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euskera libro un libro, Apuntes de Euskera

euskeraun libro no lo leais son por los puntos

Tipo: Apuntes

2021/2022

Subido el 04/12/2022

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Bosquejo de Gramática
limuiir
de la lengua vasca
ANGEL LOPEZ GARCIA
La Real Academia de la Lengua Vasca ~Euskal-
tzaindia~ celebró del
25
al
29
de septiembre de este año
1984
su
X
Congreso, primero que se organiza en Pamplo-
na. Este Congreso se reunió en torno a la figura de Arturo
Campión, en su ciudad natal,
y
en el centenario de la
aparición de su «Gramática*.
Además de la ponencia de la Comisión de Gramática
de ~Euskaltzaindia», se presentaron numerosas
y
valiosas
aportaciones de investigadores nacionales
y
extranjeros.
La revista FONTES LINGUAE VASCONUM
quiere sumarse también al homenaje a la obra de Arturo
Campión, así como al esf~erzo de eEuskaltzaindiaa para
la fijación
y
elaboración de una gramática de la lengua
vasca. Para ello publica en este número el siguiente tra-
bajo de Angel López García, que fue presentado como
ponencia en el mencionado Congreso con el titulo .La
utilidad de un modelo topológico-formal para el estudio
gramatical del vasco*.
INTRODUCCION
Ed
presente estudio pretende bosquejar lo que sería una sintaxis liminar
e la lengua vasca. Tal pretensión, no hay ni que decirlo, resulta cien-
tíficamente tan válida como cualquier otra: se trata de aplicar una metodo-
logía lingüística muy reciente en la que vengo trabajando últimamente -la
gramática liminar
(G.L.)-
a una lengua difícil que ha reclamado la atención
de los estudiosos de forma reiterada. Pienso que del intento pueden deri-
var resultados positivos tanto para la lingüística general -para la gramática
liminar, en este caso- como para la euskérica, y que consiguientemente el
trabajo se presenta por mismo como una fuente de expectativas que no
requiere ulterior justificación.
Sin embargo la relación que vincula el método con el objeto de estudio
no se halla aquí enteramente equilibrada: tras haber investigado las líneas
maestras de lo que podría ser una
G.L.
del castellano,
y
algunos problemas
específicos del catalán y del francés, no parecía existir razón alguna para
cambiar de lengua analizada, sino más bien para profundizar en las estruc-
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Bosquejo de Gramática

limuiir de la lengua vasca

ANGEL LOPEZ GARCIA

La Real Academia de la Lengua Vasca ~ E u s k a l -

t z a i n d i a ~celebró del 25 al 29 de septiembre de este año

1984 su X Congreso, primero que se organiza en Pamplo-

na. Este Congreso se reunió en torno a la figura de Arturo

Campión, en su ciudad natal, y en el centenario de la

aparición de su «Gramática*.

Además de la ponencia de la Comisión de Gramática

de ~Euskaltzaindia»,se presentaron numerosas y valiosas aportaciones de investigadores nacionales y extranjeros.

L a revista FONTES L I N G U A E V A S C O N U M

quiere sumarse también al homenaje a la obra de Arturo

Campión, así como al e s f ~ e r z ode eEuskaltzaindiaa para

la fijación y elaboración de una gramática de la lengua

vasca. Para ello publica en este número el siguiente tra-

bajo de Angel López García, que fue presentado como

ponencia en el mencionado Congreso con el titulo .La

utilidad de u n modelo topológico-formal para el estudio

gramatical del vasco*.

INTRODUCCION

Ed

presente estudio pretende bosquejar lo que sería una sintaxis liminar e la lengua vasca. Tal pretensión, no hay ni que decirlo, resulta cien- tíficamente tan válida como cualquier otra: se trata de aplicar una metodo- logía lingüística muy reciente en la que vengo trabajando últimamente -la

gramática liminar (G.L.)- a una lengua difícil que ha reclamado la atención

de los estudiosos de forma reiterada. Pienso que del intento pueden deri- var resultados positivos tanto para la lingüística general -para la gramática liminar, en este caso- como para la euskérica, y que consiguientemente el trabajo se presenta por sí mismo como una fuente de expectativas que no requiere ulterior justificación. Sin embargo la relación que vincula el método con el objeto de estudio no se halla aquí enteramente equilibrada: tras haber investigado las líneas

maestras de lo que podría ser una G.L. del castellano, y algunos problemas

específicos del catalán y del francés, no parecía existir razón alguna para cambiar de lengua analizada, sino más bien para profundizar en las estruc-

ANGEL LOPEZ GARCIA

turas hasta entonces tan sólo bosquejadas. Debo decir empero que, aparte de que este empeño ya ha sido iniciado últimamente, me he visto impelido por una doble seducción: de un lado la vieja e irresistible tentación que nos ha conducido a los lingüistas a volver una y otra vez sobre la enigmá- tica lengua de los vascos; de otro lado, también, una razón esencial en este caso: aunque la G.L. es una teoría y un método científico de naturaleza hipotético-deductiva que, en principio, nada debe a la realidad concreta, siempre me ha obsesionado la sospecha de si, a pesar de las múltiples pre- cauciones formales con que la he ido elaborando, podía responder a una visión lingüística especial, la indoeuropea, en la que me muevo y desde la que fue formulada. Tal inquietud resulta enteramente gratuita cuando la metodología lingüís- tica deductiva utilizada es de tipo distribucional o generativo: como ha

mostrado sagazmente E. Coseriu sus principios generales son universales

de la lingüística, no universales del lenguaje, y por lo tanto su justificación

es interna y sólo formal, no debiendo nada a la lengua que se está investi- gando. La teoría de la gramática generativa no ganó sustancialmente nada decisivo al ser aplicada a lenguas muy alejadas del inglés desde el punto de vista tipológico: las descripciones a las que se llega en cada caso (piénsese en Botha o en Bendix) se limitan a confirmar tautológicamente convencio- nes operacionales que ya habíamos establecido o, cuando se aplican a la llamada «estructura subyacente», tienden a confundirla con el designatum sin más'.

