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falsas memorias, Apuntes de Psicología

Asignatura: memoria, Profesor: Luis Lucio Lobato Rincón, Carrera: Psicología, Universidad: UCM

Tipo: Apuntes

2016/2017

Subido el 10/09/2017

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El síndrome de la memoria falsa
El síndrome de la memoria falsa
¿Es posible
hacer que
una persona
recuerde,
incluso
vívidamente,
algo que nunca
le sucedió?
Luis Fernando Cuevas Remigio
Ilustraciones: Eva Lobatón
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memoria falsa a

El síndrome de la

¿Es posible

hacer que

una persona

recuerde,

incluso

vívidamente,

algo que nunca

le sucedió?

Luis Fernando Cuevas Remigio

Ilustraciones: Eva Lobatón

la de síndrome El

En 1990, en el condado de Napa, Cali- fornia, Estados Unidos, una joven de 19 años llamada Holly Ramona demandó a su padre Gary Ramona por medio millón de dólares porque, supuestamente, él la había violado cuando ella tenía entre cinco y ocho años de edad. Dicha acusación surgió luego de que Holly asistiera con una psicoterapeuta debido a problemas de depresión y bulimia. La terapeuta le dijo a Holly que la gran mayoría de los casos de bulimia estaban relacionados con expe- riencias de abuso sexual durante la infan- cia y la convenció de someterse a sesiones de hipnosis. Durante dichas sesiones ella supuestamente pudo recuperar recuerdos reprimidos por más de 10 años. Después de cuatro años de alegatos judiciales en los que Gary perdió su familia y su empleo, él pudo aportar evi- dencia que convenció al tribunal de que la psicoterapeuta había sugestionado a Holly e implantado recuerdos falsos en su memoria. La corte impuso a la terapeuta una multa de 475 000 dólares por concepto de reparación de daños y malas prácticas profesionales. Después del caso de Gary Ramona empezaron a surgir en varios lugares de Estados Unidos otros similares. Muchas personas comenzaron a ser exoneradas de diversos cargos o se desistieron de sus demandas basadas en supuestas recuperaciones de recuerdos reprimidos durante mu- chos años. La inquie- tud ocasionada por esta situación llegó a ser tal que en 1992 comenzó a funcionar la False Memory Syndro-

me Foundation (Fundación del síndrome de la memoria falsa) para ayudar a las personas que habían sido acusadas injusta- mente. Todo esto nos lleva a preguntarnos si es posible que emerjan recuerdos trau- máticos de la infancia de los que no somos cons- c i e n t e s, s i serían con- fiables di- chos

recuerdos y si es realmente posible im- plantar una memoria falsa a una persona.

Reconstruir la historia

Estrictamente hablando, una memoria falsa se define como una serie de recuer - dos de detalles o eventos que no ocurrie- ron o que han sido distorsionados si es que realmente ocurrieron. La memoria humana es susceptible de transformar la información que almacena; por ejemplo, aunque podamos recordar el argumento general de un libro que nos haya gustado mucho, lo más probable es que estemos tergiversando algunos detalles y que otros los hayamos olvidado definiti- vamente. Una de las características de la memoria humana es que almacena pequeños elementos significativos de los recuerdos; dicho en otras palabras, almacena “ideas generales” del argumento de una historia y el resto de la misma tiene que ser inferido o reconstruido. En este proceso de recons- trucción de la histo- ria se pueden elaborar recuerdos falsos. Ent re las muchas causas por las cuales una persona puede tener re- cuerdos falsos, las que más se han inves- tigado son los es- tados alterados de conciencia, por ejemplo la hipnosis. Du-

memoria falsa

bre el parque de diversiones Disneylandia. Ellos aseguraron que por lo menos una vez en su infancia fueron a dicho parque. Se les dijo que el objetivo del estudio consistía en evaluar la eficacia de la publi- cidad para animar a las personas a visitar Disneylandia. Para este experimentó se utilizó un anuncio en el que aparecía el personaje de Bugs Bunny. Al final de la lectura de los anuncios se les pidió a los participantes que mencionaran los recuer- dos que tuvieran de cuando fueron a Dis- neylandia y si habían conocido ahí a Bugs Bunny. El 36% dijeron haber conocido a este personaje en dicho parque, y de éstos la mayoría mencionó haber estrechado la mano de Bugs Bunny o haberlo abrazado, e incluso que tocaron sus orejas o su cola y haber escuchado que les decía “Qué hay de nuevo viejo”. Este tipo de evento es literalmente imposible debido a que Bugs Bunny no es un personaje de Disney sino de la compañía Warner Brothers. El equipo de Loftus también logró que un grupo de indi- viduos creyeran que en su ni-

