- co DF: Universidad Nacional Autónoma de México. P OZO, J. I.; G ÓMEZ , M. (1998). Apren- der y enseñar ciencia: Del conoci- miento cotidiano al conocimiento científico. Madrid: Morata. SCERRI, E. (2008). «El pasado y el futuro de la tabla periódica». Educación Química , 19(3): 234-241. SOSA, P. (2007). «Conceptos base de la química: Libro de apoyo para bachillerato». México DF: Universi- dad Nacional Autónoma de Méxi- co. Dirección General de CCH.
Plinio Sosa Fernández realizó en la Facultad de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México sus estudios de Química (1983), de maestría (1988) y de doctorado en química inorgánica (1995). Ha dado cátedra desde 1981 en diferentes asig- naturas de bachillerato, licenciatura y posgrado. También ha participado en cursos para la formación y la actuali- zación de profesores. Forma parte de los consejos editoriales de las revistas Educación Química , Perspectivas Docentes y Acta Universitaria. Actualmente es secretario académico de Docencia de la Facultad de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México. C. e.: [email protected].
Nadia Teresa Méndez Vargas realizó estudios en la Facultad de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México, obteniendo la licenciatura de Química Farmacéutica Bióloga con la especialidad de farma- cia. En 2006 obtuvo el grado con men- ción honorífica de maestra por la Universidad Nacional Autónoma de México, dentro del posgrado de maes- tría en docencia para la educación media superior. Desde 2002 es profe- sora de química del subsistema de bachillerato de la Universidad Nacio- nal Autónoma de México, en el Cole- gio de Ciencias y Humanidades, plantel Sur. Desde 2006 es asesora de estudiantes en el posgrado de maes- tría en docencia para la educación media superior. C. e.: [email protected].
Llenguatge i terminologia
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La aplicación en el aula
de esta propuesta
terminológica y
didáctica requiere del
diseño de una serie de
actividades que
contemplen los diversos
aspectos que hoy se
sabe que influyen en el
aprendizaje