En el caso de la G.L. los hechos no se presentan de esta manera: el

resultado de la lectura de.una serie de axiomas de índole topológico-

matemática2 pretende estar constituido por universales del lenguaje en su

g a d o más alto de abstracción. Consiguientemente, que esta metodología resulte aplicable al castellano, pero también el vasco (o a otra lengua no i.e.: la elección del euskera responde, claro está, a razones afectivas y de facilidad bibliográfica) tiene una significación especialísima, pues consti- tuye la prueba más fehaciente de que el procedimiento utilizado es correc- to y de que las implicaciones epistemológicas relativas a su presunta uni- versalidad están bien fundadas.

Lo anterior se entenderá mejor si se piensa que una G.L. se parece en

su metodología mucho más a las ciencias empíricas que a las sociales: lo

que se pretende es leer un cierto esquema cerrado obtenido de manera

axiomática según corroboran los datos de la realidad, como el físico lee sus fórmulas matemáticamente establecidas atendiendo al mundo objetivo que pretende predecir. ¿Podemos aplicar el tipo de descripción lingüística utilizado por Bloomfield para el inglés o por Prisciano para el latín a otros idiomas? Sin duda alguna: basta que nos enfrentemos a un material discreto, matizado de conducta humana en el primer caso y de «belles lettres~en el segundo3.

1. Cfr. E. COSERIU,«Los universales dellenguaje (y los otros),,, en Gramática, semántica, universales, **Madrid, Gredos, 1978, 2.' parte.

  1. Es la labor desarrollada en**^ A.^ LOPEZGARCIA, Para una gramática liminar,^ **Madrid, Cátedra, 1980, adonde remito al lector.
  2. Otra cosa es que a menudo estas aplicaciones terminen conduciendo a falsos universa- les resultantes de confundir la generalidad del** designatum con la del lenguaje. Como es sabido el

ANGEL LOPEZ GARCIA

vasco que en la lingüística general: se completa con algunas consideracio-

nes de tipología lingüística imprescindibles para centrar la clase de lectura

de axiomas a que se va a proceder. El resto del trabajo, que constituye la parte más extensa con mucho, pretende elaborar una sintaxis liminar ele- mental del euskera.

Dada la naturaleza puramente sintáctica y altamente formalizada de es-

te estudio he renunciado a la práctica usual en lingüística vasca antigua -Schuchardt- y moderna -Wilbur- de proponer análisis concretos de tex- tos más o menos extensos. También he dejado a un lado los complicadísi- mos problemas derivados del estudio de hablas concretas los cuales tropie- zan, no sólo con mi poca habilidad en el manejo de la lengua vasca, sino sobre todo con el inconveniente de que la normalización literaria del idio- ma es todavía un proceso en marcha. Mis datos proceden básicamente de gramáticas orientales u occidentales diversas, a las que hago referencia casi siempre y cuya ortografía he procurado conservar intacta; además me ha sido muy útil el abundantísimo Corpus de frases sencillas de UMANDI,

Gramática vasca, 2 vols., Tolosa, Kardaberaz, 1976: como el uso docu-

mental de esta fuente es continuo me abstengo de hacer ulteriores referen- cias a la misma.

CAPITULO 1) La gramática liminar y su metología: implicaciones

tipológicas

1.1.) Concepto de gramática liminar.

Una gramática liminar es un procedimiento hipotético-deductivo que a partir de los axiomas principales de la topología general busca correspon- dencias con la relación dialéctica que media entre el(1os) lenguaje(s) natura- l(es) y el (los) metalenguaje(s) que habla(n) del (de los) mismo(s). En es-

tricto paralelismo con la metodología de las ciencias empíricas la G.L. se

sirve así de un modelo formal susceptible de hacer predicciones con valor

general porque lo que predice no son expresiones concretas, sino regulari-

dades metalingüísticas, tal y como han sido establecidas por los gramáti- cos. N o es éste el lugar más adecuado para profundizar en los aspectos in- terlingüísticos y generales de la teoría, pues dicho empeño ha sido acome- tido por extenso en el libro programático a que me refería en la nota 2; tampoco trataré cuestiones metodológicas de detalle que pueden encon- trarse en un segundo trabajo escrito con esta finalidad5. Aquí me limitaré a señalar que el procedimiento hipotético-deductivo aludido permite obtener cuatro niveles fundamentales de análisis gramatical los cuales se correspon- den, por cierto, con distinciones comunes a otras escuelas lingüísticas y en particular a la escuela de Praga; ello constituye sin duda una confirmación suplementaria de que nos hallamos en el buen camino. Se trata de los si- guientes :

a) L;i estructura enunciativa (EE) o nivel de énfasis, donde se manifies-

ta la referencia de lo enunciado al contexto de la enunciación y que es un

5. Cfr. A. LOPEZGARCIA, Estudios de lingüística espuriola, Barcelona, Anagrama, 1983.

BOSQUEJO DE GRAMATICA LIMINAR DE LA LENGUA VASCA

nivel antiquísimo reconocido ya por los escolásticos cuando oponían el «modus» al «dictum», pero que en la lingüística moderna no hará su irrup- ción regular (y no esporádica) hasta las preocupaciones performativistas de Austin y Searle que recoge Chomsky en su «extended standard theory» por ejemplo6. Dicha estructura consta de una función performativa +o'- que rige tres argumentos, el hablante -Q-, el oyente -a- y lo dicho, don-

de a su vez cabe diferenciar un elemento realzado o foco -o- que está

incluido en el resto del enunciado o presuposición -&.

