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Procedimiento adecuado para la exploración
Tipo: Guías, Proyectos, Investigaciones
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Vol. 59, n.o^ 6, Noviembre-Diciembre 2016^43
Renata Báez Saldaña a,b^ , Sergio Monraz Pérez b,c^ , Patricia Castillo González a^ , Uriel Rumbo Nava a^ , Rogelio García Torrentera d^ , Rebeca Ortíz Siordia e^ , Teresa I. Fortoul van der Goesb,f
a (^) Servicio Clínico 3 Neumología Oncológica. Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias Ismael Cosío Villegas. Ciudad de México. b (^) División de Posgrado. Facultad de Medicina. Universidad Nacional Autónoma de México. Ciudad de México. cResidente de Neumología Adultos. Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias Ismael Cosío Villegas. Ciudad de México. d (^) Departamento de Urgencias. Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias Ismael Cosío Villegas. Ciudad de México. e (^) Departamento de Educación Continua. Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias Ismael Cosío Villegas. Ciudad de México. f (^) Departamento de Biología Celular y Tisular. Facultad de Medicina. Universidad Nacional Autónoma de México. Ciudad de México. Correspondencia: [email protected] Recibido: 25-julio-2016. Aceptado: 19-septiembre-2016.
Resumen La exploración adecuada del tórax tiene una secuencia que ayuda al clínico a seguir varios pasos e integrar sus hallazgos en síndromes, mismos que lo llevarán con más seguridad hacia el diagnóstico más adecuado. Al cumplirse los 200 años de la invención del estetoscopio por René Laënec, tomamos esta oportunidad para recordarlo y detallar los pasos de la exploración del tórax. El hecho de contar con más herramien- tas tecnológicas para el diagnóstico, no le resta importancia a esta etapa tan importante de la relación entre el médico y su paciente, que es la exploración. Palabras clave: Laënec, tórax, exploración, estetoscopio.
thoracic exploration: a guide to decipher their messages Abstract Thoracic exploration has a sequence of steps that help the clinician to integrate its findings in syndromes, which will lead the physician to better diagnosis. This year the stethoscope, invented by René Laënec, turns 200 years old and we use this opportunity to remember him and provide a detailed description of the thoracic exploration. To have access to more sophisticated diagnostic tools should not diminish the relevance of a direct exploration of the patient, which is a very important step in the patient-physician relationship. Key words: Laënec, toracic exploration, stethoscope.
AnTECEDEnTEs Las afecciones del sistema respiratorio es una de las más frecuentes –tanto en la infancia como en la edad adulta– en la solicitud de atención en los servicios médicos. La neumología se inserta en el currículo formal en el tercer año de la licenciatura, y es en ese momento que el estudiante se enfrenta a la exploración y al significado de los datos clínicos que encuentre. Es interesante recordar que ese emblema médico que es el estetoscopio, se creó como una herramien-
Fotos: Nayeli Zaragoza
44 Revista de la Facultad de Medicina de la UNAM
ta para la exploración del tórax hace ya 200 años. Este desarrollo –sí el estetoscopio fue un desarrollo tecnológico en su época– lo publicó René Laënnec en 1819 en un tratado que causó gran interés en los médicos europeos. Antes de esta herramienta, el mé- dico auscultaba a sus pacientes colocando la oreja directamente en el tórax del enfermo. Esta manio- bra tenía algunas desventajas, ya que en las mujeres obesas los ruidos eran casi inaudibles, y explorando a una paciente con esas características se le ocurrió enrollar una serie de hojas de papel, para formar un cilindro, aplicó un extremo a la zona cardiaca y otra a su oído y se dio cuenta de que no había distorsión del sonido. Con esto, Laënec desarrolló una manera de auscultar indirectamente el corazón y los pulmones^1. La exploración física del tórax forma parte del proceso de razonamiento clínico durante el proceso de estudio de las enfermedades respiratorias, debido a que permite la generación de hipótesis. Requiere de una sensibilidad especial, que se va adquiriendo con la práctica y, aunque tiene sus limitaciones, no es sustituida por la tecnología. Adicionalmente, sus efectos psicológicos y terapéuticos son innegables, ya que la exploración física mejora la capacidad de comunicación entre el médico y el paciente. Detectar los diversos signos, les permitirá al es- tudiante y al médico integrar síndromes que los llevarán a orientar sus diagnósticos, y sobre los cua-