ñez habían sido testigos de una posesión demoniaca. En este experimento se pidió a los participantes que dieran su opinión sobre la probabili- dad de haber presenciado en la infancia diferentes eventos, desde una per- sona ahogándose hasta que alguien estaba “po- seído por el demonio”. Se seleccionaron las opi- niones que señalaban como muy poco probable el haber sido testigos de una posesión demoniaca. A las personas cuyas opiniones fueron seleccionadas se les dio un supuesto reporte científico en el cual se describían “casos reales” de posesión demoníaca y se afirmaba que este evento es muy común en la población en general. Después de leer el reporte, algunas de estas personas dijeron que muy probablemente ha- bían sido testigos de un evento similar. Al

final del experimento se explicó a los par- ticipantes el objetivo de la investigación y la metodología, y se les informó sobre la memoria falsa. A partir del trabajo de Loftus y sus colaboradores, otros investigadores se han dedicado al estudio de la memoria falsa. Muchos de ellos son especialistas en lo que denomina psicología forense y se de- dican, entre otras cosas, a determinar si el testimonio de una persona en un tribunal de justicia puede estar influidos por una memoria falsa.

¿Engaño útil?

La investigación sobre los recuerdos falsos ha provocado un debate muy interesante. Algunos investigadores creen que con el tiempo será posible implantar casi cual- quier recuerdo falso y las personas “infec- tadas” con este virus mental orientarán su conducta conforme a ese recuerdo. Tal vez hayas visto la película Origen (Incep- tion) con Leonardo DiCaprio. En ella un grupo de seguridad privada inyectaba una sustancia intravenosa a una serie de personas para introducirse en sus sueños

Los distintos tipos de memoria se pro- cesan en regiones distintas del cerebro. El conocimiento declarativo (memoria de trabajo, episódica y semántica) se procesa en la región media del lóbulo temporal y parte del tálamo. La memoria de trabajo se almacena y usa mediante redes neuronales de la corteza. La memo- ria episódica, que nos permite almacenar y recordar acontecimientos, depende del hipocampo. La memoria semántica, que incluye hechos simples y datos se alma- cena en la corteza cerebral. El hipocampo puede integrar nueva memoria episódica para almacenarla como semántica en la corteza. El conocimiento no declarativo, que usamos para saber cómo se hace algo, se expresa con tareas o hábitos aprendidos y requiere de procesa- miento en los ganglios basales. El aprendi- zaje de tareas para las que se necesita realizar movimientos precisos depende del cerebelo.

Cerebro y memoria

La amígdala tiene un importantísimo papel, pues “colorea” de emoción los recuerdos. Su función influye en lo que se guarda y qué tan intensamente se retiene, mediante la asociación de premio, castigo o alta carga emocional. La parte media del lóbulo temporal, que incluye al hipocampo y áreas ad- yacentes, parece tener la importante función de transformar la memoria de corto plazo en memoria de largo plazo; estas estructuras tienen abundantes conexiones con extensas regiones de la corteza cerebral, especialmente con las involucradas en el pensamiento y el lenguaje, en donde posiblemente se almacena memoria de largo plazo que será usada en situaciones de la vida diaria. Algunas neuronas de la región prefrontal, que usan los neurotransmiso- res dopamina o glutamato en su funcionamiento, se encargan de la memoria de plazo intermedio que sir ve para el trabajo inmediato. —Eduardo Thomas

tálamo

hipocampo corteza cerebral

cerebelo

Luis Fernando Cuevas Remigio es psicólogo por la Facultad de Psicología de la UNAM y está terminando su maestría en Ciencias Cognitivas en la UAEM. Actual- mente desarrolla un protocolo de investigación sobre la manera de reducir los recuerdos falsos.

