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breve resumen de estoicismo recolectada en diferentes sitios web, con referencias bibliograficas.
Tipo: Apuntes
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Como hemos dicho, el fundador del estoicismo fue Zenón de Citio, un discípulo de Crates de Tebas que desarrolló su pensamiento a partir de las tesis cínicas de su maestro (de ahí la clara sintonía entre ambas filosofías en varios aspectos). Sin embargo, quien convirtió al estoicismo en una doctrina de relevancia fue Crisipo de Solos, quien dirigió la Stoa (la escuela estoica, ubicada en el pórtico pintado de Atenas) desde el 232 a. C. al 204 a. C. Gracias a su enorme talento dialéctico y a su gigantesca producción -nada menos que unas 700 obras, de las que tristemente solo nos han llegado fragmentos-, Crisipo consiguió no solo que el estoicismo fuera una filosofía de gran relevancia, sino que la Stoa llegase a superar a la Academia de Platón y el Liceo de Aristóteles. El centro del estudio de los estoicos es muy claro: el ser humano. Toda su filosofía está destinada al hombre, y más concretamente, a su moral. Los estoicos admiten dos principios: la materia y la razón. Todo está ligado por una ley natural, una razón universal, por decirlo de alguna manera. Una unión que integra también al ser humano, conectándolo con el mundo, puesto que él es también un ser racional. Todo este entramado forma una cadena inexorable de relaciones, causas y efectos ya establecidos, que es lo que entendemos como destino. Los estoicos son, por tanto, deterministas. Creen que los sucesos del mundo está preestablecidos y nosotros poco podemos hacer para cambiarlos. Autarquía: autosuficiencia para ser feliz Como los cínicos, los estoicos consideran que el ideal del sabio es conseguir no necesitar nada ni a nadie para alcanzar la felicidad en la vida. ¿Y cómo se alcanza esa felicidad? Viviendo conforme a nuestra naturaleza racional, es decir, viviendo virtuosamente. Puesto que el sabio vive en comunión con el universo y este está perfectamente determinado, el ideal estoico es el que nos transmitió Epicteto: soporta y renuncia. Soporta, porque tu destino va a ser el mismo te guste o no. Es un plan establecido por la divinidad del que no puedes escapar, así que no tenemos más elección que seguirlo dócilmente o dejar que nos arrastre. Y renuncia, porque siempre nos será más fácil alcanzar la paz, y con ella la ansiada felicidad, si no estamos dominados por nuestros deseos y apetitos. Si
tenemos pocas necesidades y sabemos controlar nuestras emociones, vivir felizmente será muy sencillo, de ahí la importancia de seguir ambas reglas. El punto de partida de la ética estoica es que la verdadera felicidad depende únicamente de nosotros mismos. Estas ideas son las que convierten al estoico en un personaje inexpugnable. Nada de lo que hay en el exterior le importa, puesto que todo su esfuerzo está en alcanzar la virtud, en lo que de él depende, en lo que nadie puede arrebatarle… en su interior. Esa es la clave de su fortaleza. Por mal que le vayan las cosas, el estoico nada teme, pues ha alcanzado la ataraxia, la imperturbabilidad de ánimo. Este concepto es su objetivo final, de la misma manera que el budista persigue alcanzar la iluminación. De este modo el estoico logra vivir en completa paz conforme a su naturaleza. Ante un hombre que acepta su destino y solo se preocupa por vivir de manera virtuosa, ni las emociones, ni el placer, ni el dolor o las riquezas tienen poder. Centrándose en su vida interior, el estoico se posiciona por encima de las cosas materiales y se hace completamente independiente. Para el cínico, todos aquellos que vivían erróneamente no eran más que unos mentecatos, que merecían ser insultados y ridiculizados por su estupidez. Un artífice de ello fue Diógenes, célebre por sus rifirrafes con sujetos de todo pelaje. Sin embargo, la crítica ácida del cínico no trataba de corregir o servir de ejemplo a sus semejantes, sino que se contentaba con menospreciarlos. Los estoicos, por su parte, tienen esa visión crítica, pero no comparten la forma. De hecho, para ellos la idea de comunidad es sumamente importante. Ahora bien, fieles a su pensamiento y su idea de que el mundo está unido por el fino hilo de la racionalidad, se consideraban ciudadanos del mundo. Por Filosofía&Co -30 mayo, 2019 Guía para entender a los estoicos. El estoicismo fue fundado por Zenón, de origen semita, nacido en Citio. Atraído por la filosofía se traslada a Atenas y, poco tiempo después funda su escuela filosófica en esta ciudad. Como no era ciudadano ateniense, Zenón no tenía derecho a comprar un edificio. Por ello, profesaba su pensamiento en un pórtico pintado por Polignoto. «Pórtico» en griego es «stoa». Fue por esta razón que la escuela fue llamada de «Stoa» o «Pórtico» y sus seguidores fueron llamados «los de la Stoa» o «estoicos».