figura 1. Línea medioesternal
figura 2. Línea paraesternal
figura 3. Línea medioclavicular
figura 4. Pared lateral del tórax
El estetoscopio, se creó como una herramienta para la exploración del tórax hace 200 años. Antes de este desarrollo, el médico auscultaba a sus pacientes colocando la oreja en el tórax del enfermo. Esta maniobra tenía algunas desventajas, por ejemplo, en las mujeres obesas los ruidos eran casi inaudibles, y mientras René Laënnec exploraba a una paciente con esas características se le ocurrió enrollar una serie de hojas de papel para formar un cilindro, aplicó un extremo a la zona cardiaca y otra a su oído y vio que no se distorsionaba el sonido.
Fosa yugular
Apéndice xifoides
Línea medioesternal
Articulación esternoclavicular
Línea paraesternal
Articulación esternoclavicular
Articulación acromioclavicular
Línea medioclavicular
Pared lateral del tórax
Línea axilar anterior
Línea axilar posterior
La exploración del tórax
46 Revista de la Facultad de Medicina de la UNAM
figura 9. Línea escapular figura 10. Línea escapuloespinal
figura 11. Línea infraescapular figura 12. Línea duodécima dorsal o basal de Mouricuand
figura 13. Región supraclavicular figura 14. Región supraesternal
figura 15. Región infraclavicular figura 16. Región mamaria
Línea escapular Línea escapuloespinal
Espina de escápula
Tercera vértebra dorsal
Línea infraescapular Línea duodécima dorsal o basal de Mouriquand
Región supraclavicular
SC
Región supraesternal
SE SC
Región infraclavicular
SE SC IC
Región mamaria
SE SC IC
M
La exploración del tórax
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Cara posterior del tórax
- Línea vertebral. Es la vertical que sigue el tra- yecto de las apófisis espinosas de las vértebras (figura 8). - Líneas escapulares. Pasan por el borde interno de cada una de las escápulas, derecha e izquierda (figura 9). - Línea escapuloespinal. Horizontal que sigue la es- pina de la escápula, señala el cruce de la apófisis espinosa de la tercera vértebra dorsal y constituye el punto de referencia del origen de las cisuras pulmonares (figura 10). - Línea infraescapular. También es una línea hori- zontal que pasa por la parte inferior de la escá- pula, pasa entre la VII y VIII apófisis espinosas dorsales (figura 11). - Línea duodécima dorsal o basal de Mouriquand. Corresponde al límite inferior del tórax, la lí- nea se traza con una horizontal a nivel de las duodécimas costillas derecha e izquierda. Esta línea se desplaza dos a tres centímetros durante la inspiración y la espiración (figura 12).
Regiones del tórax Las regiones están limitadas por las líneas del tórax que hemos descrito previamente y son las siguientes:
Cara anterior del tórax
- Región supraclavicular. Esta región está limitada por la clavícula, el borde superior del músculo trapecio y el posterior del esternocleidomastoideo. Esta región corresponde al vértice del pulmón, el cual sobresale de la clavícula 2-4 cm (figura 13). - Región supraesternal. Se limita por la parte superior de la horquilla esternal y el borde anterior de ambos músculos esternocleidomastoideos (figura 14). - Región infraclavicular. Sus límites incluyen al borde inferior de la clavícula, el superior de la tercera costilla, la línea medioesternal y la axilar anterior (figura 15). - Región mamaria. En ella se encuentra la inser- ción de la glándula mamaria y comprende el borde inferior de la región infraclavicular y por debajo por una horizontal a la altura de la sexta costilla (figura 16).