En resumen o' (Q: o C o: Q), que simboliza p. ej. el acto lingüístico iTen

cuidado con esa LLAVE! en el que el performativo «advertencia» es una

función que rige tres argumentos, el emisor, el receptor y lo dicho donde

se destacan el conjunto del enunciado «tener cuidado con esa X» -& y la

palabra realzada acentualmente que está incluida en él LLAVE -o+. El

emisor y el receptor están en cierto sentido fuera del esquema pues son

elementos constantes y. obligatorios para que exista acto de habla, tratán- dose, además, de términos mutuamente reemplazables; de ahí que si en

cierto sentido o' los rige, en otro, en cuanto elementos de las enunciacio-

nes anteriores, lo rigen a su vez: por eso los representamos con letras mayúsculas y los denominaremos «nudos», no «unidades».

b) La estructura lineal (EL) o nivel de orden se constituye atendiendo a

las relaciones de lo dicho con su contexto textual, es decir con el contexto de lo enunciado anteriormente y no con el contexto pragmático de la enunciación como arriba. En lingüística la escuela que más ha incidido en el estudio de estas cuestiones es desde luego la de Praga y en particular la corriente llamada «perspectiva funcional de la oración» atenta a los proble-

mas derivados de oponer un tema -o- a un rema -& a través de un nudo

de enlace -/-: como es sabido el tema simboliza lo conocido, la porción no dinámica o de menor dinamismo comunicativo, o lo que viene en pri- mer lu ar; el rema lo nuevo, la porción más dinámica, o lo que viene después^8. Como nuestra sintaxis no es textual sino oracional no entrare- mos en el detalle de estas cuestiones, dado que sólo nos interesan las re- percusiones funcionales de la ubicación textual de una oración. Simboliza- remos la EL como o/¿b y la consideraremos alternativa del nivel anterior con el que constituye la organización estructural 2 (O.E.2), pues ambos surgen de la actualización: en nuestro ejemplo tendríamos «Ten cuidado (o)/con esa llave (o)».

c) La estructura supe~icial (ES) o nivel de concordancia consiste en el

conjunto de relaciones gramaticales establecidas entre las partes de una oración que encuentran manifestación morfológica externa, es decir básicamente el dominio de las relaciones de concordancia que han constituido desde siempre, junto con las de orden examinadas en b), la preocupación de la gramática clásica, descriptiva y distribucional. La simbolizarnos o = & , es decir un cierto

elemento concordante -o- que pasa a igualarse -=- al resto del enunciado

6. J. A. AUSTIN, Palabras y acciones, Buenos Aires, Paidós, 1971, J. SEARLE, Actos de habla, Madrid, Cátedra, 1980 y N. CHOMSKY,«Estructura profunda, estructura superficial e inter retación semántica,,, Semántica y sintaxis en la lingüística transfomatoria 1, Comp. V. Sáncgez de Zavala, Madrid, AE, 1974, pp. 276-335.

  1. 2. PALKOVA,and B. PALEK,~FunctionalSentence Perpective and Text Linguistics,* Curient Trends in Textlinguistics, N e w York, Walter de Gruyter, 1978, -pp. 212-28.

BOSQUEJO DE GRAMATICA LIMINAR DE LA LENGUA VASCA

de ES, 6 de EP1, etc. Como estos niveles son presuntamente universales del lenguaje y no sólo de la lingüística, es de esperar que cada uno de sus componentes -las unidades tipo «o»y «o>>,etc., y los nudos tipo «=», «/»,etc.- tengan valor en sí mismos, describiendo un cierto tipo de cate- goría gramatical. Sin embargo lo «general» de esta propiedad sólo consiste

en la posibilidad de explicar las categorias gramaticales de una cierta lengua

acomodando su inventario a los nudos y unidades de las estructuras descfi-

tus. Qué nudo o unidad representará a cierta categoría es ya un problema

«particular» relativo a lenguas individuales y que debe ser examinado en concreto para cada una de ellas. En este trabajo se investigará precisamente qué tipo de categorías de la

lengua vasca pueden corresponder a los nudos y unidades del conjunto de

estructuras definidas arriba el cual convendremos en denominar espacio de

integración ( E I ) :

( EE: wY(R:wo : ñ )

Esta categorización particular, que no es sino un acto de lectura de los

axiomas generales de cara a su confrontación con una cierta lengua, puede producirse de tres maneras:

1) Leyendo cada nudo o unidad como valor absoluto, es decir, relle-

nándolo.

2) Leyendo las relaciones que contraen entre sí estos nudos y unidades,

los cuales son lógicamente valores relativos, es decir, realzando los unos

respecto a los otros.