La pérdida de alguien cercano, una enfermedad incurable, una experiencia traumatizante… Son tantos desgraciados azares que nos pueden suceder en la vida, y que parecen ser obstáculos para el alcance de la felicidad. Este valor supremo, muy a menudo considerado como objetivo último de la vida humana, ¿es una dulce utopía o un estado realmente accesible? Numerosas filosofías optan para la segunda opción. Si el budismo tiene cada vez más adeptos a través del mundo, sin embargo no es el único modelo que tiene la tranquilidad del alma, también llamada “ataraxia”. A UTILIDAD DEL ESTOICISMO Cuales sean los desgraciados azares de nuestra existencia, el estoicismo nos ayuda a aceptarlos y superarlos. Así pues, es una real filosofía terapéutica. Nunca un estoico se queja de su situación o deja sus sentimientos superar su razón. El ejemplo de Epícteto, esclavo libertado y estoico constituye un real modelo. Un día, su maestro se divertía torciéndole la pierna coja con un instrumento de tortura. Mientras que el filósofo lo prevenía tranquilamente de los riesgos y de que podía romper su pierna, ocurrió lo que debía ocurrir. “Ya te dije que me romperías la pierna, ahí está rota.” Dijo fríamente Epícteto después del drama. Como estoico, no fue perturbado por su desgracia. Un estoico se queda sereno en todas circunstancias, aunque la herida sea moral o física.
La ética estoica sigue simples preceptos que hoy no han perdido nada de su eficacidad. Epícteto explicaba la importancia de distinguir lo que depende de nosotros, y lo que no depende de nosotros: “Hay ciertas cosas que dependen de nosotros mismos, como nuestros juicios, nuestras tendencias, nuestros deseos y aversiones y, en una palabra, todas nuestras operaciones. Otras hay también que no dependen, como el cuerpo, las riquezas, la reputación, el poder; en una palabra, todo aquello que no es de nuestra operación.” - Manual de Epícteto. En la medida en que algo no depende de nosotros, no sirven lamentaciones. Al contrario, según la lógica estoica, tenemos que superar esta tristeza. Toda la ética estoica se articula con el buen uso de la razón, que debe permitirnos controlar nuestras representaciones, en todas circunstancias. EL ESTOICISMO: ¿UNA REPUESTA A LA CRISIS? Pero para tomar un ejemplo más moderno, la crisis económica es un evento exterior que no depende de nosotros, pero que puede aportarnos desgracias como un despido, un menor poder adquisitivo o un estrés adicional. Dos otros grandes principios del estoicismo son la fórmula “Sufrir y abstenerse” y la indiferencia al mundo exterior. En el papel de víctima de la crisis económica, un estoico debería admitir la pobreza, soportar las desgracias exteriores y finalmente aceptar su destino. De hecho, si no es de su responsabilidad el salir de su desgracia, entonces ¿por qué desear una felicidad tan vana como utópica? Como el Sísifo de Camus en el Mito de Sísifo, es justamente porque se vive en el presente, sin buscar una salida imposible a su trágico destino, que se llega a ser felices. En cualquier caso, el estoicismo no es la única respuesta a la crisis, pero a todos los desgraciados azares de nuestra existencia en general, lo que hace que es una filosofía definitivamente universal e intemporal. ESTOICISMO Y PASIÓN AMOROSA Frente a la problemática del sentimiento amoroso, que no ha cesado de estar de actualidad, el estoicismo considera esta pasión como cualquier otra. ¿Qué es una pasión? Una inclinación natural pervertida bajo la influencia del medio social y que perturba al alma. Los estoicos estiman que la costumbre y la educación nos persuaden de algunas cosas, por ejemplo que el dolor es un mal. La razón debe actuar como un filtro que acepta o no la pasión, y que la regula. Sólo entonces resulta posible estar enamorado y estoico, únicamente si este amor se mantiene bajo control. El siguiente discurso de Epícteto en su Manual no ha perdido su modernidad. “En todo lo que te sucediere, considera en ti mismo el medio que tienes de
En teoría, el estoicismo es un sistema filosófico que considera la razón como remedio para los trastornos de la vida. De hecho, es gracias a esta razón, específica a la especie humana, que el Hombre puede llegar a la felicidad (definida como ataraxia), cualesquiera que sean las circunstancias de su vida. Esclavo o maestro, de clase obrera o acomodada, el estoico es dueño de sus representaciones, es decir de su visión de las cosas. Ve las cosas como son y está consciente de su temporalidad. Se dedica solo con razón a sus pasiones. En los hechos, ¿la puesta en aplicación de los principios estoicos permite realmente una vida mejor? Según las estadísticas recogidas por el equipo de la Stoic Week 2013, entre los 2400 participantes, el 56% de ellos dicen haberse vuelto más sensatos y mejores. Entre estas mismas 2400 personas, el 14% notaron un aumento en la satisfacción de su vida, un 9% un aumento de las emociones positivas (alegría u optimismo) y un 11% una disminución de las emociones negativas. Los resultados pueden parecer débiles, pero son significativos en un periodo tan corto. De hecho, uno no se hace estoico en una semana. Necesita varios años para acercarse al ideal de sabiduría apoyado por esta filosofía. Pero el hecho es que en siete días, obtenemos resultados con algunas personas. En varios meses o varios años, los resultados positivos serán probablemente más consecuentes. Sea como sea, las obras increíblemente modernas de Séneca, Epícteto o Marco-Aurelio constituyen una continuación perfecta de este artículo para los más interesados. Estoicismo, una filosofía de vida intemporal JEAN-BAPTISTE RONCARI, TRADUCIDO POR ROMANE PARNET by Le Journal International