figura 17. Región axilar figura 18. Región infraaxilar
figura 19. Región supraescapular figura 20. Región escapular
Región axilar
Ax
Región infraaxilar
Ax
IAx
Región supraescapular
SE
Región escapular
SE
E
R. Báez Saldaña, S. Monraz Pérez, P. Castillo González, U. Rumbo Nava, R. García Torrentera, R. Ortíz Siordia, T.I. Fortoul van der Goes
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Recuerde que la forma del tórax en sujetos asté- nicos es alargado y estrecho, en los pícnicos es corto y globoso y, en el caso de los atléticos es un tórax prominente con estructura ósea robusta. Las deformidades del tórax se dividen en con- génitas y adquiridas. Algunas las mencionamos y caracterizan al primer grupo: tórax acanalado, Pec- tus excavatum o tórax en embudo, tórax piramidal, tórax piriforme.
- Tórax acanalado. Presenta un discreto hundi- miento longitudinal del esternón - Tórax en embudo o pectus excavatum. Se carac- teriza por una depresión en la región esternal. - Tórax piramidal. Prominencia de la parte an- teroinferior de la caja torácica a la altura del apéndice xifoides por excesivo desarrollo costal.
En el segundo grupo se incluyen las deformida- des adquiridas, así tenemos:
- Tórax raquítico. Dado por un aumento del diá- metro anteroposterior con disminución de los diámetros transversos, aplanamiento desde la línea medioclavicular hasta la línea axilar pos- terior, generalmente es un tórax propio de los pacientes con raquitismo. - Tórax enfisematoso. Es voluminoso, cilíndrico con aumento del diámetro anteroposterior y del transverso inferior, se observa en casos de enfi- sema pulmonar.
Las alteraciones en la forma pueden ser asimé- tricas, explicadas por la presencia de abombamiento (como es el caso del derrame pleural o del neu- motórax hipertensivo), y por retracción unilateral (como puede ser en la condensación pulmonar o en la atelectasia). Una vez estudiados la forma y el volumen, revi- saremos el estado de la superficie, la cual incluye: las características de la piel (como su color), la presencia de nevos, efélides, acné, cicatrices, estrías, vesículas, manchas, quistes, tumores y la red venosa colateral. Los músculos no deben parecer atróficos, ni es-
figura 21. Región escapulovertebral
figura 22. Región infraescapular
figura 23. Posición ideal del paciente para la exploración física toracopulmonar
pásticos, la columna no debe presentar desviaciones laterales, posteriores o anteriores. La inspección dinámica permite evaluar las ca- racterísticas de los movimientos respiratorios en lo que se refiere a frecuencia, ritmo, amplitud y simetría. La respiración normal consiste en movimientos rítmicos sucesivos de expansión del tórax (inspira- ción) y retracción (espiración).
Región escapulovertebral
SE
EV E
Región infraescapular
SE
EV E
IE
R. Báez Saldaña, S. Monraz Pérez, P. Castillo González, U. Rumbo Nava, R. García Torrentera, R. Ortíz Siordia, T.I. Fortoul van der Goes
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En los niños, la respiración es francamente abdo- minal, en la mujer es costal superior y en el hombre es costal inferior o tóracoabdominal. Los movimientos respiratorios pueden estar au- mentados o disminuidos en número, en intensi- dad o en ambos aspectos. Estos pueden ser uni o bilaterales, y puede observarse disminución en un hemitórax, con aumento en el otro por función vicariante. He aquí la importancia de observar y comparar un hemitórax en relación con el otro. Los tipos de respiración anormales puede ser de dos tipos:
Las alteraciones en la frecuencia respiratoria son: batipnea, taquipnea, polipnea y bradipnea.
