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estoicismo filosofia, Resúmenes de Historia de la Filosofía

estoicismo filosofia explicacion sencilla

Tipo: Resúmenes

2022/2023

Subido el 12/11/2025

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israel-lopez-37 🇪🇸

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La felicidad. Séneca y San Agustín
De acuerdo con los estoicos, una vida feliz es la que está de acuerdo con su naturaleza y se
llega a ella si el alma está sana y ocupada.
Piensa Séneca que hay una mejor luz para discernir lo verdadero de lo falso,
en la propia alma, donde se puede revisar la vida y descubrir que muchos
deseos y trabajos no nos dan ninguna felicidad.
De acuerdo con los estoicos, una vida feliz es la que está de acuerdo con su
naturaleza y se llega a ella si el alma está sana y ocupada, sin inquietud, en
la búsqueda del soberano bien del alma. El fundamento inmutable de una
vida feliz es, para Séneca, la rectitud y firmeza de juicio y advierte que todo
fallará si se busca como lo mejor aquello que no nos hará mejores.
Hay en Séneca un alto concepto de la capacidad del hombre para elevarse
por encima de sus pasiones utilizando el juicio, la razón, la voluntad que
configuran su naturaleza, de acuerdo con la cual debe vivir, pero no es fácil
y los hombres se desvían buscando la felicidad en el poseer, en el saber, en
el poder, en el placer y cosechando dolor e infelicidad.
San Agustín también buscó la felicidad por diversos caminos. Aplicó su
formidable inteligencia a indagar sobre ella y llegó a la conclusión de que la
vida feliz consiste en gozar de la Verdad (con mayúscula) Aunque todos
confiesen preferir la verdad a la mentira, no buscan la verdad absoluta que
sirva de fundamento a todas las demás.
Antes y ahora solemos aceptar las verdades que nos benefician y nos son
cómodas y rechazamos las que pueden imponernos deberes o cuestionar
nuestra conducta.
El relativismo que nos corroe proclama, sin rebozo, que todas las verdades
son equivalentes e invocando la tolerancia, nos disuade buscar la verdad
absoluta sobre la que edificar nuestra vida. Naturalmente, cada día somos
menos felices y hemos llegado hasta confundir la felicidad con el estado de
bienestar, cada día más deteriorado.
Hay que reconocer el esfuerzo de Séneca y los estoicos para encontrar la
felicidad en la virtud y no en los placeres y enfrentarse a la muerte con
entereza, pero San Agustín va más allá pues, al interrogarse sobre sí mismo,
concluye que todos somos criaturas de Alguien que nos hizo para Sí. Por eso
exclama ¡nos hiciste para Ti y nuestro corazón está inquieto hasta que no
descanse en Ti! Descansar en Dios es la bienaventuranza eterna. La muerte
no es el final de nada.
Pero empeñados en borrar a Dios de nuestro mundo, para ser nuestros
propios dioses, hemos inventado fábulas inverosímiles que no dan razón
alguna sobre el hecho maravilloso de existir. El universo no es por puro azar,
ni el hombre el producto ciego de la evolución de la materia. Dios está cerca
de cada uno de nosotros, dentro de nosotros. Solo hace falta que nos
abramos a su acción repitiendo con San Agustín: ¡tarde os amé, hermosura
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La felicidad. Séneca y San Agustín

De acuerdo con los estoicos, una vida feliz es la que está de acuerdo con su naturaleza y se llega a ella si el alma está sana y ocupada. Piensa Séneca que hay una mejor luz para discernir lo verdadero de lo falso, en la propia alma, donde se puede revisar la vida y descubrir que muchos deseos y trabajos no nos dan ninguna felicidad. De acuerdo con los estoicos, una vida feliz es la que está de acuerdo con su naturaleza y se llega a ella si el alma está sana y ocupada, sin inquietud, en la búsqueda del soberano bien del alma. El fundamento inmutable de una vida feliz es, para Séneca, la rectitud y firmeza de juicio y advierte que todo fallará si se busca como lo mejor aquello que no nos hará mejores. Hay en Séneca un alto concepto de la capacidad del hombre para elevarse por encima de sus pasiones utilizando el juicio, la razón, la voluntad que configuran su naturaleza, de acuerdo con la cual debe vivir, pero no es fácil y los hombres se desvían buscando la felicidad en el poseer, en el saber, en el poder, en el placer y cosechando dolor e infelicidad. San Agustín también buscó la felicidad por diversos caminos. Aplicó su formidable inteligencia a indagar sobre ella y llegó a la conclusión de que la vida feliz consiste en gozar de la Verdad (con mayúscula) Aunque todos confiesen preferir la verdad a la mentira, no buscan la verdad absoluta que sirva de fundamento a todas las demás. Antes y ahora solemos aceptar las verdades que nos benefician y nos son cómodas y rechazamos las que pueden imponernos deberes o cuestionar nuestra conducta. El relativismo que nos corroe proclama, sin rebozo, que todas las verdades son equivalentes e invocando la tolerancia, nos disuade buscar la verdad absoluta sobre la que edificar nuestra vida. Naturalmente, cada día somos menos felices y hemos llegado hasta confundir la felicidad con el estado de bienestar, cada día más deteriorado. Hay que reconocer el esfuerzo de Séneca y los estoicos para encontrar la felicidad en la virtud y no en los placeres y enfrentarse a la muerte con entereza, pero San Agustín va más allá pues, al interrogarse sobre sí mismo, concluye que todos somos criaturas de Alguien que nos hizo para Sí. Por eso exclama ¡nos hiciste para Ti y nuestro corazón está inquieto hasta que no descanse en Ti! Descansar en Dios es la bienaventuranza eterna. La muerte no es el final de nada. Pero empeñados en borrar a Dios de nuestro mundo, para ser nuestros propios dioses, hemos inventado fábulas inverosímiles que no dan razón alguna sobre el hecho maravilloso de existir. El universo no es por puro azar, ni el hombre el producto ciego de la evolución de la materia. Dios está cerca de cada uno de nosotros, dentro de nosotros. Solo hace falta que nos abramos a su acción repitiendo con San Agustín: ¡tarde os amé, hermosura

tan antigua y tan nueva, tarde os amé! La vida, alegrías y sufrimientos, es distinta si ponemos en Dios nuestra esperanza.