  1. Combinando ambos procedimientos.

En 1) obtendremos valores sintácticos adscritos a elementos aislados, esto es valores sintáctico-semánticos del tipo «adjetivo», «sustantivo», «verbo», etc. En 2) llegaremos a valores sintácticos que sólo pueden mani- festarse en el seno de una estructura, esto es valores sintáctico- morfológicos del tipo «número» (en el que concuerdan el sustantivo sujeto

y el verbo), «tiempo» (que afecta a todo el enunciado), etc. En 3) hay neu-

tralización de ambas posibilidades, con lo que a la postre se llega a catego- rías sin sentido, a puras categorías fonológicas. Estas tres pos~bilidades-representan ótros tantos componentes de la

gramática, el semántico, el morfológico y el fonológico, que son integrados

por la sintaxis o componente sintáctico. Representaremos gráficamente esta

situación como sigue:

1.2) Hacia una tipología liminar

Adviértase, empero, que la integración de la fonología, la morfología y

la semántica en el espaczo sintáctico tridimensional puede producirse de

dos maneras, pues cada una de estas subciencias del lenguaje está represen-

tada por un eje y por un plano:

a) Cuando leamos nuestros símbolos y axiomas «desde el plano de cara

al eje que se le opone en cada caso», obtendremos automáticamente la in-

tegración de los tres ejes y por lo mismo el componente sintáctico, esto es

tanto XY frente a Z, como YZ frente a X o XZ frente a Y, terminan dan-

do en todos los casos XYZ.

b) Cuando leamos en cambio nuestros símbolos y axiomas «desde un

cierto eje de cara al plano que se le enfrenta» estaremos leyendo a la vez los dos planos que se cortan en dicho eje, pues los ejes son propiamente el

dominio de la introducción de coordenadas9 y sólo sirven de forma subsi-

diaria para la función categorizadora, que es bidimensional. Así resulta la

fusión de los planos YZ y XZ cuando leamos desde Z, la de los planos XZ

y XY cuando leamos desde X, y la de los planos XY e YZ cuando leamos

desde Y.

Todas las estructuras del E1 que hemos definido antes son pretendida-

mente universales esenciales en el sentido de Coseriu, es decir universales

derivados necesariamente del concepto «lenguaje/lengua». Si ahora atende- mos a sus posibilidades de combinación, como hicimos arriba de cara a la

categorización, obtendremos una serie de presuntos universales posibles es

9. Cfr. Para una gramática liminar, op. cit. 7.3.

ANGEL LOPEZ GARCIA

En estas lenguas es de esperar que «cada morfema tienda a expresar un valor semántico y viceversa», pues se trata de una fusión del componente morfológico y del semántico como hemos dicho.

C) Existen o pueden existir lenguas en las que la categorización se pro-

duce como en A) en lo relativo al plano XY -lo que se traduce en un

componente (sintáctico) morfológico-, pero axialmente en lo que respecta a los otros dos planos los cuales son fusionados a través del eje Z generando así un componente (sintáctico) fonosemántico. Las llamaremos convencio- nalmente lenguas polisintéticas (el esquimal p.ej. se aproxima a este tipo):

En estas lenguas es de esperar que «cada unidad fonemática tienda a expresar un valor semántico y viceversa», y como esta equiparación no puede producirse en lo mínimo (es decir de manera que a cada fonema corresponda un sentido y al revés), se dará en lo máximo, de forma que la mayor unidad fonemática -la que ocurre entre dos silencios- tiene un va- lor semántico unitario, es una «palabra-frase», porque se trata de una fu- sión del componente fonológico y del semántico como hemos dicho. D) Existen o pueden existir lenguas en las que la categorización se pro-

duce como en A) en lo relativo al plano YZ -lo que se traduce en un com-

ponente (sintáctico) semantico-, pero axialmente en lo que respecta a los

otros dos planos los cuales son fusionados a través del eje X generando así

un componente (sintáctico) fonomorfológico. Las llamaremos convencio- nalmente lenguas aislantes (el chino clásico p.ej. se aproxima a este tipo):

BOSQUEJO DE GRAMATíCA LIMINAR DE LA LENGUA VASCA

En estas lenguas es de esperar que «cada morfema vaya asociado siem-

pre al mismo significante y al revés», obteniéndose los valores categoriales

de tipo semántico (lexicológico) por medio de la posición, pues se trata de una fusión del componente fonológico y del morfológico como hemos di- cho. El lector tal vez se sorprenda al comprobar que estamos proponiendo

una tipologia lingüística deductiva que conduce a los cuatro grupos clásicos

de Humboldt y Pott por vía axiomática como ya hiciera A. Schleicher".

Sin embargo conviene notar que en el fondo la vieja taxonomía de F.

Schlegel y sus sucesores no ha sido reemplazada por ninguna otra con vali- dez global, aunque sí por muchas de índole parcial (fonológica, posicional,

etc.), y que una lingüística empeñada en hablar de las versiones que la pre-

cedieron, como es la G.L., se encontrará inevitablemente con ellas consti-

tuyéndose en justificación de las mismas. Si se repara en las críticas que por lo general se hacen al esquema schleicheriano se observará que su ba-

samento es más ideológico que técnico, y que en todo caso -con la excep-

ción ya clásica de E. Sapir- parecen incapaces de ofrecer una propuesta alternativa. En efecto, se suele decir12: 1) Que esta propuesta lleva implícita la idea de la «perfección» de las

lenguas flexivas indoeuropeas, en las que sonido y sentido se ajustarían

equilibradamente, frente al retraso lingüístico-cultural representado por las demás. Es claro que esta matización, indiscutible por lo que se refiere al trabajo de Schleicher (y de ahí que en general se tendiese a no aceptar la innovación de Pott que situaba las lenguas amerindias por encima de las europeas), no tiene sentido aquí (cfr. más abajo).