- Batipnea. Respiración caracterizada por un aumento en la amplitud de los movimientos respiratorios sin modificación ostensible de su número. - Taquipnea. se caracteriza por el aumento en la frecuencia respiratoria. - Polipnea. Respiración superficial y rápida. - Bradipnea. Disminución en el número de res- piraciones por minuto o frecuencia respiratoria.
Los trastornos del ritmo respiratorio pueden ser: respiración de Cheyne-Stokes (ciclopnea), respira-
ción de Kussmaul (respiración grande), respiración de Biot, respiración alternante, respiración suspi- rosa, etc.
- Respiración de Cheyne-Stokes. Se caracteriza por periodos prolongados de apneas y periodos de actividad; se inician por pequeños movimien- tos que van aumentando progresivamente para disminuir en la misma forma hasta llegar a la apnea, este tipo de respiración se presenta en traumatismos craneoencefálicos, hemorragia ce- rebral, coma urémico, meningitis tuberculosa e intoxicación por opiáceos. - Respiración de Biot. Consiste en períodos de apneas con períodos activos de movimientos respiratorios; las meningitis, los tumores y las hemorragias intracraneanas pueden originarla. - Respiración de Kussmaul. Se da por una inspira- ción profunda y ruidosa seguida por una pausa respiratoria con espiración breve y quejumbrosa seguida de una nueva pausa. Se produce por una estimulación del centro respiratorio por acidosis. Este tipo de respiración se observa en el coma urémico y en el diabético hiperosmolar, no ce- toacidótico. - Respiración paradójica. Ocurre en el caso de fracturas costales múltiples o bilaterales; o bien cuando la costilla se fractura en dos sitios di- ferentes. - Tiros intercostales. Se caracterizan por la depresión de los espacios intercostales durante la inspiración, dada por la presencia de obstrucción intratorácica.
figura 24. Amplexación superior
Las manos sobre los huecos supraclaviculares. Los pulgares tocando las apófisis espinosas. Los dedos medio e índice sobre las clavículas.
Amplexación superior
La exploración del tórax
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parénquima pulmonar, pleura y pared torácica pro- duce las vibraciones vocales; éstas se perciben con la sensibilidad táctil de la mano. La maniobra consiste en que el sujeto repita con voz bien articulada, con intensidad moderada y lentamente una palabra con “U” y “O” como “uno”, prolongando el sonido de la “u” y diciendo “uuuuuuno” (figura 27). En la cara anterior se palparán en la región in- fraclavicular.
Las características de las vibraciones vocales se explorarán de forma sistemática y siempre compara- tiva con el lado contralateral, y se realizará en todas las caras del tórax. En la cara anterior se palparán en la región in- fraclavicular; mientras que en la cara lateral, en las regiones axilar e infraaxilar y en la cara posterior, en las regiones supraescapular, escapulovertebral y subescapular. Situaciones clínicas en donde las vibraciones vocales están alteradas pueden ser: en la condensa- ción pulmonar aumentan las vibraciones vocales; mientras que en las lesiones de faringe, la presencia de un cuerpo extraño, una masa tumoral, el tórax senil, el derrame pleural y el neumotórax se palpa- rán disminuidas.
Percusión Se utiliza la transmisión de una onda sonora y la reflexión de la misma para obtener información no superficial del tórax. Su finalidad es determinar la naturaleza de la alteración y ubicar la profundi- dad de la lesión. La maniobra consiste en golpear suavemente la superficie del tórax, con el fin de obtener sonidos cuyas características nos permiten reconocer la naturaleza física de la alteración y los límites del pulmón subyacente (figura 28). La percusión es de dos tipos: comparativa, con ella es posible reconocer el sonido normal en una misma región y la percusión topográfica se utiliza para limitar los contornos de los órganos. Existen diferentes métodos para realizarla, sin
figura 27. Transmisión de vibraciones vocales
Transmisión de vibraciones vocales
La exploración del tórax
El ruido respiratorio normal que se ausculta está compuesto por dos componentes: el laringotraqueal y el murmullo vesicular. El primero se conoce también como respiración bronquial de Laënnec y es un ruido soplante de tonalidad elevada, que se escucha tanto durante la inspiración como durante la espiración, a nivel de la laringe, la tráquea y el esternón; en la parte posterior se ausculta a lo largo de la columna vertebral y en la parte interna de los espacios escapulovertebrales. El murmullo vesicular se escucha en todos los sitios en los que el tejido pulmonar está en contacto con la pared torácica. Se escucha con mayor claridad en las axilas, debajo de las clavículas y en las regiones infraescapulares como un soplo muy suave y es un ruido inspiratorio continuo.