  • Baddeley, Allan. Memoria humana. Teoría y práctica. México, McGraw- Hill, 1999.
  • Manzanero, Antonio. Psicología del testimonio. Madrid, Pirámide, 2010.
  • www.psicologiadeltestimonio. com/2011/06/introduccion.html

e implantar o extraer información de su memoria. Aunque se está muy lejos de lograr algo así, lo cierto es que es posible que las personas modifiquen su conducta o percepciones sobre un evento, situación u objeto a partir de una memoria falsa. Por ejemplo, en un experimento se quiso determinar qué tanto se afectaba la intención de comprar un souvenir de Pluto de Disney, después de implantar un falso recuerdo desagradable de este personaje. El experimento consis- tió en solicitar a un grupo de estudiantes universitarios que recordaran algunas situaciones que vivieron en su infancia la primera vez que fueron a Disneylandia en la década de los años 90. Entre los eventos que se les pidió que mencionaran estaba si recordaban haber sido lamidos en la oreja por el personaje de Pluto. La gran mayoría no recordaban que eso hubiera ocurrido. A la mitad de los participantes se les dio una nota falsa de periódico, elaborada por los investigadores, donde se informaba sobre el arresto de un empleado de Dis- neylandia que usaba el traje de Pluto y que trabajó en la década de los 90. En la nota se destacaba el hecho de que el empleado consumía drogas en horas de trabajo y tendía a acosar a los niños lamiéndolos con la lengua de cartón del personaje. El 30% de los participantes del experimento “recordaron” ese evento y dijeron haberse sentido incómodos cuando fueron lami- dos por Pluto. Una semana después del experimento se les aplicó un cuestionario sobre el costo que le asignarían a diferen- tes souvenirs de personajes de Disney. El personaje de Pluto fue el que recibió la menor preferencia entre las personas a quienes se les implantó esa memoria falsa. Por otro parte, y siguiendo un proce- dimiento similar, se han podido implantar recuerdos falsos para evitar algunos ali-

la existencia de un sistema mental alta- mente eficiente que almacene y recupere la inconmensurable información de la que disponemos los humanos. “Sólo nos acordamos de que algo exis- te cuando falla”, dice el refrán. Lo cierto es que nuestra memoria es susceptible de co- meter errores, como ocurre con cualquier otra capacidad humana. Pero los errores de la memoria pueden pasar desaperci- bidos y hacernos creer que algunos hechos ocurrieron de verdad. Una de las cosas que más llamaron la atención de los investiga- dores en los casos legales de recuerdos falsos de abuso en la infancia, fue que muchas de las supuestas víctimas habían “recuperado” repentinamente algunos recuerdos “reprimidos” después de muchos años (20, 30 o más años) y con métodos como la hipnosis o el suero de la verdad. Esto dio pie a que se dudara de sus declaraciones. Los investigadores han observado que algunos psicoterapeutas pue- den tener la sospecha de que un determinado paciente sufrió abuso sexual en la infancia e intenten demos- trarlo. Si ese abuso no suce- dió, el psicoterapeuta puede, sin darse cuenta, inducir al paciente a creer que fue real. Si bien es posible que a veces surjan algunos recuerdos que considerába- mos olvidados, lo cierto es que muchas víctimas de abuso sexual nunca olvidan un suceso de tal magnitud y sólo muchos años después pueden llegar a denunciarlo. En conclusión, nuestra memoria es indispensable para desempeñar todas nuestras actividades cotidianas y en ge- neral podemos confiar en ella. Al mismo tiempo, es conveniente mantener una actitud escéptica sobre cuestiones que nos parezcan demasiado oscuras, que surjan con poca claridad de entre nuestros re- cuerdos o que se nos hayan sugerido como algo que pudo ocurrir.

mentos y fomen- tar el consumo de otros. Aunque los re- sultados son incipientes, ésta parece una aplicación positiva de la implantación de recuerdos y ya se habla de la dieta mental que podría ayudar a las personas con so- brepeso o a que los niños eviten consumir alimentos nocivos, si bien hay muchos aspectos éticos que habría que considerar. De cualquier manera sigue faltando una mayor investigación en este tema.

Un problema de confianza

La moraleja de todo esto parecería ser que debemos desconfiar por completo de nues- tra memoria. Sin embargo, en términos generales ésta es sumamente fidedigna. Gracias a ella podemos despertar todas las mañanas y recordar dónde estamos, cómo nos llamamos, lo que tenemos que hacer en el día, etc. (ver ¿Cómo ves? No. 131). Aunque todo esto parece trivial, requiere

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