  1. Que la taxonomía rezuma intentos de acomodación a esquemas pro- cedentes de otras disciplinas como la filosofía (el hegelianismo de Schlei- cher) o la sociología (así en Max Müller para quien «aislante/aglutinantel flexiva* correspondía a etapa «familiar/nómada/político-ciudadana»). Nue- vamente resulta obvio que esta objeción carece de sentido en nuestro tra- bajo.
  2. Que estos grupos están descompensados, pues el aislante casi se re- duce al chino clásico y lenguas emparentadas con él, y el flexivo sólo com- prende la familia indoeuropea y la semítica, en tanto que los otros dos in- cluyen la gran mayoría de las lenguas del mundo. Esto es cierto en teoría, pero se justifica si atendemos a la forma en que se han obtenido nuestros

cuatro grupos los cuales surgen, recordémoslo, de los componentes de la

gramática en su articulación mutua. Según notaron los autores praguenses

en las famosas tesis de 1929 la relación fonología-morfología-sintaxis-

  1. A. SCHLEICHER, Zur Morphologie der Sprache, en «Mémoires de I'Académie Impe- riale des Sciences de St. Pétesbourg*, VI1 serie, t. 1, n.' 7, p. 2 SS; apud H. ARENS,La Lingüística (SUStextos y su evolución desde la antigüedad hasta nuestros dias) Madrid, Gredos, 1976, t. 1, p.
  2. Que una tipología puede ser perfectamente deductiva y no inductiva es cosa bien sabida y aceptada sin reticencias desde las investigaciones de V. SKALI~KA, Zur ungarischen Grammatik, Praha, 1935.
  3. Cfr. O.JESPERSEN,, Language. Its nature, development and origin, 1 3 ' ~imp. 1968 (lth 1922), London Allen and Unwin, 11,s 5. Véase su negativa evaluación final de la propuesta de Schleicher: «From both points of view then, 1 think that the classification here considered deserves to be shelved among the hasty generalizations in which the history of every branch of science is unfortunatel~so rich» (p. 80).

BOSOUETO DE GRAMATICA LIMINAR DE LA LENGUA VASCA

tener también los tipos clásicos y definirlos como posibilidades de índole general desde presupuestos axiomáticos diferentes a los que se utilizan aquí. Problema distinto es el de cómo establecer correspondencias entre com-

ponentes cuando de fenómenos tipo B), C) o D) se trate. Una posibilidad

que a priori parece poder aventurarse es la de que las categorías morfológi- co-semánticas sean a la vez realces y rellenos, las fonológico-semánticas

realces-relleno y rellenos, y las fonológico-morfológicas realces-relleno y

realces: en la práctica esto se traducirá en que dichas clases morfológico- semánticas rellenarán el dominio habitual de los realces (es decir, las es-

tructuras y ya no los nudos o unidades), o, al revés, procederán a realzar

ciertas partes dentro del dominio habitual de los rellenos (esto es, dentro de los nudos o unidades), o ambas cosas a la vez estableciendo algún tipo de relación simétrica; opciones parecidas podrían postularse igualmente para las categorías fonológico-semánticas o fonológico-morfológicas (para éstas sólo en teoría como ahora se verá). N o es éste el lugar adecuado para investigar dichas modalidades (que tampoco tienen por qué darse siempre de la misma manera) en profundi- dad. Teóricamente cabría distinguir hasta once tipos abstractos que se re- ducen a ocho tipos concretos de fenómenos lingüísticos; los enumero bre- vemente: A) Fenómenos flexivos que, por lo dicho arriba, no admiten mayor subdivisión. B1) Fenómenos aglutinantes que realzan nudos o unidades. B2) Fenómenos aglutinantes que rellenan estructuras. B3) Fenómenos aglutinantes en los que realce morfológico y relleno se-

mántico son simétricos y están equilibrados.

C1) Fenómenos polisintéticos que realce-rellenan nudos o unidades. C2) Fenómenos polisintéticos que rellenan estructuras. C3) Fenómenos polisintéticos en los que el realce-relleno fonológico y el relleno semántico son simétricos y están equilibrados. D) Fenómenos aislantes que como en A) también son únicos, pues tan- to el realce-relleno fonológico como el realce morfológico afectan a estruc- turas, y al cruzarse no determinan efectos especiales.

Es prematuro imaginar cómo podrían manifestarse las clases Bt, B2, B3,

C1, C2, C3 (A y D son las conocidas clases flexiva y aislante): en lo que

sigue se investigará con detalle la simetría aglutinante de B3 ejemplificada mediante un análisis pormenorizado de la lengua vasca.

CAPITULO 2) El componente (sintáctico) morfo-semántico de la

lengua vasca

Hemos dicho en el capítulo anterior que el vasco es una lengua agluti- nante del (tipo B3), es decir una lengua en la que los realces morfológicos y

cuando las tipologías lingüísticas se establecen sobre una base inductiva no hacen sino reflejar las características del método con que fueron edificadas, esto es, son un trasunto de los universales de la lingüística, antes que de los del lenguaje según ha notado R. H. ROBINS,«In defence of W.P.», Transactions of the Philological Society, Oxford, 1959, pp. 116-44.

ANGEL LOPEZ GARCIA

los rellenos semánticos se producen conforme a cierta ley de simetría. N o es fácil imaginar cómo se manifestará en la práctica dicho paralelismo: un relleno semántico afecta a la palabra incluso fuera de la oración (en otros términos que una palabra por sí misma es sustantivo o verbo, etc.); un realce morfológico no existe con independencia de la oración o del sintag- ma, por más que externamente suela aparecer vinculado a una sola palabra de los mismos (así los diccionarios tienen entradas para el sust. «casa» o para el verb. tr. «comer» en las distintas lenguas naturales, pero no para el «modo indicativo* o para el «género masculino»).