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embargo, el que se utiliza para la exploración del tórax es la llamada mediata o digito-digital. Ésta consiste en colocar sobre la superficie del cuerpo a explorar un dedo, ya sea el medio o el índice (dedo plesímetro) y con otro dedo (el percutor) se realizarán los golpes para obtener el sonido. El dedo plesímetro se coloca sobre la superficie y los dedos restantes de- ben estar levantados y separados de la piel. Durante la percusión, los movimientos de la mano que percute deben realizarse a nivel de la articulación metacarpofalángica, permaneciendo inmóvil el antebrazo. El golpe debe ser rápido, sua- ve, superficial y de la misma intensidad, el dedo percutor se retira lo más pronto posible una vez obtenido el sonido. La percusión, igual que la palpación debe ser comparativa y metódica. Se deberá realizar en las caras posterior, anterior y lateral del tórax siguiendo las regiones ya descritas para la palpación y em- pleando la misma fase respiratoria. Los sonidos obtenidos a la percusión son de tres tipos: el primero, corresponde al claro pulmonar, el cual se obtiene al percutir el tejido pulmonar normal. El segundo, corresponde a la matidez, el cual es resultado de percutir sobre el hígado y el corazón, por último, el sonido timpánico el cual se genera al percutir el estómago. La sonoridad a la percusión puede estar dismi- nuida y como ejemplos de enfermedad tenemos la condensación pulmonar y el derrame pleural; cuando la sonoridad está incrementada debemos descartar la presencia de enfisema y neumotórax.
Auscultación La auscultación es la última fase de la exploración física del tórax. Ésta se realiza con el estetoscopio, el cual es una herramienta muy útil para estudiar las características del sonido respiratorio y poder clasificarlo en normal y anormal. Se requiere de una habitación con temperatura confortable y ais- lada del ruido. Al igual que para las otras técnicas de exploración, la auscultación se debe realizar en forma sistemática y comparativa, para ello es nece- sario recordar las líneas y regiones del tórax. Los ruidos se auscultan en las superficies anterior, lateral y posterior del tórax.
La secuencia que se debe seguir es la que se in- dica a continuación: en la cara posterior del tórax comprende diez sitios en los que se incluye a la cara lateral del tórax. La auscultación se inicia en la región supraescapular izquierda y a partir de este punto se sigue una secuencia descendente, por las regio- nes interescapulares, infraescapulares y axilares, siempre deberá ser comparativa en el mismo nivel de localización, entre el lado derecho e izquierdo. Cuando el ruido es anormal, éste puede estar au- mentado, disminuido o ausente en comparación con el lado contralateral al mismo nivel. La cara anterior del tórax comprende nueve si- tios, cuya secuencia es similar a lo descrito anterior- mente para la cara posterior. Se inicia en la región supraclavicular derecha, siguiendo las líneas paraes- ternales, pasando por la línea axilar anterior hasta el sexto-séptimo espacio intercostal (figura 29).