En realidad la palabra y la oración son la expresión sintáctica de opera-

ciones enfrentadas y aun opuestas: la primera surge de la actividad deno- minadora, la segunda de la actividad sintagmática: ésta sólo existe de cara a una actualización, aquella es independiente de la puesta en acto del men- saje, es una unidad del códigoi5. ' Pero esta dualidad palabra/oración no es naturalmente una oposición infranqueable, y de ahí su operatividad: no sólo sucede que una palabra

puede hacer de oración -jven!- y viceversa -dijo que no quería ir; lo dijo->

sino que además, y tal vez por ello, tanto los realces morfológico- oracionales como los rellenos semánticos asociados a las palabras se dan en ambas organizaciones estructurales del espacio de integración a que aludía- mos arriba, en la O.E.l, que es el dominio del código, y en la 0.E.2, que constituye el del mensaje. Esto significa que a priori cabe la posibilidad de trasladar «la necesidad de que los rellenos y los realces se produzcan paralelamente,, a «la exigen- cia de que unos y otros afecten a la O.E.l y a la 0.E.2 de forma simétrica e inversa». En otras palabras, si en una lengua flexiva como el castellano tenemos : Componente Componente Categorías semántico morfológico Categorías

demostrativo, número nominales, etc.... artículo, etc. conectores

pron.fóricos o = O

sustantivo, [[(::i

adjetivo, verbo

aspecto verbal tiempos verbales, etc....

  1. Por eso es posible definir taxonómicamente la oración como un agregado de palabras, pero no el texto como una suma de oraciones (cfr. p. ej. D. VIEHWEGER,«Zur semantischen Struktur des Textes,,, Probleme der Text-linguistik I, Berlin, S.G. 1977, pp. 103-18). La oración es la unidad última y distinta a partir de la cual em ezamos a considerar el lenguaje fuera del aislamiento vítrico al ue lo condenó el principio e inmanencia del estructuralismo: aunque 1

B esta reducción metodo ógica era beneficiosa y necesaria-tanto que en este trabajo la adoptamos igualmente- no debería hacernos olvidar que la oración es «otra cosa» y que en una fase ulterior la gramática tiene que aspirar a dar cuenta del lenguaje en contexto, es decir del uso wittgenstei- niano.

ANGEL LOPEZ GARCIA

Así se llega al siguiente sistema de categorías (sintáctico) morfosemántias que constituyen parcialmente una gramática liminar de la lengua vasca (la parte más importante y característica, porque el componente fonológico es similar en su

conformación al de las lenguas i.e. vecinas y no presenta interés teórico especial):

NOMBRE VERBO

Los valores propuestos para las cifras correspondientes a cada estructura serían los siguientes (nótese el paralelismo funcional verbo-nominal):

Componente semántica Componente morfológico

Categorías nominales Categorías verbales

(1) Casos actanciales (1) Voces

(2) Casos locales (2) Posiciciones temporales

(3) Determinación y número (3) Aspecto y número

(4) Posiciones sintagmáticas (4) Niveles de actualidad de especificación (5) Demostrativos, interro- (5) Modos gativos, indefinidos (6) Pronombres personales (6) Personas verbales

1 - - - - - - - - - - - - - - i w' (5) (R (6):w'C e' (5): n ( relleno 1 wY(fi) (Q(6):^ w^ Co(5):^ Q(6)) I w/O (4) w/O (4) 1 L _ _ _ _ - - _ - - - - - - -_.

Como el lector puede comprobar la simetría entre el sistema del nombre y el

del verbo es notable: las voces corresponden a los casos actanciales incorporados por los nombres que concuerdan con el verbo (1-1); las posiciones temporales o tiempos del verbo ordenan el acontecer en una línea, al igual que los casos loca- les de los que se sirven como formantes (2-2); el aspecto verbal o evaluación

subjetiva del proceso y el número verbal o evaluación objetiva se corresponden

con la determinación y el número nominales que son evaluaciones respectiva-

mente subjetiva y objetiva del referente (3-3); la actualización verbal halla su pa-

ralelo en la actualización nominal, altamente dependiente de la posición en el sin- t a p a (4-4); los modos del verbo son la expresión de la performatividad verbal,

como los deícticos y cuanuficadores la de la performatividad nominal (5-5); en

fin, las personas verbales concuerdan con las nominales (6-6): en «1», «2» y «3»

la categoría verbal se alcanza mediante relleno y la nominal mediante realce; en

«4», «5» y «6» sucede lo contrario, obteniéndose la verbal por realce y la norni-

nal por relleno. Ciertamente la búsqueda de simetría en el esquema ha presidido a priori nuestra investigación de la lengua vasca que en un primer momento fue deducti- va; sin embargo, como mostraré a continuación, la descripción de los hechos

realce

Componente morfológico omponente sernántico

L - - - - - - - - - - - -

realce

    • - 1 w = o (3) w=o (3) I

w+O (2) w+O (2) I relleno

(w,ó')f (1 ) (o,O')f (1) I

L - - - _ - - - - - - - - - - - A

BOSQUEJO DE GRAMATICA LIMINAR DE LA LENGUA VASCA

reales se ajusta sin violencia a la fórmula propuesta, y aun encuentra explicacio- nes sutiles e interesantes a partir de la misma, lo que confirma, pienso, la viabili- dad del camino emprendido.