EL RUiDo REsPiRAToRio El ruido respiratorio normal que se ausculta está compuesto por dos componentes: el laringotraqueal (también denominado soplo glótico) y el murmullo vesicular, que se describen a continuación: El ruido laringotraqueal se conoce también como respiración bronquial de Laënnec y es un ruido so- plante de tonalidad elevada, que se escucha tanto durante la inspiración como durante la espiración, a nivel de la laringe, la tráquea y el esternón; en la parte posterior se ausculta a lo largo de la columna vertebral y en la parte interna de los espacios escapu- lovertebrales. Este ruido se debe al paso del aire por
figura 28. Percusión del tórax.
Percusión
R. Báez Saldaña, S. Monraz Pérez, P. Castillo González, U. Rumbo Nava, R. García Torrentera, R. Ortíz Siordia, T.I. Fortoul van der Goes
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ción de bronquios de pequeño calibre y se dis- tinguen por su tonalidad aguda.
- Crepitantes. Se auscultan al final de la inspira- ción y son la consecuencia de la distensión de los alvéolos que están llenos de material fibri- noide y leucocitario; este material se despega de sus paredes. Su sonido es semejante al que se escucha cuando se frota un mechón de cabello cerca del oído. - Subcrepitantes. Se auscultan a lo largo de todo el ciclo respiratorio, se modifican con la tos. - Frote pleural. Se ocasiona por el roce de las hojas pleurales por la presencia de un proceso inflama- torio, habitualmente al final de la inspiración. No se propagan y en donde se escucha mejor en las regiones subescapulares.
Resonancia vocal Se explora cuando el sujeto habla y repite palabras con muchas consonantes. En el sujeto normal la sensación sonora es poco intensa, confusa, lo que
no permite identificar las sílabas. Ésta se conoce como broncofonía fisiológica.
- Broncofonía. La voz llega al oído con mayor in- tensidad y resonancia que en condiciones nor- males. Se encuentra en zonas de condensación pulmonar. - Pectoriloquia. Se encuentra en las zonas de con- densación, pero a diferencia de la broncofonía; en ésta, las palabras se reconocen con claridad. Se le llama áfona, cuando la voz del paciente que cuchichea, se oye con claridad. Esto ocurre en la condensación y en las pleuritis seca. - Egofonía. Modificación de la voz transmitida que se escucha estridente, aguda y con un carác- ter tembloroso. Es característica de las pleuritis, se escucha en el borde de los derrames.
sÍnDRoMEs PLEURoPULMonAREs En la cínica se entiende como síndrome al conjunto sistematizado de signos recogidos de la exploración
Tabla1. Síndromes pulmonares y pleurales a Condensación Atelectasia Cavitario Rarefacción Derrame Neumotórax Inspección estática
MR MR MR (^) Tórax en tonelMR MR MR
Inspección dinámica
AMP AMPX
AMP AMPX en hemitórax afectado
AMP AMPX
AMP AMPX
AMP AMPX en hemitórax afectado
AMP AMPX en hemitórax afectado Palpación (^) TVVMR TVV^ MR TVV^ MR TVV^ MR TVV^ MR TVV^ MR
Percusión Mate (^) submateMate o Hiperclaridadlocalizada Hipersonoridad
Mate en hemitórax afectado
Hipersonoridad en hemitorax afectado
Auscultación TVV RR^ TVV RR^ TVV RR^ TVV RR
TVV RR en hemitórax afectado
TVV RR en hemitórax afectado Soplos Tubario ocavitario Frote Anfórico
Estertores Roncantes^ Crepitantes oroncantes
Pectoriloquia Áfona
Áfona en el borde del derrame
AMP: amplexación; AMPX: amplexión; MR: movimientos respiratorios; RR: ruidos respiratorios; TVV: transmisión de las vibraciones vocales; : aumento; : disminución. a (^) Modificado de Rivero-Serrano O y Navarro-Reynoso F. Neumología. 6ta. Ed. México, Editorial Trillas, 2009.