CAPITULO 3) El sistema nominal

3.1) Los casos del nombre

(3.1.1) El problema del ergativo

N o conozco ningún estudio de índole general sobre la lengua vasca que haya resistido la tentación de ocuparse del asunto del ergativo, a título de

entidad específica, y sobre todo problemática. Cierto que la cuestión rebasa

con mucho el ámbito del euskera: como es sabido una lengua ergativa sería un idioma en el que por relación a las lenguas nominativas, entre otras respecto a la lengua en que se redacta este trabajo, sucede que el sujeto de un verbo intransitivo y el objeto de un verbo transitivo van en el mismo caso-Absoluto-, en tanto que el sujeto de un verbo transitivo se marca mediante el Ergativo. «Por relación a las lenguas nominativas* significa que en realidad avizoramos el problema desde el punto de vista de la traductibilidad de unos idiomas a otros, lo que ha sido responsable, por cierto, de muchos de los sinsentidos a que habitualmente se llega: a) Decir que en las lenguas ergativas «el verbo es pasivo»16 porque una oración como gizonak liburua erosi du, «el hombre ha comprado el libro», se traduce literalmente por «el libro ha sido comprado por el hombre» no es decir nada: por la misma razón podría ser activa o media, pues esta frase verbal euskérica no conoce alternancias diatéticas susceptibles de manifestarse en una traducción. b) Lo anterior conduce a ciertos autores a negar la pertinencia de la noción «sujeto»" en este tipo de lenguas: claro que por lo mismo podría rechazarse en algunas lenguas nominativas donde -escandalosamente- a veces el sujeto de un verbo intransitivo se halla en el mismo caso -Acusativo- que el objeto de un verbo transitivo, según sucede en las oraciones de infinitivo no concertado en latín que además se sirven de este mismo caso «oblicuo» para el sujeto de los verbos transitivos. Se me dirá que aquí se trata de algo excepcional y no de la

  1. Para el vasco:^ J.^ ALEMANY,«La naturaleza del verbo vascuence; los vascos conciben como paciente el sujeto del verbo intransitivo», B.R.A.E., XIV, 1927, pp. 62-81; H. GAVEL, «Quelques observations sur la passivité du verbe basque* R.I.E. V. XXI, 1930, pp. 1-14; P. DE YRIZAR,«Sobre el carácter pasivo del verbo transitivo o del verbo de acción en vascuence y en algunas lenguas del Norte de América, B.R.S.V.A.P., VII-2, pp. 123-79 y VII-3, pp. 353-91, 1951.En lingüística general la última postura similar que conozco es la de H. J. SASSE,~Subjekt und Ergativ: zur pragmatischen Grundlage primarer grammatischen Relationen~,Folia Lin- guistica, XIII- 3/4, 1978,.p. 240: «Im Akkusativsystem ist die primare (d.h. topictragende) grammatische Relation mit der semantischen Rolle des Agens, im Ergativsystem dagegen mit der semantischen Rolle des Patiens assoziiert.
  2. Para el vasco es la postura clásica de A. MARTINET,«Le sujet comme fonction linguistique et l'analyse syntaxique du basque, B.S.L.P., LVI-1, 1962, pp. 73-82, aunque más tarde haya rectificado o matizado su formulación primera en Estudios de sintaxis funcional, Madrid, Gredos, 1978, pp. 287-88. En lingüística general cfr. 2. GOLAB,«Subject as a linguistic category, General Linguistics, IX, 1969, pp. 1-12. y R. VAN VALIN,~Ergativityand the Universality of Subjects,,, C.L.S. XIII, 1977, pp. 689-705.

BOSQUEJO DE GRAMATiCA LiMiNAR DE LA LENGUA VASCA

f(o,óY)

Desde dicha EPi -

de la que los casos nominales son obviamente realces morfológicos, esto es señalamientos de alguno de los símbolos en oposición a los demás, pueden derivarse dos posibilidades:

1) Lenguas en las que lo realzado son los símbolos de f ( ~ , ~ , v , w...) : como

este esquema corresponde a cláusulas semánticas del tipo «Proceso verbal (casol, caso2... ~ a ~ ~ , ) » ,de hecho sólo se realzarán las funciones explícitamente nominales, es decir (x)', (y)', (v)', (w)'? y así sucesivamente, pero no el símbolo verbal «f». Se trata de las lenguas nomtnativas como el latín donde hay un caso Nominativo que por realce de «x» marca el primer actante, un caso Acusativo

ue por realce de «y» marca el segundo actante, un caso Dativo que por realce

l e <>marca el tercer actante, un caso Ablativo que por realce de x v ~marca los circunstantes, etc.". Como «x, y, v, w...» es una serie abierta los casos

locales pertenecen a este inventario y no necesitan de ulteriores realces en otras

estructuras.

2) Lenguas en las que lo realzado son los símbolos de f(o, ó'), que al

corresponder a estructuras sintácticas del tipo general (es decir, co+ó, o=o,o/&..), realzan tanto las unidades coy ó' como el nudo f, pues éste, lejos de simbolizar aquí a un verbo, representa simplemente la condición de existen-

cia de los anterioresz2. Así surgen tres casos básicos, el realce de «o»o

Ergativo, el realce de «f» o Absoluto, y el realce de «ó'»o Dativo. Son obviamente las lenguas ergativas que necesitarán obtener sus casos locales mediante realce de otras estructuras.