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física y síntomas de una enfermedad, es así que los procesos patológicos del pulmón y de la pleu- ra modifican la fisiología normal de las diferentes estructuras contenidas en la caja torácica. Los ha- llazgos identificados durante la inspección, palpa- ción, percusión y auscultación del tórax, permiten obtener signos que al agruparlos, se integran en los llamados síndromes pleuropulmonares 2-^. Los síndromes pulmonares que describiremos son: condensación, atelectasia, rarefacción y cavitario, y los pleurales son: el derrame pleural, neumotórax y la combinación de ambos o hidroneumotórax. Se describe cada uno de ellos a continuación (tabla 1).
síndrome de condensación Es el resultado de cambios físicos que producen llenado del alveolo de algún material distinto al aire como en el caso de infecciones tales como neumonía bacteriana, tuberculosis, o bien tumores. A la inspección la movilidad del hemitórax afec- tado se encuentra disminuida por disminución de la elasticidad del pulmón. A la palpación las maniobras de amplexión y amplexación corroboran dicha dis- minución en la movilidad, y las vibraciones vocales están aumentadas debido a que esa parte del pulmón transmite más vívidamente los sonidos, tal como lo haría un medio sólido. A la percusión la sonoridad está disminuida o abolida y se percute mas bien un sonido mate o submate. A la auscultación, el ruido respiratorio se encuentra aumentado de intensidad, además de que puede escucharse un soplo “tubario” que se parece al sonido producido por el paso del aire al soplar a través de un tubo. Puede haber también fenómenos agregados como estertores.
síndrome de atelectasia Se produce cuando se obstruye un bronquio, ya sea por vía intrínseca como un tumor o cuerpo extraño dentro del mismo, o bien por vía extrínseca como una compresión ocasionada por una tumoración que se encuentre fuera de la luz del bronquio. En cualquiera de estas situaciones la consecuencia pro- ducida es que el aire que se encuentra dentro de los alveolos es absorbido por la sangre circulante y se produce la atelectasia, lo que conlleva a una disminución del volumen del pulmón afectado, reduciendo así su tamaño y causando retracción de las estructuras que están adyacentes al mismo. A la inspección los hallazgos deben buscarse des- de la exploración del cuello, en la cual, la palpación de la tráquea denotará una retracción de la misma hacia el hemitórax afectado, existe disminución del tamaño de los espacios intercostales del tórax óseo, con disminución del tamaño del hemitórax afectado y de los movimientos del mismo, a la palpación, las maniobras de amplexión y amplexación se en- cuentran disminuidas, y las vibraciones vocales es- tán disminuidas o ausentes, la percusión será mate o submate y no se auscultan ruidos respiratorios ni la transmisión de la voz ya que el parénquima pulmonar se encuentra colapsado al igual que los bronquios dentro del mismo.
síndrome cavitario Es el resultado de la destrucción del parénquima pulmonar con formación de una caverna de paredes gruesas que circunda una zona con ausencia de teji- do, misma que se encuentra llena de aire, siempre y cuando no tenga un proceso infeccioso sobreagre- gado ya sea por hongos o bacterias. Los ejemplos clásicos son las cavernas por tuberculosis, quistes, bulas, neumatoceles o hasta abscesos pulmonares. A la inspección observamos disminución de los movimientos respiratorios del lado afectado, la palpación muestra las maniobras de amplexión y amplexación disminuidas y las vibraciones vocales también disminuidas. A la percusión encontramos una zona limitada de hiperclaridad. En la auscul- tación se puede percibir un “soplo anfórico o soplo cavitario”, que es semejante al producido al soplar aire a través de una botella de forma horizontal,
La exploración del tórax
Síndrome es el conjunto sistematizado de signos recogidos de la exploración física y síntomas de una enfermedad; así los procesos patológicos del pulmón y de la pleura modifican la fisiología normal de las estructuras contenidas en la caja torácica. Los hallazgos identificados durante la inspección, palpación, percusión y auscultación del tórax, permiten obtener signos que se integran en los síndromes pleuropulmonares.