3.1.2) Los casos actanciales

La diferencia señalada arriba es fundamental: en las lenguas nominativas el Nominativo, en cuanto realce de «x» oprimerargumento en (x, y, v, w...), debe figurar lógicamente como sujeto cuando no hay otro caso presente (prescindo

un determinado caso), una de-las funciones objeto por otra, la segunda función objeto por otra, etc.; por otro lado es preciso que cualquier estructura profunda distinga la función sujeto de las demás funciones, trátese de objetos o del verbo mismo». En Para unagramática liminar, op. cit. 1980, p. 147, nota 169 se afirma: <c... en el plano semántica f (x, y, z...) simboliza la serie de funciones diferenciadas «x, y, v, w...» ocupadas por casos en el entramado *Q»que es la cláusula y S- P los w y ó (U.R. y R.C.) que producen or emergencia dicha cláusula; en el plano sintáctico sucede al contrario, de manera que sien B o o + ó el entramado oracional depositario de la cláusula, es decir oQó, f (x, y, v...) supone una subespecificación del mismo indicativa de

que o puede ser situado en un plano de igualdad con los elementos no - f en que se escinde Q,

pero sin aludir a la clase ni al número de éstos ( ...y1, ... etc., y no... y, v, w...)».

21. He descrito el sistema casual latino, atendiendo a problemas marginales como el del Genitivo o el de las oraciones de infinitivo, en el cap. 5 de mis Estudios de lingüística es añola, op. cit. También se analizan allí los sistemas de lenguas nominativas que se sirven i e otros procedimientos (orden, concordancia, preposiciones, etc.) para marcar las funciones casuales.

22. Tanto es así que dicho «f» se constituye como «o»O «o» de otras estructuras cuando

no se trata de oraciones básicas «viene (o)/Juan», (ó)«Juan (o) = viene (a)»,etc-. Este carácter

aranominal de uf» es el que llevó a L. HJELMSLEV,«El verbo y la frase nominal,,, Ensayos Engziírticos, Madrid, Gredos, 1972, pp. 218-53, a definir el verbo como una conjunción de proposición.

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ahora de las irregularidades y excepciones que encuentran explicación por otro lado); en las lenguas ergativas, cuyos realces responden al esquema f(o, o') -y no simplemente ( o , o')-, es obvio que lo primario corresponde al Absoluto o realce de f, lo secundario al del primer actante o, y lo terciario al del actante no-primero En vasco, que es una lengua del segundo tipo, tenemos así tres casos actanciales : a) El Absoluto obtenido por realce de «f». Como todo f es descomponible en un proceso y un resultado -(P+R)- desde el punto de vista de la modeliza- ción lingüística24, se sigue que en realidad el Absoluto no sólo se realza

respecto al Ergativo o y el Dativo o', sino que a la vez es necesario atender a

dicha escisión interna según P esté realzado respecto a R -esto es (P+r)'- o R

respecto a P -(p+R)'-: ello es debido a que f constituye propiamente el nudo

que vincula las unidades o y 6' y que por lo tanto vale por ambas, por la que

expresa la actividad o (la parte procesual de f, que es P) y por la que expresa la

pasividad o' (la parte resultativa de f, que es R). Cuando no haya ningún otro caso, el Absoluto surgirá por realce de (P+r)', pues la expresión de la procesua- lidad es imprescindible para que la oración exista como tal -GIZONA doa, «el hombre va»-; cuando la procesualidad sea expresada por el carácter activo del Ergativo, el Absoluto surgirá como realce de (p+R)' -gizonak LIBURUA darama, «el hombre lleva el libro»-, es decir como manifestación del resultado de aquella actividad. Estas consideraciones generales explican la concordancia

teórica del Absoluto con el morfema sujeto de los verbos intransitivos y con el

morfema objeto de los transitivos: las excepciones e irregularidades surgen de atender simultáneamente a los casos nominales y a las voces verbales y serán examinadas más adelante. b) El Ergativo obtenido por realce de « o » :nótese que frente al Nominativo de las lenguas nominativas no se trata realmente del primer argumento sino del actante primero (que sigue al actante cero), es decir, del realce ue debe expresar la «actividad» y que lo hará cuando ésta no sea manifesta 1 a por la procesualidad de f, esto es en estructuras transitivas de las que pasa a ser el sujeto. Como antes, las excepciones se examinarán más tarde. c) El Dativo obtenido por realce de o' expresa el actante no primero, es decir el actante pasivo, reservando la expresión de la actividad al Ergativo o al Absoluto: consiguiente nunca es sujeto. Que mi interpretación es la correcta lo confirma una notable propiedad morfofonológica de este caso: aunque en vasco la forma plural de los casos se obtiene añadiendo un afijo específico, sin

  1. La diferencia entre lenguas nominativas y lenguas ergativas^ podría ser comparada a la existente entre las matemáticas y la lingüística en lo relativo al análisis de las funciones proposi- cionales: en matemáticas existen funciones de una variable -f(x)-, de dos variables -f(x,y)-, o de más, pero difícilmente funciones de cero variables, pues esta teoría sería una noción contradicto- ria ya que la *función» lo es precisamente porque sus valores varían a tenor de las variaciones de la variable; en lingüística el análisis actancial distingue la posibilidad de construcciones ceroac- tancilaes, es decir de procesos que se desarrollan sin el apoyo de ningún actante -cfr. L. TESNIERE, Eléments de syntaxe structurale, Paris, Klincksieck, 1959, p. 104. Bien entendido que se trata sólo de un analogía: no hay ninguna razón para considerar a las lenguas nominativas como más lógicas y menos lingüísticas (?)que las ergativas o viceversa; además la propuesta tesnieriana debe ser matizada, pues probablemente los verbos meteorológicos son ceroactancia- les en apariencia ,. p , ero pueden remitir a un Locativo implícito, etc.

24. La particion de toda función verbal en Proceso + Resultado es aceptada por la mayoría

de las corrientes gramaticales, ya sea estructuralistas -TESNIERE,op. cit. p. 259- o generativistas